Hackea tu cerebro y empieza a ahorrar

Ahorrar es un proceso que también se puede aprender poco a poco. No hace falta que sea una cantidad enorme, puedes empezar con cantidades pequeñas para crear el hábito.

Hackea tu cerebro y empieza a ahorrar

Como cada inicio de año, uno de los propósitos más habituales que nos hacemos todos es tratar de ahorrar algo de dinero de cara al futuro, para nuestra jubilación o para una emergencia. No es una cuestión fácil porque un informe de Pew Charitable Trusts afirma que una de cada tres familias americanas no tiene ningún ahorro pese a que el 10% de las mismas gana más de 100.000 dólares al año.  Y la situación en España no es mucho más halagüeña según un informe de Aegon.

Una de las claves para conseguir ahorrar es crear nuevos hábitos y convencernos mentalmente, olvidarnos de lo que hemos estado haciendo hasta ahora. Si no conseguimos ahorrar puede ser porque somos demasiado optimistas de cara al futuro. No haber conseguido ahorrar hasta ahora no quiere decir que no lo pueda hacer en el futuro, pero siendo consciente de sus ingresos y sus gastos.

De alguna manera, muchas veces retrasamos el ahorro en las perspectivas de ganar más dinero en el futuro. Esto lleva a que nos vemos abrumados y dilatamos el momento del ahorro, nunca encontramos el momento ideal para hacerlo. La solución es que cuando recibes tu sueldo, directamente, tengas una orden que desvíe una parte a una cuenta de ahorro. Eso ayuda a tener la sensación de que recuperas algo de poder sobre tu dinero y puedes ahorrar algo.

Otra de las razones por las que muchos no somos capaces de ahorrar es por una falta de fomento, de motivación. No existe una cultura real de ahorro, vivimos más en el día a día, y sin pensar demasiado en lo que viene en el futuro, demasiado carpe diem económico.

Con todas estas razones que impiden nuestro ahorro es prioritario cambiar nuestra opinión, nuestra cabeza, nuestros hábitos. Para ello sería interesante, empezar a ahorrar de manera habitual y automatizar el proceso. Es decir, antes de llegar el dinero a su cuenta dé la orden guardar en otra cuenta de la que no pueda disponer.

Un segundo consejo sería aprovechar los momentos. Si usted está acostumbrado a vivir con un dinero concreto, con una cantidad, si recibe un aumento, un ascenso, siga viviendo con la misma cantidad y guarde la diferencia.

Tercero, puede marcarse metas revisando la evolución o dejando que alguien la vea. Por último, inténtelo poco a poco. Trate de ahorrar una pequeña cantidad al mes para emergencias comunes y cree un hábito para aumentar el periodo de ahorro y la cantidad a ahorrar.

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En ésto gastarás el dinero al jubilarte

Se tiene la percepción que a partir de la jubilación los gastos disminuyen. Esto no tiene por qué ser necesariamente así. Repasemos aquellos gastos principales que sí pueden aumentar tras la jubilación.

En ésto gastarás el dinero al jubilarte

Es cierto que sobre el papel algunos gastos habituales pueden reducirse tras la jubilación. Estos gastos generalmente se asocian tanto al desempeño profesional como a gastos a largo plazo amortizados. Dos ejemplos importantes podrían ser la disminución de gastos de transporte al evitar los desplazamientos a los puestos de trabajo, o, en cuanto a gastos a largo plazo amortizados la amortización de las hipotecas.

Sin embargo, hay que tener en cuenta una realidad incontestable, el jubilado de hoy en día poco tiene que ver con el jubilado de hace 30 años y la mayoría de estudios se basan en datos históricos. Hoy vemos un nuevo modelo de jubilado más activo, con mayor participación en todo tipo de actividades y, con mayor volumen de gasto.

Éstos serían los principales gastos que se llevarán el dinero de tu jubilación.

Gastos relacionados con la salud

Si bien es cierto que la Seguridad Social en nuestro país funciona razonablemente bien y, que los gastos relacionados con la salud son menores que en otros países cercanos, también es cierto que a medida que cumplimos años estos gastos aumentan.

No sólo se trata de los posibles gastos médicos al uso, también de gastos relacionados con la salud y el uso de servicios médicos o asistenciales, así como la necesidad de tratamientos o actividades complementarias para fomentar la buena salud.

El mejor ejemplo son la cantidad de medicamentos que te irá recetando el médico. Aunque estén subvencionados por la Sanidad Pública en parte, no dejarán de ser un gasto que antes no tenías.

Gastos relacionados con el ocio

En este aspecto la diferencia entre un jubilado actual y un jubilado de hace tres décadas es abismal. A pesar de las ventajas y bonificaciones que los jubilados pueden llegar a tener en actividades y servicios relacionados con el ocio, el jubilado actual es mucho más dinámico y activo.

Desde viajes hasta actividades culturales, recreativas y de ocio, los gastos que tienen que ver con el empleo de tu tiempo libre van a ser mucho mayores que los que estás acostumbrado a tener mientras trabajas. Es importante tener en cuenta este aspecto, ya que no suele concederse mucha importancia a este gasto, que, sin embargo, puede acabar siendo elevado.

Gastos relacionados con la calidad de vida

Mantener una buena alimentación y hábitos sociales activos como una buena presencia física, un buen vestuario, y, en general, ciertosniveles de calidad de vida, e incluso elevarlos, con respecto a nuestra época de desempeño profesional es hoy en día habitual en los jubilados.

La inversión en mantenimiento y mejora de la calidad de vida del jubilado es otra realidad a tener en cuenta, y, muy probablemente, sea otro gasto importante tras tu jubilación

Estos son los tres grandes gastos tras jublarse. No hay que perderlos nunca de vista al planificar nuestro ahorro orientado a la jubilación. Es evidente que se pueden sumar otros por ejemplo la finalización de las amortizaciones de hipotecas, sobre todo cuando éstas se firmaron a largos plazos. También hay que tener en cuenta que el perfil de jubilado activo en la actualidad puede contemplar, por ejemplo, la adquisición de nuevos vehículos o de nuevos bienes de consumo.

Cada vez más se visualiza la jubilación como un período activo en el que no sólo no se disminuye mucho el nivel de gasto, sino que éste puede llegar incluso a elevarse. Como de costumbre la mejor recomendación posible es la previsión: mantener desde jovenes un proceso de ahorro constante orientado a la jubilación es la mejor herramienta para afrontar estos gastos en el futuro.

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Qué potencia de luz necesitas para ahorrar con tu factura

La factura de la luz es un quebradero de cabeza para buena parte de la población. Te explicamos qué potencia debes contratar en función de tus necesidades para gastar sólo que necesitas.

Qué potencia de luz necesitas para ahorrar con tu factura

Desde el pasado 1 de octubre los clientes de las compañías eléctricas han empezado a recibir sus factures de la luz por horas, en donde el precio varía de manera constante en función del horario y día de utilización de la energía.
El ahorro no es mucho, pero si se pone por ejemplo la lavadora por la noche, el precio por cada kWh será inferior en comparación con la mañana. Cambiar los hábitos no resulta sencillo, pero para ahorrar unos cuantos euros en la factura de la luz lo adecuado sería ajustar la potencia eléctrica en función de las necesidades.

Con la potencia eléctrica lo que se busca es limitar la cantidad máxima de energía que se consigue de la red, permitiéndonos el uso de un determinado número de electrodomésticos al mismo tiempo. Este parámetro se paga en todas las facturas al margen de la cantidad de energía que se consuma y cuanto mayor es la potencia, más tendrás que pagar. En el caso de los clientes acogidos al Precio Voluntario Pequeño Consumidor (PVPC) el precio de la potencia está establecida anualmente en los 42,04 euros/kW, que suponen al día unos 0,116 euros/kw.

Esto significa que aquellos que tengan contratado 4,6 kW pagarán al año unos 193,40 euros por este concepto, pero sí disponemos de pocos aparatos eléctricos en el hogar compensaría reducir esta cifra hasta los 3,45 kW, pagando solo 146,05 euros. Esto implicaría un ahorro anual de casi 50 euros, que al mes son unos 4 euros.

Para saber en realidad la cantidad de energía que se necesita en casa basta con poner en marcha distintos aparatos electrónicos con gran consumo, como pueden ser la lavadora, estufa, vitrocerámica, horno, secador, etc y posiblemente te ‘salte’ la luz. Se solucionará bajando la palanquita del interruptor que encontrarás en el cuadro de electricidad. En el caso de que nunca te haya saltado es posible que tengas la posibilidad de ahorrar algo de dinero porque tendrás más energía de la que realmente necesitas.

Para bajar la potencia contratada puedes ponerte en contacto con tu compañía eléctrica y solicitarlo. Un técnico se ocupará de reemplazar el interruptor diferencial de potencia en el cuadro eléctrico. Este trámite posiblemente te cueste una cierta cantidad de dinero, así que si tienes previsto realizarlo lo mejor es que tengas las ideas claras. Para subir la potencia, te pondrán más trabajas, como la solicitud de un certificado técnico en donde aparezca que la instalación puede soportar esa cantidad de energía.

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Qué gastos puedes desgravar por tu hijo universitario

Estudiar en la universidad no es precisamente barato. Aunque existen muchas diferencias entre centros, el año escolar puede salir a más de 3.000 euros con relativa facilidad. Si además sumamos gastos adicionales en caso de que el hijo tenga que estudiar fuera de casa, el presupuesto de tu hijo universitario puede dispararse. ¿Existe alguna posibilidad de desgravar fiscalmente estos gastos?

Qué gastos puedes desgravar por tu hijo universitario

El alquiler del piso

El hecho de que exista una deducción por alquiler invita a muchos padres a pensar que podrán reducir lo que pagan por el piso de sus hijos al hacer la declaración de la renta. Nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, la deducción por alquiler de vivienda ya sólo se aplica sobre los arrendamientos anteriores a 2015. Si tu hijo ha firmado el contrato este año no se podrá desgravar. Incluso si es anterior a esa fecha, esta ventaja solo se aplica sobre vivienda habitual, una premisa que no se cumplirá en el caso del padre. A fin de cuentas, quien habita el piso es el hijo.

¿Podría entonces desgravar el hijo? Por poder, podría hacerlo, pero para eso tendrá que tener algún tipo de ingreso sometido a retención de IRPF ya que en el caso del alquiller, la deducción ‘corre a cuenta’ de las retenciones.

¿Y por los estudios universitarios?

La legislación española no prevé una deducción general por alquiler en todo España y deja en manos de las comunidades autónomas en apliicar o no incentivos por este concepto. De todas ellas sólo Canarias lo hace con una deducción r hasta 1.500 euros por cada descendiente y 1.600 cuando la base liquidable sea inferior a 33.007,2 euros de los  gastos destinado a gastos de estudios, siempre que el hijo no tenga más de 25 años y dependa económicamente de los padres. demás, la base imponible del contribuyente no podrá superar los 39.000 euros en tributación individual y los 52.000 en conjunta.

Esta situación contrasta con la de los gastos escolares, que sí tienen premio fiscal. En este enlace puedes consultar en qué comunidades desgravan.

¿Y las becas?

Las becas universitarias no deducen, pero tampoco computan como ingreso al hacer la declaración de la renta, por lo que en este caso sí estaríamos ante una ventaja.

Eso sí, para quedar exentas deben estar destinadas a cursar estudios reglados y existen una serie de límites que son de 3.000 euros anuales con carácter, aunque se puede aumentar hasta los 15.000 euros para compensar los gastos de transporte y alojamiento para cursar estudios reglados hasta el segundo ciclo universitario incluido. Si se trata de estudios en el extranjero la cuantía puede ascender hasta los 18.000 euros.

La rebaja a través de la unidad familiar

El mayor descuento que podrás obtener por tu hijo universitario será el ya venías aplicando al incluirlo dentro de la unidad familiar, es decir, como parte de tu declaración, para poder disfrutar de un mínimo más alto. Con carácter general, el mínimo por contribuyente es de 5.151 euros una cifra que aumentará con los hijos de la siguiente forma:

  • 836 euros anuales por el primero.
  • l 2.040 euros anuales por el segundo.
  • l 3.672 euros anuales por el tercero.
  • l 4.182 euros anuales por el cuarto y siguientes.

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5 trucos para no arruinarte con la vuelta al cole

La vuelta al cole está al caer. Mientras que los más pequeños esperan ansiosos el regreso a las aulas, los mayores lo afrontan con más preocupación. Parece que son todo gastos, entre uniformes, libros, material escolar y actividades extraescolares. No te preocupes porque te daremos una serie de consejos para que no sea tan traumático para tu bolsillo el mes de septiembre.

5 trucos para no arruinarte con la vuelta al cole

1-Ahorro en gastos escolares: La mayorías de los centros educativos son conscientes del enorme desembolso que supone la adquisición de tantos libros de textos, por eso ahora ya no los cambian con tanta frecuencia como antes. Por eso, no dudes en pedir prestado los libros a algún padre que tenga un niño mayor que tuyo o participa en los programas de intercambio que ponen en marcha distintos colectivos. En cuanto a la ropa, puedes acudir a mercadillos u optar por prendas que le queden un poco más grandes y que le puedan durar al menos un par de cursos. Ten en cuenta que los pequeños crecen a gran velocidad. En este sentido, también puedes aprovechar ofertas del tipo 3×2 para equipar con todo lo necesario a tu pequeño en cuanto a ropa e incluso material escolar como cuadernos y bolígrafos.

2-Solicitar un préstamo:  A veces no basta con ahorrar y en septiembre se nos acumulan los gastos escolares y facturas de otras partes. La solución más sencilla para afrontar esta época pasa por solicitar un préstamo. Es un comodín a tener en cuenta y no pasa nada por pedirlo. También haces lo mismo cuando tienes que hacer una reforma en casa o comprar un vehículo.

3-Pagar a plazos: Antes de comprar cualquier producto es preciso que comparemos precios y no nos decantemos por el primero que veamos. A veces no sólo nos fijaremos en lo que cuestan las cosas, también en la opción de pagar a plazos, que te puede resultar más cómodo en ciertas situaciones. Es una forma de no llegar tan ahogado a final de mes. Si consultas en las librerías, posiblemente te permitan abonar el coste del material escolar en cómodos plazos y sin intereses. Te exigirán una señal y una pequeña entrada, mientras que el resto lo irás pagando durante los próximos meses.

4-Pagar con tarjeta de crédito: Tienes la posibilidad de efectuar una compra y que no se te cargue en la cuenta hasta el siguiente mes. No se considera por lo tanto un gasto inmediato, ya que tendrás algo más de margen, pero si vas a pagar con tarjeta, trata de que no se active su crédito, que sólo sea un adelanto desde que compras –principios de mes- hasta que se te hace el cargo –finales de mes-.

5-Aprovechar las becas escolares: El material escolar y los uniformes son posiblemente lo que más te cueste en la vuelta alcole. No te preocupes porque también puedes contar con la ayuda económica de las distintas administraciones para afrontar estas compras en forma de becas escolares. Consulta las ayudas que te pueden conceder tu comunidad autónoma o el estado. Las primeras se suelen centrar en la enseñanza obligatoria, mientras que la administración central presta su apoyo para los universitarios y estudiantes de Formación Profesional.

Estas son cinco fórmulas para ahorrar en la vuelta al cole ¿cuáles son las tuyas?

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Claves de la nueva factura eléctrica

La nueva factura eléctrica ya es una realidad. Desde el pasado 1 de julio los consumidores abonarán un precio distinto por la energía en función de la hora a la que usen. Es decir, variará por horas y días. Nosotros te damos unas cuantas claves de la nueva factura eléctrica.

Claves de la nueva factura eléctrica

-Los beneficiarios: Tendrán la factura por horas aquellos que tengan un contador inteligente digital y de telegestión, que facilite la lectura de los registros horarios de energía de forma remota. También será necesarios que tengan contratada la tarifa de Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVCP).

-Plazos: El sistema de facturación por horas comenzó a aplicarse el pasado 1 de julio, pero existe una normal ministerial que facilita un periodo de adaptación hasta el próximo 1 de octubre a las comercializadoras y distribuidoras. Hasta el 1 de enero se da de plazo para que se produzca el intercambio de ficheros entre las compañías.

-¿Y si no tengo contador inteligente?: La ley obliga que antes de finales de 2018 se haya reemplazado todo el parque de contadores. Las compañías van instalando los contadores en función de sus planes de despliegue. A finales de 2014 existían catorce millones de contadores inteligentes, aunque sólo diez millones podían ser telegestionados.

-Conocer el precio cada hora: Los consumidores podrán ahorrar si utilizan la energía eléctrica en aquellas horas en las que el precio del kilovatio sea más económico. Desde las 20:15 horas del día anterior se pueden consultar las tarifas de la luz en la página web de Red Eléctrica de España.

-Las horas más baratas: Pagaremos menos dinero por aquellas horas en las que haya una menor demanda de electricidad, que suele ser por las noches. El operador que se ocupa de gestionar el mercado mayorista de la electricidad señaló que las horas más económicas estarían entre las 12 de la medianoche y las 8 de la mañana, sobre todo de 3 a 6 de la madrugada. Los mayores picos se localizan entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde. Suelen ser las horas en donde más se utilizan las cocinas, el horno, la aspiradora o la plancha.

Ahorro: Es difícil cuantificar realmente el ahorro que se puede conseguir con la nueva tarifa eléctrica por horas, sobre todo porque únicamente el 37% de la factura que recibimos hace referencia al consumo. El resto son impuestos y costes regulados del sistema para cubrir subvenciones a la energía solar, eólica, moratoria nuclear, etc.

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Diez formas de gastar menos en calefacción

La llegada del frío pone en marcha automáticamente las calefacciones, y también, pone en marcha el crecimiento de las facturas de consumo energético que el uso de las calefacciones genera.

Diez formas de gastar menos en calefacción

No tener en cuenta los modelos de consumo de calefacción les cuesta a las familias en nuestro abonar recibos con encarecimientos por encima del 30% de lo que se podría pagar con, simplemente, una mejor gestión del uso de la calefacción.

Vamos a repasar algunas ideas que pueden ayudarnos a utilizar mejor la calefacción y ahorrar sensiblemente el gasto en ella.

  1. Calderas e instalaciones revisadas: el gasto de realizar una buena revisión de la caldera y de la instalación es siempre un gasto justificado, la mal función de cualquier elemento que componen el sistema de calefacción puede suponer un gasto al final muy superior.
  2. Uso de reguladores y termostatos: aunque tal vez debiéramos decir buen uso. Y es que los termostatos no son una ruleta caprichosa según nos apetezca cada momento, realmente se trata de utilizarlos para gestionar una temperatura continua en la cual planteamos como mucho dos o tres escenarios diferentes en el hogar: cuando no estamos, cuando estamos o cuando estamos durmiendo.
  3. Los radiadores son para emitir calor: parece de perogrullo, pero piense, ¿cuántas veces ha puesto una prenda a secar sobre un radiador? Probablemente muchas, cada vez que hacemos esto generamos pérdidas de calor y un mayor aumento del consumo.
  4. El aislamiento: no vamos a detenernos mucho aquí, vamos a dar un dato que es más que relevante: la diferencia entre una casa bien aislada (acristalamiento correcto, burundeses en puertas y ventanas, etc.) tiene un ahorro cercano al 40% del consumo energético en calefacción en relación a una casa mal aísla.
  5. Ventilación: solemos descuidar las rendijas de ventilación, y sin embargo, ésta es también una parte importante de la instalación que se debe tener en cuenta y mantener en buen estado de limpieza.
  6. Temperaturas constantes: antes hablábamos de mantener como mucho tres escenarios diferentes para el calor en nuestra casa: las recomendaciones de todos los profesionales hablar de una temperatura media en invierno ideal para el hogar entre los 19° y 21°… corremos el riesgo de pasarnos no sólo por exceso sino también por defecto, si mantenemos periodos muy largos de temperatura más baja que esos 19° la cantidad de consumo que va a suponer volver a calentar la casa supone un gasto elevado.
  7. No tienes que tener la calefacción todo el día encendida: y esto no está reñido con lo anterior, son muchos los expertos que precisamente recomiendan mantener las calefacciones apagadas durante los períodos nocturnos, arrancar por la mañana y mantener una temperatura estable durante todo el día antes de volver a apagarlas por la noche.
  8. Obviamente ventilar la casa sigue siendo necesario, pero, recuerda que los largos periodos de ventilación con todas las ventanas abiertas para suponer una pérdida de calor muy alta que luego deberás compensar… teóricamente con unos 10 minutos de ventilación debiera ser suficiente.
  9. Aprovecha el sol como fuente de calor: aprovechar las pocas (o muchas) horas de sol invernal abriendo las persianas y dejando que entre por las ventanas siempre es una buena idea, del mismo modo, sin sol o con días fríos y nublados, también es ponerle a cerrar las persianas para evitar pérdidas de calor.
  10. Se consciente del gasto: todo lo anterior no dejan de ser ideas que se pueden unir a otras 100 más, lo realmente importante es que tomes conciencia del gasto que supone la calefacción no sólo cuando recibes la factura, sino antes, cuando estás generando el gasto y entiendas que realmente hay muchas cosas que puedes hacer para gastar menos en calefacción.

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¿Cuánto gastamos en ir al trabajo?

Trabajamos para ganar dinero, pero para poder hacerlo también incurrimos en algunos gastos. El del transporte es todavía uno de los ineludibles en la economía española ¿Cuánto destinamos a poder acudir a la oficina en tiempo y dinero? ¿Y por estar en ella en lugar de en casa?

¿Cuánto gastamos en ir al trabajo?

Aunque cada vez son más las empresas que apuestan por el teletrabajo, apenas un 22% de las compañías españolas tienen implantados programas de teletrabajo. Y si nos referimos ya a empleados que efectivamente trabajan desde casa, sólo un 7% lo hace al menos un cuarto de su semana laboral y nada más que un 2% lo hace la semana entera. En este sentido, se puede decir que España es más tradicional que Europa y que a día de hoy la mayoría de empleados tiene que desplazarse bien a la oficina o bien a visitar clientes. ¿Cuánto supone esto en términos económicos?

Un informe elaborado por The Telework Research Network y Calgary Economic Development apunta que el conjunto de la economía estadounidense ahorraría 772 millones de dólares al día de adoptarse el teletrabajo de forma masiva. De esta cifra, la mayor parte, 494 millones de dólares serían para quienes viven lejos de su lugar de trabajo por los gastos variados en los que incurren, 185 millones por el petróleo que dejaría de consumirse y 93 millones por los accidentes en tránsito que nunca tendrían lugar.

Un estudio algo más antiguo de La Caixa determinó que en 2008 cada español tarda en llegar a su trabajo una media de 57 minutos con las grandes ciudades al frente de este despilfarro de tiempo. En términos económicos esto supone cerca de 8 euros al día, una cifra que se eleva hasta los 12,7 euros para quienes usan el transporte público y tardan más en llegar a la oficina, 97 minutos. Y todo esto teniendo sólo en cuenta el valor del tiempo –eso sí, con el nivel salarial de 2007-.

Más que el tiempo

Si a estos costes sumamos, en el caso de quienes tienen coche, otros adicionales, el gasto real por desplazarse al lugar del trabajo sube como la espuma. No hay que perder de vista que el coche supone cerca de un 18% del presupuesto familiar entre gasolina, seguro, impuesto y mantenimiento. En total, entre 5.000 y 7.000 euros al año.

Evidentemente, no acudir al trabajo en coche no quiere que necesariamente la mayoría de españoles fuese a desprenderse de su vehículo, pero sí que podría dar sentido a otras alternativas como el alquiler. Además, para un desplazamiento de 20 kilómetros de ida y otros tanto de vuelta en un coche diésel estaríamos hablando de cerca de medio depósito de gasolina al mes, que vendría a costar 40 euros.

Si también incluimos los gastos de comida y bebida, sobre todo si la empresa no tiene habilitado comedor, y de ropa si hay que llevar traje, estaríamos sumando otros 80 euros al mes. A fin de cuentas, ¿Quién no se toma un café en la oficina o va a comer con los compañeros fuera de vez en cuando?

En total, el primero de los estudios habla de 400 euros al mes el gasto de ir a trabajar.  A que ahora ya te suena mejor el teletrabajo.

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