12 Sep 17

Tres factores en los que fijarte para retirarte joven

publicado por en la categoría Economía, Finanzas personales, Jubilación

Retirarse joven es una aspiración que tienen muchas personas pero que pocas cumplen. El motivo fundamental es la gran capacidad de sacrificio que esto supone. Sin embargo, es posible.

Realmente todos sabemos lo que vamos a necesitar para obtener el lujo de poder retirarnos antes de la edad fijada para la jubilación, reducir al máximo los gastos, ahorrar de manera sistemática y efectiva y no modificar los dos ámbitos anteriores en ningún caso.

Mantenerse firme en esas tres cuestiones es realmente difícil, sin embargo, hay tres áreas en las que, si somos capaces de concentrarnos, podemos encontrar el ahorro necesario para permitirnos esa retirada profesional antes de tiempo.

Ahorrar mucho más de la media de ahorro

Si hacemos caso a los consejos de ahorro más comunes, veremos cómo se nos orienta a ahorrar entre un 10% y un 15% de nuestros ingresos. Éste ahorro, por fases, comienza con la formación de un colchón de emergencia, continúa con la diversificación del ahorro para objetivos a medio plazo y se debería mantener en el tiempo con el ahorro para la jubilación.

Este sería un plan más o menos adecuado para quien aspira a tener suficiente dinero para complementar las pensiones de jubilación en el futuro, respetando la edad de jubilación, pero no lo sería para quien pretende retirarse antes.

Acelerar los instrumentos de ahorro duplicando o incluso triplicando las aportaciones puede ser un escenario válido para acelerar nuestra retirada. El cálculo es sencillo, si pasamos de destinar un 10% al ahorro para la jubilación y lo aumentamos hasta un 30% las cifras no mienten. Combinar instrumentos de ahorro e inversión a lo largo del tiempo sería la clave, aprovechando la seguridad de herramientas como los seguros de ahorro o la versatilidad de otras como los fondos de inversión.

Ahorrar el 30% de tus ingresos evidentemente no es fácil, sin embargo, es posible. Como todo lo que vamos a ver aquí se trata de tener rigor en la aplicación del ahorro, simplemente ser un ahorrador extremo puede ayudar en la meta de retirarse antes.

No cambies de casa

Cambiar de vivienda es una aspiración para muchas personas. Las primeras viviendas suelen adquirirse en la primera fase de la vida profesional  y en muchos casos se aspira y se asocia el éxito con un cambio de vivienda futuro a una mejor zona, a otra con más metros, etcétera.

Comprar una casa es la mayor adquisición que vamos a realizar probablemente en nuestra vida, si somos capaces de optimizar esto podemos obtener un ahorro muy importante. Para ello debemos olvidarnos de cambiar de casa, centrarnos en la que ya tenemos y aprovechar la diferencia de gasto que supondría ese cambio.

La cuestión es relativamente sencilla, calcula cuánto estarías dispuesto a pagar por la hipoteca de una vivienda mejor ubicada, de más metros o de mayor calidad. Esa hipoteca, sin duda será, superior a la que estás pagando en la actualidad. Si podrías asumir esa diferencia, también puedes restar ese dinero a tus ingresos y destinarlo a amortizar la hipoteca que tienes en la actualidad. Puede que de repente descubras que eres capaz de reducir tu hipoteca en ocho o diez años. Esta reducción te va a permitir un ahorro equivalente a la hipoteca amortizada durante sus ocho o diez años reducidos (o más).

Obviamente esto supone un esfuerzo, pero también una recompensa evidente.

Protege tus ahorros incluso de ti mismo

Muchas veces se confunde la frugalidad con la tacañería, bueno, pues que así sea si es necesario. Nosotros marcamos un objetivo y debemos defenderlo por encima de cualquier otra consideración económica.

Esto significa que vamos a proteger nuestros ahorros e inversiones, pero también que vamos a atender de manera concienzuda los pequeños gastos que pueden suponer al final una diferencia importante en los resultados. Un gasto innecesario debe ser visto como un gasto doble. Por un lado no vamos a recuperar ese dinero. Por otro, además ese capital deja, a su vez, de producir más dinero.

Pero no sólo los gastos y las comisiones de los productos financieros son enemigos mortales en este proceso, también tú mismo puedes convertirte en un enemigo del ahorro. La disposición de dinero para gastos sorpresa, no mantener la tensión de ahorro de manera constante, no prever gastos y tener que utilizar las cuentas de ahorro, son elementos muy negativos. Recuerda, debes proteger tu sistema de ahorro incluso de tus propias tentaciones.

Sigue firmemente estos tres consejos y te acercarás a tu objetivo de retirarte joven.

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