Ahorrar con el método de los sobres antiguo pero eficaz

Existen muchos métodos e ideas para tratar de mejorar el ahorro. Algunos de estos métodos son antiguos, pero eficaces, como el método de los sobres.

Cada vez tenemos más claro que el ahorro es una necesidad. Sin embargo, no siempre nos resulta sencillo ahorrar, y menos, fomentar el hábito continuado del ahorro, algo que es fundamental cuando pretendemos que este ahorro sea realmente funcional y útil.

Los problemas a la hora de poder reservar una parte de nuestro dinero pueden ser variados, desde ingresos bajos, que hacen difícil ajustar el gasto para que sobre algo para el ahorro, hasta quienes no manejan bien sus cuentas y presentan mayor nivel de gasto del que debería, impidiéndoles ahorrar.

Para todos los perfiles, en cualquier caso, existen pequeñas soluciones que realmente lo que buscan es fomentar el hábito de ahorrar, una de ellas es el llamado método de los sobres.

El método de los sobres para el ahorro

Este método, antiguo, parece provenir de momentos en los que los salarios se cobraban en metálico. Se identifica con periodos como la gran depresión económica de Estados Unidos, o la posguerra europea tras la Segunda Guerra Mundial. Es un método que, aunque lleva el nombre de sobres, no tiene porqué aplicarse al pie de la letra en cuanto al uso de estos objetos, ya que podemos utilizar otros contenedores e incluso aprovechar la tecnología para ello.

En su modelo más básico lo que vamos a tratar es de lograr un control lo más absoluto posible sobre nuestros ingresos y gastos. Para ello tomamos el dinero íntegro que cobramos y lo distribuimos. Hacerlo en metálico, hoy en día, puede ser complejo ya que todas las transacciones se realizan a través de cuentas bancarias, pero, existen herramientas que nos pueden permitir hacer esto perfectamente. O incluso, si así lo deseamos, podemos aplicar la vieja escuela y efectivamente una parte de ese dinero disponerla en metálico.

Realmente lo que nos propone este método es distribuir el dinero en función de nuestros gastos, una vez distribuido sabemos el dinero disponible para unos gastos u otros, de esa cantidad en todos los casos se debería apartar el 10% y no tocarlo. Esta sería la cantidad mínima que se destina al ahorro. Obviamente si se puede aportar más mejor.

Los pasos a seguir son sencillos

Paso 1: definir las categorías de gasto

Lógicamente para que puedas distribuir el dinero en categorías de gasto lo primero es determinar cuáles son estas categorías. Empieza por las más evidentes y necesarias, gasto de vivienda, gasto estimado de alimentación, gastos corrientes de servicios y suministros y continúa con el resto de gastos. A cada gasto adjudica un sobre o apartado y coloca en él el dinero que corresponde.

Piensa que las categorías de gasto te van a exigir un ejercicio honesto sobre lo que haces con tu dinero. Obviamente no podrás quitar dinero a tus gastos fijos, vivienda, suministros básicos, etcétera, por lo que ese 10% que pretendes abordar deberá salir de otros gastos.

Paso 2: distribuye el dinero de manera adecuada

Si seguimos el método original deberíamos comprar una cantidad de sobres igual al número de categorías identificadas y colocar el dinero correspondiente en cada una de ellas. Estos sobres se apartan y sólo se utilizan cuando hay que abonar la categoría correspondiente. De esta forma ese dinero siempre está apartado y consignado para un gasto concreto y no se considera disponible para ningún otro gasto, incluyendo los gastos extra.

Obviamente deberemos ir haciendo un seguimiento más o menos periódico y ajustando las categorías. Si comprobamos que hemos reservado durante varios meses más dinero del necesario en una categoría la podemos ajustar y traspasar el dinero a otro sobre, con preferencia por el sobre del ahorro.

Puede que te parezca que es un método engorroso porque te hace utilizar el dinero en metálico, por cierto cada vez volvemos a utilizar en mayor medida este formato para el día a día. Realmente, lo apliques así o te inventes una alternativa, lo importante en este método, lo que nos enseña, es la necesidad de analizar de manera profunda nuestros gastos y adaptarlos lo máximo posible a nuestros ingresos. Esta es la clave de cualquier modelo de ahorro.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 29/05/18

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6 malos hábitos que te cuestan mucho dinero

Cuando nos planteamos ahorrar no solemos prestar atención a esos malos hábitos que, modificados o corregidos, nos podría suponer un buen ahorro de dinero además de otros beneficios.

No se trata de dejar de fumar sólo por ahorrar, se trata de ser conscientes de la existencia de hábitos poco recomendables que además nos cuestan una gran cantidad de dinero al cabo del año.

Fumar

Fumar es un mal hábito que, además de muy poco saludable, nos cuesta cientos de euros al año. En este caso hay dos variantes de gasto, por un lado el gasto directo que hacemos cuando compramos tabaco, por otro lado el gasto médico que supone a lo largo del tiempo. Este segundo gasto es más difícil de cuantificar, y generalmente crece cuantos más años llevamos fumando.

Sin embargo, calcular cuánto gastamos al año a comprar tabaco es mucho más sencillo. Por ejemplo, un fumador de una cajetilla diaria, que fuma todos los días del año a razón de cinco euros la cajetilla, asume un gasto superior a los 1800 € anuales en tabaco.

Independientemente de la cantidad que fumes, se trata de un gasto absolutamente innecesario, malo para tu salud, y que pueden permitirte ahorrar un buen dinero si lo dejas.

Juegos de azar

Hay una frase que circula desde hace muchos años en relación a los juegos de azar, esta frase viene a decir que quienes juegan de manera sistemática a las loterías, etc., son aquellos que asumen un impuesto especial por no dominar bien las matemáticas.

El cálculo de probabilidades que supone la inversión y la opción de aceptar en la lotería, o en otros juegos de azar, arrastra a muchas personas que no meditan realmente el coste final para su bolsillo de apostar.

El cálculo es fácil, piensa en cuánto inviertes semanalmente en este tipo de juegos desde hace años, multiplicado por las semanas que tiene un año y puede que te sorprendas del dinero que has dejado de ahorrar.

No somos racionales con los juegos de azar y esto es un problema. Nunca entraríamos en una inversión cuyas probabilidades de multiplicarse fueran inferiores a las probabilidades de que nos caiga un rayo encima, pero lo goloso de los premios nos hace poco razonables. Y esto no es una buena idea.

Consumir alcohol

El consumo de alcohol es un hábito muy extendido, por lo social, en nuestro país. Discusiones aparte sobre dónde está la medida exacta para lo que es saludable o lo que no lo es, lo cierto es que un consumo continuo de alcohol no sólo no es saludable en absoluto sino que también supone un gasto importante para el bolsillo.

De la misma manera que hemos hecho con el tabaco o con los juegos de azar, una reflexión sobre lo que te gastas en alcohol a lo largo de la semana puede darte un paisaje curioso, y en muchos casos sorprendente por lo elevado. Piensa que, además, en muchas ocasiones al tratarse de un gasto social lleva aparejados otros gastos como el consumo de tabaco por ejemplo.

Por supuesto esto lo podríamos extender al consumo de drogas que puede ser perfectamente el detonante del naufragio de una economía personal, tanto en el caso de las drogas llamadas duras como de las llamadas blandas.

Además, en el caso del alcohol no sólo se trata de la salud. El consumo de alcohol está asociado a grandes gastos. Y es que todo el mundo ha gastado más de la cuenta una noche de borrachera y después se ha arrepentido.

Descuidar la salud

El ejemplo más evidente de lo que puede suponer para nuestro bolsillo descuidar nuestra salud es el de la higiene bucodental.

Mantener malos hábitos relacionados con la salud de nuestra boca, retrasar revisiones y tratamientos, puede acabar derivando en facturas por valor de miles de euros, además de en problemas serios de salud general.

Llevar una vida sana y mantener hábitos saludables no sólo es una buena idea para nuestro cuerpo y nuestra mente, también lo es para nuestro bolsillo.

Descuidar el mantenimiento del coche

Hay dos elementos clave en cuanto al gasto que puede suponer nuestro vehículo, por un lado el descuido en cuanto al mantenimiento y por otro lado los estilos de conducción agresivos y poco eficientes.

Un mal mantenimiento del vehículo, saltándonos revisiones y no teniendo al día todos aquellos aspectos necesarios de la mecánica del coche, puede acabar conduciendo a una avería grave y a un coste superior al necesario. Además, un coche en mal estado de mantenimiento generalmente tenderá a un mayor consumo, innecesario, de combustible.

Del mismo modo un estilo de conducción determinado puede influir mucho tanto en el desgaste como en el consumo de combustible en un coche. La idea de la conducción eficiente, que busca obtener el mejor rendimiento del vehículo, el menor gasto de combustible y el menor impacto medioambiental, es probablemente otra manera interesante de ahorrar.

Comprar de manera compulsiva

Todo el mundo deberíamos preguntarnos de vez en cuando si estamos comprando lo que es necesario, o, si por el contrario compramos más de lo necesario o de manera compulsiva.

En un mercado global en el que todo está a nuestro alcance a través de Internet, las compras innecesarias se ha convertido en un mal hábito fuente de gastos extra que impiden el ahorro. Aunque resulte difícil debemos tratar de repasar nuestros hábitos de compra, la compra compulsiva puede suponer un enorme gasto que además no siempre somos capaces de reconocer. Aprender a comprar con nuestra era sin duda un gran ahorro, más de lo que pensamos.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 24/05/18

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Cuándo puedes rescatar el dinero de un PIAS y cuánto ahorrarás si lo haces en el momento oportuno

Si contratas un PIAS y lo rescatas en el momento oportuno podrás obtener las mejores prestaciones de este producto. Veamos por qué.

El PIAS es un seguro de ahorro que, a diferencia de otras opciones como los PPA permite la liquidez, es decir, podemos retirar el dinero aportado en cualquier momento. Sin embargo, esta opción elimina el verdadero potencial del producto.

Se suele considerar la liquidez como una de las ventajas más grandes de este producto de ahorro, pero, hay más. La legislación permite que las ganancias de los PIAS que le exentas de tributación al vencimiento si el capital se percibe en forma de renta vitalicia. Obviamente esta es una gran ventaja.

Cómo funciona

La entidad depositaria va a ofrecer una rentabilidad que puede variar según el riesgo que el ahorrador quiera asumir en la inversión. Esto significa que no todos los PIAS  van a ofrecer ni mucho menos la misma rentabilidad. Generalmente, el mercado va a abarcar la rentabilidad de estos productos, rentabilidad que se puede revisar de manera periódica según el tipo de contrato. Esta revisión es habitualmente son cada seis meses o cada año.

Por supuesto también vamos a encontrar PIAS garantizados, e incluso otros más dinámicos que apuestan por mucha renta variable en su composición.

Se trata de un producto orientado a todo tipo de ahorrador pero que se muestra especialmente agradecido con aquellos ahorradores de patrimonios más bajos. Esto es así ya que no existen aportaciones mínimas obligatorias, convirtiéndose en una suerte de pre ahorro sistemático de manera automática y mensual por ejemplo.

Cuándo rescatar el PIAS

El PIAS presenta dos limitaciones a tener en cuenta. La primera es que no podremos realizar más aportación que 8000 € anuales. La segunda es que el total de las primas aportadas no pueden llegar a superar los 240.000 €. Podemos tener más de uno de estos productos pero las cantidades aportadas no pueden superar sus límites.

El momento del rescate es clave en los PIAS. Si retiramos el dinero antes de los cinco años desde la primera aportación no vamos a encontrar ventaja fiscal alguna al pagar impuestos y por tanto va a tributar como si fuera un depósito. A partir de los 10 años, y según la edad a la que se realiza al rescate, el ahorro puede tener un tratamiento ventajoso esto es así ya que, si se rescata en forma de renta vitalicia quedará exento de tributación. El ahorro obtenido por realizar el rescate en el momento oportuno es obvio, no tributaremos por las ganancias del producto.

Lógicamente estamos ante un producto de ahorro que ofrece su mayor potencial a partir de los cinco años y que, transformado en renta vitalicia es cuando se muestra más eficaz en lo fiscal.

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Economía, Finanzas personales, Jubilación, PIAS, Productos de ahorro · Escrito por el 24/04/18

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Cuánto puedes desgravar por aportar al máximo a tu plan de pensiones

Un plan de pensiones no sólo es un instrumento de ahorro para tu jubilación, también es una buena herramienta para desgravar aprovechando sus ventajas fiscales.

La contratación del plan de pensiones te va a permitir tener unos ingresos complementarios a tu jubilación en el futuro, pero, además, te va a proporcionar en el presente unas importantes ventajas fiscales.

La fiscalidad de los planes de pensiones permite una reducción en la base imponible del IRPF. Esto significa que en los años en los que realices aportaciones a tu plan de pensiones pagarás menos impuestos. Eso sí, en el momento del rescate del plan deberás tributar como rendimiento del trabajo por dicho rescate. Es decir, te habrás beneficiado de una fiscalidad en diferido de la que puede sacar partido si por ejemplo, reinviertes lo que desgravas de manera anual en tu propio plan.

Las aportaciones a los planes de pensiones quedan limitadas no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el punto de vista fiscal. Esto significa que estas aportaciones sólo podrán tener un máximo de 8000 € anuales. Con ese máximo aportado podremos realizar la deducción en nuestra declaración de la renta de la menor de estas dos cantidades:

  • 8000 € anuales para cualquier contribuyente de manera independiente a la edad.
  • El 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.

De manera adicional, las personas cuyo cónyuge no tiene rendimientos netos del trabajo y/o cuyas actividades económicas son inferiores a 8000 € anuales, pueden aportar al plan del cónyuge un máximo de 2500 €

Por otro lado para aquellas personas con minusvalía física igual o superior al 65% y psíquica igual o superior al 33% el límite máximo anual de las aportaciones asciende a 24.250 € incluyendo aquellas aportaciones de terceras personas, que no pueden exceder los 10.000 € anuales.

Reducción de los tramos y tipos marginales en el IRPF

Ya hemos visto la desgravación que surge de la aportación máxima al plan de pensiones. Pero, conviene tener en cuenta los tramos y tipos marginales que se aplican en el IRPF.

  • De 0 € a 12.450 €      19 %
  • De 12.450 € a 20.200 €         24 %
  • De 20.200 a 35.200 €            30 %
  • De 35.200 a 60.000 €            37 %
  • Más de 60.000 €        45 %

En definitiva, una fiscalidad en diferido, a la que debemos hacer frente en el momento del rescate del plan de pensiones, pero que, nos permite aprovechar el dinero deslavado para otros fines, por ejemplo para buscar más herramientas complementarias de ahorro para la jubilación.

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Agencia tributaria, Economía, Finanzas personales, Fiscalidad, Fiscalidad planes de pensiones, IRPF, Jubilación, Ley planes de pensiones, Productos de ahorro, Ventajas fiscales · Escrito por el 05/04/18

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Cuánto pierdes al jubilarte de forma anticipada

La jubilación anticipada permite que te jubiles antes del tiempo legal establecido para ello, pero, trae consigo unas reducciones en la cuantía de la pensión a cobrar.

Las medidas que reformaron el mercado laboral trajeron consigo una modificación importante en cuanto a los años a los que podemos retirarnos de manera anticipada. Pero, también trajeron consigo la aplicación de una serie de reducciones a tener en cuenta para este tipo de jubilación.

Generalmente nos centramos en conocer la edad mínima a la que podemos jubilarnos de manera anticipada, pero, es conveniente que también sepas cuánto pierdes al jubilarte antes de tiempo.

Las reducciones en las jubilaciones anticipadas

Según el nuevo marco legal para la jubilación, retirarse anticipadamente del mercado laboral se penaliza más que antes. Esta penalización viene dada por el aumento de los coeficientes reductores que se aplica para el cálculo de la pensión de jubilación.

Existen hasta cuatro tramos que tener en cuenta según tu edad y los años cotizados a la hora de jubilarte.

Para la jubilación anticipada voluntaria los coeficientes de reducción serían los siguientes:

  • 2% trimestral para periodos de cotización que resulten inferiores a 38 años y seis meses
  • 1,875% trimestral para periodos de cotización entre 38 años y seis meses y 41 años y seis meses
  • 1,70% trimestral para periodos entre 41 años y seis meses y 44 años y seis meses
  • 1,625% trimestral a partir de los 44 años y seis meses de cotización acreditada

Recuerda que se trata de porcentajes trimestrales. Es decir, que traducido a un cálculo anual de tu pensión podrás perder un 8%, un 7,5%, un 6,8%, y un 6,5% respectivamente.

Cuando la jubilación anticipada no es voluntaria, es decir, en el caso que te veas forzado a jubilarte de forma anticipada, estos coeficientes reductores se modifican ligeramente:

  • 1,875% trimestral de anticipo para aquellos periodos de cotización que llegan hasta los 38 años y seis meses
  • 1,750 trimestral para los periodos de cotización que van desde los 38 años y seis meses hasta los 41 años y seis meses
  • 1,625% trimestral para los periodos de cotización que resulten a partir de los 41 años y seis meses

Por tanto, en este caso, la reducción máxima anual sería del 7,5% y la mínima del 6,5%.

Lógicamente en el cálculo de tu pensión ante una jubilación anticipada la edad y los periodos de cotización son claves, pero, en cualquier caso, la pérdida de dinero respecto a la jubilación estándar es notable.

Si quieres conocer más sobre todo lo que necesitas para tu ahorro e inversión, contacta con los mejores asesores financieros.

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Agencia tributaria, Economía, Finanzas personales, Fiscalidad, Fiscalidad, IRPF, Jubilación, Ley planes de pensiones, Seguros de ahorro · Escrito por el 03/04/18

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Las cuatro peleas de dinero que tendrás en pareja y cómo abordarlas

Dentro de la vida en pareja las discusiones motivadas por la gestión del dinero son una fuente de problemas a tener en cuenta. Veamos las cuatro peleas de dinero más habituales y cómo abordarlas en pareja.

En el año 2014 la revista Money publicaba una encuesta en la que el dinero se mostraba como la razón más común por las que una pareja casada discute, por delante de cuestiones como tareas domésticas o la propia convivencia.

Desacuerdos sobre el gasto

Esta es probablemente la más habitual. En una pareja se da un desequilibrio entre una persona gastadora y otra ahorradora. Cuando la persona gastadora realiza un gasto  la persona ahorradora no lo alcanza a comprender y se produce una discusión sobre la responsabilidad o el consumo.

Evitar comunicar el gasto es probablemente la peor idea que se puede tener en este sentido. Ocultar el dispendio puede agravar la mala sensación de la persona ahorradora, y además, generar un sentimiento de culpa en el comprador.

Una buena manera de abordar esto, cuando se produce esta diferencia en la pareja, es tener fondos de dinero separados para gastos. Cada uno hace las compras que el otro podría llegar a considerar innecesarias con su fondo, y esto no afecta a la convivencia ya que son fondos pactados. Eso sí, hay que respetar las cantidades adecuadas a los fondos.

Quién controla el dinero

Esta es otra cuestión que puede generar muchos problemas matrimoniales. Se puede dar tanto por la propia personalidad de los cónyuges, como por imposiciones basadas en quién gana más o quien gana menos. Se trata de un principio peligroso que puede realmente socavar una relación de pareja de manera muy grave.

Lo principal para evitar este problema es tener una sensación de equipo en lo que a dinero se refiere. Independientemente de mantener fondos separados o cuentas separadas, la necesidad de valorar las decisiones como decisiones en conjunto y el dinero como dinero en conjunto es el principio básico para evitar la preponderancia de uno u otro en la toma de decisiones financieras.

Reacciones al riesgo

La capacidad de asumir el riesgo es muy personal y, rara vez, la pareja va a coincidir en su tolerancia al riesgo. Hablamos no sólo de riesgo desde el punto de vista de la inversión, sino también a la hora de afrontar gastos o proyectos de vida.

Obviamente quien tiene mayor tendencia a tolerar el riesgo va a buscar decisiones más arriesgadas que pueden chocar de frente con una posición más conservadora o de menor tolerancia al riesgo financiero.

En este caso la mejor manera de solucionar el problema previamente es pactar unos límites de riesgo asumibles por ambas partes. Se trata de tener en ambos casos, en el caso de quien desea asumir más riesgo bajando su nivel de Asunción de riesgo, y de quien posee el perfil más conservador asumiendo un poco más de riesgo del que asume.

Esta solución pactada, podrá permitir que ambas partes cumplan en cierta medida con su personalidad financiera. Tener un buen plan de inversión, pensado previamente, va a ayudar a la pareja a moverse de manera más cómoda por los diferentes niveles de tolerancia al riesgo.

Desacuerdos sobre ayudar económicamente a la familia

Esta es probablemente una de las discusiones financieras más difíciles dentro de una pareja. Aquí entran en juego factores emocionales que no siempre son controlables desde el punto de vista de las finanzas personales.

Un préstamo a un miembro de la familia de uno de los cónyuges puede generar tensiones en el otro cónyuge que no entienda dicho préstamo o dicha ayuda.

Por supuesto la anticipación es la base de la solución a este tipo de problemas. Aunque no siempre estemos preparados para que un familiar necesite ayuda económica, tenerlo previsto no es difícil y podría ayudar en el momento de producirse.

Todo debería basarse en una serie de acuerdos a partir de las siguientes preguntas

  • ¿Puedes considerar el dinero que le das a la familia como un obsequio en lugar de un préstamo?
  • Si tiene que ser un préstamo, ¿puedes aceptar que se redacte un documento de préstamo legal para asegurarme que se le reembolse?
  • ¿Cuál es la cantidad máxima de dinero que estás dispuesto a dar o prestar a la familia en una emergencia?
  • ¿Hay un número máximo de veces que estás dispuesto a ayudar al mismo miembro de la familia?
  • ¿Hay formas no financieras que puede ofrecer para ayudar si no está en juego el dar o prestar dinero?

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 29/03/18

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Así funciona la regla del 10/10/10 con la que controlar tus gastos

Existen muchos métodos y herramientas para tratar de controlar nuestros gastos. La regla del 10/10/10 puede ser realmente eficaz para ello.

Realmente todos los métodos de control de gasto parten de un mismo punto de vista: el análisis de la necesidad de la compra o del gasto que vamos a realizar. Se trata simplemente de utilizar una herramienta que nos permita que este análisis sea lo más realista posible.

Para algunas personas bastará echar un vistazo a su presupuesto para entender si un gasto es adecuado o no, pero, hay otras personas que necesitan una implicación más emocional con las decisiones financieras. Para ellas la regla del 10/10/10 puede ser realmente útil.

Una herramienta para todo tipo de decisiones

Estamos ante una herramienta que realmente puede ser útil en cualquier tipo de decisiones que tomemos en nuestra vida, pero que se muestra muy eficaz desde el punto de vista emocional en las decisiones financieras.

Para ello, cuando vamos a afrontar una compra, un gasto o la contratación de un servicio deberíamos ser capaces de responder a tres preguntas sencillas:

  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 minutos?
  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 meses?
  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 años?

La respuesta a estas tres preguntas, si es coincidente en lo positivo, probablemente acabe aconsejando la compra o contratación, si es muy dispar debería hacernos reflexionar sobre lo idóneo de esta compra, y obviamente si es negativa debería evitar el gasto.

La mejor manera de ver cómo funciona este sistema es haciendo un ejercicio práctico.

Vamos a suponer que ya tenemos un dispositivo móvil en buen uso pero nos alcanza una oferta para otro dispositivo móvil nuevo, se trata de un gasto que no deberíamos hacer por obligación pero que puede apetecernos por consumo.

Supongamos que esto va a suponer un desembolso de 500 €, y que realmente nos motiva la compra aunque no sea estrictamente necesaria. Deberíamos comenzar a responder a las preguntas.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 minutos? Probablemente dentro de 10 minutos estaré emocionado con mi nuevo móvil, esperaré a llegar a casa para desenvolverlo y utilizarlo por primera vez y disfrutar realmente de esa sensación inmediata que produce la compra.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 meses? Esta es la parte más difícil de analizar, y sobre todo la que más esfuerzo de honestidad requiere. Probablemente dentro de 10 meses siga utilizándolo, pero, también con mucha probabilidad el dispositivo móvil anterior seguiría en perfecto funcionamiento 10 meses después con lo cual esos 500 € se podrían haber destinado a otro gasto o incluso al ahorro. En esta parte del análisis es donde debemos hacer un ejercicio de responsabilidad con la necesidad real y separarla de la compra poco razonada.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 años? Es muy probable que dentro de 10 años este dispositivo recién adquirido no vaya a ser útil, del mismo modo que ocurriría con mi dispositivo anterior que aún se mantiene en buen funcionamiento. Es decir, a largo plazo el rendimiento de ambos va a ser más o menos el mismo y su futuro también. A estas alturas es probablemente más fácil imaginar no haberse desprendido de 500 € que haber gastado este dinero en algo no necesario.

La conclusión de este análisis nos diría que no necesitamos realizar este gasto, y que probablemente sea un gasto mal hecho y mal enfocado para nuestra economía personal, pudiendo emplear el dinero en otros objetivos tal vez más necesarios como el propio ahorro para la jubilación, o la planificación de unas simples vacaciones como objetivo más inmediato.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 27/03/18

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Por qué pedir un préstamo para tu boda puede ser una mala idea

Recurrir a la financiación para pagar los gastos de una boda es relativamente frecuente. No obstante, no en todos los casos un préstamo puede ser la mejor fórmula para pagar tu boda.

El primer lugar hay que tener en cuenta que un préstamo va a acarrear unos gastos, comisiones e intereses que aumentarán el coste total de tu boda. Esto es importante porque no siempre visualizamos el impacto real que en nuestro bolsillo tiene este tipo de productos financieros.

Así que, el principal motivo por el que un préstamo para tu boda puede ser una mala idea es evidente: vas a acabar pagando más dinero del que realmente cuesta la boda.

Cargarse de préstamos siempre es mala idea

Resulta muy probable que quien se plantea solicitar un crédito para los gastos de su boda tenga a su vez otros productos de financiación abiertos. Bien sea tarjetas de crédito en uso, préstamos personales o préstamos hipotecarios.

La acumulación de productos de financiación es el camino más directo a un gran enemigo de la economía familiar: el sobreendeudamiento.

Antes de solicitar un préstamo para cubrir los gastos de la boda es muy importante analizar a fondo el resto de productos de financiación que tenemos en vigor, sus importes, sus vencimientos y, sobre todo, nuestra capacidad de respuesta a las cuotas de todos ellos, sumando el nuevo crédito que queremos solicitar.

No existe una fórmula mágica para determinar hasta dónde puedes endeudarte en lo que a financiación se refiere, pero, el sentido común te indicará donde están estos límites.

Acudir a los préstamos personales o préstamos preconcedidos debe ser un recurso orientado de manera planificada. Del mismo modo, el uso de las herramientas de financiación debe formar parte lógica de un plan financiero personal, nunca debe ser utilizado de manera impulsiva o sin reflexión.

Buscar alternativas a la financiación es una buena idea

Como ya hemos visto un préstamo para vuestra boda puede acabar resultando caro, puede acabar contribuyendo a una mala función de la economía doméstica, y, peor aún, puede llevarnos a una situación de impago en caso de acumulación de mucha deuda.

Desde luego ninguno de los escenarios anteriores es el más interesante para los primeros periodos de vida en común. Por tanto, la planificación de la boda siempre debería incluir la búsqueda de alternativas a la financiación crediticia.

Probablemente el ahorro durante un periodo de tiempo, bien a través de herramientas de ahorro como los propios seguros de ahorro o similar, en combinación con otro tipo de herramientas como las listas de boda o similar, podría ser un buen principio para todo esto.

Por otro lado, ajustar realmente el gasto en función de lo que puedes gastar, es un buen comienzo para cualquier proyecto de vida en común. Es una buena idea comenzar a dar los primeros pasos de una economía familiar desde la racionalidad y el gasto contenido.

Si aun así has decidido acudir a un préstamo para financiar la boda, procura buscar aquellas opciones que mejor se adapten a tu bolsillo. Comprueba si puedes pedir préstamos preferentes, o a tipo de interés bajo, y huye siempre de cuestiones como reunificar deuda a través de crédito hipotecario o similar.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 22/03/18

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6 formas de hacer dinero online que puedes empezar hoy mismo

Internet ofrece muchas posibilidades de hacer dinero online. Sin embargo, además de conocerlas, hay que tener en cuenta que el dinero fácil no existe en la red.

Vamos a conocer una serie de ideas y herramientas con las que podrías llegar a ganar dinero en internet. Quede claro que ninguna de estas ideas funciona de manera automática en casi ningún caso, se trata de proyectos que debes poner en marcha y continuar con un seguimiento constante la mayoría de casos. En otras palabras, consumirán tu tiempo y energía, además de que requerirán una inversión económica inicial en algunos casos.

La buena noticia es que para emprender estas acciones no necesitas ni experiencia ni años de preparación.

Haz un blog

Hoy en día existen blogs que generan miles de euros diarios, aunque son los menos . Este tipo de publicaciones en Internet pueden obtener dinero tanto de la publicidad como de otras fuentes de ingreso como el marketing de afiliación.

Sin embargo, también existen blogs más pequeños, especializados en nichos muy concretos, que sin generar enormes cantidades de dinero pueden llegar a proporcionar ingresos adicionales que complementen tu salario. Se necesita mucho trabajo y dedicación para construir un blog con una audiencia estable.

Lo ideal sería que te dedicases a un tema que domines mucho y sobre el que no te cueste hablar e interactuar con tus lectores.

Vende tus cosas

Internet es un espacio fantástico para la compraventa de productos de segunda mano. Repasa a fondo tus pertenencias y decide cuáles puedes prescindir de entre ellas. Desde ropa hasta aparatos electrónicos, discos, cómics, cualquier cosa que consideres que te sobre es susceptible de venderse en internet.

Compara precios de otros productos similares, regístrate en una tienda online que permita la venta entre particulares y colocar sus productos. Puedes llegar a tener unos ingresos interesantes sólo con esta acción.

De hecho, hay ocho cosas que hay en la mayoría de casas que valen más de lo que piensas.

Crea un canal de YouTube

YouTube se ha convertido en una herramienta de uso casi imprescindible para millones de personas. A la vez se ha convertido en un motor generador de ingresos para quienes se dedican a los contenidos.

Obviamente la competencia es feroz, los grandes canales de YouTube generan mucho dinero a partir de la publicidad, pero para ello se deben obtener enormes cantidades de visitas. Sin embargo, también los canales pequeños monetizados pueden generar algo de dinero, aunque cada vez es más complicado por culpa de los cambios en los algoritmos de Youtube y sus reglas de monetización. Se trata, del mismo modo que los blogs, de elegir temáticas que lo mires correctamente y de cuidar el contenido y a tu audiencia a través de la interacción.

Vende fotos

Los bancos de fotos en Internet se han convertido en una buena fuente de ingreso para muchas personas. Debemos tener en cuenta que los contenidos en la red necesitan imágenes, y estas imágenes se comercializan a través de fondos de almacenamiento en los que podemos tratar de colocar nuestras propias imágenes y ganar dinero con ello.

Formación on line

Cada vez hay más oportunidades para la enseñanza online tiempo real. Desde portales especializados en los que impartir clases o cursos a través de vídeo, hasta la propia enseñanza en línea a tiempo real.

Se trata de buscar aquella oportunidad que más se ajuste a tus habilidades. Y si lo tuyo no es el directo, siempre puedes crear cursos online que colocar en plataformas como Tutellus.

Gestión de redes sociales

Lo cierto es que esta opción se está especializando y profesionalizando a pasos agigantados. En cualquier caso, si eres un especialista o inviertes mucho tiempo en las redes sociales puedes tratar de poner tus habilidades al uso de administración de redes para otros.

Hoy en día las empresas valoran mucho el uso de sus redes sociales y el impacto que éstas ofrecen. Ten en cuenta que no sólo se buscan grandes estrategas en redes sociales, también personas que realizan tareas menos especializadas, repetitivas y al alcance de perfiles poco experimentados. Se trata, como en todos los casos, de buscar un nicho en el que moverte de manera cómoda y ofrecer tus servicios.

Al final se trata de encontrar tu nicho de mercado y la actividad con la que más cómodo te sientas. Si apuestas por realizar una actividad en torno a tus aficiones te será mucho más fácil el objetivo de ganar dinero en internet y completar tu salario.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 15/03/18

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Cuánto puedes ahorrar si te mueves a un piso compartido

Compartir una vivienda puede significar un ahorro notable. Antes de tomar esta decisión es importante analizar qué gastos van a ser menores y cuáles serán los mismos.

La necesidad de independencia personal al alcanzar una cierta edad es común a la mayoría de personas. Esto pasa también por la búsqueda de espacios propios donde vivir. En otras palabras, dejar la vivienda familiar y buscar piso propio . Sin embargo, el coste de la vida y, por supuesto, el coste de la vivienda, hace que tengamos que buscar fórmulas que nos ayuden en este tránsito. Si además, es posible, que nos ayuden a ahorrar el panorama será todavía mejor.

Compartir una vivienda entre dos o más personas puede, sin embargo, ser una experiencia complicada. Por ello, antes de tomar esta decisión es importante valorar hasta qué punto el ahorro que vamos a obtener merece la pena. Para ello hay una serie de puntos clave que debes analizar.

El área dónde está la vivienda

Por norma general el lugar donde vives es el que dicta el coste de la vivienda en la que resides. Obviamente esto también va a influir en la cantidad que vas a ahorrar si compartes vivienda. Si vives en una ciudad en la que los precios son razonables, y puedes permitirte un pequeño apartamento,  tal vez el ahorro que te produciría ir a una vivienda más grande y compartirla no sea interesante.

Inevitablemente, si necesitas otro entorno o una vivienda de mayor coste del que tú podrías permitirte, entra en juego la opción de compartir. Aquí es complicado ponerse de acuerdo en cuanto a donde está el límite que deberíamos asumir como costo aceptable para nuestra vivienda. Generalmente no deberíamos destinar más de un 40% al gasto de vivienda, y la recomendación más extendida lo sitúa en torno al 30% de nuestros ingresos.

Dividir facturas ahorro seguro

El primer ahorro que vas a obtener al compartir vivienda es dividir los gastos de alojamiento. Por ejemplo, compartiendo vivienda en alquiler entre dos personas se repartiría al 50% el coste de dicho alquiler. Este sería el ahorro inicial, el evidente, pero hay otros tipos de ahorro que también vas a poder obtener cuando compartes vivienda.

El hecho de dividir y controlar los costes de las facturas de servicios corrientes puede ser sin duda tan interesante como el propio ahorro del coste del 50% de los gastos de vivienda. Por ejemplo, a la compartir una vivienda dos personas el aumento del gasto en los recibos corrientes no será excesivo, no se notara mucho el impacto de una persona más con respecto a las facturas que tendrías viviendo solo. Sin embargo, dividir el importe de estas facturas en dos partes si supone un ahorro interesante para tu bolsillo.

Obviamente, en el otro vértice, un exceso de gasto en cuestiones como electricidad o gas, puede suponer un aumento de la factura y no compensar esta división. Pero esto entra ya en el terreno de la elección del compañero de vivienda.

Las compras compartidas de consumibles pueden suponer más ahorro

Otra cuestión que debes tener en cuenta es la opción de compartir determinados tipos de compra. Esto realmente puede alcanzar al conjunto de la cesta de la compra, exceptuando aquellas cuestiones relacionadas con la alimentación en las que adquirimos productos por capricho o por necesidad alimentaria concreta.

Obviamente el ahorro que aquí se obtiene es menor que el que hemos visto anteriormente, pero, no deja de sumar en ese objetivo que nos hemos marcado al compartir vivienda, gastar menos y poder ahorrar.

Un compañero ahorrador te puede ayudar a ahorrar mejor

Los hábitos de quien nos rodea pueden influir mucho en nuestros propios hábitos. Si un compañero de vivienda es un gastador puede que en cierto modo nos influya, del mismo modo puede ocurrir si esta persona es ahorradora.

Si somos capaces de encontrar ese compañero de piso con objetivos financieros claros y hábito de ahorro, es probable que en la convivencia encontremos también influencia para mejorar nuestro estilo de ahorrador.

Pero cuánto voy a ahorrar compartiendo vivienda

No hay un cálculo exacto para esto. Deberías seguir los pasos de los puntos clave que hemos repasado y poder de este modo calcular más o menos las cantidades que te puedes ahorrar.

Comienza por valorar el entorno donde vas a vivir y el coste de la vivienda, se continúa por los gastos comunes y el coste de los recibos incluyendo el total o parte de la cesta de la compra, y a partir de lo que puedas asumir personalmente de todo eso debería comenzar el ahorro al compartir vivienda.

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Economía, Finanzas personales, Noticias · Escrito por el 06/03/18

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