Invalidez en el seguro de vida ¿Merece la pena?

El seguro de vida va más allá de cobertura por fallecimiento. Incluir la cobertura por invalidez puede ser una tabla de salvación en estos casos.

Tendemos a identificar el seguro de vida con su cobertura principal: el fallecimiento. Esta asociación es normal si tenemos en cuenta que la mayoría de pólizas de este tipo se contratan para asegurar a los nuestros ante lo peor.

La realidad es que los seguros de vida son una herramienta mucho más completa. Es más, incluyen coberturas adicionales que son igual de útiles e incluso más que la de fallecimiento. Una de las más importantes en este sentido es la de invalidez.

Qué cobre la invalidez en el seguro

Los seguros de vida diferencian entre incapacidad total o parcial. Es importante tener clara esta distinción, ya que dependiendo de la que contratemos estaremos o no cubiertos.

La invalidez permanente absoluta: la incapacidad total se refiere a la incapacidad para realizar cualquier tipo de trabajo de forma permanente. Es decir, se su

La invalidez total: se refiere a la incapacidad para desarrollar la profesión que se venía realizando hasta el momento, pero no otra.

La diferencia es notable si lo que buscas es protegerte ante un imprevisto. Y es que puede darse el caso de una incapacidad para desarrollar tu profesión pero no para desarrollar otra en la que el salario medio sea mucho menor.  La mayoría de seguros de vida sólo cubrirán la invalidez permanente absoluta.

Por eso mismo es crucial pararse a pensar en las coberturas que necesitas antes de contratar un seguro de vida. Del mismo modo, también lo es detenerse a leer las coberturas del seguro.

Cuando merece la pena un seguro de invalidez

Añadir la cobertura por invalidez hará que el precio de tu seguro de vida suba. A nadie le gusta pagar de más, pero hay casos en los que puede salir muy a cuento.

Uno de ellos es cuando eres autónomo. La razón es que tus ingresos pueden caer en picado. Aunque pienses que estás cotizando por el paro y también por accidente a la Seguridad Social, la realidad es que lo que cobres dependerá de lo que cotices. La mayoría de autónomos cotiza por la base mínima, por lo que la cantidad que reciban será también la mínima. A modo de ejemplo, en caso de baja laboral no percibirás más de 525 euros. La cobertura por invalidez te cubrirá en este caso.

Otro caso concreto es el de una familia en la que uno de los miembros lleve el peso de los ingresos. El seguro de invalidez permitirá hacer frente a la caída de ingresos y dará tiempo a la familia y la afectado para reciclarse profesionalmente si fuese necesario.

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Hacemos números: ¿Cuánto capital debes contratar para tu seguro de vida?

Un seguro de vida es una herramienta que sirve para darnos tranquilidad y nada mejor para lograr que saber acercar con el capital contratado que hemos asegurado.

Contratar un seguro de vida no debería ser igual que comprar un cartón de leche en el supermercado. Si te equivocas con la marca de la leche lo peor que puede pasar es que tengas que tomar una leche que no te gusta durante un tiempo o directamente comprar otra. Con un seguro de vida si te equivocas eligiendo puedes no conseguir la protección que te proponías para ti y los tuyos.

La clave al elegir el seguro de vida está en la cantidad de la indemnización. En otras palabras, cuánto capital hay que contratar con el seguro de vida. Y es que esa es la cifra clave de estas pólizas, el dinero que recibirán nuestros seres queridos en caso de fallecimiento y nosotros si incluimos la cobertura por invalidez (muy recomendable pese a que aumentará ligeramente la prima).

Imagina que contratas tu seguro de vida por 50.000 euros cuando tú y tu familia estáis ingresando 40.000 euros cada año y los gastos fijos son ya de 30.000 euros. Estarías dando un año de margen para que tu pareja doble sus ingresos o en casa empezará a escasear el dinero. El ejemplo puede ser extremo, pero demuestra la importancia de saber qué capital incluir en el seguro de vida.

Si estás pensando que, en ese caso, cuanto más mejor, recuerda que el coste del seguro está directamente relacionado con el dinero de la indemnización. Cuanto más capital, más coste tendrá la prima. Además, también deberás superar más pruebas médicas para que te aseguren.

Cuánto dinero contratar en el seguro de vida

La recomendación más extendida pasa por proteger a la familia  con un seguro que cubra entre tres y cinco veces los ingresos de la unidad familiar. Estamos hablando de ingresos, no de gastos.

El motivo es que muchos de los gastos de la familia seguirán siendo los mismos pese a que falte uno de los miembros y por eso ofrecer tres años de margen como poco parece lo más razonable. Ajustar la indemnización a los ingresos y no a los gastos permite dar un margen de seguridad adicional y de tranquilidad. Así nos aseguramos de que la familia no tendrá que cambiar su estilo de vida en términos de gasto de forma inmediata si faltamos,

Más allá de la recomendación general hay recomendaciones específicas para determinados casos. Por ejemplo, las familias hipotecadas deberían, además, sumar un seguro que liquide el total de la hipoteca en caso de que uno falte. Lo más habitual al contratar el seguro de vida ligado a la hipoteca es que cada cónyuge cubra el 50% del préstamo. En caso de fallecimiento, esto obligará a negociar con el banco las cuotas para reducir su coste, pero seguirán estando ahí.

Del mismo modo, si los ingresos no están repartíos de forma equitativa, también habrá que tenerlo en cuenta. En estos casos no tendría mucho sentido que los dos miembros contratasen el mismo capital si uno gana mucho más que otro. La razón es que si fallece la persona que más ingresos aporta, el impacto será mayor y, por lo tanto, también tendría que serlo la protección. Contratar un seguro conjunto para las dos personas puede ser una solución para no tener que hacer números y contar con dos pólizas diferentes.

Por último, quienes tienen niños deberán tener en cuenta gastos futuros como la universidad. Si nuestros hijos están en edad escolar y queremos que cursen estudios superiores, hay que pensar en cubrirlos. Y es que en este caso, los gastos actuales no tendrán nada que ver con los futuros. En uno de los primeros capítulos de Breaking Bad, Walter White nos da una lección en menos de dos minutos sobre cómo proyectar los gastos de una unidad familiar a largo plazo:

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¿Se pueden asegurar dos personas en un mismo seguro de vida?

Tendemos a ver los seguros de vida como algo individual. La realidad es que una póliza puede cubrir a dos personas. Así funcionan este tipo de seguros de vida.

Los seguros de vida son un producto mucho más flexible de lo que la mayoría pensamos. Un gran ejemplo es cómo se han construido alrededor de ellos productos de ahorro como los Unit Linked. Esta flexibilidad también afecta al número de personas que pueden cubrir.

Aunque lo más habitual es que un seguro de vida cubra a una sola persona, existen pólizas que pueden incluir a más de un asegurado. El seguro Aegon Vida Dúo es un ejemplo.

Este seguro permite asegurar a dos personas en una misma póliza y, lo más interesante, personalizar las coberturas para cada una de ellas, aunque no los capitales. En concreto, el Seguro Aegon Vida Dúo cubre el fallecimiento por cualquier causa y añade un adelanto del capital de fallecimiento de hasta 3.000 euros.

La personalización del seguro de vida para dos personas llega con las garantías complementarias de invalidez permanente absoluta, ampliación de la indemnización por fallecimiento de ambos asegurados en un periodo de un año, cáncer femenino y masculino y enfermedades cardiovasculares.

Cómo funcionan los seguros de vida con dos asegurados

El funcionamiento de estos seguros no es muy diferente del de un seguro de vida al uso. Lo que ocurre es que tras el primer siniestro por fallecimiento o invalidez permanente absoluta, se abonará la indemnización y se pasará a anular la póliza, al cambiar los participantes.

En caso de cáncer o enfermedad cardiovascular, se anularía la garantía para el asegurado que la cobre, pero se mantendría en vigor para el otro asegurado. A modo de ejemplo, en caso de cáncer de mama, la mujer cobraría la parte que le correspondiese y se mantendría esa cobertura para el hombre, siempre que también estuviese contratada.

Ventajas de asegurar a dos personas en un mismo seguro de vida

¿Por qué contratar una única póliza para dos asegurados? La principal ventaja de hacerlo es que se simplifican trámites y cálculos. Es decir, no es necesario hacer dos seguros por cantidades diferentes en función de lo que gane una u otra persona. Se firma una sola póliza que cubre a toda la familia.

Esto agiliza cualquier trámite que se quiera hacer con el seguro de vida, que puede ayudarnos sin llegar al caso de fallecimiento o invalidez gracias a servicios como test de hábitos saludables, asesoramiento telefónico en nutrición y dietética, orientación telefónica médica pediátrica y ginecológica, segunda opinión médica o atención psicológica.

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Dos situaciones en las que deberías contratar tu seguro de vida

¿Es para mí un seguro de vida? Hay momentos vitales donde una póliza de vida puede ser más necesidad que opción. Descubre cuáles son.

Pregunta a un profesional del seguro cuándo deberías contratar un seguro de vida y la respuesta será: “siempre, en cualquier momento”. Ante esta contundencia es fácil plantearse hasta qué punto no se trata de una respuesta interesada.

La realidad es que un seguro de vida siempre tiene su utilidad, especialmente si se añade la cobertura por invalidez. Sin embargo, hay momentos en los que contar con esta protección debería ser algo casi obligatorio para evitar situaciones de riesgo. Estas son dos de las más claras. Si te encuentras ante una de ellas y no tienes un seguro de vida, deberías replenaterte tu situación financiera.

Te acabas de casar

La mayoría de personas contrata los seguro de vida para proteger a quienes más quiere ante su pérdida. En otras palabras, asegurar el futuro de quienes se quedan en caso de fallecimiento, aunque la realidad es que un seguro de vida puede ir más allá y por eso hay que saber cómo sacarle provecho.

Quienes se acaban de casar e inician un proyecto vital en común deberían de asegurarlo, especialmente si existen muchas diferencias de ingresos entre una y otra parte de la pareja. Con un seguro de vida se puede dar flexibilidad a la otra persona en caso de fallecimiento y asegurar su estabilidad económica.

Añadiendo la cobertura de invalidez te aseguras que el dinero no será un problema en caso de que sufras un imprevisto que te impida seguir trabajando en tu campo profesional, por ejemplo.

Para estos casos existen pólizas conjuntas como el Seguro Aegon Vida Dúo donde los cónyuges se integran en una misma póliza. Aquí puedes ver cómo funciona.

Vas a formar una familia

La paternidad es una alegría, pero también una responsabilidad. Los niños llevan aparejados una serie de gastos que se suman al presupuesto familiar y que es mejor presupuestar. Simplemente la universidad ya sumará 3.000 euros al año en el mejor de los casos.

Además, con los niños se hace especialmente relevante asegurar cuestiones como que tendrán una vivienda, alimento y educación en caso de que no estés o surja un imprevisto. Un seguro de vida es una herramienta para hacerlo y complementar e ahorro que creará el colchón financiero de seguridad que necesitas.

Lo más importante en ambos casos es tener claro el capital que deseas asegurar, que debería será de entre tres y cinco años de gastos. Si hay una casa con hipoteca de por medio, lo ideal es que además asumas un seguro de vida que cubra el coste restante del préstamo. A fin de cuentas la vivienda es siempre el mayor gasto familiar y al eliminarlo contarías con un remanente que poder destinar a otros gastos corrientes o a ahorrar a largo plazo.

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Por qué quitar el seguro de vida de la hipoteca puede ser una pésima idea

Los seguros de vida asociados a las hipotecas son uno de esos elementos de debate entre usuarios y entidades financieras más candente en los últimos años. Esto hace que a veces tengamos una visión distorsionada de estos seguros, y, sin embargo, son muy importantes.

En primer lugar hay que centrarse en algo que no todos los usuarios saben: según la legalidad vigente un seguro de vida no es obligatorio en la contratación de una hipoteca. Sin embargo, sí puede ser una condición añadida para dicha contratación.

Es decir, una entidad bancaria puede poner como condición de acceso a su producto hipotecario la presencia de un seguro de vida, pero, lo que no puede es obligarnos a contratar el seguro de vida en la propia entidad.

Esto, que volveremos a repasar más adelante, es muy importante ya que en muchos casos se ha asociado la obligatoriedad de contratación de los seguros de vida con las propias entidades financieras que nos concedían las hipotecas, algo que no es legal. Puede ser una condición, nunca una obligación.

Por qué es importante tener un seguro de vida con un préstamo hipotecario

La cuestión realmente es de respuesta simple: el fallecimiento del sostenedor de la hipoteca, o de uno de los sostenedores, va a significar de manera inmediata una merma en los ingresos y por tanto va a suponer afrontar el préstamo hipotecario en peores condiciones.

Si echamos un vistazo a las pensiones de viudedad en nuestro país entendemos de manera inmediata esta situación. Estas pensiones reducen prácticamente al 50% los importes de las cotizaciones de los trabajadores (no los ingresos netos) con lo cual el poder adquisitivo queda reducido de manera drástica para la viuda o el viudo.

Más allá incluso, se trata de una situación en la que la deuda queda abierta y se traspasa por lo que se hace necesaria la respuesta. Y aquí es donde entra en juego el aseguramiento. Gracias al seguro de vida se podrá hacer frente, en estas circunstancias a la deuda e incluso amortizarla de manera inmediata según los importes asegurados. Lógicamente descargar de esta situación a los cónyuges o herederos es ya un motivo fundamental de suscripción del seguro de vida.

El seguro de vida en la hipoteca

Técnicamente el seguro de vida asociado la hipoteca, cuando quien lo emite es el mismo banco, debiera ser un producto orientado no tanto a la recaudación de la prima sino a la protección del asegurado y a la propia protección de la entidad bancaria ya que en caso de fallecimiento se garantizaría la amortización.

Sin embargo, no siempre las ofertas de seguros asociados a la hipoteca son las mejores. Si recordamos que el seguro de vida en la hipoteca puede ser una condición pero nunca una obligación, entendemos que podemos perfectamente acudir al mercado asegurador y contrastar lo que se nos propone.

Es cierto que ha existido (existe) mucha presión por parte de determinadas entidades financieras en la necesidad de contratar productos en batería, incluyendo en este caso los seguros de vida junto a los préstamos hipotecarios. Esto a su vez ha generado en el usuario medio un rechazo importante ante la obligatoriedad, que se extiende en dirección a dudar incluso de la necesidad del producto.

En estos casos la cuestión es simple, el aseguramiento es necesario y muy importante, sin embargo, puedes buscar el seguro de vida que mejor se adapte a tu bolsillo y a tus necesidades reales de protección independientemente de si te lo ofrece otra compañía aseguradora.

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Qué capital debería asegurar en caso de fallecimiento o invalidez

Cada vez en mayor medida vamos tomando conciencia de la importancia de los seguros de vida. Tenemos claro que un seguro de vida es una herramienta de protección importantísima, aunque tal vez no tenemos claro que capital debemos asegurar.

Qué capital debería asegurar en caso de fallecimiento o invalidez

Está claro que cuando hablamos de capital asegurado en caso de fallecimiento o invalidez queremos transmitir la inquietud por lo que nos ocurra como asegurados, pero también por la situación en la que nuestras familias quedarán desde el punto de vista económico.

Cuando deseamos calcular el capital asegurado, partiendo de la base de entender la importancia y la necesidad de incorporar un seguro de vida al conjunto de nuestro aseguramiento, hay una serie de cuestiones básicas que debemos tener en cuenta.

Calcular el capital de tu seguro de vida

Lo primero que debes tener claro es que cualquier capital asegurado no tiene que ser necesariamente adecuado para ti. Por ejemplo, un capital asegurado elevado, muy por encima de la realidad, podrá dejarte tranquilo efectivamente en cuanto al futuro de tus seres queridos se ocurriera una desgracia, pero, va a suponer una cuota de aseguramiento elevada que, además, al cabo del tiempo puede resultar pesada e incluso puedes llegar a cuestionar el propio seguro por dicho coste.

Es importante, por tanto, empezar a tratar de determinar nuestra realidad económica tanto presente como futura. Un buen ejemplo de esto lo tenemos en nuestra descendencia: cuando calculamos nuestras necesidades económicas del presente si tenemos hijos pequeños es obvio que éstas serán diferentes en el futuro cuando nuestros hijos crezcan. Por tanto no será el mismo el capital necesario hoy que el que puede ser necesario dentro de 10 años, y ojo, ambas cuestiones deben estar previstas ya que de eso trata el seguro de vida.

Dentro del capital asegurado siempre debemos tratar de incluir los gastos más evidentes, por supuesto. Cubrir las hipotecas, cubrir posibles préstamos y deudas, debe ser la base sobre la que empecemos a construir nuestra demanda de capital asegurado. Es cierto que en algunos casos tanto las titularidad es como los porcentajes de pago quedan representados a medias en una pareja, no es menos cierto que el fallecimiento o invalidez de una parte supone de manera directa conflicto tremendo desde el punto de vista económico. Por tanto aquí está la primera cuestión a resolver: cuáles son los gastos inmediatos y cuáles son los gastos futuros que habrá que afrontar con ese seguro de vida que queremos demandar.

En este sentido, es interesante calcular qué porcentaje de ingresos de la unidad familiar supone la reducción de ingresos que va a darse en caso de fallecimiento o invalidez del asegurado. Obviamente, la influencia no será la misma si los ingresos del asegurado suponen el 50% del ingreso de la unidad familiar que si suponen el 90%. En la medida de lo posible esta diferencia de porcentaje debe trasladarse al capital asegurado. En general, y teniendo en cuenta que es difícil hacer un planteamiento muy largo plazo, el capital asegurado debería además de los gastos ya citados, tener la capacidad de aportar ese porcentaje de ingresos durante un periodo determinado de años. Este porcentaje puede variar pero generalmente entre 3 y 5 años resulta ya ser interesante.

Aquí hay que tener en cuenta también que a lo largo del tiempo los gastos van a modificarse y las necesidades económicas lo harán en proporción. Casi siempre va a resultar más económico aumentar la cobertura del seguro de vida que contratar otro seguro específico, esto es especialmente importante en el caso del desarrollo y crecimiento de nuestros hijos. Éste desarrollo y crecimiento puede ir generando necesidades de aseguramiento que en muchos casos pueden incluirse en la cobertura principal del seguro de vida simplemente aumentando dicha cobertura.

Otros elementos que hay que tener en cuenta, por supuesto, son los niveles de riesgo de los asegurados, dando por sentado que no todos los miembros de la unidad familiar presentan los mismos niveles de riesgo. Incluso en algunos casos será recomendable la contratación de seguros separados en función de todo lo que hemos visto hasta ahora. Por otro lado tampoco hay que olvidar que la edad es un elemento determinante en los seguros de vida, esto no sólo desde el punto de vista técnico al aseguramiento, también desde el punto de vista de los costes y la evolución de los seguros. A lo largo de los años nuestro seguro de vida va a tener necesariamente que evolucionar en cuanto a sus coberturas y por tanto también en cuanto a sus primas.

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Economía · Escrito por el 29/11/16


¿Tienes el nivel de aseguramiento que necesitas?

No siempre nos aseguramos de manera correcta. Vamos a ver cuál es el nivel mínimo de aseguramiento y los seguros básicos que necesitas.

¿Tienes el nivel de aseguramiento que necesitas?

No todos necesitamos el mismo nivel de aseguramiento. Esta es una máxima que te vendrá muy bien para comenzar a decidir los seguros que más te interesan o aquellos de los que puedes prescindir. Hay que tener en cuenta que entre una situación de infraseguro y otra de sobreseguro, en el primer caso la ausencia de coberturas ante imprevistos es sin duda un problema. Pero, en el segundo caso, el sobre aseguramiento puede hacer mucho daño a nuestro bolsillo sin aportar mucho más que coberturas repetidas. Por ello hay que tratar de encontrar el punto justo acorde a nuestros intereses.

Qué seguros necesitas

Esta es la primera fase antes de contratar un seguros. Es un momento en el que vas a decidir el tipo de pólizas y riesgos que te interesan cubrir y diferenciarlas de las que, además, son estrictamente necesarias.

Lógicamente, incluso en los seguros importantes, todo va a depender de tus necesidades. No será lo mismo si eres propietario de una vivienda que si no lo eres, si eres propietario de un vehículo o de varios, si tienes a tu cargo una familia o no…

En cualquier caso, los tres seguros comunes más frecuentes serían los siguientes:

  • El seguro del coche, un seguro obligatorio y, por demás, necesario para quienes utilizamos vehículos a motor. En este tipo de seguros la enorme variedad de coberturas y la flexibilidad a la hora de elegirlas hace que podamos ajustar mucho la selección del aseguramiento necesario. No podrás circular sin un seguro de coche.
  • Seguro de hogar. Totalmente necesario cuando somos propietarios de una vivienda, e imprescindible cuando media una hipoteca en su modalidad de seguro contra incendio. Hay que tener en cuenta que los seguros de hogar también pueden ser flexibles. Dentro de las necesidades de aseguramiento debemos intentar ajustar al máximo lo que el seguro nos ofrece y lo que realmente queremos asegurar de nuestro hogar además de lo evidente, responsabilidad civil, etc.
  • Seguros de salud. Afortunadamente, cada vez en mayor medida, los españoles hemos tomado conciencia de la importancia de los seguros de salud como herramientas útiles incluso en un país en el que la seguridad social funciona relativamente bien. También aquí has de ser capaz de definir el tipo de necesidades que tienes. Obviamente no es lo mismo un seguro individual, que cubra exclusivamente tus necesidades personales, que un seguro familiar. Las coberturas y las posibilidades de estos seguros de salud hoy en día son tremendamente amplias y personalizables, de forma que podrás complementarlo con las coberturas de la Sanidad Pública.

Por supuesto, y si así lo necesitas, el mercado te va a poder ofrecer muchos tipos de seguros complementarios. Un buen ejemplo es la posibilidad de contratar seguros de ahorro, orientados a los ahorradores que buscan seguridad para su dinero, o seguros específicos por actividades, de accidentes, etcétera.

Conocer tu necesidad de aseguramiento

Un error grave que solemos cometer como usuarios es no tomar en consideración nuestras necesidades reales de aseguramiento. Debes tener claro que no existe un único modelo ni perfil de usuario, y que por lo tanto tampoco existe un modelo de aseguramiento único ni mucho menos.

Esto, sin embargo, hoy en día no tiene que ser un inconveniente. Las compañías aseguradoras te van a poder ofrecer un alto nivel de asesoramiento para detectar tus verdaderas necesidades de seguros. A la vez, las posibilidades de configuración y la flexibilidad de prácticamente todos los seguros existentes, harán que puedas configurar a tu gusto y realidad aquellos seguros que necesites demandar.

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Derechos y obligaciones del beneficiario del seguro de vida

Un seguro de vida sirve para cubrirte ante determinadas eventualidades, pero tener claro cuáles son los derechos y obligaciones del beneficiario le ayudara en los trámites para cobrar.

Derechos y obligaciones del beneficiario del seguro de vida

En un seguro de vida, el beneficiario es la persona que recibirá la prestación económica cuando se produzca el fallecimiento. Así aparecerá recogido en el contrato del seguro. En función de la elección que se realice puede haber una serie de ventajas importantes a la hora de cobrar esta ayuda.

Sin embargo, no existe la obligación de definir un beneficiario a la hora de contratar el seguro de vida, por lo que puede darse la circunstancia que producirse el fallecimiento no haya una persona asignada como beneficiaria. En ese caso, el dinero del seguro irá a parar a manos de los herederos legales del asegurado.

El beneficiario del seguro de vida tendrá el derecho a cobrar la prestación económica que aparezca recogida en la póliza y que haya firmado la persona encargada de contratarlo. Pero hay que decir también que cuenta con una serie de obligaciones antes de recibir ese dinero.

En primer lugar debe identificarse ante la la compañía de seguros. No habrá ningún problema si aparece en la póliza como beneficiario. En el caso contrario habrá un proceso más complejo que le obligará a presentar la designación correspondiente de herederos realizada ante notario, ya que puede haber testamento o porque sean los legamente establecidos tras pedir un certificado de Actos de Última Voluntad. Con este documento se verifica si una persona ha realizado testamento y ante que notario, siendo válido el último que haya hecho.

De esta manera en el notario y hacer cualquier acto sucesorio como puede ser el cobro los herederos podrán conseguir una copia autorizada del testamento del seguro de vida.

Una vez realizado esto tendrán que afrontar todos los impuestos que se deriven del cobro del seguro de vida. Para percibir la prestación de este seguro, es preciso que el contratante sea distinta persona del beneficiario y que abone el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. La cantidad que reciba el beneficiario se sumará al valor de los derechos y bienes que se integren dentro de la herencia. Suele ocurrir que para cobrar el seguro de vida sin esperar a la resolución de la herencia se practica una autoliquidación parcial del impuesto por el valor de la póliza.

Tampoco hay que pasar por alto la posibilidad de que haya otro seguro. En España hay desde hace diez años un registro de Contratos de Seguros con Cobertura de Fallecimiento en donde los beneficiarios podrán consultar si el fallecido contaba con algún producto más contratado.

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Cómo saber cuánto dinero necesitas en tu seguro de vida

Nunca está de más contar con un seguro de vida que nos permitrá dormir tranquilos sabiendo que en caso de que nos pasase cualquier cosa, nuestros seres queridos estarán cubiertos. Pero una cosa es buscar la tranquilidad y otra cosa dar con la cifra económica que sirva para lograrla.

Cómo saber cuánto dinero necesitas en tu seguro de vida

A la hora de contratar un seguro de vida hay que tener en cuenta las personas que hay a nuestro cargo, ya sean por ejemplo cónyuge e hijos; la situación económica que tengamos y también nos fijaremos si en el trabajo también hay una cobertura colectiva de seguro. Analiza al detalle los beneficios que te puede brindar.

Puede que a la hora de contratar el seguro nos surjan muchas dudas sobre la cantidad que se precisa y la cobertura de la misma. Existe una tendencia a adquirirlos basándose en el reemplazo del ingreso. Para afrontar este enfoque se emplea una fórmula de entre cinco y diez veces el salario del año para conocer la cobertura necesaria. También existe la otra posibilidad de comprar un seguro en función a las preferencias y necesidades de cada uno.

Hay que recordar que una parte de nuestros ingresos se destina al pago de impuestos, a los que habría que añadir los gastos personales, comidas, ropa, gastos de transporte, ocio y viajes, entre otras cosas. La cantidad que le sobra una vez quitado todo lo anterior será lo que su seguro necesita reemplazar.

Se necesita buscar una cantidad de beneficio por defunción que cuando se invierta le permita conseguir un ingreso anual para cubrir esa necesidad. Se la añadirá las cantidades precisas para financiar gastos únicos como pueden ser las deudas, el pago de la hipoteca o las matrículas para que los hijos estudien en la universidad.

En ocasiones se pasa por alto en los seguros de vida el reemplazo de ingreso para los cónyuges que no trabajan. Debería contemplar esta cobertura el gasto en el mantenimiento de la casa o los costes que supone criar a un hijo.

Tampoco hay que olvidarse de los llamados ‘gastos finales’, como son los costes funerarios, los impuestos sucesorios o los tratamientos médicos no cubiertos por su seguro.

El seguro de vida se acaba convirtiendo en algo necesario para aquellos que tengan a su cargo a hijos y cónyuges y para las personas de más edad, sobre todo para que la otra parte de la pareja no vea agotados sus ahorros a la hora de afrontar los gastos médicos, por ejemplo.

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Claves antes de contratar un seguro de vida

Un seguro de vida, como su propio nombre indica, sirve como resguardo económico en caso de fallecimiento del asegurado. Es una suerte de salvaguarda para los familiares y allegados, que de esta forma tienen, por lo menos, una cierta seguridad financiara en caso de muerte del asegurado.

Claves antes de contratar un seguro de vida

La necesidad de contratar un seguro de vida está directamente ligada a las circunstancias personales y, en buena medida a la edad. Conforme pasan los años y aumentan las cargas familiares, especialmente si llegan los hijos, crecen las preocupaciones y la necesidad de prever lo que pueda suceder en caso de un imprevisto fatal. Se busca asegurar el porvenir de nuestros allegados, por lo menos en el plano económico. Esta es una de las razones para contratar un seguro de vida, pero no la única.

Los motivos que nos lleven a contratar el seguro de vida nos darán también las claves que debemos evaluar antes de hacerlo. Vamos a ver los puntos más importantes:

  • Cuantía de la póliza: ¿Cuánto podemos pagar por nuestro seguro? Aunque parezca de Perogrullo, esta es una cuestión básica. Primero habremos de establecer nuestro propio presupuesto y, a partir de ahí, buscar el producto que mejor se ajuste a nuestras necesidades.
  • Capital asegurado: otra de las claves. Estamos hablando del dinero que queremos dejar a nuestros seres queridos. Lógicamente, cuanto mayor sea el capital, mayor será también el precio de la póliza.
  • Cláusulas adicionales: un seguro de vida cubre al asegurado en caso de fallecimiento, pero también se pueden añadir cláusulas adicionales ligadas a la hipoteca o las deudas que queden en vida.
  • Definir los beneficiarios: es posible establecer uno o varios beneficiarios del seguro de vida, pero es muy importante definirlos correctamente.
  • ¿Seguro de vida y ahorro?: los seguros de vida y ahorro son una fórmula mixta para ahorrar para la jubilación por una parte al tiempo que se asegura con un capital la contingencia de fallecimiento. Eso sí, las cantidades cubiertas suelen ser menores que las de un seguro de vida al uso.

Y vosotros ¿Qué tenéis en cuenta antes de firmar vuestro seguro de vida?

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