Seguro de vida y millenials – Lo que debes tener en cuenta

Obtener un seguro de vida para los millenials no sólo es más barato y fácil de lo que generalmente se piensa, también más necesario.

Muchas personas, pero especialmente las personas más jóvenes, sobrestiman el coste de los seguros de vida. De hecho, una gran parte de las personas entre los 20 años y los 30 años piensan que un seguro de vida es una herramienta cara, no necesaria a su edad y de la que pueden prescindir. En todos los casos ese pensamiento puede ser un error.

¿Necesitas un seguro de vida?

La fórmula para determinar si necesitas un seguro de vida no debe basarse exclusivamente ni mucho menos en la edad. Una de las mejores maneras para valorar si realmente necesitas un seguro de vida es preguntarte si alguien quedaría en dificultades económicas si fallecieras mañana.

Estas dificultades económicas no solamente hacen referencia a cuestiones como casarse, tener hijos o adquirir una vivienda. Hay otros elementos y factores que debes tener en cuenta independientemente de todas, por ejemplo, si tienes préstamos con avalistas, si tienes deudas contraídas que pueden saltar a tus familiares, etcétera.

Como ves, la edad no es necesariamente el factor determinante a la hora de decidir si necesitas o no un seguro de vida.

No tienes que ser rico para permitírtelo

Este es otro error común en las personas jóvenes, pensar que para suscribir un seguro de vida hay que asumir un coste elevado.

Hay dos factores que debes tener en cuenta, el primero es evidente, tu condición de joven y tu posible salud y vitalidad es un factor determinante en el coste de un seguro de vida. No es lo mismo firmar un seguro de vida a los 25 años que hacerlo a los 50 o a los 65.

En segundo lugar hoy en día los seguros de vida son tremendamente ajustables a la necesidad de cada uno. Esto significa que se trata de seguros flexibles que realmente se ajustan al bolsillo de manera real. Por muy poco dinero puedes tener una protección digna y eficaz.

Qué seguro debes elegir si eres joven

No hay una regla general para esto. Realmente debes analizar lo que consideras que necesitas aportar a tu seguro. No será lo mismo si ya tienes hijos de corta edad que si tus hijos son mayores, tampoco lo será si tienes una vivienda en propiedad a la que tu pareja deberá hacer frente si falleces o si vives de alquiler…

En definitiva se trata de que elijas un seguro que proporcione unas coberturas adecuadas para lo que pretende es proteger. Como ya te hemos dicho antes hoy en día los seguros de vida son tremendamente flexibles y permiten ajustar mucho en este sentido.

Dónde suscribir tu seguro de vida

Lo cierto es que hoy en día las compañías ofrecen una gran variedad de posibilidades, y además, en el mercado asegurador, la oferta no para de crecer.

En cualquier caso, como ocurre con todo tipo de servicios, la experiencia y la solidez de la compañía aseguradora siempre es un grado. Propuestas como los seguros de vida de Aegon pueden responder a la necesidad de un asegurado joven con un precio muy razonable y con cobertura adecuadas. Todo ello con la garantía de una de las compañías líderes del mercado.

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Las cuatro peleas de dinero que tendrás en pareja y cómo abordarlas

Dentro de la vida en pareja las discusiones motivadas por la gestión del dinero son una fuente de problemas a tener en cuenta. Veamos las cuatro peleas de dinero más habituales y cómo abordarlas en pareja.

En el año 2014 la revista Money publicaba una encuesta en la que el dinero se mostraba como la razón más común por las que una pareja casada discute, por delante de cuestiones como tareas domésticas o la propia convivencia.

Desacuerdos sobre el gasto

Esta es probablemente la más habitual. En una pareja se da un desequilibrio entre una persona gastadora y otra ahorradora. Cuando la persona gastadora realiza un gasto  la persona ahorradora no lo alcanza a comprender y se produce una discusión sobre la responsabilidad o el consumo.

Evitar comunicar el gasto es probablemente la peor idea que se puede tener en este sentido. Ocultar el dispendio puede agravar la mala sensación de la persona ahorradora, y además, generar un sentimiento de culpa en el comprador.

Una buena manera de abordar esto, cuando se produce esta diferencia en la pareja, es tener fondos de dinero separados para gastos. Cada uno hace las compras que el otro podría llegar a considerar innecesarias con su fondo, y esto no afecta a la convivencia ya que son fondos pactados. Eso sí, hay que respetar las cantidades adecuadas a los fondos.

Quién controla el dinero

Esta es otra cuestión que puede generar muchos problemas matrimoniales. Se puede dar tanto por la propia personalidad de los cónyuges, como por imposiciones basadas en quién gana más o quien gana menos. Se trata de un principio peligroso que puede realmente socavar una relación de pareja de manera muy grave.

Lo principal para evitar este problema es tener una sensación de equipo en lo que a dinero se refiere. Independientemente de mantener fondos separados o cuentas separadas, la necesidad de valorar las decisiones como decisiones en conjunto y el dinero como dinero en conjunto es el principio básico para evitar la preponderancia de uno u otro en la toma de decisiones financieras.

Reacciones al riesgo

La capacidad de asumir el riesgo es muy personal y, rara vez, la pareja va a coincidir en su tolerancia al riesgo. Hablamos no sólo de riesgo desde el punto de vista de la inversión, sino también a la hora de afrontar gastos o proyectos de vida.

Obviamente quien tiene mayor tendencia a tolerar el riesgo va a buscar decisiones más arriesgadas que pueden chocar de frente con una posición más conservadora o de menor tolerancia al riesgo financiero.

En este caso la mejor manera de solucionar el problema previamente es pactar unos límites de riesgo asumibles por ambas partes. Se trata de tener en ambos casos, en el caso de quien desea asumir más riesgo bajando su nivel de Asunción de riesgo, y de quien posee el perfil más conservador asumiendo un poco más de riesgo del que asume.

Esta solución pactada, podrá permitir que ambas partes cumplan en cierta medida con su personalidad financiera. Tener un buen plan de inversión, pensado previamente, va a ayudar a la pareja a moverse de manera más cómoda por los diferentes niveles de tolerancia al riesgo.

Desacuerdos sobre ayudar económicamente a la familia

Esta es probablemente una de las discusiones financieras más difíciles dentro de una pareja. Aquí entran en juego factores emocionales que no siempre son controlables desde el punto de vista de las finanzas personales.

Un préstamo a un miembro de la familia de uno de los cónyuges puede generar tensiones en el otro cónyuge que no entienda dicho préstamo o dicha ayuda.

Por supuesto la anticipación es la base de la solución a este tipo de problemas. Aunque no siempre estemos preparados para que un familiar necesite ayuda económica, tenerlo previsto no es difícil y podría ayudar en el momento de producirse.

Todo debería basarse en una serie de acuerdos a partir de las siguientes preguntas

  • ¿Puedes considerar el dinero que le das a la familia como un obsequio en lugar de un préstamo?
  • Si tiene que ser un préstamo, ¿puedes aceptar que se redacte un documento de préstamo legal para asegurarme que se le reembolse?
  • ¿Cuál es la cantidad máxima de dinero que estás dispuesto a dar o prestar a la familia en una emergencia?
  • ¿Hay un número máximo de veces que estás dispuesto a ayudar al mismo miembro de la familia?
  • ¿Hay formas no financieras que puede ofrecer para ayudar si no está en juego el dar o prestar dinero?

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Testamento, cuándo debes pensar en uno y cuándo hacerlo

Fallecer sin haber realizado testamento puede tener consecuencias graves para los herederos. Por ello es importante tener claro cuándo deberías pensar en hacerlo y cómo hacerlo.

Fallecer intestado, como indicábamos, puede tener consecuencias serias que pueden afectar de manera directa a nuestros herederos, algo que cobra especial relevancia en el caso de nuestros hijos. Y es que la ley española marca que los hijos son los principales herederos salvo que en el testamento digamos lo contrario.

Por desgracia, son muchas las personas que no tienen en cuenta este hecho, y que postergan o incluso no realizan su testamento legal. En esta aparente despreocupación hay factores muy intensos a tener en cuenta, entre ellos el miedo a reconocer la propia mortalidad es uno de los más importantes. Se produce una paradoja entre la necesidad de saber que dejamos nuestros asuntos financieros bien resueltos para nuestros herederos, y el reconocimiento de nuestra propia mortalidad.

Para eliminar esta paradoja lo primero que debemos tener claro es que los problemas que van a surgir con tu herencia cuando fallezca as no los vas a tener tú, los van a tener tus herederos. Si somos capaces de ponernos en esta situación probablemente veamos las cosas de manera diferente.

Cuando debes pensar en el testamento

No existe una regla mágica que nos diga cuál es el momento adecuado. En general podríamos decir que deberías comenzar a pensar en ello antes del nacimiento de tus hijos, sin duda el momento de ampliar la familia es clave en este asunto.

Pero, para otras personas, el momento puede ser distinto. Puede tener que ver con el deseo de no favorecer a un familiar concreto, o de favorecer a otro. Incluso con el deseo de redirigir sus bienes en una dirección diferente al ámbito familiar aparte de lo estrictamente marcado por la ley.

La necesidad de preservar el futuro de tus hijos es sin duda el punto de inflexión clave para la mayoría de nosotros. Nunca es, en este sentido, demasiado pronto para realizar el testamento.

Debemos recordar que nuestros bienes van a ser distribuidos después de nuestro fallecimiento independientemente de si se ha realizado un testamento o no. Pero, sin un testamento, el asunto se complica y puede llegar a suponer un verdadero problema de maraña legal, en el que acabemos sometiendo a nuestros seres queridos a un proceso complejo y no deseado.

El hecho de que no exista testamento hará que todos los trámites para repartir la herencia sean más costosos, tanto en cuanto a tiempos de espera como a dinero que habrá que desembolsar en abogados.

Cuando hacer el testamento

Del mismo modo que cada vez tenemos más clara la necesidad de ámbitos de protección como los que nos dan los seguros de vida, o los productos de ahorro, debes tener clara la necesidad de proteger a los tuyos más allá del momento de tu muerte. Esto no debe sonar truculento ni asustarte, es una muestra más de previsión que incorporar a tus otras acciones orientadas a defender el patrimonio de tu familia.

Realmente debe ser tú quien decide cuál es el momento adecuado para realizar el testamento. Según los parámetros que ya hemos visto anteriormente el momento de la llegada de tu primer hijo puede ser perfectamente un punto de inflexión en este sentido. Pero, en general, cualquier momento que sientas la necesidad de encarrilar tu herencia de la manera que desees puede ser bueno para hacer o modificar el testamento. Testar es un trámite rápido, sencillo y no excesivamente caro.

En este artículo te contamos todo lo que debes saber sobre tu testamento.

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Cuando tomar las riendas de la economía de tus padres

Nos va a pasar a todos. Nuestros padres se hacen mayores y llega un momento en que los hijos deben tomar las riendas de sus finanzas y sus cuidados de salud. ¿Cómo hacerlo evitando los conflictos?

Es un tema difícil, controvertido y en cada familia puede ser muy diferente. Depende de tantas variables que es complicado. Lo cierto es que en España, en Europa, la población envejece y cada día son más las personas que llegan a la edad de jubilación. En circunstancias normales, aún así, nuestros mayores llegan a este punto perfectamente cuerdos y sin necesidad de tutelaje en cuanto a la economía familiar. El primer punto a tener en cuenta es cuándo plantear un problema tan sensible. Se estima que la Regla 40/70, es decir, cuando los hijos están en la cuarentena y los padres ya han pasado de los 70 años es un buen momento para mantener charlas sobre planificación financiera, cuidado a largo plazo, etc. Es más interesante abordar estos temas de manera natural que cuando aparezca una crisis en forma de enfermedad, por ejemplo, lo que obliga a tomar decisiones sobre la marcha. Para ello, como hijos debemos estar atentos a señales como facturas sin pagar, cheques devueltos, llamadas de los acreedores o comprar inusuales o innecesarias.

Si vemos que es el momento de intervenir es importante encontrar el enfoque correcto. Por lo general, debería ser una reunión con un círculo pequeño y de personas claves. Para que todo vaya bien será necesario destacar los aspectos positivos de la situación  y no los negativos. No es bueno ser condescendiente, sino tratar a nuestros padres como compañeros e iguales.  Para ello hay que ayudar a sus padres a entender que estamos cuidando de ellos y apoyarse en personas de confianza, en un aliado, un planificador o un abogado de la familia. No es una mala idea, tampoco, someter a un control minucioso sus finanzas también. De esta manera, nuestros padres lo verán de una forma natural y evite palabras contundentes y gruesas como siempre, nunca o nada. Y en caso de duda, hay que preservar la dignidad de sus padres, tratar de evitar que se sientan heridos.

Si las cosas se ponen feas, si nuestros padres no pueden decidir, necesitaremos un poder para poder realizar las acciones que crea necesarias en cuestiones financieras. Un poder es un documento legal que otorga a una persona u organización la autoridad para actuar en nombre de alguien en asuntos financieros, legales y cuestiones relacionadas con la salud. Con él podríamos proteger su bienestar financiero, amén de poder actuar en emergencias médicas o si aparece un declive pronunciado en la competencia mental. Para conseguirlo es muy probable que necesitemos la ayuda de un abogado. El mejor momento para conseguirlo es cuando los padres todavía no han perdido la capacidad de manejar sus propios asuntos.

Es importante que, como hijos, también tengamos conocimiento de la situación económica, saber cuáles son los ingresos y las obligaciones financieras. Por tanto, no debemos olvidarnos de echar un vistazo a las cuentas bancarias, las declaraciones de tarjeta de crédito, las cuentas mensuales, la lista de préstamos y otras deudas, declaraciones de la Seguridad Social, documentos de inversión, pólizas de seguro de vida, salud y propiedad, títulos de vehículo, acciones de propiedad, cotizaciones y los certificados de nacimiento y licencias de matrimonio.

Otras cuestiones que debemos tener en cuenta son los seguros privados de salud, adaptados a las futuras necesidades, un seguro de cuidado a largo plazo, una hipoteca inversa para convertir su patrimonio en efectivo mientras viven.

Por último, otra de las cuestiones clave es la posibilidad de hacer un contrato de cuidado personal. Esto quiere decir que si uno de los hermanos toma las riendas, no sólo médicas, sino financiera, se acepte reembolsarle como cuidador, con el fin de reducir la sobrecarga con pagos directos, un plan de sucesión, transferencia de una propiedad, póliza de seguro de vida para el cuidador. Se aconseja evitar este tipo de conflictos entre hermanos y aumentar el soporte manteniendo la comunicación, dar descanso al cuidador y no tener problemas en pedir ayuda externa.

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Economía · Escrito por el 14/09/17


Cinco alternativas más rentables que una cuenta infantil para el ahorro de tus hijos

Todo padre se preocupa por el futuro de sus hijos. Esto suele traducirse en ahorrar para Y si no es él, será el abuelo, o el tío o el padrino… El problema es que al pensar en qué hacer con ese ahorro las dos soluciones más repetidas suelen ser una hucha o una cuenta de ahorro. Ambas alternativas son válidas, pero no óptimas. Su gran handicap: son soluciones a corto plazo para un objetivo a largo plazo. Esto se traduce en que su rentabilidad es limitada.


Si optases por ahorrar 50 euros al mes para tu hijo en una cuenta nada más nacer, tendrías 10.800 euros, que no está nada mal. Sin embargo, habrías desaprovechado todo el poder del interés compuesto para generar mucho más. Ahora imagina que hubieses rentabilizado ese ahorro a razón de un 4% anual. En ese mismo tiempo habrías juntado 15.718 euros.
Los mayores impedimentos para conseguir esta rentabilidad son el desconocimiento de qué productos elegir y el miedo a perder ese dinero. Para solucionar el primer punto puedes contar con la ayuda de un asesor financiero. En cuanto al segundo, deja de pensar en perder y empieza a pensar en el largo plazo. Para ganar ese 4%, los ahorros de tu hijo subirán y bajarán, habrá momentos en los que ganan más de un 8% y otros en los que caen un poco. Tómatelo como una parte del camino. Si piensas a largo plazo tu foco debe de ser el resultado final.
Con esto muy claro. Recuerda que nada como estar informado para tomar mejores decisiones financieras. Por eso vamos a repasar qué alternativas tienes para tu hijo mejores que una cuenta de ahorros infantil.
Fondos de inversión. Se trata de un producto flexible que permite invertir mediante pequeñas aportaciones y diversificar riesgos, ya que inviertes en una cartera con muchos activos. Además, el traspaso entre fondos está exento de pagar impuestos, por lo que podrás cambiar cuando quieras.
ETFs. Una versión low cost de los fondos de inversión en términos de comisiones pero sin la ventaja fiscal. Los ETFs son fondos que cotizan como acciones y que suelen utilizarse en la gestión pasiva.
Unit Linked. Otra forma de invertir en fondos a través de un seguro de vida-ahorro. La ventaja adicional es que no forman parte de la masa hereditaria, así que podrás hacerlos nominativos nombrando a tu hijo como beneficiario.
Estas tres alternativas están pensadas para el largo plazo, de manera que podrás mantener tu inversión durante esos 18 años. El único inconveniente es que con todas podrás perder dinero. Por eso mismo hay otras dos opciones más seguras pero menos rentables que queremos presentarte.
PPA. Se trata de un seguro de ahorro que permite realizar aportaciones y con beneficios fiscales si se recupera pasados más de cinco años y en forma de renta vitalicia. Una buena fórmula para asegurar una asignación mensual a tu hijo cuando cumpla la mayoría de edad. Así asegurarás su paga.
Garantizados. No es la mejor alternativa, pero sí una opción para quienes no quieran asumir riesgos. En este punto entrarían los fondos garantizados (no los fondos con rentabilidad objetivo) y los depósitos.
Ahora que ya lo tienes claro ¿Cuál va a ser tu elección?

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El diálogo, clave para realizar operaciones financieras en pareja

Si su pareja no le apoya en algunas de las operaciones financieras que tiene en marcha puede ser porque no hayas dialogado o consensuado con ella. Pruebe a tomar decisiones con su cónyuge.

Las cuestiones financieras están presentes en muchas de las causas que pueden romper una pareja por eso es clave que los cónyuges tengan una relación fluida para hablar de estos asuntos y consensuar la toma de decisiones, no en vano es necesario resolver conflictos también en este orden de la vida. Tener un matrimonio saludable ayuda a contribuir al éxito financiero ya que damos la oportunidad al otro de verificar y comprobar lo que gastamos e invertimos, nos motiva a ahorrar e, incluso, a invertir en algo a largo plazo.

Y es que el dinero puede tener una importancia diferente para dos personas. Puede suponer estabilidad, seguridad a largo plazo, éxito en la vida, imagen prestigio o reputación y no siempre los dos miembros de la pareja tienen el mismo concepto. Por ello, para resolver conflictos, para que te apoye en tus proyectos financieros, es clave no ir por libre. Debes hablar con tu pareja, descubrir lo que para cada uno significa el dinero y enfocarse en un premio final.

A la hora de hablar de dinero o inversiones con tu pareja, suele funcionar la fórmula “yo siento” ya que baja el nivel de emoción en la conversación y permite abrirse sobre los sentimientos de cada uno en este asunto, siendo un diálogo honesto por lo que es difícil invalidar los sentimientos. De hecho, frases como: “Cuando sales a diario a comer y gastas dinero me siento frustrado(a) porque esto afecta el presupuesto familiar” o “Cuando no me dices cómo están nuestras finanzas me siento impotente, siento que no estoy haciendo mi parte para ayudar” pueden ser una piedra sobre la que construir una conversación sobre vuestra situación pecunaria.

Para afrontar dichas conversaciones podemos acudir a algunos consejos como reservar un momento a la semana para repasar cada cierto tiempo sus finanzas, deben hablar como si fueran socios de una empresa. De hecho lo son: de una empresa llamada familia. Preparen un presupuesto familiar que refleje ingresos y gastos reales porque así evitarán discusiones futuras. Deben tomar decisiones financieras juntos, es más fácil llegar al éxito y ambos estarán comprometidos. Distingan entre lo que quieren y lo que necesitan, y sean honestos y realistas a la hora de plantear hacer compras. Pero lo más importante es tomar decisiones juntos y si usted quiere realizar una operación financiera y su pareja no, plantéele los beneficios finales que tendrá la misma. Adopten un enfoque a largo plazo, aunque a corto plazo requiera sacrificios. Al final, todo se reduce a promover el diálogo con tu pareja, tomar decisiones consensuadas y bien analizadas.

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Seis trucos para enseñar a tu hijo a ser libre financieramente

Todo padre sueña con solventar el futuro de sus hijos. Regalarle un mañana lleno de opciones en el que el dinero no sea un problema. Lo que le ocurre a la mayoría es que bastante tienen con planificar su jubilación y ahorrar para la universidad de los retoños como para poder ir más allá.

Seis trucos para enseñar a tu hijo a ser libre financieramente

Por fortuna, hay algo mucho mejor que darle mucho dinero a tu hijo: enseñarle las bases para que sea libre financieramente. Este es el mejor regalo que puedes hacerle, porque si aprende que hay fórmulas positivas de relacionarse con el dinero, tendrá mucho ganado para el futuro.

El prmer paso el que aprende a diferenciar las necesidades de los deseos. Como padre,  seguro que estarás acostumbrado a que tu hijo quiera todo lo que ve y que cualquier cosa que desee se convierta automáicamente en una necesidad hasta que encuentre la siguiente “mejor cosa del mundo”.

Debes ir enseñándole poco a poco que hay cosas necesarias (necesidades) y otras que son deseos (cosas que quiere) y que no debe dar las segundas por descontadas. Una forma de hacerlo es pasar una pastelería. Verás como tu hijo te pide automáticamente un dulce y lo ve como una necesidad. Puedes hacerle entender que no lo es, que ya tiene otra cosa de merienda o que acaba de comer.

En línea con lo anterior, si quieres que valore el dinero y lo que cuesta conseguirlo. No lo compres todo lo que quiere. Es más deja que se gane lo que más ansía, lo que más quiere. Si tiene que esforzarse y trabajar de alguna manera para conseguir su bicicleta, las entradas para el concierto o ese dron de última generación, lo apreciará mucho más. Lo que puedes hacer es ayudarle con alguna fórmula para que consiga el dinero que necesita u ofreciéndole un sisma de incentivos.

Todo esto debes complementarlo ofreciéndole una visión más positiva del dinero. No pierdas de vista que el dinero no deja de ser una herramienta. La forma más fácil de lograrlo es relacionar dinero con tiempo. En esta línea, como para empezar tendrá que trabajar para conseguir dinero, intenta que tenga una visión positiva del trabajo, que lo vea como un proceso, algo divertido o gratificante y no como un peaje.

Por último, cimenta su relación con el dinero evitando que surja la envidia por quieb no lo tiene. Si una persona tiene más dinero que tú, no dudes en explicarle que es porque algo ha hecho bien, algo ha aportado a la sociedad.

Y por supuesto, fomenta su formación financiera, porque cuanto más sepa de finanzas menos errores cometerá y mejor asesoramiento recibirá.

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5 hábitos financieros saludables que puedes explicar a tus hijos

Desafortunadamente la educación financiera no se considera una prioridad en la educación de los niños. Sin embargo, como padres, hay algunos hábitos financieros saludables que podemos explicarles.

5 hábitos financieros saludables que puedes explicar a tus hijos

Enseñar ciertos hábitos financieros saludables a los niños les prepara o al menos les alerta ante un futuro de adultos sin educación financiera básica. Mientras no se incorporen este tipo de enseñanzas útiles y necesarias, los padres debemos tratar de fomentar unos futuros adultos responsables con su dinero.

Veamos estos cinco hábitos financieros saludables que puedes enseñar a tus hijos.

Ser un modelo de buen comportamiento financiero

Los niños, sobre todo los más pequeños hasta la preadolescencia, aprenden y reproducen por imitación o adaptación los comportamientos que ven en su entorno cercano. En este sentido, el primer hábito financiero saludable a mostrar a tus hijos debe ser aquello de “predicar con el ejemplo”.

El uso de presupuestos, el uso racional del dinero, no satisfacer inmediatamente todos los caprichos, ni propios ni del niño, la sensación de control sobre las finanzas propias…todos estos elementos son buenos ejemplo a futuro.

Mostrar la importancia del gasto y el valor del dinero

Uno de los mayores errores, tanto desde el punto de vista de la educación financiera como en general en la educación de un niño, es el de no acceder a todos sus deseos consumistas.

Debemos tratar de mostrar el valor del dinero y la importancia del gasto. Una buena manera de hacer esto es proponer objetivos antes de acceder a aquellas cosas de valor que más desea el niño: por ejemplo ayudar a las tareas en casa durante un tiempo como medida de valor ante la adquisición de un juguete, o herramientas similares.

Mostrar el valor real del ahorro

En un momento de la historia como el actual, cuando el consumo inmediato es una constante, parece difícil enseñar a los niños el valor real del ahorro. Sin embargo, si lo pensamos, no es tan complejo.

Se trata simplemente de aplicar la unión entre ahorro y recompensa que, de hecho, utilizamos los adultos para justificar la búsqueda de rentabilidad en nuestros ahorros. Plantear, por ejemplo, que para lograr un objetivo grande se deben hacer aportaciones pequeñas y sostenidas es una buena idea y además fácil de transmitir.

Que aprendan a comparar precios y que aprendan a comprar

Este es otro elemento muy importante y otro hábito financiero saludable y relativamente fácil de incorporar. Probablemente, si mostramos a un niño las diferentes opciones reales que tiene ante un mismo objeto comience a valorar de manera primaria el valor de la comparación. Esto se puede aplicar a cualquier cosa que quiera, desde un juguete a una golosina. Bastará con plantearle opciones con un mismo precio para que comience a comparar.

Esto se puede fomentar durante el crecimiento del niño en todos los aspecto ayudando a que sea un adulto con criterio ante la compra, exigente en cuanto a la relación calidad/precio y predispuesto a las comparativas antes del gasto.

Deja que se equivoquen con su dinero

Todos los hábitos anteriores no servirán de nada si no somos capaces de permitir que se equivoquen y aprendan de sus errores.

Cometer un error y adquirir algo innecesario después de haber es una enseñanza impagable. Pocas cosas hay que fastidien más que ver cómo tanto esfuerzo se va a la basura.

Si dirigimos todas sus decisiones financieras, por pequeñas que sean, no estaremos dejando lugar al aprendizaje propio, tan importante como el tutelado.

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Unit Linked: una fórmula ideal para dejar un dinero a tus hijos

Dentro de las diferentes fórmulas de ahorro el Unit Linked es un instrumento que, cuando se ajusta bien al usuario, puede resultar muy interesante. Veamos sus principales características.

Unit Linked: una fórmula ideal para dejar un dinero a tus hijos

Debemos tener claro que no estamos ante un producto nuevo, pero, si ante un modelo de ahorro que en los últimos años ha vuelto a tener un cierto resurgir.

Qué es un Unit Linked

Se trata de un seguro de vida en el que el fondo de inversión en el que se materializa la provisión técnica queda invertido a nombre y por cuenta del asegurador, básicamente en participaciones de IIC y otros activos financieros que elige el tomador del seguro. Aquí el tomador del seguro es que el viene a soportar el riesgo de la inversión.

Dicho de otro modo, cuando contratamos un Unit Linked, invertimos en un seguro de vida y a la vez elegimos los activos en los que vamos a invertir en un fondo de inversión en el marco de la titularidad estos activos por parte de la aseguradora, que los asignara a nuestra póliza.

Otra de las características de este seguro de vida es que no proporcionan al tomador la posibilidad de modificar las inversiones comprendidas en la póliza pero, existen escenarios en los que sí es posible el cambio de fondo de inversión o cesta:

  • Cuando las inversiones de las provisiones matemáticas quedan invertidas en acciones o participaciones en IIC españolas o comunitarias.
  • Cuando, acorde a los requisitos de diversificación y dispersión de las inversiones establecidos en la normativa aseguradora, las provisiones matemáticas quedan invertidas en activos o conjunto separado de activos que se reflejan también de forma separada el balance de la entidad. Además de cumplir con los citados requisitos se toma en cuenta que los activos son aptos para la inversión y que el riesgo de inversión corre a cargo del tomador del seguro, además de que se encuentren estas circunstancias señaladas en un contrato del seguro.

Con el mismo tratamiento fiscal de los seguros, simplificando, cuando contratamos un Unit Linked invertimos en el marco de un fondo de inversión pero no como partícipes sino como asegurados de una compañía que es titular de las participaciones en los fondos. La salvedad es que somos nosotros quienes decidimos en qué fondos deseamos invertir, es decir, asumimos el riesgo de la inversión.

¿Un producto de ahorro para dejar a nuestros hijos?

Con el Unit Linked estamos ante un instrumento muy flexible para la propia distribución del patrimonio familiar. Hay que tener en cuenta que no va a ser necesario que el beneficiario conozca o acepte su designación, además, es posible la modificación de los beneficiarios en cualquier momento excepto cuando se trata de designaciones irrevocables y las prestaciones no quedan integradas en la masa de la herencia.

Otro de los puntos a favor en este sentido es que el tomador va a poder planificar la herencia desde el presente con mucha fiabilidad, separando el patrimonio familiar y el empresarial. A lo que hay que sumar la posibilidad de realizar el rescate tanto en forma de renta como de capital.

De este modo estamos ayudando a la transmisión patrimonial no sólo en caso de fallecimiento sino también en fechas determinadas concretas, incluso en vida del usuario. Al no formar parte de la herencia este seguro no se hace público al fallecimiento, sólo puede ser consultado en cuanto a su existencia y no en cuanto a importes y beneficiarios. Estos datos sólo se proporcionan al propio beneficiario.

Por otro lado no hay que olvidar que el tratamiento fiscal, que permite diferir la tributación de las plusvalías hasta la percepción o rescate del seguro, es otro valor añadido durante la vida del producto.

Por tanto una herramienta importante tanto desde el punto de vista del ahorro como desde las opciones de transmisión del patrimonio que brinda, por encima de otras opciones.

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Cómo planifican la jubilación las parejas sin hijos

Cada persona es un mundo y cada pareja, más. Si no tienes hijos, estas sonlas  claves sobre cómo planifican la jubilación las parejas sin hijos.

Cómo planifican la jubilación las parejas sin hijos

Ya adelantamos que realmente las modificaciones sobre otros modelos familiares en relación al ahorro para la jubilación no son, como era de esperar, muy acentuadas. Realmente, el ahorro para la jubilación lo que busca es complementar los ingresos derivados de las pensiones de jubilación.

Esto significa que por regla general, incluso cuando se tienen hijos, éstos serán ya independientes económicamente en el momento de la jubilación. De esta manera, lo que supondría una diferencia notable, es decir, la necesidad de la manutención de los hijos, entre una pareja que los tenga y otra que no, no se da.

Donde sí encontramos una diferencia importante es en el modelo de jubilación en el que son ambos cónyuges los que se jubilan. Este modelo, independiente de si se tiene hijos o no, es muy distinto al que hasta no hace tanto hemos tenido como mayoritario en nuestro país donde era el hombre el que se jubilaba.

La tendencia se ha ido invirtiendo con los años y hoy en día cada vez es más frecuente la denominada doble jubilación, en la que tanto el hombre como la mujer se jubilan de sus respectivos trabajos.

La jubilación de las parejas sin hijos

Independientemente de si la jubilación es doble o si sólo una de las partes de la pareja se jubila, en la planificación de la jubilación una pareja sin hijos lo principal es el cálculo de las necesidades económicas tras jubilarse.

Este cálculo partirá de conocer en primer lugar el importe o importes de las pensiones a recibir. Posteriormente se deberá calcular el nivel de gastos que se prevé, este nivel de gastos suele estar en este punto más bajo que en otros periodos de vida, fundamentalmente porque las hipotecas ya suelen estar amortizadas. Sin embargo, una pareja sin hijos puede perfectamente plantearse operaciones como la adquisición de una vivienda destinada al disfrute de la jubilación, viajes u otras opciones derivadas de su situación, siempre que no exista un arraigo familiar que lo impida.

Una vez realizado el cálculo, y asumido que aunque desaparecerán algunos gasos existentes durante el desarrollo de las carreras profesionales, aparecerán otros relacionados con el ocio y tiempo libre, es el momento de tratar de ajustar la necesidad de ingresos complementarios. En esta planificación y en este punto es cuando aparecen las herramientas de ahorro para la jubilación.

Fundamentalmente serán los planes de pensiones, los seguros de ahorro o los fondos de inversión los que más opciones tendrán para convertirse en estas herramientas útiles para el futuro jubilado.

El resto de planificación por supuesto va a depender de cada persona. Un asesor financiero puede ayudarte en este camino asesorándote para elegir los productos que se adaptan a tus necesidades para sacar el máximo partido a tus ahorros.

Las diferencias de las parejas con hijos al planificar la jubilación tienen que ver más con el carácter ahorrador y con el arraigo, que con una condicionante económica en este punto de la vida. Aunque, no debemos olvidar, que en los años de crisis han sido los mayores los que en muchos casos han debido apoyar y sostener a las familias de sus hijos.

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