¿Por qué es más importante el tiempo que el dinero?

Siempre que aparece la disyuntiva entre tiempo y dinero parece que se crea un problema. Sin embargo, la realidad es que el tiempo que pasa no se recupera, el dinero siempre hay forma de recuperarlo.

¿Por qué es más importante el tiempo que el dinero?

Hay circunstancias en las que hay que elegir entre tiempo y dinero. Todavía nos acordamos cuando las empresas, cuando no había crisis, se ofrecían a pagar las vacaciones para que siguieras trabajando. Preferían pagar a que te fueras de vacaciones, preferían dar dinero antes que tiempo para tu disfrute. Pero y ¿qué preferimos nosotros? Habrá gente que se incline más por el dinero, pero modestamente somos muchos que lo que preferimos  tiempo para disfrutar, para viajar, para estar con la familia, con los hijos. Aquí vamos a dar un repaso a las razones por las que la mayoría de los humanos ahora prefieren tiempo.

La primera de ellas es que el tiempo que pasa ya no vuelve. No hay manera de recuperar los minutos, las horas, los días… Puedes encontrar formas de ganar más dinero otro día, pero es complicado, por no decir imposible, tener o crear más tiempo. Gastamos más tiempo en ganar dinero que en estar con amigos, hijos, familia, haciendo deporte, leyendo o viajando. En definitiva, disfrutar de la vida.

Siguiendo en esta línea, es evidente que podemos hacer más en un día de descanso que con el sueldo de un día, salvo que necesites imperiosamente el dinero, claro. Evidentemente, disfrutar del tiempo nos crea más recuerdos de lo que lo pueden hacer el dinero. Nuestros recuerdos más preciados vienen del tiempo que pasamos con las personas que amamos, del tiempo que dedicamos a hacer cosas que nos gustan.

Además, hay una evidencia. Y es que para gastar el dinero necesitamos tiempo. Quien sólo trabaja, aunque gane mucho, nunca podrá disfrutar de ello porque para eso necesita tiempo. Y si piensa disfrutar de su tiempo y dinero en los últimos años de su vida es una postura respetable, pero… ¿Y todo lo que se perdió antes? No en vano, cuando las personas se encuentran cerca de la muerte lo que desean no es más dinero, sino más tiempo. Tiempo para haber hecho esas cosas que todos deseamos… Visitar muchos países, disfrutar con tus hijos, con tu pareja, con tus padres, hacer cosas que, realmente, nos gustan. Y es que tenemos que concordar que el tiempo trae más felicidad que el dinero. De hecho, si pudiéramos trabajar menos horas ganando menos, con un salario digno, muchos lo preferiríamos para dedicarnos las horas justas a trabajar y la mayor parte a disfrutar. Porque tenemos que estar de acuerdo en que el tiempo no tiene precio, mientras que el dinero, sí. El valor de cada moneda varía de un día a otro. ¿Qué precio le ponemos a estar cada día un tiempo de calidad con nuestros hijos? Eso no tiene precio, no se recupera, el dinero, al final, se puede recuperar de otras maneras, pero el tiempo…

Por último, cabe destacar que el tiempo no es competencia para el dinero. El dinero ayuda a pasar el tiempo, pero el tiempo es el mayor beneficio. Sin dinero podemos vivir, sin tiempo… no.

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Cuándo puedes trabajar y cobrar la pensión

Existe la opción de trabajar y cobrar la pensión de jubilación. Eso sí, bajo reglas muy concretas como la jubilación parcial o la figura del pensionista activo.

Cuándo puedes trabajar y cobrar la pensión

Técnicamente, tras la jubilación el pensionista no puede compatibilizar trabajos por cuenta ajena o por cuenta propia. Es decir, tras acceder a la pensión de jubilación no podremos trabajar de manera legal. Existen, como indicábamos la excepción de la jubilación parcial o la figura del pensionista activo que posibilitan este hecho.

La jubilación parcial

Este modelo de jubilación va a permitir que un trabajador por cuenta ajena acceda a su jubilación de manera parcial y pueda compatibilizarla con un trabajo también realizado a tiempo parcial.

En la jubilación parcial, la jornada laboral a la que se puede acceder será reducida  y el salario a percibir que deberá ser entre un mínimo del 25% y un máximo del 50%.

De este modo la cuantía de la pensión resultará de la aplicación del porcentaje de reducción de jornada al propio importe de la pensión que le correspondería al trabajador, es decir, contando los años de cotización acreditados en la fecha de la entrada en vigor de dicha jubilación.

Hay que remarcar que en este caso se aplican las normas generales del régimen de la Seguridad Social correspondiente, pero no los coeficientes adicionales que corresponderían en otros escenarios.

También hay que tener en cuenta que en este cálculo la pensión nunca será inferior a la cuantía resultante de aplicar el porcentaje en cuestión al importe de la pensión mínima vigente en cada momento para los jubilados mayores de 65 años (siempre teniendo en cuenta la situación personal y familiar de cada jubilado).

El pensionista activo y otras opciones

Dentro de los trabajos que se pueden realizar distinguiremos los trabajos según los términos que quedan establecidos en la jubilación flexible, es decir reduciendo la pensión de jubilación en función de lo aplicado en la jornada de trabajo parcial.

También sería posible realizar trabajos por cuenta propia, en este caso teniendo en cuenta los ingresos anuales y que éstos no superen el SMI o Salario Mínimo Interprofesional.

También, en el caso de haber llegado a la edad de jubilación será posible realizar trabajos tanto por cuenta ajena como por cuenta propia. En este caso, el de la figura del pensionista activo, podrán realizarse trabajo a tiempo completo a tiempo parcial cobrando hasta el 50% de la pensión correspondiente (sin repercutir con cotización en la base de cotizaciones) accediendo posteriormente al total de la pensión correspondiente al finalizar el contrato o el período laboral que corresponda.

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6 cosas que debes hacer con tu dinero cuando recibes un ascenso

Un ascenso en tu puesto de trabajo supone por regla general un aumento en tus ingresos. Ante este aumento de ingresos hay algunas cosas que deberías plantearte con ese dinero.

6 cosas que debes hacer con tu dinero cuando recibes un ascenso

Vamos a repasar hasta seis cosas que debes hacer cuando tu sueldo aumenta gracias a un asesor profesional, aunque, realmente, son cosas que deberías hacer siempre que aumenten tus ingresos por un motivo u otro.

Construye o aumenta tu fondo de emergencia

Los fondos de emergencia son básicos en la economía doméstica. Un fondo de emergencia como mínimo debe contener hasta tres mensualidades completas de tus gastos incluyendo hipoteca, mientras que, se puede considerar fondo de emergencia completo con seis mensualidades cubiertas.

Si aún no has creado tu fondo de emergencia o este aún resulta corto, el aumento de ingresos por tu ascenso es un buen momento para dirigir el dinero a ese destino. Aquí puedes averiguar qué cantidad debería tener.

Organiza mejor tus gastos e ingresos

Tanto si tienes un buen presupuesto en tus finanzas personales, y desde luego mucho más si no tienes, al aumentar tus la entrada de dinero debes revisar necesariamente el balance de gastos e ingresos en tus finanzas personales. Aquí te damos las claves para crear un presupuesto sólido.

Del mismo modo es el momento para revisar tus objetivos financieros a corto y medio plazo.

Analiza si tu ascenso supone un aumento de gastos

En ciertas ocasiones los ascensos suponen no sólo un aumento de ingresos, también de gastos. Es lo que se conoce como la espiral de gasto creciente.

Ante el ascenso debes evaluar necesariamente si tus gastos aumentarán; gastos de desplazamiento, gastos de alimentación o dietas, gastos de vestuario o incluso otro tipo de gastos más sutiles como los relativos a la presencia personal.

Hay que tener en cuenta que un mal cálculo de estos gastos puede desequilibrar el beneficio que supone el aumento de ingresos. Además, debes evitar que ese dinero adicional se transforme en más dispendios evitables en cuestiones de ocio. De forma sistemática la mayoría de personas tiende a gastar más cuando tienen más dinero.

Aumenta tu aportación al ahorro para la jubilación

Aumentar tus aportaciones a los diferentes planes o seguros de ahorro orientados a la jubilación es algo que debes plantearte necesariamente ante cualquier aumento en tus ingresos.

Para saber si realmente necesitas aumentar estas aportaciones, algo que por otro lado nunca viene mal, es interesante que realices un cálculo en el que, por un lado, descubras tus necesidades económicas en la jubilación y por otro los ingresos que vas a tener. Estos ingresos se derivarán tanto de la posible pensión de jubilación, que puedes calcular fácilmente, como del resultado del ahorro que estés realizando a tal efecto.

Un asesor financiero puede ayudarte a organizar ese ahorro para la jubilación y sacar más partido de tus ahorros. Contacta aquí con uno para que evalúe de forma gratuita tu situación.

Ataca a tus deudas

Tener más ingresos debe suponer también la posibilidad de afrontar tus deudas con mayor holgura. Amortizar las deudas siempre es una buena idea, aunque, para ello debes trazar un plan.

Generalmente lo recomendable es atacar en primer lugar las deudas con mayor nivel de intereses financieros. Recuerda que acabar con tus deudas suponer una libertad financiera enorme y es probablemente el punto en el que comiences a percibir el aumento de ingresos de manera mucho más sensible.

Apuesta por amortizar la hipoteca

En el caso de las hipotecas a interés variable pocas acciones son más interesantes que tratar de amortizar las cuotas, bien parcialmente o totalmente.

Este es un debate recurrente ya que no todas las personas piensan del mismo modo, y persiste la idea de esperar a las tasas de intereses más bajas para las amortizaciones.

Esto, que puede ser interesante si coincide en el tiempo, no debe impedir que, si está en tu mano, valores el ahorro que a largo plazo supone para tu bolsillo las amortizaciones de hipoteca.

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La jubilación anticipada

La jubilación es un tema que está de actualidad. La última reforma en este ámbito ha servido para elevar la edad legal de jubilación hasta los 67 años, de forma que hasta alcanzar esa edad no se podrá solicitar la jubilación de forma general. Sin embargo, para determinados supuestos existe la posibilidad de solicitar la jubilación anticipada. En este post intentaremos explicar en qué consiste.

 

La jubilación anticipada

Cuando alguien se jubila anticipadamente significa que el trabajador pasa a ser jubilado con todos sus derechos y obligaciones a efectos de la Seguridad Social. Sin embargo, la jubilación anticipada tal y como la veníamos entendiendo para unos pocos perfiles. En concreto para quienes resulte de aplicación lo establecido en la disposición final 12.2 de la Ley 27/2011, de 1 de agosto

Las posibilidades de prejubilación están íntimamente relacionadas con el sector de actividad. De hecho, hay sectores en los que los años trabajados computan más que los de otros. Algunos ejemplos son el de los trabajadores del mar, mineros, agrarios, etc.

Pero por regla general, lo que se debe tener claro es que para poder solicitar este tipo de jubilación de la que estamos hablando hay que tener un mínimo de 60 años, ser un trabajador al que se le aplique el coeficiente reductor, los trabajadores afiliados y en alta o en situación asimilada a la de alta que reúnan el resto de requisitos generales que se exigen.

Pero no todo son “ventajas” en la prejubilación. No se dispone de la misma cuantía si te jubilas que si te prejubilas. Ya que en la jubilación anticipada se procede a la aplicación de un coeficiente reductor sobre lo que correspondería al trabajador en caso de jubilación. ¿Qué significa esto? Que el importe que se cobra se reduce el 8% por cada año anterior a los 65, para empezar.

Cuándo podrás acceder a la jubilación anticipada

Al igual que ocurre con la edad legal de jubilación, el punto de partida de la jubilación anticipada ha ido aumentando desde los 63 años de partida de 2013 hasta los 65 que alcanzará en 2027 para la voluntaria. En el caso de la involuntaria el periodo pasará de 61 a 63 años. En algunos sectores podrá adelantarse, siempre que se realicen actividades penosas, tóxicas, peligrosas o insalubres. Las personas con discapacidad igual o superior al 45% o al 65% también podrán hacerlo.

Para poder acceder a la jubilación anticipada es necesario cotizar un mínimo de años: 33 en el caso de la involuntaria serán 33 años y 35 en el de la voluntaria -este número es igual para los jubilados normales-. Para sumar estos años se tomarán en cuenta también el periodo de prestación del servicio militar obligatorio o de la prestación social sustitutoria, con el límite máximo de un año, pero no la parte proporcional por pagas extraordinarias ni el abono de años y días de cotización por cotizaciones anteriores a 1-1-67.

Además, dentro de este periodo de cotización por lo menos dos años deberán estar dentro de los 15 anteriores a la jubilación.

Cuánto cobrarás de pensión

Adelantar la jubilación tiene sus consecuencias. Quienes se retiren antes de tiempo cobrarán una pensión menor según las tablas de la seguridad social. Los coeficientes a aplicar serán los siguientes.

  1. Coeficiente del 2% por trimestre para quienes hayan cotizado menos de 38,5 años.
  2. Coeficiente del 1,875% por trimestre para quienes hayan cotizado más de 38,5 años meses pero menos de 41,5 años.
  3. Coeficiente del 1,750 por 100 por trimestre para quienes hayan cotizado más de 41,5 años pero menos de 44,5 años .
  4. Coeficiente del 1,625 por 100 por trimestre para quienes hayan cotizado más de a 44.5 años.

Además, nunca podrás cobrar una pensión que sea superior al resultado de reducir la pensión máxima en un 0,5% por cada trimestre que te jubiles anticipadamente.

La cosa cambia para los casos de jubilación anticipada involuntaria, donde la reducción será automáticamente del 1,875% para quienes hayan cotizado hasta 38,5 años y del 1,625% para los que superen los 41,5 años.

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Noticias · Escrito por el 05/01/16


¿Cuánto gastamos en ir al trabajo?

Trabajamos para ganar dinero, pero para poder hacerlo también incurrimos en algunos gastos. El del transporte es todavía uno de los ineludibles en la economía española ¿Cuánto destinamos a poder acudir a la oficina en tiempo y dinero? ¿Y por estar en ella en lugar de en casa?

¿Cuánto gastamos en ir al trabajo?

Aunque cada vez son más las empresas que apuestan por el teletrabajo, apenas un 22% de las compañías españolas tienen implantados programas de teletrabajo. Y si nos referimos ya a empleados que efectivamente trabajan desde casa, sólo un 7% lo hace al menos un cuarto de su semana laboral y nada más que un 2% lo hace la semana entera. En este sentido, se puede decir que España es más tradicional que Europa y que a día de hoy la mayoría de empleados tiene que desplazarse bien a la oficina o bien a visitar clientes. ¿Cuánto supone esto en términos económicos?

Un informe elaborado por The Telework Research Network y Calgary Economic Development apunta que el conjunto de la economía estadounidense ahorraría 772 millones de dólares al día de adoptarse el teletrabajo de forma masiva. De esta cifra, la mayor parte, 494 millones de dólares serían para quienes viven lejos de su lugar de trabajo por los gastos variados en los que incurren, 185 millones por el petróleo que dejaría de consumirse y 93 millones por los accidentes en tránsito que nunca tendrían lugar.

Un estudio algo más antiguo de La Caixa determinó que en 2008 cada español tarda en llegar a su trabajo una media de 57 minutos con las grandes ciudades al frente de este despilfarro de tiempo. En términos económicos esto supone cerca de 8 euros al día, una cifra que se eleva hasta los 12,7 euros para quienes usan el transporte público y tardan más en llegar a la oficina, 97 minutos. Y todo esto teniendo sólo en cuenta el valor del tiempo –eso sí, con el nivel salarial de 2007-.

Más que el tiempo

Si a estos costes sumamos, en el caso de quienes tienen coche, otros adicionales, el gasto real por desplazarse al lugar del trabajo sube como la espuma. No hay que perder de vista que el coche supone cerca de un 18% del presupuesto familiar entre gasolina, seguro, impuesto y mantenimiento. En total, entre 5.000 y 7.000 euros al año.

Evidentemente, no acudir al trabajo en coche no quiere que necesariamente la mayoría de españoles fuese a desprenderse de su vehículo, pero sí que podría dar sentido a otras alternativas como el alquiler. Además, para un desplazamiento de 20 kilómetros de ida y otros tanto de vuelta en un coche diésel estaríamos hablando de cerca de medio depósito de gasolina al mes, que vendría a costar 40 euros.

Si también incluimos los gastos de comida y bebida, sobre todo si la empresa no tiene habilitado comedor, y de ropa si hay que llevar traje, estaríamos sumando otros 80 euros al mes. A fin de cuentas, ¿Quién no se toma un café en la oficina o va a comer con los compañeros fuera de vez en cuando?

En total, el primero de los estudios habla de 400 euros al mes el gasto de ir a trabajar.  A que ahora ya te suena mejor el teletrabajo.

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Claves para superar el estrés postvacacional

La vuelta de vacaciones nunca es fácil. Regresar a la rutina puede ser frustrante para la mayoría de personas, aunque hay a quienes les provoca verdadero estrés. Estas son algunas fórmulas para que tomar de nuevo el pulso al día a día sea más llevadero y menos traumático.

Claves para superar el estrés postvacacional

Aunque todavía son muchas las personas que apuran sus vacaciones de verano durante la primera quincena de septiembre, lo cierto es que para muchos, empezando por quienes tienen hijos, el 30 de agosto marca el final de las vacaciones. Es el momento de asumir volver a la realidad cotidiana, al trabajo –ya sin jornada intensiva en muchos casos- al colegio y, en definitiva, a la rutina.

Hay a quien este cambio le resulta más que traumático y sufre lo que ha venido denominándose estrés postvacacional. Este síndrome podría definirse, como lo hace la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), como “el  proceso de estrés que tenemos que afrontar tras las vacaciones para readaptarnos de nuevo a las obligaciones laborales, al cambio de estilo de vida que esto supone etc.”. Y es que a fin de cuentas no todo el mundo asimila igual cada situación y por eso se produce un sufrimiento en algunas ocasiones excesivo.

Pero superar el estrés postvacional no tiene por qué ser tan difícil. La clave para lograrlo está en seguir una serie de pautas antes de irnos de vacaciones, durante y, por supuesto, al regreso.

Irse con los deberes hechos y hacer los deberes en vacaciones

Aunque ahora es un poco tarde para muchos, el proceso para afrontar la vuelta de vacaciones empieza incluso antes. Estos son algunos consejos:

  • Prepara tus vacaciones. Algunas personas prefieren improvisar, pero para la gran mayoría tener todo planeado de antemano les resta estrés.
  • Segmenta tus vacaciones. La mayoría de personas necesita quince días como mínimo para desconectar. Segmenta tus vacaciones parar lograr ese tiempo y, a ser posible, una semana antes o después del plato fuerte.
  • Planifica tu vuelta al trabajo. Cierra de antemano las tareas que abordarás nada más llegar a la oficina. Esto restará estrés e incertidumbre.
  • Desconecta en vacaciones. Más fácil hacerlo que decirlo, pero consejos como hacer un viaje y salir del entorno de vida habitual, hacer deporte u olvidarnos del móvil nos ayudarán a lograrlo.
  • Vuelve un par de días antes. Nada hay peor que regresar un domingo e incorporarse el lunes al trabajo. El estrés de tener que dejar toda la casa recogida puede terminar con tu estado zen en cuestión de horas.

Y una vez de vuelta…

Si regresas con los deberes hechos habrás ganado una parte importante de la batalla, pero aun así te quedará bastante por hacer. Estas son las pautas que te ayudarán a esquivar el estrés postvacacional a tu vuelta.

  • Empieza a planear tus siguientes vacaciones. Esto hará que mantengas en parte la ilusión vacacional, por más tiempo que quede.
  • Organiza una escapada de fin de semana. La consigna debe ser huir de la rutina y una escapada puede ser una gran forma de hacerlo. Sabiendo que esa misma semana o la siguiente podrás volver a disfrutar de unas minivacaciones te ayudará.
  • Cambia tu rutina, sigue conservando algunos hábitos vacacionales. El estrés postvacacional surge precisamente por el regreso al pesado día a día y por eso es interesante concederse pequeños placeres y seguir, en cierta medida, haciendo cosas que hacíamos en vacaciones como tomar unas cañas, quedar con amigos o disfrutar de una cena fuera de casa. Además, en septiembre todavía hace buen tiempo y se pueden pasar agradables tardes al aire libre e incluso en la piscina o la playa.
  • Haz ejercicio. Si ya lo haces, mejor, pero sino, puede ser un momento para ‘engancharte’. Además de ayudarte a llevar una vida más sana, es una de las mejores herramientas contra el estrés.
  • Pon una sonrisa en el trabajo. Con humor, así debes afrontar esta vuelta al trabajo. Ponte música más alegre, si puedes hacerlo, cambia tu escritorio o busca una excusa para pasar un rato agradable con tus compañeros. Así recordarás lo bueno de trabajar y no sólo la parte más dura.
  • Programa tareas poco pesadas. Responder emails y empezar con tareas poco demandantes es la mejor forma de que el estrés no se dispare los primeros días.
  • No esperes sacar adelante todo el trabajo en los primeros días. En línea con el anterior consejo, no pienses que en uno o dos días podrás ponerte a tono y recuperar todo ‘el tiempo perdido’. Es una quimera que sólo hará que te estreses antes.

Y vosotros ¿cómo combatís el estrés postvacacional?

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Noticias · Escrito por el 23/09/14


Cuántas horas de trabajo cuesta… Otra forma de presupuestar

Si hay algo que todo emprendedor y trabajador autónomo debe tener claro es cuánto cuesta su tiempo. Se trata en primer lugar de una medida para establecer el precio de sus servicios y por otra, una fórmula para determinar el uso de los recursos. Así, por ejemplo, será capaz de determinar si le compensa contratar a un trabajador externo para que realice una tarea que le resulte pesada o en la que deba invertir mucho tiempo –el único inconveniente suele ser que, habitualmente, hay más disponibilidad de tiempo que de presupuesto-.

Cuántas horas de trabajo cuesta… Otra forma de presupuestar

Como es lógico, la mayoría de trabajadores por cuenta ajena son ajenos a este tipo de cálculos. Y salvo quienes forman parte del departamento de ventas o combinan su empleo con colaboraciones como freelance, rara vez llegan a plantearse el valor real de su tiempo, cuánto cuesta una hora de su vida. Sin embargo, esta visión es muy útil a la hora de presupuestar y de frenar ciertos hábitos consumistas.

Para empezar a utilizar el método de cuánto cuesta tu tiempo para gastar menos o gastar de forma conscientes, basta con averiguar nuestro salario por hora trabajada. La matemática no puede ser más simple: bastará con dividir el salario por los días trabajadores y la jornada laboral. El resultado seguro que sorprende a más de uno.

Después bastará con tener esa cifra en mente y aplicarla a nuestras decisiones de consumo. De esta forma descubriremos que cenar fuera no son 20 euros por persona, sino dos horas de trabajo o el tiempo que sea, un café son 15 minutos de trabajo y así sucesivamente. Esta visión suele servir para que valoremos más nuestro dinero y lo que podemos hacer con él y ayuda a cortar ciertos hábitos de consumo poco saludables o, en cualquier caso, a consumir de forma mucho más consciente.

Eso sí, tampoco hay que dejarse llevar y pasar de ahorradores a tacaños. Es una herramienta más que ayudará a manejar mejor nuestro presupuesto y tomar decisiones informadas respecto a cómo y dónde gastamos nuestro dinero.

Y vosotros ¿sabéis cuántas horas de trabajo os cuesta tener televisión de pago, la cena viernes o las vacaciones?

Imagen de Flickr por JuanJaén



Milennials vs Baby Boomers y sus diferencias en la gestión del dinero

Dentro de la obsesión del ser humano por categorizar se han creado incluso etiquetas concretas para definir a generaciones enteras. Así, podemos hablar de Milennials, Baby Boomers, Generación Y, Generación X…

milennials baby boomers gestion del dinero

Los denominados Baby Boomers son los hijos del baby boom, es decir, los nacidos entre 1940 y 1969, mientras que los milennials son los nacidos entre 1981 y 1995. A ambos les ha tocado vivir diferentes épocas y por lo tanto su visión del mundo es muy dispar, así como su formación. La preparación media de los últimos es mucho más elevada, ya que un 54% cuenta con alguna titulación universitaria, algo mucho menos habitual para los primeros.

Los baby boomers se caracterizan por su pragmatismo y por una concepción de la vida mucho más calmada y cerrada que los milennials´. No en vano, en muchos casos han vivido prácticamente toda su carrera profesional en una misma empresa con roles relativamente bien definidos, lo que a su vez ha incidido en la visión de sus finanzas personales.

En términos generales los baby boomers han seguido el mantra de “Cásate y compra una vivienda” como parte de su plan de vida. Buscan y valoran la estabilidad por encima de otras cuestiones y prefieren centrarse sólo en aquellos aspectos en los que son expertos o pueden llegar a serlo. A efectos financieros esto se traduce en recurrir a un asesor de confianza para la gestión de sus finanzas, sin demasiado interés por informarse más allá de los consejos de esta persona. También se trata de una generación que tiene mucho más interiorizado el concepto de la planificación financiera y de no gastar por encima de sus posibilidades, aunque quizás no tanto la de ahorrar en pos de la jubilación.

Por su parte, los milennials son mucho más dinámicos, están acostumbrados a un mundo que gira a un ritmo más frenético y a un mercado laboral cambiante. Son conscientes de que pasar toda la vida en una empresa ya no es posible y ni siquiera deseable. Su mentalidad emprendedora les hace buscar nuevos retos de forma casi constante.

Los milennials son más conscientes de que deben tomar parte activa en la gestión de sus finanzas personales y además cuentan con medios e información para hacerlo. En primer lugar, disponen de un acceso fácil y personal a los mercados financieros y a la contratación de productos y por otro, gracias a internet, pueden encontrar consejos de expertos y toda la información que necesitan. Esto hace que no recurran tanto a los asesores bancarios de toda la vida, sino que busquen opiniones de profesionales especializados o que, en su defecto, se formen en este tipo de cuestiones.

El carácter emprendedor de los milennials también tienen su traducción financiera, ya que esas ganas por ‘convertirse en sus propios jefes’ les hace ser más consciente de la necesidad de tener un control sobre su dinero y no sólo para saber hacer un presupuesto, sino también para tener un mínimo conocimiento sobre cómo se articulan los mercados financieros. Y pese a todo, su relación con la deuda es mucho menos saludable que la de los baby boomers, ya que están más acostumbrados al crédito como forma de vida y herramienta para conseguir sus objetivos en la vida

Imagen – Kārlis Dambrāns en flickr


Fiscalidad · Escrito por el 15/01/14


La jubilación gradual está de moda

La jubilación marca un antes y después en la vida de las personas. Supone el paso de estar activo a dejar de estarlo. Antiguamente este proceso llegaba ‘de la noche a la mañana’. Es decir, se pasaba de ir a trabajar un martes a no hacerlo el miércoles.

jubilacion gradual

Ahora sin embargo cada vez más personas se apuntan a la jubilación gradual o por lo menos han dejado de ver el momento de la jubilación como algo definitivo. El Estudio de la Preparación para la Jubilación desarrollado por la aseguradora Aegon precisa entre sus conclusiones que las personas perciben la jubilación algo gradual y no como un ‘salto al vacío’. De esta forma, si un 68% dejó de trabajar de forma inmediata, apenas un 48% de los trabajadores actuales tiene previsto obrar de esta forma.

Preguntados sobre cómo piensan que será esta transición, un 16% de las personas en activo precisa que se limitarán a cambiar la forma de trabajar durante algún tiempo a través de fórmulas como empleos a tiempo parcial o los contratos temporales, algo que sólo hizo un 10% de los ya jubilados. Por su parte, un 14% prevé continuar trabajando como si nada, ya que alcanzar la edad de jubilación no es motivo para jubilarse de forma efectiva. Esta actitud contrasta con el 5% de personas que efectivamente actuó de esa forma llegado el momento.

Por último, un 6% cree que seguirá desempeñando algún tipo de tarea remunerada pero de forma diferente y durante tiempo indefinido, algo que ningún jubilado hizo. Un 16% sí que utilizaron, sin embargo, otras fórmulas de jubilación diferentes que el estudio no especificaron.

Lo que parece claro es que las nuevas generaciones sienten mucho más apego al trabajo y que éste forma parte íntegra de su vida, actuando como un elemento motivador más que incluso les ayuda a realizarse personalmente.

Lo que el estudio desvela también es la falta de alineación entre los empleados y las empresas. Tanto es así que apenas un 16% ofrecen la opción de cambiar de jornada completa a jornada reducida y sólo un 13% cuenta con trabajos más adecuados para empleados mayores y que incluyan una menor carga y menos estrés.

Tampoco existen planes de jubilación flexibles que permitan trabajar más allá de la edad normal de jubilación. Sólo un 8% lo tienen, igual que los servicios de recapacitación o reciclaje para los empleados de mayor edad.

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Jubilación · Escrito por el 15/11/13


¿Se podrá compaginar jubilación y sueldo?

Se trata de uno de los últimos globos sonda del Gobierno. La propuesta pasa por modificar la actual normativa para que se pueda compatibilizar el cobro de parte de la pensión con un sueldo privado una vez cumplida la edad legal de jubilación y pese a haber cotizado el número de años necesarios para poder cobrar el 100% de la base reguladora.

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La iniciativa figura un informe enviado por la directora del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), María Eugenia Martín Mendizábal. El documento plantea un nuevo marco normativo para quienes alcancen la edad de jubilación, si bien se mantendría la actual incompatibilidad para los casos de prejubilación por lo menos hasta no alcanzar los 67 años.

El informe descarta que alargar la vida laboral más allá de la edad de jubilación legal pudiese servir para aumentar a su vez el porcentaje de la base reguladora más allá del 100%. En el fondo, lo que plantean desde la Seguridad Social es que a los trabajadores que no alcancen el 100% de la base reguladora les podría compensar seguir trabajando sin cobrar la pensión para que al recular la misma el resultado fuese más beneficioso.

Pero para que todo esto sea posible antes habrá que “eliminar las fuertes rigideces del actual ordenamiento”, como destaca el informe.

En la actualidad existe lo que se llama la jubilación flexible y que permite compatibilizar la pensión con trabajos por cuenta ajena, es decir, como trabajador autónomo.