Por qué quitar el seguro de vida de la hipoteca puede ser una pésima idea

Los seguros de vida asociados a las hipotecas son uno de esos elementos de debate entre usuarios y entidades financieras más candente en los últimos años. Esto hace que a veces tengamos una visión distorsionada de estos seguros, y, sin embargo, son muy importantes.

En primer lugar hay que centrarse en algo que no todos los usuarios saben: según la legalidad vigente un seguro de vida no es obligatorio en la contratación de una hipoteca. Sin embargo, sí puede ser una condición añadida para dicha contratación.

Es decir, una entidad bancaria puede poner como condición de acceso a su producto hipotecario la presencia de un seguro de vida, pero, lo que no puede es obligarnos a contratar el seguro de vida en la propia entidad.

Esto, que volveremos a repasar más adelante, es muy importante ya que en muchos casos se ha asociado la obligatoriedad de contratación de los seguros de vida con las propias entidades financieras que nos concedían las hipotecas, algo que no es legal. Puede ser una condición, nunca una obligación.

Por qué es importante tener un seguro de vida con un préstamo hipotecario

La cuestión realmente es de respuesta simple: el fallecimiento del sostenedor de la hipoteca, o de uno de los sostenedores, va a significar de manera inmediata una merma en los ingresos y por tanto va a suponer afrontar el préstamo hipotecario en peores condiciones.

Si echamos un vistazo a las pensiones de viudedad en nuestro país entendemos de manera inmediata esta situación. Estas pensiones reducen prácticamente al 50% los importes de las cotizaciones de los trabajadores (no los ingresos netos) con lo cual el poder adquisitivo queda reducido de manera drástica para la viuda o el viudo.

Más allá incluso, se trata de una situación en la que la deuda queda abierta y se traspasa por lo que se hace necesaria la respuesta. Y aquí es donde entra en juego el aseguramiento. Gracias al seguro de vida se podrá hacer frente, en estas circunstancias a la deuda e incluso amortizarla de manera inmediata según los importes asegurados. Lógicamente descargar de esta situación a los cónyuges o herederos es ya un motivo fundamental de suscripción del seguro de vida.

El seguro de vida en la hipoteca

Técnicamente el seguro de vida asociado la hipoteca, cuando quien lo emite es el mismo banco, debiera ser un producto orientado no tanto a la recaudación de la prima sino a la protección del asegurado y a la propia protección de la entidad bancaria ya que en caso de fallecimiento se garantizaría la amortización.

Sin embargo, no siempre las ofertas de seguros asociados a la hipoteca son las mejores. Si recordamos que el seguro de vida en la hipoteca puede ser una condición pero nunca una obligación, entendemos que podemos perfectamente acudir al mercado asegurador y contrastar lo que se nos propone.

Es cierto que ha existido (existe) mucha presión por parte de determinadas entidades financieras en la necesidad de contratar productos en batería, incluyendo en este caso los seguros de vida junto a los préstamos hipotecarios. Esto a su vez ha generado en el usuario medio un rechazo importante ante la obligatoriedad, que se extiende en dirección a dudar incluso de la necesidad del producto.

En estos casos la cuestión es simple, el aseguramiento es necesario y muy importante, sin embargo, puedes buscar el seguro de vida que mejor se adapte a tu bolsillo y a tus necesidades reales de protección independientemente de si te lo ofrece otra compañía aseguradora.

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¿No conoces el minimalismo? Deberías – Así afecta tu vida y a tus finanzas personales

El minimalismo, aplicado como modo de vida, se convierte en una interesante manera de entender no sólo el control de nuestras finanzas, también nuestra manera de ver la vida.

El arquitecto alemán Mies van der Rohe es a quien debemos la frase menos es más que se convirtió en el pilar básico del minimalismo como corriente arquitectónica y modelo estético. En la actualidad, y con una enorme variedad de interpretaciones, el minimalismo se incorpora como modelo de vida sobrio, basado en el control y, ciertamente, muy adecuado para quienes desean buscar el equilibrio en general, y en las finanzas en particular.

El principio básico del minimalismo como fórmula de vida es acostumbrarse a vivir con lo esencial.

Vivir con lo esencial y la reducción de la acumulación

Cuando nos acostumbramos a vivir única y exclusivamente con lo que necesitamos huimos de uno de los problemas menos tenidos en cuenta en el control financiero personal: la acumulación.

Almacenar objetos que no utilizamos genera un coste. Este coste se multiplica cuando los objetos que poseemos nos obligan a comprar o alquilar trasteros, pero, no sólo eso: generalmente la acumulación de objetos que no utilizamos nos lleva a la necesidad de tener viviendas más grandes y por tanto asumir más costes, sin olvidar otras cuestiones laterales como el mantenimiento, la limpieza, etc.

En general, la compra compulsiva o la compra poco meditada es el origen de la acumulación de objetos no necesarios. En el minimalismo no se concibe una compra no meditada, y tampoco se concibe la posesión de objetos que no se utilizan o que se infrautilizan.

El minimalismo no significa renuncia, si no racionalización. Se trata de ponderar lo básico, lo elemental con lo que cada uno es feliz, por tanto, no existe un modelo único y una única manera de entenderlo. Desde un punto de vista filosófico sería la erradicación del concepto de bienestar a partir de la posesión de bienes. Algo muy imperante en la sociedad consumista pero realmente muy poco práctico para una vida financiera saludable.

Actitudes minimalistas que te pueden ayudar en tu día a día financiero

Independientemente de si quieres aplicar o no el minimalismo en tu vida, hay algunas actitudes y acciones que sin duda pueden ayudarte en la mejora del control de tus finanzas personales.

Todo parte de un análisis de los objetos que posees y del uso que les das, sumado a esto un posterior balance de tus niveles de consumo, de lo necesario, lo útil y lo prescindible. De esta manera puedes comenzar a confeccionar un auténtico programa de gastos basado en el consumo racional y en el uso lógico de las posesiones y objetos, no gastar más de lo que necesites gastar y no adquirir aquello que vas a utilizar poco o nada.

Hay cuatro acciones interesantes que puedes llevar a cabo en este sentido:

  • Confecciona un presupuesto ENLACE detallado que incluya tus ingresos y analiza profundamente tus gastos, comienza por reducir los gastos prescindibles, y procura optimizar los gastos útiles. Estos presupuestos cuando se realizan de manera honesta con uno mismo suelen dar resultados muy positivos.
  • Realiza un buen inventario de tus pertenencias. Busca determinar aquellas con un uso irrenunciable, aquellas con menor uso o directamente sin uso, y aquellas que guardas por su valor sentimental. Esto no sólo da la perspectiva de lo que ya posees sino también te orientará ante futuras compras.
  • Dale un nuevo uso a los objetos que no utilizas, puedes tratar de rentabilizarlos a través de la venta o puedes intercambiarlos o donarlos. Racionaliza el consumo de espacio en tu vivienda pero sobre todo determina lo que necesitas o no.
  • Nunca realices compras sin meditar. Incluso aquellas compras que puedan parecer más recurrentes deben ser meditadas, evaluar siempre la necesidad y los costes de lo que se va a adquirir es un gran aliado de nuestro bolsillo. Por supuesto hay que huir de la compra compulsiva y del gasto por gastar.

Aplica estos cuatro preceptos y ya estarás introduciendo el minimalismo en tu vida.

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Seis momentos en los que necesitas un planificador financiero y tres que no

Un planificador financiero puede ser de gran ayuda a la hora tanto de ahorrar dinero en gastos como de alcanzar objetivos financieros. Este tipo de servicios en cualquier caso son más útiles en unos momentos que en otros. Descubramos cuando es útil un planificador financiero y cuando no.

Vamos a mostrar seis casos en los que el planificador financiero es realmente útil y tres casos en los que no es necesario.

Cuando se acerca la jubilación

Antes de la jubilación deberíamos reflexionar si nos encontramos realmente preparados, desde el punto de vista financiero para la nueva etapa que se aproxima. Es muy importante ya que la jubilación supone un cambio notable en la relación gastos/ingresos de nuestra economía personal, y no siempre lo tenemos planificado de manera correcta.

En esta tesitura resulta interesante lo que un planificador financiero puede aportar cara a esa planificación, valga la redundancia, de nuestra jubilación, y para la construcción de estrategias destinadas a beneficiar a nuestro bolsillo en ese proceso.

Cuando inicias una familia

Establecer una familia y el nacimiento de nuevos miembros supone un buen número de desafíos financieros novedosos para los que no siempre estamos preparados.

Un planificador financiero en este sentido puede ayudarnos a gestionar de manera racional este nuevo panorama para nuestra economía doméstica, incluidos los seguros de salud y seguros de vida que ahora necesitarás. Será útil para priorizar gastos y manejar nuestras finanzas de manera correcta sin olvidar parámetros como el ahorro o los fondos de maniobra, que solemos tender a olvidar en momentos como este.

Cuando sube mucho tu nivel de ingresos

Una subida elevada de nuestro nivel de ingresos, bien de golpe a través de un premio, herencia o similar, o bien a través de la promoción profesional que aumenta nuestro sueldo, supone un desafío para el que no siempre estamos preparados. Hay que tomar nuevas decisiones, no sólo en relación al gasto en consumo, también probablemente a la inversión y el ahorro.

En este contexto, el planificador financiero es fundamental, ya que la figura del asesor objetivo va a maximizar la dirección que tomen nuestras inversiones, nuestro ahorro y el balance gastos e ingresos, además de ayudarnos en el peliagudo tema fiscal que puede resultar de un aumento inesperado de los ingresos.

Cuándo eres autónomo

No hay mucha explicación que ofrecer aquí. El trabajador autónomo generalmente tiene que ejercer no sólo de su profesión sino también de contable, economista, financiero, planificador… funciones para las que no estamos preparados habitualmente.

Un buen asesor financiero va a ayudar por un lado a maximizar los beneficios de nuestro trabajo, pero también a conciliar la difícil relación entre economía personal y economía del negocio, no siempre bien gestionada y que puede ser una gran fuente de problemas.

Cuándo tienes un patrimonio elevado

Los grandes patrimonios y valores netos también acarrear problemas únicos financieros. Estos problemas de gestión del patrimonio no siempre están al alcance de nuestra preparación, y, de hecho, requieren de manera sistemática la presencia de asesoría.

Los planificadores financieros son imprescindibles en la gestión de los grandes patrimonios, tanto mobiliarios como inmobiliarios, no sólo por cuestiones legales específicas como la fiscalidad, también por el control constante de los planes de gestión del citado patrimonio.

Cuando tienes un objetivo financiero

Cuando tenemos un objetivo determinado, una adquisición, una inversión una compra, pero no tenemos claros los mecanismos que pueden llevarnos a cumplir dichos objetivos, la presencia de un asesor es muy beneficiosa.

Son momentos puntuales, pero en los que una simple consulta puede ayudarnos a planificar de manera clara los pasos a seguir para cumplir nuestro objetivo, la figura del asesor aquí también es relevante y sin embargo, no solemos tener la encuesta tanto como en las otras situaciones

Cuándo no es necesaria la figura del planificador financiero

Habitualmente la figura de un planificador no será necesaria cuando la solución a nuestros problemas sea muy evidente. Veamos tres situaciones concretas.

Cuando tu presupuesto ya está ajustado o apretado

Cuando nuestro presupuesto es muy justo, y el balance de ingresos y gastos es también muy ajustado se hace complicado que la figura del planificador pueda aportar más valor que el que nuestro propio razonamiento y sentido común pueda aportar.

Cuando te ahogan las deudas al consumo

Esta es otra situación en la que solemos pensar que se hace necesaria la figura del planificador. Pero, realmente, cuando nos aprieta el exceso de uso de crédito lo que necesitaríamos es renegociar el crédito, o adoptar medidas claras que pasan por eliminar la deuda.

En este contexto tampoco la figura de un planificador financiero puede aportar mucho más de lo que nosotros mismos sabemos que tenemos que hacer, y en todo caso, sería más una tarea de un asesor crediticio.

Estás habituado a gestionar y planificar tus finanzas

Cuando estás acostumbrado a planificar tus finanzas, a gestionar tu dinero y controlar tu balance de ingresos y gastos, realmente estás preparado para prescindir en tu día a día de las necesidades de asesoría que otros usuarios si tienen.

Salvo en cuestiones muy concretas las personas que llevan una buena gestión interna de su dinero son menos susceptibles de acudir a un planificador financiero.

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5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

La previsión es la base del ahorro. Vamos a descubrir algunos gastos que vas a poder prever y para los que puedes ahorrar.

5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

Hay que sacarse de la cabeza esa imagen del ahorro como acumulación de dinero sin grandes objetivos más allá de juntar cada vez más. Al contrario, el ahorro debe tener siempre objetivos. Calcular el porcentaje que se destina a diferentes gastos puede ser una de las mejores decisiones que tomes para fomentar el ahorro en tu economía doméstica.

Vamos a descubrir algunos gastos que son perfectamente previsibles y para los que puedes ahorrar, evitando tener que buscar financiación concreta en el momento de acometerlos. Y es que endeudarse para costear gastos que podrías pagar al contando si te planificases es uno de los errores más comunes en la gestión financiera.

Los gastos imprevistos, reformas, reparaciones…

Este suele ser uno de los elementos más desequilibrantes de una economía doméstica. Cuando no se han contemplado los imprevistos, el dinero necesario para cubrirlos surge siempre de otras partidas, cuando no directamente de la cuenta corriente, desequilibrando la economía familiar de manera seria.

Ahorrar creando un fondo de emergencia para cubrir imprevistos es una de las mejores ideas que puedes tener para favorecer a tu bolsillo. Un fondo de emergencia correcto es aquel que viene a cubrir entre tres y seis meses de tus gastos corrientes incluyendo recibos, hipoteca etc. y excluyendo gastos de alimentación, ocio y varios.

Las cuentas remuneradas o los seguros de ahorro puede ser un buen instrumento para ir aportando dinero a este fondo de emergencia, aunque hay más opciones.

Las deudas

Las deudas son sin duda otro elemento que podemos prever más o menos. Tanto aquellas deudas que ya poseemos como buena parte de las deudas futuras, por ejemplo cuando acometemos la compra de un nuevo vehículo, debieran estar lo más controladas posible.

En una segunda fase de ahorro, tras haber creado un fondo de emergencia, no estaría mal dedicar una parte de nuestro ahorro a un fondo para afrontar deudas, que puede ser coincidente con el fondo de emergencia aumentando este.

Vacaciones o gastos previsibles

Un error bastante habitual es el de acudir a financiación con coste para actividades como unas vacaciones o las compras de navidad por ejemplo. En general nunca recomendaríamos acudir a financiación con coste para este tipo de acciones aunque, es comprensible que no para todos los bolsillos sea viable acumular el ahorro necesario para evitarlo.

En la medida de lo posible siempre resulta importante ahorrar con objetivos claros. Por ejemplo, ahorrar teniendo en cuenta que tenemos realizar unas vacaciones en un momento determinado. Este tipo de ahorro realizado en el tiempo de manera sistemática suele ser muy eficaz y, desde luego, nos evita el coste de la financiación.

Renovaciones, abonos, seguros, carnets

A veces no concedemos la importancia que tienen todos nuestros gastos. Los gastos anuales o semestrales devenidos de cuestiones como renovaciones de carnets deportivos, pago de seguros, abonos, pueden ser muy importantes y llegar en muy mal momento si no se han previsto.

No es interesante vincular el fondo de emergencia a estos gastos ya que son perfectamente previsibles y es muy sencillo calcular el momento en el que va a pasar por nuestras cuentas.

A este tipo de gastos debiéramos prestarle tanta atención como a nuestros recibos y gastos corrientes, es decir, tener siempre el dinero preparado para evitar tirar de tarjeta de crédito o sufrir los costes de devolución de recibos.

Preparar la jubilación

Obviamente la jubilación en sí misma no es un gasto. Sin embargo, no podemos olvidar que en este momento de la vida nuestro poder adquisitivo va a disminuir y por tanto es necesario plantearse herramientas de ingresos complementarios a nuestra pensión de jubilación.

Ahorrar desde casi el inicio de nuestras carreras profesionales para la jubilación es siempre una buena idea. Cuanto antes comencemos el ahorro para la jubilación más larga será nuestra cartera de ahorro y más posibilidades de consolidar unos buenos ingresos complementarios tendremos.

Aquí el abanico de instrumentos de ahorro es muy amplio pero los más extendidos serían los planes de pensiones y por supuesto los seguros de ahorro. Un buen asesor financiero puede ayudarte a dar con el que mejor se adapta a tus necesidades.

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10 estrategias para mantener tus finanzas lo más simples posible

Mantener tus finanzas simples es una gran idea y realmente no resulta difícil. Vamos a mostrarte 10 estrategias para simplificar tu economía.

10 estrategias para mantener tus finanzas lo más simples posible

Como podrás comprobar no se trata de cuestiones complejas. Incluso para quienes no están habituados a llevar sus cuentas personales hay una serie de estrategias que resulta muy sencillas de poner en marcha y que harán que tus finanzas sean igual de sencillas.

Descubre tus gastos, ajusta tus ingresos

Esto es el comienzo de todo y lo que más tiempo te va a llevar. Siéntate tranquilamente y comienza por calcular tus gastos. Es relativamente fácil, empieza por los gastos más elevados y vete profundizando al máximo. Cuanto más detalle mejor.

Cuando ya tengas más o menos ajustados tus gastos ajusta también tus ingresos. Esto teóricamente es más sencillo ya que sobre el papel no se suele tener muchas fuentes diferenciadas de ingreso.

Viene bien repasar y después contrastar. De este modo vas a descubrir tu saldo mensual más o menos. Y por supuesto vas a poder comenzar a aplicar otras estrategias.

Descubre cómo hacer un presupuesto familiar sin romperte la cabeza

Aprende a utilizar herramientas para tus finanzas personales

Este sería un segundo paso. Debes aprender a utilizar herramientas para poder controlar mejor tus finanzas personales de la manera más simple posible.

Afortunadamente hoy en día vas encontrar una gran cantidad de aplicaciones o programas destinados a tal efecto desde Fintonic hasta Ahorro.net pasando por los que ofrezca tu propia entidad financiera. Su manejo es muy simple e intuitivo y te permite controlar muy bien las entradas y salidas de dinero, esto es lo básico que debes controlar con estas herramientas.

Comienza a pensar en el ahorro

Si nunca has ahorrado es el momento de comenzar a pensar en el ahorro. Nunca es lo suficientemente pronto para ahorrar. Es una herramienta destinada al futuro de largo plazo.

También el ahorro te puede permitir cosas a corto plazo como pagarte unas vacaciones sin recurrir a la financiación, etcétera. Aplicar pequeñas estrategias de ahorro es muy interesante para un buen control finanzas.

Organiza tus deudas

Casi tan importante como el control de gastos es mantener nuestras deudas organizadas. Conocer las deudas y mantener una buena organización de la devolución de las mismas es fundamental y no es realmente difícil. Se trata de establecer un orden de prioridad en las amortizaciones y tener claro cómo pagarlas para pagar la menor cantidad en intereses posible. Aquí te contamos un método infalible para terminar con la deuda.

Es importante que no te olvides de este aspecto y que mantengas siempre el remanente necesario para cubrir estas deudas.

Aprende a comprar

Cada día se imponen más criterios relativos a la frugalidad en las compras o, en todo caso, a las compras responsables.

Vivimos en un mundo en el que se nos invita al consumo desbocado, y, en este marco las compras impulsivas son el gran enemigo del equilibrio de tus finanzas personales. Aprende a comprar lo que necesitas, y, aprende a meditar antes de realizar una compra sobre el valor y la utilidad de la misma.

Una buena manera de hacer esto es elaborar listas de necesidades y no adquirirlas hasta pasado un tiempo y una nueva relectura de la lista. Verás cómo generalmente en esta segunda lectura sobra algo que no necesitas en ese momento.

Crea un fondo de emergencia

Este debe ser el primer objetivo de ahorro si no lo tienes. El fondo de emergencia te va a ayudar a afrontar problemas de financiación inmediata e imprevistos. Generalmente se da por bueno un fondo de emergencia que como mínimo cubra tres meses completos de tus gastos fijos.

Aprende a manejarte con presupuestos

Esta es otra estrategia muy eficaz que simplificará mucho tus finanzas. Distribuye tu dinero en presupuestos en función de distintas áreas y ajústate a ellos. No sólo es un modelo interesante para el ahorro sino también una manera fácil de controlar los gastos.

Puedes utilizar muchos sistemas, uno muy básico es el método de los sobres donde utiliza diferentes sobres en los que introduces la cantidad que necesitas para los conceptos que luego anotas en el sobre. Aquí te contamos cómo sacarle todo el partido.

Todo esto puedes aplicarlo incluso a menor escala, por ejemplo, marcando presupuestos cuando vas a salir de compras o vas a realizar actividades de ocio. Depende de hasta donde quieras llevar el control.

Usa los comparadores y las ofertas

Una de las ventajas que un mercado tan consumista como el nuestro tiene es la aparición de comparadores y opciones en oferta. Tener claros cuáles son los compradores y los lugares de búsqueda de ofertas más interesantes para nuestro bolsillo es una gran herramienta que simplifica mucho nuestras finanzas, y además, nos ayuda a la hora de controlar el gasto.

No dejes dormido tu dinero

Aunque hay opiniones encontradas sobre este aspecto, dejar el dinero dormido bajo el colchón es hacer que éste pierda valor. Esta regla es válida salvo situaciones excepcionales. Busca los productos financieros más adecuados para tus intereses, cuentas remuneradas, depósitos, planes de pensiones… Todo dependerá del momento en el que te encuentres pero siempre resultará interesante sacar provecho a tu dinero.

Si no tienes claro qué productos son, un asesor financiero puede ayudarte a identificarlos.

No bajes la guardia

Todas las estrategias que hemos mostrado no sirven de nada si al cabo de poco tiempo de ponerse en marcha las abandonas. Se trata de mantener una disciplina en el control de tu bolsillo. Y por supuesto que esta disciplina se mantenga en el tiempo que se convierta en una manera de entender las finanzas personales.

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Cómo tener la mejor jubilación aprendiendo a elegir dónde jubilarte

Hay muchos factores que influyen en poder sacar el máximo partido a tu pensión y el lugar que elijas para jubilarte es uno de ellos. Te presentamos los mejores.

Cómo tener la mejor jubilación aprendiendo a elegir dónde jubilarte

Sol, tranquilidad y alcanzar una vida plena donde los ingresos rindan al máximo. Es el objetivo de muchos jubilados que deciden abandonar los países industrializados cuando se retiran del trabajo para disfrutar de otros destinos remotos.

Por lo general se decantan por climas cálidos, costes bajos y cargas impositivas favorables, sin que ello afecte tampoco en la calidad de la asistencia sanitaria y el confort de la vivienda. A continuación te recordamos cuáles pueden ser esos destinos, los mejores lugares en los que jubilarte.

Panamá: este país puede convertirse en una buena elección en el caso de buscar un lugar donde el dinero le rinda mucho más. En un informe realizado por la revista The Economis sobre el costo de la vida en 131 capitales, Ciudad de Panamá, se encuentra en el puesto 124. Con una pensión de unos 1.300 euros al mes probablemente no tenga problemas para conseguir el visado de turista para jubilados. Además de los precios asequibles, también es una buena opción por la variedad de actividades de ocio.

Francia: es uno de los principales destinos turísticos del mundo. Buena cocina, clima cálido en el sur, pueblos y ciudades bonitos, son alguno de sus atractivos. Este país destaca por su alto nivel de vida, con un sistema público de transporte que incluye una potente red de trenes de alta velocidad. Su sistema de salud, también apoyado por el gobierno, se encuentra entre los mejores del mundo. Fuera de París los precios son mucho más asequibles.

Malasia: este país asiático es sinónimo de sol durante todo el año. En cuanto al costo de la vida, la revista International Living la coloca en la tercera posición. El precio de alojamientos y salud resultan bastante asequibles. En los últimos años se ha convertido en uno de los principales puntos de turismo de salud, ya que en 2013 consiguió atraer a 700.000 viajeros en busca de los beneficios que ofrece el país en este sentido. También resulta muy llamativa la situación impositiva para aquellos que disfruten del programa de segundas viviendas para jubilados.

Malta: se trata de uno de los países más densamente poblados del mundo, en donde en apenas 316 kilómetros cuadrados acoge a 400.000 habitantes. Es un lugar muy popular entre los jubilados. El sistema de salud resulta gratuito para todas las personas, ocupando el quinto lugar en la lista de los mejores del mundo.

Portugal: su capital, Lisboa, cuenta con un clima mediterráneo agradable. Lo que más atrae a los jubilados es la costa atlántica de Algarve. Las temperaturas rondan todo el año entre los 12 y 24ºC. Los ingresos por pensiones del extranjero están exentos de pago de impuestos sobre la renta durante una década.

Elige bien dónde pasar tu retiro y podrás disfrutar de una jubilación dorada con un presupuesto mucho más limitado de lo que piensas.

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Por qué nunca debes empezar a ahorrar de golpe

Ahorrar nunca ha sido sencillo, y más desde que estalló la crisis. Parece que tenemos que hacer grandes esfuerzos para llegar a fin de mes y lo poco que nos sobra en ocasiones es lo que reservamos para el ahorro. No se trata de empezar con grandes cantidades, ya que más bien lo que interesa es ser constante.

Por qué nunca debes empezar a ahorrar de golpe

Deberías plantearte un objetivo que pudieses alcanzar con relativa facilidad. Para ello es preciso que tengas en cuenta los gastos fijos que tienes al mes, además de los variables. Podemos empezar muy ambiciosos ahora, pero si nos excedemos con la cantidad que retiramos para el ahorro en cuestión de unos días tendremos que echar mano de ella para afrontar cualquier imprevisto y estaríamos otra vez de nuevo en la misma situación.

En nuestro objetivo por ahorrar tampoco es cuestión de suprimir actividades o tareas que resultan básicas para nuestro bienestar, como pueden ser los actos sociales, el gimnasio o salir al cine de vez en cuando. Pueden ser actos secundarios, pero tampoco compensa eliminarlas de nuestra vida por ahorrar unos euros.

No se trata de reservar para el ahorro el dinero que nos sobre a final de mes. Esto sería un grave error por nuestra parte, sino que el ahorro de ciertos capitales debe integrarse dentro de la administración de nuestro dinero. Algunos economistas recomiendan apartar a principios de mes al menos un 10% de los ingresos para dedicarlos al ahorro, y a partir de ahí se adaptaría el presupuesto que tengamos a los gastos y deberíamos llegar a final de mes. Puede ser una cantidad demasiado elevada en los tiempos que corren y más con los salarios tan bajos que se manejan.

Para ser constantes en nuestro intento por ahorrar deberíamos de buscar alguna fórmula para ganar un dinero extra, como puede ser conseguir un pequeño trabajo o hacer horas extras en nuestra empresa. Hay que saber combinar además las deudas y el ahorro. La mayoría de nosotros tenemos que hacer frente a una serie de pagos pendientes, pero también es preciso que dejemos una cantidad apartada para imprevistos. No hay que dejar de ahorrar aunque nos toque asumir estas deudas.

En los tiempos que corren resulta bastante sencillo invertir este dinero que ahorramos, pero si no lo tenemos claro hay dos caminos: inversiones muy seguras hasta informarnos y aprender o, contar con un asesor para que nos ayude en esta tarea.

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Qué gastos debe soportar el partícipe del plan

Todo producto financiero tiene aparejados una serie de gastos a su contratación. Estos pueden ser sólo comisiones y gastos de gestión, pero también puede llegar a incluir productos asociados, como ocurre con las hipotecas. Éstos son los de los planes de pensiones.

Qué gastos debe soportar el partícipe del plan

 

Dentro de los elementos principales a tener en cuenta antes de la contratación de un plan de pensiones, debemos siempre detenernos en cuestiones que no siempre están tan presentes como deberían en el momento de la contratación.

Nos referimos obviamente a los gastos y comisiones que un plan de pensiones puede llegar a generar y que, no olvidemos, pueden resultar elementos determinantes en el resultado final del producto.

Dentro de los planes de pensiones vamos a encontrar los dos tipos fundamentales de comisión, por un lado la comisión de depósito que es la que cobrará la entidad por el mantenimiento y la custodia de los valores, y por otro lado la comisión de gestión, una comisión cargada bajo el concepto de la manipulación del patrimonio que el fondo acumule.

Debemos tener en cuenta que el partícipe no tiene comisiones ni gastos, ni siquiera por traspasos de un plan de pensiones a otro. Los fondos de pensiones son los que reciben las siguientes comisiones:

  • Comisión de Gestión: las Entidades Gestoras incluyen una comisión de gestión por el desempeño de sus funciones, comisión que no podrá superar el 2% anual del patrimonio del Fondo.
  • Comisión de Depósito: en remuneración por sus servicios, la entidad depositaria percibirá una comisión máxima del 0,5% anual del valor nominal del patrimonio custodiado.

En ambos casos existe un límite máximo de aplicación, pero las entidades son soberanas de establecer el porcentaje que consideren oportuno siempre que no superen ese techo.

En el caso de la comisión de depósito, la ley vigente establece un máximo aplicable del 2%. Debemos tener en cuenta que las comisiones medias en la actualidad sitúan la comisión de gestión  en el entorno del 1,40% y la de depósito en el entorno del 0.50%. Aquí encontramos  dos puntos de referencia importantes, por un lado, el punto límite que el producto nos puede pedir, por encima del cual no se estaría cumpliendo con la legislación vigente, y por otro, el punto medio que es el que determinará si la oferta que se nos está realizando es barata o no.

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Coche o moto. Cuánto ahorras con cada uno

La llegada del calor hace que se dispare la venta de motos y coches. Qué valorar en cada caso es una cuestión importante, sobre todo si el criterio del ahorro nos acompaña en nuestros hábitos económicos. Sin embargo, ya adelantamos, no es sencillo determinar cuál de estos dos modelos de transporte puede resultar más beneficioso al bolsillo, veamos los motivos.

Coche o moto. Cuánto ahorras con cada uno

Debemos tener en cuenta que para realizar una comparativa realista, es decir, aquella que nos presente de manera real las ventajas o inconvenientes de ambos transportes, deberíamos de incluir algo tan complicado de cuantificar como el gusto personal, el placer de la conducción o cuestiones similares. Es evidente que, por regla general, aquella persona que disfruta de la conducción de uno u otro tendrá una tendencia positiva a su favor por encima incluso de los datos.

La evolución de las motos frente a los coches

Este debate hace tan sólo dos décadas no hubiera existido. Al menos en nuestro país, por entonces, las motocicletas seguían considerándose más un vehículo de ocio de un vehículo de transporte, salvo excepciones contadas. La evolución de la tecnología, la implantación de nuevos modelos de transporte de las grandes ciudades debido a la saturación del tráfico de cuatro ruedas, y los costes de combustible son tres elementos clave que han intervenido en el crecimiento de la elección de la motocicleta también como transporte cotidiano convirtiéndose en una alternativa real a los vehículos de cuatro ruedas en prácticamente todos los ámbitos.

Las diferencias según el uso

Uno de los primeros criterios que debemos usar para elegir una moto o un coche es el entorno en el que lo vamos a utilizar. Si hablamos de ciudades con alta densidad de tráfico parece evidente que el uso de la motocicleta puede resultar más favorable, nos proporciona mejores niveles de movilidad, facilita el aparcamiento y por extensión reduce el consumo de combustible medio, tanto por sus propias características como por la posibilidad de evadir los atascos.

Esto viene a decirnos que, al menos cuando se trata de entornos urbanos, una gran parte de las motos que se venden tienen una relación directa con estas características, incluso por encima del concepto de comodidad. En otras palabras, efectivamente resultan más baratas en cuanto adquisición, más baratas en cuanto a uso en este entorno, y se adaptan mucho mejor al transporte individual en zonas de alta densidad. La pregunta es, ¿si eliminamos de la ecuación es alta densidad de tráfico se utilizarían también estos criterios?

Una respuesta compleja

A pesar de que las gamas altas de motocicletas cada vez han ido acercándose más en comodidad a los automóviles para las medias y largas distancias, no es menos cierto que los precios de estas también han ido aumentando proporcionalmente, a medida que por otro lado los precios de los vehículos de gama baja han ido disminuyendo, acercándose de tal modo que para las medias y largas distancias hoy por hoy podemos encontrar opciones válidas en ambas propuestas.

Sobre el papel la motocicleta sigue siendo más barata que el coche tanto el momento de la compra como en el mantenimiento y en combustible. Esto nos haría pensar en primera instancia que en una comparación tal cual el resultado siempre favorable a la motocicleta, pero es relativo…

Ese posible gasto menor, teniendo en cuenta el gran aumento de las altas cilindradas y la mejora de las marcas en las prestaciones de estos vehículos, hace que la cuestión sobre la eficiencia sea relativa. Es decir, aunque gastar menos sea más eficiente o esa es la tendencia de los vehículos de cuatro ruedas, choca más con un vehículo en el que el modelo de conducción, con mucha más presencia real en los coches, tengo una influencia totalmente determinante en los niveles de eficiencia.

Dicho de otro modo, incluso en las grandes cilindradas, un uso de la motocicleta similar al estilo de conducción de un coche, con poco nivel de aceleración, sin el paso a altas velocidades con grandes revoluciones y utilizando bajas revoluciones, la motocicleta presenta un nivel de eficiencia mayor y un nivel de gasto de combustible menor proporcional. Pero realmente estamos ante un modelo de conducción totalmente distinto, ya que en principio la motocicleta se orienta más a los cambios de aceleración, al uso de altas revoluciones y en definitiva al modelo de conducción para el que está concebida… Lo que ocurre es la posibilidad de escapar de los atascos hace que el gasto proporcional en ciudades congestionadas sea menor.

¿Y entonces?

La realidad, tal y como indicábamos al comienzo, sigue siendo tozuda. Aunque ni los defensores de las motos ni los defensores de los coches queden excesivamente contentos, desde un análisis de datos puede ser que las motocicletas salgan ganando, sin embargo, las prestaciones, los niveles de comodidad, y una comparativa en la que entren en juego todos los factores relacionados, compensa los datos y la situación tiende a modificarse.

La conclusión entonces es simple, la elección de un modelo de transporte u otro, dentro de las posibilidades económicas de cada uno, tienen más que ver o bien por lo práctico a la hora del uso, o bien con los gustos de conducción del comprador.

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Así funciona la factura de la luz y así puedes ahorrar en ella

¿Es más fácil entender el recibo de la luz hoy que antes de los cambios realizados? Relativamente, aunque sí es cierto que ahora atendiendo a unos poco criterios podemos acabar sabiendo cómo funciona el recibo de la luz, ahorrar en el gasto de energía y ser  conscientes de cómo consumos electricidad.

Así funciona la factura de la luz y así puedes ahorrar en ella

La factura de la luz se compone de varios elementos y a la hora de revisar la factura eléctrica debemos fijarnos más en algunas partidas y conceptos que en otros. Éstos serían los más importantes:

Potencia contratada: aquí vamos a poder descubrir el importe fijo calculado multiplicando la potencia que contratamos por el número de días del periodo de facturación y el precio de dicha potencia en KW.

Energía consumida: debe equivaler a lo que hemos consumido de electricidad durante el período facturado. Aquí debemos tener también en cuenta las diferentes opciones, opciones como por ejemplo el hecho de los precios diferentes según las zonas horarias, el precio de las cuotas fijadas dentro de las tarifas planas etc.

Descuentos: Debemos siempre prestar también atención a los descuentos, no hay que olvidar que en muchas ocasiones suscribimos contratos en los que se nos promete la aplicación de descuentos determinados a los que será necesario realizar un seguimiento para comprobar que efectivamente se aplican y su incidencia real.

Impuesto sobre electricidad, integrado dentro de los impuestos especiales.

Coste de uso por acceso de la comercializadora en relación a la distribución de la electricidad: se trata de un precio obligatorio prefijado por el gobierno que debe ser mostrado también en cada factura de manera desglosada.

En general el hecho de ser conscientes de los costes, de cómo se paga más en función de las zonas horarias de consumo, de las diferentes ofertas de las comercializadoras o incluso de la aplicación de tarifas planas permitirá ahorrar en el recibo de la luz. Pero si no sabemos ni siquiera cómo interpretar la factura, lograrlo será más bien complicado.

Un ejemplo tipo de las características básicas de una factura podríamos ver los siguientes datos principales (pertenecientes a una factura de Iberdrola):

  • Período de facturación: indica las fechas correspondientes al inicio y fin del período facturado.
  • Número de factura: cada factura lleva asignado un código diferente que la identifica.
  • Fecha de emisión de factura: señala el momento en el que Iberdrola emite la factura correspondiente.
  • Fecha de cargo: informa sobre el día en que se realizará el cargo correspondiente a esta factura en tu entidad bancaria.
  • Factura con lectura real: información sobre el tipo de lectura realizada en cada factura. En el ejemplo sería una factura real, aunque también podría ser estimada.
  • Titular del contrato: aparecerá el nombre de la persona que figura en el contrato.
  • NIF: es el número de identificación fiscal, por tratarse de una persona física.
  • Referencia contrato suministro: es el código que identifica tu contrato. A la hora de realizar cualquier gestión, nuestros canales de atención te pedirán este código para tu identificación.
  • Cuota Fija mensual a pagar: indica la cantidad mensual que pagas en caso de estar suscrito al servicio Cuota Fija.
  • Total importe de factura: es el importe total, que incluye todos los conceptos que se detallan en tu factura. Si tienes contratado el servicio Cuota Fija, este dato será meramente informativo.



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