En qué consiste el convenio especial con la Seguridad Social y cuándo compensa acogerse a él

La seguridad social ofrece la opción de suscribir convenios especiales en los que se pueden generar derechos a las prestaciones. Veamos cómo son y cómo funcionan estos convenios especiales.

Se trata de acuerdos que se suscriben de manera voluntaria entre el trabajador y la Seguridad Social. Estos acuerdos permiten generar el derecho a las prestaciones de la Seguridad Social, pero, también permite ampliar dichas prestaciones o mantener los derechos.

Cuando se firma uno de estos convenios el trabajador corre a cargo de las cotizaciones, esto hace que pueda reunir los requisitos necesarios para acceder a las prestaciones del propio sistema.

Un ejemplo: una persona tiene 57 años y se encuentra en el paro. Esta persona puede suscribir un convenio especial con la seguridad social para seguir cotizando de manera que cuando llegue la jubilación esos años le cuenten como trabajados. Obviamente durante esos años quien se hace cargo de las cotizaciones es el propio trabajador.

Cómo se puede aplicar

Estos convenios especiales no sólo cubren las prestaciones de jubilación y servicios sociales, también otras como invalidez permanente, muerte y supervivencia derivadas de enfermedad común y accidente no laboral.

La aplicación de los convenios una vez suscritos es muy simple ya que, la propia suscripción y cumplimiento de las condiciones de pago generan el derecho a las prestaciones, incluyendo la pensión de jubilación o la de viudedad así como a las que pueden llegar a derivarse de una enfermedad común o accidente no laboral.

Cómo se pueden suscribir

No existe un único supuesto para la suscripción de un convenio especial con la Seguridad Social. Con carácter general estos convenios deben ser suscritos por quienes han causado baja en la Seguridad Social, también por quienes tienen contratos con remuneraciones inferiores a las que cobraban en el último año o aquellos que dejan de percibir el subsidio de desempleo.

También dentro de quienes pueden solicitar un convenio especial con la seguridad social se encuentran pensionistas con invalidez parcial y a los que se les deniega la pensión.

En cualquiera de los casos resulta imprescindible acreditar un período mínimo de cotización de 1080 días en los 12 años anteriores a la baja en la seguridad social.

Para suscribir un convenio especial se debe acceder a la solicitud en la propia Administración de la Tesorería General de la Seguridad Social.

Cuánto debes aportar al convenio especial

En el momento de la suscripción del convenio podrás elegir entre diferentes bases de cotización.

  • La base mínima vigente
  • La base por la que has cotizado los 12 últimos meses
  • La base máxima de un grupo de cotización que se corresponda a tu categoría profesional (en la que has estado dado de alta cotizando al menos 24 meses en los últimos cinco años)

La base elegida sede aplica un coeficiente del 0,94 y se ingresa en el mes natural siguiente al que se refiere la cuota, excepto en el caso del régimen de autónomos en el que se ingresa en el mismo mes natural.

¿Cuándo deja de tener efecto?

Los convenios especiales se suspenden en los periodos de actividad profesional de los trabajadores que los han suscrito. También pueden extinguirse si el trabajador ingresa en el mismo régimen de Seguridad Social en el que ha suscrito el convenio. La suspensión así mismo vendrá dada por adquirir la condición de jubilado o pensionista por incapacidad permanente.

Obviamente existen otras cuestiones por las que se puede suspender; la falta de abono de cuotas durante tres meses o la propia decisión del interesado.

Cuándo interesan los convenios especiales

Los convenios especiales pueden resultar interesantes para aquellas personas con una trayectoria profesional larga con cotizaciones elevadas en las que la falta de cotización en los últimos años previos a la jubilación supondría una merma muy grande de la pensión. En estos casos, y a fin de preservar el valor de las cotizaciones anteriores, puede resultar buena la idea de un convenio especial.

En el otro extremo, para personas jóvenes, por debajo de los 50 años, la solución puede no ser tan eficaz ni interesante teniendo en cuenta el largo periodo de cotización que hay que asumir en el convenio, más un periodo de tiempo menor de cotizaciones regulares.

Obviamente en ambos casos se trata de convenios orientados a personas que van a perder periodos de cotización y desean compensarlos.

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Renta 2016: cosas por las que creías que no se pagaban impuestos, pero sí

Hacienda siempre quiere su parte del pastel. Esta es una premisa que debes tener clara. Por eso mismo las rentas exentas en el IRPF son muy limitadas y por el contrario abundan las cosas por las que creías que no se pagaban impuestos pero por las que sí debes tributar en la renta 2016.

De hecho, como norma general lo mejor es pensar que será necesario tributar por todos los ingresos que tengas. Así te evitarás sustos y malos ratos. Por si acaso estas son algunas cosas que sí deberás incluir en la renta, aunque no lo hubieses pensado.

Tu casa de la playa

Si tienes una casa vacía vas a tener que pagar impuestos. Es lo que se conoce como imputación de renta inmobiliaria. Básicamente Hacienda entiende que un piso sin usar te abre la posibilidad de cobrar un alquiler y generar una renta. Que después no quieras aprovechar esta opción no es óbice para que el fisco no cobre su parte.

En concreto, esta imputación de renta (dinero que se supone que has ganado con tu piso vacío y sin alquilar) es de entre un 2% y un 1,1% de su valor según figure en el IBI.

El paro

La prestación por desempleo tributa en la declaración de la renta. De hecho, el dinero del paro se suma al resto de rentas del trabajo como lo hace un sueldo al uso. Es más, a efectos de IRPF el paro es un segundo pagador si además has trabajado ese año, lo que aumenta tus posibilidades de estar obligado a presentar la declaración de la renta.

El plan PIVE y las subvenciones

El Plan PIVE y en general cualquier ayuda o subvención cuyas bases no declaren claramente como exentas, deberán tributar.

Las ayudas ligadas a bienes, como los planes PIVE, renove, de rehabilitación de vivienda y similares tributarán como una ganancia patrimonial, en tanto que las ayudas para adquisición de material escolar, transporte escolar, comedor, de asistencia en el domicilillo y similares serán rendimientos de trabajo.

La prestación por maternidad

Pese a las recientes sentencias judiciales, el Tribual Económico Administrativo Central ha resuelto que la prestación por maternidad de la Seguridad Social sí que tributa en la declaración de la renta. En concreto, se trata de un rendimiento de trabajo.

Las apuestas deportivas

Si has ganado dinero en alguna casa de apuestas online también tendrás que incluirlo en la declaración de la renta. Eso sí, sólo deberás incluirlas si superan los 1.000 euros en su conjunto.

Estas ganancias se sumarán a los rendimientos del trabajo, aunque nunca se podrán restar. En otras palabras, si has perdido con tus apuestas no tributarás pero tampoco te compensarán por ese capital, como sí ocurre en bolsa.

Las ganancias en el póker

Al igual que ocurre con las apuestas deportivas, si has jugado en un casino online y has ganado, tendrás que incluir ese dinero en la renta.

Lo que has ganado en Wallapop

La venta de objetos de segunda mano también tributa, sólo que con una salvedad. Al hacer la renta 2016 sólo tendrás que pagar si has ganado dinero con la venta. Es decir, si has vendido algo por encima de su precio de compra. En caso contrario no se generaría ganancia y por lo tanto no habría qué declarar.

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La renta 2016 ya te está enseñando cómo la fiscalidad afecta a tu ahorro

Estamos en plena campaña de IRPF y un repaso a la renta 2016 puede ser el momento ideal para que aprendas cómo los impuestos afectan a tu ahorro y por qué deberías tenerlos en cuenta.

Y es que la fiscalidad de los productos financieros es algo que nunca deberíamos pasar por alto ni obviar. La forma en la que tributa cada producto afecta al rendimiento final de la inversión y a lo que terminas ingresando en tu cuenta.

Si en 2016 contrataste algún depósito, habrás tenido que reflejarlo en la declaración de la renta y pagar por él como poco un 19% de lo que ganaste. De hecho, tu banco ya te habrá retenido ese porcentaje de entrada como adelanto de lo que ahora te toca pagar en el IRPF. Imaginemos que Pedro invirtió 10.000 euros en un depósito y obtuvo 100 euros (un 1%). Hacienda se quedará con 19 euros de sus beneficios. Si en 2017 vuelve a contratar ese depósito, Hacienda se quedará con otro 19%.

Esto mismo se aplica en el caso de las acciones. Si inviertes en bolsa y has vendido algún título en 2016, al hacer la declaración de la renta deberás pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Éstas se calculan restando el precio de compra al precio de venta y tributan en función de la siguiente escala una vez sumadas con el resto de inversiones.

  • Ganancias hasta 6.000 euros – 19%
  • Ganancias entre 6.000 y 50.000 euros – 21%
  • Ganancias que superen los 50.000 euros – 23%

Eso sí, no habrá que pagar impuestos hasta vender las acciones, de manera que si en 2016 compraste títulos de Google, por ejemplo, pero no vendiste, tampoco tendrás que pagar por más que hayan subido. Volvamos con Pedro, que en 2016 sí vendió parte de sus acciones con unan ganancia de 4.000 euros. De nuevo, su bróker le retuvo el 19% de ese dinero, que es precisamente el porcentaje que debe pagar en la renta. En dinero contante y sonante, 760 euros.

Por su parte, Juan apostó por fondos de inversión. Su funcionamiento es similar al de las acciones que acabamos de ver, sólo que existe una importante diferencia. Si se reinvierte el dinero obtenido en otro fondo, no hay que pagar impuestos. Y esto es precisamente lo que hizo Juan, que también ganó 4.000 euros con un fondo pero los usó para comprar otro. El resultado, es que no tiene que pagar nada en la renta 2016 y cuenta con 760 euros más a los que sacar rendimiento.

Además, Juan destinó 5.000 euros a su plan de pensiones, que además de ir subiendo le ha permitido restar ese dinero a su salario a efectos de calcular su declaración de la renta. La diferencia es que, según las tablas de IRPF, ha pasado de tributar a un tipo máximo del 30% a hacerlo a otro del 24%.

En total, Pedro ha pagado 779 euros a Hacienda mientras que Juan no sólo no ha pagado, sino que ha ganado en la renta gracias a sus inversiones. Seguro que ahora tienes más clara la importancia de planificar tu ahorro también desde el punto de vista fiscal. Aquí pueden ayudarte.

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Como calcular las retenciones de IRPF

Las retenciones de IRPF marcan el dinero que Hacienda estima que pagarás al hacer la declaración de la renta. Te enseñamos cómo calcularlas.

El cambio de año es uno de los momentos indicados por Hacienda para actualizar los datos que posee de los contribuyentes empleados, algo que hace a través del conocido como el Modelo 145 de la Agencia Tributaria por el que se calculan las retenciones de IRPF.

Qué son las retenciones de IRPF

Para quienes todavía no estén familiarizados con este concepto, las retenciones a cuenta del IRPF no son más que el dinero que la AEAT detrae de las nóminas de los empleados y de las facturas de los autónomos en previsión del dinero que después deberán pagar en la declaración de la renta.

Las retenciones sobre la nómina son una fórmula de financiarse por parte del Estado, pero también de asegurarse de que vas pagando tu renta poco a poco. Así, en caso de que no tengas dinero en abril para hacer frente al IRPF, Hacienda se asegura haber ingresado una parte. Además, de esta forma el impacto fiscal no es tan alto.

Las retenciones son claves en el resultado de la renta. Tras realizar todos los cálculos de cuánto debes pagar, se enfrenta esa cantidad con el dinero que ya has adelantado vía retenciones. Cuando el resultado final de la declaración supera ese dinero que se ha pagado vía retenciones hay que abonar la diferencia y, en caso contrario, será Hacienda quien haga el ingreso.

Cómo calcular las retenciones de IRPF

El cálculo de las retenciones de IRPF es mucho más sencillo de lo que podamos pensar. Para lograrlo se utilizan tres variables:la situación personal y familiar, que incluye el estado civil y el número de hijos o ascendientes a cargo,el tipo de contrato y los ingresos.

En el caso de la situación familiar habrá que atender a la siguiente tabla, que recoge lo dispuesto en el articulo 81 del reglamento de IRPF

minimo personal y familiar

Para que lo entiendas mejor, si no tienes hijos a cargo, tu mínimo será de 5.550 euros y sumarás a esa cantidad 2.400 euros en caso de que tengas un hijo. Este dinero se resta o minora tus ingresos. Es decir, si has ganado 30.000 euros, al calcular tus impuestos en la renta será como si sólo hubieses ingresado 24.450 euros. Y eso solo de entrada.

Por lo demás, cuestión de los ingresos queda sujeto a las tablas de IRPF, que establecen el porcentaje de impuestos que habrá que pagar en función de las rentas obtenidas y que para 2015 y 2016 son las siguientes:

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La calculadora de la AEAT

En cualquier caso, la propia AEAT dispone de un programa de ayuda para el cálculo de las retenciones disponible en este enlace y  en  el que bastará con ingresar unos pocos datos para saber cuánto deberá retenernos la empresa.

Conviene recordar que es obligación de la empresa calcular de forma correcta las retenciones de IRPF y que deberá hacerlo no sólo al principio de cada ejercicio, sino cuando se produzcan cambios en la situación salarial o personal del trabajador. Este último deberá informar a la compañía de estas alteraciones y proporcionar datos veraces, ya que de otra forma será él quien tenga que asumir cualquier error en su declaración.

Como puedes ver, las retenciones en la nómina a cuenta del IRPF no sólo se calculan al principio de año, sino que deben calcularse cada vez que hay un cambio que altere la situación del trabajador. Si por ejemplo te suben el sueldo o acabas de ser padre deberás informarlo a la empresa para que recalcule tus retenciones en nómina.

El cálculo que la empresa haga de las retenciones es sólo el porcentaje mínimo a incluir en tu nómina. A partir de ahí puedes ampliar este porcentaje a placer si, por ejemplo, sabes que todos los años terminas pagando a Hacienda y quieres evitar sustos.

Cuándo se calculan las retenciones de IRPF

Las retenciones de IRPF se calculan por lo menos una vez al año, al comienzo del ejercicio. Es entonces cuando deberás rellenar el modelo 145 de la AEAT que te dará tu empresa.

También deberás recalcular este dato con cada cambio de trabajo. Además, deberás volver a hacerlo con cada cambio en tu situación personal. Si te has casado o si has tenido hijos, deberás comunicarlo a tu empresa a través del modelo 145 porque tus retenciones cambiarán y por lo tanto habrá que calcularlas de nuevo.

Esta máxima también se aplica a los aumentos salariales y, en realidad, a cualquier elemento que altere lo que cobras en tu nómina.

Las retenciones de los profesionales.

Es importante apuntar que los autónomos no deben aplicar este sistema. El motivo es que pueden tener varios clientes y emitir más de una factura al mes. Imagínate la carga administrativa que supondría tener que recalcular esa cantidad por cada cliente y cada mes.

Por eso mismo, el caso de los trabajadores por cuenta propia, la retención de IRPF será siempre del 15% tras la última reforma fiscal. Existen algunas excepciones, como las de quienes comienzan la actividad, que podrán aplicar un reducido 7% durante los dos primeros años como trabajadores por cuenta propia.

Del mismo modo, hay actividades como las ganaderas y las forestales en las que la retención será menor.

Las retenciones sobre tus inversiones y ahorro

El dinero que obtienes por tus ahorros también está sujeto a retenciones. Hacienda las aplicará directamente en el momento en el que recuperes tu inversión. Para que lo entiendas mejor, si tienes un depósito a un año por el que has obtenido 1.000 euros, Hacienda retendrá una parte de ese beneficio a cuenta del IRPF.

Las rentas del ahorro está sujetas a una escala de gravámen diferente a las del trabajo. Funcionan bajo tres tramos que son los siguientes:

  • Beneficios hasta 6.000 euros – 19%
  • Beneficios entre 6.001 y 50.000 euros – 21%
  • Beneficios de más de 50.001 euros – 23%

De nuevo, se trata de una escala progresiva y por eso la retención de base sobre casi todos los productos de ahorro es del 19%. Lógicamente, existen excepciones como las que se aplican sobre los seguros de vida y ahorro.

Siguiendo con el ejemplo anterior, Hacienda retendrá directamente 190 euros de esos 1.000 que has ganado. De esta forma, a tu cuenta sólo llegarán 810 euros.



Fiscalidad de las aportaciones al plan de pensiones

Los planes de pensiones son un recurso para pagar menos impuestos en la declaración de la renta.

La fiscalidad de los planes de pensiones se divide en dos momentos: las aportaciones y la recuperación. En su momento ya abordamos como tributa el rescate del plan de pensionesasí que en esta ocasión abordaremos las ventajas fiscales por las inversiones que durante años hacemos en este producto.

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La forma en la que tributa el dinero que inviertes en el plan de pensiones es una de sus grandes ventajas. Y es que a grandes rasgos tus aportaciones servirán para reducir tu base imponible y pagar menos impuestos.

Pero antes de llegar a ese punto vamos a ir repasando las características fiscales del plan.

Fiscalidad diferida

En primer lugar conviene aclarar que la fiscalidad de los planes de pensiones está diferida al momento del rescate. Es decir, que no se pagan impuestos por el dinero que vaya generando el plan hasta que se alcance la jubilación y se recupere el dinero.

Es algo similar a lo que ocurre con los fondos de inversión y que te permitirá sacar partido al interés compuesto porque el dinero que hubieses tenido que pagar en intereses seguirá en tu cuenta y generando beneficios.

Para que lo entiendas mejor, con un depósito cada vez que vence el plazo Hacienda se queda como poco con un 19,5% en 2015 y un 19% en 2016, un dinero que no recibirás y que no generará intereses.

Reducción de la base imponible por las aportaciones

Como parte del plan del Ejecutivo para incentivar el ahorro a largo plazolas aportaciones gozan de beneficios en la declaración de la renta.

Es habitual oír que los planes de pensiones permiten deducir en la declaración de la renta cuando en realidad lo que permiten es practicar una reducción en la base imponible del IRPF. En otras palabras, si has ganado 30.000 euros y has aportado 5.000 a tu plan de pensiones, será como si solo hubieses ganado 25.000 euros al hacer la renta 2015.

Debido a estas ventajas, existen una serie de límites a las aportaciones a los planes de pensiones y las reducciones a las que dan derecho.

Desde la reforma fiscal que entró en vigor en 2015 el límite general es de 8.000 euros. Nadie podrá invertir más de esa cantidad al año por más que quiera. Hasta 2015, había un límite de 10.000 euros para los menores de 50 años y de 12.500 para los mayores.

Lo que se mantiene es el máximo que da lugar a deducción como porcentaje de los ingresos y que sí dependerá de la edad. En este sentido, cuanto más cercana esté la edad de jubilación, mayores serán las aportaciones que se puedan realizar. Los límites son la menor de las siguientes cantidades:

  • 000 euros o el 30% de los ingresos, entendidos estos como la suma de salarios e inversiones, para los mejores de 50 años
  • 500 euros o el 50% de los ingresos para los mayores de 50 años.
  • 500 euros para las personas con discapacidad o las aportaciones que se hagan a su favor.

También se podrán deducir las aportaciones que se realicen en nombre del cónyuge con un máximo de 2.500 euros al año siempre y cuando los ingresos de éste no superen los 8.000 euros al año.

La influencia real de esta reducción sobre el resultado de la declaración de la renta dependerá de la base imponible de cada contribuyente, que se compone entre otras cosas de su salario e inversiones menos las deducciones que se pueda practicar. De esta forma, el ahorro será mayor para quienes cuenten con una base alta, ya que al reducirla también reducirán el tipo marginal o porcentaje que pagan de impuestos.

Para entenderlo mejor, nada como un vistazo a los tipos de IRPF.

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Como puedes ver el IRPF es un impuesto progresivo, de manera que pagan más quienes más ingresan. Planificar las aportaciones puede hacer que pases de pagar un máximo del 46% al tramo inferior.

Si tienes dudas a la hora de elegir tu plan, puedes contar el apoyo de un asesor financiero que te ayudará encontrar los productos que mejor se adaptan a tus necesidades.

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Unit Linked ¿Cómo son y cómo funcionan?

No son quizás el producto más conocido pero sí uno de los más útiles si se quiere tener cierto control sobre la inversión sin volverse loco teniendo que elegir entre los miles de fondos que ofrece el mercado. Hablamos de los Unit Linked. ¿No sabes qué son? Te lo explicamos.

Unit Linked ¿Cómo son y cómo funcionan?

Quienes quieren invertir a largo plazo cuentan con más alternativas que los planes de pensiones o los tradicionales fondos de inversión. La industria financiera ha desarrollado diferentes alternativas a estos productos, muchos de ellos relacionados con el mundo del seguro. Son los seguros de ahorro e inversión donde productos como PIAS, PPAs y SIALP son protagonistas. Destacan habitualmente por su seguridad, pero hay una alternativa algo más audaz, para perfiles que saben que para ganar hay que arriesgar: los Unit Linked.

Qué es un Unit Linked

Desde MorningStar definen a los unit linked como “un seguro mixto de vida y ahorro que invierte en fondos o en carteras de fondos de inversión”. Esto ya nos da una primera aproximación a los Unit Linked: se trata un seguro de ahorro.

En este sentido, parte del dinero invertido -la menor- se usará para pagar la prima del seguro de vida y el resto se destinará a inversión.

La patronal del seguro, Unespa, precisa que este producto no garantiza una rentabilidad mínima como sí hacen los PPA, pero a cambio el cliente puede decidir en todo momento donde invierte su dinero e incluso cambiar la distribución de esas inversiones. Para entenderlo mejor vamos a ver cual es su funcionamiento y su arquitectura de inversión.

Cómo funcionan los Unit Linked

Un Unit Linked ofrece básicamente un número de fondos limitado en los que invertir y un número máximo de fondos a contratar por el ahorrador. Así, por ejemplo, permitirá contar con posiciones en cuatro fondos dentro de una terma de siete.

La elección concreta de los fondos correrá a cargo del ahorrador y se supone que la oferta debe ser suficientemente diversificada como para que el inversor pueda crear una cartera estable. Es decir, que suelen contar con un fondo por cada una de las categorías principales (renta fija, renta variables, mixtos, exposición internacional, a emergentes…).

Además de elegir una serie de fondos, el ahorrador podrá después variar sus posiciones dependiendo de los movimientos del mercado. Aunque la mayoría de Unit Linked limitan el número de movimientos –a tres en muchos casos-, con ese número debería valer para rebalancer la cartera en caso de que fuese necesario.

Esta flexibilidad, aunque limitada, permite pasar de una posición conservadora a otra algo más agresiva simplemente pasando de invertir en renta fija española para hacerlo por renta variable internacional, por poner un ejemplo. Esta es, de hecho, su principal ventaja –más allá de las fiscales que ahora veremos- y la que los convierte en una buena herramienta para iniciarse en el mundo de la inversión dentro de un entorno controlado y con opciones reducidas.

Hoy en día la mayoría de gestoras cuentan con carteras perfiladas para sus unit linked, igual que los bancos las tienen para sus fondos. Esto facilita mucho la vida al ahorrador medio, que lo busca precisamente es consejos para poder elegir un producto adecuado a su perfil de riesgo.

Fiscalidad de los Unit Linked

La tributación de los Unit-Linked no es diferente de la de cualquier seguro de vida ahorro.

Como todo seguro de vida-ahorro, los Unit Linked gozan de una fiscalidad ventajosa siempre que se opte por recuperar el dinero forma de renta vitalicia y no como un capital fijo. Al hacerlo, se aplicarán una serie de coeficientes reductores por la antigüedad de las inversiones que permitirán pagar menos impuestos.

Ventajas y desventajas de los Unit Linked

Los seguros de vida-ahorro tienen sus puntos fuertes y sus inconvenientes y los Unit Linked no son una excepción.

Ventajas de los Unit Linked

La primera ventaja es la fiscalidad y las exenciones por el rescate en forma de renta que no encontrarás con otros productos como los planes de pensiones.

Agilidad en el cambio de cartera. Los unit linked permiten cambiar el perfil de riesgo sin penalización alguna ni peaje fiscal (no pagas impuestos por vender con ganancias, como habrías con las acciones).

Cobertura en caso de fallecimiento. La cantidad suele ser pequeña, pero siempre estará ahí.

No forman parte de la herencia ni se hacen públicos al fallecimiento, una ventaja o desventaja, según se mire, y se puede designar a cualquier persona como beneficiaria en caso de fallecimiento.

Permiten realizar pequeñas aportaciones periódicas mensuales.

Inconvenientes de los Unit Linked

La primera es que es un producto de riesgo. La rentabilidad no está asegurada y mucho menos recuperar el total de la inversión.

Parte de la inversión se destina a un seguro de vida y por lo tanto no obtienes rentabilidad por ella.

Tiene comisiones.

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Las fechas clave para la renta

Este año la campaña de declaración de IRPF y sus fechas principales van a exigir más atención que nunca, en buena medida debido a la reforma fiscal que trae consigo a su vez algunos cambios importantes a tener en cuenta. Vamos a repasar las fechas clave de la renta 2015 junto a las principales novedades citadas.

Las fechas clave para la renta

Como todos los años desde hace un par de ejercicios, abril marca el comienzo de la campaña de la renta. Este año acometeremos la renta 2015, ya que el IRPF se paga de un año para otro. Es decir, que en 2016 tributamos por el ejercicio 2015 como el año pasado lo hicimos por el 2014.

Calendario de la renta 2015

La campaña de la renta 2015 tiene algunas fechas que debes marcar en tu calendario si no quieres que se te pase el momento de hacer el IRPF. Estas son las citas más importantes.

A partir del 6 abril y hasta el 30 de junio

El 6 de abril comienza la renta 2015. Desde ese momento podrás solicitar el borrador, modificarlo y presentarlo si es tu caso o usar el nuevo servicio Renta Web de Hacienda que sustituirá al borrador para buena parte de los contribuyentes. Además, también podrás descargar el Programa Padre y presentar la declaración de la renta online.

A partir del 10 de mayo y hasta el 30 de junio

Desde el 10 se abre el periodo para la presentación del IRPF en las entidades colaboradoras, oficinas de la AEAT y comunidades autónomas del borrador de la declaración anual 2015: D-100. Se trata de la presentación física de la renta 2015.

También desde el 10 de mayo podrás solicitar cita con Hacienda para confeccionar la renta 2015. Recuerda que las plazas son limitadas y que conviene que no lo dejes pasar si vas a necesitar que un técnico de la AEAT te eche un cable con tu declaración.

Hasta el 25 de junio

Período máximo de presentación de la confirmación del borrador cuando el resultado es a ingresar y el pago queda domiciliado en cuenta.

Hasta el 30 de junio

Periodo máximo de presentación del borrador y declaración anual 2014 cuando esta presenta como resultado devolver, renuncia a devolución, negativo e ingreso sin domiciliación.

Hasta el 31 de diciembre

Fecha máxima para que Hacienda lleve a cabo la devolución de la renta dentro del periodo normal para hacer el ingreso. La AEAT puede demorar todavía más el ingreso de la devolución, pero en ese caso deberá abonar además intereses de demora.

Novedades en la Renta 2015

La renta 2015 llega cargada de novedades por la entrada en vigor de la reforma del IRPF, con el cambio de tipos incluidos que más adelante resumiremos. Sin embargo, la mayor novedad es el nuevo servicio Renta Web que sustituye al borrador de la renta. De hecho, se trata de una suerte de híbrido entre el borrador y el Programa Padre.

La función del nuevo borrador o predeclaración de la renta es permitir realizar todas las operaciones online y desde diferentes dispositivos. Para que lo entiendas mejor, ahora podrás hacer la renta 2015 desde el móvil o desde la tablet o, si lo prefieres, empezar en esos dispositivos y terminarla en tu portátil o viceversa.

A través de renta web te conectarás al sistema de Hacienda y será prácticamente como si estuvieses usando el programa Padre, por lo que podrás realizar más operaciones que las que harías con el antiguo borrador.

Cambios en los tipos de IRPF y del Ahorro

Junto con esta novedad, también cambian las tablas de IRPF, que pasan de siete a cinco y que tras el adelanto de la reforma fiscal quedan configuradas de la siguiente forma:

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Cambios en los mínimos personales

El mínimo personal varía, mejorando la situación para el total de los contribuyentes. Su configuración en la renta 2015 es la siguiente:

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Además, hay cambios importantes en las deducciones por dividendos, dado que se elimina la exención para los primeros 1.500 euros y también en las acciones y ganancias patrimoniales con el cambio sobre los coeficientes de abatimiento y el final de la diferenciación entre las rentas generadas a más y menos de un año.

A esto hay que añadir el final de la deducción por alquiler de vivienda para las personas que hayan alquilado su piso a partir del 1 de enero de 2015. Si has empezado a vivir de alquiler en el ejercicio 2015, no podrás desgravar. Si mantienes tu alquiler anterior a esa fecha, podrás hacerlo normalmente. En el caso de los propietarios que alquilan su vivienda, desaparece la reducción del 100% para los ingresos de inquilinos menores de 30 años.

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¿Qué pasa con el dinero que aporto al plan de pensiones?

Si cada mes o cada año aportas dinero a tu plan de pensiones puede que ya te estés preguntando a dónde va y qué pasa con él. Te lo explicamos para despejar dudas.

¿Qué pasa con el dinero que aporto al plan de pensiones?

Invertir en un plan de pensiones se está convirtiendo una fórmula muy utilizada por parte de los trabajadores, que desean cubrirse las espaldas con vistas al futuro, en concreto a la jubilación. Llegado el momento podrá disponer de una renta o de un capital, en función de lo que prefiera.

Este sistema de ahorro es una manera más de complementar la pensión de la Seguridad Social, siendo un dinero adicional que permitirá conservar el nivel de vida que se llevaba hasta entonces. Para ello se hace necesario planificar los gastos e ingresos que se van a tener una vez retirados del mercado laboral, como pueden ser los corrientes de agua, luz, facturas, hipoteca, etc, además de otros vinculados con el estilo de vida que se desea llevar. Hay gente que necesita programar viajes o invertir en aficiones.

El dinero que se aporta al plan de dinero pasa a integrarse a un fondo de pensiones en el que además hay otros partícipes, en donde se producen inversiones que facilitan el desarrollo del plan. Este capital irá a parar a distintos activos y los rendimientos que se consigna se sumarán al capital que se haya aportado.
El momento de la jubilación siempre parece muy lejano, pero eso no es motivo para retrasar la decisión. Cuanto antes se tome, mucho mejor. El capital acumulado sería mal elevado y la pensión a la hora de retirarse sería más ventajosa.

Los planes de pensiones implican un importante ahorro fiscal gracias a que con las aportaciones se rebaja la base imponible del IRPF, en las que tienen en cuenta las rentas por las que se declara en este impuesto y siempre cuando consiga rendimientos de actividades económicas o del trabajo. Para cobrar el dinero del plan de pensiones existen distintas fórmulas. Antes de decidirse por una de ellas lo mejor es que se asesore sobre cuál es la que más le conviene. La primera de las opciones de cobro es de capital, recibiendo en un solo cobre la prestación; de rentas financieras, en donde se establece la periodicidad y la cantidad a recibir hasta que se agote el capital acumulado; rentas aseguradas; en donde las cantidades se contratan con una empresa aseguradora que garantiza el cobro de por vida; cobros sin periodicidad regular, en donde el titular cobra cuando lo desea; y mixta, que combina una parte en forma de rentas financieras y otra en capital.

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Qué normas de inversión debe cumplir un plan de pensiones

Los planes de pensiones siguen siendo uno de los vehículos de ahorro a largo plazo preferidos por los inversores por sus ventajas fiscales. Además cada plan debe limitar sus inversiones al perfil de inversor al que se dirige. Estas son as normas de inversión que deben cumplir.

Qué normas de inversión debe cumplir un plan de pensiones

Como todo producto de inversión, los planes de pensiones también están sujetos a una serie de normas que deben cumplir para asegurarse de que se ajustan a sus categorías y al tipo de inversión que dicen que van a llevar a cabo en sus folletos.

En el caso de los planes de pensiones, estas normas se aplican en realidad sobre los fondos de inversión, que de forma resumida son la herramienta encargada de ‘mover’ el dinero del plan y rentabilizar las aportaciones de los partícipes.

A efectos prácticos existen diferentes tipos de planes de pensiónes en función de los sujetos que intervienen: de empleo, asociados e individuales. Los últimos son los más comunes y los que comercializan bancos y aseguradoras. En los dos anteriores los promotores pueden ser la empresa en la que trabaja el partícipe o una asociación de la que es miembro.

Por su parte los planes de pensiones individuales pueden dividirse entre planes de aportación definida -el partícipe establece lo que invertirá pero no sabe lo que cobrará después-, de prestación definida. -se garantiza el pago de unas cantidades por el dinero invertido- o mixtos.

Los primeros son los más habituales y a los que están suscritos los planes individuales, incluidos los garantizados. Y es que salvo estos últimos, ningún plan asegura a sus partícipes que ganarán dinero y que tras años y años de aportar capital podrá recuperar su dinero más una rentabilidad X. Lo que sí puedes hacer como ahorrador es asegurarte que el plan cumple con tus objetivos de riesgo, que sus normas de inversión se ajustan a lo que buscas para tu ahorro a largo plazo.

En este sentido, esta es la distribución de los tipos de fondos de pensiones según su perfil de riesgo y los activos en los que pueden invertir:

  • Renta fija a corto plazo: no pueden invertir en renta variable ni derivados cuyo subyacente no sea renta fija. La duración media de la cartera deberá ser inferior o igual a dos años.
  • Renta fija a largo plazo: no pueden invertir en renta variable ni derivados cuyo subyacente no sea renta fija. La duración media de la cartera deberá superior a dos años.
  • Renta fija mixta: la inversión en renta variable no podrá superar el 30%.
  • Renta variable mixta: la inversión en renta variable debe de estar entre el 30% y el 75%.
  • Renta variable: el 75% de la cartera debe de estar invertido en activos de renta variable.

Después cada fondo de pensiones deberá precisar además el tipo de activos concreto en los que invierte e incluso especificar las regiones en las que lo hace. Esto es lo que permite al ahorrador elegir exactamente el plan que mejor se ajusta a su perfil de inversor y al tipo de activos en los que quiere invertir.

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Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

La mayoría de la gente que cuenta con un plan de pensiones lo hace más por las ventajas fiscales que por la rentabilidad que ofrecen. Pero si se quiere maximizar esta ventaja fiscal no basta con desgravar en el IRPF, también hay que reinivertir ese dinero

Cada producto financiero tiene su vida comercial, un momento del año en el que las entidades hacen un esfuerzo especial para promocionarlo. En el caso de los planes de pensiones y los PIAS este periodo se centra en los últimos meses del ejercicio y no es casualidad. Uno de los grandes atractivos de los planes de pensiones es la posibilidad de pagar menos impuestos en la declaración de la renta y es a finales de año cuando muchos contribuyentes empiezan a pensar en cuál será el resultado del IPRF y a tomar medidas al respecto.

Por eso mismo, si quieres tomar ventaja de las deducciones que te brindan los planes de pensiones no deberías limitarte a usarlos como una herramienta para pagar menos impuestos. Una buena estrategia para lograrlo pasa por reinviertir los beneficios fiscales y la devolución de la renta en general en ampliar tus posiciones en planes de pensiones.

Un estudio de Fernando Luque en MorningStar apuntaba directamente en esta dirección al comparar la rentabilidad de planes pensiones frente a fondos de inversión. El resultado daba como vencedor a los planes de pensiones, pero también porque contaba con que el ahorrador reinvertiría las ganancias en el propio plan. Desde aquí queremos proponerte algo parecido.

Si Hacienda te devuelve dinero no lo uses para irte de vacaciones o a cenar al restaurante de moda, que lo que has ganado vía impuestos revierta en que vuelvas a pagar menos impuestos. En este sentido la ecuación es relativamente sencilla: si todavía no aportas el máximo a tu plan de pensiones, coge el ahorro fiscal que ya has obtenido e inviertelo en el plan porque así cada vez estarás más cerca de esta deducción máxima.

El ahorro fiscal del plan de pensiones

Para entenderlo mejor vamos a coger la calculadora y hacer números sobre el ahorro fiscal que supone contratar un plan de pensiones. Antes de nada conviene aclarar que el dinero aportado e los planes de pensiones sirve para minorar la base imponible dentro de los límites marcados por la ley, que han cambado en 2015 para situarse en los 8.000 euros.

En este sentido, si ganas 18.000 euros y has aportado 4.000 a tu plan de pensiones es como si ganases 14.000 a efectos de la declaración de la renta. Lógicamente, los impuestos que pagarás con un sueldo de 18.000 euros y otro de 1.4000 no serán los mismos. Sólo hace falta fijarse en los tramos de IRPF para darse cuenta de la diferencia de tributar en uno o en otro.

Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

Por eso mismo se dice que cuanto mayor es la renta más alto es también el beneficio discal de los planes de pensiones. Y es que si ganas 60.000 euros, 47% cantidad tributará ya a tipos cercanos al 50%. EL plan de pensiones te ayudará a reducir la cifra por la que tributas.

Si quieres calcular el ahorro fiscal es tan fácil como usar el Programa Padre y cargar dos supuestos, uno con la inversión en el plan de pensiones y otro sin ella. Supongamos que el ahorro fiscal en el primero de los supuestos es de 200 euros. Si cogiese es capital y lo reinvirtiese en el plan de pensiones, ese año las aportaciones serían de 4.200 euros, por lo que el beneficio fiscal sería algo mayor que los citados 200 euros. Al final, gracias al mismo principio que se aplica con el interés compuesto, seguirá aumentando poco a poco la cantidad aportada y la deducción hasta alcanzar el máximo de 8.000 euros marcados por ley, todo sin que el ahorrador se dé prácticamente cuenta.

¿Y tú, tienes pensado reinviertir ese dinero en tu plan de pensiones?




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