Cuándo puedes rescatar el dinero de un PIAS y cuánto ahorrarás si lo haces en el momento oportuno

Si contratas un PIAS y lo rescatas en el momento oportuno podrás obtener las mejores prestaciones de este producto. Veamos por qué.

El PIAS es un seguro de ahorro que, a diferencia de otras opciones como los PPA permite la liquidez, es decir, podemos retirar el dinero aportado en cualquier momento. Sin embargo, esta opción elimina el verdadero potencial del producto.

Se suele considerar la liquidez como una de las ventajas más grandes de este producto de ahorro, pero, hay más. La legislación permite que las ganancias de los PIAS que le exentas de tributación al vencimiento si el capital se percibe en forma de renta vitalicia. Obviamente esta es una gran ventaja.

Cómo funciona

La entidad depositaria va a ofrecer una rentabilidad que puede variar según el riesgo que el ahorrador quiera asumir en la inversión. Esto significa que no todos los PIAS  van a ofrecer ni mucho menos la misma rentabilidad. Generalmente, el mercado va a abarcar la rentabilidad de estos productos, rentabilidad que se puede revisar de manera periódica según el tipo de contrato. Esta revisión es habitualmente son cada seis meses o cada año.

Por supuesto también vamos a encontrar PIAS garantizados, e incluso otros más dinámicos que apuestan por mucha renta variable en su composición.

Se trata de un producto orientado a todo tipo de ahorrador pero que se muestra especialmente agradecido con aquellos ahorradores de patrimonios más bajos. Esto es así ya que no existen aportaciones mínimas obligatorias, convirtiéndose en una suerte de pre ahorro sistemático de manera automática y mensual por ejemplo.

Cuándo rescatar el PIAS

El PIAS presenta dos limitaciones a tener en cuenta. La primera es que no podremos realizar más aportación que 8000 € anuales. La segunda es que el total de las primas aportadas no pueden llegar a superar los 240.000 €. Podemos tener más de uno de estos productos pero las cantidades aportadas no pueden superar sus límites.

El momento del rescate es clave en los PIAS. Si retiramos el dinero antes de los cinco años desde la primera aportación no vamos a encontrar ventaja fiscal alguna al pagar impuestos y por tanto va a tributar como si fuera un depósito. A partir de los 10 años, y según la edad a la que se realiza al rescate, el ahorro puede tener un tratamiento ventajoso esto es así ya que, si se rescata en forma de renta vitalicia quedará exento de tributación. El ahorro obtenido por realizar el rescate en el momento oportuno es obvio, no tributaremos por las ganancias del producto.

Lógicamente estamos ante un producto de ahorro que ofrece su mayor potencial a partir de los cinco años y que, transformado en renta vitalicia es cuando se muestra más eficaz en lo fiscal.

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Estrategias de distribución de activos: cómo deberías crear tu cartera

Una buena distribución de activos puede ser la clave del éxito en una cartera de inversión. Veamos cómo podemos aplicar esto en nuestras inversiones.

Cuando haces una distribución de tus activos, en la práctica estableces un objetivo para cada una de las clases entre estos activos: por ejemplo, acciones, bonos, liquidez y, con estos objetivos, tratas de lograr equilibrio para obtener ganancias en las inversiones.

Aunque se podría aplicar casi a cualquier tipo de inversor, desde luego la distribución de activos debería estar siempre presente en los objetivos financieros a largo plazo.

Pensemos en nuestra inversión como una puerta. Si queremos que los tomates ocupen sólo el 15% de nuestra huerta, pero, se descontrolan y comienzan a crecer hasta ocupar más de un 30% probablemente queramos volver a equilibrar la huerta. Para ello o bien a cortaremos la producción de otras verduras u hortalizas, o bien ampliaremos la huerta para que el tomate vuelva a representar el 15%.

El mecanismo básico para que esto ocurra de manera adecuada es tratar de reequilibrar las carteras de inversión cada 12 meses o 18 meses como máximo, para aprovechar la distribución de activos en tu beneficio

Un ejemplo practico

Supón que te encuentras cerca de los 30 años y dispones de una cantidad en torno a los 3000 € para invertir. Si quieres hacer una distribución estratégica de los activos deberás establecer algunos porcentajes en cada activo en función de los objetivos que te marques.

Siendo joven como eres, y con muchos años aún antes de la jubilación, puedes estar dispuesto a asumir más riesgo en tus inversiones. De este modo colocas tu dinero del siguiente modo:

  • El 80% (2400 €) en acciones
  • El 20% (600 €) en bonos

Ahora sitúate 18 meses después. Resulta que tus acciones han funcionado muy bien y han acumulado un 20% de la inversión, sin embargo, los bonos sólo han ganado 2%. Esto modificaría la distribución inicial de tus activos ya que las acciones supondrían el 82% (2880 €) y los bonos supondrían el 18% (612 €)

En esta situación tus activos se encuentran desequilibrados en relación a los objetivos que marcaste, sería interesante en este caso equilibrarlos. Para ello, simplemente, deberías sacar el 2% de las acciones y colocarlo en los bonos. Esto volvería a resituar tu objetivo.

Obviamente los cambios son necesarios con el tiempo. A medida que nos hacemos mayores nos vamos volviendo más conservadores, por necesidad, con las inversiones. Esto hará que vayamos cambiando el porcentaje de asignación de activos reduciendo el riesgo y aumentando la seguridad.

Este tipo de estrategia básica funciona ya que permite períodos relativamente largos en los que no hay transacciones constantes, evitamos las comisiones y dejamos que los mercados se muevan, desajustándose y ajustándose. Por otro lado, en un ciclo de un año o año y medio podemos cambiar la cantidad que asignamos en los activos de manera razonable, son periodos de tiempo interesantes y válidos a tal efecto.

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Qué producto de inversión escoger para tu hijo recién nacido

Si con la llegada de tu hijo estás pensando contratar un producto de inversión que crezca a la vez que lo hace él, debes pensar en el potencial del interés compuesto.

Hay muchas maneras de plantearse generar una cartera de ahorro/inversión para nuestros hijos recién nacidos, pero, en todos los casos deberían basarse en productos a largo plazo.

El interés compuesto

En el interés compuesto, los intereses (la rentabilidad) se añade al dinero que hemos aportado a la inversión. Por tanto la rentabilidad produce más rentabilidad a su vez. Es un efecto multiplicador de dinero, y, fundamental para los ahorradores e inversores a largo plazo.

Podemos poner un ejemplo muy sencillo. Si tenemos 100 € invertidos en un producto que nos da un 10% anual, el primer año producirá 10 € de rentabilidad, con lo cual pasaremos a tener 110 €, pero, el segundo año la rentabilidad se calculará sobre los 110 €, será de 11 € y pasaremos a tener 221 €. Así sucesivamente.

Como aprovechar el interés compuesto, la opción de los PIAS

Obviamente, existen muchas opciones en forma de herramientas de ahorro e inversión, pero, una de las más interesantes es la que ofrecen los Planes Individuales de Ahorro Sistemático.

Se trata de un producto que año tras año desde su aparición ha ido ganando seguidores y aumentando el volumen de contratación.

En los PIAS vamos a encontrar un tratamiento fiscal muy interesante. Aunque las aportaciones no desgravan anualmente, a la hora de cobrar la prestación como renta vitalicia garantizada, tanto las primas como las plusvalías generadas se encuentran casi exentas de impuestos.

A esto hay que sumar la flexibilidad que ofrece la posibilidad de cambiar estrategias de ahorro cuando se desea. Estrategias que combinan pesos diferentes entre renta variable y renta fija. También encontramos opciones para realizar rescates parciales desde el propio inicio de la vida del producto. Junto a todo esto debemos unir la posibilidad de realizar aportaciones extraordinarias, que no superen el límite anual de 8000 € y la posibilidad de interrumpir o activar a voluntad después del primer año las aportaciones.

Como producto a largo plazo tiene todas las características necesarias para ser útil ya que, no sólo nos ofrece un buen entorno para desarrollar las bondades del interés compuesto, sino que también ofrece flexibilidad e incluso liquidez si es necesario. Cuestiones que no alcanzan a todos los productos de ahorro a largo plazo.

La rentabilidad

Obviamente no todos los PIAS ofrecen los mismos resultados, pero en el mercado podemos encontrar opciones tan interesantes como Estrategia 5 de AEGON en la que, con un modelo basado en cestas de fondos graduados según su exposición a riesgo, lleva aportando una rentabilidad media en los últimos siete años del 10,8% según datos del pasado mes de diciembre de 2017.

Es decir, eligiendo de manera correcta el PIAS, no sólo tenemos flexibilidad y un producto seguro, sino también una herramienta potente que genera una rentabilidad muy atractiva.

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Gurús de inversión o robots y fondos indexados ¿Quién gana la batalla de la rentabilidad?

¿Confiarías tu dinero a un gurú de las inversiones o lo harías a una herramienta de inversión automatizada? La respuesta no es tan fácil como pueda parecer.

De hecho, si echamos un vistazo al panorama inversor en los últimos años, dentro de los fondos de inversión veremos una importante pelea entre los denominados fondos de gestión pasiva y los de gestión activa.

El primero de los casos se trata de herramientas que busca la diversificación en fondos de bajo coste, mientras, que la gestión activa apuesta por la personalización en las decisiones inversoras por parte de gestores más o menos estrellas de la inversión.

Te adelantamos que la respuesta no es sencilla, porque ambas opciones tienen ventajas evidentes, pero también algunos inconvenientes a tener en cuenta.

La gestión pasiva

Si repasamos el mercado de fondos a nivel internacional y nos detenemos en Estados Unidos, veremos como esta guerra de momento parece que la están ganando los fondos de gestión pasiva.

No sólo porque ya suponen un elevado porcentaje de mercado en relación al conjunto de las inversiones, sino porque su crecimiento está siendo superior en los últimos años.

El motivo realmente es simple, estas herramientas de inversión funcionan a largo plazo y apuestan por carteras diversificadas que invierten en fondos indexados de bonos y acciones a partir de costes muy bajos. El concepto básico, se busca eliminar la figura del gestor y los costes de las comisiones que se generan, apostando en fondos que buscan replicar directamente el comportamiento del índice.

Aquí hay que tener en cuenta, efectivamente, que los objetivos de la mayoría de gestores es batir los índices, pero, se hacen muy complejo que esto se repita de manera constante. En el análisis a medio y largo plazo del gestor contra el índice, en la gran mayoría de casos gana el índice.

En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Reino Unido o Estados Unidos, la gestión pasiva está avanzando más lentamente aunque poco a poco va haciendo su hueco.

Sin embargo, seguimos eligiendo la gestión activa. Y esto básicamente es así porque, cuando la gestión activa es buena los resultados son mucho más visibles.

La gestión activa

El problema fundamental en la gestión activa, y por el que va creciendo la presencia de la gestión pasiva, son los llamados fondos de gestión activa falsos. Se trata de fondos que cobran realmente como si se tratara de fondos activos, pero, no son capaces en absoluto de batir a los índices.

Este modelo de falsa gestión activa lleva a que en nuestro país, por ejemplo, veamos un buen número de fondos de inversión referenciados al Ibex 35 que no han logrado batir al índice en los últimos años, y además, presentan unas condiciones de comisiones verdaderamente elevadas.

Sin embargo, no debemos olvidar que la gestión pasiva se alimenta mucho de los periodos alcistas como los últimos cinco años. Esto significa, que realmente, en los cambios de ciclo es donde advertiremos quién ha hecho sus deberes y quien no, y, aquellos buenos gestores activos, son una garantía generalmente de buenos resultados en el medio plazo combinado los periodos alcistas y bajistas.

Pero qué es mejor

No es una pregunta sencilla. Probablemente, en un marco como el actual, y teniendo en cuenta el tipo de evolución alcista de los mercados y un acceso más barato, para el pequeño inversor los fondos de gestión pasiva hayan sido y siguen siendo más interesantes.

Sin embargo, sin olvidar que los ciclos y los previsibles momentos bajistas, son el mejor caldo de cultivo para la gestión activa que apuesta, por ejemplo, por compañías por debajo del valor estimado, opciones que la gestión pasiva desechas ya que no discrimina el tipo de valores en los que invierte.

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Lecciones de inversión que podemos aprender del póker

El póquer es un juego en el que la suerte tiene una importancia capital, pero también nos proporciona algunas lecciones de estrategia y gestión útiles para invertir.

Y es que, aunque obviamente no son lo mismo, del póker podemos extraer algunas conclusiones que son perfectamente aplicables a la inversión. .Así es como el póker puede convertirnos en mejores inversores.

No seguir los resultados a corto plazo

Si juegas más o menos habitualmente al póker habrás conocido muchos jugadores, malos jugadores, que funcionan a base de grandes golpes en momentos poco adecuados, jugándose todo de manera alocada. Este tipo de juego a veces proporciona grandes ganancias inmediatas.

Cuando perdemos frente un jugador así solemos cuestionarnos nuestras estrategias e incluso llegamos a pensar si no será adecuado, al menos en ese momento, hacer algo parecido y realizar grandes apuestas ilógicas que a tu rival le han funcionado tan bien. Lo que no sabes es la cantidad de pérdidas que ese jugador ha ido acumulando a base de una estrategia no razonada. Probablemente sea un jugador perdedor, incluso en el corto plazo, que sólo ha brillado en esa jugada o en jugadas parecidas, pero que a largo plazo perderá todas sus ganancias.

Tanto en el póquer como la inversión, las estrategias comprobadas tienen éxito a largo plazo. Este éxito puede ser más o menos moderado, e incluso atravesará depresiones de mala suerte, pero a la larga es el camino correcto.

 No te guíes por las corazonadas, usa las estadísticas

Sin olvidar la cuota de suerte que hay que tener para ganar en el póquer, la gran mayoría de jugadores ganadores reconocerá que el éxito en el póquer viene de saber entender las probabilidades. Déjate guiar por los buenos presentimientos ante una mano o por las sensaciones del momento, puede ser un error absolutamente garrafal.

Las posibilidades de que una pareja de sietes gane al final de la mano a una pareja de ases es siempre la misma, no se va a modificar porque tú te sientas afortunado esa noche. Del mismo modo, invertir basándose en corazonadas, intuiciones o pronósticos poco ortodoxos hará que te vaya tan bien como con esa pareja de sientes frente a mis ases. A veces podrás ganarme al final de la mano, a largo plazo perderás todo.

El exceso de confianza es un grave error

No importa lo hábil que seas, tú no controlas cuál es la siguiente carta que va a llegar a tu mano. El exceso de confianza o la sobreestimación de las posibilidades de uno mismo en la mesa es un error gravísimo en el póker. Del mismo modo, los excesos de confianza en las inversiones son un error muy común y bastante grave.

Es cierto que estos excesos de confianza vienen en parte acompañados por pronunciamientos de expertos que valoran la subida de tal o cual valor, de tal o cual mercado. Debemos recordar en este caso que un experto en economía o inversión puede orientar, pero no tiene la capacidad de predicción sobre hacia dónde se dirigen los mercados, no como para generar un exceso de confianza en nuestras decisiones.

El control emocional es básico

Tanto en el póquer como en la inversión el control emocional es esencial. No es sencillo controlar una racha de malas cartas en el póquer, como tampoco es sencillo mantenerse sereno ante una mala racha en nuestras inversiones. Dejarse llevar por la frustración y operar bajo el pánico no es en ninguno de los dos casos la solución.

El control emocional es más importante incluso en la inversión que en el póquer. El motivo es que, en frío, sabemos que el éxito o el fracaso se van a medir en la capacidad que tenemos de mantenernos sin perder los nervios durante los periodos difíciles, sabiendo que los movimientos en los mercados presentan un funcionamiento cíclico. Del mismo modo en el póquer sabemos que tarde o temprano las cartas volverán a sonreírnos.

La casa siempre gana

Podemos tener días ganadores y días perdidos jugando al póquer, pero tenemos una certeza inamovible, la casa siempre gana una cantidad de cada bote que has jugado.

Dependiendo de las comisiones que la casa aplique tus ganancias se van a ver reducidas, ya que una parte de ella se destina a dichas comisiones. Obviamente lo mismo ocurre en la inversión, tú puedes incluso llegar a perder dinero en tus inversiones, pero las comisiones las habrás abonado o tendrás que abonar puntualmente. Es importante tener esto en cuenta para no perder de vista la importancia de los gastos y comisiones en nuestra inversión.

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¿Nos podemos fiar de las carteras modelo?

Las carteras modelo de inversión aparecen como una herramienta destinada a facilitarnos tanto el acceso a la inversión como acertar con nuestras decisiones. Descubramos un poco más sobre cómo son y cómo funcionan las carteras modelo de inversión.

Hoy en día sobre el papel tenemos la posibilidad de acceder a múltiples herramientas de inversión. Entre ellas destacan los fondos de inversión, de podemos encontrar centenares. Sin embargo, para el inversor medio no siempre resulta sencillo elegir, y mucho menos acertar con los que le ayudarán a tener una cartera diversificada.

Qué son las carteras modelo

Las carteras modelo se presentan como una herramienta elaborada por expertos con una serie de combinaciones de productos y modelos de inversión. Es decir, hacen el trabajo de diversificación que de otra forma recaería sobre el ahorrado y lo empaquetan en una única herramienta prefabricada y ajustada a los diferentes perfiles de inversor.

Dentro de las carteras modelo de inversión vamos a encontrar tres grandes grupos en función de los citados perfiles de inversor.

Las carteras más conservadoras son las que se componen generalmente de fondos clasificados como de riesgo bajo, aquí encontraremos fondos monetarios, renta fija con predilección por la renta fija gubernamental de los mercados desarrollados. Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, que habitualmente una parte de la inversión de las carteras conservadoras también se dirige hacia posiciones que presenten algo más de riesgo para equilibrar la relación seguridad/rentabilidad. De otra forma, el beneficio que podrían ofrecer sería nulo.

En el otro extremo, las carteras agresivas se dirigen a ahorradores con mayor nivel de tolerancia al riesgo. Generalmente se cmponente  de fondos de renta variable con diferentes tipos de enfoque en función de los mercados, las divisas, etcétera.

Por su parte, las carteras equilibradas apuestan por combinar el riesgo y la seguridad, siendo menos agresivas que las carteras agresivas y menos conservadoras que las carteras conservadoras, buscando un perfil intermedio entre productos.

En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que la gran mayoría, por no decir todas, las carteras modelo cumple criterios de diversificación. Esto significa que la presencia de un fondo de renta fija es perfectamente asumible en una cartera agresiva, y en el otro vértice, la presencia de un fondo de renta variable perfectamente asumible en una cartera moderada o conservadora. De lo que se trata, partiendo de los principios de diversificación, es de tratar de encontrar un equilibrio en las inversiones.

¿Merecen la pena las carteras modelo?

Realmente va a depender de nosotros como inversores aprovechar o no las ventajas de las carteras modelo. Si somos inversores poco avezados, que no disponemos del tiempo necesario para seguir nuestras inversiones y movilizar las participaciones en caso necesario, o, si simplemente, nos abruma la gran variedad de oferta de fondos, las carteras modelo puede ser una referencia muy útil.

Lógicamente, estas carteras modelo apuestan por un equilibrio entre riesgo/rentabilidad que hace que las rentabilidades medias pueda ser más estables, pero, a la larga, más bajas que las apuestas de inversión personales cuando estás tienen éxito. Es decir, realmente estaríamos ante una opción más conservadora en todos los casos, apostando por seguir el criterio de profesionales expertos.

Es interesante tener en cuenta que las carteras modelo pueden servir directamente como guía, es decir, tomar las referencias básicas y configurarlas o puede servir directamente como instrumento a replicar. Aquí tiene mucho que ver la confianza que tengamos en nosotros mismos como inversores o en aquellos que nos proponen la cartera modelo.

Por tanto  podrás realmente generar tu propia cartera a partir de la guía de una cartera modelo si te consideras preparado para ello, o podrá seguir la réplica exacta que se proponga.

Qué tener en cuenta antes de contratar una cartera modelo de inversión

Si has tomado la decisión de apostar por una cartera modelo de inversión hay varias preguntas que debes hacerte antes de comenzar a comparar y elegir. Estas preguntas realmente son las que van a determinar tu perfil inversor y las que por tanto contribuirán a ayudarte a elegir mejor la cartera adecuada.

  • En primer lugar debes conocer el riesgo que eres capaz de asumir, ya que se determinará el tipo de inversor que eres en ese momento.
  • Por otro lado debes tener clara la asignación de dinero que deseas colocar en la inversión, el tiempo que puedes o quieres inmovilizar ese dinero o las posibles necesidades de liquidez sobre el mismo.
  • Por último es interesante que te plantees descubrir el tipo de productos en los que puedes estar más interesado conociendo las características y el comportamiento en función de su modelo de inversión.

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Lo que tu bróker no te contará de la inversión a largo plazo

Generalmente al inversor de a pie le asusta la inversión, y más si es a largo plazo. En este miedo hay una gran parte de mal manejo de la información y también de interés por potenciar una manera un tanto desenfocada de entender el ahorro.

En primer lugar, debemos tener claro que estamos ante un error muy común y tremendamente extendido. Éste error hace que la inversión a largo plazo aparezca, bien como una apuesta muy lejana en el tiempo, por lo que no resulta interesante ante otras opciones, o bien como una asunción de riesgo innecesaria. Obviamente ni lo uno ni lo otro es verdad.

¿Y cómo hemos llegado a este panorama? Pues realmente es sencillo entender los motivos. En primer lugar, porque estamos ante una industria en la que la competencia ha obligado a potenciar el número de operativas por encima de otras consideraciones. Es decir, cuanto más óperas, más gana tu operador. En este contexto para los operadores es mucho más rentable promocionar las inversiones a corto y medio plazo que conllevan un mayor nivel de comisiones por cantidad de operaciones.

Por otro lado, no podemos olvidar que lo relativamente asequible que se ha vuelto operar en los mercados ha venido acompañado de una avalancha de información, en muchos casos cuando menos cuestionable. Dentro de esta sobreinformación hay que destacar sin ningún género de dudas aquellos mensajes orientados a convencer al usuario de la posibilidad de ganar mucho dinero en operativas de inversión y similares a corto plazo casi sin esfuerzo, o sin conocimiento.

No tenemos más que echar un vistazo a la publicidad para darnos cuenta de ese mensaje subliminal, cada vez menos sutil, que busca convencernos de la sencillez de seguir los mercados y acertar en las decisiones. Si añadimos la facilidad de crear una cuenta de valores, se crea una combinación explosiva en la que de repente miles de usuarios, de la noche a la mañana, están convencidos que las operativas cortas son para ellos. Obviamente esto suele conducir a la inversión de unos pocos cientos de euros que con el tiempo, en el mejor de los casos, no ha producido nada y ha supuesto un buen puñado de comisiones.

Los errores de invertir a largo plazo como remedio

Desafortunadamente, y aunque en general inversor medio español es muy conservador (aunque también poco racional a la hora de elegir ofertas extraordinarias poco creíbles), se suele llegar a la inversión a largo plazo por agotamiento o pérdidas de otros modelos.

De hecho, en muchos casos la inversión a largo plazo llega por la obsesión de mantenerse en un valor determinado: aquello de esperar y esperar la revalorización tras una mala compra.

La inversión a largo plazo hay que entenderla en los instrumentos inversores orientados precisamente a largo plazo. No es un remedio, no es una posición de seguridad y no es un bálsamo para las pérdidas en errores anteriores.  También es fundamental comprender que para los intermediarios la inversión a largo plazo es mucho menor rentable que otras opciones.

La ampliación del horizonte temporal del instrumento de inversión reparte el riesgo y lo minimiza, es decir, baja la volatilidad de la inversión. En general en la inversión a largo plazo, salvo una mala entrada en un momento de valoración excesiva, es el mejor instrumento para batir a los mercados. Elementos tan denostados como los fondos indiciados de gestión pasiva o incluso los ETFs, pueden ser en este sentido mucho más eficaces que la entrada y salida constante de los mercados para inversores no cualificados, como realmente somos la mayoría.

Esa especie de idea colectiva sobre la facilidad de adivinar lo que van hacer los mercados, las divisas o, simplemente el comportamiento determinados valores, es probablemente un error consentido por la industria contra el que el usuario debe pelear. Nuestra cualificación como inversores es la que es y, en ella, probablemente la inversión a largo plazo sea mucho más adecuada.

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¿Existen de verdad las inversiones seguras?

Cuando invertimos no pensamos en perder nuestro dinero. Aun así, conocemos el riesgo que se asume en la inversión. Pero, ¿existen inversiones seguras que lo eliminen del todo y ofrezcan rentabilidad?

¿Existen de verdad las inversiones seguras?-1

La respuesta es no. No existe ninguna inversión 100% segura, sin embargo, no es menos cierto que existen algunas maneras de invertir con mayores niveles de seguridad. En cualquier caso incluso estas inversiones más seguras no sólo tienen pros, también encontraremos contras.

Ahorro en efectivo

Si no expones tu dinero se supone que no podrás perderlo. El ahorro en efectivo, es decir, guardar dinero en cuentas de ahorro básicas o productos similares, no proporciona riesgo de mercado como otras inversiones.

Por tanto, efectivamente ahorrar dinero en metálico es seguro y teóricamente ocurra lo que ocurra en los mercados no perderemos ese dinero. El problema es que esta afirmación no es del todo cierta. Es relativo que no se pierda dinero.

En primer lugar a largo plazo el dinero va a perder valor si hay inflación. A efectos prácticos sí que estaremos perdiendo dinero.

Por otro lado, tener el dinero en metálico y a mano hace que sea más fácil usarlo y gastarlo. Así, no sólo nuestro dinero pierde valor, sino que probablemente gastaremos más de lo necesario.

Bonos públicos

La inversión en bonos y letras del tesoro es un clásico entre quienes desean asumir poco riesgo para su dinero invertido.

Este tipo de inversión se encuentra muy presente en muchas carteras de jubilación,  bien de manera directa o a través de su presencia en otros productos. Generalmente estos bonos vienen a asegurar un rendimiento que evita la penalización de la inflación que veíamos anteriormente en el ahorro en metálico. Además, se trata de un ahorro garantizado y seguro.

En el otro vértice no resultan ser grandes inversiones si pensamos construir una cartera de ahorro a futuro exclusivamente a base de bonos. Hay que tener en cuenta que la rentabilidad ofrecida por esta fórmula de inversión también es susceptible a los movimientos de tasas de interés. Esto lo comprobamos hoy en día con el bajísimo retorno que los bonos públicos vienen a ofrecer.

Oro

El oro es otro de esos supuestos valores seguros para quien desea ahorrar y no asumir grandes riesgos. Es lo que se denomina un valor refugio.

Tradicionalmente al oro se le ha considerado una herramienta muy eficaz contra la inflación y una inversión correcta como medida de protección ante movimientos de mercado negativos. Es cierto que el balance histórico de la inversión en oro es positivo: aquellos que en los malos momentos económicos apostaron por el oro mantuvieron mejor su riqueza que quienes apostaron por otras inversiones.

Por tanto, desde el punto de vista de la seguridad el oro históricamente ha sido un baluarte del ahorrador que quiere pelear contra los malos momentos generalizados en la economía.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. Hoy en día sabemos que esta fama de mejor herramienta anti inflación ha sido a menudo exagerada, y, también sabemos que el oro pierde valor.

Por otro lado hay que pensar que el precio del oro es volátil y generalmente no presenta el mismo retorno al alza de la inversión en acciones. En definitiva ni es tan seguro como se pensaba ni necesariamente ofrece las mejores rentabilidades en relación a otras opciones.

Seguros de ahorro

En un momento muy complicado para la rentabilidad de los productos garantizados los seguros de ahorro se han convertido en una alternativa muy interesante.

Generalmente esta combinación entre seguro de vida y producto de ahorro garantizado que son los PPAs y los PIAs viene a ofrecer mejores rentabilidades que otras opciones como depósitos o cuentas de ahorro. A esta gran ventaja hay que añadir el hecho de tratarse de productos con ausencia de riesgo.

En cualquier caso hay que recordar que no se trata de un modelo de ahorro compatible con la necesidad de liquidez inmediata, las penalizaciones a la hora de rescatar estos seguros antes del plazo suelen ser elevadas. Por otro lado acorde a todos los productos garantizados, la rentabilidad de los seguros de ahorro también se ha visto mermada en los últimos años.

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Por qué los españoles no aprovechan los fondos de inversión como deberían

Que los fondos de inversión son un instrumento financiero eficaz e interesante para todos los bolsillos parece que lo sabemos. Sin embargo, los españoles no aprovechamos su potencial como deberíamos.

Por qué los españoles no aprovechan los fondos de inversión como deberían

Existen muchas señales que indican que el uso de fondos de inversión como herramienta financiera en nuestro país no es la más correcta. Probablemente la señal más evidente es la de los periodos de permanencia media en los fondos de inversión.

Si en el caso de la mayoría de países del ámbito europeo esta permanencia media en un fondo de inversión por parte del usuario viene a durar unos cinco años, en el caso de España, los partícipes en fondos de inversión permanecen menos de un año de media.

Obviamente, si se trata de consolidar carteras de inversión en fondos es necesario alargar los períodos de permanencia en el instrumento financiero. Esta permanencia es la que permite afrontar los diferentes movimientos del mercado y extraer el equilibrio en la rentabilidad entre los buenos y los malos periodos que afecten al fondo.

Otra de las señales importantes tiene que ver con cómo entendemos los fondos de inversión. Y es que aún no visualizamos del todo, como usuarios, que se trata de herramientas que pueden resultar tremendamente útiles para todos los modelos de economía personal, incluso los más conservadores. Esto nos lleva a una situación curiosa en la que en nuestro país, a pesar de encontrarnos en una situación de tipos de interés cero, siguen existiendo 800.000 millones de euros colocados en depósitos bancarios. La lógica indica que se debería estar ante un trasvase de dinero de los depósitos a los fondos muy elevado, y sin embargo esto no está siendo así.

Por otro lado tendemos, como partícipes de fondos de inversión, a no profundizar más allá de las fórmulas estándar que nos propongan los fondos. Es decir, no solemos utilizar correctamente ni los servicios de asesoramiento, ni las herramientas de traspaso entre fondos, ni los canales de información que nos permiten entender la evolución de nuestro producto. Esto genera una visión del fondo casi a la altura de la de los productos pasivos de ahorro, algo con lo que realmente no tiene que ver ya que una de las claves en la gran mayoría de fondos de inversión es la posibilidad de su flexibilidad y adaptabilidad.

España sigue manteniendo una mentalidad muy tradicional en cuanto a la colocación del ahorro monetario. Esta mentalidad es la que nos lleva a acercarnos más a productos que resulten o garantizados o que nos suenen bien por el tiempo que llevan acompañando al ahorrador, como los depósitos, o las grandes campañas publicitarias con las que se lanzaron, como las cuentas de ahorro.

Lo cierto es que, como también ocurre en los planes de pensiones, la media de los pequeños inversores en nuestro país no aprovechamos correctamente el potencial que los fondos de inversión tienen. El mejor consejo en este sentido es acudir siempre al asesoramiento profesional.

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La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Este es uno de los debates más repetidos entre los gestores de carteras de fondos de inversión y carteras de inversión en general. Gestión activa frente a gestión pasiva. Se trata de dos modelos de trabajo enfrentados pero también complementarios. Analizamos sus fortalezas y puntos flacos.

La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Quienes hayan leído la entrada sobre cómo afecta la inflación a nuestras inversiones puede que apunten a la gestión activa del dinero como la mejor solución para sus finanzas personales. Sin embargo, la realidad es que existe otra forma de invertir en la que el dinero se mueve, pero sin que tengas que estar constantemente comprando o vendiendo acciones. Es lo que se conoce como gestión pasiva y día a día va ganando puntos.

Qué significan gestión pasiva y gestión activa

Por inversión activa y pasiva se entienden dos modelos de gestión de carteras y de inversiones en general que se pueden definir de la siguiente forma:

Gestión activa: supone mover el dinero en buscar de maximizar las oportunidades de inversión. El objetivo será siempre batir al mercado.

Gestión pasiva: implica menos movimientos de capital ya que el objetivo suele ser el de replicar un índice. En otras palabras, hacer lo que hace el mercado asumiendo que a largo plazo la bolsa siempre sube, entre otras cosas.

Para quienes todavía tengan dudas, la mejor forma de entenderlo es acudiendo a los fundamentos de la inversión pasiva. Los que apuestan por este tipo de gestión se basan en que los gestores de fondos tiende a equivocarse más que acertar y que, en cualquier caso, su operativa genera comisiones que impactan directamente sobre la rentabilidad del fondo. Las cifras, por ahora, avalan esta teoría, ya que salvo los fondos de autor, la mayoría de fondos obtiene rentabilidades inferiores a la del mercado.

Siendo esto así, ¿Por qué no tratar de replicar el comportamiento del mercado? Así surgieron los fondos indexados que, en buena medida son los que sustentan la gestión pasiva, dentro de la cual los Blogeheads son una de las corrientes más exitosas. Es lo que se llama gestión indexada y los ETF son sus grandes protagonistas.

Ventajas de la inversión pasiva

La principal ventaja de la inversión pasiva es que, como su propio nombre indica, supone realizar muchos menos movimientos de capital. Esto hace que las comisiones que paguemos sean menores, algo que también se aplica a los fondos de inversión con un estilo de gestión pasivo. Sin movimientos no se generan comisiones y por eso los ETF tienden a ser más baratos que los fondos.

Además, al ser una gestión menos activa y habitualmente más automatizada, se minimiza el impacto humano en la inversión. No es que funcionen solos y con sistemas automáticos -que también en algunos casos-, sólo que las pautas de inversión están más claras, así como la composición de sus carteras.

Desde el punto de vista inversor, la cartera puede estar todo lo diversificada que uno quiera. Al comprar un índice, como por ejemplo el Ibex, se está diversificando por tipo de compañía, aunque tambéin es verdad que no por ámbito geográfico. Por fortuna, hoy en día hay ETF para todos los gustos sobre cualquier activo. En pocas palabras, una gran diversificación a un coste reducido.

En cierto sentido, la gestión pasiva del capital es quizás la que mejor se adapta a los recursos de una persona que desea hacer su propia cartera de inversión a través de fondos y/o Etfs.

La desventaja más obvia es que se pueden perder oportunidades de negocio a las que sí se accedería con un tipo de gestión más activa y rápida, que reserva parte de su capital para acceder a estas oportunidades.

Ventajas de la inversión activa

Esta es la que utilizan la mayoría de fondos de inversión y, dejando de lado la generación de comisiones, en teoría les permite ser más inmediatos en la respuesta al mercado y, sobre todo, no perder oportunidades de inversión.

En un momento en el que las bolsas y los mercados suben, la inversión pasiva puede resultar muy atractiva porque genera menos comisiones y ofrece buen rendimiento, ya que casi todos los activos suben. Sin embargo, cuando el mercado está plano y sin una tendencia definida, la gestión activa es la que permite aprovechar más las pocas oportunidades que hay.

Y es que en esos casos, habrá que hacer algo diferente al mercado si se quiere ganar.

Gestión pasiva y gestión activa son totalmente complementarias. El primero tiene un carácter a priori más conservador, mientras que el segundo es el que permitirá maximizar ganancias aprovechando los baivenes del mercado.

Y a vosotros ¿Cuál de los dos estilos os gusta más?

Imagen de Flickr por David Lacarta




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