Como tributa el rescate del plan de pensiones

La fiscalidad es una de las grandes ventajas de los planes de pensiones y aunque normalmente se asocia a las aportaciones, también afecta al momento del rescate. En otros post hemos analizado la necesidad de estudiar cuando rescatar el plan de pensiones y el impacto en la declaración de la renta por hacer en uno u otro momento.

recate plan de pensiones

Ahora vamos a ahondar precisamente en como tributa el rescate del plan de pensiones, cuántos impuestos pagarás por recuperar tu dinero.

Fiscalidad diferida

Lo primero que debes tener claro es que la fiscalidad de este producto está diferida al momento de recuperar el dinero, es decir, que no se pagarán impuestos por la inversión en planes de pensiones hasta que comencemos a cobrarlos.

Esto puede parecer baladí, pero permite aprovechar mucho mejor el poder del interés compuesto y maximizar las ganancias. Sin esa ventaja, Hacienda se quedaría cada año con parte de los beneficios que generas y, por lo tanto, al año siguiente generarías menos beneficios al reinvertir tu capital.

Para que lo entidas mejor, imagina que inviertes 10.000 euros todos los años durante 20 años en  un depósito que te da un 4% y que haces lo mismo con un fondo de inversión (incluimos los fondos por ser su ficalidad igual a la del depósito) que te ofrece la misma rentabilidad. Cada año te generarán 400 euros. Con el depósito, Hacienda se quedará un 19% o 76 euros cada año. Así, en el año 2 podrás reinvertir sólo 10.324 euros con tu depósito, pero reinvertirás los 10.400 euros limpios con el fondo y ese 4% se aplicará sobre ambas cifras.

El resultado: el segundo año tu depósito habrá generado 412,96 euros y tendrás 10658,5 euros tras pagar impuestos. El fondo habrá ganado 416 euros y tendrás en tu cuenta 10.816 euros porque no pagarás impuestos hasta sacar el dinero. Ahora imagínate que en lugar de dos años, aplicamos un periodo de 20 ¿Empiezas a ver por qué es importante que la fiscalidad esté diferida?

En la actualidad existen tres formas de rescatar un plan de pensiones y cada una tiene una fiscalidad diferente, aunque todas tienen algo en común: lo rescatado tributa como renta del trabajo y no como renta del ahorro. Esto quiere decir que pagarás más impuestos al recuperar tu dinero. Es el peaje por las deducciones al aportar a un plan de pensiones:

Rescate en forma de capital

El dinero se cobra ‘de golpe’ como una sola aportación en forma de capital. Todavía existe una disposición transitoria que permite aplicar una reducción del 40% sobre los beneficios obtenidos hasta 2007. En otras palabras, si hasta 2007 ganaste 100 euros, sólo pagarás impuestos impuestos sobre 60 de esos euros.

A partir de ahí, los beneficios se unirán al resto de rentas del trabajo. El resultado es que nuestra base imponible subiár y seguramente tributemos a un tipo mucho más alto del que nos correspondería de otra forma.

TABLAS DE IRPF

Por eso mismo no se suele recomendar rescatar el plan el año de la jubilación. Tu salario suele ser más alto que la pensión y, por lo tanto, tu escala también subirá en función de los tipos que acabas de ver.

Lo que ocurre aquí es que a los 30.000 euros que ganaste trabajando deberás sumar los 50.000 euros que acabas de rescatar de tu plan de pensiones.

Rescate en forma de renta

Es la opción más habitual y consiste en ir recuperando el dinero como si se tratase de un salario mensual, trimestral o en la periodicidad que deseemos.

En este caso el dinero recibido se sumará también al resto de rentas del trabajo tributando a nuestro tipo marginal de IRPF. Es decir, su funcionamiento sería igual que el de un salario.

De nuevo, es fácil que pagues más impuestos de los que pagarías con un fondo, pero eso dependerá de la cuantía de tu pensión pública y del dinero que vayas cobrando del plan. Una buena planificación financiera al establecer cuánto cobrar cada año puede ayudarte a ahorrar mucho dinero en la declaración de la renta.

Lo más importante en este punto es intentar evitar saltar de escala en el IRPF, porque eso haría que se multiplicase de forma exponencial el dinqero a pagar a Hacienda.

Rescate en forma mixta

Se recupera parte del dinero en forma de capital y el resto se cobra como renta. La ventaja es que se puede jugar con el dinero de forma que sólo se recupere la parte anterior a 2007 que cuenta con la ventaja de la reducción. El resto del dinero tributará como  lo hace al cobrar en forma de renta.

Es una de las opciones más habituales, ya que permite tener un dinero en efectivo para ese viaje que llevas tanto planteando y cobrar el resto mes a mes.   Una vez más, hay que planificar esas retiradas para no pagar de más a Hacienda por un lado y que el dinero del plan dé el máximo posible, por otro.

Imagen – JamesCohen



Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Cuando ponemos dinero en un plan de pensiones adquirimos participaciones en dicho plan. Vamos Así varía y evoluciona el precio de ellas.

Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Un plan de pensiones participa en un fondo de pensiones. En el fondo de pensiones encontramos un patrimonio que se constituye a partir de las inversiones que cada uno de los participantes realiza en su plan de pensiones. De esta manera cada vez que aportamos dinero a un plan de pensiones lo que estamos haciendo es adquirir participaciones del patrimonio del fondo de pensiones.

El objetivo de todos los planes de pensiones es culminar en el momento del rescate, el momento de la jubilación o alguna de las circunstancias especiales en las que se puede rescatar un plan de pensiones. Cuando realizamos este rescate la gestora del fondo de pensiones lo que hará será devolvernos el valor correspondiente a las participaciones que tengamos en el fondo de pensiones. Como es fácil de entender, el valor de cada participación, su precio que se denomina valor liquidativo, habrá ido variando a partir tanto de las aportaciones y extracciones realizadas en dicho fondo como de los movimientos de los mercados o las referencias a las que se ligue la inversión.

El precio de las participaciones evoluciona en el tiempo. Uno de los motivos fundamentales es que el propio patrimonio del fondo de pensiones va evolucionando de manera constante día a día. El modo de descubrir el valor es la división del patrimonio entre el número de partícipes: esta información es una de las que ofrecen de manera regular las gestoras a los partícipes en los planes de pensiones.

Obviamente cuando se nos indica el precio de una participación podemos calcular el capital disponible en esa fecha: tan sólo debemos multiplicar dicho precio por el número de participaciones que poseemos. La rentabilidad lógicamente presente en el valor liquidativo final, es decir al rescate, hace que este valor liquidativo sea superior al inicial.

Por supuesto la evolución de un fondo de pensiones tiene que ver con los mercados. Esto es básico ya que dependiendo del tipo de plan de pensiones a que hayamos apostado nuestro dinero la influencia de la renta variable será mayor o menor.

Sin embargo, a efectos del precio de la participación esto se nos presenta de manera global. De este modo, efectivamente, el valor patrimonial del fondo de pensiones depende tanto del aumento o disminución del patrimonio por aportaciones como de los resultados de la inversión.

Entender este funcionamiento del precio de las participaciones es importante sobre todo para comprender otra de las cuestiones básicas en los planes de pensiones: cuanto antes comencemos las aportaciones mejor.

Hay que tener en cuenta que un plan de pensiones deben pasar por diferentes fases. La primera fase, la más compleja y arriesgada sobre el papel, es en la que se apostará más por la renta variable buscando mayores índices de rentabilidad a lo largo del tiempo. Posteriormente esto se irá graduando modificado el plan cada vez a terrenos más seguros hasta los compases finales donde se apostará por productos garantizados o similares.

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Fiscalidad de las aportaciones al plan de pensiones

Los planes de pensiones son un recurso para pagar menos impuestos en la declaración de la renta.

La fiscalidad de los planes de pensiones se divide en dos momentos: las aportaciones y la recuperación. En su momento ya abordamos como tributa el rescate del plan de pensionesasí que en esta ocasión abordaremos las ventajas fiscales por las inversiones que durante años hacemos en este producto.

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La forma en la que tributa el dinero que inviertes en el plan de pensiones es una de sus grandes ventajas. Y es que a grandes rasgos tus aportaciones servirán para reducir tu base imponible y pagar menos impuestos.

Pero antes de llegar a ese punto vamos a ir repasando las características fiscales del plan.

Fiscalidad diferida

En primer lugar conviene aclarar que la fiscalidad de los planes de pensiones está diferida al momento del rescate. Es decir, que no se pagan impuestos por el dinero que vaya generando el plan hasta que se alcance la jubilación y se recupere el dinero.

Es algo similar a lo que ocurre con los fondos de inversión y que te permitirá sacar partido al interés compuesto porque el dinero que hubieses tenido que pagar en intereses seguirá en tu cuenta y generando beneficios.

Para que lo entiendas mejor, con un depósito cada vez que vence el plazo Hacienda se queda como poco con un 19,5% en 2015 y un 19% en 2016, un dinero que no recibirás y que no generará intereses.

Reducción de la base imponible por las aportaciones

Como parte del plan del Ejecutivo para incentivar el ahorro a largo plazolas aportaciones gozan de beneficios en la declaración de la renta.

Es habitual oír que los planes de pensiones permiten deducir en la declaración de la renta cuando en realidad lo que permiten es practicar una reducción en la base imponible del IRPF. En otras palabras, si has ganado 30.000 euros y has aportado 5.000 a tu plan de pensiones, será como si solo hubieses ganado 25.000 euros al hacer la renta 2015.

Debido a estas ventajas, existen una serie de límites a las aportaciones a los planes de pensiones y las reducciones a las que dan derecho.

Desde la reforma fiscal que entró en vigor en 2015 el límite general es de 8.000 euros. Nadie podrá invertir más de esa cantidad al año por más que quiera. Hasta 2015, había un límite de 10.000 euros para los menores de 50 años y de 12.500 para los mayores.

Lo que se mantiene es el máximo que da lugar a deducción como porcentaje de los ingresos y que sí dependerá de la edad. En este sentido, cuanto más cercana esté la edad de jubilación, mayores serán las aportaciones que se puedan realizar. Los límites son la menor de las siguientes cantidades:

  • 000 euros o el 30% de los ingresos, entendidos estos como la suma de salarios e inversiones, para los mejores de 50 años
  • 500 euros o el 50% de los ingresos para los mayores de 50 años.
  • 500 euros para las personas con discapacidad o las aportaciones que se hagan a su favor.

También se podrán deducir las aportaciones que se realicen en nombre del cónyuge con un máximo de 2.500 euros al año siempre y cuando los ingresos de éste no superen los 8.000 euros al año.

La influencia real de esta reducción sobre el resultado de la declaración de la renta dependerá de la base imponible de cada contribuyente, que se compone entre otras cosas de su salario e inversiones menos las deducciones que se pueda practicar. De esta forma, el ahorro será mayor para quienes cuenten con una base alta, ya que al reducirla también reducirán el tipo marginal o porcentaje que pagan de impuestos.

Para entenderlo mejor, nada como un vistazo a los tipos de IRPF.

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Como puedes ver el IRPF es un impuesto progresivo, de manera que pagan más quienes más ingresan. Planificar las aportaciones puede hacer que pases de pagar un máximo del 46% al tramo inferior.

Si tienes dudas a la hora de elegir tu plan, puedes contar el apoyo de un asesor financiero que te ayudará encontrar los productos que mejor se adaptan a tus necesidades.

Foto de flickr por anieto2k



Qué es la buena fe en el seguro

La buena fe es un principio básico y fundamental de cualquier contrato de seguro, ya que viene a obligar a las partes a actuar entre sí de manera honesta. Formar parte de una serie de principios que son la base fundamental de la regulación de relaciones entre una persona que desea ser asegurada y quien le ofrece dicho aseguramiento.

Qué es la buena fe en el seguro

Principio de buena fe en el seguro

En este principio de buena fe en el seguro se entiende que ni el asegurado ni el asegurador van a interpretar de manera arbitraria el sentido de los términos acordados. Tampoco las partes van a limitar o exagerar los efectos que vienen a derivarse de la manera en la que han expresado su voluntad y adquirido sus obligaciones.

Desde el punto de vista del asegurado esto lo que viene a significar es el derecho a recibir de manera correcta los derechos convenidos pero también al cumplimiento de sus obligaciones. Aquí podemos incluir, como elementos más habituales de demostración de este principio bien aplicado, la descripción real y clara del riesgo asegurable, el pago de la prima, la comunicación real de los aspectos de un siniestro, etcétera.

Desde el punto de vista del asegurador este principio de buena fe obliga a una información lo más exacta posible de los términos de formalización del contrato, y cumplir lo convenido en dicho acuerdo. Un ejemplo es la indemnización de un siniestro de acuerdo a los términos firmados en la póliza.

En cierto sentido, la buena fe en el seguro hace que ambas partes den por hecho que los datos que se aportan son ciertos y que no hay intención de dolo, es decir, de mentir.

Otros principios en los seguros

Como indicábamos el principio de buena fe es el primero de entre los fundamentos doctrinarios de la actividad de aseguramiento, pero no es el único, vamos a repasar los demás.

  • Principio de indemnización: donde se trata de evitar el afán de lucro por parte del asegurado ajustando el acuerdo a la garantía de protección que le proteja de una pérdida o de un daño.
  • El principio de interés asegurable: en este principio se engloba el hecho de la protección del seguro sobre un bien determinado con un valor económico hasta una suma máxima de pérdida, pero, que no excede el valor real del bien.
  • El principio de subrogación que viene a facultar al asegurador, tras haber indemnizado una pérdida, a tratar de recuperar de terceros lo aportado en caso de responsabilidad si las hubiera.
  • El principio de contribución en el que cuando se materializan varios seguros sobre una misma materia la pérdida en caso de ocurrir es compartida de manera proporcional a los capitales asegurados por el resto de aseguradores.

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¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Seguros de ahorro y planes de pensiones ayudan a ahorrar para la jubilación. Te damos las claves para saber cuál es mejor para ti.

¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Dentro de los productos destinados a la jubilación probablemente los planes de pensiones sean los más conocidos, esto no significa que no existan otras opciones como por ejemplo los seguros de ahorro. A la hora de elegir resulta interesante conocer las diferencias entre un seguro de ahorro o un plan de pensiones, ya que ambas opciones pueden resultar más adecuadas en unos casos que en otros.

Los planes de pensiones han sido probablemente el instrumento más extendido de ahorro para la jubilación en las últimas décadas, sin embargo, el crecimiento del seguro de ahorro como alternativa para la jubilación ha sido muy elevado desde finales de la pasada década, aumentando de manera casi exponencial el número de asegurados.

Esto no es casualidad. Los seguros de ahorro para la jubilación presentan algunas particularidades que los hacen muy competitivos y en algunos casos más adecuados incluso los planes de pensiones.

En cualquier caso debemos tener en cuenta que existen diferentes modelos de seguro de ahorro, por lo que cuando realizamos una comparativa, está siempre debe tener en cuenta el modelo al que nos referimos en concreto. En este caso vamos a distinguir tres grupos comenzando por los PPA o planes de previsión asegurados.

Plan de pensiones o PPA

Dentro de un plan de previsión asegurado encontramos un producto muy similar a un plan de pensiones. En inicio se trata de un seguro de vida comercializado a través de redes bancarias, redes de agentes las aseguradoras y corredores de seguros.

Muestra el mismo modelo de liquidez condicionada y la misma fiscalidad que los planes de pensiones, aunque se diferencia de estos en la ausencia de riesgo ya que es un producto que siempre viene a garantizar el capital aportado más una rentabilidad pactada que viene a fijarse en función de la situación de los mercados financieros y de los costes de dichos mercados.

Los PPA y los planes de pensiones de algún modo son autoexcluyentes basando su gran diferencia en el hecho de la seguridad de no perder dinero en ningún caso en un PPA, algo que no pueden ofrecer todos los planes de pensiones.

Ojo, es importante que tengamos en cuenta que un plan de previsión asegurado no es un plan de pensiones garantizado. La duración del seguro de ahorro se va a ajustar siempre a la necesidad y demanda del cliente, sin embargo, los planes de pensiones garantizados poseen una vida previa establecida de antemano, donde, pasado el periodo de garantía la rentabilidad garantizada puede ser modificada.

Plan de pensiones o PIAS

Si en el caso de los PPA veíamos como estos resultaban auto excluyentes en relación a los planes de pensiones, sumando los importes hasta el límite permitido. En el caso de los Planes Individuales de Ahorro Sistemático, otro modelo de seguro de ahorro, el ahorrador va a poder realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales o extraordinarias) con límites independientes sobre los topes ya establecidos para los planes de pensiones o los PPA.

En este caso, es posible ya que, de manera legal, el dinero que se acumula viene a cobrarse a través de las denominadas rentas vitalicias con sus ventajas fiscales propias.

Por tanto en este caso no debiéramos hablar de la confrontación entre este modelo de seguro de ahorro y el plan de pensiones ya que pueden ser (de hecho son) perfectamente complementarios.

Entendido como complemento de un plan de pensiones o de un plan de previsión asegurado, el PIAS, como seguro de vida que es, viene a ofrecer un capital en caso de fallecimiento del tomador del seguro, ofreciendo a la vez una rentabilidad sobre el dinero aportado fijada de antemano (muy relacionada con la deuda pública ya que habitualmente la inversión se dirige hacia este apartado) y, no se encuentra ligado a la jubilación, esto significa que el rescate del dinero puede ser anterior al momento de la jubilación, aunque hay que fijarse en el periodo de tiempo mínimo para poder obtener las ventajas fiscales del rescate en forma de renta vitalicia (10 años)

Los seguros de rentas

Los seguros de rentas, a diferencia de los planes de pensiones, no aplican las ventajas fiscales durante el periodo de ahorro, sino que lo hacen en el momento del cobro de la prestación, es decir en este caso en el momento de la jubilación.

Este tipo de ahorros suelen orientarse a la aportación de una imposición única (que puede ser posteriormente ampliada) a través de la cual se viene a percibir una renta mensual pactada. Por ejemplo, en el caso de los PIAS, el rescate del ahorro realizado durante la vida del producto se convierte en una renta vitalicia de este modo.

Uno de los problemas de este tipo de ahorro es la falta de liquidez, si lo comparamos con los planes de pensiones vemos que estos tienen una liquidez restringida a situaciones concretas (enfermedad grave, fallecimiento, paro prolongado o amenaza sobre embargo de la vivienda hipotecada) en el caso de los seguros de rentas, este rescate aun siendo posible suelen encontrarse muy penalizado por las aseguradoras.

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Cómo actuar en caso de fallecimiento del titular del plan de pensiones

Los planes de pensiones buscan generar un ahorro que sirva como complemento nuestros ingresos durante la jubilación. ¿Y si no se llega a ese extremo? Repasamos cómo actuar en caso de fallecimiento del titular del plan , momento en el que esté podría ser rescatado.

Cómo actuar en caso de fallecimiento del titular del plan de pensiones

Los planes de pensiones son un producto especial por su fiscalidad y por la imposibilidad de rescatar el dinero invertido salvo en determinados casos.

La contingencia de fallecimiento se encuentra reflejada y aceptada como contingencia adicional, en la que los beneficiarios designados de manera expresa por el titular del plan de pensiones o los herederos legales del titular, pueden percibir el dinero acumulado con carácter de derechos económicos y pueden disponer del tanto de manera inmediata como en diferido. En otras palabras, cuando el titular del plan muere sus herederos pueden rescatar el plan.

Debemos tener claro en primer lugar que no existe la obligación de liquidación del plan de pensiones en el momento del fallecimiento del titular, este es un error habitual del que conviene desprenderse. Si los herederos y beneficiarios lo desean, pueden mantener la inversión.

Cómo tributa el plan de pensiones al fallecer su titular

Es importante también tener en cuenta la tributación del plan de pensiones tras el fallecimiento de su titular, ya que puede dar lugar a algunas dudas.

Aquí, también, lo primero que debemos saber es que no existe una modificación sustancial sobre la fiscalidad de un plan de pensiones al uso. En todo caso, el importe que procede de un plan de pensiones va a tener la consideración de rendimiento del trabajo y de esta manera deberá constar en la declaración de la renta de los herederos el importe rescatado.

Es cierto que para los rescates en forma de capital de aportaciones anteriores al 31 de diciembre de 2006 se puede llegar a aplicar la reducción fiscal del 40%, siempre que este rescate que ve realizado dentro del plazo transitorio, que en el caso de las contingencias ocurridas a partir de 2015 es del dos ejercicios fiscales desde el hecho causante.

Por otro lado debemos también tener en cuenta que no vamos a encontrar bonificación fiscal en el caso de rescate en forma de renta ni en esta ni en el resto de contingencias.

Rescate de un plan de pensiones por fallecimiento cuando ya se ha empezado a cobrar

Esta es otra situación que puede darse. Cuando el titular del plan de pensiones fallece ya iniciado el proceso de cobro y rescate de su plan, depende de los diferentes modelos o tipos de renta a los que se hubiera asociado al rescate.

Si el rescate si hubiera iniciado con las denominadas rentas financieras, estas, que no poseen una rentabilidad garantizada y que se perciben hasta el agotamiento de las participaciones en el plan,  seguirán su curso, es decir, los beneficiarios podrán percibir la parte no rescatado de los capitales y podrán hacerlo bien en forma de rentas periódicas o también solicitar la anticipación del importe en un rescate único.

El caso especial de las rentas aseguradas

En el caso de las rentas aseguradas debemos tener en cuenta que el asegurado lo que ha buscado es la garantía de mantener unas rentas independientemente de la evolución de los mercados, con, generalmente, una rentabilidad pactada. Esto deriva en un contrato de seguro.

Cuando el asegurado en este caso no opta por la contratación de la opción de reversión de derechos, la renta queda extinguida en el momento del fallecimiento. Cuando si se pacta la reversión de derechos a favor de otras personas, el beneficiario la reversión seguirá cobrando la renta acordada en los porcentajes establecidos. Debe quedar en este caso claro que esta propuesta viene a reducir habitualmente la rentabilidad ofrecida en el producto. Y por otro lado, esta renta a la que accede el beneficiario no es universal en el tiempo ya que, al fallecimiento del beneficiario la renta queda extinguida, tanto si ésta era vitalicia como si ésta era periódica, teniendo cuenta que en este último caso la extinción que la también vinculada a la fecha marcada en contrato.

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Cuatro cosas que debes preguntarte para elegir el plan de pensiones perfecto

No hay un plan de pensiones universal, sino uno que se adapta mejor o peor a cada cliente. Esto es lo que debes tener en cuenta para elegir.

Cuatro cosas que debes preguntarte para elegir el plan de pensiones perfecto

No hay un plan perfecto que sirva por igual a todo el mundo para ahorrar con vistas al futuro. En función de una serie de circunstancias se determinará el tipo de plan. Este tipo de productos resultan de gran ayuda para complementar la pensión pública que se recibirá en el futuro. Gracias a una adecuada planificación financiera será posible cubrir los imprevistos y necesidades que surjan el día que nos retiremos.

Hay tres aspectos a tener en cuenta al elegir el plan de pensiones, como son el horizonte temporal hasta alcanzar la jubilación, el nivel de gastos e ingresos que determinarán la capacidad de ahorro y el nivel de vida que se espera tener una vez que nos jubilemos.

Para elegir el plan de pensiones perfecto hay que basarse en una serie de parámetros, en concreto cuatro.

Edad y riesgo: estos dos factores suelen ir de la mano, aunque no siempre. Cuanta menos edad se tiene, menos miedo hay al riesgo. Esto es así debido a que existe un amplio margen de tiempo para recuperar posibles pérdidas. A medida que se cumplan años se puede adaptar el plan de pensiones a una postura más conservadora.

Rentabilidad: el objetivo que se persigue con cualquier plan de pensiones es obtener la mayor rentabilidad posible. Es preciso conocer la rentabilidad que ha tenido en el pasado ese plan, aunque también es cierto que los que obtuvieron buenos resultados en el pasado van a seguir aportando grandes rentabilidades en el futuro. Una buena opción para decantarse por un plan de pensiones pueden ser las rentabilidades consistentes en distintas situaciones de mercado.

Comisiones: procura comprobar que las comisiones de depósito y de gestión sean las correctas. En octubre de 2014 entró en funcionamiento una rebaja de las comisiones máximas que podrían ponerse en práctica sobre los planes de pensiones. En el caso de la máximo de depósito quedaría en el 0,25%, mientras que la comisión máxima de gestión alcanzaría el 1,5%.

Solvencia de la entidad: resulta esencial acertar con la entidad con la que se contratará el plan de pensiones. La Asociación Europea de Asesores Financieros recomienda que se analice la calidad de la gestora y conocer si sus planes ocupan lugares privilegiados en la clasificación de solvencia y de rentabilidad a largo plazo.

Los planes de pensiones están teniendo de media una rentabilidad anual que ronda el 4,8%. Sin embargo, únicamente uno de cada cinco trabajadores asegura contar con un plan de pensiones privados por escrito.

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Cómo solicitar el rescate del plan de pensiones

Cuando te jubilas o se produce una de las contingencias que figuran en el el plan de pensiones, podrás solicitar su rescate. Así es el proceso que deberás seguir.

Cómo solicitar el rescate del plan de pensiones

La jubilación es algo que siempre nos preocupará, y más con la incertidumbre que existe sobre el futuro de las pensiones. Para no llegar a edad de retirada con unos ingresos mínimos que te impidan vivir de una manera digna, quizás sea conveniente contratar un plan de pensiones.

El plan de pensiones se trata de un producto financiero destinado al ahorro de previsión. En un principio se piensa en la jubilación, pero también para casos de fallecimiento, dependencia e incapacidad. Durante un periodo de tiempo el ahorrador irá haciendo unas aportaciones al plan, que pueden ser mensuales, trimestres, semestrales o anuales. Esto le permitirá disfrutar en el momento de la retirada de una renta mensual o de un capital. Cuando haya una situación de fallecimiento o incapacidad, el dinero irá a manos de los beneficiarios del plan de pensiones.

Hay una serie de aspectos que caracterizan a los planes de pensiones. Entre otras cosas, es el propio ahorrador el que determina las aportaciones, proporcionan una buena desgravación fiscal y se tratan de un producto financiero integrado en otro mayor.

Una vez que metas el dinero en tu plan de pensiones no te resultará tan sencillo sacarlo. Hay que cumplir una serie de aspectos. Entre las condiciones que se deben dar están las siguientes:

Jubilación del titular: es el principal motivo por el que existe este producto.

Invalidez del titular: ya sea cuando sufra una invalidez permanente y total que le impida continuar con su profesión. Un tribunal médico se encargará de justificar esta invalidez con antelación.

-Fallecimiento del titular: los herederos lo podrán rescatar.

-Enfermedad grave: a través de unos informes médicos será necesario acreditar que padece una enfermedad grave. Existe la posibilidad de rescatar el dinero el plan cuando el cónyuge o algún descendiente sea dependiente del titular.

Dependencia: hay que acreditar tanto el gado como la situación de dependencia del titular.

-Parado de larga duración: esto exige pasar más de 12 meses desempleado, haber agotado las prestaciones y estar registrado en el servicio público de empleo como demandante de empleo.

Una vez que ya se sabe cuándo se puede rescatar el plan de pensiones queda por saber cómo se hará para cobrarlo. Las opciones son las siguientes:

  • En forma de capital: en un solo pago se recibe todo el dinero del plan.
  • En forma de renta: de manera mensual se van recibiendo una parte de dinero.
  • Método mixto: una combinación de la forma capital y de renta.

Una vez hayas decidido la fórmula, sólo te quedará comunicarlo a la entidad financiera aportando la fotocopia del DNI junto con el formulario de rescate del plan y el modelo de retenciones, que generalmente será la propia gestora quien te lo proporcione.

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Ventajas del seguro de ahorro frente al plan de pensiones

Los planes de pensiones no son la única herramienta de ahorro para la jubilación. Los seguros de ahorro también tienen sus ventajas. Te las contamos.

Ventajas del seguro de ahorro frente al plan de pensiones

Los seguros de ahorro pretenden concienciar sobre la necesidad de ahorrar para la jubilación por medio de las aportaciones regulares de cuantías relativamente pequeñas. Resultan más flexibles que los depósitos y proporcionan unos beneficios fiscales lejos de la mayoría de productos. Hasta que no se recupere el dinero invertido no se tributa, por lo que existe la posibilidad de generar intereses sobre los propios intereses, lo que se conoce como interés compuesto y que multiplica de forma exponencial las ganancias finales.. Este tipo de productos facilita la ordenación de la herencia en los beneficiarios que se desee sin acatar las obligaciones que establecen otros productos financieros.

Entre los seguros de ahorro están disponibles los productos de ahorro garantizado, con los que se puede obtener un tipo de interés mínimo además de nuevas aportaciones con cantidades reducidas. Otra posibilidad son los productos sin garantía, en las que en un solo productos hay una variedad de inversiones gestionadas por especialistas, dentro de estas figurarían los Unit Linked. Gracias a la diversificación se consigue disminuir el riesgo de pérdida. Eso hace que el riesgo exista y el inversor no deba relajarse.

En cualquier caso, estos seguros permiten recuperar el dinero acumulado en forma de renta vitalicia o temporal. Resulta una opción muy interesante para los ahorradores, fomentando a su vez ese hábito de acumular capital.

En comparación con los planes de pensiones, la finalidad y las características resultan totalmente distintas. También hay que decir que comparten beneficios fiscales con los seguros llamados Plan de Previsión Asegurado (PPA), aunque este seguro cuenta con un tipo de interés asegurado.

Respecto a los depósitos, el seguro de ahorro también presenta bastantes diferencias. Pese a que garantiza una rentabilidad a un plazo fijo y un capital, la rentabilidad se acaba acumulando y no se paga hasta el vencimiento, por lo que se acaba suprimiendo los pagos a hacienda hasta su vencimiento. Cuando se trata de productos bancarios, cada que abonan intereses hay que aplicar retención a cuenta.

Los seguros de ahorro están pensados para crear un capital con vistas al futuro. Al no desgravar resultan muy flexibles. En el mercado encontrarás una amplia variedad de estos productos, así que es preciso contratar uno que permita sacar los ahorros cuando se necesiten y en el caso de que penalicen por retirar el capital, lo hagan por una cantidad mínima.

El dinero a ahorrar dependerá de la situación de cada uno y está pensado para ir realizando aportaciones de manera periódica. En cualquier momento se puede dejar de ahorrar y existe la posibilidad de sacar una cantidad determinada y devolverla si es preciso.

El inversor tiene la opción de reclamar lo ahorrado al cumplir el primer año.

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Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

La forma en la que rescates tu plan de pensiones hará que pagues más o menos impuestos. Esto es lo que ocurres cuando optas por recuperar el dinero en forma de capital.

Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

A efectos fiscales, el rescate del plan de pensiones se cuenta como una renta de trabajo, como si se tratase de un salario. Eso significa que los ingresos se contabilizan en la base general para calcular el IRPF y se les practicará el tipo marginal, que es progresivo, así que cuanto más se gane, mayor proporción del plan de pensiones rescatado irá a parar a Hacienda.

Como jubilado puedes optar por recuperar tu plan en forma de renta periódica o de capital es decir, todo de golpe. Si escoges la última opción Hacienda puede comerse buena parte de tus beneficios, ya que para Hacienda será como si hubieses ganado todo ese dinero. El resultado es que tendrás que pagar impuestos en el IRPF como una renta alta a tipos que pueden superar ampliamente el 40%.

Aquellos que se jubilasen el año pasado y pero hayan esperado a rescatar su plan hasta 2016 pagarán menos impuestos, ya que los tipos marginales que se practican en el IRPF disminuyó en todos los tramos, pero sobre todo en los elevados.

En cualquier caso, cuando se rescata el plan de pensiones hay que valorar si compensa más hacerlo en forma de renta o de capital. En el caso de esta última opción, al recibirlo todo en un solo pago se incrementarán los ingresos anuales y el tipo marginal.

Si un jubilado con una cuenta base imponible de 30.000 euros anuales debido al cobro de la pensión de jubilación del estado, y rescatará 20.000 euros de un plan que había acumulado durante el último lustro, comprobaría como a partir de los 35.200 euros gravaría al 39%, mientras que si lo cobrase en forma de renta afrontaría el 31%. Es necesario que valore que ese rescate del plan no implique un salto a un tramo superior de tipo marginal del Impuesto sobre la Renta.

También hay que valorar las aportaciones que se hagan previas a 2007 en ese plan. Hasta el año pasado a la hora de rescatarlas había una bonificación del 40% en el caso de recuperarlo en forma de capital. Sin duda suponía una gran ayuda para disminuir la factura fiscal. Si hasta el 31 de diciembre de 2006 había acumulado 20.000 euros, más otros 15.000 euros a partir de esa fecha, tendría la posibilidad de rescatarlo en modo de capital y tributar sólo por 27.000 euros, que serían los 15.000 euros, más el 60% de 20.000 (12.000 euros). De lo contrario sería por 35.000 euros.

En este caso práctico, el ahorro fiscal ascenderá a 120 euros, ya que se pasará a abonar a la Agencia Tributaria 4.680 euros en lugar de 4.800. El jubilado cuenta con dos años para beneficiarse de esta ayuda, así que sí deja transcurrir este periodo el coste fiscal alcanzaría los 7.400 euros.

Al final es cuestión de hacer cuentas y tener claro que si cobras todo tu plan de pensiones en un único pago tendrás que pagar muchos impuestos no sólo por el dinero del plan, sino también de la pensión pública, que tributará junto a éste.

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