Puntos ciegos de todo inversor que pueden hacerte perder

Si queremos rentabilizar nuestro dinero hay muchas cosas importantes a tener en cuenta, los puntos ciegos en la inversión entre ellas.

Los puntos ciegos en la inversión son esas situaciones en las que tomamos malas decisiones y cometemos errores al invertir nuestro dinero. Estas malas decisiones casi siempre son poco rentables y pueden llegar a ser irreversibles. La mayoría de veces estos fallos son el resultado de actuar de una manera impulsiva y poco meditada de manejar la inversión. La buena noticia es que podemos corregirlos pero para ello es necesario conocer estos errores con más profundidad.

Éstos son los puntos ciegos que pueden hacer que nuestra inversión sea un fracaso.

Dar demasiada importancia a la actualidad

Basar nuestras decisiones a la hora de invertir exclusivamente en las noticias o los eventos de actualidad puede ser un error grave. Aunque es normal que tendamos a recordar lo más cercano en el tiempo, si queremos huir de este punto ciego en la inversión hay que poner en valor también los análisis históricos de las inversiones.

Esto puede sonar más complejo de lo que realmente es: significa que no prestemos atención solamente a los resultados inmediatos o el rendimiento más cercano de un valor de bolsa, por ejeplo. También es necesario mirar cómo lo ha hecho en el tiempo y qué podemos a medio y largo plazo que generan. A todo ello podremos acceder casi siempre desde la propia información de los productos financieros.

Entrar en pánico con las malas noticias

Este es uno de los puntos ciegos más habituales al invertir y también de los más destructivos. Ocurre cuando ante una mala noticia relacionada con nuestra inversión nos invade el miedo y tomamos decisiones sin meditar, basadas sólo en el miedo generado por la noticia. Se trata de miedo a perder dinero, algo que nos asusta a todos. En este sentido, nuestra personalidad también influirá en cómo reaccionamos ante una mala noticia.

No hay una sola manera de controlar el pánico cuando estamos perdiendo dinero. Lo que sí debemos tener siempre claro es que los sentimientos extremos no son buenos consejeros. Ante una situación como ésta hay que tratar de mantener la calma y reflexionar usando otros elementos y opiniones y nunca en solitario. Comprobar cómo responden los inversores expertos o lo que aconsejan los analistas puede ser una buena manera de no entrar en pánico.

Crear una visión irreal a tu medida de la inversión

Este es un punto ciego realmente grave porque además no solemos ser conscientes de que lo hacemos. Podríamos casi definirlo como un exceso de confianza. Ocurre cuando nuestras decisiones se basan en lo emocional o en presentimientos, corazonadas, etcétera.

Cuando esto ocurre no sólo podemos equivocarnos en la inversión, también podemos aferrarnos a una idea errónea sólo por el vínculo emocional que creamos al confiar en ella. Es decir, podemos incluso no hacer caso a las señales más evidentes de retirada en una mala inversión.

La mejor herramienta a utilizar en este caso es el sentido común. Huir de presentimientos o sensaciones y guiarnos por realidad y consejo profesional.

En definitiva la decisión adecuada para evitar los puntos ciegos en nuestras inversiones pasa por configurar un plan de gestión para nuestro dinero, realista, bien fundamentado en lo que somos como inversores y bien contrastado, mejor si es con profesionales.

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A partir de qué edad te puedes jubilar y cuánto necesitarás para lograrlo

La manera de jubilarse antes es acceder a la jubilación anticipada. Veamos a partir de qué edad te puedes jubilar y lo que necesitas para lograrlo.

Los últimos cambios en el sistema de pensiones supusieron una modificación importante en el apartado de la edad de jubilación y el cálculo de pensiones. Si tomamos el ejemplo de quienes se jubilaron el pasado año 2016 veremos que para estos la edad de jubilación era 65 años y cuatro meses. Si nos adelantamos en el tiempo veremos como en la progresión de la modificación de este requisito, en el año 2027 para jubilarte tendrás que tener 67 años.

Tanto en el futuro como ahora existe la opción de jubilarte antes, pero para ello debes acceder a la jubilación anticipada, que , como verás, también ha modificado con esta reforma buena parte de sus condiciones.

La jubilación anticipada

Hasta el año 2013 quienes querían jubilarse de manera anticipada y voluntaria podían solicitar la jubilación a partir de los 61 años. Con la modificación de la edad ordinaria para jubilarse, también la jubilación anticipada se ve afectada y aumenta el límite de edad para acogerse a ella. De manera general no se podrá acceder a la jubilación anticipada antes de los 63 años y cuatro meses con el requisito de haber cotizado un mínimo de 35 años y que, de estos, dos se encuentran entre los 15 últimos años previos a la solicitud de jubilación.

Cuánto necesitas para jubilarte

Tratar de calcular cuánto dinero necesitas para jubilarte es equivalente a tratar de no perder el poder adquisitivo que has mantenido durante tu etapa laboral, incluso, si es posible, superar dicho nivel económico.

Para ello necesitaríamos realizar dos pasos que van a ser más o menos complejos dependiendo de lo claras que tengamos nuestras finanzas personales. Para aquellas personas acostumbradas a controlar su economía, que poseen un buen conocimiento de sus gastos e ingresos, que controlan sus productos financieros y que también conocen sus cotizaciones a la seguridad social, va a ser relativamente fácil. Para aquellos que no dominan ninguno de esos aspectos la primera recomendación es precisamente tratar de ponerse al día en todos ellos.

Estimación  de gastos e ingresos

Este es el primer paso que debe dar. Se trata de realizar una estimación de o que vas a necesitar. Empezaremos en primer lugar por los ingresos futuros. Para ello deberías calcular la pensión pública que te va a quedar tras la jubilación, así como otros ingresos que pudieran derivarse, de tu patrimonio, por ejemplo el alquiler de una vivienda.

Calcular la futura pensión pública no es una tarea sencilla, sobre todo para quienes tienen lejos aún la jubilación, ya que es más que probable que en un futuro no muy lejano se ajuste mucho más aún de lo que ya está. Si te cuesta dar con el cálculo exacto o no quieres invertir mucho tiempo en ello, piensa que difícilmente va a superar el 50% o el 60% de tu salario actual. Es mejor ponerse en un plano pesimista que quedamos cortos a la hora de calcular los ingresos complementarios.

Una vez tengas determinados estos ingresos debes realizar un cálculo de los gastos futuros. En el cálculo de gastos debes tener en cuenta las posibles amortizaciones que ya hayas realizado, por ejemplo la hipoteca, pero también la aparición de gastos nuevos. Un error muy común es no pensar en que se van a abrir nuevos caminos de gasto, por ejemplo, viajes, mayor inversión en salud, etcétera.

Cruzar los datos de ingresos futuros y previsión de gastos nos va a dar la cifra estimada anual que debemos complementar.

Busca herramientas para obtener el capital que necesitas

Si del resultado de gastos e ingresos resulta que no necesitas capital adicional, enhorabuena, eres un auténtico privilegiado. Sin embargo, para la gran mayoría será necesario contar con un capital adicional para poder mantener la calidad de vida y el poder adquisitivo.

Obviamente esto se obtiene a través de herramientas de ahorro que nos permitan ir consolidando un capital a lo largo del tiempo, capital que posteriormente utilizaremos como el complemento que necesitamos.

Generalmente es buena idea para calcular el dinero que tenemos que ahorrar, tomar el mismo porcentaje de gastos e ingresos que tenemos en la etapa laboral. Es durante la etapa laboral cuando hay que ahorrar, por tanto este cálculo es necesario. Si hemos determinado, por ejemplo, que necesitamos cubrir 4000 € anuales como capital adicional, y sumamos un periodo de tiempo determinado para percibirlos (recuerda que la esperanza de vida hoy en día es muy superior a la hace tan sólo una década) ya nos ponemos en situación de buscar los productos de ahorro necesarios.

En este cálculo no debes olvidar sumar a la rentabilidad que se proponga la pelea constante contra la inflación. La inflación hace que año tras año tus productos de ahorro tengan que luchar contra la subida de precios. Desde los seguros de ahorro hasta los planes de pensiones o fondos de inversión la cantidad de herramientas a tu disposición son muchas. Se trata de encontrar aquellas con las que te sientas más cómodo y respondan mejor a tus cálculos.

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Cuando tomar las riendas de la economía de tus padres

Nos va a pasar a todos. Nuestros padres se hacen mayores y llega un momento en que los hijos deben tomar las riendas de sus finanzas y sus cuidados de salud. ¿Cómo hacerlo evitando los conflictos?

Es un tema difícil, controvertido y en cada familia puede ser muy diferente. Depende de tantas variables que es complicado. Lo cierto es que en España, en Europa, la población envejece y cada día son más las personas que llegan a la edad de jubilación. En circunstancias normales, aún así, nuestros mayores llegan a este punto perfectamente cuerdos y sin necesidad de tutelaje en cuanto a la economía familiar. El primer punto a tener en cuenta es cuándo plantear un problema tan sensible. Se estima que la Regla 40/70, es decir, cuando los hijos están en la cuarentena y los padres ya han pasado de los 70 años es un buen momento para mantener charlas sobre planificación financiera, cuidado a largo plazo, etc. Es más interesante abordar estos temas de manera natural que cuando aparezca una crisis en forma de enfermedad, por ejemplo, lo que obliga a tomar decisiones sobre la marcha. Para ello, como hijos debemos estar atentos a señales como facturas sin pagar, cheques devueltos, llamadas de los acreedores o comprar inusuales o innecesarias.

Si vemos que es el momento de intervenir es importante encontrar el enfoque correcto. Por lo general, debería ser una reunión con un círculo pequeño y de personas claves. Para que todo vaya bien será necesario destacar los aspectos positivos de la situación  y no los negativos. No es bueno ser condescendiente, sino tratar a nuestros padres como compañeros e iguales.  Para ello hay que ayudar a sus padres a entender que estamos cuidando de ellos y apoyarse en personas de confianza, en un aliado, un planificador o un abogado de la familia. No es una mala idea, tampoco, someter a un control minucioso sus finanzas también. De esta manera, nuestros padres lo verán de una forma natural y evite palabras contundentes y gruesas como siempre, nunca o nada. Y en caso de duda, hay que preservar la dignidad de sus padres, tratar de evitar que se sientan heridos.

Si las cosas se ponen feas, si nuestros padres no pueden decidir, necesitaremos un poder para poder realizar las acciones que crea necesarias en cuestiones financieras. Un poder es un documento legal que otorga a una persona u organización la autoridad para actuar en nombre de alguien en asuntos financieros, legales y cuestiones relacionadas con la salud. Con él podríamos proteger su bienestar financiero, amén de poder actuar en emergencias médicas o si aparece un declive pronunciado en la competencia mental. Para conseguirlo es muy probable que necesitemos la ayuda de un abogado. El mejor momento para conseguirlo es cuando los padres todavía no han perdido la capacidad de manejar sus propios asuntos.

Es importante que, como hijos, también tengamos conocimiento de la situación económica, saber cuáles son los ingresos y las obligaciones financieras. Por tanto, no debemos olvidarnos de echar un vistazo a las cuentas bancarias, las declaraciones de tarjeta de crédito, las cuentas mensuales, la lista de préstamos y otras deudas, declaraciones de la Seguridad Social, documentos de inversión, pólizas de seguro de vida, salud y propiedad, títulos de vehículo, acciones de propiedad, cotizaciones y los certificados de nacimiento y licencias de matrimonio.

Otras cuestiones que debemos tener en cuenta son los seguros privados de salud, adaptados a las futuras necesidades, un seguro de cuidado a largo plazo, una hipoteca inversa para convertir su patrimonio en efectivo mientras viven.

Por último, otra de las cuestiones clave es la posibilidad de hacer un contrato de cuidado personal. Esto quiere decir que si uno de los hermanos toma las riendas, no sólo médicas, sino financiera, se acepte reembolsarle como cuidador, con el fin de reducir la sobrecarga con pagos directos, un plan de sucesión, transferencia de una propiedad, póliza de seguro de vida para el cuidador. Se aconseja evitar este tipo de conflictos entre hermanos y aumentar el soporte manteniendo la comunicación, dar descanso al cuidador y no tener problemas en pedir ayuda externa.

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Economía · Escrito por el 14/09/17


Lecciones de inversión que podemos aprender del póker

El póquer es un juego en el que la suerte tiene una importancia capital, pero también nos proporciona algunas lecciones de estrategia y gestión útiles para invertir.

Y es que, aunque obviamente no son lo mismo, del póker podemos extraer algunas conclusiones que son perfectamente aplicables a la inversión. .Así es como el póker puede convertirnos en mejores inversores.

No seguir los resultados a corto plazo

Si juegas más o menos habitualmente al póker habrás conocido muchos jugadores, malos jugadores, que funcionan a base de grandes golpes en momentos poco adecuados, jugándose todo de manera alocada. Este tipo de juego a veces proporciona grandes ganancias inmediatas.

Cuando perdemos frente un jugador así solemos cuestionarnos nuestras estrategias e incluso llegamos a pensar si no será adecuado, al menos en ese momento, hacer algo parecido y realizar grandes apuestas ilógicas que a tu rival le han funcionado tan bien. Lo que no sabes es la cantidad de pérdidas que ese jugador ha ido acumulando a base de una estrategia no razonada. Probablemente sea un jugador perdedor, incluso en el corto plazo, que sólo ha brillado en esa jugada o en jugadas parecidas, pero que a largo plazo perderá todas sus ganancias.

Tanto en el póquer como la inversión, las estrategias comprobadas tienen éxito a largo plazo. Este éxito puede ser más o menos moderado, e incluso atravesará depresiones de mala suerte, pero a la larga es el camino correcto.

 No te guíes por las corazonadas, usa las estadísticas

Sin olvidar la cuota de suerte que hay que tener para ganar en el póquer, la gran mayoría de jugadores ganadores reconocerá que el éxito en el póquer viene de saber entender las probabilidades. Déjate guiar por los buenos presentimientos ante una mano o por las sensaciones del momento, puede ser un error absolutamente garrafal.

Las posibilidades de que una pareja de sietes gane al final de la mano a una pareja de ases es siempre la misma, no se va a modificar porque tú te sientas afortunado esa noche. Del mismo modo, invertir basándose en corazonadas, intuiciones o pronósticos poco ortodoxos hará que te vaya tan bien como con esa pareja de sientes frente a mis ases. A veces podrás ganarme al final de la mano, a largo plazo perderás todo.

El exceso de confianza es un grave error

No importa lo hábil que seas, tú no controlas cuál es la siguiente carta que va a llegar a tu mano. El exceso de confianza o la sobreestimación de las posibilidades de uno mismo en la mesa es un error gravísimo en el póker. Del mismo modo, los excesos de confianza en las inversiones son un error muy común y bastante grave.

Es cierto que estos excesos de confianza vienen en parte acompañados por pronunciamientos de expertos que valoran la subida de tal o cual valor, de tal o cual mercado. Debemos recordar en este caso que un experto en economía o inversión puede orientar, pero no tiene la capacidad de predicción sobre hacia dónde se dirigen los mercados, no como para generar un exceso de confianza en nuestras decisiones.

El control emocional es básico

Tanto en el póquer como en la inversión el control emocional es esencial. No es sencillo controlar una racha de malas cartas en el póquer, como tampoco es sencillo mantenerse sereno ante una mala racha en nuestras inversiones. Dejarse llevar por la frustración y operar bajo el pánico no es en ninguno de los dos casos la solución.

El control emocional es más importante incluso en la inversión que en el póquer. El motivo es que, en frío, sabemos que el éxito o el fracaso se van a medir en la capacidad que tenemos de mantenernos sin perder los nervios durante los periodos difíciles, sabiendo que los movimientos en los mercados presentan un funcionamiento cíclico. Del mismo modo en el póquer sabemos que tarde o temprano las cartas volverán a sonreírnos.

La casa siempre gana

Podemos tener días ganadores y días perdidos jugando al póquer, pero tenemos una certeza inamovible, la casa siempre gana una cantidad de cada bote que has jugado.

Dependiendo de las comisiones que la casa aplique tus ganancias se van a ver reducidas, ya que una parte de ella se destina a dichas comisiones. Obviamente lo mismo ocurre en la inversión, tú puedes incluso llegar a perder dinero en tus inversiones, pero las comisiones las habrás abonado o tendrás que abonar puntualmente. Es importante tener esto en cuenta para no perder de vista la importancia de los gastos y comisiones en nuestra inversión.

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Cómo trabaja un asesor financiero

Del mismo modo que cuando queremos construir una casa recurrimos a un arquitecto, cuando se trata de construir nuestra jubilación y nuestro futuro económico podemos recurrir a la figura del asesor financiero.

El asesor financiero es la figura que se encargará de ayudarnos a poner nuestr ahorro en marcha, en caso de no tenerlo, y a maximizarlo, si es que ya ahorramos. Además, nos ayudará a identificar nuestros objetivos económicos (muchas veces coincidirán con metas vitales) y a encontrar las herramientas más adecuadas para alcanzarlos.

Cómo funciona un asesor financiero

El asesoramiento financiero empieza por conocer las necesidades del cliente, es decir, de nosotros como ahorradores.

En una primera reunión el asesor reunirá información sobre nuestra situación financiera, nivel de ahorro, gastos, aseguramiento… Además nos preguntará por nuestros objetivos económicos a corto, medio y largo plazo, así como por nuestro perfil de riesgo. Esto último es muy importante, ya que a través de un análisis de nuestros conocimientos financieros y la capacidad para asumir pérdidas y riesgos podrá ofrecernos la mejor solución financiera.

Y es que tan importante es obtener una buena rentabilidad para nuestros ahorros como poder dormir tranquilos por las noches. En otras palabras, que el nivel de riesgo que asumimos nos permita vivir sin preocupaciones por lo que pueda pasar en el mercado. Para eso está también la figura del asesor financiero.

Con estos datos, en la primera o segunda reunión el asesor planteará una serie de productos financieros adecuados a nuestros objetivos. Si queremos ahorrar de forma automática y sistemática podría ser un PIAS, por ejemplo, mientras que si queremos ser algo más agresivos podría tratarse de un Unit Linked. En cualquier caso puede tratarse de uno o varios productos en función de nuestro perfil de riesgo y nuestros objetivos. Al final, si tenemos un objetivo a medio plazo, como puede ser comprar una casa en 5 años, el producto en el que invertir puede ser diferente que el que necesitemos para preparar la jubilación dentro de 30 años.

Un buen asesor sabrá explicar el porqué de cada una de sus alternativas. Además, una vez contratemos se encargará de hacer un seguimiento de las inversiones y de informar en caso de que fuese necesario realizar algún cambio en la estrategia. Lo normal es que nos reunamos con él por lo menos una vez al año para este seguimiento.

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Lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados

La experiencia es un grado, dicen. Desde luego, en lo que se refiere a ahorro, nuestros mayores pueden darnos muchas lecciones. Veamos lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados para manejar su dinero.

Probablemente la principal lección, la más básica y la más importante, es la necesidad ahorrar para la jubilación. La casi obligación de consolidar en el tiempo una cartera de ahorro que permita una jubilación sin pérdida de poder adquisitivo o que minimice esta pérdida.

Consolida el ahorro para la jubilación y no lo toques

Cada vez tenemos más clara la importancia del ahorro para la jubilación. También tenemos muy claro que cuanto antes comencemos a ahorrar, mejor. Esta combinación logra que las carteras de ahorro puedan ir creándose a lo largo de décadas, algo positivo pero con lo que hay que tener cuidado.

Cuando llevamos muchos años ahorrando podemos tener la tentación de acudir a este dinero ante imprevistos o simplemente ante necesidades financieras. Esto es un error.

El ahorro para la jubilación debe cerrarse y hacerse inaccesible, sobre todo cuando más cercana este la hora del retiro laboral. No sólo por las posibles penalizaciones que podemos tener en los productos de ahorro, también por lo que supone trastocar un plan a largo plazo y romper la fortaleza del interés compuesto.

Revisa tus productos de ahorro y aportaciones de manera habitual

Obviamente, no se trata de contratar un plan de pensiones y echarse a dormir ni mucho menos. De hecho, esta no tiene por qué ser ni la única ni la mejor alternativa para ahorrar para la jubilación.

En primer lugar, se trata de ser capaces de discernir la cantidad de dinero que vamos a necesitar en el futuro. Esto no es tan complicado, a partir de calcular cuáles serán nuestras pensiones públicas y hacer una proyección de gastos podemos acercarnos a esa cantidad. No se trata de ajustar al céntimo, se trata de obtener referencias.

Es muy probable que con los resultados del plan de pensiones no alcances esta cifra. Esto es algo que también debemos aprender de los jubilados ya que los rescates de los planes de pensiones no siempre necesariamente alcanzan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Por tanto se impone una buena revisión cada cierto tiempo de nuestros productos de ahorro, aumentar el rango de los mismos y apostar por diferentes opciones diversificando el ahorro. Esto generará diferentes niveles de aportación pero, a la larga, todo ello puede volcarse en una única cartera de ahorro con diferentes productos. Ese es el objetivo.

Apuesta por el preahorro y control del gasto

Eso que hoy en día denominamos frugalidad y que nuestros mayores denominaban guardar una peseta para mañana, es una gran enseñanza que deberíamos tener todos en cuenta.

Por un lado el control del gasto y la minimización de los gastos innecesarios se traduce siempre en más cantidad de dinero libre para el ahorro o la inversión. Esto siempre es una buena idea. La mejor manera de alcanzar estos objetivos es realizar un estudio profundo de nuestros ingresos y gastos y plasmarlo en un presupuesto. De este modo podemos analizar virtudes y defectos de nuestra manera de gestionar el dinero y enmendar los errores.

Por otro lado el ahorro como hábito es una cuestión vital. Para aquellos que no están habituados a ahorrar o que les cuesta visualizar el destino del dinero a largo plazo, preahorrar es probablemente una de las mejores soluciones. Este tipo de ahorro se basa en algo tan simple como apartar una cantidad de dinero de manera inmediata según entra en nuestras manos y destinarla a un producto de ahorro. Esto puede hacerse incluso de manera automática.

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5 pequeños cambios que te ahorrarán dinero a largo plazo

En muchas ocasiones ahorrar parece una tarea imposible. Esto suele ocurrir sobre todo cuando no hacemos un examen de nuestros gastos e ingresos y no prestamos atención a los pequeños cambios que nos ahorrarán dinero a largo plazo.

Ahorrar a largo plazo resulta más complejo que a corto plazo. El motivo es simple, a corto plazo visualizamos cerca los posibles los objetivos de  ahorro, mientras que, a largo plazo estas metas se diluyen o resultan menos perceptibles por lejanas. Sin embargo, el ahorro a largo plazo es el más eficaz y el más indicado para todo tipo de bolsillos.

Hay muchas maneras para mejorar nuestras finanzas personales y no siempre se trata de llevar a cabo grandes acciones. Al contrario, una suma de pequeños cambios puede suponer un gran ahorro de dinero a largo plazo. Vamos a repasar cinco de estos pequeños cambios que cualquiera podemos poner en práctica.

  • Apostar por la calidad

El precio no siempre debe de ser el único driver para la toma de decisiones. Hay muchos productos doble compensa apostar por la calidad. Esto puede parecer un contrasentido si hablamos de ahorro, pero realmente no lo es.

Tiene mucho más sentido gastar algo más de dinero en un producto de calidad que nos garantice durabilidad que en otro más barato que se rompa o disminuya sus prestaciones en un plazo corto de tiempo y nos obligue a cambiarlo. Los muebles o la ropa pueden ser un buen ejemplo de cómo apostar por la calidad en determinadas áreas de gasto puede suponer un ahorro a largo plazo.

  • Incorporar hábitos frugales

En los últimos años se habla mucho de la frugalidad como un elemento clave entre aquellos que buscan la salud financiera. Realmente la frugalidad no es nada nuevo, es el equivalente al “no gastar a lo tonto” de nuestros mayores.

Lo bueno es que podemos incorporar la frugalidad a prácticamente todos nuestros hábitos. Por ejemplo, en el hogar hay decenas de pequeños gestos que pueden ayudarnos: no dejar luces encendidas, no dejar el agua del grifo corriendo sin uso, utilizar de manera inteligente la calefacción o los sistemas de aire acondicionado… Un gran número de pequeñas acciones que sumadas pueden suponer un gran ahorro a largo plazo.

  • Conducir de manera eficiente

El uso de vehículos particulares supone un enorme gasto a lo largo de los años, no sólo por el coste de los propios vehículos, sino también por el gasto en combustible, mantenimiento, etcétera.

En la última década se ha demostrado de manera concluyente que la conducción eficiente puede suponer un ahorro superior al 30%, tanto en combustible como el mantenimiento del vehículo. Por tanto, a largo plazo, conducir de forma eficiente puede suponer un enorme ahorro a nuestro bolsillo.

Hay muchos elementos a tener en cuenta para una conducción eficiente, por ejemplo, el control de la velocidad, el uso racional de las marchas del vehículo, el mantener en estado óptimo elementos como neumáticos, control de aceite, etcétera… Sumado a una conducción serena, sin acelerones ni cambios bruscos de velocidad, puede ser el principio de un buen ahorro a largo plazo.

  • Revisar a fondo los gastos corrientes

No siempre hacemos un estudio profundo de nuestros gastos corrientes. Esto significa que, con el tiempo, nos vamos acomodando a servicios o proveedores y no realizamos comparativas de mercado que puedan mejorar nuestras ofertas.

Realmente esta es una actitud que no tiene sentido. Los mercados evolucionan y las ofertas de servicios también, por lo que resulta obligado cada cierto tiempo revisar a fondo nuestros gastos corrientes y las alternativas que podemos tener con otros servicios o proveedores.

  • Abrazar la eficiencia energética

Desde el uso de bombillas más eficientes hasta la incorporación de electrodomésticos de alta calificación de eficiencia, apostar por la eficiencia energética supone a largo plazo un gran ahorro.

Del mismo modo que ocurre con la apuesta por la calidad que repasamos anteriormente, en este caso los costes inmediatos pueden ser superiores pero hay que tener en cuenta que buscamos metas lejanas, estas metas de ahorro pasan necesariamente por nuevos hábitos que nos permitan ser más rentables durante toda nuestra vida, no durante un periodo corto de tiempo.

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5 libros de finanzas que debes leer

La cultura financiera es fuente de salud económica. Una buena manera de cimentarla es acudir a la lectura de libros de finanzas. Vamos a descubrir cinco interesantes lecturas para todos los públicos.

Desde luego no vamos a convertirnos en expertos de la noche a la mañana por la lectura de estos libros, pero sí podemos adquirir determinados conocimientos y herramientas que nos permitan entender mejor tanto nuestras finanzas personales como la economía en general.

Esto no quiere decir que esta selección sea básica. Hay libros de finanzas de un nivel más asequilbes, pero quizás menos interesantes.

Piense y hágase rico, de Napoleón Hill

Se trata de uno de los clásicos de la literatura de finanzas, orientado a lo motivacional. En este libro, todo un betseller con millones de lectores, se dan la mano las finanzas personales con el crecimiento intelectual y espiritual.

El autor propone un todo entre estas tres cuestiones y ofrece ideas y estrategias adaptadas según cada persona. Un clásico de la literatura de finanzas asequible.

Los secretos de la mente millonaria, de T. Harv Eker

Este libro arranca de la propia experiencia del autor quien, tras atravesar un periodo difícil de bancarrota, consiguió en dos años obtener éxito económico, construir una importante firma de consultoría y convertirse en millonario.

El libro parte del análisis sobre lo que las personas con grandes fortunas hacen y piensan de manera diferente al resto de las personas. A partir de aquí nos propone una serie de caminos a recorrer en busca del éxito financiero.

19 secretos que tu vecino millonario no va a decirte, de Thomas Stanley

El éxito de los millonarios y las personas con grandes fortunas se encuentra muy presente en buena parte de los libros de finanzas más asequibles. Generalmente, el tema parte del análisis o la interpretación personal del autor, sin embargo, este caso es diferente.

El autor se basa en una larga cadena de entrevistas e investigaciones sobre millonarios para elaborar una teoría particular, en la que, muestra cómo los millonarios que mejor aprovechan su fortuna y que más partido sacan a su dinero se alejan de estereotipos basados en el gran consumo y la ostentación. Un libro muy interesante que nos presenta una faceta tal vez algo desconocida sobre las grandes fortunas del mundo.

El código del dinero, de Raimon Samso

En este libro vamos a encontrar dos caminos muy interesantes y a tener en cuenta. Por un lado, el autor nos va a proporcionar una serie de consejos e ideas orientados a utilizar nuestro ahorro y sacar mayor partido de nuestro dinero, lo cual sin duda es interesante.

A la vez, el libro desarrolla una atractiva teoría sobre la combinación entre el desapego, ciertos toques de frugalidad y como la libertad financiera es la base de la prosperidad en las finanzas personales. Sin duda otra lectura muy interesante a tener en cuenta para mejorar nuestra cultura financiera.

La transformación total de su dinero, de Dave Ramsey

A primera vista puede parecer otro libro de consejos para mejorar las finanzas personales. Si bien es cierto que este es el objetivo que se nos propone, las herramientas a través de las que podemos lograr dicho objetivo son novedosas y muy interesantes.

El autor ataca y elimina una gran cantidad de mitos generados sobre el manejo de las finanzas personales y el dinero, dando especial importancia a los factores que nos hacen gastar más de lo que tenemos que gastar y acrecentar nuestras deudas de manera innecesaria. Se trata en definitiva de un plan económico para racionalizar el uso de nuestro dinero de muy recomendable lectura.

Ahora sólo falta elegir con cuál empezar y apuntarlos todos como lecturas vertaniegas.

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Trucos que sí funcionan para encontrar un vuelo barato

El billete de los aviones es muchas el mayor gasto  al contratar unas vacaciones. Si lo haces con tiempo y comparando puedes ahorrar mucho dinero.

Puede que ya hayas reservado tus vacaciones de verano o quizás te encuentras en la operación de hacerlo y todos, absolutamente todos, tenemos el mismo objetivo conseguir el mejor vuelo al menor precio. Puede parecer difícil o imposible, pero siempre hay trucos que te pueden ayudar a comprar ese vuelo más barato.

Uno de los primeros consejos que podemos darte para ahorrar en tu billete de avión es que busques en, al menos, dos comparadores diferentes en la que se incluyan compañías low-cost. Uno de los más interesantes siempre es el de Skyscanner, que cuenta con una base de datos enorme, la búsqueda resulta muy rápida, por horas, y trabaja con más de 80 divisas, ideal para los vuelos internos en el extranjero. Además, permite crear alertas de vuelos.

Otro comparador interesante es Momondo, donde puedes averiguar las fechas más baratas para volar a un lugar concreto ya que aparecen paneles con cada día en un mes para ese destino. Tiene muchas bases de datos también y gran variedad de filtros para elegir.

Si lo que necesitas es encontrar vuelos con características concretas entonces debes mirar en Kayak, que es muy rápido, tiene gran variedad, cuenta con algunas compañías de lowcost, te permite hacer un historial de tus bísquedas para compararlas y tiene variedad de filtros. En E-dreams encontrarás todo. Hay muchas personas que lo usan como base de datos para el resto de sus comparaciones. Cuenta con una gran base de datos y compañías.

Por último, te presentamos Atrapalo que es ideal para buscar vuelos nacionales. Permite filtrar los resultados con número de escalas, franja horaria, aeropuerto y compañía.

Por otro lado hay personas que buscan un avión más hotel. En este caso te sirve Edreams, pero también debes visitar páginas como Expedia, Lastminute o Minube. Antes de lanzarte a comprar te recomendamos que le eches un vistazo a la sección de Hoteles Baratos porque muchas veces se ahorra contratando por separado si alguna página tiene ofertas especiales.

Amén de todos los comparadores anteriores debes tener una serie de claves para no pagar de más por tus billetes. La primera es tener clara la fecha. Por regla general, cuanto antes tengas clara la fecha y te pongas a buscar ese vuelo, más barato será tu vuelo, mientras que, por otro lado, hay lugares donde es más barato viajar dependiendo de las estaciones del año que sean. Si tu fecha es flexible y lejana será más fácil encontrar vuelos baratos.

El comparador Momondo aporta un dato interesante: lo ideal es contratar, por lo menos, con 56 días de antelación, ya que esto te permitirá ahorrar un 28%. Cuanto antes reserves, más barato te saldrá. Estos datos indican que el jueves a las seis de la tarde es el mejor momento de la semana para contratar, mientras que el sábado es el día más caro de la semana porque hay más gente buscando vuelos. Skyscanner, además, sugiere que para viajar a Francia el mejor momento es noviembre y que hay que contratar con siete semanas de antelación, a Italia recomienda ir el mismo mes, pero comprar ocho semanas antes, enero es la mejor fecha para ir al Reino Unido y es mejor contratar 13 semanas antes, mientras que para ir a Tailandia, el mejor momento es en mayo, haciéndolo 28 semanas antes una menos que a Estados Unidos, donde sale más barato ir en febrero.

Si tu destino es un lugar muy turístico, deberías mirar también en páginas que organizan viajes concretos a estos lugares. Y es que siempre hay vuelos chárter que no se llenan y puede ser tu oportunidad para comprar más barato. Debes mirar en dos páginas: Liligo y Trabber. Por último, no está de más que uses, si te dejan, la pre-reserva. Esta es una opción en la que puedes reservar por 24 o 48 horas un vuelo y si pasado ese tiempo no has encontrado nada mejor, comprarlo, mientras que si encontraras algo más barato o interesante, lo puedes dejar correr. A veces esta pre-reserva puede conllevar un coste.

Sigue estos trucos y podrás tener unas vacaciones de lujo a precio de turista.

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Errores que cometes con el dinero y que debes evitar

Todo el mundo comete errores con el dinero. Hay algunos que se repiten más que otros y que deberías conocer.

Errores que cometes con el dinero y que debes evitar

Nadie nace aprendido en finanzas. Si a esto le sumamos que tampoco existe una cultura amplia de la educación financiera, es normal que en nuestro día a día comentábamos muchos errores con el dinero. Veamos los principales errores que cometes con tu dinero.

Falta de planificación

Errores habituales en el manejo de las finanzas personales hay muchos, pero la falta de planificación es probablemente el más importante.

No tener un plan para tu dinero parte de no tener un control exhaustivo sobre los gastos e ingresos. Esto hace que no tengamos elementos de juicio para valorar cuando un gasto es necesario, posible o prohibido. Generalmente, la falta de planificación lleva a gastar más de lo necesario, y, en el peor de los casos hasta más de lo posible.

Sin embargo, también es uno de los errores de más fácil solución: basta simplemente con elaborar un presupuesto realista de ingresos y gastos. Eso sí, una vez logres crear ese presupuesto deberás atenerte a él a rajatabla.

Abusar de los pagos aplazados

A corto plazo el pago aplazado puede parecer una buena idea para nuestro bolsillo. Este tipo de pago, bien al crédito o en diferido sin intereses, retrasa la amortización de las deudas que contraemos. Efectivamente, puede ser un buen aliado en momentos puntuales, pero también es uno de los grandes errores que cometemos con nuestro dinero.

Existen dos consecuencias principales del abuso del pago aplazado:

  • Pagas más por lo mismo y más cuanto más tiempo pasa: motivado por la aplicación de intereses que, por ejemplo en el caso de las tarjetas de crédito son muy elevados.
  • La sensación de libertad financiera que produce el aplazamiento de deuda: que suele conducir a adquirir más deuda a sumar a la ya aplazada y al resto de deudas de nuestras finanzas personales.

En definitiva, este error tan habitual con nuestro dinero nos lleva al peor de los escenarios posibles: el sobreendeudamiento, en el que los ingresos ya no son suficientes para cubrir la suma de gastos corrientes y deuda pendiente.

No aprovechar las opciones de mercado para nuestras compras o servicios

Nunca en la historia ha existido tal volumen de oferta en todo tipo de productos y servicios. Sin embargo, no siempre aprovechamos bien las oportunidades que se abren con la competencia entre dichos productos o servicios.

No valorar a fondo diferentes opciones para cuestiones como, los seguros, los servicios corrientes en el hogar, la adquisición de productos y bienes, etc., es probablemente una de las peores decisiones para nuestro dinero ya que, la falta de comparación suele suponer sobrecoste.

Pensar que el ahorro no va contigo

Este es otro gran error que solemos cometer con el dinero, un error muy extendido. Realmente todo tipo de bolsillo debería plantearse el ahorro de una u otra manera.

Sin embargo, en muchas ocasiones pensamos que o bien ahorrar no es para nosotros o bien que con nuestros ingresos no es posible el ahorro. Esto genera una economía personal basada en el gasto que generalmente viene acompañada de la falta de planificación a la que nos referíamos anteriormente.

Ahorrar debe ser siempre un pilar fundamental de nuestra manera de gestionar el dinero.

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