Cuatro puntos ciegos de tu aseguramiento que deberías revisar

Aunque tu nivel de aseguramiento sea bueno, siempre pueden existir puntos ciegos en lo que a protección se refiere. Vamos a repasar cuatro cosas que siempre deberías revisar antes de dar por bueno tu nivel de cobertura.

Cuatro puntos ciegos de tu aseguramiento que deberías revisar

Seguro de inundación

Aunque los seguros de vivienda cubren problemas producidos por agua, no suelen cubrir los posibles daños producidos por inundaciones derivadas de condiciones meteorológicas adversas.

Es cierto que este tipo de protección no tiene la misma importancia para todos los usuarios: obviamente quienes menos expuestos se encuentren a posibles inundaciones tendrán menos necesidad de aseguramiento. Sin embargo, en áreas donde estas circunstancias se dan con mayor frecuencia puede ser una opción de aseguramiento muy a tener en cuenta.

En general los seguros de protección contra efectos adversos de la climatología no van a estar incluidos en nuestros seguros ordinarios de hogar, auto, etcétera.

Cobertura sobre el pago del coche

Solemos prestar mucha atención, justificadamente, a las coberturas de nuestros seguros de coche. Sin embargo, también en estas pólizas existen puntos ciegos, sobre todo cuando se trata de coches a los que hemos accedido a través de financiación y no hemos terminado de pagar.

Así ocurre, por ejemplo, ante un robo o un accidente que obligue a la retirada del vehículo de circulación. En ambos casos seguirá existiendo un dinero adeudado sobre la adquisición del vehículo. Es cierto que los seguros ordinarios pueden llegar a cubrir ambos escenarios, pero generalmente lo harán sobre el valor del vehículo en el momento del hecho. Es decir, existirá una diferencia en nuestra contra entre el valor del vehículo en el momento de nuestra reclamación y lo que nosotros solicitamos como financiación.

En este punto ciego puede ser cubierto con coberturas adicionales al seguro ordinario de coche, aunque también pueden contratarse seguros de protección de pagos.

Caída de ingresos tras una incapacidad

Es habitual que contemplemos los seguros de ahorro como una buena opción para la jubilación. De hecho, cada vez tenemos más clara la necesidad de ahorrar para la jubilación.

Sin embargo, existen otros escenarios en los que la merma de ingresos afectará de manera radical a nuestra economía doméstica. La caída de ingresos tras una incapacidad es uno de estos escenarios que no siempre tenemos bien controlados y se pueden convertir en un punto ciego de aseguramiento.

Los seguros de accidentes o los seguros de salud con coberturas en caso de incapacidad son una buena herramienta para cubrir este punto ciego de aseguramiento. En la actualidad la oferta de estos seguros, combinados planes más amplios, es muy variada y asequible a todo tipo de bolsillo. Con lo cual se trata realmente de un área de aseguramiento de fácil solución.

Seguridad económica para los terremotos financieros

La época de bonanza económica previa a la crisis de 2007 parecía que hablar de ahorro era un anacronismo. Se potenciaba entonces el consumo y el fluir del dinero y el crédito.

El tiempo ha demostrado, como no podía ser de otro modo, que el ahorro es una parte básica de las finanzas personales y una garantía contra los terremotos financieros que cíclicamente sacuden la economía mundial.

Los seguros de ahorro son un instrumento muy interesante para cubrir este punto ciego de aseguramiento ya que no dependen, como otros instrumentos de ahorro, directamente de la evolución de los mercados y se trata de productos garantizados con coberturas de vida.

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¿Existen de verdad las inversiones seguras?

Cuando invertimos no pensamos en perder nuestro dinero. Aun así, conocemos el riesgo que se asume en la inversión. Pero, ¿existen inversiones seguras que lo eliminen del todo y ofrezcan rentabilidad?

¿Existen de verdad las inversiones seguras?-1

La respuesta es no. No existe ninguna inversión 100% segura, sin embargo, no es menos cierto que existen algunas maneras de invertir con mayores niveles de seguridad. En cualquier caso incluso estas inversiones más seguras no sólo tienen pros, también encontraremos contras.

Ahorro en efectivo

Si no expones tu dinero se supone que no podrás perderlo. El ahorro en efectivo, es decir, guardar dinero en cuentas de ahorro básicas o productos similares, no proporciona riesgo de mercado como otras inversiones.

Por tanto, efectivamente ahorrar dinero en metálico es seguro y teóricamente ocurra lo que ocurra en los mercados no perderemos ese dinero. El problema es que esta afirmación no es del todo cierta. Es relativo que no se pierda dinero.

En primer lugar a largo plazo el dinero va a perder valor si hay inflación. A efectos prácticos sí que estaremos perdiendo dinero.

Por otro lado, tener el dinero en metálico y a mano hace que sea más fácil usarlo y gastarlo. Así, no sólo nuestro dinero pierde valor, sino que probablemente gastaremos más de lo necesario.

Bonos públicos

La inversión en bonos y letras del tesoro es un clásico entre quienes desean asumir poco riesgo para su dinero invertido.

Este tipo de inversión se encuentra muy presente en muchas carteras de jubilación,  bien de manera directa o a través de su presencia en otros productos. Generalmente estos bonos vienen a asegurar un rendimiento que evita la penalización de la inflación que veíamos anteriormente en el ahorro en metálico. Además, se trata de un ahorro garantizado y seguro.

En el otro vértice no resultan ser grandes inversiones si pensamos construir una cartera de ahorro a futuro exclusivamente a base de bonos. Hay que tener en cuenta que la rentabilidad ofrecida por esta fórmula de inversión también es susceptible a los movimientos de tasas de interés. Esto lo comprobamos hoy en día con el bajísimo retorno que los bonos públicos vienen a ofrecer.

Oro

El oro es otro de esos supuestos valores seguros para quien desea ahorrar y no asumir grandes riesgos. Es lo que se denomina un valor refugio.

Tradicionalmente al oro se le ha considerado una herramienta muy eficaz contra la inflación y una inversión correcta como medida de protección ante movimientos de mercado negativos. Es cierto que el balance histórico de la inversión en oro es positivo: aquellos que en los malos momentos económicos apostaron por el oro mantuvieron mejor su riqueza que quienes apostaron por otras inversiones.

Por tanto, desde el punto de vista de la seguridad el oro históricamente ha sido un baluarte del ahorrador que quiere pelear contra los malos momentos generalizados en la economía.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. Hoy en día sabemos que esta fama de mejor herramienta anti inflación ha sido a menudo exagerada, y, también sabemos que el oro pierde valor.

Por otro lado hay que pensar que el precio del oro es volátil y generalmente no presenta el mismo retorno al alza de la inversión en acciones. En definitiva ni es tan seguro como se pensaba ni necesariamente ofrece las mejores rentabilidades en relación a otras opciones.

Seguros de ahorro

En un momento muy complicado para la rentabilidad de los productos garantizados los seguros de ahorro se han convertido en una alternativa muy interesante.

Generalmente esta combinación entre seguro de vida y producto de ahorro garantizado que son los PPAs y los PIAs viene a ofrecer mejores rentabilidades que otras opciones como depósitos o cuentas de ahorro. A esta gran ventaja hay que añadir el hecho de tratarse de productos con ausencia de riesgo.

En cualquier caso hay que recordar que no se trata de un modelo de ahorro compatible con la necesidad de liquidez inmediata, las penalizaciones a la hora de rescatar estos seguros antes del plazo suelen ser elevadas. Por otro lado acorde a todos los productos garantizados, la rentabilidad de los seguros de ahorro también se ha visto mermada en los últimos años.

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Qué es la buena fe en el seguro

La buena fe es un principio básico y fundamental de cualquier contrato de seguro, ya que viene a obligar a las partes a actuar entre sí de manera honesta. Formar parte de una serie de principios que son la base fundamental de la regulación de relaciones entre una persona que desea ser asegurada y quien le ofrece dicho aseguramiento.

Qué es la buena fe en el seguro

Principio de buena fe en el seguro

En este principio de buena fe en el seguro se entiende que ni el asegurado ni el asegurador van a interpretar de manera arbitraria el sentido de los términos acordados. Tampoco las partes van a limitar o exagerar los efectos que vienen a derivarse de la manera en la que han expresado su voluntad y adquirido sus obligaciones.

Desde el punto de vista del asegurado esto lo que viene a significar es el derecho a recibir de manera correcta los derechos convenidos pero también al cumplimiento de sus obligaciones. Aquí podemos incluir, como elementos más habituales de demostración de este principio bien aplicado, la descripción real y clara del riesgo asegurable, el pago de la prima, la comunicación real de los aspectos de un siniestro, etcétera.

Desde el punto de vista del asegurador este principio de buena fe obliga a una información lo más exacta posible de los términos de formalización del contrato, y cumplir lo convenido en dicho acuerdo. Un ejemplo es la indemnización de un siniestro de acuerdo a los términos firmados en la póliza.

En cierto sentido, la buena fe en el seguro hace que ambas partes den por hecho que los datos que se aportan son ciertos y que no hay intención de dolo, es decir, de mentir.

Otros principios en los seguros

Como indicábamos el principio de buena fe es el primero de entre los fundamentos doctrinarios de la actividad de aseguramiento, pero no es el único, vamos a repasar los demás.

  • Principio de indemnización: donde se trata de evitar el afán de lucro por parte del asegurado ajustando el acuerdo a la garantía de protección que le proteja de una pérdida o de un daño.
  • El principio de interés asegurable: en este principio se engloba el hecho de la protección del seguro sobre un bien determinado con un valor económico hasta una suma máxima de pérdida, pero, que no excede el valor real del bien.
  • El principio de subrogación que viene a facultar al asegurador, tras haber indemnizado una pérdida, a tratar de recuperar de terceros lo aportado en caso de responsabilidad si las hubiera.
  • El principio de contribución en el que cuando se materializan varios seguros sobre una misma materia la pérdida en caso de ocurrir es compartida de manera proporcional a los capitales asegurados por el resto de aseguradores.

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Ventajas del seguro de ahorro frente al plan de pensiones

Quien es quien en un contrato de seguro

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Ventajas del seguro de ahorro frente al plan de pensiones

Los planes de pensiones no son la única herramienta de ahorro para la jubilación. Los seguros de ahorro también tienen sus ventajas. Te las contamos.

Ventajas del seguro de ahorro frente al plan de pensiones

Los seguros de ahorro pretenden concienciar sobre la necesidad de ahorrar para la jubilación por medio de las aportaciones regulares de cuantías relativamente pequeñas. Resultan más flexibles que los depósitos y proporcionan unos beneficios fiscales lejos de la mayoría de productos. Hasta que no se recupere el dinero invertido no se tributa, por lo que existe la posibilidad de generar intereses sobre los propios intereses, lo que se conoce como interés compuesto y que multiplica de forma exponencial las ganancias finales.. Este tipo de productos facilita la ordenación de la herencia en los beneficiarios que se desee sin acatar las obligaciones que establecen otros productos financieros.

Entre los seguros de ahorro están disponibles los productos de ahorro garantizado, con los que se puede obtener un tipo de interés mínimo además de nuevas aportaciones con cantidades reducidas. Otra posibilidad son los productos sin garantía, en las que en un solo productos hay una variedad de inversiones gestionadas por especialistas, dentro de estas figurarían los Unit Linked. Gracias a la diversificación se consigue disminuir el riesgo de pérdida. Eso hace que el riesgo exista y el inversor no deba relajarse.

En cualquier caso, estos seguros permiten recuperar el dinero acumulado en forma de renta vitalicia o temporal. Resulta una opción muy interesante para los ahorradores, fomentando a su vez ese hábito de acumular capital.

En comparación con los planes de pensiones, la finalidad y las características resultan totalmente distintas. También hay que decir que comparten beneficios fiscales con los seguros llamados Plan de Previsión Asegurado (PPA), aunque este seguro cuenta con un tipo de interés asegurado.

Respecto a los depósitos, el seguro de ahorro también presenta bastantes diferencias. Pese a que garantiza una rentabilidad a un plazo fijo y un capital, la rentabilidad se acaba acumulando y no se paga hasta el vencimiento, por lo que se acaba suprimiendo los pagos a hacienda hasta su vencimiento. Cuando se trata de productos bancarios, cada que abonan intereses hay que aplicar retención a cuenta.

Los seguros de ahorro están pensados para crear un capital con vistas al futuro. Al no desgravar resultan muy flexibles. En el mercado encontrarás una amplia variedad de estos productos, así que es preciso contratar uno que permita sacar los ahorros cuando se necesiten y en el caso de que penalicen por retirar el capital, lo hagan por una cantidad mínima.

El dinero a ahorrar dependerá de la situación de cada uno y está pensado para ir realizando aportaciones de manera periódica. En cualquier momento se puede dejar de ahorrar y existe la posibilidad de sacar una cantidad determinada y devolverla si es preciso.

El inversor tiene la opción de reclamar lo ahorrado al cumplir el primer año.

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Claves para optimizar tu seguro de vida

Son variados los motivos que nos llevan a contratar un seguro de vida. Sacarle una mayor rentabilidad a los ahorros, proteger a la familia del asegurado en caso de fallecimiento, garantizar los estudios de los primogénitos o blindar un préstamo hipotecario son algunos de los factores que nos invitan a contratar una póliza de estas características.

Claves para optimizar tu seguro de vida

Cuando tengas intención de contratar un seguro de vida nunca debes escoger el primero que llegue a tus manos. Resulta fundamental comparar, pero también tener las ideas claras y decantarse por uno que sea capaz de adaptarse a las necesidades de cada uno.

El cliente debe conocer con exactitud qué tipo de riesgo desea cubrir y las distintas propuestas de contratación que hay, ya que no es lo mismo un seguro de vida riesgo que uno de ahorro. El primero de ellos hace referencia a la cantidad económica que se pretende dejar a los familiares el día que fallezca la persona que lo contrató. Se asegura de esa manera que sus beneficiarios perciban una renta o un dinero como si se tratase de una indemnización.

Este tipo de seguros de vida riesgo se suelen emplear cuando hay hijos en edad escolar, desean cubrir el préstamo hipotecario para no dejarles las deudas a la familia o cuando están expuestos a una situación de riesgo.

Sin embargo, el objetivo que se persigue con los seguros de vida ahorro es otro bien distinto. En realidad se pretende obtener una rentabilidad con el dinero que tenemos. Está pensado para aquellos que quieran ser sus propios beneficiarios y cobrar de esta manera una renta cuando finalice el plazo. Puede ser un dinero que se complemente a la perfección con la pensión a la hora de alcanzar la jubilación.

Hay una serie de coberturas extras que suelen aparecer en algunas pólizas y que pueden resultar interesantes, sobre todo si deseas hacer más seguro tu seguro de vida. Por ejemplo puedes incluir el testamento online, la atención psicológica tras el fallecimiento de un ser querido o el anticipo de capital en caso de padecer una enfermedad grave para afrontar los gastos del tratamiento.

Para conseguir un buen seguro de vida no sólo nos fijaremos en si es barato o caro. Lo importante es el precio a pagar sea acorde a las prestaciones que ofrece. A la hora de contratarlo también puedes fijarte en la rebaja de las cuotas, regalos o promociones que suelen realizar con bastante frecuencia las compañías.

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Quien es quien en un contrato de seguro

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Quien es quien en un contrato de seguro

Para comprender el funcionamiento de los seguros es imprescindible distinguir las distintas figuras que pueden figurar en los contratos. Hay que dejar claro desde un primer instante que según el artículo 1 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro se considera como seguro el contrato por el cual el “asegurado se obliga, mediante el cobro de una prima y en el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura, a indemnizar dentro de los límites marcados el daño producido al asegurado o a satisfacer un capital”.

Quien es quien en un contrato de seguro

A continuación te detallamos las distintas partes que participan en un contrato de seguro.

  • La póliza es el documento básico que compone el contrato de seguro. En él aparecen recogidos las obligaciones y derechos por las distintas partes. No podrán beneficiarse de estas condiciones hasta que el escrito esté firmado.
  • El asegurador: Se trata de la compañía aseguradora que se encarga de asumir la cobertura del riesgo de los asegurados. Para estar al tanto sobre las distintas empresas de seguros que hay en España puedes recurrir al registro público de la Dirección General de Seguros.
  • El tomador: Es la persona que se encarga de contratar el seguro y firmar la póliza. Puede hacerlo tanto por cuenta propia como ajena. Entre sus obligaciones se encuentran asumir las condiciones del contrato, sobre las referentes al pago de la prima.
  • El asegurado: Es el titular de la materia o del objeto sobre cuyo riesgo recae el seguro. Es la persona a la que cubre la cobertura.
  • El beneficiario: Se refiere al que tendrá derecho a percibir la prestación del asegurador. Sobre esta persona recaerán los beneficios de la póliza contratada por deseo expreso del tomador.
  • Mediadores: A la hora de formalizar un contrato de seguro pueden participar también un agente o corredor, que realizará las funciones de mediador, aunque no es obligatoria su presencia. Se ocupará de asesorar a los clientes sobre las distintas coberturas y modalidades de seguros que existen en función de las necesidades y situación personal de cada uno. Antes de proponerte una oferta analizará los riesgos a los que estás expuesto, los problemas económicos que podrían surgir y a partir de ahí se encargará de ofrecerte un seguro.

 

También hay otras figuras que también pueden aparecer en un contrato de seguro, que son el acreedor y el perjudicado. El primero es habitual en los seguros contra daños y debe ser informada de ello la compañía, mientras que el segundo hace referencia a los daños sufridos por alguien en sus bienes o su persona por un siniestro recogido en la póliza.

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Seguros para la familia según su evolución

Aunque no solemos pararnos a considerarlo, casi del mismo modo que ocurre con los productos financieros, incluso de manera más evidente, los seguros van evolucionando a medida que cumplimos años. No sólo porque, como es normal, con el paso del tiempo vamos generando necesidades de protección superiores, también porque nuestra percepción sobre su utilidad aumenta.

Seguros para la familia según su evolución

Obviamente, cuando aún vivimos bajo el amparo de nuestros padres, el concepto de aseguramiento no va a ir mucho más allá de las cuestiones obligatorias: los seguros para vehículos, o seguros complementarios como por ejemplo los seguros para mascotas… En general, aún seguiremos bajo el paraguas de las coberturas familiares, es decir, incluidos dentro de los seguros de nuestros padres.

De todos modos, no debemos olvidar que cada vez los jóvenes abandonan más tarde el hogar paterno. A efectos de los seguros, esto se traduce en tener que empezar a pagar pólizas de auto si todavía no se hacía, de salud y, sobre todo, de hogar. En términos generales, el gasto en seguros sufre una pequeña escala a partir de los 25 años, antes incluso de ‘volar del nido’.

Tras el proceso de emancipación, o cuando nos vamos a vivir en pareja, la necesidad de los seguros comienza a ser mucho más evidente. Si hemos adquirido una vivienda y tenemos al menos un vehículo, ya tomamos conciencia de la necesidad de los seguros obligatorios. Pero a la vez, probablemente empecemos a tomar conciencia de la existencia de los seguros médicos privados  y de los seguros complementarios: cada vez son más las parejas jóvenes sin hijos que optan por las coberturas básicas de los seguros médicos privados.

La llegada de los hijos a la familia lo cambia todo, a todos los niveles, y por supuesto también desde el punto de vista del seguro. El lógico afán de protección hace que realicemos revisiones profundas de nuestros niveles de cobertura y protección. Entra en juego también la mejora de los seguros médicos y la contratación de seguros que tal vez hasta este momento ni siquiera habíamos contemplado, seguros de vida, seguros de accidente, seguros de protección de pagos.. En definitiva, tratamos de asegurar a nuestras familias ante situaciones complejas en las que no podrían responder de manera plena, mientras que desde el punto de vista de la salud, aumentamos gradualmente el radio de acción, incorporamos coberturas relativas a la salud a todos los niveles, salud bucodental, revisiones, pediatría general…

No debemos olvidar aquí uno de los fenómenos casi exclusivos de nuestro país, los seguros de fallecimiento o de deceso, un modelo de seguro independiente cuyo objeto es aportar la cobertura los gastos tras el fallecimiento del titular y que es casi exclusivo en nuestro país, ya que no se comercializa, al menos al nivel de España, en prácticamente ningún otro país europeo. Estos seguros se encuentran muy arraigados y se transmiten familiarmente de padres a hijos.

Posteriormente, a lo largo de la vida y el desarrollo de nuestros hijos y según estos van creciendo, los niveles de aseguramiento van manteniéndose, pero se incorporan otras posibilidades y opciones, por ejemplo los seguros de ahorro que se convierten en una alternativa para la colocación de nuestros ahorros, y, más adelante, por ejemplo las rentas vitalicias o seguros destinados a los ingresos complementarios durante la jubilación.

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Cómo sacar partido a tu seguro de hogar

Los seguros son cada vez menos un  producto estático que se contrata y sólo está ahí cuando surge un problema. Hoy en día incluyen multitud de coberturas y servicios adicionales que merece la pena conocer para exprimirlos y sacar todo el rendimiento posible.

Cómo sacar partido a tu seguro de hogar

Si algo define a un seguro es que apenas sí reparamos en él hasta que llega el momento de utilizarlo. Sin embargo, el ámbito asegurador ha ido evolucionando de forma que cada vez ofrece más servicios de valor añadido en las pólizas. Así, podemos ver seguros de coche que incluyen por un poco más un seguro de salud o seguros de salud que disponen de cheques guardería, por poner dos ejemplos.

¿Y el seguro de hogar? Pues dependiendo de la compañía podremos obtener más o menos beneficios, aunque si queremos sacar partido al seguro de hogar todo lo que debemos hacer se puede resumir en una sola frase: leer la póliza y el condicionado.

¿Cuántos de vosotros habéis repasado el seguro de hogar y sus coberturas? Sólo conociendo los servicios que están a nuestra disposición podremos hacer uso de ellos. Para quienes pese a todo se declaren incapaces para afrontar las 20 o 30 hojas de coberturas que suele incluir el seguro de hogar les queda otra alternativa: repasar la póliza cada vez que surja un imprevisto buscan la cobertura que pueda remediarlo. Así, con el tiempo terminarán sabiendo qué pueden y qué no pueden esperar de su seguro de hogar.

El ejemplo de la cobertura fuera del hogar

Se supone que un seguro de hogar está diseñado para cubrir los desperfectos en el hogar y los que éstos puedan causar a la vecina –es lo que se conoce como responsabilidad civil y que en el seguro de coches es obligatoria, por ejemplo-. Hoy en día este tipo de pólizas van mucho más allá y sólo hay que atender a la cobertura por riesgos fuera del hogar para darse cuenta.

Esta cobertura es ya de uso común en la mayoría de seguros del hogar y cubre, entre otras cosas los supuestos de atraco o expoliación de los bienes que forman parte del contenido del seguro de hogar o la utilización fraudulenta de tarjetas de crédito. De esta forma sí, por ejemplo estamos de vacaciones y nos roban la cámara de fotos o ésta sufre algún daño y la habíamos incluido dentro del contenido del seguro del hogar, la compañía se hará cargo de la reparación o de reponerla.

Esta misma estrategia de conocer bien el producto se puede aplicar a cualquier ámbito de nuestra vida. Así, por ejemplo, las tarjetas de crédito incluyen seguros de viaje que hacen que sea recomendable contratar con ellas viajes o comprar billetes de avión o hacer compras en el extranjero. A fin de cuentas, los productos que se adquieran con la tarjeta estarán asegurados.

Como ya hemos repetido varias veces, la clave está en la información y en dedicar un poco de tiempo a conocer qué hemos contratado y cómo podemos sacarle el máximo partido ¿Conoces algún otro ejemplo? ¡Esperamos tus aportaciones!

Iamgen de Flickr por enlacepr