¿De verdad puede un unit linked actuar como un fondo?

A veces nos confunde la utilidad o finalidad de productos financieros, pudiendo pensar que unos pueden ser sustitutivos de otros. Éste puede ser el caso entre los fondos de inversión y los United Linked.

Así que, lo mejor, para empezar es tener claro que se trata de los productos muy diferentes y que aunque pueden tener algunos puntos en común en determinadas situaciones, tampoco responden a un mismo perfil de usuario.

Los fondos de inversión

En nuestro país la oferta de inversión en fondos es elevadísima, con una enorme cantidad de opciones tanto en inversión nacional como internacional.

La combinación en carteras de fondos, junto a la facilidad del traspaso entre fondos y una política de comisiones a la baja en los últimos años, ha hecho que este producto se haya convertido en uno de los más demandados y asequibles por el inversor medio. A todo esto hay que sumar la caída de la rentabilidad de otras opciones tradicionales como los depósitos a plazo fijo, que ha influido en la búsqueda de nuevas opciones.

Teniendo en cuenta una gran variedad de posibilidades que van desde fondos de renta variable abierta, con un alto nivel de riesgo buscando un retorno lo más elevado posible, hasta fondos garantizados, el perfil de usuario que puede acercarse a este producto es amplio. En cualquier caso, se trata de inversión que, aun buscando la revalorización patrimonial, ofrece liquidez, un tratamiento fiscal particular interesante, y una gran variedad de opciones.

Por otro lado hay que recordar que la liquidez diaria y la ventaja de poder cambiar de fondo sin tocar la inversión (y sin tributar por ese cambio) son dos elementos muy valiosos de esta manera de invertir.

El United Linked

Estamos ante un seguro de vida ahorro. Desde luego esta es la primera gran diferencia a tener en cuenta como inversores. Éste producto lo que hace es invertir las aportaciones de los asegurados en activos diversos, incluyendo también fondos de inversión. Aquí puede surgir la confusión ya que, efectivamente al depositar tu dinero en un United Linked puedes estar invirtiendo en fondos, sin embargo, lo haces siempre desde tu posición de seguro de vida ahorro, con lo cual entre otras cosas el tratamiento fiscal es diferente.

En este caso la liquidez del producto es marcada por la propia entidad emisora, es decir no tienes una liquidez inmediata, y también serán marcados los cambios de adaptación de la cartera que podrás hacer a lo largo de la vida del producto. Por lo tanto, en este sentido, se trata de un producto más rígido que los fondos ya que no puedes cambiar de cartera ni de dirección de inversión a discreción.

El hecho de tratarse de un seguro de ahorro, por otro lado, le confiere una solidez y seguridad que no está presente en todos los ámbitos de los fondos de inversión.

En definitiva, se trata de modelos distintos donde colocar nuestro dinero, uno más flexible y otro con la protección del seguro de vida asociado. Obviamente, ni son lo mismo ni se comportan del mismo modo, por lo que antes de elegir una u otra opción deberemos valorar lo que realmente deseamos para nuestro dinero.

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Cómo funciona el nuevo semáforo de productos de financieros

La CNMV estrena un semáforo de productos financieros para medir el riesgo que implica cada vehículo de inversión. Así es y así funciona.

Cómo funciona el nuevo semáforo de productos de financieros

Las entidades financieras ofertan al consumidor final una gran cantidad de productos financieros. La pérdida de credibilidad sufrida por el sector debido a las quiebras y escándalos en cuanto a depósitos y fondos ha provocado que el Ministerio de Economía ponga en marcha un sistema junto con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para alertar al consumidor sobre el riesgo real que hay a la hora de contratar un producto financiero. Puede ser un buen baremo para las personas con menos conocimientos. Este sistema en forma de semáforo de productos financieros entró en vigor el pasado mes de febrero.

Este semáforo estará presente en la mayoría de productos financieros exhibiendo una escala de riesgo a tres meses. Tanto entidades financieras, gestoras de fondos de pensiones, aseguradoras y brókeres tendrán que elaborar un gráfico con los peligros de sus productos. Sin embargo, en este semáforo no aparecerá en productos clasificados, que son aquellos que recibían la valoración de peligro máximo, ni tampoco ciertos seguros. A los bancos se les permitirá sustituir los colores por números.

Lo que se pretende en realidad con este indicador es evitar que surjan contratiempos como las conocidas participaciones preferentes, que pusieron en marcha algunas entidades y que los clientes conozcan de verdad y de un simple vistazo el riesgo del producto.

Esta clasificación de riesgo contará con seis colores, que irán del verde oscuro hasta el rojo intenso.

Con un verde oscuro se presentan los productos más seguros, que también pueden ir identificados con el número 1. En estos depósitos o seguros de ahorro no existe peligro de perder capital. Por su parte, con un color rojo se engloba a los productos de mayor riesgo y también con el número 6. Hacen referencia a las acciones, bonos sénior y subordinados de empresas y entidades bancarias, entre otros. En este grupo aparecen todos los productos en los que no se garantiza la plena recuperación de la inversión inicial.

En un punto medio, con unos colores que van desde el verde claro hasta el naranja, están presentes diferentes clases de activos, en los que el plazo de recuperación del total del capital puede alcanzar los diez años o se asegura únicamente el 90%.

Además, habrá alertas que harán referencia a la complejidad del producto y a la liquidez. Estas deben aparecer en la información que se aporte al potencial cliente si concurren algunas de las razones previstas por el Ministerio de Hacienda. También se debe precisar el indicador de riesgo y las alertas sobre la liquidez en la venta a distancia de productos financieros.

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La jubilación anticipada

La jubilación es un tema que está de actualidad. La última reforma en este ámbito ha servido para elevar la edad legal de jubilación hasta los 67 años, de forma que hasta alcanzar esa edad no se podrá solicitar la jubilación de forma general. Sin embargo, para determinados supuestos existe la posibilidad de solicitar la jubilación anticipada. En este post intentaremos explicar en qué consiste.

 

La jubilación anticipada

Cuando alguien se jubila anticipadamente significa que el trabajador pasa a ser jubilado con todos sus derechos y obligaciones a efectos de la Seguridad Social. Sin embargo, la jubilación anticipada tal y como la veníamos entendiendo para unos pocos perfiles. En concreto para quienes resulte de aplicación lo establecido en la disposición final 12.2 de la Ley 27/2011, de 1 de agosto

Las posibilidades de prejubilación están íntimamente relacionadas con el sector de actividad. De hecho, hay sectores en los que los años trabajados computan más que los de otros. Algunos ejemplos son el de los trabajadores del mar, mineros, agrarios, etc.

Pero por regla general, lo que se debe tener claro es que para poder solicitar este tipo de jubilación de la que estamos hablando hay que tener un mínimo de 60 años, ser un trabajador al que se le aplique el coeficiente reductor, los trabajadores afiliados y en alta o en situación asimilada a la de alta que reúnan el resto de requisitos generales que se exigen.

Pero no todo son “ventajas” en la prejubilación. No se dispone de la misma cuantía si te jubilas que si te prejubilas. Ya que en la jubilación anticipada se procede a la aplicación de un coeficiente reductor sobre lo que correspondería al trabajador en caso de jubilación. ¿Qué significa esto? Que el importe que se cobra se reduce el 8% por cada año anterior a los 65, para empezar.

Cuándo podrás acceder a la jubilación anticipada

Al igual que ocurre con la edad legal de jubilación, el punto de partida de la jubilación anticipada ha ido aumentando desde los 63 años de partida de 2013 hasta los 65 que alcanzará en 2027 para la voluntaria. En el caso de la involuntaria el periodo pasará de 61 a 63 años. En algunos sectores podrá adelantarse, siempre que se realicen actividades penosas, tóxicas, peligrosas o insalubres. Las personas con discapacidad igual o superior al 45% o al 65% también podrán hacerlo.

Para poder acceder a la jubilación anticipada es necesario cotizar un mínimo de años: 33 en el caso de la involuntaria serán 33 años y 35 en el de la voluntaria -este número es igual para los jubilados normales-. Para sumar estos años se tomarán en cuenta también el periodo de prestación del servicio militar obligatorio o de la prestación social sustitutoria, con el límite máximo de un año, pero no la parte proporcional por pagas extraordinarias ni el abono de años y días de cotización por cotizaciones anteriores a 1-1-67.

Además, dentro de este periodo de cotización por lo menos dos años deberán estar dentro de los 15 anteriores a la jubilación.

Cuánto cobrarás de pensión

Adelantar la jubilación tiene sus consecuencias. Quienes se retiren antes de tiempo cobrarán una pensión menor según las tablas de la seguridad social. Los coeficientes a aplicar serán los siguientes.

  1. Coeficiente del 2% por trimestre para quienes hayan cotizado menos de 38,5 años.
  2. Coeficiente del 1,875% por trimestre para quienes hayan cotizado más de 38,5 años meses pero menos de 41,5 años.
  3. Coeficiente del 1,750 por 100 por trimestre para quienes hayan cotizado más de 41,5 años pero menos de 44,5 años .
  4. Coeficiente del 1,625 por 100 por trimestre para quienes hayan cotizado más de a 44.5 años.

Además, nunca podrás cobrar una pensión que sea superior al resultado de reducir la pensión máxima en un 0,5% por cada trimestre que te jubiles anticipadamente.

La cosa cambia para los casos de jubilación anticipada involuntaria, donde la reducción será automáticamente del 1,875% para quienes hayan cotizado hasta 38,5 años y del 1,625% para los que superen los 41,5 años.

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Noticias · Escrito por el 05/01/16


Fiscalidad de los productos financieros

Cuando queremos medir la rentabilidad real de una inversión no basta con fijarnos en el TAE que ofrece o el porcentaje de subida entre el precio de compra y de venta. Para tener una imagen real habrá también que tener en cuenta los impuestos que pagamos por cada inversión, el ‘perverso’ efecto de la inflación y, por supuesto, las comisiones, que a menudo se incluyen en el cálculo de la rentabilidad que hace la entidad financiera. En este caso vamos a diseccionar la parte impositiva, es decir cuántos impuestos pagamos por nuestras inversiones.

fiscalidad de los productos financieros

En la actualidad existe una amplia gama de productos financieros al alcance de los ahorradores e incluso algunas personas podrían argumentar que las apuestas deportivas o el póker online son una suerte de inversión. Y en cierto sentido no estarían equivocados, pues los profesionales o amateurs de alta dedicación los llegan a considerar casi una profesión y no actúan de forma diferente a como lo hacen muchos profesionales del trading que invierten en bolsa. Sin embargo y por motivos puramente prácticos, nos vamos a fijar en los productos ‘clásicos’, los comercializados por las entidades financieras, algunos de los cuáles ya los abarcamos al hablar de la fiscalidad de los ahorros para la jubilación. ¡Vamos allá!

  • Depósitos: quizás la fórmula de ahorro más tradicional. Dejamos un dinero en la entidad financiera durante un tiempo determinado por un interés previamente pactado. Este tipo de inversiones se integra en la denominada base imponible del ahorro junto con el resto de inversiones y las ganancias tributan, sumadas al resto, en base a los siguientes tres tramos: 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para todo lo que supere los 24.000 euros.
  • Cuentas remuneradas: ¿tienes una cuenta remunerada? Los intereses también pagarán impuestos. Éstos seguirán el mismo esquema explicado para los depósitos y tributarán en los tramos indicados. Además, como en los plazos fijos, se aplicará una retención de IRPF del 21%.
  • Letras del tesoro y obligaciones del Estado: una inversión que es, más o menos, como un boomerang y siempre se pone de moda cada cierto tiempo. De nuevo, integraremos los rendimientos en la base imponible del IRPF para que tributen en los citados tramos una vez sumados las ganancias a las generadas por el resto de inversiones.
  • Fondos de inversión: otro clásico con el que comienzan las diferencias respecto a los productos generales. La gran particularidad de los fondos de inversión es que no habrá que pagar impuestos sobre los beneficios siempre que éstos se reinviertan en la contratación de otro fondo. De esta forma podremos ir saltando de fondo en fondo y diferir el pago de impuestos hasta el momento en que finalmente recuperemos el dinero y hagamos tangible los beneficios que hemos ido obteniendo. En ese momento se integrarán junto con el resto de rentas del ahorro y tributarán, recordemos, al 21% las ganancias hasta 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% las cantidades por encima de los 24.000 euros.
  • Planes de pensiones: el ahorro a largo plazo está especialmente bonificado en España. Los planes de pensiones gozan de una fiscalidad favorable para las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del IRPF en función de la edad del partícipe con hasta 10.000 euros para los menores de 55 años y con 12.500 para los mayores. A cambio, al rescatar el dinero este se integrará (capital aportado más beneficios) en la renta del trabajo si se rescata en forma de renta y como ganancia patrimonial cuando se rescata en forma de capital, si bien en este caso hay una reducción del 40% para las ganancias generadas antes de 2007. Eso hace que sea algo más complicado calcular la rentabilidad efectiva de esta inversión.
  • Acciones e inversiones en bolsa: las acciones tributan por la diferencia entre el precio de compra y de venta y sólo habrá que pagar impuestos cuando hagamos la inversión tangible. En este caso, se integrarán también a las rentas del ahorro tributando por los citados tramos. A la hora de calcular el montante, se tendrán en cuenta todas las inversiones realizadas durante el ejercicio y, como gran ventaja, es posible compensar pérdidas con ganancias durante cuatro ejercicios. Actualmente existe, eso sí, una penalización para las inversiones a corto plazo con acciones que se vendan en menos de un año y que tributarán al tipo marginal del contribuyente.

Así tributan las principales herramientas de inversión que utilizan los españoles ¿Os gustaría conocer alguna más? ¡Sólo tenéis que preguntar!

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flickr



Diferencia entre ahorro e inversión

La crisis financiera ha acentuado la utilización de ambos términos como sinónimos cuando en realidad se abordan conceptos diferentes. Ahorro e inversión son dos acciones complementarias pero que a efectos prácticos definen dos actos distintos.

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Por ahorro se entiende la acumulación de capital, independiente del fin que persigamos, mientras que la inversión se refiere a la forma en la que tratamos de obtener un rendimiento de ese capital que hemos ahorrado asumiendo más o menos riesgo.

El problema es que muchas veces hablamos de nuestros ahorros cuando en realidad deberíamos referirnos a nuestras inversiones. Existen dos ejemplos paradigmáticos. El primero es el referido a los depósitos y el segundo a los planes de pensiones. Desde un punto de vista estrictamente teórico, en ambos casos estamos hablando de inversiones, ya que obtenemos una rentabilidad por ese capital.

En el caso de los depósitos financieros, el capital invertido está garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos (FDG), que cubre hasta 100.000 euros por persona y entidad financiera.

Pero más allá de cuestiones teóricas, lo más importante es tomar conciencia de que no basta con ahorrar sino que es necesario después invertir el capital ahorrado. Sólo ahorrando no conseguimos nada más allá que acumular un capital que además irá perdiendo valor por el paso del tiempo y el efecto de la inflación.

El destino concreto de esa inversión dependerá ya de nuestro perfil inversor, pero desde luego una buena planificación financiera incluirá un plan de pensiones y, en el peor de los casos, un depósito bancario. A partir de ahí, los conocimientos que poseamos y nuestro apetito por el riesgo determinarán el resto de complementos. Y sino, siempre estaremos a tiempo de contratar los servicios de un asesor financiero. ¿Acaso no llamamos a un fontanero cuando se rompe el lavabo? ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestro dinero?



Planes de pensiones vs Fondos de inversión

Una de las comparaciones más habituales entre productos financieros de ahorro a largo plazo es la que se hace entre planes de pensiones y fondos de inversión. La confrontación nace de la similar estructura de ambos vehículos y de cómo estructuran su inversión en ambos casos y por ser los fondos de inversión una alternativa a los planes de pensiones.

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De forma muy resumida, se puede decir que tanto un plan de pensiones como un fondo de inversión son productos en los que el partícipe deposita un dinero en un fondo común para que un gestor se encargue de intentar rentabilizarlo a través de distintos activos –recordemos que los planes de pensiones invierten a través de los denominados fondos de pensiones-. En ambos casos cada vez que una persona aporta dinero se crean participaciones y engorda el valor del fondo, mientras que  cuando retira el capital su valor mengua.

Quizás la gran diferencia en el apartado de las aportaciones estribe en que en muchos planes de pensiones se pactan aumentos de capital cada año, mientras que en un fondo no se suele acordar más inversión que la inicial. Pero esta es sólo una pequeña divergencia si se tienen en cuenta el resto de elementos que los separan y que como ahorradores conviene conocer antes de tomar una decisión sobre qué hacer con nuestro dinero.

Las primeras diferencias llegan con las comisiones. En ambos casos las gestoras cargarán una serie de comisiones que en el caso de los planes de pensiones están reguladas por ley con un máximo del 2,5%. En términos generales, las comisiones de los fondos de inversión tienden a ser menores y por lo tanto a afectar menos a la rentabilidad real que se obtiene a través de ese vehículo.

La fiscalidad es uno de los puntos de divergencia donde los planes de pensiones salen como claros vencedores. Y es que los planes de pensiones son uno de los productos más beneficiados en la declaración de la renta, al permitir las aportaciones realizadas al mismo minorar la base imponible. Además, todavía existe una reducción del 40% en caso de rescatar el plan en forma de capital para las aportaciones anteriores a 2007. Por su parte, la única ventaja fiscal de los fondos de inversión frente a otros productos de ahorro es que no habrá que pagar impuestos por las ganancias obtenidas siempre que estas se destinen a contratar otr fondo de inversión. En resumen, muchas diferencias que habrá que estudiar y llevar a una hoja de cálculo antes de elegir uno u otro vehículo de inversión.

La liquidez es otra de sus grandes diferencias y en esta ocasión el beneficiado es el fondo de inversión.  El dinero de un plan de pensiones no puede recuperarse hasta la jubilación –existen otros supuestos, pero lo habitual suele ser rescatarlo al jubilarse-, mientras que el de un plan de pensiones puede retirarse en cualquier momento o, en el peor de los casos, en las ventanas de liquidez que cada año abre el fondo.

La variedad también juega a favor de los fondos de inversión, donde la oferta es mayor.

Dicho esto, planes de pensiones y fondos de inversión no tienen por qué ser productos enfrentados y un buen inversor no deberá necesariamente elegir entre uno y otro. En una cartera bien diversificada ambos tienen cabida, ya que sus horizontes de inversión pueden ser diferentes.



Comisiones de un plan de pensiones

Como todos los productos financieros destinados al ahorro y la inversión, los planes de pensiones cuentan con varias comisiones que las entidades financieras cargan como parte de los servicios que ofrecen. Aunque es un elemento en el que pocos ahorradores reparan a la hora de contratar su plan de pensiones, lo cierto es que tiene su importancia. No en vano, todo el dinero que paguemos será capital que estamos dejando de ganar…
comisiones de los planes de pensiones

Los planes de pensiones tienen dos tipos de comisiones que en total pueden llegar a cargar hasta un 2,5%, aunque la media actual está en torno al 1,6%.

Comisión de depósito

Es la primera de las comisiones. Se trata de un porcentaje sobre el patrimonio que la entidad depositaria cobra por el mantenimiento y custodia de los valores. El máximo fijado por ley es del 0,5% sobre el patrimonio y habitualmente esta es la cantidad que suelen cargar la mayoría de gestoras.

Comisión por gestión

Esta comisión está directamente relacionada con los movimientos que la empresa realizar para sacar la máxima rentabilidad del dinero del que dispone. Esta comisión puede alcanzar hasta un 2% por ley.

Conviene no perder de vista el dinero que se va en forma de comisiones, ya que si la rentabilidad que ofrece el plan de pensiones es del 3% y pagamos un 2,5% en forma de comisiones, las ganancias reales ni siquiera sirven para superar la inflación, por lo que a efectos prácticos estaríamos perdiendo dinero.

La mejor forma de ver la incidencia de las comisiones es a través de un ejemplo. Para un plan de pensiones con un capital de 60.000 euros y una rentabilidad del 3,21% anual las ganancias tras el primer año serían de 1,926 euros, pero si le aplicamos una comisión del 1,43% ya se quedarían en los 885,54 euros. Multiplicado por diez años, tenemos un total de 9.579 euros que se habrían evaporado en comisiones. ¿Es ya una cifra lo suficientemente interesante como para preocuparse por ella?



¿Qué es y cómo funciona el seguro de ahorro?

Los seguro de ahorro o planes de ahorro garantizados son vehículo de inversión y ahorro a largo plazo  cuya particularidad es que en realidad se trata de un seguro de ahorro y no de un plan de pensiones. De forma resumida se trata de un seguro que premia el ahorro a largo plazo.

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El funcionamiento de los planes de ahorro garantizados es muy sencillo aunque puede variar en función de la aseguradora y de la entidad financiera. Primero se establece el plazo de la inversión o del seguro de ahorro. Se trata de fijar un horizonte temporal para la inversión, que suele ser a más de cinco años y habitualmente hasta 15 y 20 años.  A continuación se determina la cantidad de dinero que se aportará mensualmente al plan de ahorro y que puede ir desde los 25 euros hasta la cantidad que se estime oportuno. Adicionalmente, algunas entidades establecen una cantidad inicial para poner en marcha la inversión.

El plan de ahorro garantizado echará a andar con esas características y lo más habitual es que durante los primeros dos años no se pueda retirar el dinero, si bien algunas entidades establecen plazos temporales superiores. A partir de ese momento podremos recuperar nuestro dinero más los rendimientos que haya generado en cualquier momento.  Para que esto no ocurra, se ofrecen bonificaciones por mantener la inversión. Además, la rentabilidad garantizada se aplicará sólo al margen temporal firmado en el primero momento.

La ventaja de este producto frente a los planes de pensiones, por poner un ejemplo, reside en  su liquidez, ya que se puede recuperar el dinero a partir del segundo año. Además, al tratarse de un seguro de ahorro, tiene vinculado un seguro de vida que pagará la cantidad pactada en caso de fallecimiento o de invalidez. La cantidad suele adaptarse a las necesidades del cliente, pero cuanto mayor sea esta menor será la rentabilidad del plan.

La fiscalidad de estos productos es similar a la del resto de seguros de inversión, por lo que las aportaciones no se podrán desgravar en el IRPF, como ocurre con los planes de pensiones. Lo mismo habrá que aplicar al momento del rescate, cuando se integrará en la renta del ahorro, que establece tres tramos en función de las ganancias obtenidas. Los tramos vigentes en estos momentos son los siguientes:

  • 21% para los primeros 6.000 euros
  • 24% para el resto hasta 24.000 euros
  • 27% a partir de 24.000 euros

¿Os parece interesante?



Tipos de planes de pensiones

Los planes de pensiones están diseñados como productos de ahorro a largo plazo para asegurarse un futuro y una calidad de vida cuando llegue la jubilación. Como ya hemos comentado en otros post, estos productos financieros tienen sus ventajas pero también desventajas. Entre las primeras, una fiscalidad favorable que permite pagar menos en la declaración de la renta y entre las segundas, la iliquidez del producto, que no permite rescatar el dinero cuando queramos.

 

tipos de planes de pensiones

 

Debemos conocer qué tipos de planes de pensiones existen, ya que la oferta es variada y no todos se pueden adaptar a nuestras necesidades y características personales y profesionales. Para ello tendremos que contar siempre con el asesoramiento de los especialistas.

Existen planes de pensión de renta variable, renta fija y mixtos. El mecanismo de estos productos es similar al de los fondos de inversión que invierten en activos financieros para conseguir la rentabilidad necesaria.

  • Renta fija a corto plazo: invierten en activos de renta fija con una duración media de la cartera está siempre por debajo de los 2 años.
  • Renta fija a largo plazo: igual que el anterior pero cambia el plazo de duración de la cartera.
  • Renta fija mixta: planes que incluyen activos de renta variable pero que supongan menos de un 30% del valor total de la cartera.
  • Renta variable: Invierten como mínimo un 75% del total de su cartera en renta variable.
  • Renta variable mixta: invierten entre un 30% y un 75% del total de su cartera en activos de renta variable.
  • Garantizados: como su propio nombre indica, incorporan una garantía adicional que garantiza el capital depositado. Como contrapartida, ofrecen un rendimiento prefijado y habitualmente más limitado.

El tipo de plan de pensiones a elegir variará en función de la edad. En los primeros años se podrá optar por planes más arriesgados para ir girando hacia inversiones más seguras conforme se acerque la edad de jubilación.

 


Noticias · Escrito por el 30/01/13


Sistema de información para la pensión de jubilación

Los estudios que se hacen sobre las pensiones, la jubilación y los mejores productos de ahorro para el futuro son importantes a la hora de sacar conclusiones que nos sirven para ver qué es lo que pasa y qué piensan los ciudadanos acerca de estos temas.

 

invertir en planes de pensiones

 

Comparativa Europa se trata de un estudio del Instituto Aviva de Ahorro y pensiones que arroja unas conclusiones a tener encuentra sobre la información que reciben los futuros jubilados.

La información sobre pensiones en España llega tarde, y tan tarde se recibe aquí, que nuestro país lidera el ranking. En España estos datos sólo se reciben  el año antes a la edad de retiro. Pero lo más importante, es que solo se da esas explicaciones al futuro jubilado si éste la solicita.

En el lado opuesto están los suecos que reciben información relativa a la pensión y jubilación a los 18 años y algo intermedio como es el caso de los franceses que empiezan a manejar estas informaciones a los 35.

¿Y cómo se podría solucionar este desconocimiento? Los grupos de discusión que participaron en el estudio en España creen que un informe sencillo, básico y sobre todo que se reciba con cierta periodicidad sería positivo para la toma de decisiones de cara a su futuro.

Sabiendo cada persona cuál sería su pensión pública, si pudiera disponer de su información como pasa con la vida laboral, esto le ayudaría a buscar alternativas para mantener su nivel de vida tipo contando con productos de ahorro como los planes de pensiones.


Noticias · Escrito por el 28/01/13