6 malos hábitos que te cuestan mucho dinero

Cuando nos planteamos ahorrar no solemos prestar atención a esos malos hábitos que, modificados o corregidos, nos podría suponer un buen ahorro de dinero además de otros beneficios.

No se trata de dejar de fumar sólo por ahorrar, se trata de ser conscientes de la existencia de hábitos poco recomendables que además nos cuestan una gran cantidad de dinero al cabo del año.

Fumar

Fumar es un mal hábito que, además de muy poco saludable, nos cuesta cientos de euros al año. En este caso hay dos variantes de gasto, por un lado el gasto directo que hacemos cuando compramos tabaco, por otro lado el gasto médico que supone a lo largo del tiempo. Este segundo gasto es más difícil de cuantificar, y generalmente crece cuantos más años llevamos fumando.

Sin embargo, calcular cuánto gastamos al año a comprar tabaco es mucho más sencillo. Por ejemplo, un fumador de una cajetilla diaria, que fuma todos los días del año a razón de cinco euros la cajetilla, asume un gasto superior a los 1800 € anuales en tabaco.

Independientemente de la cantidad que fumes, se trata de un gasto absolutamente innecesario, malo para tu salud, y que pueden permitirte ahorrar un buen dinero si lo dejas.

Juegos de azar

Hay una frase que circula desde hace muchos años en relación a los juegos de azar, esta frase viene a decir que quienes juegan de manera sistemática a las loterías, etc., son aquellos que asumen un impuesto especial por no dominar bien las matemáticas.

El cálculo de probabilidades que supone la inversión y la opción de aceptar en la lotería, o en otros juegos de azar, arrastra a muchas personas que no meditan realmente el coste final para su bolsillo de apostar.

El cálculo es fácil, piensa en cuánto inviertes semanalmente en este tipo de juegos desde hace años, multiplicado por las semanas que tiene un año y puede que te sorprendas del dinero que has dejado de ahorrar.

No somos racionales con los juegos de azar y esto es un problema. Nunca entraríamos en una inversión cuyas probabilidades de multiplicarse fueran inferiores a las probabilidades de que nos caiga un rayo encima, pero lo goloso de los premios nos hace poco razonables. Y esto no es una buena idea.

Consumir alcohol

El consumo de alcohol es un hábito muy extendido, por lo social, en nuestro país. Discusiones aparte sobre dónde está la medida exacta para lo que es saludable o lo que no lo es, lo cierto es que un consumo continuo de alcohol no sólo no es saludable en absoluto sino que también supone un gasto importante para el bolsillo.

De la misma manera que hemos hecho con el tabaco o con los juegos de azar, una reflexión sobre lo que te gastas en alcohol a lo largo de la semana puede darte un paisaje curioso, y en muchos casos sorprendente por lo elevado. Piensa que, además, en muchas ocasiones al tratarse de un gasto social lleva aparejados otros gastos como el consumo de tabaco por ejemplo.

Por supuesto esto lo podríamos extender al consumo de drogas que puede ser perfectamente el detonante del naufragio de una economía personal, tanto en el caso de las drogas llamadas duras como de las llamadas blandas.

Además, en el caso del alcohol no sólo se trata de la salud. El consumo de alcohol está asociado a grandes gastos. Y es que todo el mundo ha gastado más de la cuenta una noche de borrachera y después se ha arrepentido.

Descuidar la salud

El ejemplo más evidente de lo que puede suponer para nuestro bolsillo descuidar nuestra salud es el de la higiene bucodental.

Mantener malos hábitos relacionados con la salud de nuestra boca, retrasar revisiones y tratamientos, puede acabar derivando en facturas por valor de miles de euros, además de en problemas serios de salud general.

Llevar una vida sana y mantener hábitos saludables no sólo es una buena idea para nuestro cuerpo y nuestra mente, también lo es para nuestro bolsillo.

Descuidar el mantenimiento del coche

Hay dos elementos clave en cuanto al gasto que puede suponer nuestro vehículo, por un lado el descuido en cuanto al mantenimiento y por otro lado los estilos de conducción agresivos y poco eficientes.

Un mal mantenimiento del vehículo, saltándonos revisiones y no teniendo al día todos aquellos aspectos necesarios de la mecánica del coche, puede acabar conduciendo a una avería grave y a un coste superior al necesario. Además, un coche en mal estado de mantenimiento generalmente tenderá a un mayor consumo, innecesario, de combustible.

Del mismo modo un estilo de conducción determinado puede influir mucho tanto en el desgaste como en el consumo de combustible en un coche. La idea de la conducción eficiente, que busca obtener el mejor rendimiento del vehículo, el menor gasto de combustible y el menor impacto medioambiental, es probablemente otra manera interesante de ahorrar.

Comprar de manera compulsiva

Todo el mundo deberíamos preguntarnos de vez en cuando si estamos comprando lo que es necesario, o, si por el contrario compramos más de lo necesario o de manera compulsiva.

En un mercado global en el que todo está a nuestro alcance a través de Internet, las compras innecesarias se ha convertido en un mal hábito fuente de gastos extra que impiden el ahorro. Aunque resulte difícil debemos tratar de repasar nuestros hábitos de compra, la compra compulsiva puede suponer un enorme gasto que además no siempre somos capaces de reconocer. Aprender a comprar con nuestra era sin duda un gran ahorro, más de lo que pensamos.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 24/05/18

Comentarios desactivados en 6 malos hábitos que te cuestan mucho dinero

Cuánto podrás sacar de tus ahorros según cuándo te jubiles

Según el momento en el que se jubiles, y sobre todo según la pensión de jubilación que corresponda, será necesario utilizar tus ahorros en mayor o menor medida.

Damos por sentado, así lo hacen todos los expertos, que el actual sistema de pensiones públicas a medio y largo plazo no es sostenible. Esto se traduce en que, si ya hoy en día las pensiones públicas se consideran en general bajas, en el futuro con total probabilidad serán menores proporcionalmente.

Esta situación nos obliga a plantear soluciones para tratar de perder el menor poder adquisitivo posible en el momento de la jubilación. La cantidad de dinero que vas a necesitar para este fin no es la misma para todas las personas ni en todos los casos. Deberás en primer lugar calcular la pensión que te corresponde, y, en este cálculo influirán cuestiones como si tu jubilación es anticipada o en el tiempo ordinario.

Una vez hayas realizado este cálculo y sepas cuál es la pensión de jubilación que te corresponde, tendrás que calcular también los gastos e ingresos de tu economía personal tras jubilarte. Es cierto que generalmente en el momento de la jubilación hay una serie de gastos que ya han desaparecido, por ejemplo la hipoteca, pero, hay que recordar que perfectamente pueden aparecer otros gastos como un aumento de la inversión en ocio, mayores gastos en relación a la salud, etcétera.

Más que preguntarte cuánto podrás sacar de tus ahorros en el momento de la jubilación deberías preguntarte cuánto vas a necesitar de ellos. Piensa que, por ejemplo, un rescate de productos de ahorro en forma de renta vitalicia, que te acompañará durante el resto de tu vida, debe ser eficaz y cumplir ese objetivo a fin de no perder tu capacidad económica en esta etapa de la vida.

Planes de Pensiones y Seguros de ahorro dos productos de los que sacar partido cuando te jubiles

Aunque existen muchas opciones que pueden ayudarnos en este camino del ahorro para la jubilación, los planes de pensiones y los seguros de ahorro son probablemente dos de los más interesantes y a los que podrás recurrir con más garantías cuando te jubiles.

En los planes de pensiones, a lo largo del tiempo, iremos realizando aportaciones que se acumulan junto al rendimiento que producen. En este caso disfrutamos de una fiscalidad en diferido que hace que durante las aportaciones nos veamos bonificados aunque, a la hora de rescate, deberemos asumir los impuestos correspondientes. Los planes de pensiones nos permitirán sacar el dinero que necesitemos en función de lo que hayamos consolidado previamente.

En el caso de los seguros de ahorro, donde también encontramos diversas opciones, podemos ir acumulando un capital con una rentabilidad garantizada, aunque con una fiscalidad diferente a la de los planes de pensiones. La opción de los seguros de ahorro es muy interesante cuando tenemos claro el dinero que podemos llegar a necesitar, y desde luego puede ser un buen complemento a otros productos de ahorro como los planes de pensiones.

En cualquier caso, a la pregunta que encabeza el texto, la respuesta es bastante clara, debes sacar ante el dinero que vayas a necesitar e incluso, en esta etapa de nuestra vida, no deberíamos descuidar seguir manteniendo el hábito del ahorro.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales, Fiscalidad, Jubilación, Productos de ahorro · Escrito por el 26/04/18

Comentarios desactivados en Cuánto podrás sacar de tus ahorros según cuándo te jubiles

Las cuatro peleas de dinero que tendrás en pareja y cómo abordarlas

Dentro de la vida en pareja las discusiones motivadas por la gestión del dinero son una fuente de problemas a tener en cuenta. Veamos las cuatro peleas de dinero más habituales y cómo abordarlas en pareja.

En el año 2014 la revista Money publicaba una encuesta en la que el dinero se mostraba como la razón más común por las que una pareja casada discute, por delante de cuestiones como tareas domésticas o la propia convivencia.

Desacuerdos sobre el gasto

Esta es probablemente la más habitual. En una pareja se da un desequilibrio entre una persona gastadora y otra ahorradora. Cuando la persona gastadora realiza un gasto  la persona ahorradora no lo alcanza a comprender y se produce una discusión sobre la responsabilidad o el consumo.

Evitar comunicar el gasto es probablemente la peor idea que se puede tener en este sentido. Ocultar el dispendio puede agravar la mala sensación de la persona ahorradora, y además, generar un sentimiento de culpa en el comprador.

Una buena manera de abordar esto, cuando se produce esta diferencia en la pareja, es tener fondos de dinero separados para gastos. Cada uno hace las compras que el otro podría llegar a considerar innecesarias con su fondo, y esto no afecta a la convivencia ya que son fondos pactados. Eso sí, hay que respetar las cantidades adecuadas a los fondos.

Quién controla el dinero

Esta es otra cuestión que puede generar muchos problemas matrimoniales. Se puede dar tanto por la propia personalidad de los cónyuges, como por imposiciones basadas en quién gana más o quien gana menos. Se trata de un principio peligroso que puede realmente socavar una relación de pareja de manera muy grave.

Lo principal para evitar este problema es tener una sensación de equipo en lo que a dinero se refiere. Independientemente de mantener fondos separados o cuentas separadas, la necesidad de valorar las decisiones como decisiones en conjunto y el dinero como dinero en conjunto es el principio básico para evitar la preponderancia de uno u otro en la toma de decisiones financieras.

Reacciones al riesgo

La capacidad de asumir el riesgo es muy personal y, rara vez, la pareja va a coincidir en su tolerancia al riesgo. Hablamos no sólo de riesgo desde el punto de vista de la inversión, sino también a la hora de afrontar gastos o proyectos de vida.

Obviamente quien tiene mayor tendencia a tolerar el riesgo va a buscar decisiones más arriesgadas que pueden chocar de frente con una posición más conservadora o de menor tolerancia al riesgo financiero.

En este caso la mejor manera de solucionar el problema previamente es pactar unos límites de riesgo asumibles por ambas partes. Se trata de tener en ambos casos, en el caso de quien desea asumir más riesgo bajando su nivel de Asunción de riesgo, y de quien posee el perfil más conservador asumiendo un poco más de riesgo del que asume.

Esta solución pactada, podrá permitir que ambas partes cumplan en cierta medida con su personalidad financiera. Tener un buen plan de inversión, pensado previamente, va a ayudar a la pareja a moverse de manera más cómoda por los diferentes niveles de tolerancia al riesgo.

Desacuerdos sobre ayudar económicamente a la familia

Esta es probablemente una de las discusiones financieras más difíciles dentro de una pareja. Aquí entran en juego factores emocionales que no siempre son controlables desde el punto de vista de las finanzas personales.

Un préstamo a un miembro de la familia de uno de los cónyuges puede generar tensiones en el otro cónyuge que no entienda dicho préstamo o dicha ayuda.

Por supuesto la anticipación es la base de la solución a este tipo de problemas. Aunque no siempre estemos preparados para que un familiar necesite ayuda económica, tenerlo previsto no es difícil y podría ayudar en el momento de producirse.

Todo debería basarse en una serie de acuerdos a partir de las siguientes preguntas

  • ¿Puedes considerar el dinero que le das a la familia como un obsequio en lugar de un préstamo?
  • Si tiene que ser un préstamo, ¿puedes aceptar que se redacte un documento de préstamo legal para asegurarme que se le reembolse?
  • ¿Cuál es la cantidad máxima de dinero que estás dispuesto a dar o prestar a la familia en una emergencia?
  • ¿Hay un número máximo de veces que estás dispuesto a ayudar al mismo miembro de la familia?
  • ¿Hay formas no financieras que puede ofrecer para ayudar si no está en juego el dar o prestar dinero?

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 29/03/18

Comentarios desactivados en Las cuatro peleas de dinero que tendrás en pareja y cómo abordarlas

Así funciona la regla del 10/10/10 con la que controlar tus gastos

Existen muchos métodos y herramientas para tratar de controlar nuestros gastos. La regla del 10/10/10 puede ser realmente eficaz para ello.

Realmente todos los métodos de control de gasto parten de un mismo punto de vista: el análisis de la necesidad de la compra o del gasto que vamos a realizar. Se trata simplemente de utilizar una herramienta que nos permita que este análisis sea lo más realista posible.

Para algunas personas bastará echar un vistazo a su presupuesto para entender si un gasto es adecuado o no, pero, hay otras personas que necesitan una implicación más emocional con las decisiones financieras. Para ellas la regla del 10/10/10 puede ser realmente útil.

Una herramienta para todo tipo de decisiones

Estamos ante una herramienta que realmente puede ser útil en cualquier tipo de decisiones que tomemos en nuestra vida, pero que se muestra muy eficaz desde el punto de vista emocional en las decisiones financieras.

Para ello, cuando vamos a afrontar una compra, un gasto o la contratación de un servicio deberíamos ser capaces de responder a tres preguntas sencillas:

  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 minutos?
  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 meses?
  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 años?

La respuesta a estas tres preguntas, si es coincidente en lo positivo, probablemente acabe aconsejando la compra o contratación, si es muy dispar debería hacernos reflexionar sobre lo idóneo de esta compra, y obviamente si es negativa debería evitar el gasto.

La mejor manera de ver cómo funciona este sistema es haciendo un ejercicio práctico.

Vamos a suponer que ya tenemos un dispositivo móvil en buen uso pero nos alcanza una oferta para otro dispositivo móvil nuevo, se trata de un gasto que no deberíamos hacer por obligación pero que puede apetecernos por consumo.

Supongamos que esto va a suponer un desembolso de 500 €, y que realmente nos motiva la compra aunque no sea estrictamente necesaria. Deberíamos comenzar a responder a las preguntas.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 minutos? Probablemente dentro de 10 minutos estaré emocionado con mi nuevo móvil, esperaré a llegar a casa para desenvolverlo y utilizarlo por primera vez y disfrutar realmente de esa sensación inmediata que produce la compra.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 meses? Esta es la parte más difícil de analizar, y sobre todo la que más esfuerzo de honestidad requiere. Probablemente dentro de 10 meses siga utilizándolo, pero, también con mucha probabilidad el dispositivo móvil anterior seguiría en perfecto funcionamiento 10 meses después con lo cual esos 500 € se podrían haber destinado a otro gasto o incluso al ahorro. En esta parte del análisis es donde debemos hacer un ejercicio de responsabilidad con la necesidad real y separarla de la compra poco razonada.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 años? Es muy probable que dentro de 10 años este dispositivo recién adquirido no vaya a ser útil, del mismo modo que ocurriría con mi dispositivo anterior que aún se mantiene en buen funcionamiento. Es decir, a largo plazo el rendimiento de ambos va a ser más o menos el mismo y su futuro también. A estas alturas es probablemente más fácil imaginar no haberse desprendido de 500 € que haber gastado este dinero en algo no necesario.

La conclusión de este análisis nos diría que no necesitamos realizar este gasto, y que probablemente sea un gasto mal hecho y mal enfocado para nuestra economía personal, pudiendo emplear el dinero en otros objetivos tal vez más necesarios como el propio ahorro para la jubilación, o la planificación de unas simples vacaciones como objetivo más inmediato.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 27/03/18

Comentarios desactivados en Así funciona la regla del 10/10/10 con la que controlar tus gastos

4 gastos que deberías aprovechar para revisar en enero

Si hay un buen momento en el año para tratar de ajustar nuestros gastos es la cuesta de enero.

Vamos a repasar cuatro gastos o grupos de gasto que deberías revisar en este comienzo de año. Si no estás acostumbrado a este tipo de ejercicio de ahorro puedes sorprenderte con lo que se puede llegar a ahorrar con una buena planificación.

Y es que la clave, siempre, va a estar en la planificación de tus gastos y el control de los mismos.

La cesta de la compra

La cesta de la compra supone una parte muy importante de nuestros gastos mensuales. Curiosamente suele ser el patito feo del ahorro al que dedicamos menos esfuerzo y estudio que a otros apartados.

Sin embargo, planificar bien la cesta de la compra puede proporcionar un ahorro más que significativo.

Esta planificación debe partir del control de lo que realmente necesitas comprar, haciendo listas de la compra que respondan a lo que necesitas y no al impulso consumista de las compras no programadas. Todo esto se debe complementar con aprovechar las ofertas, descuentos y bonos que en estas fechas ofrecen todo tipo de comercios y grandes superficies.

Gastos corrientes del hogar

Luz, gas, gasoil, agua, telefonía, televisión… Si empezamos a sumar todos los recibos mensuales de los gastos corrientes en el hogar resulta que estamos ante otro de esos conjuntos de gasto a los que hay que prestar mucha atención.

En este caso la clave no sólo se basa en controlar el consumo y tratar de ahorrar a partir de la eficiencia y el uso racional de los servicios y suministros, también, en la comparación y la búsqueda de mejores precios.

Nuestro mayor enemigo en el caso de los gastos corrientes del hogar es la pereza a la hora de buscar mejores ofertas para nuestros suministros. El mercado hoy en día ofrece múltiples opciones, comparar nuestros gastos y lo que otras empresas de suministro nos ofrecen es casi obligatorio.

Gastos hormiga

Este es otro grupo de gastos al que prestamos poca atención y que, sin embargo, a fin de mes repercute mucho en nuestro bolsillo. Estamos hablando de esos pequeños gastos prescindibles, pero que por su importe escaso, parece que no nos duelen tanto en el momento.

Como todo lo anterior, la planificación es la clave. No se trata de privarse de todo y vivir sin gastar, algo muy complicado en una sociedad consumista, pero, sí de intentar reducir los gastos innecesarios. Aquí entra en juego lo que cada uno considere necesario o no y la necesidad que tenga de ahorrar. Para una persona puede ser perfectamente prescindible tomar un café fuera de casa diario, y ahorrar unos pocos euros a fin de mes, y para otra ese café puede ser irrenunciable. Busca aquellas pequeñas cosas que te supone un gasto y decide de cuales puedes prescindir o reducir.

Productos financieros

Con la entrada en vigor de MiFID II los primeros días de enero de 2018, se supone que como clientes de servicios financieros vamos a tener no sólo más información sobre lo que queremos contratar, sino también mucha más transparencia a la hora de conocer los gastos y condiciones de estos productos.

En cualquier caso el mes de enero y el cambio de año es una excusa perfecta para revisar a fondo nuestros productos financieros. Conocer nuestros gastos, recapitular sobre lo que nos ha costado el uso de la tarjeta de crédito, las comisiones de los productos contratados, o el rendimiento del dinero invertido.

Tampoco aquí nos debe temblar la mano a la hora de tomar decisiones. Debemos buscar las mejores condiciones económicas para los servicios financieros o modificar el destino de nuestras inversiones si éstas no son buenas para nuestro bolsillo.

En el caso de los seguros ocurre algo similar. Si tenemos vencimientos a comienzo de año es un buen momento para revisar a fondo todas nuestras pólizas, comprobar que no estamos sobreasegurados con diferentes pólizas que cubren lo mismo. Recuerda que con los seguros deberás avisar por lo menos con un mes de antelación si quieres cambiar la póliza salvo con los seguros de vida, en los que el plazo es de dos meses.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 09/01/18

Comentarios desactivados en 4 gastos que deberías aprovechar para revisar en enero

Cómo tu comportamiento general afecta también a tus decisiones financieras

Entre las últimas tendencias en economía figuran las finanzas del comportamiento. En otras palabras, cómo nuestra forma de actuar afecta a nuestra economía.

Vez unos pantalones en descuento pero no son de tu talla, sino de una más pequeña. Normalmente no los comprarías, pero como quieres adelgazar te animas porque así estarás más motivado. Un año después esos pantalones están en el fondo del armario porque siguen sin caberte. Seguro que la escena te resulta familiar y si no son pantalones será la cuota del gimnasio o el coche con todos los extras que si necesitas.

El culpable de este tipo de decisiones es tu cerebro y su forma de pensar. Y es que en la mayoría de los casos tenderá a ponerse en la mayor de las situaciones y sobreestimar tus posibilidades: si vas a comprar un coche, ya que sea con lo último por “un poco más”, los pantalones están tan rebajados que es una oferta que no se puede dejar pasar y así sucesivamente. En otras palabras, en lugar de analizar la situación bajo un prisma lógico, estudiando las ventajas y desventajas de la compra y su idoneidad, actuará de forma impulsiva.

Las tiendas lo saben y por eso ponen música animada en las tiendas, ponen a la vista los productos que quieren que compras y usan un sinfín de técnicas para estimular la parte irracional de nuestro cerebro que nos llevará a consumir más (lo que se conoce como slow brain).

Aprender a lidiar con esta irracionalidad es clave para hacer compras más reflexivas que realmente se adapten a nuestras necesidades. Entre los trucos más útiles para lograrlo está la regla de los dos días (esperar dos días y si pasado ese tiempo todavía lo quieres de verdad, cómpralo), la de la comparación (comprara por lo menos una vez antes de comprar) o la de los 100 euros (nunca compres algo de más de 100 euros sin dejar pasar 24 horas desde que lo ves), por poner tres ejemplos.

Al final se trata de formas de frenar nuestro cerebro rápido y su optimismo natural. En esta línea, también es muy útil pararte a pensar en tus objetivos a largo plazo, en lo que de verdad quieres conseguir con tu dinero. Y si todo esto falla, siempre está la opción de automatizar nuestras finanzas para ahorrar de forma automática.:

Tu personalidad también influye

Más allá de este tipo de trazas generales, tu forma de ser también te hará más o menos propenso a cometer errores financieros. Una investigación llevada a cabo en México, descubrió que las personas más abiertas a nuevas experiencias son más previsoras y manejan mejor sus finanzas, como las que son más conscientes. Por el contrario, las personas introvertidas tenderán a gastar de manera más impulsiva.

Un estudio de la Universidad de Sheffield relacionó comportamientos financieros con las denominadas “Cinco grandes trazos de personalidad” A saber: abierta a nuevas experiencias, neurótica, extrovertida, agradable y consciente.

Las primeras tienen un carácter innovador y buenas habilidades financieras, así como capacidad de previsión y planificación. El lado negativo es que tenderán a tomar decisiones de inversión más arriesgadas.

Por su parte, las personas neuróticas se manejan mal en situaciones de estés, lo que les lleva a ser más impulsivos y consumistas. Mientras, las personas extrovertidas son individuos asertivos y ambiciosos, que tiene poca paciencia y dificultad para planear a largo plazo. Esto hace que cedan más fácilmente a los impulsos del consumo y que no analicen debidamente sus opciones.

Las personas agradables suelen ser algo más reflexivas, pero también tienden a tomar peores decisiones en cuanto a su asesoramiento financiero, en tanto que las conscientes son las más analíticas, las que mejor planifican y las menos impulsivas. De forma resumida, son las que mayores habilidades poseen porque son capaces de orientar sus esfuerzos al logro de metas, que es de lo que al final trata toda la planificación financiera.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 03/10/17

Comentarios desactivados en Cómo tu comportamiento general afecta también a tus decisiones financieras

Cómo aprovechar el síndrome del nido vacío para impulsar tu jubilación

Es algo inevitable. Con el paso de los años la que fuera una casa llena de niños primero y adolescentes después perderá parte de esa vida para volver a ser la vivienda de la pareja. El estar solos y sin los niños provoca lo que se conoce como el síndrome del nido vacío. En lugar de quedarnos con la parte negativa de esa sensación de que falta algo para darle in impulso a tus planes de jubilación.

Y es que ahora que ya no están los niños se abren un sin fin de posibilidades para ahorrar más y hacer un mejor uso del dinero que entra en casa. Estas son algunas estrategias que pueden ayudarte a tener una jubilación mejor o a vivir con más libertad financiera.

Desconecta los servicios innecesarios

Desde esa conexión a internet ultrarrápida que no usas hasta la suscripción a Netflix que no necesitamos y tampoco vemos de todos modos. Hay un sin fin de servicios y pagos que realizamos por tener a los hijos en casa que podrías replantearte. De hecho, segundo que existen algunas de las que ni estamos al tanto.

La marcha de los hijos a la universidad o a vivir en otra casa es el momento ideal para sentarse y repasar todas las facturas de gastos fijos para comprobar qe no hay ninguna suscripción oculta o que ya no pensamos usar.

Cambia de casa

Es una decisión algo más drástica, pero también una de las más útiles. Con los hijos fuera de la ecuación es fácil que la vivienda familiar se haya quedado grande o vaya a quedarse grande en poco tiempo. La realidad es que una pareja no siempre necesita una casa de tres o cuatro habitaciones.

Además, mantener una vivienda más grande hará que los gastos en suministros se disparen, al igual que los de mantenimiento, además de llevarnos más tiempo en términos de limpieza y orden. La solución es cambiar de casa para marcharnos a una más pequeña. Si la casa está comprada o todavía estamos pagando la hipoteca, una buena elección puede ser alquilarla para irnos nosotros de alquiler. Lo normal es que al tratarse de una casa más pequeña el alquiler sea más barato, con lo que también estaremos generando una renta adicional que sumar a los ahorros para la jubilación.

Alquilar una habitación puede ser otra alternativa para sacar partido a la vivienda sin los hijos.

Revisa la lista de la compra

La mayoría de personas hacemos la compra en modo automático y, salvo para caer en las trampas del supermercado, repetimos la lista de productos una y otra vez. Hay que evitar caer en esta rutina y reevaluar nuestras necesidades.

Sin los hijos habrá muchas compras que se puedan eliminar, desde helados hasta galletas pasando por desayunos hipocalóricos o refrescos. Esto vuelve a suponer una importante fuente de ahorro que se puede aprovechar. Eso sí, para no caer en lo que se conoce como la trampa del gasto creciente, es mejor hacer números y ahorrar efectivamente ese dinero que ya no nos estamos gastando.

Ahorrar más

Los hijos son fuente de felicidad, pero también de gasto, desde el móvil hasta la ropa. Ahora que estamos solos podemos ahorrar mucho más para alcanzar la jubilación con la que soñamos. Una buena forma de lograrlo es con un ahorro sistemático para la jubilación a través de PIAS y otros productos de ahorro.

Un consejo para ahorrar más con el síndrome del nido vacío es no realizar ninguna gran compra durante el primer año sin los hijos, para acostúmbranos a vivir ahorrando más y no gastando más.

Cuidar más la salud

Como ya hemos visto anteriormente, la salud puede jugar un papel crucial en nuestra jubilación. Tanto es así que es la mayor preocupación de los mayores de 60 años.

Aprovechemos este cambio en nuestras vidas para cuidar más de ella, ya que puede suponer una diferencia al jubilarse.

En el blog Salud y Vida Sana puedes encontrar fórmulas para estar más en forma con muy poco esfuerzo, así como trucos para mejorar tu alimentación.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 22/08/17

Comentarios desactivados en Cómo aprovechar el síndrome del nido vacío para impulsar tu jubilación

Por qué quitar el seguro de vida de la hipoteca puede ser una pésima idea

Los seguros de vida asociados a las hipotecas son uno de esos elementos de debate entre usuarios y entidades financieras más candente en los últimos años. Esto hace que a veces tengamos una visión distorsionada de estos seguros, y, sin embargo, son muy importantes.

En primer lugar hay que centrarse en algo que no todos los usuarios saben: según la legalidad vigente un seguro de vida no es obligatorio en la contratación de una hipoteca. Sin embargo, sí puede ser una condición añadida para dicha contratación.

Es decir, una entidad bancaria puede poner como condición de acceso a su producto hipotecario la presencia de un seguro de vida, pero, lo que no puede es obligarnos a contratar el seguro de vida en la propia entidad.

Esto, que volveremos a repasar más adelante, es muy importante ya que en muchos casos se ha asociado la obligatoriedad de contratación de los seguros de vida con las propias entidades financieras que nos concedían las hipotecas, algo que no es legal. Puede ser una condición, nunca una obligación.

Por qué es importante tener un seguro de vida con un préstamo hipotecario

La cuestión realmente es de respuesta simple: el fallecimiento del sostenedor de la hipoteca, o de uno de los sostenedores, va a significar de manera inmediata una merma en los ingresos y por tanto va a suponer afrontar el préstamo hipotecario en peores condiciones.

Si echamos un vistazo a las pensiones de viudedad en nuestro país entendemos de manera inmediata esta situación. Estas pensiones reducen prácticamente al 50% los importes de las cotizaciones de los trabajadores (no los ingresos netos) con lo cual el poder adquisitivo queda reducido de manera drástica para la viuda o el viudo.

Más allá incluso, se trata de una situación en la que la deuda queda abierta y se traspasa por lo que se hace necesaria la respuesta. Y aquí es donde entra en juego el aseguramiento. Gracias al seguro de vida se podrá hacer frente, en estas circunstancias a la deuda e incluso amortizarla de manera inmediata según los importes asegurados. Lógicamente descargar de esta situación a los cónyuges o herederos es ya un motivo fundamental de suscripción del seguro de vida.

El seguro de vida en la hipoteca

Técnicamente el seguro de vida asociado la hipoteca, cuando quien lo emite es el mismo banco, debiera ser un producto orientado no tanto a la recaudación de la prima sino a la protección del asegurado y a la propia protección de la entidad bancaria ya que en caso de fallecimiento se garantizaría la amortización.

Sin embargo, no siempre las ofertas de seguros asociados a la hipoteca son las mejores. Si recordamos que el seguro de vida en la hipoteca puede ser una condición pero nunca una obligación, entendemos que podemos perfectamente acudir al mercado asegurador y contrastar lo que se nos propone.

Es cierto que ha existido (existe) mucha presión por parte de determinadas entidades financieras en la necesidad de contratar productos en batería, incluyendo en este caso los seguros de vida junto a los préstamos hipotecarios. Esto a su vez ha generado en el usuario medio un rechazo importante ante la obligatoriedad, que se extiende en dirección a dudar incluso de la necesidad del producto.

En estos casos la cuestión es simple, el aseguramiento es necesario y muy importante, sin embargo, puedes buscar el seguro de vida que mejor se adapte a tu bolsillo y a tus necesidades reales de protección independientemente de si te lo ofrece otra compañía aseguradora.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 25/05/17

Comentarios desactivados en Por qué quitar el seguro de vida de la hipoteca puede ser una pésima idea

¿No conoces el minimalismo? Deberías – Así afecta tu vida y a tus finanzas personales

El minimalismo, aplicado como modo de vida, se convierte en una interesante manera de entender no sólo el control de nuestras finanzas, también nuestra manera de ver la vida.

El arquitecto alemán Mies van der Rohe es a quien debemos la frase menos es más que se convirtió en el pilar básico del minimalismo como corriente arquitectónica y modelo estético. En la actualidad, y con una enorme variedad de interpretaciones, el minimalismo se incorpora como modelo de vida sobrio, basado en el control y, ciertamente, muy adecuado para quienes desean buscar el equilibrio en general, y en las finanzas en particular.

El principio básico del minimalismo como fórmula de vida es acostumbrarse a vivir con lo esencial.

Vivir con lo esencial y la reducción de la acumulación

Cuando nos acostumbramos a vivir única y exclusivamente con lo que necesitamos huimos de uno de los problemas menos tenidos en cuenta en el control financiero personal: la acumulación.

Almacenar objetos que no utilizamos genera un coste. Este coste se multiplica cuando los objetos que poseemos nos obligan a comprar o alquilar trasteros, pero, no sólo eso: generalmente la acumulación de objetos que no utilizamos nos lleva a la necesidad de tener viviendas más grandes y por tanto asumir más costes, sin olvidar otras cuestiones laterales como el mantenimiento, la limpieza, etc.

En general, la compra compulsiva o la compra poco meditada es el origen de la acumulación de objetos no necesarios. En el minimalismo no se concibe una compra no meditada, y tampoco se concibe la posesión de objetos que no se utilizan o que se infrautilizan.

El minimalismo no significa renuncia, si no racionalización. Se trata de ponderar lo básico, lo elemental con lo que cada uno es feliz, por tanto, no existe un modelo único y una única manera de entenderlo. Desde un punto de vista filosófico sería la erradicación del concepto de bienestar a partir de la posesión de bienes. Algo muy imperante en la sociedad consumista pero realmente muy poco práctico para una vida financiera saludable.

Actitudes minimalistas que te pueden ayudar en tu día a día financiero

Independientemente de si quieres aplicar o no el minimalismo en tu vida, hay algunas actitudes y acciones que sin duda pueden ayudarte en la mejora del control de tus finanzas personales.

Todo parte de un análisis de los objetos que posees y del uso que les das, sumado a esto un posterior balance de tus niveles de consumo, de lo necesario, lo útil y lo prescindible. De esta manera puedes comenzar a confeccionar un auténtico programa de gastos basado en el consumo racional y en el uso lógico de las posesiones y objetos, no gastar más de lo que necesites gastar y no adquirir aquello que vas a utilizar poco o nada.

Hay cuatro acciones interesantes que puedes llevar a cabo en este sentido:

  • Confecciona un presupuesto ENLACE detallado que incluya tus ingresos y analiza profundamente tus gastos, comienza por reducir los gastos prescindibles, y procura optimizar los gastos útiles. Estos presupuestos cuando se realizan de manera honesta con uno mismo suelen dar resultados muy positivos.
  • Realiza un buen inventario de tus pertenencias. Busca determinar aquellas con un uso irrenunciable, aquellas con menor uso o directamente sin uso, y aquellas que guardas por su valor sentimental. Esto no sólo da la perspectiva de lo que ya posees sino también te orientará ante futuras compras.
  • Dale un nuevo uso a los objetos que no utilizas, puedes tratar de rentabilizarlos a través de la venta o puedes intercambiarlos o donarlos. Racionaliza el consumo de espacio en tu vivienda pero sobre todo determina lo que necesitas o no.
  • Nunca realices compras sin meditar. Incluso aquellas compras que puedan parecer más recurrentes deben ser meditadas, evaluar siempre la necesidad y los costes de lo que se va a adquirir es un gran aliado de nuestro bolsillo. Por supuesto hay que huir de la compra compulsiva y del gasto por gastar.

Aplica estos cuatro preceptos y ya estarás introduciendo el minimalismo en tu vida.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 23/05/17

Comentarios desactivados en ¿No conoces el minimalismo? Deberías – Así afecta tu vida y a tus finanzas personales

Seis momentos en los que necesitas un planificador financiero y tres que no

Un planificador financiero puede ser de gran ayuda a la hora tanto de ahorrar dinero en gastos como de alcanzar objetivos financieros. Este tipo de servicios en cualquier caso son más útiles en unos momentos que en otros. Descubramos cuando es útil un planificador financiero y cuando no.

Vamos a mostrar seis casos en los que el planificador financiero es realmente útil y tres casos en los que no es necesario.

Cuando se acerca la jubilación

Antes de la jubilación deberíamos reflexionar si nos encontramos realmente preparados, desde el punto de vista financiero para la nueva etapa que se aproxima. Es muy importante ya que la jubilación supone un cambio notable en la relación gastos/ingresos de nuestra economía personal, y no siempre lo tenemos planificado de manera correcta.

En esta tesitura resulta interesante lo que un planificador financiero puede aportar cara a esa planificación, valga la redundancia, de nuestra jubilación, y para la construcción de estrategias destinadas a beneficiar a nuestro bolsillo en ese proceso.

Cuando inicias una familia

Establecer una familia y el nacimiento de nuevos miembros supone un buen número de desafíos financieros novedosos para los que no siempre estamos preparados.

Un planificador financiero en este sentido puede ayudarnos a gestionar de manera racional este nuevo panorama para nuestra economía doméstica, incluidos los seguros de salud y seguros de vida que ahora necesitarás. Será útil para priorizar gastos y manejar nuestras finanzas de manera correcta sin olvidar parámetros como el ahorro o los fondos de maniobra, que solemos tender a olvidar en momentos como este.

Cuando sube mucho tu nivel de ingresos

Una subida elevada de nuestro nivel de ingresos, bien de golpe a través de un premio, herencia o similar, o bien a través de la promoción profesional que aumenta nuestro sueldo, supone un desafío para el que no siempre estamos preparados. Hay que tomar nuevas decisiones, no sólo en relación al gasto en consumo, también probablemente a la inversión y el ahorro.

En este contexto, el planificador financiero es fundamental, ya que la figura del asesor objetivo va a maximizar la dirección que tomen nuestras inversiones, nuestro ahorro y el balance gastos e ingresos, además de ayudarnos en el peliagudo tema fiscal que puede resultar de un aumento inesperado de los ingresos.

Cuándo eres autónomo

No hay mucha explicación que ofrecer aquí. El trabajador autónomo generalmente tiene que ejercer no sólo de su profesión sino también de contable, economista, financiero, planificador… funciones para las que no estamos preparados habitualmente.

Un buen asesor financiero va a ayudar por un lado a maximizar los beneficios de nuestro trabajo, pero también a conciliar la difícil relación entre economía personal y economía del negocio, no siempre bien gestionada y que puede ser una gran fuente de problemas.

Cuándo tienes un patrimonio elevado

Los grandes patrimonios y valores netos también acarrear problemas únicos financieros. Estos problemas de gestión del patrimonio no siempre están al alcance de nuestra preparación, y, de hecho, requieren de manera sistemática la presencia de asesoría.

Los planificadores financieros son imprescindibles en la gestión de los grandes patrimonios, tanto mobiliarios como inmobiliarios, no sólo por cuestiones legales específicas como la fiscalidad, también por el control constante de los planes de gestión del citado patrimonio.

Cuando tienes un objetivo financiero

Cuando tenemos un objetivo determinado, una adquisición, una inversión una compra, pero no tenemos claros los mecanismos que pueden llevarnos a cumplir dichos objetivos, la presencia de un asesor es muy beneficiosa.

Son momentos puntuales, pero en los que una simple consulta puede ayudarnos a planificar de manera clara los pasos a seguir para cumplir nuestro objetivo, la figura del asesor aquí también es relevante y sin embargo, no solemos tener la encuesta tanto como en las otras situaciones

Cuándo no es necesaria la figura del planificador financiero

Habitualmente la figura de un planificador no será necesaria cuando la solución a nuestros problemas sea muy evidente. Veamos tres situaciones concretas.

Cuando tu presupuesto ya está ajustado o apretado

Cuando nuestro presupuesto es muy justo, y el balance de ingresos y gastos es también muy ajustado se hace complicado que la figura del planificador pueda aportar más valor que el que nuestro propio razonamiento y sentido común pueda aportar.

Cuando te ahogan las deudas al consumo

Esta es otra situación en la que solemos pensar que se hace necesaria la figura del planificador. Pero, realmente, cuando nos aprieta el exceso de uso de crédito lo que necesitaríamos es renegociar el crédito, o adoptar medidas claras que pasan por eliminar la deuda.

En este contexto tampoco la figura de un planificador financiero puede aportar mucho más de lo que nosotros mismos sabemos que tenemos que hacer, y en todo caso, sería más una tarea de un asesor crediticio.

Estás habituado a gestionar y planificar tus finanzas

Cuando estás acostumbrado a planificar tus finanzas, a gestionar tu dinero y controlar tu balance de ingresos y gastos, realmente estás preparado para prescindir en tu día a día de las necesidades de asesoría que otros usuarios si tienen.

Salvo en cuestiones muy concretas las personas que llevan una buena gestión interna de su dinero son menos susceptibles de acudir a un planificador financiero.

Imagen de Flickr


Economía, Finanzas personales · Escrito por el 09/03/17

Comentarios desactivados en Seis momentos en los que necesitas un planificador financiero y tres que no


Página 1 de 212