Gurús de inversión o robots y fondos indexados ¿Quién gana la batalla de la rentabilidad?

¿Confiarías tu dinero a un gurú de las inversiones o lo harías a una herramienta de inversión automatizada? La respuesta no es tan fácil como pueda parecer.

De hecho, si echamos un vistazo al panorama inversor en los últimos años, dentro de los fondos de inversión veremos una importante pelea entre los denominados fondos de gestión pasiva y los de gestión activa.

El primero de los casos se trata de herramientas que busca la diversificación en fondos de bajo coste, mientras, que la gestión activa apuesta por la personalización en las decisiones inversoras por parte de gestores más o menos estrellas de la inversión.

Te adelantamos que la respuesta no es sencilla, porque ambas opciones tienen ventajas evidentes, pero también algunos inconvenientes a tener en cuenta.

La gestión pasiva

Si repasamos el mercado de fondos a nivel internacional y nos detenemos en Estados Unidos, veremos como esta guerra de momento parece que la están ganando los fondos de gestión pasiva.

No sólo porque ya suponen un elevado porcentaje de mercado en relación al conjunto de las inversiones, sino porque su crecimiento está siendo superior en los últimos años.

El motivo realmente es simple, estas herramientas de inversión funcionan a largo plazo y apuestan por carteras diversificadas que invierten en fondos indexados de bonos y acciones a partir de costes muy bajos. El concepto básico, se busca eliminar la figura del gestor y los costes de las comisiones que se generan, apostando en fondos que buscan replicar directamente el comportamiento del índice.

Aquí hay que tener en cuenta, efectivamente, que los objetivos de la mayoría de gestores es batir los índices, pero, se hacen muy complejo que esto se repita de manera constante. En el análisis a medio y largo plazo del gestor contra el índice, en la gran mayoría de casos gana el índice.

En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Reino Unido o Estados Unidos, la gestión pasiva está avanzando más lentamente aunque poco a poco va haciendo su hueco.

Sin embargo, seguimos eligiendo la gestión activa. Y esto básicamente es así porque, cuando la gestión activa es buena los resultados son mucho más visibles.

La gestión activa

El problema fundamental en la gestión activa, y por el que va creciendo la presencia de la gestión pasiva, son los llamados fondos de gestión activa falsos. Se trata de fondos que cobran realmente como si se tratara de fondos activos, pero, no son capaces en absoluto de batir a los índices.

Este modelo de falsa gestión activa lleva a que en nuestro país, por ejemplo, veamos un buen número de fondos de inversión referenciados al Ibex 35 que no han logrado batir al índice en los últimos años, y además, presentan unas condiciones de comisiones verdaderamente elevadas.

Sin embargo, no debemos olvidar que la gestión pasiva se alimenta mucho de los periodos alcistas como los últimos cinco años. Esto significa, que realmente, en los cambios de ciclo es donde advertiremos quién ha hecho sus deberes y quien no, y, aquellos buenos gestores activos, son una garantía generalmente de buenos resultados en el medio plazo combinado los periodos alcistas y bajistas.

Pero qué es mejor

No es una pregunta sencilla. Probablemente, en un marco como el actual, y teniendo en cuenta el tipo de evolución alcista de los mercados y un acceso más barato, para el pequeño inversor los fondos de gestión pasiva hayan sido y siguen siendo más interesantes.

Sin embargo, sin olvidar que los ciclos y los previsibles momentos bajistas, son el mejor caldo de cultivo para la gestión activa que apuesta, por ejemplo, por compañías por debajo del valor estimado, opciones que la gestión pasiva desechas ya que no discrimina el tipo de valores en los que invierte.

Imagen de Flickr



Qué edad es mejor para comprar casa

Comprar una casa es probablemente una de las mayores decisiones financieras que vas a tomar en la vida. Sin embargo, no siempre tenemos claro cuál es el mejor momento para hacerlo o qué edad es la más adecuada.

Lo primero es tener claro que no existe una respuesta universal. Cada uno tenemos unas preferencias y circunstancias diferentes que pueden marcar nuestras opciones. Lo que sí podemos encontrar es una teoría extendida según la cual, cuanto antes compremos nuestra casa mejor. Y esta teoría no tiene por qué ser la más adecuada.

Comprar joven una casa, la opción para la mayoría

Se da por bueno que una edad adecuada para adquirir una vivienda es entre 25 y 35 años. Hay dos justificaciones básicas en este argumento. La primera es que al ser jóvenes podemos asumir mayores plazos de amortización y por tanto menor cuota del préstamo hipotecario. La segunda es que se supone que se trata de un tramo de edad en el que aún no se han asumido grandes deudas.

Por otro lado, parece que también influye el hecho de una carrera profesional con posibilidades de desarrollo y, por tanto, más ingresos que minimizaran el impacto de la cuota de la hipoteca. También suele añadirse, muy acorde con un país acostumbrado al ladrillo como valor refugio, que cuanto antes comencemos a pagar vivienda más opciones de cambiar de casa o de adquirir una segunda casa tendremos en el futuro, e incluso utilizar la primera vivienda de aval de futuras operaciones.

Son argumentos con peso y que parecen sólidos, sin embargo hay dos cuestiones clave que no tienen en cuenta:

  • Las hipotecas a largo plazo son el negocio de la banca y benefician a la banca no al usuario. Una hipoteca a muy largo plazo puede acabar duplicando el precio de la vivienda que hemos adquirido.
  • Los tiempos han cambiado de manera radical en tan sólo una década y cuestiones como la deslocalización del trabajo, el cambio de puestos de trabajo y la inestabilidad general en lo laboral, tienen poco que ver con los tiempos dorados de las hipotecas largas.

¿Cuál es la alternativa para comprar una casa a una edad adecuada?

Ya hemos dicho que no existe una respuesta universal, pero hay algunas cuestiones que parecen lógicas.

Entre los 25 y los 35 años se necesita máxima flexibilidad laboral. El mercado de trabajo ha cambiado de manera radical y hoy en día lo raro es entrar en una empresa y permanecer en ella toda la vida.

Por otro lado, desde el punto de vista económico, el planteamiento de inversión tampoco resulta el más correcto para quien apuesta el grueso de sus ingresos en una hipoteca. No tenemos más que contemplar la evolución del valor de la vivienda en los últimos 20 años, o, entender que el sistema de amortización de la gran mayoría de hipotecas hace que abonemos los intereses durante los primeros años del préstamo.

Visto de este modo, la mejor edad para adquirir una casa quedaría marcada por acceder a una hipoteca no excesivamente larga o directamente poder adquirir una vivienda sin solicitar hipoteca.

Si somos capaces de visualizar la compra como una inversión seremos también capaces de entender que existen otras inversiones y modelos de ahorro que pueden ser mucho más rentables en el tiempo y permitir la consolidación de un capital que nos ofrezca esa libertad financiera consistente en pagar la vivienda si adquirir hipoteca o contratar una hipoteca a corto plazo.

Por tanto, antes de comprar una casa no se debería valorar tanto una edad como un estado de las cosas en nuestras finanzas personales.

Imagen de Flickr



¿Existen de verdad las inversiones seguras?

Cuando invertimos no pensamos en perder nuestro dinero. Aun así, conocemos el riesgo que se asume en la inversión. Pero, ¿existen inversiones seguras que lo eliminen del todo y ofrezcan rentabilidad?

¿Existen de verdad las inversiones seguras?-1

La respuesta es no. No existe ninguna inversión 100% segura, sin embargo, no es menos cierto que existen algunas maneras de invertir con mayores niveles de seguridad. En cualquier caso incluso estas inversiones más seguras no sólo tienen pros, también encontraremos contras.

Ahorro en efectivo

Si no expones tu dinero se supone que no podrás perderlo. El ahorro en efectivo, es decir, guardar dinero en cuentas de ahorro básicas o productos similares, no proporciona riesgo de mercado como otras inversiones.

Por tanto, efectivamente ahorrar dinero en metálico es seguro y teóricamente ocurra lo que ocurra en los mercados no perderemos ese dinero. El problema es que esta afirmación no es del todo cierta. Es relativo que no se pierda dinero.

En primer lugar a largo plazo el dinero va a perder valor si hay inflación. A efectos prácticos sí que estaremos perdiendo dinero.

Por otro lado, tener el dinero en metálico y a mano hace que sea más fácil usarlo y gastarlo. Así, no sólo nuestro dinero pierde valor, sino que probablemente gastaremos más de lo necesario.

Bonos públicos

La inversión en bonos y letras del tesoro es un clásico entre quienes desean asumir poco riesgo para su dinero invertido.

Este tipo de inversión se encuentra muy presente en muchas carteras de jubilación,  bien de manera directa o a través de su presencia en otros productos. Generalmente estos bonos vienen a asegurar un rendimiento que evita la penalización de la inflación que veíamos anteriormente en el ahorro en metálico. Además, se trata de un ahorro garantizado y seguro.

En el otro vértice no resultan ser grandes inversiones si pensamos construir una cartera de ahorro a futuro exclusivamente a base de bonos. Hay que tener en cuenta que la rentabilidad ofrecida por esta fórmula de inversión también es susceptible a los movimientos de tasas de interés. Esto lo comprobamos hoy en día con el bajísimo retorno que los bonos públicos vienen a ofrecer.

Oro

El oro es otro de esos supuestos valores seguros para quien desea ahorrar y no asumir grandes riesgos. Es lo que se denomina un valor refugio.

Tradicionalmente al oro se le ha considerado una herramienta muy eficaz contra la inflación y una inversión correcta como medida de protección ante movimientos de mercado negativos. Es cierto que el balance histórico de la inversión en oro es positivo: aquellos que en los malos momentos económicos apostaron por el oro mantuvieron mejor su riqueza que quienes apostaron por otras inversiones.

Por tanto, desde el punto de vista de la seguridad el oro históricamente ha sido un baluarte del ahorrador que quiere pelear contra los malos momentos generalizados en la economía.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. Hoy en día sabemos que esta fama de mejor herramienta anti inflación ha sido a menudo exagerada, y, también sabemos que el oro pierde valor.

Por otro lado hay que pensar que el precio del oro es volátil y generalmente no presenta el mismo retorno al alza de la inversión en acciones. En definitiva ni es tan seguro como se pensaba ni necesariamente ofrece las mejores rentabilidades en relación a otras opciones.

Seguros de ahorro

En un momento muy complicado para la rentabilidad de los productos garantizados los seguros de ahorro se han convertido en una alternativa muy interesante.

Generalmente esta combinación entre seguro de vida y producto de ahorro garantizado que son los PPAs y los PIAs viene a ofrecer mejores rentabilidades que otras opciones como depósitos o cuentas de ahorro. A esta gran ventaja hay que añadir el hecho de tratarse de productos con ausencia de riesgo.

En cualquier caso hay que recordar que no se trata de un modelo de ahorro compatible con la necesidad de liquidez inmediata, las penalizaciones a la hora de rescatar estos seguros antes del plazo suelen ser elevadas. Por otro lado acorde a todos los productos garantizados, la rentabilidad de los seguros de ahorro también se ha visto mermada en los últimos años.

Imagen de Flickr



Los depósitos no te llevan a ninguna parte: qué alternativas tienes

La rentabilidad de los depósitos está por los suelos. Lo que es peor aún, no se espera una reactivación de la remuneración de estos productos. En esta situación conviene tener en cuenta qué posibles alternativas tenemos para nuestro dinero.

Los depósitos no te llevan a ninguna parte: qué alternativas tienes

Obviamente en un momento como el actual, en el que la rentabilidad de los productos garantizados es muy baja, el ahorrador busca opciones alternativas para colocar su dinero y rentabilizarlo. Como siempre, a la hora de valorar las diferentes opciones, hay que tener en cuenta nuestro perfil de ahorrador/inversor.

Existirán productos para los según el perfil de cada uno pueden no ser adecuado, por ello este primer paso es fundamental.

Alternativas a los depósitos para un perfil conservador

Este es el perfil que más difícil lo tiene en la actualidad. Cuando no se quiere asumir riesgo alguno con el dinero difícil será obtener una rentabilidad superior a la que ofrecen los depósitos.

Aun así tenemos opciones:

  • Los seguros de ahorro: sigue siendo un producto competitivo si lo comparamos con la rentabilidad de los depósitos. Estos seguros ofrecen rentabilidades superiores a la media de cualquier tramo de imposición a plazo fijo. Por otro lado siguen reuniendo esa característica de no liquidez atribuida a los depósitos. En general es una opción muy interesante para aquellos ahorradores con mucha aversión a exponer su dinero. Aquí puedes ver cómo operan.
  • Los fondos de inversión garantizados: aunque tampoco atraviesa su mejor momento, la media de rentabilidad de los fondos de inversión garantizados es mejor que la de los depósitos. Por otro lado la liquidez más rápida que en las imposiciones a plazo fijo, junto a una bajada de los costes y comisiones en los últimos años, lo hacen un producto algo más interesante que otros.
  • Las cuentas de ahorro: son otro de esos productos que no atraviesa un buen momento. La rentabilidad de las cuentas de ahorro ha ido cayendo también en función de la caída de los productos de rentabilidad garantizada. En cualquier caso mantienen, comparativamente, un poco mejor salud que los depósitos. Además se trata de productos de liquidez inmediata, un valor añadido frente al depósito tradicional. Una opción avanzada es un Plan de Ahorro 5, que combina cuenta corriente con algo más de rentabilidad.

Por supuesto que existen más opciones, desde la deuda pública, hasta otros productos garantizados, en cualquier caso todos se encuentran más o menos en parámetros similares a los citados.

Alternativas a los depósitos para un perfil más arriesgado

Este perfil de ahorrador/inversor lo tiene algo más fácil que el perfil conservador. Son muchos los productos de inversión en los que podrá tratar de obtener más rentabilidad que en los depósitos, eso sí, sin olvidarse que no son productos garantizados.

Los principales productos de inversión de este grupo podrían ser los siguientes:

  • Fondos de inversión: probablemente uno de los productos estrella en la actualidad para quienes tratan de obtener rentabilidad por encima de la media de los productos garantizados. Muy sencillos de contratar, versátiles y con muchas posibilidades de configurarse. Se trata de un producto que además tiene mucha movilidad y liquidez.
  • Activos en bolsa: hoy en día operar en bolsa es más sencillo que nunca. Las plataformas de intermediación en Internet han acercado al usuario esta opción. Por supuesto hay que tener en cuenta que los mercados se mueven y que operar en bolsa conlleva un riesgo muy superior a colocar nuestro dinero en productos garantizados.
  • Fintech: cada vez la economía digital va ganando terreno en todos los ámbitos, también en el de la inversión. Opciones como los préstamos colaborativos se abren camino como productos con una excelente relación rentabilidad/riesgo. Las plataformas intermediarias en este tipo de operaciones se multiplican en los últimos años, siendo cada vez más asequibles y para todos los bolsillos.

Al final no hay que quedarse en un solo producto, sino más bien combinar diferentes opciones para crear una cartera equilibrada.

Imagen de Flickr



Riesgo y rentabilidad: así están relacionados

En el mundo de la inversión hay una máxima: quien no arriesga no gana. Esta es la relación que debes buscar entre rentabilidad y riesgo.

Riesgo y rentabilidad: así están relacionados

Riesgo y rentabilidad son dos conceptos que van de la mano. No hay que olvidar que cuanto mayor sea la rentabilidad esperada de un producto financiero, mayor será también el riesgo que se afronte.

El riesgo hace referencia a la posibilidad de que la inversión realizada no consiga los resultados deseados, en donde se puede incluso llegar a perder todo el capital o una parte de lo invertido. Por su parte la rentabilidad es la capacidad de generar rendimientos.

No hay inversión sin riesgo, pero hay ciertos productos que entrañan más riesgo que otros. El único motivo que puede conducir a una persona a decantarse por una inversión con riesgo ante otra opción sin riesgo es la posibilidad de conseguir de ella una rentabilidad superior.

Por lo tanto, en condiciones iguales de riesgo hay que decantarse por la inversión que tenga una mayor rentabilidad, mientras que en iguales condiciones de rentabilidad, lo más aconsejable es decidirse por la inversión que menos riesgo entrañe.

Cuanto más riesgo se asume en una inversión, mayor será también la rentabilidad que se espera conseguir. De alguna manera esto es así con intención de captar la atención de los inversores, a los que intentan convencer a través de una propuesta atractiva. Cada inversor debe decidir el grado de riesgo que está dispuesto a soportar en su intento de obtener unas rentabilidades superiores.

Los planes pensiones y los fos de inversión se pueden clasificar en cuatro tipos; conservadores, moderados, agresivos y muy agresivos. Hacen referencia sobre todo al nivel de riesgo que se afronta y por lo tanto a la potencial rentabilidad buscada.

Por ejemplo, cuanto mayor es el riesgo que se asume, el inversor reclamará una mayor rentabilidad. Además, cuanta más rentabilidad se espera conseguir, más riesgos habrá que soportar. En el lado opuesto de la balanza hay que decir que los conservadores y moderados tienen menos opciones de acabar con pérdidas, ya que el riesgo que afrontan es menor y por lo tanto también lo será la rentabilidad.

Aunque riesgo y rentabilidad guarden una estrecha relación y estén muy unidos entre sí, esto no significa que aceptar un mayor riesgo no proporcione unos mayores rendimientos con los productos financieros. Queda claro que no hay inversión sin riesgo, pero existen ciertos productos que cuentan con más riesgo que otros y eso hace que su contratación resulte más complicada de tomar, sobre todo por el miedo a perder parte del capital invertido o incluso la totalidad.

También te puede interesar:

La relación riesgo-rentabilidad o por qué nadie da duros a cuatro pesetas

Qué es el TIR

Cuatro cosas que debes preguntarte para elegir el plan de pensiones perfecto

Así funciona de verdad un plan de pensiones garantizado

Imagen de Flickr



Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

La mayoría de la gente que cuenta con un plan de pensiones lo hace más por las ventajas fiscales que por la rentabilidad que ofrecen. Pero si se quiere maximizar esta ventaja fiscal no basta con desgravar en el IRPF, también hay que reinivertir ese dinero

Cada producto financiero tiene su vida comercial, un momento del año en el que las entidades hacen un esfuerzo especial para promocionarlo. En el caso de los planes de pensiones y los PIAS este periodo se centra en los últimos meses del ejercicio y no es casualidad. Uno de los grandes atractivos de los planes de pensiones es la posibilidad de pagar menos impuestos en la declaración de la renta y es a finales de año cuando muchos contribuyentes empiezan a pensar en cuál será el resultado del IPRF y a tomar medidas al respecto.

Por eso mismo, si quieres tomar ventaja de las deducciones que te brindan los planes de pensiones no deberías limitarte a usarlos como una herramienta para pagar menos impuestos. Una buena estrategia para lograrlo pasa por reinviertir los beneficios fiscales y la devolución de la renta en general en ampliar tus posiciones en planes de pensiones.

Un estudio de Fernando Luque en MorningStar apuntaba directamente en esta dirección al comparar la rentabilidad de planes pensiones frente a fondos de inversión. El resultado daba como vencedor a los planes de pensiones, pero también porque contaba con que el ahorrador reinvertiría las ganancias en el propio plan. Desde aquí queremos proponerte algo parecido.

Si Hacienda te devuelve dinero no lo uses para irte de vacaciones o a cenar al restaurante de moda, que lo que has ganado vía impuestos revierta en que vuelvas a pagar menos impuestos. En este sentido la ecuación es relativamente sencilla: si todavía no aportas el máximo a tu plan de pensiones, coge el ahorro fiscal que ya has obtenido e inviertelo en el plan porque así cada vez estarás más cerca de esta deducción máxima.

El ahorro fiscal del plan de pensiones

Para entenderlo mejor vamos a coger la calculadora y hacer números sobre el ahorro fiscal que supone contratar un plan de pensiones. Antes de nada conviene aclarar que el dinero aportado e los planes de pensiones sirve para minorar la base imponible dentro de los límites marcados por la ley, que han cambado en 2015 para situarse en los 8.000 euros.

En este sentido, si ganas 18.000 euros y has aportado 4.000 a tu plan de pensiones es como si ganases 14.000 a efectos de la declaración de la renta. Lógicamente, los impuestos que pagarás con un sueldo de 18.000 euros y otro de 1.4000 no serán los mismos. Sólo hace falta fijarse en los tramos de IRPF para darse cuenta de la diferencia de tributar en uno o en otro.

Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

Por eso mismo se dice que cuanto mayor es la renta más alto es también el beneficio discal de los planes de pensiones. Y es que si ganas 60.000 euros, 47% cantidad tributará ya a tipos cercanos al 50%. EL plan de pensiones te ayudará a reducir la cifra por la que tributas.

Si quieres calcular el ahorro fiscal es tan fácil como usar el Programa Padre y cargar dos supuestos, uno con la inversión en el plan de pensiones y otro sin ella. Supongamos que el ahorro fiscal en el primero de los supuestos es de 200 euros. Si cogiese es capital y lo reinvirtiese en el plan de pensiones, ese año las aportaciones serían de 4.200 euros, por lo que el beneficio fiscal sería algo mayor que los citados 200 euros. Al final, gracias al mismo principio que se aplica con el interés compuesto, seguirá aumentando poco a poco la cantidad aportada y la deducción hasta alcanzar el máximo de 8.000 euros marcados por ley, todo sin que el ahorrador se dé prácticamente cuenta.

¿Y tú, tienes pensado reinviertir ese dinero en tu plan de pensiones?



Planes de Pensiones frente a fondos de inversión ¿Con cuál nos quedamos?

Entre las alternativas a los planes de pensiones para el ahorro a largo plazo, los fondos de inversión se colocan en uno de los puestos preferentes. Lo cierto es que ambos productos son más parecidos de lo que pueda parecer, ya que en realidad los planes de pensiones invierten a través de fondos de pensiones, cuya operativa es muy similar a la de un fondo de inversión.

1.1.9	Planes de Pensiones frente a fondos de inversión

De forma resumida, planes de pensiones y fondos de inversión difieren en dos cuestiones: fiscalidad y liquidez además, lógicamente, de la rentabilidad que ofrecen, pero eso está más relacionado con el perfil de cada producto y la pericia de los gestores.

Para determinar cuál de los dos gana la batalla nada como enfrenarlos en los dos puntos donde radican sus diferencias.

Fiscalidad de planes y fondos

Los planes de pensiones son famosos por su fiscalidad, en teoría más ventajosa que la del resto de productos de ahorro. Esto es cierto, pero sólo en lo referente a las aportaciones. Y es que los planes de pensiones son uno de los pocos vehículos en los que la inversión permite pagar menos impuestos en el IRPF. En este sentido, hay que recordar que las aportaciones al plan de pensiones reducen la base imponible del IRPF dentro de unos límites y en función de la edad del partícipe.

Los fondos de inversión no pueden presumir de esto, pero a cambio no existen límites en las cantidades a aportar. La inversión en planes se limita a 10.000 euros anuales para los menores de 50 de años o el 30% de su base imponible o a 12.500 euros anuales para mayores de 50 años o el 50% de su base imponible.

Pero si hablamos de fiscalidad no todo puede reducirse a las aportaciones, también hay que hablar del rescate y en este punto los fondos de inversión salen beneficiados. Actualmente los rendimientos obtenidos de un fondo de inversión se integran con el resto de rentas del ahorro para tributar al 21% los primeros 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% los beneficios superiores a 24.000 euros.

Por su parte, los rendimientos del plan de pensiones tributarán como rendimientos de trabajo, por lo que dependiendo del resto de ingresos, el tipo efectivo puede ser muy superior. Además, al tratarse como un salario se tributa por todo lo aportado, no sólo por los beneficios, como ocurre con los fondos de inversión.

Sin embargo, según un estudio de Fernando Luque en Morningstar determina que la ventaja de los planes en lo relativo a las aportaciones compensa su desventaja al recuperar el dinero. Este trabajo determina también que la rentabilidad de los planes es superior, aunque también porque para el cálculo se reinvirtieron en el plan los beneficios fiscales del plan en el mismo.

Liquidez

En este punto no se trata tanto de números sino de idiosincrasia inversora y hay muchas personas para las que la disponibilidad del dinero es imprescindible. Sólo los fondos de inversión la aseguran, dentro de un orden. La mayoría de fondos establecen ventanas de liquidez, pero sólo algunos permiten retiradas en cualquier momento.

De todas formas, esto es mucho más ventajoso que las opciones de recuperar el capital que ofrecen los planes de pensiones. Sólo en caso de jubilación, incapacidad permanente y paro de larga duración podremos acceder al dinero invertido.

Aquí no hay discusión posible, los fondos ganan por goleada. Y pese a todo lo mejor es que no hay que elegir entre uno y otro. Se pueden combinar ambos para disfrutar de las ventajas de cada uno de ellos. ¿Es esa vuestra estrategia?

Imagen de Flickr por JavierPsilocybin



¿Cómo elegir los mejores fondos de pensión y depósitos?

Con las campañas de final de año, las gestoras de planes de pensiones se han puesto las pilas. Esto es debido a que cuando finaliza un año, los ahorradores piensan en contratar este tipo de productos.

 

cómo elegir bien

 

Habremos visto anuncios en las entidades de incentivos en metálico, regalos en especie o viajes para aquellos que se abran un plan de pensión con ellos. Para conseguir estos “regalos” se les exige a los potenciales clientes un ingreso de un determinado importe y como no, una permanencia en el producto que elijan. Las condiciones se deben cumplir.

Con el final del año todos esos ahorradores conocen el estado de sus cuentas y el dinero del que disponen para poder invertir en algún producto que se le ofrezca. Por lo tanto es el mejor momento de invertir y por supuesto de sacar el mayor partido a la jugada.

Las aportaciones a estos productos y a los planes de previsión asegurados (PPA) se pueden deducir en el  IRPF y permiten adelgazar la factura fiscal de los contribuyentes. Es el momento del consuelo fiscal de los partícipes, que se hace especialmente relevante en un entorno de pérdidas en los productos debido a la crisis financiera.

En muchas de estas operaciones la edad es la clave. Para menores de 35 años, pueden optar por un plan con un 80% de bolsa y un 20% de renta fija. A partir de esa edad las recomendaciones que se dan varían. Entre los 36 y los 55 se juega con porcentajes en la renta variable y la renta fija. A partir de los 56 se recomienda que se entre ya en las inversiones más seguros aunque tengan rentabilidad más baja.


Noticias · Escrito por el 21/01/13


¿Qué es un plan de pensiones?

Si estamos planteándonos abrir un plan de pensiones viendo en que época nos está tocando vivir pero sobre todo pensando en nuestro futuro, es importante que sepamos de qué se trata, cómo funciona y sus ventajas e inconvenientes.

 

plan de pensiones

 

Un plan de pensiones es un producto financiero de ahorro para la jubilación que  permite al inversor realizar aportaciones periódicas que le permitan disponer de un capital o una renta en el momento de la jubilación, en caso de incapacidad o, en caso de fallecimiento, para que puedan disponer del mismo los beneficiarios.

Es importante señalar que no se garantiza una rentabilidad inicial, ya que los planes de pensiones están dentro de los Fondos de pensiones. En ellos las gestoras invierten en renta fija o variable con el fin de conseguir una rentabilidad extra a los ahorros depositados.

Entre las ventajas que estos productos la mayor es el ahorro fiscal. Las aportaciones realizadas a los planes de pensiones reducen la base imponible general del IRPF del titular con una serie de limitaciones en función de la edad. En términos generales, cuanto más cercano sea el momento de la jubilación, mayores serán las aportaciones con derecho a deducción.

Pero no debemos olvidar los inconvenientes. El principal es la falta de liquidez ya que el dinero que vayamos “ahorrando” no podremos disponerlo hasta que tengamos 65 años, o antes en caso de jubilación anticipada. Exceptuando las situaciones de fallecimiento del titular, enfermedad grave o paro de larga duración.

¿Cuánto debo meter en mi plan de pensiones?  No hay una cantidad fija, suelen ser flexibles. Podemos hacer aportaciones mensuales, o trimestrales, etc., incluso anuales. Tampoco tenemos porque ingresar siempre la misma cantidad o incluso podemos dejar de hacerlo si pasamos por una mala época.