Qué porcentaje de mis ingresos debo destinar al ahorro

La crisis financiera ha llevado a muchas familias a volverse hacia el ahorro y ver la necesidad de contar con un plan de ahorro financiero. Como es lógico siempre surgen dudas a la hora de crear estas líneas maestras de qué hacer con nuestro dinero y como planificar nuestro futuro financiero. Una de las más habituales tiene que ver con el porcentaje de dinero que debemos destinar a cada partida del presupuesto y especialmente a la partida del ahorro.

Que porcentaje de ingresos ahorrar

Lo primero que debemos tener claro es que no existe una respuesta exacta a la cuestión de cuánto hay que destinar al ahorro a largo plazo, ya que cada plan financiero debe adaptarse a las necesidades de quien lo pone en marcha. De otra forma estará abocado al fracaso seguro y a su incumplimiento sistemático. Dicho esto sí que existen diferentes modelos de ahorro que pueden servir de orientación sobre cómo distribuir los ingresos.

Antes de abordarlos conviene definir qué consideramos ahorro. Y es que se puede diferenciar en varios tipos de ahorro dependiendo primero del horizonte temporal –corto, medio y largo plazo- y segundo del uso que vayamos hacer del capital ahorrado –ocio, jubilación, colchón financiero o cubrir futuras necesidades-.

Si bien lo habitual es que el horizonte temporal y el destino del ahorro coincidan, no siempre tiene por qué ser así. De esta forma, el ahorro para unas vacaciones de lujo podría ser a largo plazo (más de un año) y sin embargo estaría en el apartado de ocio, más relacionado con el ahorro a corto plazo. Para una buena gestión financiera resulta adecuado dar más peso a la división por destino de la inversión de forma que podamos eliminar el ocio del presupuesto considerado como “ahorro”.

Aclarado este punto, ya podemos hablar de los porcentajes que destinaremos al ahorro y que incluiría tanto el dinero de la jubilación como la creación de un colchón de emergencia financiero y gastos futuros ya previstos como el cambio de coche, la entrada para una hipoteca o los estudios de los niños, por poner tres ejemplos. En términos generales suele ser adecuado reservar un mínimo de entre el 25% y el 30% para el ahorro e inversión en los términos descritos. Evidentemente, cuando más ahorremos antes conseguiremos los objetivos que nos hayamos fijado y mejor asegurado tendremos nuestro futuro.

Y vosotros ¿Qué porcentaje de vuestros ingresos dedicáis al ahorro?

Imagen – Images Money en Flick



Diferentes cuentas corrientes para diferentes objetivos

Uno de los problemas del ahorro a largo plazo y del ahorro para la jubilación es que no resulta entretenido ni divertido. Precisamente por eso uno de los conejos más repetidos en gestión financiera es que debemos ahorrar con un fin concreto. Lo que ocurre es que habitualmente no tenemos un solo objetivo de ahorro, sino varios y cada uno de ellos con horizontes temporales diferentes. Un ejemplo clásico sería el dinero que hemos comenzado a ahorrar para cambiar de coche con el que vamos guardando cada año para las vacaciones, el que separamos para una televisión o simplemente para ir a cenar a un restaurante más caro de habitual. Y todo ello con el ahorro para la jubilación de fondo ¿Cómo combinarlos todos sin que resulte un caos?

cuentas corrientes

Si optamos por mantener una única cuenta de ahorro –por lo menos habría que tener una para ahorros generales y otra para la jubilación- corremos el riesgo de gastar más de la cuenta en los objetivos de ahorro más a corto plazo. A fin de cuentas, por qué no comprar un mp3 mejor o ir al restaurante que tantas ganas tenemos un poco antes de la cuenta si el dinero está ahí, en la cuenta listo para usarse.

Precisamente por eso una buena estrategia de ahorro consiste en tener una cuenta para cada uno de los objetivos o por lo menos varias cuentas con diferentes marcos temporales de ahorro. La distribución concreta dependerá de las metas que nos fijemos, pero un ejemplo de distribución de cuentas podría ser el siguiente:

  • Cuenta corriente para gastos diarios: será la cuenta de la que saldrán los gastos del supermercado, factura de la luz, agua, teléfono….
  • Cuenta para objetivos a corto plazo: lo ideal es que sea una cuenta remunerada e incluso podemos plantearnos la posibilidad de contratar depósitos a corto plazo asociados a la misma. En esta cuenta ingresaremos el ahorro para los caprichos que se salen del gasto normal pero que podremos comprar con entre uno y tres meses de ahorro: una cena en un sitio algo más caro de la cuenta, una escapada de fin de semana, un móvil nuevo.
  • Cuenta para objetivos a medio plazo: de nuevo es recomendable buscar una cuenta remunerada e incluso contratar una vez haya suficiente capital depósitos a corto y medio plazo (a seis meses por ejemplo). Aquí incluiremos gastos como las vacaciones, el nuevo portátil, el televisor de 42” que tanto tiempo llevamos esperando…
  • Cuenta para objetivos a largo plazo: estamos hablando de gastos a más de 18 meses vista como la entrada para la casa, un nuevo coche, la reforma de la cocina… Se puede incluso abrir varias cuentas, una para objetivo de ahorro. En este punto sí que resulta imprescindible mover o invertir nuestro dinero para que no pierda valor por el efecto de la inflación y para que entre en juego el valor del interés compuesto. Se puede optar por fondos garantizados y depósitos a largo plazo e incluso por alternativas más arriesgadas, aunque en estos casos habrá que tener en cuenta que podemos llegar a perder parte de la inversión.

Para que el sistema funcione hay que buscar cuentas corrientes que no cobren comisiones (aquí podéis ver algunos ejemplos) ya que de otra forma los costes se comerán parte del ahorro y el trabajo sería en balde desde el punto de vista de rentabilidad financiera, por mucho que estuviese bien estructurado.´

¿Qué otros trucos utilizáis para ordenar vuestros ahorros?



¿Se puede cobrar más de una pensión de jubilación?

No es lo más habitual pero puede llegar a darse el caso de que a una persona le corresponda el cobro de más de un tipo de pensión de jubilación. ¿Qué hay que hacer en estos supuestos? ¿Se puede cobrar más de una pensión de jubilación?

Abuelos

La Seguridad Social prevé esta circunstancia y sobre todo los casos en los que efectivamente se podrán cobrar dos pensiones y otros en los que las incompatibilidades impedirán disfrutar de las mismas. Como norma general las pensiones de jubilación de un mismo régimen no se pueden concentrar en un solo beneficiario. Dicho de otra forma, no se podrán ingresar dos pensiones cuando estas provengan de una misma fuente, como por ejemplo dos pensiones por haber cotizado en el régimen general de trabajadores.

En caso de una persona tenga derecho a cobrar más de una pensión del mismo tipo, deberá escoger entre las opciones de las que disponga la que más le compense. Esto ocurre, por ejemplo, con la pensión de invalidez y la pensión de jubilación.

Sin embargo, sí se pueden cobrar dos pensiones cuando estas procedan de regímenes diferentes. Así, por ejemplo, por ejemplo, será compatible cobrar dos pensiones por haber cotizado al régimen general y como trabajador autónomo. En estos casos, se podrá acceder a ambas pensiones siempre que las cotizaciones acreditadas en cada uno de los regímenes se superpongan por lo menos durante 15 años. Si esto no sucede o si uno de los regímenes no causa pensión, las bases de cotización del mismo se podrán acumular al otro que sí de derecho a percibir una pensión.

En el caso de la pensión de viudedad, también será compatible con la pensión de jubilación.

En resumen, que cobrar más de una pensión de jubilación por parte del estado es complicado. De ahí que resulte cada vez más importante complementar estos ingresos con los obtenidos de otras inversiones, como los planes de pensiones y otros productos alternativosa estos.


Noticias · Escrito por el 05/08/13


Ventajas de ahorro automático

Ahorrar no es fácil. Si lo fuese todo el mundo que se lo propusiese podría hacerlo y no tendríamos tantos problemas de endeudamiento y personas con ingresos más que aceptables con problemas para llegar a fin de mes.

el ahorro automatico

Precisamente uno de los objetivos de este blog es ayudar a todos sus lectores con trucos y consejos que les ayuden a ahorrar y a tomar el control de sus finanzas personales. Uno de los problemas más habituales de la gestión de las finanzas personales consiste en ser capaz de reprimir los instintos consumistas y de recompensarnos a corto plazo. Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, ahorrar a largo plazo no es divertido y ni siquiera nuestro cerebro está programado para hacerlo.

Precisamente por eso una buena solución pasa por el ahorro automático que muchos gurús del ahorro estadunidenses ensalzan. Es lo que Luis Pita denomina en su libro “Ten Peor Coche que tu Vecino” como Preahorrar. El concepto es tan simple como efectivo: saca el dinero de tu cuenta corriente antes de gastarlo. Es decir, transfiere automáticamente a otra cuenta nada más cobrar la nómina el dinero que hayas decidido ahorrar cada mes.

Esta nueva versión de “Ojos que no ven, corazón que no siente” que podríamos rebautizar como “Dinero que no ves, dinero que no sabes que puedes gastar” es la mejor solución para los consumidores compulsivos. Si el dinero está en una cuenta aparte de la que además no tienes tarjeta, resultará más complicado gastarlo. Esto no quiere decir que sea imposible hacer uso de ese dinero e incluso malgastarlo, sólo se trata de poner alguna traba más para que hacerlo no resulte tan fácil. No es diferente a poner un candado al volante del coche. Si un ladrón ha forzado la cerradura del auto es de lógica pensar que también podrá hacerlo con la del candado del volante, pero como le costará más es posible que busque otro objetivo.

Este modelo de ahorro es muy básico y sólo cobre una primera etapa, ya que después deberemos dar un uso a ese dinero ahorrado, destinar una parte a ahorro para la jubilación, otra a crear un colchón financiero…. En definitiva, a generar nuestro entramado financiero, pero eso vendrá en una segunda fase de la que ya hablaremos más adelante. Si previamente no conseguimos un sistema estable y constante de ahorro nunca llegaremos a ella.

Imagen – FuFu Wolf en Flickr



Presupuestar sin aburrirse: trucos para mantener el pulso de nuestras finanzas

Tener el control de nuestras finanzas personales puede ser necesario e incluso mentalmente satisfactoria, pero si hay una palabra que nadie utilizaría para describirlo es como divertido. Muy poca gente encuentra placentero o entretenido el sumergirse en un mar de cifras, almacenar facturas e introducirlas en el gestor que utilice, que bien puede ser la clásica hoja de Excell.

como hacer un presupuesto familiar

Precisamente este hastío relacionado con la gestión financiera es lo que hace que mucha gente termine abandonando sus presupuestos o, en su defecto, limitando el nivel de detalle que sigue su presupuesto.

Un buen método para mantener el pulso a nuestras finanzas personales y no morirnos de aburrimiento al mismo tiempo pasa por establecer pequeñas metas intermedias. Cuando hay un objetivo a corto o medio plazo resulta más fácil mantenerse centrado y seguir con la rutina. Se trata de recompensarnos a nosotros mismos estableciendo con objetivos de ahorro menores como puede ser una cena en un buen restaurante que se salga de nuestro presupuesto habitual o un teléfono móvil nuevo.

Otra alternativa es utilizar alguna herramienta que facilite la tarea de introducir los datos para que podamos hacerlo al momento o que cuente algún tipo de incentivo. Por fortuna, el auge de las aplicaciones móviles hace que haya multitud de alternativas. Un ejemplo sería Denare, reciente ganadora de los Mobile Premier Awards, pero no es ni mucho menos la única.

Hay a quienes construir gráficas con los movimientos financieros les ayuda a olvidarse de que se trata de números y a hacer más llevadero el presupuestar. En cualquier caso, se trata de intentar introducir un elemento de juego en el proceso y aquí nada mejor que conocerse uno mismo para saber qué le entretiene y motiva.

Y si pese a todo seguimos sin dar con la clave para que presupuestar sea más ameno, sólo tendremos que recordar la importancia de hacer para conseguir nuestros objetivos financieros.



La estrategia KISS para tu jubilación

La primera vez que escuche este término mi reacción fue de sorpresa, como no podía ser de otra forma. Estaba ante un reputado blog dedicado al ahorro y a la gestión financiera cuando me llamó la atención el término KISS por su clara referencia a  la mítica banda musical. Sin embargo, Kiss no era sino un ingenioso juego de palabras como acrónimo de “Keep It Simple Stupid” o “Mantenlo simple, estúpido” traducido literalmente al castellano.

keepitsimple

En resumen de la estrategia KISS lo que propone es simplificar al máximo y a ser posible crear un sistema de trabajo a prueba de tontos. Aplicado a la gestión financiera lo que quiere decir es que no tratemos de complicarnos con indescifrables sistemas de inversión en distintos activos. En un entorno tan cambiante como el actual y con demasiadas opciones financieras no siempre es sencillo hacerlo sencillo.

Desde la Universidad de Yalo, su responsable de inversiones, David Swensen, lo resume de la siguiente forma: “no intentes hacer magia, mantén una cartera simple y diversificada, controla tus costes y reajusta periódicamente la localización de tus activos en línea con tus objetivos a largo plazo”. El gestor coloca a los fondos indexados como la fórmula más sencilla de conseguir esta meta. Otros productos como los depósitos o los planes de pensiones pueden ayudar. En cualquier caso debe tratarse de herramientas fáciles de manejar y de entender.

Lo que Swensen no recomienda es invertir directamente en bolsa, ya que puede suponer una distracción y sobre todo una complicación añadida.

Lo importante para llevar la estrategia KISS a la gestión financiera y la planificación de la jubilación es, precisamente, no complicarse en la elección de productos. Y si pese a todo seguimos sin tener claro cómo desarrollarla, nada como contactar con un asesor financiero para que nos ayude.



¿Cómo saber si estoy preparado para la jubilación?

Saber si estamos o no preparados para la jubilación es una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza y como vimos en el Estudio de Preparación para la Jubilación de Aegon,, la mayoría piensa que no está haciendo todo lo que puede o debe para asegurar su retiro. Parte del problema radica precisamente en qué baremo aplicar, es decir, qué hay que preguntarse para determinar si estamos trabajando en la vía correcta o si todavía debemos mejorar.

como saber si estoy preparado para la jubilación

En el citado estudio se plantean varias cuestiones concretas que todos deberíamos preguntarnos. Las respuestas nos darán una idea muy clara de lo preparados que estamos para afrontar la jubilación. Estas son las preguntas en cuestión:

  1. ¿Somos responsables respecto a nuestra jubilación?
  2. ¿Qué conocimientos poseemos? ¿En qué medida comprendemos los asuntos financieros en general?
  3. ¿Hasta qué punto está bien desarrollado nuestro plan personal de jubilación?
  4. ¿Estamos ahorrando lo suficiente?
  5. ¿Obtendremos los ingresos que necesitamos para nuestra jubilación?

Como se puede ver, la respuesta puede variar en función de quien la responda. A nosotros nos corresponderá fijar el nivel de ahorro y los ingresos que necesitamos tras abandonar el trabajo. Estos deberán estar en consonancia con el nivel de vida que queramos mantener. Establecer esta meta es una de las cuestiones más importantes, porque todo el plan de ahorro e inversión se estructurará en torno a ella.

A fin de cuentas, no es lo mismo ‘necesitar’ unos ingresos de 1.000 euros al mes tras jubilarnos que pretender contar una renta de 2.500 euros. Como es lógico, la estrategia para conseguir las dos cantidades será muy diferente. Pero no sólo influye el nivel de vida que queramos tener, sino que también hay que tener en cuenta otros factores como la propia situación financiera en ese momento o la edad.

En cualquier caso, estas preguntas son un primer paso para darnos cuenta de si hemos recorrido parte del camino o si, por el contrario, seguimos en la casilla de salida. Si ese es el caso, más vale que nos pongamos en marcha cuanto antes.

pensiones_web

Imagen – Pimkie en Flickr



Por qué necesitas diversificar tus inversiones y cómo hacerlo

“No hay que poner nunca todos los huevos en la misma cesta”. Esta expresión popular es una de las más repetidas en el mundo financiero. De hecho, será una de las primeras que oigamos al visitar a un asesor financiero. Al igual que en la vida real, hace mención a la necesidad de diversificar para minorar riesgos.

diversificar inversiones

Esto supone repartir el riesgo que asumimos entre varios productos y tipos de inversiones, de forma que si uno va mal, no perderíamos toda la inversión. La diversificación se puede incluso aplicar a un solo tipo de productos. Por ejemplo, siempre será más recomendable contratar depósitos en más de un banco por si una de las entidades financieras sufre algún tipo de contratiempo.

La diversificación está en la base de la buena gestión financiera como estrategia para repartir riesgos. Supone invertir en distintos activos que asuman diferentes tipos y niveles de riesgo y que incluso tengan distintos horizontes temporales de inversión.

Una cartera de inversiones equilibrada no es sino una capaz de diversificar sus inversiones. Sin embargo no existe una distribución ideal de los activos. Al igual que hay un plan de pensiones para cada etapa en la vida, las circunstancias personales y la edad también influyen en la distribución de la cartera de inversión.

Lo que sí debemos hacer en cualquier caso es contar con activos de todo tipo. Es decir, es recomendable contar con acciones o fondos de inversión algo más arriesgados que nos permitan multiplicar las ganancias, pero también con productos más conservadores de renta fija. Se puede incluso invertir en una divisa diferente del euro parte de los activos para cubrirnos ante la posible marcha de la moneda única. La distribución concreta dependerá de cada ahorrador, pero lo importante es saber que de la misma manera que no podemos invertir todo nuestro dinero en una sola empresa, tampoco deberemos hacerlo a través de un mismo tipo de productos e incluso de un mismo banco.

Una cuestión importante a la hora de distribuir la inversión es la necesidad de revisar posteriormente esta misma distribución. Las ganancias o pérdidas acumuladas por cada activo harán que su porcentaje sobre la inversión total varíe y que por lo tanto debamos rebanlancear la composición de nuestra cartera cada cierto tiempo.

Imagen – FlubbelEmpire en Flick



Hipoteca inversa ¿Merece la pena?

Hubo un momento en que la palabra hipoteca inversa estaba de moda, pero este ya es pasado, especialmente tras el desplome del mercado inmobiliario. Para quienes no estén familiarizados con este término, se trata de un préstamo con garantía hipotecaria mediante el cual una entidad financiera se compromete a pagar una cantidad mensual garantizada de forma vitalicia al titular de la misma.

Hipoteca Inversa

Es decir, consiste en hipotecar la vivienda en propiedad a cambio de una renta vitalicia. Estos préstamos están regulados por la Disposición Adicional primera de la Ley 41/2007 y establecen una serie de requisitos que debe cumplir quien firme una hipoteca inversa, empezando porque debe tener más de 65 años y tener la vivienda en propiedad y sin cargas hipotecarias.

Existen dos tipos de hipoteca inversa. La primera es temporal y permite el uso de la vivienda una vez termine de cobrar la renta, ya que esta se limita al valor de la vivienda. La segunda es vitalicia y  en la que las cantidades a cobrar no se limitan al precio de la vivienda, lo que obliga a contratar un seguro de renta vitalicia que se activaría en caso de que el cliente consumiese el plazo máximo del crédito.

Y una vez sabemos en qué consiste la hipoteca inversa ¿Merece la pena contratarla? En este punto no existe una respuesta absoluta ya que buena parte de la misma dependerá de las circunstancias personales de cada ahorrador. Quienes no tienen hijos o estos gozan de una posición acomodada no deberían dudar en solicitarla, pues les permitirá lograr ingresos adicionales y mejorar su calidad de vida mientras siguen disfrutando de su vivienda.

Otra cosa diferente es que en las circunstancias actuales un banco se preste a conceder una hipoteca inversa y la cantidad que pueda llegar a ofrecer. No debemos perder de vista que el mercado inmobiliario sigue lejos de haber alcanzado suelo y que por lo tanto es previsible que el precio de la cada hipoteca mediante este producto siga cayendo.

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flick


Noticias · Escrito por el 10/07/13


¿Debo pedir un préstamo para irme de vacaciones?

Cuando aprieta el calor y llega el verano todo el mundo quiere disfrutar de un merecido descanso después de meses de duro trabajo. Las vacaciones no dejan de ser la culminación a todo un año laboral, el fin último por el que muchas personas trabajan, para poder descansar esos días y vivir nuevas experiencias.
Esta mentalidad, unido a la fuerte bajada de los precios de los billetes de avión y la capacidad para organizar un viaje a casi cualquier lugar del mundo desde el salón de nuestra casa, ha puesto de moda grandes viajes y destinos exóticos. Así, hay muchas personas que se han acostumbrado a realizar un gran viaje una vez al año y no son capaces de prescindir de él.

Lo que ocurre es que querer no siempre es poder y muchas veces las finanzas personales no soportan el viaje que teníamos pensado o simplemente no soportan ningún tipo de viaje. Surge entonces la duda: ¿conformarse con unas vacaciones más modestas e incluso sin vacaciones o pedir un préstamo para poder disfrutar de ese descanso?
Desde un punto de vista estrictamente financiero, la primera opción es la adecuada y la segunda deberíamos descartarla según pase por nuestra mente. En términos generales, el endeudamiento deberíamos reservarlo para cuestiones más importantes, que tengan un calado en nuestra vida a largo plazo como puede ser la compra de un coche, una casa o los denominados grandes electrodomésticos.

Para empezar, al pedir el préstamo estamos pagando más por nuestras vacaciones, concretamente el tipo de interés que hayamos podido conseguir. De esta forma si hemos solicitado 5.000 euros a un 8%, terminaríamos pagando 5.400 euros. Además, estamos afectando nuestro flujo de caja durante todo el tiempo que tardemos en devolver el préstamo.

Sin embargo, el mayor mal de pedir un préstamo para irnos de vacaciones es que no realizamos el necesario trabajo de presupuestar y de ahorrar para conseguir un objetivo a medio plazo realmente apetecible. Las vacaciones de verano son uno de los elementos que puede hacer que ahorrar y mantener a raya nuestras finanzas merezca realmente la pena. Debe ser una motivación adicional para seguir con el plan que hayamos trazado y el ‘dinero fácil’ de un préstamo no supondría sino un inconveniente.
Y vosotros ¿Pediríais un préstamo para ir de vacaciones?

Imagen – Christian Frausto Bernal en Flickrcredito para ir de vacaciones




Página 4 de 6« Primera...23456