Cinco alternativas más rentables que una cuenta infantil para el ahorro de tus hijos

Todo padre se preocupa por el futuro de sus hijos. Esto suele traducirse en ahorrar para Y si no es él, será el abuelo, o el tío o el padrino… El problema es que al pensar en qué hacer con ese ahorro las dos soluciones más repetidas suelen ser una hucha o una cuenta de ahorro. Ambas alternativas son válidas, pero no óptimas. Su gran handicap: son soluciones a corto plazo para un objetivo a largo plazo. Esto se traduce en que su rentabilidad es limitada.


Si optases por ahorrar 50 euros al mes para tu hijo en una cuenta nada más nacer, tendrías 10.800 euros, que no está nada mal. Sin embargo, habrías desaprovechado todo el poder del interés compuesto para generar mucho más. Ahora imagina que hubieses rentabilizado ese ahorro a razón de un 4% anual. En ese mismo tiempo habrías juntado 15.718 euros.
Los mayores impedimentos para conseguir esta rentabilidad son el desconocimiento de qué productos elegir y el miedo a perder ese dinero. Para solucionar el primer punto puedes contar con la ayuda de un asesor financiero. En cuanto al segundo, deja de pensar en perder y empieza a pensar en el largo plazo. Para ganar ese 4%, los ahorros de tu hijo subirán y bajarán, habrá momentos en los que ganan más de un 8% y otros en los que caen un poco. Tómatelo como una parte del camino. Si piensas a largo plazo tu foco debe de ser el resultado final.
Con esto muy claro. Recuerda que nada como estar informado para tomar mejores decisiones financieras. Por eso vamos a repasar qué alternativas tienes para tu hijo mejores que una cuenta de ahorros infantil.
Fondos de inversión. Se trata de un producto flexible que permite invertir mediante pequeñas aportaciones y diversificar riesgos, ya que inviertes en una cartera con muchos activos. Además, el traspaso entre fondos está exento de pagar impuestos, por lo que podrás cambiar cuando quieras.
ETFs. Una versión low cost de los fondos de inversión en términos de comisiones pero sin la ventaja fiscal. Los ETFs son fondos que cotizan como acciones y que suelen utilizarse en la gestión pasiva.
Unit Linked. Otra forma de invertir en fondos a través de un seguro de vida-ahorro. La ventaja adicional es que no forman parte de la masa hereditaria, así que podrás hacerlos nominativos nombrando a tu hijo como beneficiario.
Estas tres alternativas están pensadas para el largo plazo, de manera que podrás mantener tu inversión durante esos 18 años. El único inconveniente es que con todas podrás perder dinero. Por eso mismo hay otras dos opciones más seguras pero menos rentables que queremos presentarte.
PPA. Se trata de un seguro de ahorro que permite realizar aportaciones y con beneficios fiscales si se recupera pasados más de cinco años y en forma de renta vitalicia. Una buena fórmula para asegurar una asignación mensual a tu hijo cuando cumpla la mayoría de edad. Así asegurarás su paga.
Garantizados. No es la mejor alternativa, pero sí una opción para quienes no quieran asumir riesgos. En este punto entrarían los fondos garantizados (no los fondos con rentabilidad objetivo) y los depósitos.
Ahora que ya lo tienes claro ¿Cuál va a ser tu elección?

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El diálogo, clave para realizar operaciones financieras en pareja

Si su pareja no le apoya en algunas de las operaciones financieras que tiene en marcha puede ser porque no hayas dialogado o consensuado con ella. Pruebe a tomar decisiones con su cónyuge.

Las cuestiones financieras están presentes en muchas de las causas que pueden romper una pareja por eso es clave que los cónyuges tengan una relación fluida para hablar de estos asuntos y consensuar la toma de decisiones, no en vano es necesario resolver conflictos también en este orden de la vida. Tener un matrimonio saludable ayuda a contribuir al éxito financiero ya que damos la oportunidad al otro de verificar y comprobar lo que gastamos e invertimos, nos motiva a ahorrar e, incluso, a invertir en algo a largo plazo.

Y es que el dinero puede tener una importancia diferente para dos personas. Puede suponer estabilidad, seguridad a largo plazo, éxito en la vida, imagen prestigio o reputación y no siempre los dos miembros de la pareja tienen el mismo concepto. Por ello, para resolver conflictos, para que te apoye en tus proyectos financieros, es clave no ir por libre. Debes hablar con tu pareja, descubrir lo que para cada uno significa el dinero y enfocarse en un premio final.

A la hora de hablar de dinero o inversiones con tu pareja, suele funcionar la fórmula “yo siento” ya que baja el nivel de emoción en la conversación y permite abrirse sobre los sentimientos de cada uno en este asunto, siendo un diálogo honesto por lo que es difícil invalidar los sentimientos. De hecho, frases como: “Cuando sales a diario a comer y gastas dinero me siento frustrado(a) porque esto afecta el presupuesto familiar” o “Cuando no me dices cómo están nuestras finanzas me siento impotente, siento que no estoy haciendo mi parte para ayudar” pueden ser una piedra sobre la que construir una conversación sobre vuestra situación pecunaria.

Para afrontar dichas conversaciones podemos acudir a algunos consejos como reservar un momento a la semana para repasar cada cierto tiempo sus finanzas, deben hablar como si fueran socios de una empresa. De hecho lo son: de una empresa llamada familia. Preparen un presupuesto familiar que refleje ingresos y gastos reales porque así evitarán discusiones futuras. Deben tomar decisiones financieras juntos, es más fácil llegar al éxito y ambos estarán comprometidos. Distingan entre lo que quieren y lo que necesitan, y sean honestos y realistas a la hora de plantear hacer compras. Pero lo más importante es tomar decisiones juntos y si usted quiere realizar una operación financiera y su pareja no, plantéele los beneficios finales que tendrá la misma. Adopten un enfoque a largo plazo, aunque a corto plazo requiera sacrificios. Al final, todo se reduce a promover el diálogo con tu pareja, tomar decisiones consensuadas y bien analizadas.

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Seis trucos para enseñar a tu hijo a ser libre financieramente

Todo padre sueña con solventar el futuro de sus hijos. Regalarle un mañana lleno de opciones en el que el dinero no sea un problema. Lo que le ocurre a la mayoría es que bastante tienen con planificar su jubilación y ahorrar para la universidad de los retoños como para poder ir más allá.

Seis trucos para enseñar a tu hijo a ser libre financieramente

Por fortuna, hay algo mucho mejor que darle mucho dinero a tu hijo: enseñarle las bases para que sea libre financieramente. Este es el mejor regalo que puedes hacerle, porque si aprende que hay fórmulas positivas de relacionarse con el dinero, tendrá mucho ganado para el futuro.

El prmer paso el que aprende a diferenciar las necesidades de los deseos. Como padre,  seguro que estarás acostumbrado a que tu hijo quiera todo lo que ve y que cualquier cosa que desee se convierta automáicamente en una necesidad hasta que encuentre la siguiente “mejor cosa del mundo”.

Debes ir enseñándole poco a poco que hay cosas necesarias (necesidades) y otras que son deseos (cosas que quiere) y que no debe dar las segundas por descontadas. Una forma de hacerlo es pasar una pastelería. Verás como tu hijo te pide automáticamente un dulce y lo ve como una necesidad. Puedes hacerle entender que no lo es, que ya tiene otra cosa de merienda o que acaba de comer.

En línea con lo anterior, si quieres que valore el dinero y lo que cuesta conseguirlo. No lo compres todo lo que quiere. Es más deja que se gane lo que más ansía, lo que más quiere. Si tiene que esforzarse y trabajar de alguna manera para conseguir su bicicleta, las entradas para el concierto o ese dron de última generación, lo apreciará mucho más. Lo que puedes hacer es ayudarle con alguna fórmula para que consiga el dinero que necesita u ofreciéndole un sisma de incentivos.

Todo esto debes complementarlo ofreciéndole una visión más positiva del dinero. No pierdas de vista que el dinero no deja de ser una herramienta. La forma más fácil de lograrlo es relacionar dinero con tiempo. En esta línea, como para empezar tendrá que trabajar para conseguir dinero, intenta que tenga una visión positiva del trabajo, que lo vea como un proceso, algo divertido o gratificante y no como un peaje.

Por último, cimenta su relación con el dinero evitando que surja la envidia por quieb no lo tiene. Si una persona tiene más dinero que tú, no dudes en explicarle que es porque algo ha hecho bien, algo ha aportado a la sociedad.

Y por supuesto, fomenta su formación financiera, porque cuanto más sepa de finanzas menos errores cometerá y mejor asesoramiento recibirá.

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5 hábitos financieros saludables que puedes explicar a tus hijos

Desafortunadamente la educación financiera no se considera una prioridad en la educación de los niños. Sin embargo, como padres, hay algunos hábitos financieros saludables que podemos explicarles.

5 hábitos financieros saludables que puedes explicar a tus hijos

Enseñar ciertos hábitos financieros saludables a los niños les prepara o al menos les alerta ante un futuro de adultos sin educación financiera básica. Mientras no se incorporen este tipo de enseñanzas útiles y necesarias, los padres debemos tratar de fomentar unos futuros adultos responsables con su dinero.

Veamos estos cinco hábitos financieros saludables que puedes enseñar a tus hijos.

Ser un modelo de buen comportamiento financiero

Los niños, sobre todo los más pequeños hasta la preadolescencia, aprenden y reproducen por imitación o adaptación los comportamientos que ven en su entorno cercano. En este sentido, el primer hábito financiero saludable a mostrar a tus hijos debe ser aquello de “predicar con el ejemplo”.

El uso de presupuestos, el uso racional del dinero, no satisfacer inmediatamente todos los caprichos, ni propios ni del niño, la sensación de control sobre las finanzas propias…todos estos elementos son buenos ejemplo a futuro.

Mostrar la importancia del gasto y el valor del dinero

Uno de los mayores errores, tanto desde el punto de vista de la educación financiera como en general en la educación de un niño, es el de no acceder a todos sus deseos consumistas.

Debemos tratar de mostrar el valor del dinero y la importancia del gasto. Una buena manera de hacer esto es proponer objetivos antes de acceder a aquellas cosas de valor que más desea el niño: por ejemplo ayudar a las tareas en casa durante un tiempo como medida de valor ante la adquisición de un juguete, o herramientas similares.

Mostrar el valor real del ahorro

En un momento de la historia como el actual, cuando el consumo inmediato es una constante, parece difícil enseñar a los niños el valor real del ahorro. Sin embargo, si lo pensamos, no es tan complejo.

Se trata simplemente de aplicar la unión entre ahorro y recompensa que, de hecho, utilizamos los adultos para justificar la búsqueda de rentabilidad en nuestros ahorros. Plantear, por ejemplo, que para lograr un objetivo grande se deben hacer aportaciones pequeñas y sostenidas es una buena idea y además fácil de transmitir.

Que aprendan a comparar precios y que aprendan a comprar

Este es otro elemento muy importante y otro hábito financiero saludable y relativamente fácil de incorporar. Probablemente, si mostramos a un niño las diferentes opciones reales que tiene ante un mismo objeto comience a valorar de manera primaria el valor de la comparación. Esto se puede aplicar a cualquier cosa que quiera, desde un juguete a una golosina. Bastará con plantearle opciones con un mismo precio para que comience a comparar.

Esto se puede fomentar durante el crecimiento del niño en todos los aspecto ayudando a que sea un adulto con criterio ante la compra, exigente en cuanto a la relación calidad/precio y predispuesto a las comparativas antes del gasto.

Deja que se equivoquen con su dinero

Todos los hábitos anteriores no servirán de nada si no somos capaces de permitir que se equivoquen y aprendan de sus errores.

Cometer un error y adquirir algo innecesario después de haber es una enseñanza impagable. Pocas cosas hay que fastidien más que ver cómo tanto esfuerzo se va a la basura.

Si dirigimos todas sus decisiones financieras, por pequeñas que sean, no estaremos dejando lugar al aprendizaje propio, tan importante como el tutelado.

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Unit Linked: una fórmula ideal para dejar un dinero a tus hijos

Dentro de las diferentes fórmulas de ahorro el Unit Linked es un instrumento que, cuando se ajusta bien al usuario, puede resultar muy interesante. Veamos sus principales características.

Unit Linked: una fórmula ideal para dejar un dinero a tus hijos

Debemos tener claro que no estamos ante un producto nuevo, pero, si ante un modelo de ahorro que en los últimos años ha vuelto a tener un cierto resurgir.

Qué es un Unit Linked

Se trata de un seguro de vida en el que el fondo de inversión en el que se materializa la provisión técnica queda invertido a nombre y por cuenta del asegurador, básicamente en participaciones de IIC y otros activos financieros que elige el tomador del seguro. Aquí el tomador del seguro es que el viene a soportar el riesgo de la inversión.

Dicho de otro modo, cuando contratamos un Unit Linked, invertimos en un seguro de vida y a la vez elegimos los activos en los que vamos a invertir en un fondo de inversión en el marco de la titularidad estos activos por parte de la aseguradora, que los asignara a nuestra póliza.

Otra de las características de este seguro de vida es que no proporcionan al tomador la posibilidad de modificar las inversiones comprendidas en la póliza pero, existen escenarios en los que sí es posible el cambio de fondo de inversión o cesta:

  • Cuando las inversiones de las provisiones matemáticas quedan invertidas en acciones o participaciones en IIC españolas o comunitarias.
  • Cuando, acorde a los requisitos de diversificación y dispersión de las inversiones establecidos en la normativa aseguradora, las provisiones matemáticas quedan invertidas en activos o conjunto separado de activos que se reflejan también de forma separada el balance de la entidad. Además de cumplir con los citados requisitos se toma en cuenta que los activos son aptos para la inversión y que el riesgo de inversión corre a cargo del tomador del seguro, además de que se encuentren estas circunstancias señaladas en un contrato del seguro.

Con el mismo tratamiento fiscal de los seguros, simplificando, cuando contratamos un Unit Linked invertimos en el marco de un fondo de inversión pero no como partícipes sino como asegurados de una compañía que es titular de las participaciones en los fondos. La salvedad es que somos nosotros quienes decidimos en qué fondos deseamos invertir, es decir, asumimos el riesgo de la inversión.

¿Un producto de ahorro para dejar a nuestros hijos?

Con el Unit Linked estamos ante un instrumento muy flexible para la propia distribución del patrimonio familiar. Hay que tener en cuenta que no va a ser necesario que el beneficiario conozca o acepte su designación, además, es posible la modificación de los beneficiarios en cualquier momento excepto cuando se trata de designaciones irrevocables y las prestaciones no quedan integradas en la masa de la herencia.

Otro de los puntos a favor en este sentido es que el tomador va a poder planificar la herencia desde el presente con mucha fiabilidad, separando el patrimonio familiar y el empresarial. A lo que hay que sumar la posibilidad de realizar el rescate tanto en forma de renta como de capital.

De este modo estamos ayudando a la transmisión patrimonial no sólo en caso de fallecimiento sino también en fechas determinadas concretas, incluso en vida del usuario. Al no formar parte de la herencia este seguro no se hace público al fallecimiento, sólo puede ser consultado en cuanto a su existencia y no en cuanto a importes y beneficiarios. Estos datos sólo se proporcionan al propio beneficiario.

Por otro lado no hay que olvidar que el tratamiento fiscal, que permite diferir la tributación de las plusvalías hasta la percepción o rescate del seguro, es otro valor añadido durante la vida del producto.

Por tanto una herramienta importante tanto desde el punto de vista del ahorro como desde las opciones de transmisión del patrimonio que brinda, por encima de otras opciones.

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Cómo planifican la jubilación las parejas sin hijos

Cada persona es un mundo y cada pareja, más. Si no tienes hijos, estas sonlas  claves sobre cómo planifican la jubilación las parejas sin hijos.

Cómo planifican la jubilación las parejas sin hijos

Ya adelantamos que realmente las modificaciones sobre otros modelos familiares en relación al ahorro para la jubilación no son, como era de esperar, muy acentuadas. Realmente, el ahorro para la jubilación lo que busca es complementar los ingresos derivados de las pensiones de jubilación.

Esto significa que por regla general, incluso cuando se tienen hijos, éstos serán ya independientes económicamente en el momento de la jubilación. De esta manera, lo que supondría una diferencia notable, es decir, la necesidad de la manutención de los hijos, entre una pareja que los tenga y otra que no, no se da.

Donde sí encontramos una diferencia importante es en el modelo de jubilación en el que son ambos cónyuges los que se jubilan. Este modelo, independiente de si se tiene hijos o no, es muy distinto al que hasta no hace tanto hemos tenido como mayoritario en nuestro país donde era el hombre el que se jubilaba.

La tendencia se ha ido invirtiendo con los años y hoy en día cada vez es más frecuente la denominada doble jubilación, en la que tanto el hombre como la mujer se jubilan de sus respectivos trabajos.

La jubilación de las parejas sin hijos

Independientemente de si la jubilación es doble o si sólo una de las partes de la pareja se jubila, en la planificación de la jubilación una pareja sin hijos lo principal es el cálculo de las necesidades económicas tras jubilarse.

Este cálculo partirá de conocer en primer lugar el importe o importes de las pensiones a recibir. Posteriormente se deberá calcular el nivel de gastos que se prevé, este nivel de gastos suele estar en este punto más bajo que en otros periodos de vida, fundamentalmente porque las hipotecas ya suelen estar amortizadas. Sin embargo, una pareja sin hijos puede perfectamente plantearse operaciones como la adquisición de una vivienda destinada al disfrute de la jubilación, viajes u otras opciones derivadas de su situación, siempre que no exista un arraigo familiar que lo impida.

Una vez realizado el cálculo, y asumido que aunque desaparecerán algunos gasos existentes durante el desarrollo de las carreras profesionales, aparecerán otros relacionados con el ocio y tiempo libre, es el momento de tratar de ajustar la necesidad de ingresos complementarios. En esta planificación y en este punto es cuando aparecen las herramientas de ahorro para la jubilación.

Fundamentalmente serán los planes de pensiones, los seguros de ahorro o los fondos de inversión los que más opciones tendrán para convertirse en estas herramientas útiles para el futuro jubilado.

El resto de planificación por supuesto va a depender de cada persona. Un asesor financiero puede ayudarte en este camino asesorándote para elegir los productos que se adaptan a tus necesidades para sacar el máximo partido a tus ahorros.

Las diferencias de las parejas con hijos al planificar la jubilación tienen que ver más con el carácter ahorrador y con el arraigo, que con una condicionante económica en este punto de la vida. Aunque, no debemos olvidar, que en los años de crisis han sido los mayores los que en muchos casos han debido apoyar y sostener a las familias de sus hijos.

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9 cosas que hacer al jubilarte

La jubilación puede resultar un cambio muy brusco en la vida de una persona que ha trabajado toda la vida y que de repente se encuentra sin nada que hacer. Se abre la puerta de una nueva etapa que puede resultar muy productiva si se sabe aprovechar al máximo. En este artículo se explican nueve cosas que puedes hacer tras jubilarte para mantener tu mente y tu vida a tono.

9 cosas que hacer al jubilarte

  1. Continuar formándose: nunca está de más lo de ampliar conocimientos. Realizar nuevas actividades y aprender nuevos conceptos conseguirán que el cerebro continúe en forma. Existe la posibilidad de realizar un curso durante unos meses o iniciar una carrera en la universidad. En realidad gracias a los Moocs hoy tienes un mundo entro de conocimientos a tus disposición..
  2. Aficiones: es el momento ideal para ponerse con todas aquellas actividades que tanto nos gustan y que habíamos dejado aparcadas por culpa del trabajo y compromisos familiares. Puede que todavía no tengas ningún hobby, pero es cuestión de probar con distintas actividades hasta dar con una o varias que te motiven de verdad.. La fotografía, las clases de pintura, las catas de vino, la visita a museos, etc.
  3. Voluntariado: al disponer de tanto tiempo libre tras la jubilación existe la posibilidad de ayudar a los demás de una forma altruista. Te puedes unir a una ONG o crear una propia. Empieza y verás como te engancha.
  4. Reunirse con los amigos: nunca es tarde para recordar los viejos tiempos con los amigos de siempre, los que se conocieron en la universidad, en el colegio, el pueblo o en el trabajo. Si no se tienen demasiadas amistades también se puede conocer a gente en los centros sociales e incluso a través de las redes sociales si no te importa experimentar con las nuevas tecnologías. Es una forma de compartir aficiones e ideas y de mantener el cerebro activo..
  5. Tener una mascota: una vez que se alcanza la jubilación resulta más sencillo atender a un nivel doméstico. Puede adoptar a un gato o a un perro, y entretenerse con él al tiempo que lo saca a pasear y le hace compañía.
  6. Practicar ejercicio: con salir a caminar una hora al día será suficiente para mantenerse en forma tanto física como mentalmente, pero también es posible ir un paso más allá y ponerte realmente en forma.
  7. Viajar: se pueden conocer todos aquellos lugares que siempre deseo pero que nunca pudiste por falta de tiempo. Organiza excursiones y salidas a la naturaleza con los amigos e incluso planifica viajes de mayor envergadura. Además, siempre puedes aprovechar los viajes organizados por el Inserso.
  8. Pasar más tiempo con la familia: es la época perfecta para disfrutar de los nietos e hijos. Procura reunirte con ellos al menos una vez a la semana para compartir una comida.
  9. Cultura: muchos museos y actividades culturales ofrecen descuentos para los mayores. No dudes en aprovechar estas y otras ventajas.

Estas son nueve cosas que harán de tu jubilación una etapa plena ¿A cuáles te apuntarías?

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Jubilación · Escrito por el 04/11/15


Seguros para la familia según su evolución

Aunque no solemos pararnos a considerarlo, casi del mismo modo que ocurre con los productos financieros, incluso de manera más evidente, los seguros van evolucionando a medida que cumplimos años. No sólo porque, como es normal, con el paso del tiempo vamos generando necesidades de protección superiores, también porque nuestra percepción sobre su utilidad aumenta.

Seguros para la familia según su evolución

Obviamente, cuando aún vivimos bajo el amparo de nuestros padres, el concepto de aseguramiento no va a ir mucho más allá de las cuestiones obligatorias: los seguros para vehículos, o seguros complementarios como por ejemplo los seguros para mascotas… En general, aún seguiremos bajo el paraguas de las coberturas familiares, es decir, incluidos dentro de los seguros de nuestros padres.

De todos modos, no debemos olvidar que cada vez los jóvenes abandonan más tarde el hogar paterno. A efectos de los seguros, esto se traduce en tener que empezar a pagar pólizas de auto si todavía no se hacía, de salud y, sobre todo, de hogar. En términos generales, el gasto en seguros sufre una pequeña escala a partir de los 25 años, antes incluso de ‘volar del nido’.

Tras el proceso de emancipación, o cuando nos vamos a vivir en pareja, la necesidad de los seguros comienza a ser mucho más evidente. Si hemos adquirido una vivienda y tenemos al menos un vehículo, ya tomamos conciencia de la necesidad de los seguros obligatorios. Pero a la vez, probablemente empecemos a tomar conciencia de la existencia de los seguros médicos privados  y de los seguros complementarios: cada vez son más las parejas jóvenes sin hijos que optan por las coberturas básicas de los seguros médicos privados.

La llegada de los hijos a la familia lo cambia todo, a todos los niveles, y por supuesto también desde el punto de vista del seguro. El lógico afán de protección hace que realicemos revisiones profundas de nuestros niveles de cobertura y protección. Entra en juego también la mejora de los seguros médicos y la contratación de seguros que tal vez hasta este momento ni siquiera habíamos contemplado, seguros de vida, seguros de accidente, seguros de protección de pagos.. En definitiva, tratamos de asegurar a nuestras familias ante situaciones complejas en las que no podrían responder de manera plena, mientras que desde el punto de vista de la salud, aumentamos gradualmente el radio de acción, incorporamos coberturas relativas a la salud a todos los niveles, salud bucodental, revisiones, pediatría general…

No debemos olvidar aquí uno de los fenómenos casi exclusivos de nuestro país, los seguros de fallecimiento o de deceso, un modelo de seguro independiente cuyo objeto es aportar la cobertura los gastos tras el fallecimiento del titular y que es casi exclusivo en nuestro país, ya que no se comercializa, al menos al nivel de España, en prácticamente ningún otro país europeo. Estos seguros se encuentran muy arraigados y se transmiten familiarmente de padres a hijos.

Posteriormente, a lo largo de la vida y el desarrollo de nuestros hijos y según estos van creciendo, los niveles de aseguramiento van manteniéndose, pero se incorporan otras posibilidades y opciones, por ejemplo los seguros de ahorro que se convierten en una alternativa para la colocación de nuestros ahorros, y, más adelante, por ejemplo las rentas vitalicias o seguros destinados a los ingresos complementarios durante la jubilación.

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Finanzas familiares: Presupuesta la llegada de un nuevo miembro

Nada cambia tanto la vida de una pareja como la llegada de un nuevo miembro. Sin embargo, si antes se decía que un hijo venía con un pan bajo el brazo hoy en día se puede decir que viene con una enorme factura incorporada. La paternidad no es barata y un bebé acarrea una serie de gastos que habrá que contemplar en el presupuesto mensual.

por BiblioArchives / LibraryArchives

No es que debamos guiar nuestras decisiones familiares en función de los gastos e ingresos, pero tampoco está demás hacer cuentas antes de lanzarse a la piscina. Y es que en cuestión de hijos no hay vuelta atrás. Para quienes se estén planteando ser papás, lo primero es averiguar cuándo cuesta tener un hijo. Un estudio de CEACCU estima que sólo en el primer año de vida destinaremos entre 6.000 y 11.000 euros a su cuidado y mantenimiento, lo que supone multiplicar prácticamente por dos los dispendios que había que acometer a principio de siglo.

La organización de consumidores Fuci cifra en 1.910 euros el gasto sólo en el primer mes de vida, una cifra que puede elevarse hasta los 2.500 euros en caso de adquirir elementos no estrictamente necesarios como un humidificador, hamaca, extractor de leche o intercomunicadores.

Desde ING desglosan estas cantidades en una interesante infografía. Para el primer año los gastos estarían relacionados con las siguientes compras:

  • Productos de higiene: 1.200 euros. Sólo en pañales gastaremos más cerca de 600 euros.
  • Alimentación: 1.200 euros
  • Accesorios: 1.200 euros se irán en la cuna y otros elementos similares.
  • Ropa y calzado: 1.260 euros
  • Educación: 1.190 euros habrá que destinarlos a la guardería y educación en general.
  • Juguetes: 150 euros. Quizás la partida menos ‘realista’, ya que si algo se compra para un niño pequeño son juguetes.
  • Bautizo: 750 euros.
  • Sanidad: 332 euros. La cantidad varía dependiendo de si existe o no seguro privado o de la comunidad de residencia y las vacunas que esta incluya.

Por etapas, entre el año y los tres años de vida deberemos preparar 7.510 euros anuales, una cifra que baja hasta los 4.670 euros anuales para la etapa de entre tres y seis años y vuelve a aumentar hasta los 4.905 euros entre los seis y los 12 años. Sube de nuevo el coste de la paternidad para la franja entre los 12 y los 15 hasta los 5.682 euros anuales y todavía más entre los 15 y los 18 años con un dispendio de 7.074 euros. En total, criar a un hijo cuesta una media de 104.238 euros.

Vista así la cifra puede asustar ‘hasta al más pintado’, pero no hay que perder de vista que esta es sólo la suma total y que en realidad el golpe presupuestario más fuerte se produce con el nacimiento del niño.

En este sentido es interesante hacer un ejercicio presupuestario antes de tomar la decisión de ser padres para saber cómo cuadraría un futuro miembro en nuestra economía. Al hacerlo lo primero que debemos tener en cuenta es que un hijo supone un cambio total en los hábitos de vida y que partidas como salir a cenar o ir al cine se verán drásticamente reducidas. Sin embargo, lo más importante desde el punto de vista presupuestario es determinar qué queremos para nuestro hijo y qué tipo de facilidades queremos ofrecerle: colegio privado o público, marcas o marca blanca, seguro privado o seguridad social, clases extraescolares sí o no… Lógicamente, cuanto más queramos para el pequeño, más complicado será que cuadre en el presupuesto. De hecho, esta es una de las razones por las que muchos padres optan por tener un solo hijo.

Y vosotros ¿Presupuestasteis la llegada de vuestros hijos?

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Fiscalidad · Escrito por el 28/04/14


Gestión financiera para treintañeros

Si un post anterior hablábamos de las bases de la gestión financiera para veinteañeros en esta ocasión vamos a avanzar hasta la siguiente etapa vital: los 30 años. ¿Qué debe tener en cuenta un treintañero en el manejo de su dinero?
gestion financiera para treintañerosEstas son las claves de la gestión financiera para treintañeros:

  • Paga tus deudas no hipotecarias: en España es menos habitual que en otros países endeudarse para estudiar o contraer importantes deudas antes de alcanzar la treintena, pero en caso de tenerlas hay que tratar acabar con ella. Esto incluye dejar a cero obligaciones financieras con la tarjeta de crédito o el pago del coche, por mencionar dos de las más habituales.
  • Planifica tus deudas: si tienes deudas, traza una estrategia para terminar con ellas, como por ejemplo el denominado método “Snow Ball”. A partir de ahí e incluso son haber finiquitado todas las deudas se puede empezar a planificar si quieres o no endeudarte y cómo hacerlo. Para ello primero habrá que establecer nuestros grandes objetivos financieros, que pueden ser por ejemplo la compra de una casa y un coche. Decididos estos, pensaremos en qué cantidad de deuda podemos o queremos asumir para adquirirlos. Como siempre, el mejor truco es empezar a ahorrar cuanto antes y, sobre todo, destinar el dinero que liberemos de otros préstamos o de gastos que no tengamos, al ahorro.
  • Planifica tu jubilación: si es que todavía no has hecho, la entrada en la treintena debería suponer una señal de aleta para que empieces a planificar la jubilación. Para ello haz cuentas y averigua qué cantidad necesitarás al jubilarte para mantener el nivel de vida que deseas tener y cuánto de ese dinero podría llegar por medio de la pensión pública. A partir de ahí, busca fórmulas para conseguir lo que falte, bien a través de planes de pensiones, fondos de inversión u otras herramientas. Lo importante aquí es crear un plan de acción que diversifique tu inversión en diferente tipo de productos y mercados, asumiendo distintos niveles de riesgo y con variados objetivos temporales.
  • Protege tu patrimonio: si ya tienes una casa, no dudes en contratar un seguro de hogar, si tienes una hipoteca y familia, piensa en un seguro de vida ligado a la deuda, si eres autónomo, piensa en un seguro de desempleo… Se trata básicamente de reflexionar acerca de los riesgos para tu estabilidad financiera y familiar y actuar en consecuencia. Incluso sin contratar un seguro se pueden tomar acciones para proteger el patrimonio, empezando por crear un fondo de reserva que cubra hasta seis meses de gastos fijos, en caso de no contar con uno.
  • Revisa tu estilo de vida: nada como tomarse cada año un momento para represupuestar tus finanzas, ver dónde y cómo estás gastando el dinero y tomar decisiones al respecto.
  • Haz tu testamento: ¿Necesita una persona con 30 años un testamento? Para muchos puede parecer precipitado, pero conforme aumenta tu patrimonio y tus obligaciones, también lo hace la conveniencia de tomar medidas respecto al mismo en caso de fallecimiento. El testamento es la mejor solución para el reparto de estos bienes y para evitar polémicas entre los familiares

Al margen de estos consejos hay uno que conviene aplicar no sólo en la treintena, sino a lo largo de toda la vida: no dejar de aprender nunca acerca de la gestión financiera y las formas de hacer crecer tu dinero.