Invalidez en el seguro de vida ¿Merece la pena?

El seguro de vida va más allá de cobertura por fallecimiento. Incluir la cobertura por invalidez puede ser una tabla de salvación en estos casos.

Tendemos a identificar el seguro de vida con su cobertura principal: el fallecimiento. Esta asociación es normal si tenemos en cuenta que la mayoría de pólizas de este tipo se contratan para asegurar a los nuestros ante lo peor.

La realidad es que los seguros de vida son una herramienta mucho más completa. Es más, incluyen coberturas adicionales que son igual de útiles e incluso más que la de fallecimiento. Una de las más importantes en este sentido es la de invalidez.

Qué cobre la invalidez en el seguro

Los seguros de vida diferencian entre incapacidad total o parcial. Es importante tener clara esta distinción, ya que dependiendo de la que contratemos estaremos o no cubiertos.

La invalidez permanente absoluta: la incapacidad total se refiere a la incapacidad para realizar cualquier tipo de trabajo de forma permanente. Es decir, se su

La invalidez total: se refiere a la incapacidad para desarrollar la profesión que se venía realizando hasta el momento, pero no otra.

La diferencia es notable si lo que buscas es protegerte ante un imprevisto. Y es que puede darse el caso de una incapacidad para desarrollar tu profesión pero no para desarrollar otra en la que el salario medio sea mucho menor.  La mayoría de seguros de vida sólo cubrirán la invalidez permanente absoluta.

Por eso mismo es crucial pararse a pensar en las coberturas que necesitas antes de contratar un seguro de vida. Del mismo modo, también lo es detenerse a leer las coberturas del seguro.

Cuando merece la pena un seguro de invalidez

Añadir la cobertura por invalidez hará que el precio de tu seguro de vida suba. A nadie le gusta pagar de más, pero hay casos en los que puede salir muy a cuento.

Uno de ellos es cuando eres autónomo. La razón es que tus ingresos pueden caer en picado. Aunque pienses que estás cotizando por el paro y también por accidente a la Seguridad Social, la realidad es que lo que cobres dependerá de lo que cotices. La mayoría de autónomos cotiza por la base mínima, por lo que la cantidad que reciban será también la mínima. A modo de ejemplo, en caso de baja laboral no percibirás más de 525 euros. La cobertura por invalidez te cubrirá en este caso.

Otro caso concreto es el de una familia en la que uno de los miembros lleve el peso de los ingresos. El seguro de invalidez permitirá hacer frente a la caída de ingresos y dará tiempo a la familia y la afectado para reciclarse profesionalmente si fuese necesario.

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Trucos que sí funcionan para encontrar un vuelo barato

El billete de los aviones es muchas el mayor gasto  al contratar unas vacaciones. Si lo haces con tiempo y comparando puedes ahorrar mucho dinero.

Puede que ya hayas reservado tus vacaciones de verano o quizás te encuentras en la operación de hacerlo y todos, absolutamente todos, tenemos el mismo objetivo conseguir el mejor vuelo al menor precio. Puede parecer difícil o imposible, pero siempre hay trucos que te pueden ayudar a comprar ese vuelo más barato.

Uno de los primeros consejos que podemos darte para ahorrar en tu billete de avión es que busques en, al menos, dos comparadores diferentes en la que se incluyan compañías low-cost. Uno de los más interesantes siempre es el de Skyscanner, que cuenta con una base de datos enorme, la búsqueda resulta muy rápida, por horas, y trabaja con más de 80 divisas, ideal para los vuelos internos en el extranjero. Además, permite crear alertas de vuelos.

Otro comparador interesante es Momondo, donde puedes averiguar las fechas más baratas para volar a un lugar concreto ya que aparecen paneles con cada día en un mes para ese destino. Tiene muchas bases de datos también y gran variedad de filtros para elegir.

Si lo que necesitas es encontrar vuelos con características concretas entonces debes mirar en Kayak, que es muy rápido, tiene gran variedad, cuenta con algunas compañías de lowcost, te permite hacer un historial de tus bísquedas para compararlas y tiene variedad de filtros. En E-dreams encontrarás todo. Hay muchas personas que lo usan como base de datos para el resto de sus comparaciones. Cuenta con una gran base de datos y compañías.

Por último, te presentamos Atrapalo que es ideal para buscar vuelos nacionales. Permite filtrar los resultados con número de escalas, franja horaria, aeropuerto y compañía.

Por otro lado hay personas que buscan un avión más hotel. En este caso te sirve Edreams, pero también debes visitar páginas como Expedia, Lastminute o Minube. Antes de lanzarte a comprar te recomendamos que le eches un vistazo a la sección de Hoteles Baratos porque muchas veces se ahorra contratando por separado si alguna página tiene ofertas especiales.

Amén de todos los comparadores anteriores debes tener una serie de claves para no pagar de más por tus billetes. La primera es tener clara la fecha. Por regla general, cuanto antes tengas clara la fecha y te pongas a buscar ese vuelo, más barato será tu vuelo, mientras que, por otro lado, hay lugares donde es más barato viajar dependiendo de las estaciones del año que sean. Si tu fecha es flexible y lejana será más fácil encontrar vuelos baratos.

El comparador Momondo aporta un dato interesante: lo ideal es contratar, por lo menos, con 56 días de antelación, ya que esto te permitirá ahorrar un 28%. Cuanto antes reserves, más barato te saldrá. Estos datos indican que el jueves a las seis de la tarde es el mejor momento de la semana para contratar, mientras que el sábado es el día más caro de la semana porque hay más gente buscando vuelos. Skyscanner, además, sugiere que para viajar a Francia el mejor momento es noviembre y que hay que contratar con siete semanas de antelación, a Italia recomienda ir el mismo mes, pero comprar ocho semanas antes, enero es la mejor fecha para ir al Reino Unido y es mejor contratar 13 semanas antes, mientras que para ir a Tailandia, el mejor momento es en mayo, haciéndolo 28 semanas antes una menos que a Estados Unidos, donde sale más barato ir en febrero.

Si tu destino es un lugar muy turístico, deberías mirar también en páginas que organizan viajes concretos a estos lugares. Y es que siempre hay vuelos chárter que no se llenan y puede ser tu oportunidad para comprar más barato. Debes mirar en dos páginas: Liligo y Trabber. Por último, no está de más que uses, si te dejan, la pre-reserva. Esta es una opción en la que puedes reservar por 24 o 48 horas un vuelo y si pasado ese tiempo no has encontrado nada mejor, comprarlo, mientras que si encontraras algo más barato o interesante, lo puedes dejar correr. A veces esta pre-reserva puede conllevar un coste.

Sigue estos trucos y podrás tener unas vacaciones de lujo a precio de turista.

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No compres tu casa en verano, espera al invierno

Diversos estudios realizados en Estados Unidos hablan del ahorro que supone comprar una casa entre noviembre y febrero con respecto a hacerlo entre abril y agosto.

Si estás pensando en comprar una casa ahora, en primavera o en verano, Drew Housman ha escrito un artículo en la web www.thesimpledollar.com en el que recomienda esperar y hacerlo en invierno ya que es más beneficioso. Es evidente que muchos de los consejos inmobiliarios que valen para Estados Unidos, donde el 40% de las viviendas se venden entre mayo y agosto, también valen para España. Y el primero, obviamente, es buscar tu nueva vivienda allá por Acción de Gracias o lo que es lo mismo: a finales de noviembre.

Housman explica que buscar una casa para comprar en el mes de invierno tiene varias ventajas como una menor demanda, poder evaluar la calefacción de la casa y no mostrar una gran desesperación por comprar, pero, sobre todo, porque es más barato. La web Zillow afirma que comprando en abril o mayo podemos pagar hasta 1.500 dólares más de la media, mientras que si lo hacemos en diciembre podemos ahorrarnos hasta 3.100. No sólo eso. Lawrence Yun, de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, explicó que “año tras año los cierres de enero muestran una caída de los precios, lo que sugiere que los compradores que hicieron ofertas en noviembre o diciembre consiguieron mejores ofertas al comprar en enero”. En Dallas, otro estudio, estima que los precios varían hasta un 12% dependiendo de la temporada. Definitivamente, las casas son más caras en verano y más baratas en invierno.

Y es que la principal razón de que los precios sean más baratos en invierno está directamente relacionado con la ley de la oferta y la demanda. Hay más casas disponibles en primavera, pero hay mucha más demanda porque, entre otras cosas, no quieren arrancar a sus hijos a mitad del curso escolar, hacer una mudanza en este tiempo y trastocar demasiado el ritmo diario del niño cuando está yendo al colegio. En cambio, en invierno la oferta desciende, pero la demanda lo hace mucho más. Además, podemos hablar de la paradoja de la elección que viene a ser que cuando hay una sobreabundancia de opciones, a la larga conduce a consecuencias negativas, como la disminución de la motivación para elegir cualquier opción. Tener demasiadas opciones puede llegar a abrumarnos o a una toma de decisiones precipitada. En invierno tendrás menos oferta, más barata y podrás conseguir, aún, mejores precios.

Definitivamente, nadie debe precipitarse en la compra de algo tan importante como una casa sólo por conseguir un descuento de temporada. Hay que hacer una investigación a fondo, visitar muchas casas, aunque sólo sea para ver cómo está el mercado, porque esta es una inversión, en principio, para los próximos 30 años.

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Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Cuando ponemos dinero en un plan de pensiones adquirimos participaciones en dicho plan. Vamos Así varía y evoluciona el precio de ellas.

Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Un plan de pensiones participa en un fondo de pensiones. En el fondo de pensiones encontramos un patrimonio que se constituye a partir de las inversiones que cada uno de los participantes realiza en su plan de pensiones. De esta manera cada vez que aportamos dinero a un plan de pensiones lo que estamos haciendo es adquirir participaciones del patrimonio del fondo de pensiones.

El objetivo de todos los planes de pensiones es culminar en el momento del rescate, el momento de la jubilación o alguna de las circunstancias especiales en las que se puede rescatar un plan de pensiones. Cuando realizamos este rescate la gestora del fondo de pensiones lo que hará será devolvernos el valor correspondiente a las participaciones que tengamos en el fondo de pensiones. Como es fácil de entender, el valor de cada participación, su precio que se denomina valor liquidativo, habrá ido variando a partir tanto de las aportaciones y extracciones realizadas en dicho fondo como de los movimientos de los mercados o las referencias a las que se ligue la inversión.

El precio de las participaciones evoluciona en el tiempo. Uno de los motivos fundamentales es que el propio patrimonio del fondo de pensiones va evolucionando de manera constante día a día. El modo de descubrir el valor es la división del patrimonio entre el número de partícipes: esta información es una de las que ofrecen de manera regular las gestoras a los partícipes en los planes de pensiones.

Obviamente cuando se nos indica el precio de una participación podemos calcular el capital disponible en esa fecha: tan sólo debemos multiplicar dicho precio por el número de participaciones que poseemos. La rentabilidad lógicamente presente en el valor liquidativo final, es decir al rescate, hace que este valor liquidativo sea superior al inicial.

Por supuesto la evolución de un fondo de pensiones tiene que ver con los mercados. Esto es básico ya que dependiendo del tipo de plan de pensiones a que hayamos apostado nuestro dinero la influencia de la renta variable será mayor o menor.

Sin embargo, a efectos del precio de la participación esto se nos presenta de manera global. De este modo, efectivamente, el valor patrimonial del fondo de pensiones depende tanto del aumento o disminución del patrimonio por aportaciones como de los resultados de la inversión.

Entender este funcionamiento del precio de las participaciones es importante sobre todo para comprender otra de las cuestiones básicas en los planes de pensiones: cuanto antes comencemos las aportaciones mejor.

Hay que tener en cuenta que un plan de pensiones deben pasar por diferentes fases. La primera fase, la más compleja y arriesgada sobre el papel, es en la que se apostará más por la renta variable buscando mayores índices de rentabilidad a lo largo del tiempo. Posteriormente esto se irá graduando modificado el plan cada vez a terrenos más seguros hasta los compases finales donde se apostará por productos garantizados o similares.

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Cuánto tarda en amortizarse una carrera universitaria

Estudiar no es barato, incluso en la universidad pública. Se trata de una inversión con su ROI o retorno. Descubre cuál es y cuánto tardarás en amortizar tus estudios universitarios.

Cuánto tarda en amortizarse una carrera universitaria

Acabado el bachiller los jóvenes deben valorar si desean continuar estudiando o se ponen a trabajar. Una duda que surge en muchas ocasiones, sobre todo a partir del encarecimiento de las matrículas y tasas universitarias, es cómo afrontar el gasto y si realmente merece la pena. No todo el mundo se puede permitir acudir a la universidad por motivos económicos, pero se trata de una inversión a medio largo plazo que se rentabilizará antes de lo que se piensa.

Resulta complicado realizar un análisis sobre los costes de estudiar un grado en España, sobre todo porque los precios de matrícula varían de una comunidad a otra, pero por lo general rondan entre los 900 y los 1.400 euros, pudiendo en algunos casos alcanzar los 2.300 euros, aunque suelen ser las excepciones. Y todo esto sin contar con las ayudas que se puedan conseguir en forma de becas, que lógicamente abaratarán los costes.

A partir de los datos que se extraen del INE, con fecha de 2013, los asalariados que han pisado la universidad cobran de media unos 2.159 euros al mes, frente a los 1.217 euros de los empleados sin estudios superiores. En base a todo esto y echando cuenta se puede obtener el tiempo que se tarda en amortizar la carrera universitaria.

Si se acaban los estudios superiores en un plazo máximo de cinco años y el gasto por matrícula en este tiempo se eleva hasta los 12.000, añadiéndole luego otros gastos como pueden ser transporte, alimentación, alojamiento, etc, en apenas un año se podría rentabilizar la inversión. No obstante, hay que poner siempre una serie de condicionantes, sobre todo porque al término de muchos grados universitarios se empieza a trabajar como becario y con contratos en prácticas que apenas llegan a los 1.000 euros en el mejor de los casos.

Durante el tiempo que el joven universitario se forma en la universidad, el recién salido de la educación secundaria o el bachiller que opta por ingresar en el mercado laboral tendrá la oportunidad de ingresar unos 1.200 euros en estos cinco años, que serían unos 14.600 euros anuales. ¿Aún sigues pensando que es más rentable continuar con los estudios superiores? Tendrán que pasar unos diez años para que la diferencia de sueldos acumulados se decante del lado del universitario.

Por el contrario, el paso por la facultad otorgará a los jóvenes más seguridad e ingresos con el tiempo, sobre todo porque les costará mucho menos encontrar un empleo estable en comparación que los que únicamente tienen los estudios obligatorios. Es decir, pueden tardar en recuperar el terreno perdido, pero sus opciones laborales son más sólidas y también las de progreso profesional.

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Qué debes y qué no debes comprar de nuevo

En España tenemos la costumbre de comprar todo nuevo salvo la vivienda. Sin embargo, que un producto esté recién saludo de fábrica no quiere decir que sea necesariamente mejor. Existen muchos bienes que será mejor adquirir de segunda mano.

Qué debes y qué no debes comprar de nuevo

¿Para qué comprarlo usado si puedes tenerlo nuevo? Esta parece ser la consigna para buena parte de la población española, todavía ajena al pujante mercado de segunda mano. Sin embargo, si algo podemos aprender de varias de las personas más ricas del planeta es que lo nuevo no siempre es lo mejor.

Así, por ejemplo Samuel Walton, fundador de Wall-Mart y aficionado a las avionetas, no compró en su vida un aparato nuevo. Siempre acudía al mercado de segunda mano en busca de aeroplanos y dada la fortuna que amasó podemos estar seguros que no era por falta de capital. De hecho, lo que motivaba este comportamiento era que pensaba que los aviones nuevos eran demasiado caros y que no merecían la pena. Es decir, que la relación calidad-precio-pérdida de valor del activo hacía más atractivo lo usado.

Quizás un ejemplo más cercano como los automóviles sirva para entenderlo mejor. A fin de cuentas, ¿Quién no ha pensado en comprar un coche de segunda mano? Y es que estamos ante un activo que, nada más adquirirlo y salir del concesionario pierde automáticamente entre un 20% y un 30% de su valor sin que haya cambios sustanciales en sus prestaciones. Por eso mismo el mercado de coches de segunda mano florece en España y desde un punto de vista estrictamente financiero no debería ser el único.

¿Qué comprar de segunda mano?

En términos generales se puede comprar cualquier cosa. Desde un punto de vista financiero deberemos calcular el valor de amortización del bien para saber si compensa o no comprarlo.

A efectos prácticos, existen algunos productos que puede compensar comprar de segunda mano como son las guitarras o las embarcaciones marítimas (aquí se aplicaría la máxima de coches y aviones). Sin embargo, este mercado no está muy desarrollado en España, la oferta es escasa y los descuentos frente al precio original, nuevo, limitados.

Por el contrario, está floreciendo un mercado de compra venta de productos para niños pequeños de segunda mano. Carritos, cunas, sillitas para el coche… La oferta es grande y también incluye ropa en algunos casos. Con descuentos que pueden llegar al 50% un una vida útil más que limitada, puede ser una buena fuente de ahorro.

Y existen muchos más bienes, algunos tan sorprendentes como las joyas. Según desvelan desde Comoahorrardinero.com su valor puede caer un 10% del precio inicial al comprarla dependiendo de las colecciones y marcas, por lo que su mercado de segunda mano es uno de los que más está creciendo. Lo mismo ocurre con los relojes de lujo, sólo que en este punto el retroceso es un  poco menos rápido.

Libros, videojuegos, DVS y videoconsolas son otros de los productos que compensa adquirir usados y después revender si hemos conseguido conservarlos adecuadamente.

Qué no comprar de segunda mano

Ya hemos mencionado que en realidad podríamos comprar todo de segunda mano, pero evidentemente hay elementos que por un motivo u otro no compensarán. El más objetivo sería la escasa pérdida de valor. Dicho de otra forma, que apenas hay diferencia real entre el precio como producto nuevo o como producto de segunda mano.

La excepción aquí la marcarían determinados equipos electrónicos, susceptibles de no estar en buenas condiciones o de incluir programas nocivos que el usuario ‘tipo’ no es capaz de detectar.

En cualquier caso, con el mercado de segunda mano todo es lanzarse y probar. Si lo hacemos nos daremos cuenta de que existen multitud de productos que nos compensará o que no nos importará adquirir de segunda mano.

Imagen de Flickr por ArchiM



Valor y precio. Parecen lo mismo pero no lo son

Tendemos a utilizarlos como sinónimos cuando compramos una casa, una televisión o un ordenador, pero lo cierto es que precio y valor no son lo mismo desde el punto de vista económico. Conocer la diferencia nos puede librarnos de más de un disgusto y ahorrarnos alguna pataleta. ¡Os explicamos por qué!

Valor y precio. Parecen lo mismo pero no lo son

El precio de un bien no tiene por qué coincidir con su valor y viceversa. Esta es una de las bases económicas y financieras que conviene aprender cuanto antes para valorar adecuadamente lo que compramos y cuánto pagamos por ello.

El precio de un producto sería el dinero que efectivamente pagamos por él, mientras que el valor es el beneficio o utilidad que obtenemos al adquirirlo. Se podría pensar que el primero debe ser proporcional al segundo, es decir, que si un bien cuesta más es porque su valor es mayor. Nada más lejos de la realidad.

El precio de un producto se establece en función de elementos como el trabajo, tecnología, materias primas…. Es algo en principio mucho más objetivo que su valor. Al final un producto cuesta lo que se ha pagado por él, pero puede valer más o menos con el paso del tiempo. Es precisamente aquí donde entra el factor de la demanda y en muchos casos de las moras y la irracionalidad de las personas.

Sin motivo aparente, pensamos que cuanto mayor es el precio de un objeto mayor es también su valor. Es por eso que muchas veces equiparamos valor y precio cuando no deberíamos hacerlo, sino que deberíamos establecer el valor de un elemento por el uso que vamos a hacer del mismo y, en el peor de los casos, también por disponibilidad.

Un ejemplo concreto

Quizás la mejor forma de entender el asunto sea a través de uno de los muchos ejemplos que vemos de la diferencia entre valor y precio. ¿Puede el precio de un artículo ser diferente sólo por venderse en distintos lugares -sin contar aquí con elementos adicionales como la necesidad? No debería, pero así es y así lo demostró el artista callejero Bansky.

Para quienes no estén familiarizados con este él, basta decir que la sola posibilidad de que una obra suya hubiese sido localizada en un edificio Logroño hizo que se acotase la zona por el valor de la obra. Algo lógico teniendo en cuenta que sus pinturas se pueden vender por más de 200.000 euros.

Consciente de este poder, Bansky decidió establecer un puesto de arte callejero en Nueva York donde vendía sus obras por un precio más que razonable, todo sin publicidad y en muchos casos sin siquiera mencionar al autor. El resultado no fue muy positivo y apenas consiguió colocar su producto. Ahora pensemos qué hubiese pasado si esta acción se hubiese llevado a cabo en una casa de subastas o en eBay. El precio de la obra se hubiese disparado pero ¿valdría efectivamente más? No, solamente nuestra percepción de su valor habría cambiado.

Imagen de Flickr por Guido Rossi



Cuántas horas de trabajo cuesta… Otra forma de presupuestar

Si hay algo que todo emprendedor y trabajador autónomo debe tener claro es cuánto cuesta su tiempo. Se trata en primer lugar de una medida para establecer el precio de sus servicios y por otra, una fórmula para determinar el uso de los recursos. Así, por ejemplo, será capaz de determinar si le compensa contratar a un trabajador externo para que realice una tarea que le resulte pesada o en la que deba invertir mucho tiempo –el único inconveniente suele ser que, habitualmente, hay más disponibilidad de tiempo que de presupuesto-.

Cuántas horas de trabajo cuesta… Otra forma de presupuestar

Como es lógico, la mayoría de trabajadores por cuenta ajena son ajenos a este tipo de cálculos. Y salvo quienes forman parte del departamento de ventas o combinan su empleo con colaboraciones como freelance, rara vez llegan a plantearse el valor real de su tiempo, cuánto cuesta una hora de su vida. Sin embargo, esta visión es muy útil a la hora de presupuestar y de frenar ciertos hábitos consumistas.

Para empezar a utilizar el método de cuánto cuesta tu tiempo para gastar menos o gastar de forma conscientes, basta con averiguar nuestro salario por hora trabajada. La matemática no puede ser más simple: bastará con dividir el salario por los días trabajadores y la jornada laboral. El resultado seguro que sorprende a más de uno.

Después bastará con tener esa cifra en mente y aplicarla a nuestras decisiones de consumo. De esta forma descubriremos que cenar fuera no son 20 euros por persona, sino dos horas de trabajo o el tiempo que sea, un café son 15 minutos de trabajo y así sucesivamente. Esta visión suele servir para que valoremos más nuestro dinero y lo que podemos hacer con él y ayuda a cortar ciertos hábitos de consumo poco saludables o, en cualquier caso, a consumir de forma mucho más consciente.

Eso sí, tampoco hay que dejarse llevar y pasar de ahorradores a tacaños. Es una herramienta más que ayudará a manejar mejor nuestro presupuesto y tomar decisiones informadas respecto a cómo y dónde gastamos nuestro dinero.

Y vosotros ¿sabéis cuántas horas de trabajo os cuesta tener televisión de pago, la cena viernes o las vacaciones?

Imagen de Flickr por JuanJaén