Cuánto podrás sacar de tus ahorros según cuándo te jubiles

Según el momento en el que se jubiles, y sobre todo según la pensión de jubilación que corresponda, será necesario utilizar tus ahorros en mayor o menor medida.

Damos por sentado, así lo hacen todos los expertos, que el actual sistema de pensiones públicas a medio y largo plazo no es sostenible. Esto se traduce en que, si ya hoy en día las pensiones públicas se consideran en general bajas, en el futuro con total probabilidad serán menores proporcionalmente.

Esta situación nos obliga a plantear soluciones para tratar de perder el menor poder adquisitivo posible en el momento de la jubilación. La cantidad de dinero que vas a necesitar para este fin no es la misma para todas las personas ni en todos los casos. Deberás en primer lugar calcular la pensión que te corresponde, y, en este cálculo influirán cuestiones como si tu jubilación es anticipada o en el tiempo ordinario.

Una vez hayas realizado este cálculo y sepas cuál es la pensión de jubilación que te corresponde, tendrás que calcular también los gastos e ingresos de tu economía personal tras jubilarte. Es cierto que generalmente en el momento de la jubilación hay una serie de gastos que ya han desaparecido, por ejemplo la hipoteca, pero, hay que recordar que perfectamente pueden aparecer otros gastos como un aumento de la inversión en ocio, mayores gastos en relación a la salud, etcétera.

Más que preguntarte cuánto podrás sacar de tus ahorros en el momento de la jubilación deberías preguntarte cuánto vas a necesitar de ellos. Piensa que, por ejemplo, un rescate de productos de ahorro en forma de renta vitalicia, que te acompañará durante el resto de tu vida, debe ser eficaz y cumplir ese objetivo a fin de no perder tu capacidad económica en esta etapa de la vida.

Planes de Pensiones y Seguros de ahorro dos productos de los que sacar partido cuando te jubiles

Aunque existen muchas opciones que pueden ayudarnos en este camino del ahorro para la jubilación, los planes de pensiones y los seguros de ahorro son probablemente dos de los más interesantes y a los que podrás recurrir con más garantías cuando te jubiles.

En los planes de pensiones, a lo largo del tiempo, iremos realizando aportaciones que se acumulan junto al rendimiento que producen. En este caso disfrutamos de una fiscalidad en diferido que hace que durante las aportaciones nos veamos bonificados aunque, a la hora de rescate, deberemos asumir los impuestos correspondientes. Los planes de pensiones nos permitirán sacar el dinero que necesitemos en función de lo que hayamos consolidado previamente.

En el caso de los seguros de ahorro, donde también encontramos diversas opciones, podemos ir acumulando un capital con una rentabilidad garantizada, aunque con una fiscalidad diferente a la de los planes de pensiones. La opción de los seguros de ahorro es muy interesante cuando tenemos claro el dinero que podemos llegar a necesitar, y desde luego puede ser un buen complemento a otros productos de ahorro como los planes de pensiones.

En cualquier caso, a la pregunta que encabeza el texto, la respuesta es bastante clara, debes sacar ante el dinero que vayas a necesitar e incluso, en esta etapa de nuestra vida, no deberíamos descuidar seguir manteniendo el hábito del ahorro.

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Cuánto puedes desgravar por aportar al máximo a tu plan de pensiones

Un plan de pensiones no sólo es un instrumento de ahorro para tu jubilación, también es una buena herramienta para desgravar aprovechando sus ventajas fiscales.

La contratación del plan de pensiones te va a permitir tener unos ingresos complementarios a tu jubilación en el futuro, pero, además, te va a proporcionar en el presente unas importantes ventajas fiscales.

La fiscalidad de los planes de pensiones permite una reducción en la base imponible del IRPF. Esto significa que en los años en los que realices aportaciones a tu plan de pensiones pagarás menos impuestos. Eso sí, en el momento del rescate del plan deberás tributar como rendimiento del trabajo por dicho rescate. Es decir, te habrás beneficiado de una fiscalidad en diferido de la que puede sacar partido si por ejemplo, reinviertes lo que desgravas de manera anual en tu propio plan.

Las aportaciones a los planes de pensiones quedan limitadas no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el punto de vista fiscal. Esto significa que estas aportaciones sólo podrán tener un máximo de 8000 € anuales. Con ese máximo aportado podremos realizar la deducción en nuestra declaración de la renta de la menor de estas dos cantidades:

  • 8000 € anuales para cualquier contribuyente de manera independiente a la edad.
  • El 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.

De manera adicional, las personas cuyo cónyuge no tiene rendimientos netos del trabajo y/o cuyas actividades económicas son inferiores a 8000 € anuales, pueden aportar al plan del cónyuge un máximo de 2500 €

Por otro lado para aquellas personas con minusvalía física igual o superior al 65% y psíquica igual o superior al 33% el límite máximo anual de las aportaciones asciende a 24.250 € incluyendo aquellas aportaciones de terceras personas, que no pueden exceder los 10.000 € anuales.

Reducción de los tramos y tipos marginales en el IRPF

Ya hemos visto la desgravación que surge de la aportación máxima al plan de pensiones. Pero, conviene tener en cuenta los tramos y tipos marginales que se aplican en el IRPF.

  • De 0 € a 12.450 €      19 %
  • De 12.450 € a 20.200 €         24 %
  • De 20.200 a 35.200 €            30 %
  • De 35.200 a 60.000 €            37 %
  • Más de 60.000 €        45 %

En definitiva, una fiscalidad en diferido, a la que debemos hacer frente en el momento del rescate del plan de pensiones, pero que, nos permite aprovechar el dinero deslavado para otros fines, por ejemplo para buscar más herramientas complementarias de ahorro para la jubilación.

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Cuánto pierdes al jubilarte de forma anticipada

La jubilación anticipada permite que te jubiles antes del tiempo legal establecido para ello, pero, trae consigo unas reducciones en la cuantía de la pensión a cobrar.

Las medidas que reformaron el mercado laboral trajeron consigo una modificación importante en cuanto a los años a los que podemos retirarnos de manera anticipada. Pero, también trajeron consigo la aplicación de una serie de reducciones a tener en cuenta para este tipo de jubilación.

Generalmente nos centramos en conocer la edad mínima a la que podemos jubilarnos de manera anticipada, pero, es conveniente que también sepas cuánto pierdes al jubilarte antes de tiempo.

Las reducciones en las jubilaciones anticipadas

Según el nuevo marco legal para la jubilación, retirarse anticipadamente del mercado laboral se penaliza más que antes. Esta penalización viene dada por el aumento de los coeficientes reductores que se aplica para el cálculo de la pensión de jubilación.

Existen hasta cuatro tramos que tener en cuenta según tu edad y los años cotizados a la hora de jubilarte.

Para la jubilación anticipada voluntaria los coeficientes de reducción serían los siguientes:

  • 2% trimestral para periodos de cotización que resulten inferiores a 38 años y seis meses
  • 1,875% trimestral para periodos de cotización entre 38 años y seis meses y 41 años y seis meses
  • 1,70% trimestral para periodos entre 41 años y seis meses y 44 años y seis meses
  • 1,625% trimestral a partir de los 44 años y seis meses de cotización acreditada

Recuerda que se trata de porcentajes trimestrales. Es decir, que traducido a un cálculo anual de tu pensión podrás perder un 8%, un 7,5%, un 6,8%, y un 6,5% respectivamente.

Cuando la jubilación anticipada no es voluntaria, es decir, en el caso que te veas forzado a jubilarte de forma anticipada, estos coeficientes reductores se modifican ligeramente:

  • 1,875% trimestral de anticipo para aquellos periodos de cotización que llegan hasta los 38 años y seis meses
  • 1,750 trimestral para los periodos de cotización que van desde los 38 años y seis meses hasta los 41 años y seis meses
  • 1,625% trimestral para los periodos de cotización que resulten a partir de los 41 años y seis meses

Por tanto, en este caso, la reducción máxima anual sería del 7,5% y la mínima del 6,5%.

Lógicamente en el cálculo de tu pensión ante una jubilación anticipada la edad y los periodos de cotización son claves, pero, en cualquier caso, la pérdida de dinero respecto a la jubilación estándar es notable.

Si quieres conocer más sobre todo lo que necesitas para tu ahorro e inversión, contacta con los mejores asesores financieros.

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Cuánto hay que cotizar para tener la pensión máxima ¿merece la pena?

Nuestra situación laboral cotidiana influye en nuestra futura pensión a través de las cotizaciones. Veamos cuanto deberías cotizar para tener la pensión de jubilación máxima.

La jubilación máxima, marcada para este año 2018 en 2580,13 € brutos mensuales) es un objetivo que todos podemos tener, sin embargo, la manera de obtener esa jubilación puede no estar al alcance de todos los bolsillos.

Cómo cobrar la pensión máxima en el momento de tu jubilación

En primer lugar debes tener claro si tienes derecho o no a recibir una pensión de jubilación. En el marco legal para solicitar una pensión de jubilación debes estar adscrito a la seguridad social y haber cotizado al menos un total de 15 años de vida laboral. De estos 15 años al menos dos años deben haberse cotizado dentro de los últimos 15 años previos a la jubilación.

A lo anterior debes sumar las limitaciones que tu edad supone a la hora de jubilarse, en la actualidad nos encontramos en un período de transición que concluirá en el año 2027 donde habrá que tener 67 años para poder jubilarse. En la anterior normativa la edad era 65.

El porcentaje máximo de la jubilación que nos corresponda se obtiene a partir del número de años cotizados a la hora calcular el dinero de tu pensión. Si hemos cotizado 15 años tenemos derecho a nuestra pensión de jubilación, pero ese derecho nos ofrecerá sólo el 50% de la pensión que nos corresponda. Según aumentamos el número de años cotizados aumenta el porcentaje que alcanza el 100% de la pensión que nos corresponda si hemos cotizado 37 años en el año 2027. También aquí existe un periodo transitorio que se va elevando desde los 35 años exigidos anteriormente hasta los 37 que se exigirán en el futuro.

Cómo influye la base de cotización en el importe máximo de tu pensión

Ya sabemos la manera en la que podemos cobrar el 100% de la pensión de jubilación que nos corresponda, pero, eso no significa que podamos cobrar la pensión máxima de jubilación.

La pensión máxima de jubilación se calcula sobre la base de cotización de periodos concretos. Según la nueva normativa, el periodo se está ampliando desde los 15 años de 2012 hasta los 25 años que se van a requerir en el año 2022, sumando un año extra por cada año que transcurre.

Por tanto a la hora de la jubilación deberás dividir el total de la base de cotización, por ejemplo de los últimos 25 años, entre 350 y de ahí obtendrás la cuantía bruta de tu pensión. Si ésta es igual o superior al máximo estipulado en cada momento podrás pasar a cobrar la pensión de jubilación máxima.

En la actualidad, por ejemplo, para alcanzar esos 2580,13 € brutos, habría que cotizar al año una media de 36.000 €, lo que nos puede dar una cifra orientativa bastante clara sobre el tipo de salario que hay que tener para cobrar la pensión máxima.

¿Merece la pena al autónomo cotizar mucho más para cobrar la pensión máxima?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que de manera diferente al régimen general, la base de cotización del autónomo no se determina por sus ingresos. El trabajador autónomo puede elegir la base mínima de cotización aunque este obteniendo un rendimiento superior, incluso por encima de la media de la base máxima de cotización.

En los últimos años lo habitual era que el trabajador autónomo esperará a cumplir 49 años de edad para incrementar su cotización. Esto es así ya que la referencia para la base reguladora de jubilación tomaba los últimos 15 años de cotización. Simplemente, aumentando las cotizaciones a partir de esa edad se podía tener una base superior y una remuneración mayor durante la jubilación.

Tras la reforma la situación ha cambiado:

  • En primer lugar, para el autónomo, la edad para las modificaciones en la base de cotización al libre albedrío pasó de los 49 años a los 46 años, ya que a partir de los 47 se han introducido limitaciones en las bases de cotización máxima. Existen excepciones, como los trabajadores con 47 o más años que provengan del régimen general y que tengan una base superior a la mínima o a los propios límites establecidos por edad en la normativa.
  • Se modifica el criterio para determinar la base reguladora y la edad de jubilación, esta última aumenta progresivamente hasta alcanzar los 67 años y la base reguladora lo hará hasta alcanzar los 25 años cotizados.

De este modo, en el año 2022, se tomarán los últimos 25 años el lugar de los 15 anteriores como referencia para la base reguladora que indicará lo que vas a cobrar en tu jubilación.

¿Cuándo y cuánto debería aumentar la cotización el autónomo?

Teniendo en cuenta lo anterior, el momento idóneo para aumentar la base de cotización sería a los 40 años, o los 41 años como máximo. Esto se razona de manera sencilla si tenemos en cuenta que tu jubilación como autónomo se va a determinar en función de las bases de cotización de los últimos 25 años cotizados.

También habría que tener en cuenta que la base no resulte superior a la pensión máxima de jubilación de ese año en cuantía anual, prorrateadas en 12 mensualidades. Si hicieras lo contrario estarías cotizando y pagando por una cuantía mayor a la que vas a percibir cuando te jubiles.

Ese dinero sobrante se puede destinar perfectamente a productos de ahorro complementarios que van a ser determinantes a la hora de no perder poder adquisitivo al jubilarte.

¿Merece la pena cotizar mucho más para cobrar la pensión máxima en el régimen general?

Para quien tenga un sueldo elevado que coincida con las cotizaciones exigidas, obviamente, si es interesante. Para los demás, lo interesante es plantearse como no perder poder adquisitivo en el momento de la jubilación si nuestra pensión no va a ser la máxima.

La opción de aportar más a las cotizaciones parece menos interesante que la opción de destinar ese dinero a productos de ahorro que puedan ir creciendo a lo largo del tiempo. La cotización no produce ningún tipo de interés ni beneficio más allá de la acumulación, pero, crear una cartera de ahorro a lo largo del tiempo puede ser una herramienta complementaria perfecta a nuestra pensión pública de jubilación.

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Los ingresos y no la edad, deberían determinar cuándo te jubilas

Existe una edad legal en la que jubilarnos, pero los ingresos también pueden determinar el momento de la jubilación y si ésta puede ser anticipada.

Del mismo modo que existe una edad legal en la que jubilarse, e incluso, en la que jubilarse anticipadamente, existen indicadores económicos en nuestras finanzas personales que nos hacen saber que estamos preparados para la jubilación. En otras palabras, que dependiendo cuáles sean nuestros ingresos al retirarnos podremos hacerlo antes o después.

En general pensamos demasiado en la edad de jubilación y no tanto en las condiciones de nuestras finanzas a la hora de jubilarnos. Esto puede ser un error, ya que, incluso podríamos retirarnos antes si resulta viable económicamente.

Para jubilarnos de forma anticipada necesitamos estudiar a fondo nuestra  economía personal. Lo que nos va a ofrecer la garantía de una jubilación satisfactoria en lo económico es la seguridad en nuestros ingresos. En el momento en el que estamos seguros de tener suficiente dinero como para no perder poder adquisitivo el resto de nuestra vida, ya estamos en disposición de retirarnos. Si no estamos seguros de esto, no deberíamos perder la cabeza por jubilarnos anticipadamente. Es más deberíamos evitarlo a toda costa.

Enfocar bien nuestros recursos económicos para el futuro

Dejar de trabajar sin un plan de jubilación que garantice que no perderemos poder adquisitivo no es una buena opción nunca.

Sin embargo, solemos enfocar el ahorro para la jubilación como una acción sistemática de aportaciones a uno o varios productos financieros y ya está. Esto no es una buena gestión por sí misma, es sólo parte de un proceso en el que debemos modificar nuestra mentalidad y manera de entender la administración del dinero cuando ya no tengamos ingresos derivados del trabajo.

Dicho de otro modo, da igual la edad a la que nos retiremos e incluso da igual la cantidad de dinero que tengamos disponible en el momento de la jubilación, si no existe un plan de gestión sobre ese dinero el momento es indiferente. Sin embargo, teniendo claro ese plan de gestión podemos perfectamente planificar nuestra jubilación de antemano.

Tener en cuenta mucho más que el ahorro

En primer lugar debemos determinar nuestras fuentes de ingresos. Por un lado, aquellas fuentes de ingresos que se van a eliminar tras la jubilación, derivadas del trabajo, y por otro, aquellas nuevas fuentes que se abrirán: la pensión de jubilación, los beneficios obtenidos del ahorro y la inversión y otras variables (sí, el dinero del plan de pensiones, por ejemplo).

Realizar esta operación nos va a dar un panorama de ingresos realista que siempre debe partir del cálculo de la pensión que nos va a quedar más el ahorro que hayamos realizado.

Con estos datos debemos crear un presupuesto para nuestra jubilación lo más realista posible. Esto pasa por no asumir que vamos a gastar menos de lo que gastamos  antes de jubilarnos. De hecho, en realidad, muchas personas gastan en los primeros años de jubilación tanto o más dinero que cuando trabajaban. El motivo es que tienen más tiempo libre y, como es lógico, asocian ocio a gastar dinero.

Para evitarlo, este nuevo presupuesto debe incluir las mismas categorías que deberías tener incluidas en tu presupuesto actual: pagos de viviendas y vehículos si aún los tenemos o si los vamos a tener, alimentación, transporte, atención médica, gastos corrientes.

Una vez determinado lo anterior, hay que incluir un apartado amplio relacionado con el ocio, teniendo en cuenta la disponibilidad de tiempo que vamos a tener. Por último, en el aspecto de los gastos de salud y cuidados hay que tener en cuenta el aumento de estos a medida que el envejecimiento avance.

Si somos capaces de presupuestar nuestro flujo de ingresos junto a unos gastos realistas y el resultado es que tenemos dinero más que suficiente para cubrir dichos gastos, es posible plantearse una jubilación anticipada y retirarse antes del tiempo. En caso contrario, lo ideal es tratar de descubrir cómo potenciar nuestro ahorro para cubrir la cantidad que nos falte, fundamentalmente a través de las herramientas de ahorro e inversión.

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Los autónomos ya pueden cobrar el 100% de la pensión y trabajar cómo aprovecharlo

Según un acuerdo político reciente los autónomos pasarán a poder cobrar el 100% de su pensión de jubilación y a la vez podrán continuar trabajando.

Este acuerdo surgido del pacto entre varios partidos políticos que se incluirá en la nueva ley que reformará el régimen especial de trabajadores por cuenta propia, tiene una importancia elevada si tenemos en cuenta las condiciones actuales.

En la actualidad, también era viable la opción de trabajar después de jubilarse para el trabajador autónomo, pero, en este caso, la pensión de jubilación se reducía al 50% dando igual tanto el tipo de jornada laboral como la actividad profesional que se realice.

Esto, que se ha venido a denominar como jubilación activa lleva en vigor desde la anterior reforma del año 2013 y, con este pacto político pasará a modificarse de manera sustancial. Y es que, una vez se apruebe la ley, los trabajadores autónomos en edad de jubilación podrán cobrar el 100% de la presión y continuar trabajando.

En esta reforma, se contempla que para acceder a esta opción el autónomo tenga al menos un asalariado. Aún hay aspectos que desconocemos, por ejemplo, si existen otras condiciones activas o cómo serán las cotizaciones en relación al trabajo que se compatibiliza con la prestación de jubilación. Actualmente en la jubilación activa se cotiza exclusivamente por incapacidad temporal y contingencias profesionales y lo que se denomina la cotización especial de solidaridad que equivale al 8% pero que no computa para las prestaciones.

Desde el punto de vista de las ventajas que esto puede traer consigo obviamente está el regularizar un buen número de situaciones fraudulentas en las que los trabajadores, percibiendo el 100% la pensión, continúan trabajando en el negocio propio. Esta es una situación que se da con relativa frecuencia y que desde luego no es buena ni para el trabajador ni para el sistema. En este caso, el trabajador continuaría protegido, realizaría una actividad legal y no quedaría expuesto a posibles problemas y situaciones complejas en lo fiscal.

Este paquete de medidas viene acompañado de otra serie de claves de mejora de la protección social de los autónomos, con una incidencia especial en el caso de las mujeres contemplando la baja por maternidad y mejorando las condiciones de la misma. También se incluyen ampliaciones de 6 a 12 meses en la denominada tarifa reducida a la cotización de la seguridad social en los nuevos emprendedores. Asimismo se establecerá la deducción de las declaraciones tributarias de hasta 12 € diarios de gastos de manutención para los trabajadores autónomos cuando deben comer afuera de casa por motivos laborales, esto también se acompaña de la posibilidad de deducirse el 20% de los gastos de agua luz electricidad etcétera de la vivienda para los trabajadores autónomos que desarrollan su labor profesional en el domicilio.

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Cada cuánto deberías revisar tu PIAS

Cuando contratamos un producto de ahorro como un PIAS resulta natural y muy aconsejable que queramos conocer su evolución. De hecho, deberíamos revisar su estado más de una vez al año.

El Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) es un producto de ahorro a largo plazo que nos propone mantener un modelo de ahorro sistemático, garantizado y asegurado, para en el futuro poder acceder a una renta vitalicia proveniente del capital que hemos aportado más la rentabilidad que producto nos ofrece.

El PIAS nos permite realizar aportaciones periódicas y, en el momento del rescate, tener ciertas ventajas fiscales. Sin embargo, para poder acceder a deducciones en el cálculo del IRPF debemos tener claro que cumplimos una serie de cuestiones a tal efecto. Estas cuestiones pasan por saber que la aportación máxima que podemos realizar al plan no puede exceder de 8000 € anuales, que el monto total del plan no puede superar los 240.000 €, que el beneficiario debe ser el mismo que la persona asegurada y que no se puede retirar el dinero hasta un mínimo de cinco años desde suscrito el plan.

Es cierto que este producto de ahorro puede ser rescatado de diferentes maneras, es decir, no sólo como renta vitalicia, también en varios pagos o incluso en un pago único, pero, los beneficios fiscales sólo favorecen en forma de desgravación al rescate en el modo de renta periódica.

Cuándo revisar el PIAS

En primer lugar hay que tener claro que, como norma general, este tipo de productos garantizados no asumen el riesgo de mercado de otros productos de ahorro. Esto significa que las revisiones de tu plan no tienen por qué ser tan exhaustivas como si estuviera apostando por otras herramientas de ahorro. En realidad, los PIAS han sido tradicionalmente un producto de ahorro a largo plazo conservador, aunque hoy en día existen versiones para perfiles financieros más avezados.

A partir de aquí, es cierto que conviene revisar la evolución anual del rendimiento de nuestro plan proporciona. Esto es así porque el traspaso entre PIAS es posible y no resulta gravoso.

Por otro lado, siempre que recordar que estamos hablando de productos a largo plazo, obsesionarse en la evolución de este tipo de productos de manera constante.

Con estas dos medidas en mente, lo recomendable es una revisión mínima de dos veces al año y lo aconsejable dedicar por lo menos diez minutos al trimestre para saber cómo marcha nuestro plan de ahorro.

Cómo funciona el PIAS

Se trata de un producto de ahorro con un seguro añadido en el que se nos garantiza el capital y un rendimiento en función del tipo de interés técnico vigente en cada momento.

Por tanto, a la inversión que nosotros realizamos se le va añadiendo una rentabilidad. Esta estabilidad se nos va comunicando de manera anual, y se orienta a la consolidación de un capital que, rescatado en forma de renta vitalicia tiene beneficios fiscales.

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Cómo aprovechar el síndrome del nido vacío para impulsar tu jubilación

Es algo inevitable. Con el paso de los años la que fuera una casa llena de niños primero y adolescentes después perderá parte de esa vida para volver a ser la vivienda de la pareja. El estar solos y sin los niños provoca lo que se conoce como el síndrome del nido vacío. En lugar de quedarnos con la parte negativa de esa sensación de que falta algo para darle in impulso a tus planes de jubilación.

Y es que ahora que ya no están los niños se abren un sin fin de posibilidades para ahorrar más y hacer un mejor uso del dinero que entra en casa. Estas son algunas estrategias que pueden ayudarte a tener una jubilación mejor o a vivir con más libertad financiera.

Desconecta los servicios innecesarios

Desde esa conexión a internet ultrarrápida que no usas hasta la suscripción a Netflix que no necesitamos y tampoco vemos de todos modos. Hay un sin fin de servicios y pagos que realizamos por tener a los hijos en casa que podrías replantearte. De hecho, segundo que existen algunas de las que ni estamos al tanto.

La marcha de los hijos a la universidad o a vivir en otra casa es el momento ideal para sentarse y repasar todas las facturas de gastos fijos para comprobar qe no hay ninguna suscripción oculta o que ya no pensamos usar.

Cambia de casa

Es una decisión algo más drástica, pero también una de las más útiles. Con los hijos fuera de la ecuación es fácil que la vivienda familiar se haya quedado grande o vaya a quedarse grande en poco tiempo. La realidad es que una pareja no siempre necesita una casa de tres o cuatro habitaciones.

Además, mantener una vivienda más grande hará que los gastos en suministros se disparen, al igual que los de mantenimiento, además de llevarnos más tiempo en términos de limpieza y orden. La solución es cambiar de casa para marcharnos a una más pequeña. Si la casa está comprada o todavía estamos pagando la hipoteca, una buena elección puede ser alquilarla para irnos nosotros de alquiler. Lo normal es que al tratarse de una casa más pequeña el alquiler sea más barato, con lo que también estaremos generando una renta adicional que sumar a los ahorros para la jubilación.

Alquilar una habitación puede ser otra alternativa para sacar partido a la vivienda sin los hijos.

Revisa la lista de la compra

La mayoría de personas hacemos la compra en modo automático y, salvo para caer en las trampas del supermercado, repetimos la lista de productos una y otra vez. Hay que evitar caer en esta rutina y reevaluar nuestras necesidades.

Sin los hijos habrá muchas compras que se puedan eliminar, desde helados hasta galletas pasando por desayunos hipocalóricos o refrescos. Esto vuelve a suponer una importante fuente de ahorro que se puede aprovechar. Eso sí, para no caer en lo que se conoce como la trampa del gasto creciente, es mejor hacer números y ahorrar efectivamente ese dinero que ya no nos estamos gastando.

Ahorrar más

Los hijos son fuente de felicidad, pero también de gasto, desde el móvil hasta la ropa. Ahora que estamos solos podemos ahorrar mucho más para alcanzar la jubilación con la que soñamos. Una buena forma de lograrlo es con un ahorro sistemático para la jubilación a través de PIAS y otros productos de ahorro.

Un consejo para ahorrar más con el síndrome del nido vacío es no realizar ninguna gran compra durante el primer año sin los hijos, para acostúmbranos a vivir ahorrando más y no gastando más.

Cuidar más la salud

Como ya hemos visto anteriormente, la salud puede jugar un papel crucial en nuestra jubilación. Tanto es así que es la mayor preocupación de los mayores de 60 años.

Aprovechemos este cambio en nuestras vidas para cuidar más de ella, ya que puede suponer una diferencia al jubilarse.

En el blog Salud y Vida Sana puedes encontrar fórmulas para estar más en forma con muy poco esfuerzo, así como trucos para mejorar tu alimentación.

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Las tres ventajas de apostar por un Unit Linked

El Unit Linked es un producto de ahorro que posee algunas ventajas apreciables. Veamos las tres más importantes para tu bolsillo y jubilación.

Como ya decíamos estamos ante un producto de ahorro que se basa en un seguro de vida que viene a cubrir contingencias como el fallecimiento o la invalidez alcanzando también la jubilación.  Se trata de un producto en el que podemos ir realizando aportaciones y dichas aportaciones se dirigen a una cesta de fondos de inversión o cartera de valores que se escoge en función del perfil de riesgo de quien contrata el seguro.

Por tanto, un seguro de vida que se combina con una herramienta de ahorro e inversión.

Las ventajas del Unit Linked

Estamos ante un producto financiero en el que vamos a poder aprovechar las ventajas de los seguros de vida junto a la rentabilidad y liquidez de los fondos de inversión. Si tuviéramos que destacar ventajas estas serían las principales.

Un producto de ahorro más flexible que otros

Se trata de un producto financiero más versátil y flexible que otros productos de ahorro. Esto es así porque permite que nos adaptemos a distintas circunstancias en la evolución de los mercados pudiendo cambiar de una cesta de fondos a otra, modificando nuestras estrategias de riesgo.

Estas modificaciones además no tienen límite máximo y no tributan por su realización, es decir, no tributaremos hasta el reembolso final independientemente de la cantidad de veces que modifiquemos la estrategia de inversión.

Por otro lado, la flexibilidad del Unit Linked le permite aceptar aportaciones periódicas de manera que a partir de pequeños capitales se pueda obtener una diversificación alta desde el principio, ya que estas aportaciones van a las cestas de fondos. Esto no ocurriría si invertimos de manera directa en un fondo de inversión, y mucho menos en un activo de bolsa, además de tener que acceder generalmente exigencias mínimas de capital para las aportaciones o de precio del activo.

Es un seguro de vida

Siendo una herramienta de ahorro flexible, como es, el Unit Linked no deja de ser un seguro de vida. Esto significa que garantiza una cobertura adicional en caso de fallecimiento o invalidez. Hay que tener en cuenta que este seguro no impide que el partícipe pueda liquidar en cualquier momento su inversión. Por tanto, aun siendo un seguro de vida, como herramienta de ahorro nos propone una liquidez que no permiten otros productos como los planes de pensiones o los PPAS.

El tomador del seguro va ser el que escojan plazo de ahorro, pero también el valor de la prima única o de las aportaciones periódicas, asimismo las coberturas y la dirección de la inversión de la prima.

No forman parte de la herencia

Es un aspecto muy a tener en cuenta. El Unit Linked no forma parte de la herencia y no se hace público al fallecimiento del asegurado. En el registro de contratos de seguros de España solo se podrá consultar el número de seguros de vida, pero no información relativa al importe, ni a los beneficiarios.

Se reflejarán sólo los datos que corresponden a la compañía aseguradora, y ésta, no comunica cifras a herederos del fallecido, solo al beneficiario de la póliza firmada por el asegurado.

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Por qué deberías dejar de ser tan conservador con el dinero que inviertes para tu jubilación

Ser excesivamente conservador con el dinero que se invierte en la jubilación puede no resultar una buena idea. Descubramos los motivos.

No es ninguna casualidad que la preocupación por los ingresos futuros sea una de las cuestiones que más quita el sueño a las personas a partir de los 30 años. El futuro de las pensiones públicas no parece muy halagüeño. A quienes no han puesto en marcha su plan de ahorro para jubilación antes de los 30 parece que les entra la prisa lllegado ese momento. Y la prisa nunca es buena consejera.

Si preguntáramos a todas las personas que se acercan por primera vez al ahorro para la jubilación, es probable que una gran mayoría se definieran como conservadoras con respecto a su dinero. Sin embargo, también es probable tan sólo un pequeño porcentaje resultasen ser verdaderamente conservadoras si analizasen la inversión a largo plazo de manea objetiva.

¿Pero eres o no eres conservador en cuanto a la inversión?

Y es que no debemos confundir el perfil de ahorrador conservador con el perfil de aquel que no quiere perder dinero en sus inversiones. Si tomáramos la segunda de las cuestiones como clave para definir al perfil conservador, resultaría que todos los inversores son conservadores, ya que nadie quiere perder dinero. Tanto es así que la primera regla de Warren Buffett con sus inversiones es nunca perder dinero ¿Y la segunda? Hacer caso de la primera.

Por tanto, a la hora de definirte debes ampararte en otros parámetros, además de no querer perder dinero, como todos los demás.

El tiempo es el que define más al inversor para jubilación

Debemos tener claro que lo que estamos tratando de hacer es poner nuestro dinero a trabajar. Inmovilizar el ahorro tiene muy poco sentido, ya que si éste no ofrece rendimiento difícilmente podremos obtener rentabilidades sustanciales. En definitiva, tener dinero parado no produciendo más dinero no es una buena idea para nuestra futura jubilación.

El tiempo que te resta antes de la jubilación es la medida más realista que puedes tener en cuenta antes de definir el tipo de inversión que vas a realizar. A mayor distancia con la jubilación, más posibilidades de asumir pérdidas puntuales en una inversión para buscar más rentabilidad en los momentos positivos de dicha inversión.

Obviamente, en el polo opuesto, cuanto más cerca de la jubilación, menos riesgo deberíamos asumir con respecto a nuestro dinero ahorrado, aunque incluso esto es discutible ya que con las rentabilidades actuales de los productos garantizados no estamos en condiciones ni de batir a las subidas de precios al consumo, algo obligatorio para cualquier rentabilidad que se precie.

Otro factor que debería influir a la hora de dejar de ser o creer que eres conservador con tu inversión para la jubilación es tu capacidad de ahorro y la manera en la que lo distribuyes. Cuánta mayor capacidad de ahorro tengas y cuanto mayor sea la distribución de tus activos, más podrás apostar por la diversificación en la inversión, probablemente este es el mejor elemento de seguridad en la actualidad para tu dinero.

La aversión al riesgo y el miedo al miedo

No podemos entender a la ligera lo que significa la aversión al riesgo, esto es algo que también solemos hacer a la hora de valorar nuestra posición respecto a la inversión. La aversión al riesgo, el miedo a perder tu dinero, debe ser entendida realmente casi de manera literal. Es el pánico a las perdidas, sin embargo este pánico necesita justificación objetiva.

Es decir, a 30 años distancia de la jubilación, con buena capacidad de ahorro y una diversificación equilibrada en diferentes herramientas de inversión también puedes tener miedo a perder en momentos puntuales dinero, pero cerrar opciones en buscar de rentabilidad por miedo no sería lo más interesante para tu bolsillo.

En general cuando todos los elementos objetivos, horizonte temporal, capacidad de ahorro, diversificación del ahorro, asesoría, nos permiten pensar en apostar por inversiones rentables a largo plazo, debemos pelear contra los elementos más subjetivos como las sensaciones o los rumores.

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