Se puede aportar a un plan de pensiones tras el rescate

Tras rescatar un plan de pensiones es posible seguir realizando aportaciones, pero, el participe dejará de ser el beneficiario. Veamos por qué.

Un plan de pensiones tiene un ciclo de vida en el que el partícipe trata de generar una cantidad de ahorro que complemente la pensión de jubilación que va a obtener. Para ello se realizan aportaciones constantes al plan durante el período elegido, que a ser posible debería iniciarse en el mismo momento de acceder al mercado laboral. Una vez llegada la jubilación el partícipe podrá acceder a su ahorro más el rendimiento obtenido.

Partiendo de este ciclo de vida  los planes de pensiones han ido modificando algunos aspectos de sus características de funcionamiento, para adaptarse a nuevas necesidades o situaciones de vulnerabilidad.

Por eso, hoy en día, es posible solicitar un rescate anticipado de nuestro plan de pensiones en situaciones como incapacidad laboral, fallecimiento, dependencia, desempleo de larga duración e incluso el embargo de la vivienda habitual.

También es posible realizar aportaciones al plan de pensiones al mismo tiempo que se está cobrando, pero, teniendo en cuenta que la ley no permite ser en esta situación partícipe y beneficiario de una misma contingencia.

Cobrar y aportar al plan de pensiones a la vez

Una vez nos jubilamos podemos decidir si cobramos la prestación o si seguimos aportando al plan de pensiones. Si continuamos aportando al plan de pensiones sin rescatarlo, podremos cobrarlo cuando decidamos con la suma de todas las aportaciones que hayamos realizado.

Sin embargo, una vez iniciado el cobro, las aportaciones que vamos a realizar se destinarán exclusivamente a fallecimiento y dependencia. Es decir, estas aportaciones que se realizan tras haber iniciado el cobro, sólo pueden ser reclamadas si se produce la contingencia de dependencia, o por los herederos o beneficiarios en caso de fallecimiento.

Un caso diferente es el de un partícipe de un plan de pensiones con una incapacidad laboral permanente reconocida por la seguridad social. Este partícipe puede aportar para cualquier contingencia, jubilación, otro grado de incapacidad laboral permanente sobrevenida, fallecimiento o dependencia.

Si se le ha reconocido la contingencia de incapacidad laboral permanente, el partícipe también podrá cobrar o seguir realizando aportaciones. Si continúa las aportaciones podrá cobrar el plan de pensiones cuando él decida. Iniciado el cobro de la prestación de incapacidad laboral, puede reanudar las aportaciones para cualquier contingencia siempre que hubiera cobrado aquella íntegramente o hubiera suspendido el cobro.

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En qué consiste el convenio especial con la Seguridad Social y cuándo compensa acogerse a él

La seguridad social ofrece la opción de suscribir convenios especiales en los que se pueden generar derechos a las prestaciones. Veamos cómo son y cómo funcionan estos convenios especiales.

Se trata de acuerdos que se suscriben de manera voluntaria entre el trabajador y la Seguridad Social. Estos acuerdos permiten generar el derecho a las prestaciones de la Seguridad Social, pero, también permite ampliar dichas prestaciones o mantener los derechos.

Cuando se firma uno de estos convenios el trabajador corre a cargo de las cotizaciones, esto hace que pueda reunir los requisitos necesarios para acceder a las prestaciones del propio sistema.

Un ejemplo: una persona tiene 57 años y se encuentra en el paro. Esta persona puede suscribir un convenio especial con la seguridad social para seguir cotizando de manera que cuando llegue la jubilación esos años le cuenten como trabajados. Obviamente durante esos años quien se hace cargo de las cotizaciones es el propio trabajador.

Cómo se puede aplicar

Estos convenios especiales no sólo cubren las prestaciones de jubilación y servicios sociales, también otras como invalidez permanente, muerte y supervivencia derivadas de enfermedad común y accidente no laboral.

La aplicación de los convenios una vez suscritos es muy simple ya que, la propia suscripción y cumplimiento de las condiciones de pago generan el derecho a las prestaciones, incluyendo la pensión de jubilación o la de viudedad así como a las que pueden llegar a derivarse de una enfermedad común o accidente no laboral.

Cómo se pueden suscribir

No existe un único supuesto para la suscripción de un convenio especial con la Seguridad Social. Con carácter general estos convenios deben ser suscritos por quienes han causado baja en la Seguridad Social, también por quienes tienen contratos con remuneraciones inferiores a las que cobraban en el último año o aquellos que dejan de percibir el subsidio de desempleo.

También dentro de quienes pueden solicitar un convenio especial con la seguridad social se encuentran pensionistas con invalidez parcial y a los que se les deniega la pensión.

En cualquiera de los casos resulta imprescindible acreditar un período mínimo de cotización de 1080 días en los 12 años anteriores a la baja en la seguridad social.

Para suscribir un convenio especial se debe acceder a la solicitud en la propia Administración de la Tesorería General de la Seguridad Social.

Cuánto debes aportar al convenio especial

En el momento de la suscripción del convenio podrás elegir entre diferentes bases de cotización.

  • La base mínima vigente
  • La base por la que has cotizado los 12 últimos meses
  • La base máxima de un grupo de cotización que se corresponda a tu categoría profesional (en la que has estado dado de alta cotizando al menos 24 meses en los últimos cinco años)

La base elegida sede aplica un coeficiente del 0,94 y se ingresa en el mes natural siguiente al que se refiere la cuota, excepto en el caso del régimen de autónomos en el que se ingresa en el mismo mes natural.

¿Cuándo deja de tener efecto?

Los convenios especiales se suspenden en los periodos de actividad profesional de los trabajadores que los han suscrito. También pueden extinguirse si el trabajador ingresa en el mismo régimen de Seguridad Social en el que ha suscrito el convenio. La suspensión así mismo vendrá dada por adquirir la condición de jubilado o pensionista por incapacidad permanente.

Obviamente existen otras cuestiones por las que se puede suspender; la falta de abono de cuotas durante tres meses o la propia decisión del interesado.

Cuándo interesan los convenios especiales

Los convenios especiales pueden resultar interesantes para aquellas personas con una trayectoria profesional larga con cotizaciones elevadas en las que la falta de cotización en los últimos años previos a la jubilación supondría una merma muy grande de la pensión. En estos casos, y a fin de preservar el valor de las cotizaciones anteriores, puede resultar buena la idea de un convenio especial.

En el otro extremo, para personas jóvenes, por debajo de los 50 años, la solución puede no ser tan eficaz ni interesante teniendo en cuenta el largo periodo de cotización que hay que asumir en el convenio, más un periodo de tiempo menor de cotizaciones regulares.

Obviamente en ambos casos se trata de convenios orientados a personas que van a perder periodos de cotización y desean compensarlos.

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Productos financieros que podrás recuperar como renta

No todos los productos de ahorro se recuperan de la misma forma. Repasamos los ahorros que podrás cobrar como renta a lo largo del tiempo.

Las rentas vitalicias como complemento a las pensiones públicas de jubilación pueden ser una herramienta muy útil para no perder poder adquisitivo. De hecho, es la fórmula preferida de la mayoría de ahorradores a la hora de recuperar su ahorro. El motivo es que se aseguran cobrar su dinero durante un largo periodo de tiempo y evitar las tentaciones de tenerlo todo en cuenta y disponible.

Hay que partir de la base de la posibilidad de contratar una renta vitalicia a partir de una aportación única en cualquier momento, es decir, es posible formalizar esta herramienta como producto único no proveniente de otro producto o herramienta de ahorro. Sin embargo, el escollo que esto presenta es la necesidad de realizar una aportación elevada que tal vez nuestra economía doméstica no está preparada. Por ello, existe la opción de apostar por productos que van desarrollándose a lo largo del tiempo y consolidando un capital que es el que se rescatará en forma de rentas periódicas en el momento de la jubilación.

Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático

Los PIAS son un claro ejemplo de producto orientado a ser rescatado en forma de renta. Se vienen a considerar planes de ahorro con la presencia de seguros de vida, orientados a acumular un capital para ser rescatado en el momento de la jubilación.

Este producto puede ir engrosando el capital a partir de aportaciones periódicas o aportaciones únicas. Estas aportaciones se van a remunerar a través de un tipo de interés mínimo que se pacta con la compañía aseguradora.

Los PIAS se convierten de manera automática en renta vitalicia, es decir, en el momento de la jubilación se comienza a percibir una renta mensual que ya es conocida de antemano y que depende del capital que se haya acumulado a lo largo de la vida del producto.

Desde el punto de vista fiscal quedan exentos los rendimientos que se generan desde el pago de la primera prima hasta que se inician cobro de la renta vitalicia. Es importante tener en cuenta que  esta renta vitalicia no puede constituirse antes del décimo año transcurrido tras el abono de la primera prima.

Existe un límite máximo de aportaciones a este tipo de herramientas de ahorro que se encuentra establecido en los 8000 €, sin embargo, este límite máximo es independiente de las aportaciones a otras herramientas de ahorro como planes de pensiones, planes de previsión asegurados u otro tipo de seguros. Sin embargo, cada contribuyente sólo puede contratar un único PIAS de manera simultánea.

Por último hay que tener en cuenta que el rescate del ahorro se puede realizar en cualquier momento, pero, si se rescata antes de transcurridos 10 años desde su contratación se pierde la ventaja fiscal y además se perderá buena parte de la rentabilidad obtenida.

United Linked

En este caso nos encontramos ante un producto que permite su rescate en forma de renta en el momento de la jubilación entre otras opciones.

Se trata de un producto de ahorro que parte de un seguro de vida que viene a ofrecer cobertura sobre fallecimiento, invalidez y jubilación. En este producto se realizan aportaciones que van a ser invertidas en una cesta de fondos de inversión o cartera de valores. Esta inversión queda determinada por el perfil de riesgo que deseemos asumir ya que existen opciones variadas que van desde inversiones muy conservadoras hasta muy agresivas.

Estamos por lo tanto antes de un seguro de vida asociado a un mecanismo de inversión. Dentro de las características destacables de esta herramienta está la posibilidad de ir modificando las cestas de inversión y de este modo modificar las estrategias de riesgo. Estas modificaciones no acarrean costes, no tienen efectos fiscales y se pueden realizar tantas veces se considere necesario.

El United Linked permite aportaciones periódicas de cantidades bajas que ofrecen una gran diversificación a partir de pequeñas cantidades de dinero que no puede conseguirse con otros mecanismos de inversión. El producto también es susceptible de ser rescatado en cualquier momento aunque, la liquidación va a traer consigo penalizaciones. En esto también se diferencia de otros productos de ahorro que sólo pueden ser rescatados bajo ciertas circunstancias.

Por último otro aspecto importante es que este producto de ahorro no forma parte de la herencia, y por tanto, no se hace público al fallecimiento como el testamento. Por tanto, sólo será comunicado al beneficiario o beneficiarios del seguro.

Como ya hemos dicho puede ser rescatado en forma de rentas vitalicias, en este caso traerá consigo los beneficios fiscales de otros productos de ahorro a largo plazo.

Es importante no obstante tener en cuenta un hecho fundamental, en los United Linked la rentabilidad no está asegurada ya que se asocia a la evolución de las cestas de fondos o los valores elegidos. Más aún, el riesgo también alcanza al capital ya que éste no está asegurado. Por tanto, se trata de un producto en el que puede no obtenerse la rentabilidad esperada y también pueden ocurrir pérdidas sobre el capital aportado.

Los Fondos de Reparto

Tal vez menos conocidos, los fondos de reparto han ido abriéndose un hueco en los últimos años en el interés del inversor.

Se trata de una modalidad de fondos cuya principal diferencia con los fondos de inversión tradicionales es el reparto de dividendos de manera periódica, un reparto puede hacerse desde anualmente hasta mensualmente.

En el caso de los fondos de acumulación, los más habituales, lo que se hace es reinvertir los beneficios de los dividendos en el propio patrimonio del fondo, mientras que, en el caso de los fondos de reparto, los dividendos son abonados a los inversores. De este modo se puede considerar un producto interesante para quienes desean disponer una renta periódica convirtiéndose, por ejemplo, en una alternativa a productos como los depósitos bancarios con una rentabilidad muy baja en la actualidad.

Es importante tener en cuenta que cada fondo para tener sus características particulares, no se trata de un producto uniforme ni estándar. Las rentas pueden ser mensuales, trimestrales o anuales y habitualmente se reparte dividendo que se obtiene de las diferentes acciones que integran el fondo.

También existe la posibilidad de las rentas periódicas aseguradas. En este caso, cuando no es suficiente el reparto de dividendo, el fondo acude a la venta de parte de las participaciones en cartera, de este modo se sacrifica patrimonio pero se cumplan los compromisos de pago. Hay que tener en cuenta que esto no tiene necesariamente que ser beneficioso ya que en el fondo es un reembolso a pequeñas partes de las participaciones.

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Renta 2016: cosas por las que creías que no se pagaban impuestos, pero sí

Hacienda siempre quiere su parte del pastel. Esta es una premisa que debes tener clara. Por eso mismo las rentas exentas en el IRPF son muy limitadas y por el contrario abundan las cosas por las que creías que no se pagaban impuestos pero por las que sí debes tributar en la renta 2016.

De hecho, como norma general lo mejor es pensar que será necesario tributar por todos los ingresos que tengas. Así te evitarás sustos y malos ratos. Por si acaso estas son algunas cosas que sí deberás incluir en la renta, aunque no lo hubieses pensado.

Tu casa de la playa

Si tienes una casa vacía vas a tener que pagar impuestos. Es lo que se conoce como imputación de renta inmobiliaria. Básicamente Hacienda entiende que un piso sin usar te abre la posibilidad de cobrar un alquiler y generar una renta. Que después no quieras aprovechar esta opción no es óbice para que el fisco no cobre su parte.

En concreto, esta imputación de renta (dinero que se supone que has ganado con tu piso vacío y sin alquilar) es de entre un 2% y un 1,1% de su valor según figure en el IBI.

El paro

La prestación por desempleo tributa en la declaración de la renta. De hecho, el dinero del paro se suma al resto de rentas del trabajo como lo hace un sueldo al uso. Es más, a efectos de IRPF el paro es un segundo pagador si además has trabajado ese año, lo que aumenta tus posibilidades de estar obligado a presentar la declaración de la renta.

El plan PIVE y las subvenciones

El Plan PIVE y en general cualquier ayuda o subvención cuyas bases no declaren claramente como exentas, deberán tributar.

Las ayudas ligadas a bienes, como los planes PIVE, renove, de rehabilitación de vivienda y similares tributarán como una ganancia patrimonial, en tanto que las ayudas para adquisición de material escolar, transporte escolar, comedor, de asistencia en el domicilillo y similares serán rendimientos de trabajo.

La prestación por maternidad

Pese a las recientes sentencias judiciales, el Tribual Económico Administrativo Central ha resuelto que la prestación por maternidad de la Seguridad Social sí que tributa en la declaración de la renta. En concreto, se trata de un rendimiento de trabajo.

Las apuestas deportivas

Si has ganado dinero en alguna casa de apuestas online también tendrás que incluirlo en la declaración de la renta. Eso sí, sólo deberás incluirlas si superan los 1.000 euros en su conjunto.

Estas ganancias se sumarán a los rendimientos del trabajo, aunque nunca se podrán restar. En otras palabras, si has perdido con tus apuestas no tributarás pero tampoco te compensarán por ese capital, como sí ocurre en bolsa.

Las ganancias en el póker

Al igual que ocurre con las apuestas deportivas, si has jugado en un casino online y has ganado, tendrás que incluir ese dinero en la renta.

Lo que has ganado en Wallapop

La venta de objetos de segunda mano también tributa, sólo que con una salvedad. Al hacer la renta 2016 sólo tendrás que pagar si has ganado dinero con la venta. Es decir, si has vendido algo por encima de su precio de compra. En caso contrario no se generaría ganancia y por lo tanto no habría qué declarar.

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La renta 2016 ya te está enseñando cómo la fiscalidad afecta a tu ahorro

Estamos en plena campaña de IRPF y un repaso a la renta 2016 puede ser el momento ideal para que aprendas cómo los impuestos afectan a tu ahorro y por qué deberías tenerlos en cuenta.

Y es que la fiscalidad de los productos financieros es algo que nunca deberíamos pasar por alto ni obviar. La forma en la que tributa cada producto afecta al rendimiento final de la inversión y a lo que terminas ingresando en tu cuenta.

Si en 2016 contrataste algún depósito, habrás tenido que reflejarlo en la declaración de la renta y pagar por él como poco un 19% de lo que ganaste. De hecho, tu banco ya te habrá retenido ese porcentaje de entrada como adelanto de lo que ahora te toca pagar en el IRPF. Imaginemos que Pedro invirtió 10.000 euros en un depósito y obtuvo 100 euros (un 1%). Hacienda se quedará con 19 euros de sus beneficios. Si en 2017 vuelve a contratar ese depósito, Hacienda se quedará con otro 19%.

Esto mismo se aplica en el caso de las acciones. Si inviertes en bolsa y has vendido algún título en 2016, al hacer la declaración de la renta deberás pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Éstas se calculan restando el precio de compra al precio de venta y tributan en función de la siguiente escala una vez sumadas con el resto de inversiones.

  • Ganancias hasta 6.000 euros – 19%
  • Ganancias entre 6.000 y 50.000 euros – 21%
  • Ganancias que superen los 50.000 euros – 23%

Eso sí, no habrá que pagar impuestos hasta vender las acciones, de manera que si en 2016 compraste títulos de Google, por ejemplo, pero no vendiste, tampoco tendrás que pagar por más que hayan subido. Volvamos con Pedro, que en 2016 sí vendió parte de sus acciones con unan ganancia de 4.000 euros. De nuevo, su bróker le retuvo el 19% de ese dinero, que es precisamente el porcentaje que debe pagar en la renta. En dinero contante y sonante, 760 euros.

Por su parte, Juan apostó por fondos de inversión. Su funcionamiento es similar al de las acciones que acabamos de ver, sólo que existe una importante diferencia. Si se reinvierte el dinero obtenido en otro fondo, no hay que pagar impuestos. Y esto es precisamente lo que hizo Juan, que también ganó 4.000 euros con un fondo pero los usó para comprar otro. El resultado, es que no tiene que pagar nada en la renta 2016 y cuenta con 760 euros más a los que sacar rendimiento.

Además, Juan destinó 5.000 euros a su plan de pensiones, que además de ir subiendo le ha permitido restar ese dinero a su salario a efectos de calcular su declaración de la renta. La diferencia es que, según las tablas de IRPF, ha pasado de tributar a un tipo máximo del 30% a hacerlo a otro del 24%.

En total, Pedro ha pagado 779 euros a Hacienda mientras que Juan no sólo no ha pagado, sino que ha ganado en la renta gracias a sus inversiones. Seguro que ahora tienes más clara la importancia de planificar tu ahorro también desde el punto de vista fiscal. Aquí pueden ayudarte.

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Como calcular las retenciones de IRPF

Las retenciones de IRPF marcan el dinero que Hacienda estima que pagarás al hacer la declaración de la renta. Te enseñamos cómo calcularlas.

El cambio de año es uno de los momentos indicados por Hacienda para actualizar los datos que posee de los contribuyentes empleados, algo que hace a través del conocido como el Modelo 145 de la Agencia Tributaria por el que se calculan las retenciones de IRPF.

Qué son las retenciones de IRPF

Para quienes todavía no estén familiarizados con este concepto, las retenciones a cuenta del IRPF no son más que el dinero que la AEAT detrae de las nóminas de los empleados y de las facturas de los autónomos en previsión del dinero que después deberán pagar en la declaración de la renta.

Las retenciones sobre la nómina son una fórmula de financiarse por parte del Estado, pero también de asegurarse de que vas pagando tu renta poco a poco. Así, en caso de que no tengas dinero en abril para hacer frente al IRPF, Hacienda se asegura haber ingresado una parte. Además, de esta forma el impacto fiscal no es tan alto.

Las retenciones son claves en el resultado de la renta. Tras realizar todos los cálculos de cuánto debes pagar, se enfrenta esa cantidad con el dinero que ya has adelantado vía retenciones. Cuando el resultado final de la declaración supera ese dinero que se ha pagado vía retenciones hay que abonar la diferencia y, en caso contrario, será Hacienda quien haga el ingreso.

Cómo calcular las retenciones de IRPF

El cálculo de las retenciones de IRPF es mucho más sencillo de lo que podamos pensar. Para lograrlo se utilizan tres variables:la situación personal y familiar, que incluye el estado civil y el número de hijos o ascendientes a cargo,el tipo de contrato y los ingresos.

En el caso de la situación familiar habrá que atender a la siguiente tabla, que recoge lo dispuesto en el articulo 81 del reglamento de IRPF

minimo personal y familiar

Para que lo entiendas mejor, si no tienes hijos a cargo, tu mínimo será de 5.550 euros y sumarás a esa cantidad 2.400 euros en caso de que tengas un hijo. Este dinero se resta o minora tus ingresos. Es decir, si has ganado 30.000 euros, al calcular tus impuestos en la renta será como si sólo hubieses ingresado 24.450 euros. Y eso solo de entrada.

Por lo demás, cuestión de los ingresos queda sujeto a las tablas de IRPF, que establecen el porcentaje de impuestos que habrá que pagar en función de las rentas obtenidas y que para 2015 y 2016 son las siguientes:

tramos irpf

La calculadora de la AEAT

En cualquier caso, la propia AEAT dispone de un programa de ayuda para el cálculo de las retenciones disponible en este enlace y  en  el que bastará con ingresar unos pocos datos para saber cuánto deberá retenernos la empresa.

Conviene recordar que es obligación de la empresa calcular de forma correcta las retenciones de IRPF y que deberá hacerlo no sólo al principio de cada ejercicio, sino cuando se produzcan cambios en la situación salarial o personal del trabajador. Este último deberá informar a la compañía de estas alteraciones y proporcionar datos veraces, ya que de otra forma será él quien tenga que asumir cualquier error en su declaración.

Como puedes ver, las retenciones en la nómina a cuenta del IRPF no sólo se calculan al principio de año, sino que deben calcularse cada vez que hay un cambio que altere la situación del trabajador. Si por ejemplo te suben el sueldo o acabas de ser padre deberás informarlo a la empresa para que recalcule tus retenciones en nómina.

El cálculo que la empresa haga de las retenciones es sólo el porcentaje mínimo a incluir en tu nómina. A partir de ahí puedes ampliar este porcentaje a placer si, por ejemplo, sabes que todos los años terminas pagando a Hacienda y quieres evitar sustos.

Cuándo se calculan las retenciones de IRPF

Las retenciones de IRPF se calculan por lo menos una vez al año, al comienzo del ejercicio. Es entonces cuando deberás rellenar el modelo 145 de la AEAT que te dará tu empresa.

También deberás recalcular este dato con cada cambio de trabajo. Además, deberás volver a hacerlo con cada cambio en tu situación personal. Si te has casado o si has tenido hijos, deberás comunicarlo a tu empresa a través del modelo 145 porque tus retenciones cambiarán y por lo tanto habrá que calcularlas de nuevo.

Esta máxima también se aplica a los aumentos salariales y, en realidad, a cualquier elemento que altere lo que cobras en tu nómina.

Las retenciones de los profesionales.

Es importante apuntar que los autónomos no deben aplicar este sistema. El motivo es que pueden tener varios clientes y emitir más de una factura al mes. Imagínate la carga administrativa que supondría tener que recalcular esa cantidad por cada cliente y cada mes.

Por eso mismo, el caso de los trabajadores por cuenta propia, la retención de IRPF será siempre del 15% tras la última reforma fiscal. Existen algunas excepciones, como las de quienes comienzan la actividad, que podrán aplicar un reducido 7% durante los dos primeros años como trabajadores por cuenta propia.

Del mismo modo, hay actividades como las ganaderas y las forestales en las que la retención será menor.

Las retenciones sobre tus inversiones y ahorro

El dinero que obtienes por tus ahorros también está sujeto a retenciones. Hacienda las aplicará directamente en el momento en el que recuperes tu inversión. Para que lo entiendas mejor, si tienes un depósito a un año por el que has obtenido 1.000 euros, Hacienda retendrá una parte de ese beneficio a cuenta del IRPF.

Las rentas del ahorro está sujetas a una escala de gravámen diferente a las del trabajo. Funcionan bajo tres tramos que son los siguientes:

  • Beneficios hasta 6.000 euros – 19%
  • Beneficios entre 6.001 y 50.000 euros – 21%
  • Beneficios de más de 50.001 euros – 23%

De nuevo, se trata de una escala progresiva y por eso la retención de base sobre casi todos los productos de ahorro es del 19%. Lógicamente, existen excepciones como las que se aplican sobre los seguros de vida y ahorro.

Siguiendo con el ejemplo anterior, Hacienda retendrá directamente 190 euros de esos 1.000 que has ganado. De esta forma, a tu cuenta sólo llegarán 810 euros.



Planificación fiscal: todavía estás a tiempo para pagar menos impuestos en 2016

Se acerca la recta final del año y llega el momento de hacer balance económico del ejercicio por más que todavía reste por afrontar los dispendios navideños. En este repaso no debe faltar un apartado referido a la fiscalidad. Y es que sólo una buena planificación fiscal nos permitirá pagar menos impuestos en 2016.

La renta, de un año para otro

Uno de los errores más comunes es dejar toda planificación fiscal para el momento de hacer la declaración de renta. El problema es que, llegado a ese punto, sólo restará rellenar el Modelo 100 de IRPF de la mejor forma posible, pero poco más.

El motivo es que la renta se paga de un año para otro. Es decir, el año que vienen rendiremos en la campaña de la renta 2016 y lo haremos por los ingresos e inversiones de este año, de forma que la mejor forma de ahorrar en el IRPF no es cumplimentarlo correctamente, que también, sino planificar cómo vamos a pagar menos impuestos.

Lo que ocurre es que el IRPF se liquida a año vencido. En 2017 pagamos la renta de 2016 como en 2016 hicimos la renta 2015.

Por fortuna, todavía estamos a tiempo de hacer algo para no pagar de más a Hacienda.

 

ahorrar impuestos planificacion financiera

 

Como ahorrar en la renta 2016

Desde Impuestosrenta nos ofrecen algunas claves para ahorrar en la declaración de la renta 2016 y que tienen que ver con las deducciones que podemos practicar en el IRPF. Y es que deducciones y reducciones son las dos fórmulas básicas que tenemos para ajustar la factura fiscal al máximo.

Estas son las alternativas para no pagar de más en el IRPF que todavía puedes aprovechar.

Aportaciones a planes de pensiones

Son todo un clásico porque  la fiscalidad de los planes de pensiones permite reducir la base imponible del IRPF con las aportaciones que realicemos. En otras palabras, si inviertes en un plan, será como si hubieses ganado menos dinero.

A modo de ejemplo, una persona que hay a destinado 5.000 euros a su plan de pensión a un PIAS (Plan Individual de Ahorro Sistemático) y que haya ganado 30.000 euros, sólo tributará por 25.000 euros. La inversión en el plan se restará a sus ingresos (los reducirá) a la hora de hacer la renta.

Lógicamente, existen unos límites legales en las cantidades a invertir y deducir para evitar que las grandes fortunas hagan un uso desmedido de esta opción. Como base, nadie puede destinar más de 8.000 euros a planes de pensiones.  Además, existen límites relacionados con la edad y nivel de ingresos del partícipe a la hora de aplicar la reducción en la renta. . Para los menores de 50 años estos son los 8.0000 euros o el 30% de sus ingresos y para los mayores de 50 años los 8.000 euros o el 50% de sus ingresos. En ambos casos se tendrá en cuenta la menor de las cifras.

Inversiones en productos de ahorro a largo plazo

La fiscalidad de PPA, PIAS y otros productos de ahorro a largo plazo también es positiva. Así, por ejemplo, los PIAS permiten recudir la base imponible del IRPF con un límite de 8.000 euros en las aportaciones, mientras que los PPA se benefician de la misma normativa que los planes de pensiones.

Alquiler y compra de vivienda

El pago del alquiler está sujeto a deducciones en el IRPF siempre que se haya cerrado antes de 2015. En concreto, se compone de un tramo estatal que permite desgravar el 10,5% sobre una base máxima de 9.015 euros siempre que la base imponible sea inferior a los 24.000 euros. A esta cantidad habrá que sumar la deducción que haya establecido cada comunidad autónoma. La mayoría cuenta con ayudas en este punto.

Por su parte, la compra de vivienda en 2013 no da lugar a deducción, pero sí las que se realizaron antes del 1 de enero de 2013, que permite deducir el 15% de las cantidades destinadas a la adquisición sobre una base de 9.020 euros.

Donativos

La generosidad también renta en el IRPF. La reforma fiscal de 2015 ha mejorado, además, la recompensa.

En caso de que dones menos de 150 euros al año, recuperarás el 75% de lo que hayas destinados a ONGs y causas solidarias. El resto se financiará vía impuestos.

Si superas los 150 euros  al año recuperarás en la renta el 75%. La ventaja en este punto es que podrás seguir desgravando por las cantidades que superen esa donación inicial. En concreto, si donas a una ONG o causa con la que ya colaboraste en los dos años anteriores, deducirás un 35% de lo aportado. Esta es la fórmula que ha encontrado Hacienda de premiar tu fidelidad.

Cuando se trata de una nueva causa, la deducción será del 30%.

Compensar ganancias con pérdidas

Un clásico para los inversores, especialmente en bolsa. Consiste en materializar pérdidas para compensar las ganancias patrimoniales que se han obtenido por otros medios. La ventaja es que se pueden compensar pérdidas de ejercicios anteriores durante cuatro años.

Para que lo entiendas mejor, si has perdido 100 euros con tus fondos podrás restarlo a las ganancias de otras inversiones. Si perdiste en 2015, podrás traer esas pérdidas a 2016.

Ganar menos

Quizás sea un poco tarde para algunos, pero ganar menos puede servir para pagar menos impuestos y, dependiendo de cada caso, terminar ganando más a final de año. El truco en este punto consiste en hacer un cálculo aproximado del tramo de IRPF en el que nos tocará tributar y ver si lo alcanzamos sólo por unos pocos cientos de euros, en cuyo caso será mejor ganar algo menos, o si estamos en la parte media del mismo.

Estas son seis ideas simples, ¿Cuáles son las vuestras?

Imagen – Images Money en FlickrVisit publicstock.net for more information


Fiscalidad, IRPF · Escrito por el 15/11/16


Como tributa el rescate del plan de pensiones

La fiscalidad es una de las grandes ventajas de los planes de pensiones y aunque normalmente se asocia a las aportaciones, también afecta al momento del rescate. En otros post hemos analizado la necesidad de estudiar cuando rescatar el plan de pensiones y el impacto en la declaración de la renta por hacer en uno u otro momento.

recate plan de pensiones

Ahora vamos a ahondar precisamente en como tributa el rescate del plan de pensiones, cuántos impuestos pagarás por recuperar tu dinero.

Fiscalidad diferida

Lo primero que debes tener claro es que la fiscalidad de este producto está diferida al momento de recuperar el dinero, es decir, que no se pagarán impuestos por la inversión en planes de pensiones hasta que comencemos a cobrarlos.

Esto puede parecer baladí, pero permite aprovechar mucho mejor el poder del interés compuesto y maximizar las ganancias. Sin esa ventaja, Hacienda se quedaría cada año con parte de los beneficios que generas y, por lo tanto, al año siguiente generarías menos beneficios al reinvertir tu capital.

Para que lo entidas mejor, imagina que inviertes 10.000 euros todos los años durante 20 años en  un depósito que te da un 4% y que haces lo mismo con un fondo de inversión (incluimos los fondos por ser su ficalidad igual a la del depósito) que te ofrece la misma rentabilidad. Cada año te generarán 400 euros. Con el depósito, Hacienda se quedará un 19% o 76 euros cada año. Así, en el año 2 podrás reinvertir sólo 10.324 euros con tu depósito, pero reinvertirás los 10.400 euros limpios con el fondo y ese 4% se aplicará sobre ambas cifras.

El resultado: el segundo año tu depósito habrá generado 412,96 euros y tendrás 10658,5 euros tras pagar impuestos. El fondo habrá ganado 416 euros y tendrás en tu cuenta 10.816 euros porque no pagarás impuestos hasta sacar el dinero. Ahora imagínate que en lugar de dos años, aplicamos un periodo de 20 ¿Empiezas a ver por qué es importante que la fiscalidad esté diferida?

En la actualidad existen tres formas de rescatar un plan de pensiones y cada una tiene una fiscalidad diferente, aunque todas tienen algo en común: lo rescatado tributa como renta del trabajo y no como renta del ahorro. Esto quiere decir que pagarás más impuestos al recuperar tu dinero. Es el peaje por las deducciones al aportar a un plan de pensiones:

Rescate en forma de capital

El dinero se cobra ‘de golpe’ como una sola aportación en forma de capital. Todavía existe una disposición transitoria que permite aplicar una reducción del 40% sobre los beneficios obtenidos hasta 2007. En otras palabras, si hasta 2007 ganaste 100 euros, sólo pagarás impuestos impuestos sobre 60 de esos euros.

A partir de ahí, los beneficios se unirán al resto de rentas del trabajo. El resultado es que nuestra base imponible subiár y seguramente tributemos a un tipo mucho más alto del que nos correspondería de otra forma.

TABLAS DE IRPF

Por eso mismo no se suele recomendar rescatar el plan el año de la jubilación. Tu salario suele ser más alto que la pensión y, por lo tanto, tu escala también subirá en función de los tipos que acabas de ver.

Lo que ocurre aquí es que a los 30.000 euros que ganaste trabajando deberás sumar los 50.000 euros que acabas de rescatar de tu plan de pensiones.

Rescate en forma de renta

Es la opción más habitual y consiste en ir recuperando el dinero como si se tratase de un salario mensual, trimestral o en la periodicidad que deseemos.

En este caso el dinero recibido se sumará también al resto de rentas del trabajo tributando a nuestro tipo marginal de IRPF. Es decir, su funcionamiento sería igual que el de un salario.

De nuevo, es fácil que pagues más impuestos de los que pagarías con un fondo, pero eso dependerá de la cuantía de tu pensión pública y del dinero que vayas cobrando del plan. Una buena planificación financiera al establecer cuánto cobrar cada año puede ayudarte a ahorrar mucho dinero en la declaración de la renta.

Lo más importante en este punto es intentar evitar saltar de escala en el IRPF, porque eso haría que se multiplicase de forma exponencial el dinqero a pagar a Hacienda.

Rescate en forma mixta

Se recupera parte del dinero en forma de capital y el resto se cobra como renta. La ventaja es que se puede jugar con el dinero de forma que sólo se recupere la parte anterior a 2007 que cuenta con la ventaja de la reducción. El resto del dinero tributará como  lo hace al cobrar en forma de renta.

Es una de las opciones más habituales, ya que permite tener un dinero en efectivo para ese viaje que llevas tanto planteando y cobrar el resto mes a mes.   Una vez más, hay que planificar esas retiradas para no pagar de más a Hacienda por un lado y que el dinero del plan dé el máximo posible, por otro.

Imagen – JamesCohen



Fiscalidad de las aportaciones al plan de pensiones

Los planes de pensiones son un recurso para pagar menos impuestos en la declaración de la renta.

La fiscalidad de los planes de pensiones se divide en dos momentos: las aportaciones y la recuperación. En su momento ya abordamos como tributa el rescate del plan de pensionesasí que en esta ocasión abordaremos las ventajas fiscales por las inversiones que durante años hacemos en este producto.

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La forma en la que tributa el dinero que inviertes en el plan de pensiones es una de sus grandes ventajas. Y es que a grandes rasgos tus aportaciones servirán para reducir tu base imponible y pagar menos impuestos.

Pero antes de llegar a ese punto vamos a ir repasando las características fiscales del plan.

Fiscalidad diferida

En primer lugar conviene aclarar que la fiscalidad de los planes de pensiones está diferida al momento del rescate. Es decir, que no se pagan impuestos por el dinero que vaya generando el plan hasta que se alcance la jubilación y se recupere el dinero.

Es algo similar a lo que ocurre con los fondos de inversión y que te permitirá sacar partido al interés compuesto porque el dinero que hubieses tenido que pagar en intereses seguirá en tu cuenta y generando beneficios.

Para que lo entiendas mejor, con un depósito cada vez que vence el plazo Hacienda se queda como poco con un 19,5% en 2015 y un 19% en 2016, un dinero que no recibirás y que no generará intereses.

Reducción de la base imponible por las aportaciones

Como parte del plan del Ejecutivo para incentivar el ahorro a largo plazolas aportaciones gozan de beneficios en la declaración de la renta.

Es habitual oír que los planes de pensiones permiten deducir en la declaración de la renta cuando en realidad lo que permiten es practicar una reducción en la base imponible del IRPF. En otras palabras, si has ganado 30.000 euros y has aportado 5.000 a tu plan de pensiones, será como si solo hubieses ganado 25.000 euros al hacer la renta 2015.

Debido a estas ventajas, existen una serie de límites a las aportaciones a los planes de pensiones y las reducciones a las que dan derecho.

Desde la reforma fiscal que entró en vigor en 2015 el límite general es de 8.000 euros. Nadie podrá invertir más de esa cantidad al año por más que quiera. Hasta 2015, había un límite de 10.000 euros para los menores de 50 años y de 12.500 para los mayores.

Lo que se mantiene es el máximo que da lugar a deducción como porcentaje de los ingresos y que sí dependerá de la edad. En este sentido, cuanto más cercana esté la edad de jubilación, mayores serán las aportaciones que se puedan realizar. Los límites son la menor de las siguientes cantidades:

  • 000 euros o el 30% de los ingresos, entendidos estos como la suma de salarios e inversiones, para los mejores de 50 años
  • 500 euros o el 50% de los ingresos para los mayores de 50 años.
  • 500 euros para las personas con discapacidad o las aportaciones que se hagan a su favor.

También se podrán deducir las aportaciones que se realicen en nombre del cónyuge con un máximo de 2.500 euros al año siempre y cuando los ingresos de éste no superen los 8.000 euros al año.

La influencia real de esta reducción sobre el resultado de la declaración de la renta dependerá de la base imponible de cada contribuyente, que se compone entre otras cosas de su salario e inversiones menos las deducciones que se pueda practicar. De esta forma, el ahorro será mayor para quienes cuenten con una base alta, ya que al reducirla también reducirán el tipo marginal o porcentaje que pagan de impuestos.

Para entenderlo mejor, nada como un vistazo a los tipos de IRPF.

tramos de irpf

Como puedes ver el IRPF es un impuesto progresivo, de manera que pagan más quienes más ingresan. Planificar las aportaciones puede hacer que pases de pagar un máximo del 46% al tramo inferior.

Si tienes dudas a la hora de elegir tu plan, puedes contar el apoyo de un asesor financiero que te ayudará encontrar los productos que mejor se adaptan a tus necesidades.

Foto de flickr por anieto2k



La familia en la declaración de la renta: Cuánto puedes ahorrar por tus hijos

El IRPF sirve para igualar las rentas y prima determinadas situaciones, entre ella las de quienes son familia numera. Descubre cómo.

Los hijos ya no vienen con un pan bajo el brazo, sino con una ristra de gastos a los que hacer frente. Esto no quiere decir que no puedan dar alegrías económicas. Por lo menos en lo referente al IRPF, tener hijos renta.

Las familias pagan menos impuestos que las parejas, casadas o no, que todavía no tienen hijos y todavía menos que los solteros. La renta 2015 incluye distintas deducciones para familias numerosas, aunque el mayor incentivo tiene que ver con lo que se conoce como el mínimo personal y familiar. Se trata del dinero que Hacienda estima que necesita una persona para vivir y que para un soltero menor de 65 años es de 5.550 euros al año.

Este dinero se resta de la base imponible, de manera que si ganaste 30.000 euros en 2015, será como si sólo hubieses ganado 24.450 a efectos del IRPF. Además, estos mínimos se adaptan a diferentes situaciones, es decir, se incrementan en determinados supuestos, como por ejemplo el de las personas con hijos a cargo.

La familia en la declaración de la renta

Como puedes ver, si eres familia numerosa normal a tu mínimo personal de 5.550 euros le sumarás 7.100 euros, por lo que el ahorro será más que considerable y es muy fácil que Hacienda termine devolviéndote parte del IRPF.

Esta es sólo una de las fórmulas que las familias numerosas tienen para pagar menos impuestos. La normativa estatal del IRPF no prevé más ayudas a las familias numerosas, pero sí las comunidades autónomas, que a través de sus deducciones en la parte autonómica del IRPF priman este tipo de situaciones.

En este sentido, hay tanto deducciones directas como mayores beneficios para las familias numerosas en deducciones por otras cuestiones como la adquisición de material escolar, por ejemplo.

En la renta 2015 hay sólo seis comunidades con deducciones específicas para familias numerosas. Se trata de Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia y Valencia. Esto es lo que proponen en cada caso.

Asturias. La deducción asciende a 505 euros para familias numerosas de categoría general y 1.100 para las de categoría especial.

Canarias. La deducción es de 200 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 500 y 1.000 euros respectivamente.

Castilla-La Mancha. La deducción es de 200 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 300 y 900 euros respectivamente.

Castilla y León. La deducción es de 246 euros con carácter general por tener  la condición de familia numerosa y y de 492 euros cuando alguno de los cónyuges tenga una discapacidad del 65% o superior. Además, se aplicará un incremento en la deducción de 410 euros por cada descendiente a partir del cuarto.

Galicia. La deducción es de 250 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 500 y 800 euros respectivamente.

Comunidad Valenciana. La deducción asciende a 300 euros para las familias numerosas de categoría general y a 600 euros para las familias numerosas de categoría especial.




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