Gestión financiera para cincuentones

Seguimos con nuestra guía de recomendaciones de inversión por decenios y en esta ocasión llegamos a los 50. ¿Qué deben hacer los cincuentones con su dinero? ¡Os lo contamos!

Gestión financiera para cincuentones

 

La década de los cincuenta está definida como una etapa de madurez profesional y personal. A estas alturas la mayoría de personas han consolidado ya su proyecto de vida y, quienes tienen hijos empiezan a ver cómo éstos florecen, empiezan sus estudios universitarios e incluso en algunos casos se incorporan al mercado laboral.

Desde el punto de vista financiero, los cincuentones deben comenzar ya a hacer balance económico de lo logrado hasta el momento y empezar a dar una forma definitiva a sus ahorros para la jubilación. Con el cambio de década quedarán todavía 12 años para alcanzar la edad legal de jubilación y puede parecer mucho tiempo, pero además de pasar deprisa, es un periodo relativamente corto en términos de inversión para el retiro.

Al alcanzar los 50 años deberíamos contar por lo menos con algún tipo de inversión a largo plazo para la jubilación en la que deberíamos llevar invirtiendo por lo menos desde hace 10 años. Si no es así, hacerlo de forma inmediata será el primer paso a seguir. En este punto y como apenas 12 años delante habría que seguir una táctica muy agresiva durante cinco años y, dependiendo de los resultados, ir pasando a posiciones más conservadoras durante los últimos siete ejercicios.

Quienes han realizado sus deberes y cuentan con algún tipo de plan para la jubilación, bien sean planes de pensiones, fondos, PPAs o PIAS, al alcanzar los 50 años es un buen momento para revisar su estado a fondo. En principio, deberíamos atender por lo menos de forma anual a nuestras inversiones, pero hay ocasiones que merecen un examen más a fondo y esta es una de ellas. En términos generales sería una buena idea rebalancear nuestra cartera hacia activos con menos riesgos. Si contamos con varios fondos de inversión en renta variable es el momento de pasarlos a renta mixta y lo mismo puede aplicarse a los planes de pensiones.

Con estos movimientos buscaremos proteger la rentabilidad obtenida hasta la fecha de la volatilidad del mercado, especialmente del de renta variable. Ya hemos apuntado que diez años pueden parecer mucho tiempo, pero desde luego no es suficiente como para recuperarse de una caída fuerte en nuestros activos. El grado de repliegue dependerá de la marcha de las inversiones, el beneficio que hayamos acumulado y nuestro objetivo para la jubilación. Lógicamente cuanto mejor hayamos invertido, más compensará entrar en modo defensivo. Por el contrario, si no hemos ahorrado o si nuestro objetivo para la jubilación es alto quizás debamos seguir arriesgando algo más de la cuenta.

 

Los cincuentones también deben reevaluar su cartera de seguros. A los 30 y los 40 las cargas familiares recomiendan en muchos casos contar con un seguro de vida, conforme se avanza en la década de los 50 habrá que revisar estas cargas y la necesidad de seguir contando con un seguro de vida alto o, por el contrario, relajar las cantidades de indemnización conforme los hijos vayan independizándose.

Quienes hayan invertido en vivienda seguramente estén cercanos a terminar de pagar su hipoteca, lo que debería liberar un dinero al que habrá que darle una buena utilidad bien en forma de inversiones para la jubilación o, mejor todavía, en generar rentas pasivas para ese periodo. Adquirir una vivienda para alquilar o abrir un negocio online de bajo mantenimiento pueden ser buenas alternativas.

Y si todavía no estás en esta fase de tu vida, no olvides visitar otras series de “Gestión financiera para…”

Imagen de Flickr por Philip Taylor PT



Gestión financiera para cuarentones

Cada edad tiene aparejadas una serie de obligaciones y prioridades. Si hasta los 30 años habitualmente pensamos en estudiar, formarnos y empezar a trabajar, alcanzada la treintena suele llegar el momento de pensar en la familia –quien todavía no la tenga- y de asentarse profesional y personalmente. Llegan entonces los 40 años, una edad asociada a crisis en los hombres y cada vez más en las mujeres. ¿Por qué? Porque a los con el cambio de dígito tendemos a hacer balance de nuestra vida y con 40 años, cerca ya de la mitad de la misma, a muchos les parece haber dicho adiós a su juventud.

Gestión financiera para cuarentones

Desde un punto de vista económico los cuarentones todavía siguen siendo uno de los perfiles con mayores gastos. Si bien es cierto que la estadística nos dice que la mayoría ya habrá comprado su vivienda en este punto de su vida, todavía tienen grandes dispendios por delante, relacionados generalmente con la familia y la educación. Todo esto tiene su reflejo en sus finanzas personales y la gestión que deben hacer de la misma.

Estos son los nuestros consejos de gestión financiera para cuarentones:

  • Termina con tus deudas. Decir adiós a las deudas no hipotecarias era uno de los retos que planteábamos para los treintañeros y que mantenemos para los cuarentones. Es difícil terminar de pagar la hipoteca a los 40 años, pero bien podemos establecer un plan para terminar también con ella alcanzados los 50 años.
  • Amplía tu fondo de reserva. A estas alturas ya deberías contar con un fondo de emergencia para hacer frente a imprevistos e incluso a gastos planificados como un cambio de coche. Si hasta ahora era suficiente con tener entre tres y seis meses de gastos ahorrados, llega el momento de ‘subir la apuesta’ hasta los ocho o nueve. A fin de cuentas, niños y adolescentes son fuente inagotable de gastos no previstos.
  • Planifica tu jubilación. Otro de los consejos que arrastramos de la anterior etapa de nuestra vida. Si todavía no has empezado a hacerlo, es el momento de ahorrar e invertir a largo plazo pensando en el retiro. Planes de pensiones, PIAS, PPAs, fondos de inversión… existen multitud de alternativas y fórmulas para combinar productos de inversión. Escoge las que más se adapten a tu perfil y empieza a ahorrar. Si ya lo hacías, pasa al siguiente consejo.
  • Invierte a largo plazo y controla los riesgos. Cuanto más joven más riesgos se pueden asumir también en el ámbito de las inversiones porque siempre habrá tiempo para recuperarse. La década de los 40 debe marcar un cambio en la estrategia de inversión para que un porcentaje mayor de nuestra cartera pase a trabajar ‘a largo plazo’ y en productos de menor riesgo. No es cuestión de ‘echar el cerrojo’ a cualquier inversión que suponga riesgos, pero sí de cambiar los porcentajes destinados a cada tipo de activo.
  • Ahorra para la educación de los pequeños. Incluso la universidad pública tiene un coste. ¿Lo has previsto? Si no es así deberías empezar a hacerlo. Una buena estrategia pasa por ahorrar todos los meses una cantidad e ir contratando depósitos o productos de inversión garantizados para hacer crecer ese ahorro.
  • Maximiza tus ingresos. Desde un punto de vista profesional estás en un punto más que interesante. Has acumulado ya una importante experiencia que debes aprovechar. Del mismo modo, si no te gusta tu trabajo, estás todavía a tiempo de dar un giro a tu carrera profesional, pero debes hacerlo rápido.

Y si todavía no has llegado a esta etapa de tu vida, no dudes en leer nuestros consejos para treintañeros y veinteañeros:

Imagen de Flickr por Philip Taylor PT



¿Qué hacer con 10.000 euros?

Una de las grandes dudas de la mayoría de ahorradores es qué hacer con dinero. No en vano, uno de los problemas del común e la población es su falta de conocimientos financieros y de las fórmulas disponibles para rentabilizar su capital. En esta ocasión queremos poner un ejemplo concreto para una persona que disponga de 10.000 euros y quiera utilizarlos de la forma más inteligente posible.

que hacer con 10000 euros

Como suele ocurrir, la primera opción para muchas personas según reciben o consiguen ahorrar 10.000 euros es gastarla. Viajes, tecnología, ocio, regalos… Las alternativas son infinitas. Sin embargo, desde el punto de la vista de la gestión financiera todo lo que sea dilapidar el dinero sin inversión será negativo. Esto no quiere decir que no podamos dedicar parte de este capital a ‘pagarnos a nosotros mismos’, pero el porcentaje de los citados 10.000 euros debe ser ínfimo.

Esto nos deja con la opción inversora como único y lógico camino. Aquí, de nuevo, se abre un mundo de oportunidades, que variarán en función de los objetivos fijados y el perfil inversor de cada persona. Sin embargo, esto no quiere decir que no pueda fijarse una hoja de ruta de para un perfil inversor medio, que no tiene excesivo apetito por el riesgo y cuya inversión se centra en el medio y largo plazo.

A la hora de invertir, el primer producto que pasa por la mente del ahorrador medio son los depósitos. Actualmente su rentabilidad está limitada de facto  por la recomendación del Banco de España, pero bien puede ser una buena idea ‘guardar’ parte del capital en ellos, asegurando una rentabilidad que rondará el 1,75% a un año, pero asegurándonos que no pondremos en riesgo esa parte de nuestros 10.000 euros. El porcentaje dependerá del cada perfil, pero un 15% ó 1.500 euros pueden ser un buen punto de partida.

La segunda alternativa son los fondos de inversión, donde en teoría corremos el riesgo de perder todo nuestro capital, pero que en la realidad, dependiendo de nuevo de la elección, pueden ser el vehículo ideal para formar una cartera de inversión diversificada con un horizonte de largo plazo. En este punto no es recomendable invertir todo el dinero en un mismo producto, sino que es mejor diversificar invirtiendo en dos o tres fondos con diferentes perfiles. Una buena opción es destinar a ello el capital restante de los 10.000 euros o un porcentaje que puede ser del 70%.

La renta fija es otra alternativa en teoría de poco riesgo. A ella se podría destinar un 10% adicional guardando un 5% para la inversión en bolsa. Esta opción queda reservada para los que realmente no necesiten los 10.000 euros o para los que estén interesados por el mercado bursátil. Desde un punto de vista práctico invertir en Bolsa es algo recomendable para la mayoría de ahorradores, aunque sólo sea para vivir la experiencia y conocer de primera mano cómo funciona el mercado. Sin embargo, teniendo en cuenta que lo más factible es que se termine perdiendo ese dinero, será la necesitar del mismo la que determine la idoneidad de esta inversión.

Y vosotros ¿Qué haríais con 10.000 euros?

Imagen – matze_ott en Flickr


Noticias · Escrito por el 28/02/14


¿Qué seguros necesito?

Si Iker Casillas puede asegurar sus manos, si un productor de vino puede asegurar su nariz por 5 millones de euros y si Jennifer López puede asegurar su trasero, es que es posible crear un seguro que cubra cualquier tipo de contingencia. Un buen ejemplo lo encontramos en este artículo de segurosyseguros con los diez seguros más insólitos. Sin embargo, que podamos asegurar lo que se no quiere decir, ni mucho menos, que debamos hacerlo. Esto nos lleva a plantear la siguiente cuestión: ¿Qué seguros necesito?

seguros gestión finanzas

Evidentemente no existe una respuesta taxativa, ya que en este punto la situación personal e idiosincrasia de cada persona juega un papel clave. Del mismo modo, en cada etapa de la vida surgirán diferentes necesidades, intereses e incluso miedos que nos guiarán en la decisión de qué seguros contratar.

Por eso, desde aquí vamos a valorar los diferentes tipos de seguros y tratar de explicar de explicar grosso modo  sus ventajas y desventajas o por qué es interesante e incluso aconsejable en algunos casos, su contratación:

  • Seguro del coche: si tienes automóvil, este seguro es obligatorio en su versión ‘a terceros’, que cubre la responsabilidad civil del conductor. También existe la modalidad ‘a todo riesgo’ que cubre cualquier incidente y generalmente se recomienda contratar durante los tres o cuatro primeros años de vida del coche. A partir de ahí se puede contratar un terceros ampliado o un todo riesgo con franquicia.
  • Seguro de hogar: no es obligatorio salvo el de incendio en caso de hipoteca pero sí recomendable. ¿Por qué? Porque nos ahorrará de varios gastos en caso de que, por ejemplo, se estropee la vitrocerámica, el frigorífico o la televisión. Del mismo modo, también puede ayudarnos en caso de robo o pérdida de objetos asegurados fuera del hogar.
  • Seguro de salud: la existencia de una sanidad pública frena a muchas personas a la hora de contratar este tipo de seguros que, sin embargo, pueden ser un buen complemento a la asistencia gratuita. Todo dependerá de la visión y necesidades que tengamos, pues hay quien los utiliza para acceder a determinados médicos en caso de enfermedades graves, mientras que para otros es un medio para no esperar largas colas. Con el paso del tiempo, lógicamente, va teniendo más sentido contratarlo, igual que cuando hay niños pequeños en la familia.
  • Seguro de vida: otro seguro que gana peso conforme se avanza en el camino de la vida y que cuenta con un peso muy específico en la gestión financiera tradicional de las familias españolas. Habitualmente la necesidad de contratación surge con el matrimonio y, especialmente, con la llegada de los hijos. Va perdiendo fuerza conforme nos hacemos mayores, también porque más caras tienden a ser sus primas.
  • Seguro de vida-ahorro: una buena alternativa a los tradicionales planes de pensiones para el ahorro a largo plazo y para la jubilación. Existen de diferentes tipos y la mayoría cuenta con incentivos fiscales.

¿Cuáles de estos seguros os parecen  imprescindibles? ¿Contáis con algún otro?

Imagen – Kārlis Dambrāns en Flickr



Ahorrar o tacaño ¿Cuál eres?

¿Frugal or Cheap? Para quienes son asiduos a los blogs de ahorro estadounidenses estarán familiarizados con ambos términos y la lucha que hay entre ambos. Traducido al castellano se trata de la dicotomía entre quien es un ahorrador y quien solamente es un supertacañón, como los célebres personajes del “Un, dos tres”. La línea que separa ambas actitudes frente a la gestión financiera es delgada y pasa de una a otra puede ser más fácil de lo que parece.

ahorrador o tacaño en tus finanzas

 

¿Sabes a cuál de las dos perteneces? Aquí podrás averiguar si eres ahorrador o simplemente tacaño.

Empezamos por el ahorrador ¿Qué define a una persona ahorradora? De forma resumida, sus decisiones de compra son informadas, como también lo es su gestión del dinero. En este sentido, tiene en cuenta el valor de las cosas y no sólo que cuestan, que si bnien pueden parecer lo mismo son cuestiones diferentes. Del mismo modo, aunque busca el precio más barato, no siempre se guía por el mismo, siendo capaz de gastar más si considera que merece la pena.

A esto hay que añadir la capacidad para poner a las personas por encima de del ahorro, de forma que no juzgan a las personas por sus hábitos de consumo. Su ahorro también va más allá de la acumulación del dinero y tiene un objetivo superior claro y conciso, que generalmente está relacionado con el largo plazo.

Por si parte, los tacaños tienen una concepción diferente de la gestión financiera. El dinero es su principal guía y, por lo tanto, el precio termina convirtiéndose en la guía de sus decisiones de compra. Esto se traduce en la compra sistemática del producto más barato, aún si la relación calidad-precio es inferior a la de otro con un coste ligeramente superior.

El tacaño evitará gastar dinero, puesto que piensa que prácticamente todo cuesta demasiado. Además, suelen contar con un umbral de coste que, una vez un producto lo supera, será casi inviable su compra. Si este se sitúa en los 100 euros, su mente tacañona se activará ante cualquier servicio o producto que lo supere.

Su gestión financiera tampoco suele ser la más idónea, ya que tiende a carecer de un plan de ahorro a largo plazo ni de objetivos claros para el dinero que acumula.

¿Y tú de cuál eres?

Imagen – Christopher May en Flickr



Métodos de ahorro: el Kakebo

Tener el capital deseado para la jubilación es el objetivo general del ahorro a largo plazo, pero existen diferentes caminos para lograrlo. No todos los modelos de ahorro funcionan igual ni aplican los mismos porcentajes ni filosofías a la gestión del dinero. En este caso queremos presentaros el Kakebo, la fórmula tradicional utilizada por los japoneses para administrar nuestro capital.

kakebo

El término Kakebo no significa otra cosa que libro de cuentas  en japonés y a efectos prácticos es una forma diferente de presupuestar. Se trata de una suerte de dietario de gastos e ingresos. El primer kakebo que se conoce lo ideó a principios del siglo XX Tomoki Hina, la primera mujer periodista japonesa, como una fórmula para administrar y ordenar el gasto doméstico. A razís de su publicación se popularizó y hoy en día son muchas las familias que lo utilizan.

Ahora nos llega en versión papel a España publicado por Blackie Books bajo el título Kakebo, libro de cuentas para el ahorro doméstico”. Este dietario sirve para llevar la contabilidad diaria, ya que nos anima a anotar nuestros gastos durante el día y dividirlos en tres apartados diferentes:

  • Superviviencia, entendido como el dinero para los gastos básicos.
  • Ocio, en el que se incluirán el tabaco, alcohol, salidas a cenar
  • Cultura y Extras, que aunará los viajes, regalos y los imprevistos.

La idea es que vayamos apuntando todos los días los gastos en estos tres apartados y compararlos con los objetivos de ahorro e incluso vitales para ese periodo una vez terminado: Es decir, que a final de mes podremos ver si, efectivamente, hemos mantenido el nivel de gasto que queríamos o nos hemos pasado. Además, podremos ver si hemos cumplido con otros objetivos que nos hayamos marcados.

Al final, el Kakebo no es sino una buena y práctica fórmula que nos obliga a anotar todos nuestros gastos. Desde aquí ya hemos comentado en diferentes ocasiones la ventaja de poner por escrito el presupuesto mental que todos tenemos en la cabeza y el Kakeo no es sino una forma de hacerlo.

Con esta visión de los gastos e ingresos podremos tomar decisiones informadas y, sobre todo, tendremos una clara visión de nuestros flujos de capital y nuestras pautas de consumo.

Y vosotros ¿utilizáis este sistema u otro similar?

Imagen – Blackiebooks


Noticias · Escrito por el 07/02/14


Comienza el año presupuestando

El cambio de año es el momento indicado para plantearse buenos propósitos y establecer los objetivos a cumplir en 2014. Entre ello no debe faltar alguno de carácter económico, que puede ser desde ahorrar más hasta ahorrar mejor pasando por dedicar ese tiempo que nunca tenemos para elaborar un plan de inversión a largo plazo. Sin embargo, lo más fácil y quizás lo más importante es comenzar el año presupuestando.

presupuestar 2014

Para quienes todavía no posean un presupuesto físico, bien en papel o bien electrónico, están ante la piedra angular de la gestión de las finanzas familiares y personales. El presupuesto pone en la balanza los gastos frente a los ingresos y es la mejor forma de asegurarse que los primeros no superan a los segundos. Sin embargo, su verdadera fortaleza reside en que es una ventana abierta hacia nuestros flujos de capitales, de forma que podemos ver con claridad meridiana hacia dónde se dirige el dinero: comidas fuera de casa, televisión por cable, gasto en teléfono, cafés en la oficina, cine, salidas con amigos… Un buen presupuesto dejará el peso de cada uno de estos gastos al descubierto y uno de matrícula entrará incluso al detalle de la compra: ¿Cuánto gastamos en fruta? ¿Y en verdura? ¿Realmente necesitamos los cereales más caros del mercado? ¿Cuánto supone la Nespresso frente al café molido tradicional?

Un presupuesto exhaustivo responderá a todas esas preguntas y a varias más. Quienes no cuenten con él pueden dejar de lado el resto de propósitos financieros, que generalmente suelen centrarse en un vago ‘ahorrar más’ y ponerse manos a la obra.

¿Y quienes ya estén presupuestando? El nuevo año es el momento idóneo para revisar el presupuesto y fijarse nuevas metas de ahorro. Casi siempre es posible optimizar un presupuesto y establecer nuevos retos y objetivos de inversión. Desde el punto de vista fiscal también es importante presupuestar y trazar un plan de acción fiscal. No hay que olvidar que la declaración de la renta se realiza de un año a otro. Es decir, que en 2014 haremos frente a la renta 2013, por lo que el ahorro respecto al IRPF que se paga en mayo se limitará a aplicar todas las reducciones y deducciones a las que tengamos derecho.

Es ahora, en 2014 cuando realmente podemos ahorrar con nuestras acciones e inversiones, para la renta 2014 que pagaremos en 2015.

¿Y tú? ¿Comenzarás el año presupuestando?

Imagen – Fernando Loz en Flickr



Milennials vs Baby Boomers y sus diferencias en la gestión del dinero

Dentro de la obsesión del ser humano por categorizar se han creado incluso etiquetas concretas para definir a generaciones enteras. Así, podemos hablar de Milennials, Baby Boomers, Generación Y, Generación X…

milennials baby boomers gestion del dinero

Los denominados Baby Boomers son los hijos del baby boom, es decir, los nacidos entre 1940 y 1969, mientras que los milennials son los nacidos entre 1981 y 1995. A ambos les ha tocado vivir diferentes épocas y por lo tanto su visión del mundo es muy dispar, así como su formación. La preparación media de los últimos es mucho más elevada, ya que un 54% cuenta con alguna titulación universitaria, algo mucho menos habitual para los primeros.

Los baby boomers se caracterizan por su pragmatismo y por una concepción de la vida mucho más calmada y cerrada que los milennials´. No en vano, en muchos casos han vivido prácticamente toda su carrera profesional en una misma empresa con roles relativamente bien definidos, lo que a su vez ha incidido en la visión de sus finanzas personales.

En términos generales los baby boomers han seguido el mantra de “Cásate y compra una vivienda” como parte de su plan de vida. Buscan y valoran la estabilidad por encima de otras cuestiones y prefieren centrarse sólo en aquellos aspectos en los que son expertos o pueden llegar a serlo. A efectos financieros esto se traduce en recurrir a un asesor de confianza para la gestión de sus finanzas, sin demasiado interés por informarse más allá de los consejos de esta persona. También se trata de una generación que tiene mucho más interiorizado el concepto de la planificación financiera y de no gastar por encima de sus posibilidades, aunque quizás no tanto la de ahorrar en pos de la jubilación.

Por su parte, los milennials son mucho más dinámicos, están acostumbrados a un mundo que gira a un ritmo más frenético y a un mercado laboral cambiante. Son conscientes de que pasar toda la vida en una empresa ya no es posible y ni siquiera deseable. Su mentalidad emprendedora les hace buscar nuevos retos de forma casi constante.

Los milennials son más conscientes de que deben tomar parte activa en la gestión de sus finanzas personales y además cuentan con medios e información para hacerlo. En primer lugar, disponen de un acceso fácil y personal a los mercados financieros y a la contratación de productos y por otro, gracias a internet, pueden encontrar consejos de expertos y toda la información que necesitan. Esto hace que no recurran tanto a los asesores bancarios de toda la vida, sino que busquen opiniones de profesionales especializados o que, en su defecto, se formen en este tipo de cuestiones.

El carácter emprendedor de los milennials también tienen su traducción financiera, ya que esas ganas por ‘convertirse en sus propios jefes’ les hace ser más consciente de la necesidad de tener un control sobre su dinero y no sólo para saber hacer un presupuesto, sino también para tener un mínimo conocimiento sobre cómo se articulan los mercados financieros. Y pese a todo, su relación con la deuda es mucho menos saludable que la de los baby boomers, ya que están más acostumbrados al crédito como forma de vida y herramienta para conseguir sus objetivos en la vida

Imagen – Kārlis Dambrāns en flickr


Fiscalidad · Escrito por el 15/01/14


Como ahorrar en Navidad

La Navidad es uno de los periodos más especiales del año. Bajo el pretexto de las fiestas es el momento elegido por muchas familias y grupos de amigos para juntarse. De hecho, para muchas personas es una de las pocas ocasiones en las que están al completo con toda su familia y amigos. A esto hay que sumar el denominado ambiente navideño que se traduce en un mejor humor y positivismo generalizado.

ahorrar en navidad

Sin embargo, la Navidad tiene otra cara y esta es la del gasto. No en vano, las fiestas navideñas es uno de los periodos de mayores dispendios entre comidas, regalos y tiempo de ocio aparejado a los días libres. Precisamente por eso se suele hablar de la cuesta de enero una vez terminada la festividad. Para evitar traumas, nada como seguir estos seis consejos para tener una Navidad más económica:

  1. Adelanta las compras: cuanto antes compremos más fácil será evitar el incremento de precios que suele darse en Navidad, especialmente en el apartado de alimentación.
  2. Desconfía de las ofertas navideñas: muchos reclamos publicitarios después no se corresponden con la realidad. Del mismo modo, conviene comparar el precio unitario en los denominados ‘pack navideños’ de alimentos porque no siempre son más baratos.
  3. Aprovecha internet: aunque cada vez son más los usuarios que realizan la compra de sus regalos a través de internet, lo cierto es que en Navidades todavía se tiende a buscar la tienda física. Según resaltan desde La Información, un 26% de los consumidores utilizará la red para buscar regalos, un 22% para comparar precios y un 29% para comprar directamente.
  4. ¡Do It Yourself!: el DIY está de moda. En el caso de la Navidad, permite ahorrar y pasar un rato en familia. Así, en lugar de comprar la decoración la podemos hacer en familia y ahorrar, como precisan en Como Ahorrar Dinero, y lo mismo puede aplicarse a los dulces típicos de esta época.
  5. Aprovecha las gangas y ofertas de última hora: esto se puede aplicar especialmente a los regalos y juguetes, no así a los alimentos.
  6. Compra alimentos fuera de temporada: que el marisco es clásico en estas fechas, huyamos y compremos otro tipo de entrante menos demandado. Comprar alimentos ‘no tradicionales’ es una interesante fuente de ahorro.

A estos consejos se pueden sumar algunos más ¿Cuáles son los vuestros?

Imagen – jacinta lluch valero en Flickr



Llegan las ofertas para cambiar de plan ¿Qué hacemos?

Noviembre y diciembre son los dos meses del año donde más protagonismo adquieren los planes de pensiones y el resto de productos de ahorro a largo plazo. El motivo no es otro que la puesta en marcha por parte de bancos y aseguradoras de su maquinaria comercial para  vender este tipo de inversiones aprovechando su ventajosa fiscalidad. Y es que con la cercanía del final de año, buena parte de los ahorradores busca fórmulas para rebajar su factura fiscal y los planes de pensiones parten en una posición preferente, especialmente tras el final de la deducción por adquisición de vivienda habitual.

ofertas de traspaso de plan de pensiones

Conviene recordar que las cantidades destinadas a planes de pensiones, PPAs y PIAs permite reducir la base imponible de IRPF y, por lo tanto, pagar menos impuestos en la declaración de la renta.

Las entidades financieras se basan en esta ventaja para promoverlo como fórmula de ahorro a largo plazo y es en este periodo cuando se pueden ver ofertas más atractivas por contratar o cambiar de plan de pensiones. Las propuestas son de lo más variado y suelen contar con incentivos adicionales más allá de la propia rentabilidad del plan de pensiones. Estas suelen tener la forma de dinero en efectivo por el traspaso del plan o de regalos en función de la cantidad adicional aportada.

Este último es el caso de Aegon, que premia a quienes traspasen su plan o PPA a la entidad y realicen una aportación adicional con diferentes regalos dependiendo del dinero adicional que destinen al plan. Estos van desde un teclado con funda para iPad o una tarjeta gasolina hasta  todo un Apple Mac Book Air. Quienes lo prefieran también pueden acceder a remuneraciones especiales del 3,5% a un año o del 4% hasta 2024 sobre el importe traspasado dependiendo del tipo de PPA contratado, como explican en esta oferta.

¿Qué hacer en estos casos? ¿Es recomendable cambiar de plan de pensiones? Lo cierto es que no hay una respuesta totalmente acertada. No hay que cerrarse nunca al cambio, ya que este puede suponer unos ingresos extra, como hemos visto –pero cuidado, que habrá que pagar impuestos en IRPF sobre ellos-. Sin embargo, esta posibilidad no debe ser la única que guíe nuestra decisión.

Antes de acceder a cambiar de plan hay que valorar las siguientes cuestiones:

  1. Rentabilidad y balance histórico de la oferta: ¿Estamos ante un plan de pensiones recién creado? ¿Qué resultados ha ofrecido en el pasado?
  2. Comisiones: ¿Cuáles son las comisiones del nuevo plan? ¿Superan a las que ya estamos pagando? ¿Se ‘comen’ los posibles beneficios?
  3. La entidad financiera: es algo que rara vez pensamos, pero que no deja de ser importante ¿Es una gestora de nueva creación? ¿Cuál es su tamaño? ¿Qué seguridad ofrece?
  4. El gestor del plan o asesor personal: ¿Quién se encargará de atendernos en la oficina? ¿Será siempre el mismo asesor?
  5. Compromiso de permanencia: ¿Exige el nuevo plan algún tipo de compromiso de permanencia?

Será la respuesta a estas preguntas la que determine si debemos o no cambiar el plan de pensiones, aunque siempre que nuestra decisión esté documentada e informada habremos cumplido con nuestra parte del trabajo. Después, podremos acertar o no, pero por lo menos debemos tomar una determinación con datos que la respalden.

Y vosotros ¿habéis empezado a recibir este tipo de ofertas?

Imagen – Håkan Dahlström en Flickr




Página 1 de 212