Cada cuánto deberías revisar tu PIAS

Cuando contratamos un producto de ahorro como un PIAS resulta natural y muy aconsejable que queramos conocer su evolución. De hecho, deberíamos revisar su estado más de una vez al año.

El Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) es un producto de ahorro a largo plazo que nos propone mantener un modelo de ahorro sistemático, garantizado y asegurado, para en el futuro poder acceder a una renta vitalicia proveniente del capital que hemos aportado más la rentabilidad que producto nos ofrece.

El PIAS nos permite realizar aportaciones periódicas y, en el momento del rescate, tener ciertas ventajas fiscales. Sin embargo, para poder acceder a deducciones en el cálculo del IRPF debemos tener claro que cumplimos una serie de cuestiones a tal efecto. Estas cuestiones pasan por saber que la aportación máxima que podemos realizar al plan no puede exceder de 8000 € anuales, que el monto total del plan no puede superar los 240.000 €, que el beneficiario debe ser el mismo que la persona asegurada y que no se puede retirar el dinero hasta un mínimo de cinco años desde suscrito el plan.

Es cierto que este producto de ahorro puede ser rescatado de diferentes maneras, es decir, no sólo como renta vitalicia, también en varios pagos o incluso en un pago único, pero, los beneficios fiscales sólo favorecen en forma de desgravación al rescate en el modo de renta periódica.

Cuándo revisar el PIAS

En primer lugar hay que tener claro que, como norma general, este tipo de productos garantizados no asumen el riesgo de mercado de otros productos de ahorro. Esto significa que las revisiones de tu plan no tienen por qué ser tan exhaustivas como si estuviera apostando por otras herramientas de ahorro. En realidad, los PIAS han sido tradicionalmente un producto de ahorro a largo plazo conservador, aunque hoy en día existen versiones para perfiles financieros más avezados.

A partir de aquí, es cierto que conviene revisar la evolución anual del rendimiento de nuestro plan proporciona. Esto es así porque el traspaso entre PIAS es posible y no resulta gravoso.

Por otro lado, siempre que recordar que estamos hablando de productos a largo plazo, obsesionarse en la evolución de este tipo de productos de manera constante.

Con estas dos medidas en mente, lo recomendable es una revisión mínima de dos veces al año y lo aconsejable dedicar por lo menos diez minutos al trimestre para saber cómo marcha nuestro plan de ahorro.

Cómo funciona el PIAS

Se trata de un producto de ahorro con un seguro añadido en el que se nos garantiza el capital y un rendimiento en función del tipo de interés técnico vigente en cada momento.

Por tanto, a la inversión que nosotros realizamos se le va añadiendo una rentabilidad. Esta estabilidad se nos va comunicando de manera anual, y se orienta a la consolidación de un capital que, rescatado en forma de renta vitalicia tiene beneficios fiscales.

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Los PIAS han dejado de ser un producto sólo para conservadores

El término Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS está ligado al ahorro conservador. Durante años las entidades financieras han tratado este producto de ahorro para la jubilación como una fórmula garantizada de complementar la pensión pública. Muchos lo siguen haciendo a costa de perder rentabilidad, pero hay quienes han ido más allá.

La realidad de los PIAS es que se trata de un producto muy versátil que se podría incluso definir como la alternativa líquida a los planes de pensiones. Un PIAS puede adaptarse a cualquier perfil de ahorrador, desde el más moderado hasta el más dinámico que invierte a largo plazo y quiere una alta rentabilidad para sus ahorros.

Los números hablan por sí mismos. La cesta más agresiva del Estrategia 5 de Aegon gana casi un 9% en lo que va de año, por ejemplo, pero hay rentabilidades para todos los gustos en función del objetivo de cada usuario.

¿Cómo funciona un PIAS para ofrecer rentabilidad?

Los PIAS conservadores garantizan la inversión apostando por la renta fija y por emisiones en las que saben de antemano cuánto cobrarán por el cupón. El problema es que el beneficio en este caso siempre será limitado.

Los PIAS más dinámicos y versátiles funcionan como de forma diferente. Invierten en cestas de fondos de inversión bien diversificadas, lo que les permite maximizar el beneficio que obtienen reduciendo riesgos y adaptándose a las necesidades del ahorrador a largo plazo. En este sentido no se diferencia de un fondo de pensiones o un fondo de inversión, por ejemplo.

Lo que sí que cambia es la fiscalidad, que les permite estar prácticamente exentos del pago de impuestos una vez cumplidos 5 años desde la inversión. Además, como con cualquier plan, se puede cambiar el dinero de PIAS sin tener que tributar.

A la hora de contratar un PIAS hay dos cosas que debes vigilar. La primera son los gastos de gestión que pagas, que pueden suponer un 60% de la póliza en los casos más extremos. La segunda es cómo se estructura el beneficio garantizado, en caso de estarlo. Y es que una de las supuestas fortalezas de los PIAS es que el benefioio puede estar garantizado, pero siempre lo estará como un porcentaje del capital. Para que lo ejtiendas mejor, si se publicita una rentabilidad del 7% pero luego resulta que sólo aplica al 25% de la póliza, esto quiere decir que la rentabilidad real se quedará en un 1,75%, mucha diferencia.

No caigas en estas pequeñas trampas y tendrás en el PIAS el producto ideal para ahorrar de forma automática para tu jubilación.

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SIALP o PIAS ¿Con cuál me quedo?

Los SIALP y los PIAS son primos hermanos, dos productos de ahorro a largo plazo para todos los bolsillos. Analizamos su funcionamiento, ventajas y desventajas.

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El mercado de inversión ha ido evolucionando y añadiendo opciones para los ahorradores. Ahora mismo existen diferentes fórmulas de ahorro a largo plazo dependiendo del perfil de riesgo de cada cliente, incluidos los que ofrecen rentabilidades garantizadas.

Los seguros de ahorro son una de las gamas específicamente pensada para quienes buscan seguridad para su dinero y la certeza de que recuperarán lo invertido más una pequeña rentablidad. Los SIALP y los PIAS son dos de sus grandes exponentes. Te descubrimos cómo funcionan y cuál debes elegir, aunque en realidad ambos son totalmente complementarios.

SIALP
Es el acrónimo de Seguro Individual de Ahoro a Largo Plazo y es la versión aseguradora de las cuentas de ahorro 5. Como su propio nombre indica, se trata de un seguro de ahorro que se estructura en torno a un seguro de vida.

Una de las ventajas de los SIALP frente a alternativas como los planes de pensiones garantizados y otros productos es su alta liquidez. En otras palabras, podrás recuperar el dinero pasado el primer año, aunque al hacerlo te perderás otro de sus puntos fuertes, la fiscalidad.  Y es que con este producto no pagarás impuestos siempre que lo rescates pasados cinco años. En caso contrario, tributará como un depósito, por ejemplo.

Las principales características de un SIALP son:

Tiene una duración máxima de  5 años.

Las aportaciones anuales no podrán superar los 5.000 euros.

El 85% de la inversión está garantizada.

Pasados 5 años no habrá que pagar impuestos por los beneficios obtenidos.

Se pueden aportar primas periódicas o hacer un pago total al principio de cada año.-

Amplía información sobre este producto. ENLACE

PIAS

Los PIAS son Planes Individuales de Ahorro Sistemático y llevan más tiempo que los SIALP operando en España. De nuevo, estamos ante un seguro de vida pensado para canalizar el ahoro a largo plazo.

La rentabilidad de los PIAS está garantizada y también cuentan con una fiscalidad positiva, aunque en este caso habrá que mantener la inversión durante por lo menos 10 años para poder beneficiarse de ella.

En este sentido, la fiscalidad dependerá tanto del tiempo que haya pasado como de la edad de la persona al acceder a su rescate.

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Existen muchas opciones para invertir a largo plazo si tienes un perfil conservador y la ventaja es que la mayoría son complementarias entre sí. Uno e los errores más habituales es centrarse exclusivamente en una sola gama de productos sin pensar que pueden combinarse diferentes productos y también a diferentes plazos. Para que lo entiendas mejor, el hecho de tener acciones no te impide tener un depósito a un año y el contratar fondos no te descalifica para poder ahorrar a través de un plan de pensiones.

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¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Seguros de ahorro y planes de pensiones ayudan a ahorrar para la jubilación. Te damos las claves para saber cuál es mejor para ti.

¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Dentro de los productos destinados a la jubilación probablemente los planes de pensiones sean los más conocidos, esto no significa que no existan otras opciones como por ejemplo los seguros de ahorro. A la hora de elegir resulta interesante conocer las diferencias entre un seguro de ahorro o un plan de pensiones, ya que ambas opciones pueden resultar más adecuadas en unos casos que en otros.

Los planes de pensiones han sido probablemente el instrumento más extendido de ahorro para la jubilación en las últimas décadas, sin embargo, el crecimiento del seguro de ahorro como alternativa para la jubilación ha sido muy elevado desde finales de la pasada década, aumentando de manera casi exponencial el número de asegurados.

Esto no es casualidad. Los seguros de ahorro para la jubilación presentan algunas particularidades que los hacen muy competitivos y en algunos casos más adecuados incluso los planes de pensiones.

En cualquier caso debemos tener en cuenta que existen diferentes modelos de seguro de ahorro, por lo que cuando realizamos una comparativa, está siempre debe tener en cuenta el modelo al que nos referimos en concreto. En este caso vamos a distinguir tres grupos comenzando por los PPA o planes de previsión asegurados.

Plan de pensiones o PPA

Dentro de un plan de previsión asegurado encontramos un producto muy similar a un plan de pensiones. En inicio se trata de un seguro de vida comercializado a través de redes bancarias, redes de agentes las aseguradoras y corredores de seguros.

Muestra el mismo modelo de liquidez condicionada y la misma fiscalidad que los planes de pensiones, aunque se diferencia de estos en la ausencia de riesgo ya que es un producto que siempre viene a garantizar el capital aportado más una rentabilidad pactada que viene a fijarse en función de la situación de los mercados financieros y de los costes de dichos mercados.

Los PPA y los planes de pensiones de algún modo son autoexcluyentes basando su gran diferencia en el hecho de la seguridad de no perder dinero en ningún caso en un PPA, algo que no pueden ofrecer todos los planes de pensiones.

Ojo, es importante que tengamos en cuenta que un plan de previsión asegurado no es un plan de pensiones garantizado. La duración del seguro de ahorro se va a ajustar siempre a la necesidad y demanda del cliente, sin embargo, los planes de pensiones garantizados poseen una vida previa establecida de antemano, donde, pasado el periodo de garantía la rentabilidad garantizada puede ser modificada.

Plan de pensiones o PIAS

Si en el caso de los PPA veíamos como estos resultaban auto excluyentes en relación a los planes de pensiones, sumando los importes hasta el límite permitido. En el caso de los Planes Individuales de Ahorro Sistemático, otro modelo de seguro de ahorro, el ahorrador va a poder realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales o extraordinarias) con límites independientes sobre los topes ya establecidos para los planes de pensiones o los PPA.

En este caso, es posible ya que, de manera legal, el dinero que se acumula viene a cobrarse a través de las denominadas rentas vitalicias con sus ventajas fiscales propias.

Por tanto en este caso no debiéramos hablar de la confrontación entre este modelo de seguro de ahorro y el plan de pensiones ya que pueden ser (de hecho son) perfectamente complementarios.

Entendido como complemento de un plan de pensiones o de un plan de previsión asegurado, el PIAS, como seguro de vida que es, viene a ofrecer un capital en caso de fallecimiento del tomador del seguro, ofreciendo a la vez una rentabilidad sobre el dinero aportado fijada de antemano (muy relacionada con la deuda pública ya que habitualmente la inversión se dirige hacia este apartado) y, no se encuentra ligado a la jubilación, esto significa que el rescate del dinero puede ser anterior al momento de la jubilación, aunque hay que fijarse en el periodo de tiempo mínimo para poder obtener las ventajas fiscales del rescate en forma de renta vitalicia (10 años)

Los seguros de rentas

Los seguros de rentas, a diferencia de los planes de pensiones, no aplican las ventajas fiscales durante el periodo de ahorro, sino que lo hacen en el momento del cobro de la prestación, es decir en este caso en el momento de la jubilación.

Este tipo de ahorros suelen orientarse a la aportación de una imposición única (que puede ser posteriormente ampliada) a través de la cual se viene a percibir una renta mensual pactada. Por ejemplo, en el caso de los PIAS, el rescate del ahorro realizado durante la vida del producto se convierte en una renta vitalicia de este modo.

Uno de los problemas de este tipo de ahorro es la falta de liquidez, si lo comparamos con los planes de pensiones vemos que estos tienen una liquidez restringida a situaciones concretas (enfermedad grave, fallecimiento, paro prolongado o amenaza sobre embargo de la vivienda hipotecada) en el caso de los seguros de rentas, este rescate aun siendo posible suelen encontrarse muy penalizado por las aseguradoras.

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Como tributan los seguros de Ahorro en el IRPF

Los seguros de ahorro son una alternativa que cada vez utilizan más inversores para complementar su jubilación. Algunos incluso te permitirán pagar menos impuestos en la declaración de la renta. Te explicamos cómo tributan.

Como tributan los seguros de Ahorro en el IRPF

No sólo de fondos de inversión y planes de pensiones vive el pensionista. Los seguros de ahorro son una de las alternativas a los planes de pensiones para el ahorro a largo plazo. En plena campaña de la renta 2014 te explicamos cómo tributan los unit linked, PIAS, PPA y los Planes de Ahorro 5, aunque estos últimos no tendrás que incluirlos en tu declaración hasta la renta 2015.

PPA o Plan de Previsión Asegurado

Empezamos por el producto estrella, los Planes de Previsión Asegurados o PPA, que aseguran el capital invertido más un pequeño beneficio pero que sólo se pueden rescatar en determinados supuestos. Se trata de los primos-hermanos de los planes de pensiones cuya gran diferencia es que con el PPA el dinero y el beneficio están garantizados y con el plan de pensiones no.

En este sentido y a efectos de la declaración de la renta hay que diferenciar entre las aportaciones y los reembolsos. Las primeras permitirán reducir la base imponible y pagar menos impuestos y las segundas serán por las que efectivamente pagues en el IRPF.

Las aportaciones a los PPA

Las aportaciones a los Planes de Previsión Asegurados permiten pagar menos impuestos dentro de unos límites fijados por la edad del contribuyente y sus ingresos. En la renta de 2014 estos límites son los siguientes.

  • Para menores de 50 años, la menor de las cantidades entre 10.000 euros y el 30% de la base imponible.
  • Para mayores de 50 años, la menor de las cantidades entre 12.500 euros o el 50% de su base imponible.

Desde el 1 de enero los límites dinerarios bajan hasta los 8.000 euros sin importar la edad del partícipe, aunque este cambio se aplicará ya en la renta 2015.

Las cantidades pendientes de reducir se podrán llevar a los ejercicios siguientes.

El rescate del PPA

El PPA sólo se puede rescatar en determinados supuestos, tal y como ocurre con el plan de pensiones. Estos son el de jubilación, paro de larga duración e incapacidad y desde el 1 de enero de 2015 también pasados 10 años desde la primera a portación a contar desde esa fecha.

El partícipe puede optar por rescatar el PPA en forma de capital o de renta. En el caso del capital, todo el montante se sumará a las rentas del trabajo y tributará bajo las tablas generales de IRPF.

En el caso de recuperarlos en forma de renta también pasarían a integrarse en las rentas del trabajo junto con el salario y la pensión.

PIAS o Plan Individual de Ahorro Sistemático

Esta es otra alternativa a los planes de pensiones todavía más conservadora. Básicamente se trata de un seguro de ahorro en el que el usuario se compromete a realizar una serie de aportaciones a cambio de un interés garantizado y en el que la entidad suele premiar con bonificaciones la permanencia. En este caso no hay reducciones a la base imponible por las aportaciones.

En el momento del rescate deberán de haber pasado 10 años desde la primera aportación (5 años desde 2015 por la reforma fiscal) para poder obtener los beneficios fiscales, que consisten una serie de reducciones sobre el capital ligadas a la edad en el momento del rescate.

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayor de 70 años: 8%

Si se optase por recuperar el dinero en forma de renta vitalicia, directamente no habría que tributar por él.

En caso de recuperar el dinero antes de los diez años, pasará a considerarse ganancia patrimonial, integrándose en las rentas del ahorro y tributando bajo los tramos del ahorro según se muestran a continuación para 2014 y los próximos ejercicios.

Unit Linked

Menos extendidos, los Unit Linked son productos que también comercializan muchas aseguradoras y que podrían definirse como una cesta de fondos de inversión donde el usuario elige entre tres y cuatro de los que ponen a su disposición en función de su perfil inversor. Se trataría de una alternativa a crear una cartera propia de fondos, sólo que con ciertas diferencias.

En términos fiscales, si el partícipe sobrevive al seguro el rendimiento del unit linked tributará como rendimiento de capital mobiliario según los tramos del ahorro.

Plan Ahorro 5

Este producto de nueva creación que se comercializa desde 2015 permite acumular a través de una cuenta de ahorro o de un seguro de ahorro un capital que, pasados cinco años, estará exento de tributar en la declaración de la renta.

El límite a las aportaciones es de 5.000 euros por persona y hay que dejar el dinero cinco años en la cuenta o en el seguro. Si se rescata antes, habrá que pagar impuestos bajo los tramos del ahorro que ya hemos comentado.

Si quieres ver un ejemplo concreto del ahorro de este producto, aquí te lo explicamos.

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Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

La reforma fiscal que entrará en vigor en 2015 ha dado un vuelco al sector del ahorro y la inversión. Planes de pensiones, PIAS, Fondos de inversión, PPAs, depósitos… ¿Quién sale ganando y quién perdiendo con los cambios?

Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

Desde la fiscalidad general del ahorro hasta las restricciones a determinados productos concretos. La reforma fiscal que nos espera a partir de 2015 afecta a todo el ámbito de la inversión y el ahorro, sobre todo a largo plazo.

Lo primero que debemos saber es que la nueva normativa apuesta por un modelo más escalonado en el pago de impuestos y que, con carácter general, pagaremos menos por los beneficios de nuestros ahorros. Esto se debe a que cambian los tramos de las rentas del ahorro, que pasan de los tres actuales a cuatro al tiempo que se rebajan los tipos.

La siguiente tabla muestra la evolución, que será gradual y finalizará en 2016.

Pero una cosa es que todos se beneficien de la medida y otra que algunos obtengan más ventajas que otros. Y es que la reforma fiscal introduce además cambios concretos para algunos vehículos de ahorro. Vamos a repasar cuáles son y quien sale ganando o perdiendo con el nuevo escenario impositivo.

Depósitos → Sin cambios en el horizonte, no salen ni más beneficiados ni perjudicados que el resto. Como todos, se aprovecharán de unos tipos más bajos, pero no hay nada más que afecte a sus fortalezas o debilidades como vehículo de inversión. Eso sí, deberán enfrentarse a un nuevo competidor en los Planes de Ahorro 5 de los que hablaremos más tarde.

Fondos de inversión → Ven mejora su fiscalidad frente a los planes de pensiones al mantenerse todas sus ventajas y, sobre todo, la exención de tributar por los beneficios cuando se reinvierten en otro fondo. Además, se benefician de la rebaja general sobre las rentas del ahorro.

Planes de pensiones – Reciben una de cal y otra de arena que, si dejamos de lado las cifras medias de inversión, los colocarían del lado de los perdedores. Por un lado se pone fin a su endémica falta de liquidez. La reforma permitirá retirar el capital una vez hayan transcurrido 10 años desde la inversión. A cambio, se restringen sus beneficios, de forma que ahora sólo se podrán reducir de la base imponible 8.000 euros, sin tener en cuenta ninguna franja de edad.

Acciones → Mejoran por el simple hecho de que se eliminan las restricciones temporales para compensar pérdidas y para tributar como renta del ahorro o al tipo marginal.

Dividendos → Aunque no son un producto de inversión en sí mismo, merece la pena dedicarles su apartado particular. Son quizás los grandes perjudicados, pues la reforma elimina el límite de 1.500 euros de exención en el pago de dividendos. A partir de 2.105 habrá que pagar impuestos por todo el dinero que se gane por esa vía.

ETFs → Como el resto de productos, mejora en términos generales.

PPA y nuevo Plan Ahorro 5 → Mejora su liquidez, pues ahora sólo habrá que esperar 5 años para poder disfrutar de exenciones a la hora de retirar el dinero. Sin embargo, está por ver cómo le afectará la llegada de los nuevos Planes de Ahorro 5, que se pueden estructurar como cuentas corrientes o como planes de vida.

Renta fija → los bonos y letras del tesoro se quedan, en términos generales, como estaban.

Vivienda-> Aunque muchos todavía no lo ven como una inversión, lo es. Quienes estén pensando en comprar vivienda para alquilar a terceros, deben saber que mantiene intacto su atractivo y sus ventajas en forma de reducciones del 60% por los beneficios obtenidos por el común de los inquilinos –los menores de 30 años permiten aplicar una reducción del 100%-.

Y ahora que ya sabes cómo tributa cada uno ¿Con cuál te quedas?

 

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Cómo cambian los PIAS con la reforma fiscal

La reforma fiscal trae importantes cambios en el ámbito del ahorro y los impuestos que pagamos por nuestras inversiones. Además de la cuantía concreta que deberemos abonar a Hacienda, también hay variaciones en las ventajas fiscales y condiciones de varios productos. Los PIAS y los planes de pensiones son unos de los más afectados.

Cómo cambian los PIAS con la reforma fiscal

A la hora de invertir casi tan importante como la rentabilidad y nivel de riesgo que ofrece cada producto son los impuestos que habremos de pagar con cada uno de ellos. La fiscalidad es, por ejemplo, uno de los principales motivos por lo que la gente ha venido invirtiendo en planes de pensiones o por el que un fondo de inversión es más atractivo que una acción -cuestiones de diversificación al margen-.

La reforma fiscal que entrará en vigor en 2015 supone un importante cambio den la fiscalidad el ahorro y de nuestras inversiones y afecta especialmente a PIAS y planes de pensiones.

¿Qué es un PIAS?

Un PIAS o Plan Individual de Ahorro Sistemático es una alternativa más conservadora a los planes de pensiones garantizados. Se trata de un seguro de ahorro que ofrece una rentabilidad garantizada y al que el ahorrador puede ir realizando aportaciones periódicas (habitualmente éstas tienen carácter mensual) que irán generando unos rendimientos mínimos pactados de antemano.

El dinero de un PIAS se puede retirar en cualquier momento, pero si se conserva durante 10 años se podrá beneficiar de una serie de reducciones en el IRPF en función también de la edad del partícipe, tal y como muestra la siguiente tabla.

En caso de retirar el dinero antes de estos cinco años, el rendimiento generado tributará como el de cualquier otro producto del ahorro a los tipos vigentes en ese momento y que para la renta 2014 son los siguientes.

Además, conviene recordar que existe una inversión máxima de 8.000 euros anuales en este tipo de producto y que será independiente de la realizada en planes de pensiones y PPAs.

Cómo cambia la tributación en 2015

A partir de 2015 la fiscalidad de estos productos cambia radicalmente y pasan a emparejarse con lo nuevos Planes de Ahorro 5. Esto quiere decir que el periodo para disfrutar de ventajas fiscales se reduce a la mitad, de diez a cinco años.

Así, quienes quieran realizar aportaciones podrán seguir haciéndolo, sabiendo que podrán recuperar su dinero con las ventajas fiscales pasados los 5 años y no la década completa.

SI por lo que sea optan por rescatar el capital antes de que hayan pasado cinco años desde la primera aportación deberán tributar a los siguientes tipos en 201 y 2016.

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El preahorro: Qué es y cómo aplicarlo

En ocasiones lo más complicado de la gestión financiera consiste en dar el primer paso, en ponerse en marcha. Como ya hemos visto en anteriores ocasiones, hacer un presupuesto y revisar las partidas de gastos e impuestos no es divertido, pero sí necesario. En esta ocasión os presentamos un método para empezar a ahorrar sin excusas: el preahorro.

El preahorro: Qué es y cómo aplicarlo

El término procrastinar no es muy conocido y sin embargo es algo que todo el mundo hace prácticamente a diario en mayor o menor medida. La Real Academia Española lo define como “diferir, aplazar” y es algo un elemento muy en boga en el ámbito de la productividad y el desarrollo profesional. Seguro que no te hace falta pensar demasiado para encontrar tareas que has ido retrasando en el tiempo hasta que no te ha quedado otro remedio que ponerte con ellas.

La gestión de nuestras finanzas personales y el ahorro son dos áreas en las que procrastinar es habitual. A todo el mundo le gustaría ahorrar más y tener su economía al día, pero después la distancia entre pensarlo y hacerlo efectivamente es grande. Sólo hay que fijarse en los últimos datos del Índice de Preparación para la Jubilación que elabora Aegon y según el cual un 53% de la población española no tiene un plan para su jubilación o no sabe si cuenta con él. Y entre quienes disponen de uno, sólo el 19% lo tiene por escrito –de nuevo, quien no ha sido capaz de plasmar en papel o en Excell su plan es que más que un plan tienen un esbozo-.

En su libro Ten Peor Coche que tu vecino, Luis Pita, nos habla del Preahorro, una fórmula que en cierto sentido sirve para engañar a nuestra mente y dejar de procrastinas. La premisa es tan sencilla como eficaz: sólo hay que separar una parte de nuestros ingresos de forma automática, según entran en la cuenta de ahorro. De esta forma desaparece la tentación de gastarlos y nos aseguramos estar ahorrando la cantidad que hayamos establecido todos los meses.

El porcentaje a destinar al ahorro depende ya de cada persona, aunque desde la web Preahorro.com recomiendan que no sea inferior al 10%. Desde aquí os hemos ofrecido diferentes esquemas de ahorro que elevan la cifra hasta el 30%, aunque incluyendo también todo tipo de inversiones. La ventaja del preahorro es que es fácil de aplicar y hace que sin apenas darnos cuenta estemos ya guardando parte de nuestro dinero. Dar el siguiente paso y comenzar efectivamente a invertir o contratar productos de ahorro a largo plazo como los PIAS ya dependerá de cada persona, como también el desarrollar el presupuesto del que hablábamos al principio de cada artículo, pero por lo menos así parte del trabajo estará hecho.

Y tú ¿Qué trucos utilizas para no procrastinar con tus finanzas?

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Fiscalidad · Escrito por el 11/07/14


PIAS: ventajas y desventajas

Los planes de pensiones no son la única fórmula de ahorro a largo plazo. El mercado ofrece una increíble variedad de productos de inversión que nos permitirán formar una cartera equilibrada y juntar un capital para nuestra jubilación. Entre estas alternativas figuran los PIAS, acrónimo de Planes Individuales de Ahorro Sistemático, que son una fórmula de inversión-ahorro ideal para perfiles inversores de bajo riesgo.

PIAS: ventajas y desventajas

El funcionamiento de un PIAS es, de forma resumida el siguiente: se trata de un seguro de vida a través del cual el usuario se compromete a realizar una serie de aportaciones periódica –también existe la opción de aportaciones únicas anuales pero está menos extendida- por las que se le asegura un interés mínimo y la posibilidad de beneficios por encima de ese rendimiento mínimo pactado. A partir de ahí, el PIAS invertirá en los productos y activos que considere oportuno para conseguir su objetivo.

Aclarado este punto, veamos las ventajas y desventajas del PIAS como vehículo de ahorro a largo plazo.

Ventajas de los PIAS

La ventaja más evidente de un PIAS es la seguridad, ya que ofrece un rendimiento mínimo garantizado algo que no hacen, por ejemplo, la mayoría de planes de pensiones o fondos de inversión.

A esto hay que añadir su liquidez. A diferencia de lo que ocurre con los planes de pensiones, un PÏAS se puede rescatar en cualquier momento, aunque también es cierto que existen importantes comisiones y cortapisas para hacerlo y que muchas aseguradoras incluyen un periodo de dos o tres años en los que no se podrá sacar ese dinero. En este sentido, lo que es una ventaja frente a los planes de pensiones no lo es tanto al compararlo con otras alternativas de inversión a largo plazo como los fondos de inversión.

En el apartado de pros también cabe mencionar la ventajosa fiscalidad de los PIAs que, sin llegar a las cotas de los planes de pensiones, sí que presenta beneficios adicionales en el momento del rescate, siempre y cuando hayan pasado por lo menos diez años desde el momento de su contratación. En este caso, tributará como pensión vitalicia inmediata y disfrutará de importantes reducciones fiscales en función de la edad del cliente al contratar el PIAS, según figura en la siguiente tabla:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayor de 70 años: 8%

En caso de no alcanzar los 10 años de contratación o de retirada prematura del dinero, las ganancias tributarán como las de cualquier otro producto financiero.

Desventajas de los PIAS

Lógicamente no todo podía ser positivo. Los PIAS tienen su contrapartida y la más importante es su rendimiento. Dicho de otra forma, las ganancias mínimas son más que limitadas.

Además, sólo se puede contratar un PIAS por persona y la inversión no podrá superar los 8.000 euros al año y los 240.000 para la vida total del producto.

¿Qué os parecen los PIAS? ¿Mejora lo que ofrece un plan de pensiones?

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Fiscalidad, PIAS · Escrito por el 16/04/14


Como tributan los productos de ahorro a largo plazo

Se entiende por ahorro a largo plazo aquel que tiene un horizonte temporal superior a los dos años, aunque en muchos casos también suele vincularse con el ahorro para la jubilación. La oferta de inversión en este punto es enorme y se puede incluso argumentar que casi cualquier producto puede considerarse como uno de largo plazo, que basta con mantener la inversión durante más tiempo –siempre que su estructura lo permita-.

fiscalidad ahorro a largo plazo

 

Sin embargo, a efectos prácticos existen una serie de productos financieros especialmente contraindicados para el ahorro a largo plazo y que son los que, a la postre, utilizan la mayoría de ahorradores. A la hora de valorarlos nunca debemos perder de vista su rentabilidad, pero tampoco su fiscalidad, pues está será determinante para elegir y determinar el rendimiento final que obtenemos.

¡Comenzamos nuestro repaso!

Planes de pensiones

En cierto sentido, ‘la niña bonita’ de la inversión a largo plazo. Su fiscalidad ofrece enormes ventajas en lo que a las aportaciones se refiere pero ciertas desventajas a la hora de recuperar el dinero.

Y es que las aportaciones a los planes de pensiones sirven para reducir la base imponible de IRPF y lograr así pagar menos impuestos. La cuantía está limitada en función de la edad y los ingresos del partícipe de la siguiente forma:

  • Menores de 50 años: podrán aportar la menor de las cantidades entre 10.000 euros o el 30% de su base imponible.
  • Mayores de 50 años: podrán deducir la menor de las cantidades enter 12.500 eros o el 50% de su base imponible.
  • Personas con discapacidad: podrán deducir hasta 24.500 euros.

En cuanto al rescate del plan de pensiones, se podrá recuperar el dinero en forma de capital –de golpe-, de renta o en forma mixta. Las cantidades recuperadas en forma de capital disfrutarán de una reducción del 40% para las cantidades aportadas antes de 2007 y sus rendimientos, mientras que las recuperadas en forma de renta se sumarán a las rentas salariales y tributarán al tipo marginal de IRPF del contribuyente.

El truco en este caso reside en que no sólo se gravan los beneficios del plan de pensiones, sino también el capital aportado a la hora de recuperarlo, lo que supone una desventaja fiscal frente a otras alternativas.

Fondos de Inversión

El horizonte de inversión de un fondo puede ser tan largo como el propio cliente quiera. Así, puede dejar su dinero desde unos meses hasta años, si lo desea. La única ventaja adicional frente a otros productos es que no habrá que pagar impuestos por los beneficios obtenidos siempre que estos se reinviertan en otro fondo de inversión.

Poder diferir el pago de estas cantidades ayudará, en teoría, a que nuestros ahorros crezcan más rápido. Cuando decidamos retirar efectivamete el capital, los beneficios se sumarán al resto de rentas del ahorro para tributar bajo tres tramos diferentes:

  • 21% para las ganancias hasta 6.000 euros.
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros.
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

 

Planes de Ahorro Sistemático (PIAS)

Para quienes no estén familiarizados con este producto, se trata de un seguro de vida y ahorro por el que nos comprometemos a realizar una serie de aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad garantizada. Para incentivar su contratación a largo plazo cuenta con un interesante beneficio fiscal al recuperar el dinero, siempre que hayan transcurrido más de diez años desde su contratación.

Al superar la década, Hacienda permite aplicar una serie de reducciones fiscales sobre la cantidad a cobrar en función de la edad del partícipe. La siguiente tabla muestra la evolución:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayores de 70 años: 8%.

Quienes opten por retirar su dinero de forma anticipada deberán incluirlo junto con el resto de rentas del ahorro y tributará dentro de los tres tramos ya mencionados: 21%, 25% y 27% en función de la cuantía total de las ganancias cosechadas durante el ejercicio.

 

Planes de Previsión Asegurados

Una de las alternativas de moda a los planes de pensiones. También estamos ante un seguro de ahorro cuya fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones en lo que a aportaciones y posterior rescate se refiere.

La gran diferencia estriba en que los PPA sí están obligados a ofrecer una rentabilidad mínima a sus partícipes, algo de lo que se excluye a los planes de pensiones, donde puede llegar a perderse, además, toda la inversión en un escenario catastrófico.

Acciones

La bolsa siempre sube a largo plazo, reza uno de los dichos más conocidos de la inversión bursátil. El problema de las acciones es su alto riesgo, ya que es relativamente factible llegar a perderlo todo.

Su fiscalidad es, además, algo más compleja que la del resto de productos. En principio y como norma general las ganancias se integrarán en la base del ahorro para tributar dentro de los tramos ya mencionados.

Las particularidades de las acciones comienzan al compensarse las pérdidas con las ganancias durante un periodo de cuatro años.
Además, de forma excepcional, las operaciones a corto plazo, que son las que se realizan con títulos que permanecen menos de un año en cartera, tributarán al tipo marginal de cada contribuyente.

Depósitos

No se trata del vehículo ideal para invertir a corto plazo, pero al ser uno de los más extendidos conviene mencionarlo. Los depósitos tributarán dentro de los tres tramos de las rentas del ahorro y cada vez que venza el plazo habrá que pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Ahí radica, precisamente, su debilidad fiscal frente a alternativas como los fondos o las acciones, por no hablar de su menor rendimiento, también relacionado con su mayor seguridad.

Es decir, que habrá que pagar un 21%, 25% ó 27% de los beneficios.
Imagen –  reynermedia e Images Money en Flickr

 




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