Invertir el ahorro familiar ¿Cuáles son las alternativas?

Si de verdad quieres unas finanzas familiares sólidas no basta con el ahorro, hay que ir más allá e invertir. Éstas son las opciones.

Invertir el ahorro familiar ¿Cuáles son las alternativas?

Para llegar a final de mes sin muchos apuros lo necesario es ser ordenado y no gastar en ningún momento más dinero de lo que se gana. Para ello se hace necesario contar con un presupuesto familiar en donde aparezcan reflejados los gastos e ingresos que habrá durante un determinado periodo de tiempo.

Una familia puede tener muchas razones para empezar a ahorrar. Entre otras cosas un viaje de vacaciones, pagar los estudios de los hijos en el futuro, financiar parte de la compra de una vivienda en un plazo de tiempo corto, contar con un mayor patrimonio cuando se llegue a la vejez o el conjunto de algunas de estas razones.

En el caso de que algún mes haya un excedente de ingresos, este capital puedes reservarlo para soportar otros meses cuando sepas que el gasto sea superior a los ingresos. Cuando una familia tiene intención de invertir sus ahorros, en primer lugar hay que establecer la capacidad real para ahorrar, y a partir de ahí se establecerá el objetivo y el plazo de tiempo para alcanzar una determinada cantidad de dinero.

Hay varias alternativas de instrumentos financieros que contribuyen al ahorro y que permiten aumentar el capital acumulado. A través de estas vías se produce una relación directa entre el riesgo y el retorno. Esto supone que cuanto mayor es el riesgo, mayor será también el retorno que se espera.

Si decides decantarte por una opción de bajo riesgo, lo mejor es que apuestes por un instrumento de renta fija de los que ofrece cualquier entidad financiera. En el caso de que decidas arriesgarte con intención de obtener una mayor rentabilidad, lo aconsejable sería decantarse por los productos de renta variable, como pueden ser los fondos o acciones. Los beneficios que reportan estos últimos son mayores, aunque el riesgo también es más elevado y a corto plazo se corre el peligro de acabar con resultados negativos. Sin embargo, sí que puede ser una buena opción para aquellos que busquen un producto a largo plazo, que les permita arriesgarse.

Al final todo dependerá del tiempo que quieras ahorrar. Si tienes previsto recurrir a ese dinero invertido en un plazo de un año o menos, lo conveniente pasaría por meter el capital en renta fija. Si por el contrario no tienes intención de sacar el dinero en un plazo muy largo, de 15 o 20 años, sería aconsejable apostar por la renta variables. En casos de inversión intermedia, una combinación de ambos tipos encajaría sin problemas.

También te puede interesar:

Ventajas del seguro de ahorro frente al plan de pensiones

Fondos Garantizados vs depósitos estructurados vs Plan Ahorro Cinco

Como tributan los seguros de Ahorro en el IRPF

Cómo afecta la deflación a tus ahorros

Imagen de Flickr



Fondos Indexados y gestión pasiva: qué debes saber al respecto

Invertir sobre todo un índice para no preocuparse y diversificar. Estas son las bases de los fondos indexados y la gestión pasiva. Descubre si son para ti.

Fondos Indexados y gestión pasiva: qué debes saber al respecto111

La gestión pasiva se basa en una premisa muy sencilla: a largo plazo los mercados siempre suben y a largo plazo, también son pocos los inversores que logran batir la media del mercado. Dicho de otra forma, si no eres capaz de ganar más que el propio Ibex, quizás sea una buena idea replicarlo y olvidarte de más estrategias de inversión. Desde luego, vivirás más tranquilo.

El principal problema de esta estrategia es que replicar un índice es muy caso si tienes que comprar todos sus componentes. Precosamente por eso existen fondos indexados, que replican un índice, es decir, que lo indexan. Esto supone una ventaja adicional, ya que al no haber gestión activa para tratar de superar al mercado, los costes suelen ser menores.

Dentro de la gestión pasiva uno de los productos más conocidos son los fondos de inversión indexados, que se encargan de replicar un índice lo máximo posible. Encontraremos fondos indexados de la mayor parte de índices, como puede ser el IBEX 35, Nasdaq, Del S&P500, EuroStoxx 50, etc.

Algunos expertos en la materia aconsejan dedicar una parte de nuestra inversión a un fondo indexado que replique el S&P500. Desde su creación en el año 1923 se lleva revalorizando un 9% de media cada año.

Cuando ya tengamos pensados los fondos indexados en los que queramos meter nuestro dinero, sólo habrá que ir haciendo aportaciones con cierta regularidad. Con esta estrategia tan sencilla se conseguirán unos resultados muy parecidos a los que tenga el índice que repliquemos. Recuerda que será preciso descontar las comisiones, así que a la hora de decantarnos por un fondo indexado intentaremos que tenga unas comisiones lo más bajas posibles. Por lo general, para que resulten interesantes deberían estar por debajo del 0,8% anual.

Aquellos que tengan especial interés en invertir algo de dinero en fondos de inversión indexados deberían fijarse en la primera gestora que creó el primer fondo en el año 1976. Se trata de Vanguard. En estos momentos cuenta con una amplia gama de productos y se presenta como una de las gestoras más importantes del mundo.

Entre las ventajas que presentan los fondos indexados se encuentran que presentan una evolución muy fácil de seguir ya que replican a un índice bursátil, cuentan con unas comisiones de gestión por debajo de las del resto de fondos de renta variables, son invulnerables a errores en la toma de decisión a la hora de comprar y vender por parte de la gestora y cuentan con una gran diversidad en la inversión.

Imagen de Flickr



Cómo funcionan realmente los fondos de inversión

Los fondos de inversión se han convertido por derecho propio en uno de los productos más utilizados para los ahorradores ante el escaso rendimiento de los depósitos y las limitaciones inherentes a los planes de pensiones. Os explicamos lo que tenéis que saber sobre su funcionamiento antes de invertir.

Cómo funcionan realmente los fondos de inversión

Entre la amalgama de productos a disposición del ahorrador particular uno parece estar emergiendo con fuerza. Se trata de los fondos de inversión, que cuentan con la ventaja de ofrecer un medio asequible, cómodo y relativamente fácil de gestionar para quien quiere contar con su propia cartera de activos.

Pero antes de seguir cantando las loas de los fondos de inversión conviene saber qué son y cómo funcionan.

Qué es un fondo de inversión

De forma muy esquemática podemos definir un fondo de inversión como un producto que invierte en diferentes activos de acuerdo a una política predeterminada. En este sentido es una suerte de caparazón que un gestor financiero utiliza para comprar distintos productos, que pueden ir desde acciones de empresas hasta bonos de renta fija pasando por otros fondos o ETFs.

Cada fondo tiene un sesgo concreto y una política de inversión determinada, de forma que debe informar del porcentaje aproximado que tiene previsto destinar a cada una de las categorías. Es decir, si invertirá un hasta un 35% en renta variable o un 50% y lo mismo para el resto de activos. Esto es, precisamente, lo que permite después a compañías como Morting Star incluirlos dentro de un tipo de fondos u otros.

Así, sabremos que un fondo de renta variable mixta podrá invertir hasta un 75% en renta variable y nunca con una exposición inferior al 30%.

Gestoras y comercializadoras

Los fondos de inversión son gestionados por gestoras, que se encargan de tratar de obtener rentabilidad siguiendo las directrices que marca su prospecto. Se trata de equipos completos que buscan oportunidades de inversión para obtener la mayor rentabilidad.

Después, la misma gestora u otra compañía se encargan de comercializar el fondo, es decir, de venderlo al público general y de establecer los capitales mínimos de entrada y demás comisiones de custodia o gestión.

Para poder hacerlos accesibles, las gestoras y las comercializadores dividen el fondo en participaciones, de forma que lo que el ahorrador comprará será una participación del fondo por un precio determinado que irá variando. Esto es lo que se conoce como el valor liquidativo del fondo, que cambia a diario en función de la evolución de sus activos. De esta forma, un fondo que haya comprado acciones de Telefónica y éstas suban, aumentará su valor liquidativo.

En la mayoría de fondos será posible retirar el dinero, es decir, vender la participación, al final del día, aunque algunos, sobre todo los garantizados, establecerán puntos de entrada y salida concretos. Es lo que se conoce como ventanas de liquidez, que suelen ser trimestrales y es el momento en el que se podrá recuperar el dinero.

Así es básicamente como funciona un  fondo de inversión en su versión clásica. Si quieres la negra, la que ahonda en los mitos de su gestión poco transparente, aquí puedes encontrarlo de la mano de Fernando Calatayud.

Y como siempre, si tienes alguna duda, estaremos encantados de escucharla y resolverla si es posible.

Imagen de Flickr



Cómo funcionan los fondepósitos

Los fondepósitos son uno de esos productos financieros que cíclicamente saltan a la primera plana de las portadas, bien para analizar la conveniencia de invertir en ellos o bien como alternativa a los depósitos. Para quienes todavía no estén familiarizados con el término, los fondepósitos no son sino fondos de inversión que destinan por lo menos el 50% de su capital a la inversión en depósitos a corto plazo a menos de un año. La legislación vigente establece, además que no pueden apostar más de un 20% de su cartera por un sólo plazo fijo.

Cómo funcionan los fondepósitos

Lo que muchos se estarán preguntando en este punto es por qué invertir en un fondepósito pudiendo contratar directamente el depósito deseado, evitando además las comisiones propias del depósito. La clave en este punto es una mayor rentabilidad, por lo menos en teoría, y una mayor diversificación de riesgos. Se supone que a mayor capital hay mayor poder negociación y que una entidad bancaria ofrecerá mejores condiciones a quien acude con 100.000 euros que a quien sólo cuenta con 10.000 euros. De hecho, sólo hay que ver algunas ofertas de depósitos para darse cuenta de ello.

Sin embargo, la verdadera ventaja de los fondepósitos estriba en su fiscalidad pues, a diferencia de los plazos fijos, aquí no habrá que pagar impuestos al vencimiento de cada depósito, sino cuando efectivamente se retire el dinero. Se trata, además, de un producto relativamente seguro o, en el peor de los casos, menos volátil que otras alternativas en el mundo de los fondos de inversión.

Esto no quiere decir que la seguridad de un fondepósito pueda compararse a la de un plazo fijo. De hecho, la inversión de los fondepósitos no está cubierta por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). De esta forma, si el banco donde están los depósitos quebrase, el fondepósito no recuperaría la cantidad invertida.

Entre las obvias desventajas de los fondepósitos está la ya mencionada de las comisiones, si bien estas son mucho menores que las del resto de fondos. Al final, estamos ante un producto con un perfil de riesgo bajo pero también con unos rendimientos limitados.

Lo que no debemos perder de vista a la hora de contratarlo es que no estamos contratando un depósito, sino un fondo. A partir de ahí, será cuestión de ver cómo encaja dentro de nuestra cartera de inversión.

 Imagen de Flickr por Images_of_Money


Fiscalidad · Escrito por el 18/04/14


Fiscalidad de los productos financieros

Cuando queremos medir la rentabilidad real de una inversión no basta con fijarnos en el TAE que ofrece o el porcentaje de subida entre el precio de compra y de venta. Para tener una imagen real habrá también que tener en cuenta los impuestos que pagamos por cada inversión, el ‘perverso’ efecto de la inflación y, por supuesto, las comisiones, que a menudo se incluyen en el cálculo de la rentabilidad que hace la entidad financiera. En este caso vamos a diseccionar la parte impositiva, es decir cuántos impuestos pagamos por nuestras inversiones.

fiscalidad de los productos financieros

En la actualidad existe una amplia gama de productos financieros al alcance de los ahorradores e incluso algunas personas podrían argumentar que las apuestas deportivas o el póker online son una suerte de inversión. Y en cierto sentido no estarían equivocados, pues los profesionales o amateurs de alta dedicación los llegan a considerar casi una profesión y no actúan de forma diferente a como lo hacen muchos profesionales del trading que invierten en bolsa. Sin embargo y por motivos puramente prácticos, nos vamos a fijar en los productos ‘clásicos’, los comercializados por las entidades financieras, algunos de los cuáles ya los abarcamos al hablar de la fiscalidad de los ahorros para la jubilación. ¡Vamos allá!

  • Depósitos: quizás la fórmula de ahorro más tradicional. Dejamos un dinero en la entidad financiera durante un tiempo determinado por un interés previamente pactado. Este tipo de inversiones se integra en la denominada base imponible del ahorro junto con el resto de inversiones y las ganancias tributan, sumadas al resto, en base a los siguientes tres tramos: 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para todo lo que supere los 24.000 euros.
  • Cuentas remuneradas: ¿tienes una cuenta remunerada? Los intereses también pagarán impuestos. Éstos seguirán el mismo esquema explicado para los depósitos y tributarán en los tramos indicados. Además, como en los plazos fijos, se aplicará una retención de IRPF del 21%.
  • Letras del tesoro y obligaciones del Estado: una inversión que es, más o menos, como un boomerang y siempre se pone de moda cada cierto tiempo. De nuevo, integraremos los rendimientos en la base imponible del IRPF para que tributen en los citados tramos una vez sumados las ganancias a las generadas por el resto de inversiones.
  • Fondos de inversión: otro clásico con el que comienzan las diferencias respecto a los productos generales. La gran particularidad de los fondos de inversión es que no habrá que pagar impuestos sobre los beneficios siempre que éstos se reinviertan en la contratación de otro fondo. De esta forma podremos ir saltando de fondo en fondo y diferir el pago de impuestos hasta el momento en que finalmente recuperemos el dinero y hagamos tangible los beneficios que hemos ido obteniendo. En ese momento se integrarán junto con el resto de rentas del ahorro y tributarán, recordemos, al 21% las ganancias hasta 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% las cantidades por encima de los 24.000 euros.
  • Planes de pensiones: el ahorro a largo plazo está especialmente bonificado en España. Los planes de pensiones gozan de una fiscalidad favorable para las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del IRPF en función de la edad del partícipe con hasta 10.000 euros para los menores de 55 años y con 12.500 para los mayores. A cambio, al rescatar el dinero este se integrará (capital aportado más beneficios) en la renta del trabajo si se rescata en forma de renta y como ganancia patrimonial cuando se rescata en forma de capital, si bien en este caso hay una reducción del 40% para las ganancias generadas antes de 2007. Eso hace que sea algo más complicado calcular la rentabilidad efectiva de esta inversión.
  • Acciones e inversiones en bolsa: las acciones tributan por la diferencia entre el precio de compra y de venta y sólo habrá que pagar impuestos cuando hagamos la inversión tangible. En este caso, se integrarán también a las rentas del ahorro tributando por los citados tramos. A la hora de calcular el montante, se tendrán en cuenta todas las inversiones realizadas durante el ejercicio y, como gran ventaja, es posible compensar pérdidas con ganancias durante cuatro ejercicios. Actualmente existe, eso sí, una penalización para las inversiones a corto plazo con acciones que se vendan en menos de un año y que tributarán al tipo marginal del contribuyente.

Así tributan las principales herramientas de inversión que utilizan los españoles ¿Os gustaría conocer alguna más? ¡Sólo tenéis que preguntar!

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flickr



Como tributan los productos de ahorro a largo plazo

Se entiende por ahorro a largo plazo aquel que tiene un horizonte temporal superior a los dos años, aunque en muchos casos también suele vincularse con el ahorro para la jubilación. La oferta de inversión en este punto es enorme y se puede incluso argumentar que casi cualquier producto puede considerarse como uno de largo plazo, que basta con mantener la inversión durante más tiempo –siempre que su estructura lo permita-.

fiscalidad ahorro a largo plazo

 

Sin embargo, a efectos prácticos existen una serie de productos financieros especialmente contraindicados para el ahorro a largo plazo y que son los que, a la postre, utilizan la mayoría de ahorradores. A la hora de valorarlos nunca debemos perder de vista su rentabilidad, pero tampoco su fiscalidad, pues está será determinante para elegir y determinar el rendimiento final que obtenemos.

¡Comenzamos nuestro repaso!

Planes de pensiones

En cierto sentido, ‘la niña bonita’ de la inversión a largo plazo. Su fiscalidad ofrece enormes ventajas en lo que a las aportaciones se refiere pero ciertas desventajas a la hora de recuperar el dinero.

Y es que las aportaciones a los planes de pensiones sirven para reducir la base imponible de IRPF y lograr así pagar menos impuestos. La cuantía está limitada en función de la edad y los ingresos del partícipe de la siguiente forma:

  • Menores de 50 años: podrán aportar la menor de las cantidades entre 10.000 euros o el 30% de su base imponible.
  • Mayores de 50 años: podrán deducir la menor de las cantidades enter 12.500 eros o el 50% de su base imponible.
  • Personas con discapacidad: podrán deducir hasta 24.500 euros.

En cuanto al rescate del plan de pensiones, se podrá recuperar el dinero en forma de capital –de golpe-, de renta o en forma mixta. Las cantidades recuperadas en forma de capital disfrutarán de una reducción del 40% para las cantidades aportadas antes de 2007 y sus rendimientos, mientras que las recuperadas en forma de renta se sumarán a las rentas salariales y tributarán al tipo marginal de IRPF del contribuyente.

El truco en este caso reside en que no sólo se gravan los beneficios del plan de pensiones, sino también el capital aportado a la hora de recuperarlo, lo que supone una desventaja fiscal frente a otras alternativas.

Fondos de Inversión

El horizonte de inversión de un fondo puede ser tan largo como el propio cliente quiera. Así, puede dejar su dinero desde unos meses hasta años, si lo desea. La única ventaja adicional frente a otros productos es que no habrá que pagar impuestos por los beneficios obtenidos siempre que estos se reinviertan en otro fondo de inversión.

Poder diferir el pago de estas cantidades ayudará, en teoría, a que nuestros ahorros crezcan más rápido. Cuando decidamos retirar efectivamete el capital, los beneficios se sumarán al resto de rentas del ahorro para tributar bajo tres tramos diferentes:

  • 21% para las ganancias hasta 6.000 euros.
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros.
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

 

Planes de Ahorro Sistemático (PIAS)

Para quienes no estén familiarizados con este producto, se trata de un seguro de vida y ahorro por el que nos comprometemos a realizar una serie de aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad garantizada. Para incentivar su contratación a largo plazo cuenta con un interesante beneficio fiscal al recuperar el dinero, siempre que hayan transcurrido más de diez años desde su contratación.

Al superar la década, Hacienda permite aplicar una serie de reducciones fiscales sobre la cantidad a cobrar en función de la edad del partícipe. La siguiente tabla muestra la evolución:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayores de 70 años: 8%.

Quienes opten por retirar su dinero de forma anticipada deberán incluirlo junto con el resto de rentas del ahorro y tributará dentro de los tres tramos ya mencionados: 21%, 25% y 27% en función de la cuantía total de las ganancias cosechadas durante el ejercicio.

 

Planes de Previsión Asegurados

Una de las alternativas de moda a los planes de pensiones. También estamos ante un seguro de ahorro cuya fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones en lo que a aportaciones y posterior rescate se refiere.

La gran diferencia estriba en que los PPA sí están obligados a ofrecer una rentabilidad mínima a sus partícipes, algo de lo que se excluye a los planes de pensiones, donde puede llegar a perderse, además, toda la inversión en un escenario catastrófico.

Acciones

La bolsa siempre sube a largo plazo, reza uno de los dichos más conocidos de la inversión bursátil. El problema de las acciones es su alto riesgo, ya que es relativamente factible llegar a perderlo todo.

Su fiscalidad es, además, algo más compleja que la del resto de productos. En principio y como norma general las ganancias se integrarán en la base del ahorro para tributar dentro de los tramos ya mencionados.

Las particularidades de las acciones comienzan al compensarse las pérdidas con las ganancias durante un periodo de cuatro años.
Además, de forma excepcional, las operaciones a corto plazo, que son las que se realizan con títulos que permanecen menos de un año en cartera, tributarán al tipo marginal de cada contribuyente.

Depósitos

No se trata del vehículo ideal para invertir a corto plazo, pero al ser uno de los más extendidos conviene mencionarlo. Los depósitos tributarán dentro de los tres tramos de las rentas del ahorro y cada vez que venza el plazo habrá que pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Ahí radica, precisamente, su debilidad fiscal frente a alternativas como los fondos o las acciones, por no hablar de su menor rendimiento, también relacionado con su mayor seguridad.

Es decir, que habrá que pagar un 21%, 25% ó 27% de los beneficios.
Imagen –  reynermedia e Images Money en Flickr

 



Planes de pensiones vs Fondos de inversión

Una de las comparaciones más habituales entre productos financieros de ahorro a largo plazo es la que se hace entre planes de pensiones y fondos de inversión. La confrontación nace de la similar estructura de ambos vehículos y de cómo estructuran su inversión en ambos casos y por ser los fondos de inversión una alternativa a los planes de pensiones.

6848823919_724f516a05_b

De forma muy resumida, se puede decir que tanto un plan de pensiones como un fondo de inversión son productos en los que el partícipe deposita un dinero en un fondo común para que un gestor se encargue de intentar rentabilizarlo a través de distintos activos –recordemos que los planes de pensiones invierten a través de los denominados fondos de pensiones-. En ambos casos cada vez que una persona aporta dinero se crean participaciones y engorda el valor del fondo, mientras que  cuando retira el capital su valor mengua.

Quizás la gran diferencia en el apartado de las aportaciones estribe en que en muchos planes de pensiones se pactan aumentos de capital cada año, mientras que en un fondo no se suele acordar más inversión que la inicial. Pero esta es sólo una pequeña divergencia si se tienen en cuenta el resto de elementos que los separan y que como ahorradores conviene conocer antes de tomar una decisión sobre qué hacer con nuestro dinero.

Las primeras diferencias llegan con las comisiones. En ambos casos las gestoras cargarán una serie de comisiones que en el caso de los planes de pensiones están reguladas por ley con un máximo del 2,5%. En términos generales, las comisiones de los fondos de inversión tienden a ser menores y por lo tanto a afectar menos a la rentabilidad real que se obtiene a través de ese vehículo.

La fiscalidad es uno de los puntos de divergencia donde los planes de pensiones salen como claros vencedores. Y es que los planes de pensiones son uno de los productos más beneficiados en la declaración de la renta, al permitir las aportaciones realizadas al mismo minorar la base imponible. Además, todavía existe una reducción del 40% en caso de rescatar el plan en forma de capital para las aportaciones anteriores a 2007. Por su parte, la única ventaja fiscal de los fondos de inversión frente a otros productos de ahorro es que no habrá que pagar impuestos por las ganancias obtenidas siempre que estas se destinen a contratar otr fondo de inversión. En resumen, muchas diferencias que habrá que estudiar y llevar a una hoja de cálculo antes de elegir uno u otro vehículo de inversión.

La liquidez es otra de sus grandes diferencias y en esta ocasión el beneficiado es el fondo de inversión.  El dinero de un plan de pensiones no puede recuperarse hasta la jubilación –existen otros supuestos, pero lo habitual suele ser rescatarlo al jubilarse-, mientras que el de un plan de pensiones puede retirarse en cualquier momento o, en el peor de los casos, en las ventanas de liquidez que cada año abre el fondo.

La variedad también juega a favor de los fondos de inversión, donde la oferta es mayor.

Dicho esto, planes de pensiones y fondos de inversión no tienen por qué ser productos enfrentados y un buen inversor no deberá necesariamente elegir entre uno y otro. En una cartera bien diversificada ambos tienen cabida, ya que sus horizontes de inversión pueden ser diferentes.



Alternativas de ahorro a los planes de pensiones

A la hora de hablar de ahorro para la jubilación quien más quien menos piensa en los planes de pensiones como la gran baza para asegurarse un complemento a la pensión del Estado. Sin embargo, el mercado ofrece una gama de productos financieros mucho más amplia que conviene estudiar.

5858059202_a15811ccc6_b

No se trata de dejar de lado los planes de pensiones, sino acercarnos a otras alternativas de inversión a largo plazo que pueden incluso complementar el dinero destinado a los planes. No en vano, uno de los consejos básicos a la hora de invertir es la necesidad de diversificar, es decir, no invertir todo el capital en un mismo producto ni en un mismo sector.

Estas son las principales alternativas de ahorro a los planes de pensiones:

  • Fondos de inversión: su estructura es similar a la de un plan de pensiones, que no funciona sino a través de un fondo de pensiones. La ventaja es que se puede retirar el dinero en cualquier momento y la desventaja es que no gozan de las ventajas fiscales de los planes de pensiones. Sin embargo sí tienen un tratamiento algo diferente al del resto de productos, ya que no será necesario pagar impuestos si el dinero que hemos ganado lo reinvertimos en otro plan de pensiones.
  • Planes de Previsión Asegurados o PPAs: su fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones y la diferencia en este caso es que el inversor siempre obtendrá una renta mínima y el 100% del capital invertido. Son, como su propio nombre indica, una garantía. En su contra que, como ocurre con los planes de pensiones, el capital no se podrá rescatar hasta la jubilación.
  • Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS: la ventaja radica en el que el dinero invertido se puede recuperar en cualquier momento, a lo que se unen exenciones fiscales para las ganancias generadas cuando se mantiene la inversión durante más de diez años. La mayoría de entidades garantizan el dinero invertido más una pequeña remuneración en el peor de los casos.
  • Seguros de jubilación: son la opción más personalizada. Su funcionamiento es similar al de los PIAS. Se pueden percibir después en forma de renta vitalicia, en cuyo caso parte del dinero no tributa al considerarse una devolución.
  • ETFs: la capacidad de los fondos cotizados para replicar índices y sectores los convierte en un vehículo de inversión relativamente fácil de manejar y que permite una buena diversificación de la cartera de inversión. No obstante, conviene aclarar que no es un producto de inversión específicamente pensado para el ahorro a largo plazo para la jubilación, como sí ocurre con los anteriores ejemplos.

La ventaja de estas opciones es que ninguna es excluyente de la otra y se pueden contratar diferentes tipos de productos para, por ejemplo, contar con ventanas de liquidez. Es decir, se puede destinar parte del ahorro a un plan de pensiones, sabiendo que ese dinero no se podrá tocar hasta la jubilación, y otra parte invertirla en un PIAS, que sí permite retirar el capital.



¿Qué ventajas y desventajas tienen los planes de pensiones?

Si estamos pensando en invertir los ahorros que tenemos para el futuro debemos tener en cuenta los planes de pensiones. Sin embargo, debemos estudiar bien los que mejor se adaptan a lo que buscamos. Y es que a fin de cuentas no todo vale a la hora de planificar la jubilación.

 

ventajas-desventajas plan de pensiones

 

Los planes de pensiones son productos que buscan un ahorro a largo plazo. En este sentido, son similares a los depósitos y a los fondos de inversión. Sin embargo, existen varias diferencias respecto a ambos productos de ahorro.

Ventajas de los planes de pensiones

La ventaja más reseñable está en sus beneficios fiscales. Las aportaciones que hagamos a nuestro plan se deducirán de la base fiscal del IRPF del año en el que las hayamos hecho. Es decir, nos ayudarán a pagar menos en la declaración de la renta.

demás, también hay otras ventajas en el momento de retirar el dinero si se hace en forma de capital, para el que existe una exención del 40% para las aportaciones realizadas hasta 2007. En caso contrario, si lo que se quieres percibir una renta mensual, las rentas obtenidas tributarán del mismo modo que los rendimientos de trabajo al tipo marginal de IRPF.

Desventajas de los planes de pensiones

Por el contrario, la gran desventaja de los planes de pensiones es que no podremos retirar el dinero hasta que llegue la jubilación.

Podremos recuperar nuestro dinero del plan de pensiones si tenemos alguna situación imprevista significativa como incapacidad, paro de larga duración o el fallecimiento del titular.

Dicho esto, ¿Para quién es interesante el plan de pensiones? Debemos tener en cuenta siempre las características profesionales del trabajador. Un plan de pensiones es interesante para todo tipo de ahorradores, independientemente de su renta. Evidentemente, cuanto mayor sea el salario que se percibe, más importante será tener un plan de pensiones, ya que la pensión del Estado establece unas cantidades máximas a percibir cada mes que pueden no ser suficientes para mantener el ritmo de vida que se tenía antes de dejar de trabajar.


Noticias · Escrito por el 22/01/13