Así te engaña tu mente para que no ahorres

¿Te has planteado muchas veces intentar ahorrar pero nunca lo consigues? Tranquilo, esto le ocurre a muchas personas y tiene solución. Se trata de convencer a tu mente para que no te engañe sobre el ahorro.

Hay que tener en cuenta que ahorrar no resulta sencillo para muchas personas. En algunos casos esto está motivado por una realidad económica en la que o no existe el hábito de ahorrar, o, simplemente el dinero parece no alcanzar para el ahorro.

Partiendo de la base de que cualquier cantidad ahorrada ya es mejor que nada, hay otro comportamiento, muy extendido, en el que el ahorro no se contempla incluso por personas que podrían realizarlo sin excesivo esfuerzo.

Se trata de un engaño de la mente que se traduce en un comportamiento que la ciencia denomina sesgo de presente.

El sesgo de presente y nuestro dinero

El sesgo de presente es un comportamiento en el que nuestro cerebro reacciona a la recompensas inmediatas y no lo hace tanto a la recompensas a largo plazo. Es decir, cuanto más lejos se visualiza la recompensa más pereza produce el esfuerzo a realizar para conseguirla.

Esto no sólo se da en lo financiero, piensa en cuántas veces te has planteado ponerte en forma y has dejado el ejercicio al poco tiempo, hacer una dieta y no has podido, realizar una tarea doméstica que vas aplazando…

En el plano financiero el sesgo de presente, esa necesidad de sentir la recompensa inmediata, puede hacer que seamos directamente incapaces de ahorrar ya no a lo largo del tiempo, sino incluso en nuestro día a día.

Esto puede ser determinante para la salud financiera de nuestra economía doméstica. Pensemos por ejemplo en el impacto que puede tener en el largo plazo no ahorrar para la jubilación. Se trata de un objetivo lejano, que parece reñido con la recompensa inmediata, pero que sin embargo, es absolutamente necesario.

Cómo hacer que nuestra mente deje de engañarnos y ahorrar

La solución es realmente fácil y está en nuestras propias manos, pero, requiere de un esfuerzo y una disciplina que si no se han tenido previamente hay que ejercitar.

Desde luego la mejor manera de evitar el efecto del sesgo de presente es empezar por vivir con lo que necesitamos. Incluso antes de pensar en el ahorro deberíamos pensar en lo que gastamos y en lo oportuno de estos gastos. En muchas ocasiones quienes no consiguen ahorrar gastar más de lo que realmente necesitan, de hecho mucho más.

Si somos capaces de elaborar un buen presupuesto y ajustar nuestra economía personal de manera adecuada, podremos valorar si lo que gastamos es adecuado o no. Este simple ejercicio, antesala del ahorro, nos va a permitir una perspectiva muy realista de nuestras finanzas.

Una vez logrado lo anterior se trata de adquirir el hábito de apartar dinero para el ahorro de manera constante. Aquí hay que hacer un ejercicio de convencimiento de que el ahorro tanto a medio plazo como a largo plazo es necesario. Una manera interesante de no perder la atención es recordar que para el ahorro a largo plazo lo importante es la propia acción de ahorrar. La motivación puede flaquear en algunos momentos, pero, si el hábito se impone habremos vencido a los engaños de nuestra mente.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 17/04/18

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Las cuatro peleas de dinero que tendrás en pareja y cómo abordarlas

Dentro de la vida en pareja las discusiones motivadas por la gestión del dinero son una fuente de problemas a tener en cuenta. Veamos las cuatro peleas de dinero más habituales y cómo abordarlas en pareja.

En el año 2014 la revista Money publicaba una encuesta en la que el dinero se mostraba como la razón más común por las que una pareja casada discute, por delante de cuestiones como tareas domésticas o la propia convivencia.

Desacuerdos sobre el gasto

Esta es probablemente la más habitual. En una pareja se da un desequilibrio entre una persona gastadora y otra ahorradora. Cuando la persona gastadora realiza un gasto  la persona ahorradora no lo alcanza a comprender y se produce una discusión sobre la responsabilidad o el consumo.

Evitar comunicar el gasto es probablemente la peor idea que se puede tener en este sentido. Ocultar el dispendio puede agravar la mala sensación de la persona ahorradora, y además, generar un sentimiento de culpa en el comprador.

Una buena manera de abordar esto, cuando se produce esta diferencia en la pareja, es tener fondos de dinero separados para gastos. Cada uno hace las compras que el otro podría llegar a considerar innecesarias con su fondo, y esto no afecta a la convivencia ya que son fondos pactados. Eso sí, hay que respetar las cantidades adecuadas a los fondos.

Quién controla el dinero

Esta es otra cuestión que puede generar muchos problemas matrimoniales. Se puede dar tanto por la propia personalidad de los cónyuges, como por imposiciones basadas en quién gana más o quien gana menos. Se trata de un principio peligroso que puede realmente socavar una relación de pareja de manera muy grave.

Lo principal para evitar este problema es tener una sensación de equipo en lo que a dinero se refiere. Independientemente de mantener fondos separados o cuentas separadas, la necesidad de valorar las decisiones como decisiones en conjunto y el dinero como dinero en conjunto es el principio básico para evitar la preponderancia de uno u otro en la toma de decisiones financieras.

Reacciones al riesgo

La capacidad de asumir el riesgo es muy personal y, rara vez, la pareja va a coincidir en su tolerancia al riesgo. Hablamos no sólo de riesgo desde el punto de vista de la inversión, sino también a la hora de afrontar gastos o proyectos de vida.

Obviamente quien tiene mayor tendencia a tolerar el riesgo va a buscar decisiones más arriesgadas que pueden chocar de frente con una posición más conservadora o de menor tolerancia al riesgo financiero.

En este caso la mejor manera de solucionar el problema previamente es pactar unos límites de riesgo asumibles por ambas partes. Se trata de tener en ambos casos, en el caso de quien desea asumir más riesgo bajando su nivel de Asunción de riesgo, y de quien posee el perfil más conservador asumiendo un poco más de riesgo del que asume.

Esta solución pactada, podrá permitir que ambas partes cumplan en cierta medida con su personalidad financiera. Tener un buen plan de inversión, pensado previamente, va a ayudar a la pareja a moverse de manera más cómoda por los diferentes niveles de tolerancia al riesgo.

Desacuerdos sobre ayudar económicamente a la familia

Esta es probablemente una de las discusiones financieras más difíciles dentro de una pareja. Aquí entran en juego factores emocionales que no siempre son controlables desde el punto de vista de las finanzas personales.

Un préstamo a un miembro de la familia de uno de los cónyuges puede generar tensiones en el otro cónyuge que no entienda dicho préstamo o dicha ayuda.

Por supuesto la anticipación es la base de la solución a este tipo de problemas. Aunque no siempre estemos preparados para que un familiar necesite ayuda económica, tenerlo previsto no es difícil y podría ayudar en el momento de producirse.

Todo debería basarse en una serie de acuerdos a partir de las siguientes preguntas

  • ¿Puedes considerar el dinero que le das a la familia como un obsequio en lugar de un préstamo?
  • Si tiene que ser un préstamo, ¿puedes aceptar que se redacte un documento de préstamo legal para asegurarme que se le reembolse?
  • ¿Cuál es la cantidad máxima de dinero que estás dispuesto a dar o prestar a la familia en una emergencia?
  • ¿Hay un número máximo de veces que estás dispuesto a ayudar al mismo miembro de la familia?
  • ¿Hay formas no financieras que puede ofrecer para ayudar si no está en juego el dar o prestar dinero?

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 29/03/18

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Ahorrar no es sólo para los que tienen dinero

Hay una visión distorsionada del ahorro que dice que ahorrar es sólo para los que tienen dinero. Esto no es así. De hecho, ahorrar debería ser un hábito para todos.

La base fundamental del ahorro es la planificación financiera. Cuando alguien dice que ahorrar es sólo para aquellos que tienen dinero realmente está diciendo que la planificación financiera sólo puede hacerse por quienes tienen mucho dinero, y esto es falso, además de peligroso.

La planificación financiera puede ayudar a todas las economías, no sólo a aquellas de ingresos altos. Da igual cuánto dinero entre en casa, todo el mundo puede beneficiarse de tener un control sobre sus finanzas y de gastar menos de lo que ingresa, es decir, de ahorrar. Lo que sí es cierto es que, ahorrar y planificarse puede parecer más difícil con ingresos medios o bajos. Por fortuna, esto no quiere decir que sea imposible. Tanto es así que salvo casos extremos, casi siempre es factible ahorrar un poco.

Hay motivos más que razonables por los cuales necesitamos un plan financiero independientemente de nuestros ingresos.

El primero, y probablemente el más importante, es que si no tenemos este plan va a ser muy difícil establecer ningún tipo de meta o proyecto para nuestro dinero. Desde cosas muy básicas como ser capaces de controlar nuestra relación entre gastos e ingresos, hasta cosas más complejas como nuestra futura jubilación, son elementos que deben incluirse en un buen plan financiero personal.

El mejor camino para ahorrar cuando tus ingresos son bajos

El mejor camino para ahorrar cuando tus ingresos no son elevados es la planificación financiera, y para ello, es básica la figura del presupuesto.

Cuando elaboras un presupuesto de tus gastos e ingresos es cuando eres capaz de visualizar realmente tus puntos fuertes y débiles en lo que a economía personal se refiere. De hecho, cuanto más riguroso. A partir de esa herramienta y con los datos que tengas podrás tratar de reducir gastos y redistribuir donde colocas los ingresos.

Saber dónde va tu dinero mes tras mes es la parte básica de este asunto. Si eres capaz de identificar las salidas de dinero también serás capaz de reducir parte de ellas y reconducir ese dinero a otras metas. Además, con esa información podrás ver si tus gastos están alineados con tus objetivos, no solo en cantidad sino en calidad. En otras palabras, ver si te gastas el dinero en lo que te hace feliz.

Por otro lado, debes pensar que está remodelación de tu presupuesto te puede permitir el acceso a productos que a su vez garanticen tu seguridad financiera, herramientas como los seguros de vida, los seguros de ahorro,  son elementos a tener en cuenta para mejorar tu salud financiera.

A ahorrar se aprende ahorrando

Aunque parezca una redundancia, lo cierto es que cualquiera puede ahorrar, pero para ello primero hay que aprender a ahorrar. De lo que se trata, dados todos los pasos anteriores, es de fomentar el hábito del ahorro. Da igual la cantidad, realmente lo importante es ser capaces de alcanzar esa disciplina en la que de manera automática una parte de nuestros ingresos se destina al ahorro.

Hay muchos productos financieros y herramientas que podemos utilizar en este sentido. Desde modelos muy básicos como el preahorro, en el que el dinero destinado a ahorrar va directamente a un producto financiero sin pasar por nuestras manos, el ahorro es importante para todo tipo de bolsillos.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 01/03/18

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Cuánto hay que cotizar para tener la pensión máxima ¿merece la pena?

Nuestra situación laboral cotidiana influye en nuestra futura pensión a través de las cotizaciones. Veamos cuanto deberías cotizar para tener la pensión de jubilación máxima.

La jubilación máxima, marcada para este año 2018 en 2580,13 € brutos mensuales) es un objetivo que todos podemos tener, sin embargo, la manera de obtener esa jubilación puede no estar al alcance de todos los bolsillos.

Cómo cobrar la pensión máxima en el momento de tu jubilación

En primer lugar debes tener claro si tienes derecho o no a recibir una pensión de jubilación. En el marco legal para solicitar una pensión de jubilación debes estar adscrito a la seguridad social y haber cotizado al menos un total de 15 años de vida laboral. De estos 15 años al menos dos años deben haberse cotizado dentro de los últimos 15 años previos a la jubilación.

A lo anterior debes sumar las limitaciones que tu edad supone a la hora de jubilarse, en la actualidad nos encontramos en un período de transición que concluirá en el año 2027 donde habrá que tener 67 años para poder jubilarse. En la anterior normativa la edad era 65.

El porcentaje máximo de la jubilación que nos corresponda se obtiene a partir del número de años cotizados a la hora calcular el dinero de tu pensión. Si hemos cotizado 15 años tenemos derecho a nuestra pensión de jubilación, pero ese derecho nos ofrecerá sólo el 50% de la pensión que nos corresponda. Según aumentamos el número de años cotizados aumenta el porcentaje que alcanza el 100% de la pensión que nos corresponda si hemos cotizado 37 años en el año 2027. También aquí existe un periodo transitorio que se va elevando desde los 35 años exigidos anteriormente hasta los 37 que se exigirán en el futuro.

Cómo influye la base de cotización en el importe máximo de tu pensión

Ya sabemos la manera en la que podemos cobrar el 100% de la pensión de jubilación que nos corresponda, pero, eso no significa que podamos cobrar la pensión máxima de jubilación.

La pensión máxima de jubilación se calcula sobre la base de cotización de periodos concretos. Según la nueva normativa, el periodo se está ampliando desde los 15 años de 2012 hasta los 25 años que se van a requerir en el año 2022, sumando un año extra por cada año que transcurre.

Por tanto a la hora de la jubilación deberás dividir el total de la base de cotización, por ejemplo de los últimos 25 años, entre 350 y de ahí obtendrás la cuantía bruta de tu pensión. Si ésta es igual o superior al máximo estipulado en cada momento podrás pasar a cobrar la pensión de jubilación máxima.

En la actualidad, por ejemplo, para alcanzar esos 2580,13 € brutos, habría que cotizar al año una media de 36.000 €, lo que nos puede dar una cifra orientativa bastante clara sobre el tipo de salario que hay que tener para cobrar la pensión máxima.

¿Merece la pena al autónomo cotizar mucho más para cobrar la pensión máxima?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que de manera diferente al régimen general, la base de cotización del autónomo no se determina por sus ingresos. El trabajador autónomo puede elegir la base mínima de cotización aunque este obteniendo un rendimiento superior, incluso por encima de la media de la base máxima de cotización.

En los últimos años lo habitual era que el trabajador autónomo esperará a cumplir 49 años de edad para incrementar su cotización. Esto es así ya que la referencia para la base reguladora de jubilación tomaba los últimos 15 años de cotización. Simplemente, aumentando las cotizaciones a partir de esa edad se podía tener una base superior y una remuneración mayor durante la jubilación.

Tras la reforma la situación ha cambiado:

  • En primer lugar, para el autónomo, la edad para las modificaciones en la base de cotización al libre albedrío pasó de los 49 años a los 46 años, ya que a partir de los 47 se han introducido limitaciones en las bases de cotización máxima. Existen excepciones, como los trabajadores con 47 o más años que provengan del régimen general y que tengan una base superior a la mínima o a los propios límites establecidos por edad en la normativa.
  • Se modifica el criterio para determinar la base reguladora y la edad de jubilación, esta última aumenta progresivamente hasta alcanzar los 67 años y la base reguladora lo hará hasta alcanzar los 25 años cotizados.

De este modo, en el año 2022, se tomarán los últimos 25 años el lugar de los 15 anteriores como referencia para la base reguladora que indicará lo que vas a cobrar en tu jubilación.

¿Cuándo y cuánto debería aumentar la cotización el autónomo?

Teniendo en cuenta lo anterior, el momento idóneo para aumentar la base de cotización sería a los 40 años, o los 41 años como máximo. Esto se razona de manera sencilla si tenemos en cuenta que tu jubilación como autónomo se va a determinar en función de las bases de cotización de los últimos 25 años cotizados.

También habría que tener en cuenta que la base no resulte superior a la pensión máxima de jubilación de ese año en cuantía anual, prorrateadas en 12 mensualidades. Si hicieras lo contrario estarías cotizando y pagando por una cuantía mayor a la que vas a percibir cuando te jubiles.

Ese dinero sobrante se puede destinar perfectamente a productos de ahorro complementarios que van a ser determinantes a la hora de no perder poder adquisitivo al jubilarte.

¿Merece la pena cotizar mucho más para cobrar la pensión máxima en el régimen general?

Para quien tenga un sueldo elevado que coincida con las cotizaciones exigidas, obviamente, si es interesante. Para los demás, lo interesante es plantearse como no perder poder adquisitivo en el momento de la jubilación si nuestra pensión no va a ser la máxima.

La opción de aportar más a las cotizaciones parece menos interesante que la opción de destinar ese dinero a productos de ahorro que puedan ir creciendo a lo largo del tiempo. La cotización no produce ningún tipo de interés ni beneficio más allá de la acumulación, pero, crear una cartera de ahorro a lo largo del tiempo puede ser una herramienta complementaria perfecta a nuestra pensión pública de jubilación.

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Economía, Finanzas personales, Historia, IRPF, Jubilación · Escrito por el 15/02/18

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Estrategias de distribución de activos: cómo deberías crear tu cartera

Una buena distribución de activos puede ser la clave del éxito en una cartera de inversión. Veamos cómo podemos aplicar esto en nuestras inversiones.

Cuando haces una distribución de tus activos, en la práctica estableces un objetivo para cada una de las clases entre estos activos: por ejemplo, acciones, bonos, liquidez y, con estos objetivos, tratas de lograr equilibrio para obtener ganancias en las inversiones.

Aunque se podría aplicar casi a cualquier tipo de inversor, desde luego la distribución de activos debería estar siempre presente en los objetivos financieros a largo plazo.

Pensemos en nuestra inversión como una puerta. Si queremos que los tomates ocupen sólo el 15% de nuestra huerta, pero, se descontrolan y comienzan a crecer hasta ocupar más de un 30% probablemente queramos volver a equilibrar la huerta. Para ello o bien a cortaremos la producción de otras verduras u hortalizas, o bien ampliaremos la huerta para que el tomate vuelva a representar el 15%.

El mecanismo básico para que esto ocurra de manera adecuada es tratar de reequilibrar las carteras de inversión cada 12 meses o 18 meses como máximo, para aprovechar la distribución de activos en tu beneficio

Un ejemplo practico

Supón que te encuentras cerca de los 30 años y dispones de una cantidad en torno a los 3000 € para invertir. Si quieres hacer una distribución estratégica de los activos deberás establecer algunos porcentajes en cada activo en función de los objetivos que te marques.

Siendo joven como eres, y con muchos años aún antes de la jubilación, puedes estar dispuesto a asumir más riesgo en tus inversiones. De este modo colocas tu dinero del siguiente modo:

  • El 80% (2400 €) en acciones
  • El 20% (600 €) en bonos

Ahora sitúate 18 meses después. Resulta que tus acciones han funcionado muy bien y han acumulado un 20% de la inversión, sin embargo, los bonos sólo han ganado 2%. Esto modificaría la distribución inicial de tus activos ya que las acciones supondrían el 82% (2880 €) y los bonos supondrían el 18% (612 €)

En esta situación tus activos se encuentran desequilibrados en relación a los objetivos que marcaste, sería interesante en este caso equilibrarlos. Para ello, simplemente, deberías sacar el 2% de las acciones y colocarlo en los bonos. Esto volvería a resituar tu objetivo.

Obviamente los cambios son necesarios con el tiempo. A medida que nos hacemos mayores nos vamos volviendo más conservadores, por necesidad, con las inversiones. Esto hará que vayamos cambiando el porcentaje de asignación de activos reduciendo el riesgo y aumentando la seguridad.

Este tipo de estrategia básica funciona ya que permite períodos relativamente largos en los que no hay transacciones constantes, evitamos las comisiones y dejamos que los mercados se muevan, desajustándose y ajustándose. Por otro lado, en un ciclo de un año o año y medio podemos cambiar la cantidad que asignamos en los activos de manera razonable, son periodos de tiempo interesantes y válidos a tal efecto.

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Economía, Finanzas personales, Gestión de planes de pensiones, Productos de ahorro · Escrito por el 23/01/18

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Como poner tu deuda bajo control en menos de 1 hora

Muchas veces nos da miedo, pereza, o una mezcla de ambas cosas, tratar de poner nuestra deuda bajo control. La mejor manera de hacerlo es enfrentarse a ello, se puede hacer rápido y eficaz.

Tanto si te da miedo enfrentarte a tus deudas y gastos como si no sabes por dónde empezar a hacerlo, hay una serie de pasos concretos que pueden ayudarte a controlar tu deuda de manera muy rápida. En menos de una hora.

Empecemos.

Haz la lista de tus deudas y súmalas.

Por en marcha la calculadora. El primer paso para poder controlar tu dinero es saber a lo que te enfrentas y lo que debes.

Haz una lista de tus deudas. Incluye todas las deudas no sólo las financieras. Ten en cuenta los intereses que tus deudas van a generar en productos como tarjetas de crédito o préstamo. No incluyas el préstamo hipotecario, esta es una deuda a largo plazo que no debe entrar dentro de este cálculo.

Una vez sumadas todas tus deudas divídelas por tus ingresos anuales brutos. La cifra que resulte será la proporción de deuda frente a ingresos y va a ser determinante para el siguiente paso que es elegir una estrategia para pagar las deudas.

Elige la estrategia adecuada para afrontar sus deudas

Aquí vamos a diferenciar diferentes tipos de deuda ya que no todas deben tratarse del mismo modo.

Deuda pequeña: pueden ser deudas de baja intensidad, por mal uso de tarjetas de crédito, por importes pequeños y que sólo requieren de ti un poco de disciplina y mejor gestión del presupuesto. En este caso afróntalas lo más rápido posible y procura no volver a contraerlas.

Vamos a buscar reducir el interés total que pagas. Se puede aplicar el método bola de nieve en el que vamos pagando las deudas desde el monto más pequeño al más grande independientemente de la tasa de interés.

Deuda fuerte: cuando la proporción de la deuda en relación a los ingresos oscila entre el 15% y el 50% va a ser muy difícil que el método bola de nieve o el simple ajuste inmediato funcionen.

Es momento de buscar la refinanciación a través de aquellos instrumentos que mejor se adapten a ello, renegociar las deudas, y tratar de consolidarlas a bajo interés. Si tenemos que renegociar a través de un préstamo debemos ser firmes en el pago de este préstamo y no acumular más deudas que nos pueden llevar a la deuda aplastante.

Deuda aplastante: cuando la deuda supera la proporción en relación a los ingresos del 50% estás en situación de bancarrota y deuda aplastante. En este momento sólo cabe la búsqueda de soluciones extremas como declararse en bancarrota. Existen caminos para hacerlo y la ley contempla esta opción incluso para las familias.

Cuidado con la ayuda mágica

Vas a encontrar en el mercado una gran cantidad de propuestas que te prometen ayudar en la eliminación de deudas. La gran mayoría de ellas se basan en la reunificación de créditos a partir de otros créditos en muchos casos de importe superior.

Antes de acceder a este tipo de herramientas resulta mucho más interesante gestionar tú mismo las deudas. Habla con los acreedores, trata de negociar lo que debes y busca opciones que sean realistas para tu bolsillo. Todo el mundo prefiere cobrar aunque sea más despacio a no cobrar, esta máxima la puedes aplicar perfectamente en tu negociación.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 18/01/18

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Empieza en enero tu plan minimalista

Solemos pensar en el minimalismo como una corriente arquitectónica, pero cada vez son más las personas que lo aplican como un concepto de vida.

Como corriente arquitectónica el minimalismo surge de la frase “menos es más” acuñada por el arquitecto alemán Mies van der Rohe. Es a partir de esta idea cuando se gesta no sólo una corriente arquitectónica sino también un pensamiento estético.

Sin embargo, cada vez son más las personas que aplican el minimalismo en su vida. Esto se hace con un principio básico de vivir con lo esencial para administrar menos. Lógicamente, esto puede traernos beneficios económicos importantes si somos capaces de adaptarnos a su puesta en práctica.

Cuanto más tienes más gastas

Desde un punto de vista financiero cuestiones como almacenar objetos con poco o ningún uso supone un coste y por tanto un perjuicio económico. Esto lo podemos aplicar prácticamente a cualquier ámbito en nuestra vida.

Hay muchos ejemplos que podríamos citar. Desde la acumulación de objetos tecnológicos que, en muchos casos, repiten funciones, hasta cuestiones más cotidianas como el uso del vehículo privado en lugar del vehículo público.

En general, si se quiere empezar a aplicar ideas minimalistas en nuestra economía, y no sólo en lo que al hogar se refiere, debemos comenzar por realizar una evaluación lo más realista posible de nuestras pertenencias. El volumen de pertenencias determina muchas veces la cantidad de espacio que necesitamos. Imagina que puedes reducir tus pertenencias a la mitad, y que, por tanto, ganas espacio de almacenamiento: esto se puede traducir en una necesidad de menor superficie en la vivienda, menos gasto en alquiler o compra.

En buena medida tratar de ser minimalista con nuestras cosas tiene algo de practicar cierto desapego emocional. La gente que lo consigue coincide en haberse dado cuenta de lo absurdo de la acumulación y el gasto extra que supone. Por ejemplo, acumular muchos pares de zapatos cuando realmente nos podría valer con dos o tres pares.

El minimalismo en tus finanzas

Si en el resto de aspectos de nuestra vida el minimalismo puede ser beneficioso, en el caso de las finanzas personales debería ser un objetivo para todos.

En general la tendencia a acumular productos financieros sin mucho sentido está instalada en la mayoría de personas. Acumulamos tarjetas sin necesitar todas ellas, acumulamos cuentas bancarias que olvidamos cerrar y que a la larga pueden suponer problemas graves, contratamos productos financieros sin un análisis profundo de lo que nos suponen.

Aplicar el minimalismo a tus finanzas pasa por revisar a fondo lo que tienes y, en un ejercicio de realismo, decidir qué es lo que realmente necesitas. Generalmente con una cuenta nómina, puede que una cuenta de ahorro, los seguros necesarios para tu protección y aquellos productos de ahorro e inversión que más se ajusten a ti tendrás más que suficiente. Desecha aquellos productos que no usas, o que usas poco, y elige lo realmente útil.

Ojo, aplicar el minimalismo no significa dejar de cubrir las necesidades fundamentales. En el caso de los seguros no se trata de abandonar la protección que éstos brindan, sino de elegir bien lo que contratamos y que sus coberturas sean las que realmente necesitamos.

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Economía, Finanzas personales, Productos de ahorro · Escrito por el 11/01/18

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Cuánto puedes estirar tu dinero

Disfrutar de libertad financiera parte de tratar de ser capaces de acumular un capital que gracias a la inversión produce intereses de los cuales podemos llegar a vivir.

En esta idea básica podemos pensar, por ejemplo, que si mis gastos anuales son de 30.000 € y puedo obtener un rendimiento anual del 10%, lo que necesito para obtener la libertad financiera es un capital de 300.000 €.

Lo anterior, aunque cercano a la realidad, debería verse con cierta perspectiva y aplicar algunas cosas que pueden variar mucho el proyecto. Por ejemplo, ser capaces de determinar realmente cuánto podemos estirar nuestro dinero.

Cómo calcular realmente lo que nos durará nuestro dinero

Y es que la clave está en pensar que, en ese cálculo simple, nuestro capital inicial siempre se mantiene intacto. Es decir, esos 300.000 € se mantienen invertidos de manera constante. Realmente esto hace que el techo de la inversión sea más alto, tal vez, de lo que necesitas.

Sobre todo si buscas libertad financiera en la madurez, una idea interesante es planear que el objetivo de la libertad financiera sea que el dinero dure hasta el día de tu fallecimiento, y, tal vez para eso no sea necesario un capital tan grande.

En este ejemplo, si en lugar de 300.00 € tenemos 200.000 € también va a ser posible obtener libertad financiera durante un buen número de años. Si además vamos reduciendo el capital inicial mejoramos aún más la fórmula.

  • Primer año 200.000 € más 20.000 € de intereses -30.000 € de gasto resultan 190.000 €
  • Segundo año 190.000 € más 19.000 € de intereses -30.000 € de gastos resultan 179.000 €

Y así sucesivamente.

Esto significa que puedes, no sólo aprovechar el rendimiento de tu dinero, sino también ir reduciendo el capital que, en cualquier caso, irá generando dividendos de manera proporcional.

La fórmula para el cálculo del tiempo que puede llegar a durar tu dinero es algo compleja:

En la que

  • N = son los años que durará el dinero
  • P0 = es el tamaño inicial que aportamos como capital
  • p = son los gastos anuales, es decir el dinero que gastamos anualmente
  • i = es la tasa de interés en este caso para 10%, i = 0.10

Para el ejemplo que hemos estado viendo, el dinero nos duraría prácticamente 10 años, concretamente 9,8 años.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 04/01/18

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Qué producto de inversión escoger para tu hijo recién nacido

Si con la llegada de tu hijo estás pensando contratar un producto de inversión que crezca a la vez que lo hace él, debes pensar en el potencial del interés compuesto.

Hay muchas maneras de plantearse generar una cartera de ahorro/inversión para nuestros hijos recién nacidos, pero, en todos los casos deberían basarse en productos a largo plazo.

El interés compuesto

En el interés compuesto, los intereses (la rentabilidad) se añade al dinero que hemos aportado a la inversión. Por tanto la rentabilidad produce más rentabilidad a su vez. Es un efecto multiplicador de dinero, y, fundamental para los ahorradores e inversores a largo plazo.

Podemos poner un ejemplo muy sencillo. Si tenemos 100 € invertidos en un producto que nos da un 10% anual, el primer año producirá 10 € de rentabilidad, con lo cual pasaremos a tener 110 €, pero, el segundo año la rentabilidad se calculará sobre los 110 €, será de 11 € y pasaremos a tener 221 €. Así sucesivamente.

Como aprovechar el interés compuesto, la opción de los PIAS

Obviamente, existen muchas opciones en forma de herramientas de ahorro e inversión, pero, una de las más interesantes es la que ofrecen los Planes Individuales de Ahorro Sistemático.

Se trata de un producto que año tras año desde su aparición ha ido ganando seguidores y aumentando el volumen de contratación.

En los PIAS vamos a encontrar un tratamiento fiscal muy interesante. Aunque las aportaciones no desgravan anualmente, a la hora de cobrar la prestación como renta vitalicia garantizada, tanto las primas como las plusvalías generadas se encuentran casi exentas de impuestos.

A esto hay que sumar la flexibilidad que ofrece la posibilidad de cambiar estrategias de ahorro cuando se desea. Estrategias que combinan pesos diferentes entre renta variable y renta fija. También encontramos opciones para realizar rescates parciales desde el propio inicio de la vida del producto. Junto a todo esto debemos unir la posibilidad de realizar aportaciones extraordinarias, que no superen el límite anual de 8000 € y la posibilidad de interrumpir o activar a voluntad después del primer año las aportaciones.

Como producto a largo plazo tiene todas las características necesarias para ser útil ya que, no sólo nos ofrece un buen entorno para desarrollar las bondades del interés compuesto, sino que también ofrece flexibilidad e incluso liquidez si es necesario. Cuestiones que no alcanzan a todos los productos de ahorro a largo plazo.

La rentabilidad

Obviamente no todos los PIAS ofrecen los mismos resultados, pero en el mercado podemos encontrar opciones tan interesantes como Estrategia 5 de AEGON en la que, con un modelo basado en cestas de fondos graduados según su exposición a riesgo, lleva aportando una rentabilidad media en los últimos siete años del 10,8% según datos del pasado mes de diciembre de 2017.

Es decir, eligiendo de manera correcta el PIAS, no sólo tenemos flexibilidad y un producto seguro, sino también una herramienta potente que genera una rentabilidad muy atractiva.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 21/12/17

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Mifid II, cambios que llegan en el asesoramiento financiero en 2017 y que debes conocer

En los primeros días de enero de 2018 entrará en vigor Midfid II una normativa que va a modificar la manera de entender el asesoramiento financiero.

La Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros, Mifid II (Markets in Financial Instruments Directive) va a suponer un cambio muy importante en el sector financiero. Se trata de la mejora de una normativa ya en marcha desde 2014, pero, que en esta nueva versión avanza mucho más en las medidas de protección del inversor.

Lo que Midifid II nos propone a los inversores es un entorno de inversión mucho más seguro, en el que se encuentra regulados tanto la actividad de los mercados financieros como la de los productos de inversión y la prestación de servicios de inversión. Dentro de la regulación se incluye la exigencia de transparencia en el asesoramiento financiero y la gestión de carteras de inversión. Algo que también alcanza a la propia comercialización de los productos de inversión

Consecuencias inmediatas de MIDFID II

Hay algunos aspectos que van a afectar de manera directa al funcionamiento de las entidades financieras en cuanto a procedimientos y sistemas. Veamos los más destacados.

Asesoramiento independiente o no independiente

Esta es una de las características más importantes de esta nueva regulación. Se adoptan las figuras de entidades independientes o no independientes a la hora de la comercialización y asesoramiento de productos, lo que a su vez obliga a quien preste el servicio de asesoramiento a poseer los conocimientos adecuados para hacerlo.

Si el asesoramiento es independiente tendrá prohibidas las retrocesión es, es decir, cobro de incentivos de las entidades por vender sus productos. Si es dependiente tiene que hacerse sobre el mayor rango posible de productos, ofreciendo al cliente informes detallados de rendimiento y gastos que va a tener que afrontar. De esta manera vamos a saber lo que debemos pagar por los servicios diferenciando gastos de asesoramiento, gestión, operativos…

Evaluación de idoneidad

Los asesores deben evaluar lo idóneo del cliente frente al producto, del mismo modo deben mantener actualizada la información de manera constante. Se trata de no ofrecer productos no adecuados para clientes con perfiles diferentes al que el producto demande.

Información sobre asesoramiento y cartera gestionada

Será necesario que el cliente reciba informes como mínimo trimestrales sobre la evolución de su cartera. También deberán incluirse los detalles relativos a costes y gastos asociados al propio asesoramiento.

Optimización

Para los clientes minoristas será obligatorio garantizar no solo el mejor precio sino también los costes más bajos asociados a la ejecución del instrumento financiero elegido.

Qué nos supone como clientes MIDFII

Como clientes esta nueva regulación supone una gran mejora en los niveles de información que recibimos de las entidades financieras en las que contratamos productos. Una mayor transparencia, un asesoramiento más adecuado y la búsqueda de las mejores opciones y costes en la contratación de instrumentos financieros.

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Economía, Finanzas personales, Fiscalidad, Fiscalidad, Noticias, Productos de ahorro · Escrito por el 19/12/17

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