Ahorrar con el método de los sobres antiguo pero eficaz

Existen muchos métodos e ideas para tratar de mejorar el ahorro. Algunos de estos métodos son antiguos, pero eficaces, como el método de los sobres.

Cada vez tenemos más claro que el ahorro es una necesidad. Sin embargo, no siempre nos resulta sencillo ahorrar, y menos, fomentar el hábito continuado del ahorro, algo que es fundamental cuando pretendemos que este ahorro sea realmente funcional y útil.

Los problemas a la hora de poder reservar una parte de nuestro dinero pueden ser variados, desde ingresos bajos, que hacen difícil ajustar el gasto para que sobre algo para el ahorro, hasta quienes no manejan bien sus cuentas y presentan mayor nivel de gasto del que debería, impidiéndoles ahorrar.

Para todos los perfiles, en cualquier caso, existen pequeñas soluciones que realmente lo que buscan es fomentar el hábito de ahorrar, una de ellas es el llamado método de los sobres.

El método de los sobres para el ahorro

Este método, antiguo, parece provenir de momentos en los que los salarios se cobraban en metálico. Se identifica con periodos como la gran depresión económica de Estados Unidos, o la posguerra europea tras la Segunda Guerra Mundial. Es un método que, aunque lleva el nombre de sobres, no tiene porqué aplicarse al pie de la letra en cuanto al uso de estos objetos, ya que podemos utilizar otros contenedores e incluso aprovechar la tecnología para ello.

En su modelo más básico lo que vamos a tratar es de lograr un control lo más absoluto posible sobre nuestros ingresos y gastos. Para ello tomamos el dinero íntegro que cobramos y lo distribuimos. Hacerlo en metálico, hoy en día, puede ser complejo ya que todas las transacciones se realizan a través de cuentas bancarias, pero, existen herramientas que nos pueden permitir hacer esto perfectamente. O incluso, si así lo deseamos, podemos aplicar la vieja escuela y efectivamente una parte de ese dinero disponerla en metálico.

Realmente lo que nos propone este método es distribuir el dinero en función de nuestros gastos, una vez distribuido sabemos el dinero disponible para unos gastos u otros, de esa cantidad en todos los casos se debería apartar el 10% y no tocarlo. Esta sería la cantidad mínima que se destina al ahorro. Obviamente si se puede aportar más mejor.

Los pasos a seguir son sencillos

Paso 1: definir las categorías de gasto

Lógicamente para que puedas distribuir el dinero en categorías de gasto lo primero es determinar cuáles son estas categorías. Empieza por las más evidentes y necesarias, gasto de vivienda, gasto estimado de alimentación, gastos corrientes de servicios y suministros y continúa con el resto de gastos. A cada gasto adjudica un sobre o apartado y coloca en él el dinero que corresponde.

Piensa que las categorías de gasto te van a exigir un ejercicio honesto sobre lo que haces con tu dinero. Obviamente no podrás quitar dinero a tus gastos fijos, vivienda, suministros básicos, etcétera, por lo que ese 10% que pretendes abordar deberá salir de otros gastos.

Paso 2: distribuye el dinero de manera adecuada

Si seguimos el método original deberíamos comprar una cantidad de sobres igual al número de categorías identificadas y colocar el dinero correspondiente en cada una de ellas. Estos sobres se apartan y sólo se utilizan cuando hay que abonar la categoría correspondiente. De esta forma ese dinero siempre está apartado y consignado para un gasto concreto y no se considera disponible para ningún otro gasto, incluyendo los gastos extra.

Obviamente deberemos ir haciendo un seguimiento más o menos periódico y ajustando las categorías. Si comprobamos que hemos reservado durante varios meses más dinero del necesario en una categoría la podemos ajustar y traspasar el dinero a otro sobre, con preferencia por el sobre del ahorro.

Puede que te parezca que es un método engorroso porque te hace utilizar el dinero en metálico, por cierto cada vez volvemos a utilizar en mayor medida este formato para el día a día. Realmente, lo apliques así o te inventes una alternativa, lo importante en este método, lo que nos enseña, es la necesidad de analizar de manera profunda nuestros gastos y adaptarlos lo máximo posible a nuestros ingresos. Esta es la clave de cualquier modelo de ahorro.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 29/05/18

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6 malos hábitos que te cuestan mucho dinero

Cuando nos planteamos ahorrar no solemos prestar atención a esos malos hábitos que, modificados o corregidos, nos podría suponer un buen ahorro de dinero además de otros beneficios.

No se trata de dejar de fumar sólo por ahorrar, se trata de ser conscientes de la existencia de hábitos poco recomendables que además nos cuestan una gran cantidad de dinero al cabo del año.

Fumar

Fumar es un mal hábito que, además de muy poco saludable, nos cuesta cientos de euros al año. En este caso hay dos variantes de gasto, por un lado el gasto directo que hacemos cuando compramos tabaco, por otro lado el gasto médico que supone a lo largo del tiempo. Este segundo gasto es más difícil de cuantificar, y generalmente crece cuantos más años llevamos fumando.

Sin embargo, calcular cuánto gastamos al año a comprar tabaco es mucho más sencillo. Por ejemplo, un fumador de una cajetilla diaria, que fuma todos los días del año a razón de cinco euros la cajetilla, asume un gasto superior a los 1800 € anuales en tabaco.

Independientemente de la cantidad que fumes, se trata de un gasto absolutamente innecesario, malo para tu salud, y que pueden permitirte ahorrar un buen dinero si lo dejas.

Juegos de azar

Hay una frase que circula desde hace muchos años en relación a los juegos de azar, esta frase viene a decir que quienes juegan de manera sistemática a las loterías, etc., son aquellos que asumen un impuesto especial por no dominar bien las matemáticas.

El cálculo de probabilidades que supone la inversión y la opción de aceptar en la lotería, o en otros juegos de azar, arrastra a muchas personas que no meditan realmente el coste final para su bolsillo de apostar.

El cálculo es fácil, piensa en cuánto inviertes semanalmente en este tipo de juegos desde hace años, multiplicado por las semanas que tiene un año y puede que te sorprendas del dinero que has dejado de ahorrar.

No somos racionales con los juegos de azar y esto es un problema. Nunca entraríamos en una inversión cuyas probabilidades de multiplicarse fueran inferiores a las probabilidades de que nos caiga un rayo encima, pero lo goloso de los premios nos hace poco razonables. Y esto no es una buena idea.

Consumir alcohol

El consumo de alcohol es un hábito muy extendido, por lo social, en nuestro país. Discusiones aparte sobre dónde está la medida exacta para lo que es saludable o lo que no lo es, lo cierto es que un consumo continuo de alcohol no sólo no es saludable en absoluto sino que también supone un gasto importante para el bolsillo.

De la misma manera que hemos hecho con el tabaco o con los juegos de azar, una reflexión sobre lo que te gastas en alcohol a lo largo de la semana puede darte un paisaje curioso, y en muchos casos sorprendente por lo elevado. Piensa que, además, en muchas ocasiones al tratarse de un gasto social lleva aparejados otros gastos como el consumo de tabaco por ejemplo.

Por supuesto esto lo podríamos extender al consumo de drogas que puede ser perfectamente el detonante del naufragio de una economía personal, tanto en el caso de las drogas llamadas duras como de las llamadas blandas.

Además, en el caso del alcohol no sólo se trata de la salud. El consumo de alcohol está asociado a grandes gastos. Y es que todo el mundo ha gastado más de la cuenta una noche de borrachera y después se ha arrepentido.

Descuidar la salud

El ejemplo más evidente de lo que puede suponer para nuestro bolsillo descuidar nuestra salud es el de la higiene bucodental.

Mantener malos hábitos relacionados con la salud de nuestra boca, retrasar revisiones y tratamientos, puede acabar derivando en facturas por valor de miles de euros, además de en problemas serios de salud general.

Llevar una vida sana y mantener hábitos saludables no sólo es una buena idea para nuestro cuerpo y nuestra mente, también lo es para nuestro bolsillo.

Descuidar el mantenimiento del coche

Hay dos elementos clave en cuanto al gasto que puede suponer nuestro vehículo, por un lado el descuido en cuanto al mantenimiento y por otro lado los estilos de conducción agresivos y poco eficientes.

Un mal mantenimiento del vehículo, saltándonos revisiones y no teniendo al día todos aquellos aspectos necesarios de la mecánica del coche, puede acabar conduciendo a una avería grave y a un coste superior al necesario. Además, un coche en mal estado de mantenimiento generalmente tenderá a un mayor consumo, innecesario, de combustible.

Del mismo modo un estilo de conducción determinado puede influir mucho tanto en el desgaste como en el consumo de combustible en un coche. La idea de la conducción eficiente, que busca obtener el mejor rendimiento del vehículo, el menor gasto de combustible y el menor impacto medioambiental, es probablemente otra manera interesante de ahorrar.

Comprar de manera compulsiva

Todo el mundo deberíamos preguntarnos de vez en cuando si estamos comprando lo que es necesario, o, si por el contrario compramos más de lo necesario o de manera compulsiva.

En un mercado global en el que todo está a nuestro alcance a través de Internet, las compras innecesarias se ha convertido en un mal hábito fuente de gastos extra que impiden el ahorro. Aunque resulte difícil debemos tratar de repasar nuestros hábitos de compra, la compra compulsiva puede suponer un enorme gasto que además no siempre somos capaces de reconocer. Aprender a comprar con nuestra era sin duda un gran ahorro, más de lo que pensamos.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 24/05/18

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Cosas que tienes que saber si vas a prestar dinero a un conocido

Los préstamos directos entre particulares siguen siendo una fuente de financiación alternativa muy extendida. Sin embargo, no siempre tenemos claras las implicaciones de prestar dinero a un conocido o familiar.

Desde el cierre del grifo crediticio allá por el año 2007 las fuentes de financiación alternativa han ido creciendo. En algunos casos lo han hecho a través de propuestas muy interesantes como la financiación P2P, con ejemplos exitosos como los préstamos colaborativos o la importancia creciente del Crowdfunding.

En cualquier caso, tampoco hay que olvidar nunca los tradicionales préstamos entre personas. Es decir, esas cantidades de dinero que pasan de una persona a un familiar o amigo, bien para paliar un momento de necesidad y falta de financiación crediticia, o, simplemente para apoyar una financiación más barata que la que ofrecen los bancos.

Prestar dinero a nuestros familiares y amigos es algo conocido, pero, no son tan conocidas las implicaciones que esto puede tener, fundamentalmente para quien presta el dinero.

A tener en cuenta siempre si vas a prestar dinero

El primer gran problema llega cuando no le damos al préstamo la condición de lo que es, es decir, un préstamo valga la redundancia. Cuando prestamos dinero y esperamos que se nos devuelva, ya que en otro caso estaríamos hablando de una donación o regalo, no debemos olvidar que la formalización de este préstamo sería necesaria en todos los casos.

Aunque el acuerdo verbal puede ser reconocido en la justicia, lo cierto es que lo adecuado es tener un acuerdo por escrito de la operación de préstamo. Esto no es difícil, se trata simplemente de establecer un contrato privado que refleje todas aquellas cuestiones que queramos incluir dentro del préstamo, desde la cantidad hasta la fecha de devolución pasando por los intereses si los hubiera o condiciones particulares.

Datos en un contrato cuando prestas dinero a un amigo o conocido

Estos serían los datos fundamentales que deberías considerar en este contrato de préstamo a tu amigo o familiar:

  • Fecha
  • Datos y firma de quien presta
  • Datos y firma del receptor del préstamo
  • Importe
  • Intereses, cuando no hay intereses también debes reflejarlo
  • Plazo máximo de devolución
  • Tipo de devolución: total al final, parcial por partes, cuotas periódicas…

Aunque se trata de un contrato entre partes, es decir que puede ser privado, teniendo en cuenta las implicaciones que puede llegar a tener cara a los impuestos para quien presta el dinero, nunca está de más presentar y validar el contrato en hacienda. En este caso a la vez que presentas el contrato firmado debes presentar el comprobante bancario de la operación de préstamo. A partir de este registro, el préstamo y la salida del dinero de tus cuentas queda totalmente justificado para la agencia tributaria a todos los efectos.

Obviamente, lo anterior parece más enfocado a grandes cantidades de dinero y debería ser obligado en tal caso. Sin embargo, debemos pensar que en el fondo un préstamo pequeño a un conocido o amigo también puede resultar fallido, y tomar por tanto las precauciones correspondientes. Sin un acuerdo sobre dicho préstamo la reclamación del mismo será compleja, cuando no imposible.

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Economía, Finanzas personales, Noticias · Escrito por el 22/05/18

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Cuándo puedes rescatar el dinero de un PIAS y cuánto ahorrarás si lo haces en el momento oportuno

Si contratas un PIAS y lo rescatas en el momento oportuno podrás obtener las mejores prestaciones de este producto. Veamos por qué.

El PIAS es un seguro de ahorro que, a diferencia de otras opciones como los PPA permite la liquidez, es decir, podemos retirar el dinero aportado en cualquier momento. Sin embargo, esta opción elimina el verdadero potencial del producto.

Se suele considerar la liquidez como una de las ventajas más grandes de este producto de ahorro, pero, hay más. La legislación permite que las ganancias de los PIAS que le exentas de tributación al vencimiento si el capital se percibe en forma de renta vitalicia. Obviamente esta es una gran ventaja.

Cómo funciona

La entidad depositaria va a ofrecer una rentabilidad que puede variar según el riesgo que el ahorrador quiera asumir en la inversión. Esto significa que no todos los PIAS  van a ofrecer ni mucho menos la misma rentabilidad. Generalmente, el mercado va a abarcar la rentabilidad de estos productos, rentabilidad que se puede revisar de manera periódica según el tipo de contrato. Esta revisión es habitualmente son cada seis meses o cada año.

Por supuesto también vamos a encontrar PIAS garantizados, e incluso otros más dinámicos que apuestan por mucha renta variable en su composición.

Se trata de un producto orientado a todo tipo de ahorrador pero que se muestra especialmente agradecido con aquellos ahorradores de patrimonios más bajos. Esto es así ya que no existen aportaciones mínimas obligatorias, convirtiéndose en una suerte de pre ahorro sistemático de manera automática y mensual por ejemplo.

Cuándo rescatar el PIAS

El PIAS presenta dos limitaciones a tener en cuenta. La primera es que no podremos realizar más aportación que 8000 € anuales. La segunda es que el total de las primas aportadas no pueden llegar a superar los 240.000 €. Podemos tener más de uno de estos productos pero las cantidades aportadas no pueden superar sus límites.

El momento del rescate es clave en los PIAS. Si retiramos el dinero antes de los cinco años desde la primera aportación no vamos a encontrar ventaja fiscal alguna al pagar impuestos y por tanto va a tributar como si fuera un depósito. A partir de los 10 años, y según la edad a la que se realiza al rescate, el ahorro puede tener un tratamiento ventajoso esto es así ya que, si se rescata en forma de renta vitalicia quedará exento de tributación. El ahorro obtenido por realizar el rescate en el momento oportuno es obvio, no tributaremos por las ganancias del producto.

Lógicamente estamos ante un producto de ahorro que ofrece su mayor potencial a partir de los cinco años y que, transformado en renta vitalicia es cuando se muestra más eficaz en lo fiscal.

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Economía, Finanzas personales, Jubilación, PIAS, Productos de ahorro · Escrito por el 24/04/18

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Así te engaña tu mente para que no ahorres

¿Te has planteado muchas veces intentar ahorrar pero nunca lo consigues? Tranquilo, esto le ocurre a muchas personas y tiene solución. Se trata de convencer a tu mente para que no te engañe sobre el ahorro.

Hay que tener en cuenta que ahorrar no resulta sencillo para muchas personas. En algunos casos esto está motivado por una realidad económica en la que o no existe el hábito de ahorrar, o, simplemente el dinero parece no alcanzar para el ahorro.

Partiendo de la base de que cualquier cantidad ahorrada ya es mejor que nada, hay otro comportamiento, muy extendido, en el que el ahorro no se contempla incluso por personas que podrían realizarlo sin excesivo esfuerzo.

Se trata de un engaño de la mente que se traduce en un comportamiento que la ciencia denomina sesgo de presente.

El sesgo de presente y nuestro dinero

El sesgo de presente es un comportamiento en el que nuestro cerebro reacciona a la recompensas inmediatas y no lo hace tanto a la recompensas a largo plazo. Es decir, cuanto más lejos se visualiza la recompensa más pereza produce el esfuerzo a realizar para conseguirla.

Esto no sólo se da en lo financiero, piensa en cuántas veces te has planteado ponerte en forma y has dejado el ejercicio al poco tiempo, hacer una dieta y no has podido, realizar una tarea doméstica que vas aplazando…

En el plano financiero el sesgo de presente, esa necesidad de sentir la recompensa inmediata, puede hacer que seamos directamente incapaces de ahorrar ya no a lo largo del tiempo, sino incluso en nuestro día a día.

Esto puede ser determinante para la salud financiera de nuestra economía doméstica. Pensemos por ejemplo en el impacto que puede tener en el largo plazo no ahorrar para la jubilación. Se trata de un objetivo lejano, que parece reñido con la recompensa inmediata, pero que sin embargo, es absolutamente necesario.

Cómo hacer que nuestra mente deje de engañarnos y ahorrar

La solución es realmente fácil y está en nuestras propias manos, pero, requiere de un esfuerzo y una disciplina que si no se han tenido previamente hay que ejercitar.

Desde luego la mejor manera de evitar el efecto del sesgo de presente es empezar por vivir con lo que necesitamos. Incluso antes de pensar en el ahorro deberíamos pensar en lo que gastamos y en lo oportuno de estos gastos. En muchas ocasiones quienes no consiguen ahorrar gastar más de lo que realmente necesitan, de hecho mucho más.

Si somos capaces de elaborar un buen presupuesto y ajustar nuestra economía personal de manera adecuada, podremos valorar si lo que gastamos es adecuado o no. Este simple ejercicio, antesala del ahorro, nos va a permitir una perspectiva muy realista de nuestras finanzas.

Una vez logrado lo anterior se trata de adquirir el hábito de apartar dinero para el ahorro de manera constante. Aquí hay que hacer un ejercicio de convencimiento de que el ahorro tanto a medio plazo como a largo plazo es necesario. Una manera interesante de no perder la atención es recordar que para el ahorro a largo plazo lo importante es la propia acción de ahorrar. La motivación puede flaquear en algunos momentos, pero, si el hábito se impone habremos vencido a los engaños de nuestra mente.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 17/04/18

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Las cuatro peleas de dinero que tendrás en pareja y cómo abordarlas

Dentro de la vida en pareja las discusiones motivadas por la gestión del dinero son una fuente de problemas a tener en cuenta. Veamos las cuatro peleas de dinero más habituales y cómo abordarlas en pareja.

En el año 2014 la revista Money publicaba una encuesta en la que el dinero se mostraba como la razón más común por las que una pareja casada discute, por delante de cuestiones como tareas domésticas o la propia convivencia.

Desacuerdos sobre el gasto

Esta es probablemente la más habitual. En una pareja se da un desequilibrio entre una persona gastadora y otra ahorradora. Cuando la persona gastadora realiza un gasto  la persona ahorradora no lo alcanza a comprender y se produce una discusión sobre la responsabilidad o el consumo.

Evitar comunicar el gasto es probablemente la peor idea que se puede tener en este sentido. Ocultar el dispendio puede agravar la mala sensación de la persona ahorradora, y además, generar un sentimiento de culpa en el comprador.

Una buena manera de abordar esto, cuando se produce esta diferencia en la pareja, es tener fondos de dinero separados para gastos. Cada uno hace las compras que el otro podría llegar a considerar innecesarias con su fondo, y esto no afecta a la convivencia ya que son fondos pactados. Eso sí, hay que respetar las cantidades adecuadas a los fondos.

Quién controla el dinero

Esta es otra cuestión que puede generar muchos problemas matrimoniales. Se puede dar tanto por la propia personalidad de los cónyuges, como por imposiciones basadas en quién gana más o quien gana menos. Se trata de un principio peligroso que puede realmente socavar una relación de pareja de manera muy grave.

Lo principal para evitar este problema es tener una sensación de equipo en lo que a dinero se refiere. Independientemente de mantener fondos separados o cuentas separadas, la necesidad de valorar las decisiones como decisiones en conjunto y el dinero como dinero en conjunto es el principio básico para evitar la preponderancia de uno u otro en la toma de decisiones financieras.

Reacciones al riesgo

La capacidad de asumir el riesgo es muy personal y, rara vez, la pareja va a coincidir en su tolerancia al riesgo. Hablamos no sólo de riesgo desde el punto de vista de la inversión, sino también a la hora de afrontar gastos o proyectos de vida.

Obviamente quien tiene mayor tendencia a tolerar el riesgo va a buscar decisiones más arriesgadas que pueden chocar de frente con una posición más conservadora o de menor tolerancia al riesgo financiero.

En este caso la mejor manera de solucionar el problema previamente es pactar unos límites de riesgo asumibles por ambas partes. Se trata de tener en ambos casos, en el caso de quien desea asumir más riesgo bajando su nivel de Asunción de riesgo, y de quien posee el perfil más conservador asumiendo un poco más de riesgo del que asume.

Esta solución pactada, podrá permitir que ambas partes cumplan en cierta medida con su personalidad financiera. Tener un buen plan de inversión, pensado previamente, va a ayudar a la pareja a moverse de manera más cómoda por los diferentes niveles de tolerancia al riesgo.

Desacuerdos sobre ayudar económicamente a la familia

Esta es probablemente una de las discusiones financieras más difíciles dentro de una pareja. Aquí entran en juego factores emocionales que no siempre son controlables desde el punto de vista de las finanzas personales.

Un préstamo a un miembro de la familia de uno de los cónyuges puede generar tensiones en el otro cónyuge que no entienda dicho préstamo o dicha ayuda.

Por supuesto la anticipación es la base de la solución a este tipo de problemas. Aunque no siempre estemos preparados para que un familiar necesite ayuda económica, tenerlo previsto no es difícil y podría ayudar en el momento de producirse.

Todo debería basarse en una serie de acuerdos a partir de las siguientes preguntas

  • ¿Puedes considerar el dinero que le das a la familia como un obsequio en lugar de un préstamo?
  • Si tiene que ser un préstamo, ¿puedes aceptar que se redacte un documento de préstamo legal para asegurarme que se le reembolse?
  • ¿Cuál es la cantidad máxima de dinero que estás dispuesto a dar o prestar a la familia en una emergencia?
  • ¿Hay un número máximo de veces que estás dispuesto a ayudar al mismo miembro de la familia?
  • ¿Hay formas no financieras que puede ofrecer para ayudar si no está en juego el dar o prestar dinero?

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 29/03/18

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Así funciona la regla del 10/10/10 con la que controlar tus gastos

Existen muchos métodos y herramientas para tratar de controlar nuestros gastos. La regla del 10/10/10 puede ser realmente eficaz para ello.

Realmente todos los métodos de control de gasto parten de un mismo punto de vista: el análisis de la necesidad de la compra o del gasto que vamos a realizar. Se trata simplemente de utilizar una herramienta que nos permita que este análisis sea lo más realista posible.

Para algunas personas bastará echar un vistazo a su presupuesto para entender si un gasto es adecuado o no, pero, hay otras personas que necesitan una implicación más emocional con las decisiones financieras. Para ellas la regla del 10/10/10 puede ser realmente útil.

Una herramienta para todo tipo de decisiones

Estamos ante una herramienta que realmente puede ser útil en cualquier tipo de decisiones que tomemos en nuestra vida, pero que se muestra muy eficaz desde el punto de vista emocional en las decisiones financieras.

Para ello, cuando vamos a afrontar una compra, un gasto o la contratación de un servicio deberíamos ser capaces de responder a tres preguntas sencillas:

  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 minutos?
  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 meses?
  • ¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 años?

La respuesta a estas tres preguntas, si es coincidente en lo positivo, probablemente acabe aconsejando la compra o contratación, si es muy dispar debería hacernos reflexionar sobre lo idóneo de esta compra, y obviamente si es negativa debería evitar el gasto.

La mejor manera de ver cómo funciona este sistema es haciendo un ejercicio práctico.

Vamos a suponer que ya tenemos un dispositivo móvil en buen uso pero nos alcanza una oferta para otro dispositivo móvil nuevo, se trata de un gasto que no deberíamos hacer por obligación pero que puede apetecernos por consumo.

Supongamos que esto va a suponer un desembolso de 500 €, y que realmente nos motiva la compra aunque no sea estrictamente necesaria. Deberíamos comenzar a responder a las preguntas.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 minutos? Probablemente dentro de 10 minutos estaré emocionado con mi nuevo móvil, esperaré a llegar a casa para desenvolverlo y utilizarlo por primera vez y disfrutar realmente de esa sensación inmediata que produce la compra.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 meses? Esta es la parte más difícil de analizar, y sobre todo la que más esfuerzo de honestidad requiere. Probablemente dentro de 10 meses siga utilizándolo, pero, también con mucha probabilidad el dispositivo móvil anterior seguiría en perfecto funcionamiento 10 meses después con lo cual esos 500 € se podrían haber destinado a otro gasto o incluso al ahorro. En esta parte del análisis es donde debemos hacer un ejercicio de responsabilidad con la necesidad real y separarla de la compra poco razonada.

¿Cómo me sentiré acerca de esto dentro de 10 años? Es muy probable que dentro de 10 años este dispositivo recién adquirido no vaya a ser útil, del mismo modo que ocurriría con mi dispositivo anterior que aún se mantiene en buen funcionamiento. Es decir, a largo plazo el rendimiento de ambos va a ser más o menos el mismo y su futuro también. A estas alturas es probablemente más fácil imaginar no haberse desprendido de 500 € que haber gastado este dinero en algo no necesario.

La conclusión de este análisis nos diría que no necesitamos realizar este gasto, y que probablemente sea un gasto mal hecho y mal enfocado para nuestra economía personal, pudiendo emplear el dinero en otros objetivos tal vez más necesarios como el propio ahorro para la jubilación, o la planificación de unas simples vacaciones como objetivo más inmediato.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 27/03/18

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Por qué pedir un préstamo para tu boda puede ser una mala idea

Recurrir a la financiación para pagar los gastos de una boda es relativamente frecuente. No obstante, no en todos los casos un préstamo puede ser la mejor fórmula para pagar tu boda.

El primer lugar hay que tener en cuenta que un préstamo va a acarrear unos gastos, comisiones e intereses que aumentarán el coste total de tu boda. Esto es importante porque no siempre visualizamos el impacto real que en nuestro bolsillo tiene este tipo de productos financieros.

Así que, el principal motivo por el que un préstamo para tu boda puede ser una mala idea es evidente: vas a acabar pagando más dinero del que realmente cuesta la boda.

Cargarse de préstamos siempre es mala idea

Resulta muy probable que quien se plantea solicitar un crédito para los gastos de su boda tenga a su vez otros productos de financiación abiertos. Bien sea tarjetas de crédito en uso, préstamos personales o préstamos hipotecarios.

La acumulación de productos de financiación es el camino más directo a un gran enemigo de la economía familiar: el sobreendeudamiento.

Antes de solicitar un préstamo para cubrir los gastos de la boda es muy importante analizar a fondo el resto de productos de financiación que tenemos en vigor, sus importes, sus vencimientos y, sobre todo, nuestra capacidad de respuesta a las cuotas de todos ellos, sumando el nuevo crédito que queremos solicitar.

No existe una fórmula mágica para determinar hasta dónde puedes endeudarte en lo que a financiación se refiere, pero, el sentido común te indicará donde están estos límites.

Acudir a los préstamos personales o préstamos preconcedidos debe ser un recurso orientado de manera planificada. Del mismo modo, el uso de las herramientas de financiación debe formar parte lógica de un plan financiero personal, nunca debe ser utilizado de manera impulsiva o sin reflexión.

Buscar alternativas a la financiación es una buena idea

Como ya hemos visto un préstamo para vuestra boda puede acabar resultando caro, puede acabar contribuyendo a una mala función de la economía doméstica, y, peor aún, puede llevarnos a una situación de impago en caso de acumulación de mucha deuda.

Desde luego ninguno de los escenarios anteriores es el más interesante para los primeros periodos de vida en común. Por tanto, la planificación de la boda siempre debería incluir la búsqueda de alternativas a la financiación crediticia.

Probablemente el ahorro durante un periodo de tiempo, bien a través de herramientas de ahorro como los propios seguros de ahorro o similar, en combinación con otro tipo de herramientas como las listas de boda o similar, podría ser un buen principio para todo esto.

Por otro lado, ajustar realmente el gasto en función de lo que puedes gastar, es un buen comienzo para cualquier proyecto de vida en común. Es una buena idea comenzar a dar los primeros pasos de una economía familiar desde la racionalidad y el gasto contenido.

Si aun así has decidido acudir a un préstamo para financiar la boda, procura buscar aquellas opciones que mejor se adapten a tu bolsillo. Comprueba si puedes pedir préstamos preferentes, o a tipo de interés bajo, y huye siempre de cuestiones como reunificar deuda a través de crédito hipotecario o similar.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 22/03/18

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Ahorrar no es sólo para los que tienen dinero

Hay una visión distorsionada del ahorro que dice que ahorrar es sólo para los que tienen dinero. Esto no es así. De hecho, ahorrar debería ser un hábito para todos.

La base fundamental del ahorro es la planificación financiera. Cuando alguien dice que ahorrar es sólo para aquellos que tienen dinero realmente está diciendo que la planificación financiera sólo puede hacerse por quienes tienen mucho dinero, y esto es falso, además de peligroso.

La planificación financiera puede ayudar a todas las economías, no sólo a aquellas de ingresos altos. Da igual cuánto dinero entre en casa, todo el mundo puede beneficiarse de tener un control sobre sus finanzas y de gastar menos de lo que ingresa, es decir, de ahorrar. Lo que sí es cierto es que, ahorrar y planificarse puede parecer más difícil con ingresos medios o bajos. Por fortuna, esto no quiere decir que sea imposible. Tanto es así que salvo casos extremos, casi siempre es factible ahorrar un poco.

Hay motivos más que razonables por los cuales necesitamos un plan financiero independientemente de nuestros ingresos.

El primero, y probablemente el más importante, es que si no tenemos este plan va a ser muy difícil establecer ningún tipo de meta o proyecto para nuestro dinero. Desde cosas muy básicas como ser capaces de controlar nuestra relación entre gastos e ingresos, hasta cosas más complejas como nuestra futura jubilación, son elementos que deben incluirse en un buen plan financiero personal.

El mejor camino para ahorrar cuando tus ingresos son bajos

El mejor camino para ahorrar cuando tus ingresos no son elevados es la planificación financiera, y para ello, es básica la figura del presupuesto.

Cuando elaboras un presupuesto de tus gastos e ingresos es cuando eres capaz de visualizar realmente tus puntos fuertes y débiles en lo que a economía personal se refiere. De hecho, cuanto más riguroso. A partir de esa herramienta y con los datos que tengas podrás tratar de reducir gastos y redistribuir donde colocas los ingresos.

Saber dónde va tu dinero mes tras mes es la parte básica de este asunto. Si eres capaz de identificar las salidas de dinero también serás capaz de reducir parte de ellas y reconducir ese dinero a otras metas. Además, con esa información podrás ver si tus gastos están alineados con tus objetivos, no solo en cantidad sino en calidad. En otras palabras, ver si te gastas el dinero en lo que te hace feliz.

Por otro lado, debes pensar que está remodelación de tu presupuesto te puede permitir el acceso a productos que a su vez garanticen tu seguridad financiera, herramientas como los seguros de vida, los seguros de ahorro,  son elementos a tener en cuenta para mejorar tu salud financiera.

A ahorrar se aprende ahorrando

Aunque parezca una redundancia, lo cierto es que cualquiera puede ahorrar, pero para ello primero hay que aprender a ahorrar. De lo que se trata, dados todos los pasos anteriores, es de fomentar el hábito del ahorro. Da igual la cantidad, realmente lo importante es ser capaces de alcanzar esa disciplina en la que de manera automática una parte de nuestros ingresos se destina al ahorro.

Hay muchos productos financieros y herramientas que podemos utilizar en este sentido. Desde modelos muy básicos como el preahorro, en el que el dinero destinado a ahorrar va directamente a un producto financiero sin pasar por nuestras manos, el ahorro es importante para todo tipo de bolsillos.

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Economía, Finanzas personales · Escrito por el 01/03/18

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Testamento, cuándo debes pensar en uno y cuándo hacerlo

Fallecer sin haber realizado testamento puede tener consecuencias graves para los herederos. Por ello es importante tener claro cuándo deberías pensar en hacerlo y cómo hacerlo.

Fallecer intestado, como indicábamos, puede tener consecuencias serias que pueden afectar de manera directa a nuestros herederos, algo que cobra especial relevancia en el caso de nuestros hijos. Y es que la ley española marca que los hijos son los principales herederos salvo que en el testamento digamos lo contrario.

Por desgracia, son muchas las personas que no tienen en cuenta este hecho, y que postergan o incluso no realizan su testamento legal. En esta aparente despreocupación hay factores muy intensos a tener en cuenta, entre ellos el miedo a reconocer la propia mortalidad es uno de los más importantes. Se produce una paradoja entre la necesidad de saber que dejamos nuestros asuntos financieros bien resueltos para nuestros herederos, y el reconocimiento de nuestra propia mortalidad.

Para eliminar esta paradoja lo primero que debemos tener claro es que los problemas que van a surgir con tu herencia cuando fallezca as no los vas a tener tú, los van a tener tus herederos. Si somos capaces de ponernos en esta situación probablemente veamos las cosas de manera diferente.

Cuando debes pensar en el testamento

No existe una regla mágica que nos diga cuál es el momento adecuado. En general podríamos decir que deberías comenzar a pensar en ello antes del nacimiento de tus hijos, sin duda el momento de ampliar la familia es clave en este asunto.

Pero, para otras personas, el momento puede ser distinto. Puede tener que ver con el deseo de no favorecer a un familiar concreto, o de favorecer a otro. Incluso con el deseo de redirigir sus bienes en una dirección diferente al ámbito familiar aparte de lo estrictamente marcado por la ley.

La necesidad de preservar el futuro de tus hijos es sin duda el punto de inflexión clave para la mayoría de nosotros. Nunca es, en este sentido, demasiado pronto para realizar el testamento.

Debemos recordar que nuestros bienes van a ser distribuidos después de nuestro fallecimiento independientemente de si se ha realizado un testamento o no. Pero, sin un testamento, el asunto se complica y puede llegar a suponer un verdadero problema de maraña legal, en el que acabemos sometiendo a nuestros seres queridos a un proceso complejo y no deseado.

El hecho de que no exista testamento hará que todos los trámites para repartir la herencia sean más costosos, tanto en cuanto a tiempos de espera como a dinero que habrá que desembolsar en abogados.

Cuando hacer el testamento

Del mismo modo que cada vez tenemos más clara la necesidad de ámbitos de protección como los que nos dan los seguros de vida, o los productos de ahorro, debes tener clara la necesidad de proteger a los tuyos más allá del momento de tu muerte. Esto no debe sonar truculento ni asustarte, es una muestra más de previsión que incorporar a tus otras acciones orientadas a defender el patrimonio de tu familia.

Realmente debe ser tú quien decide cuál es el momento adecuado para realizar el testamento. Según los parámetros que ya hemos visto anteriormente el momento de la llegada de tu primer hijo puede ser perfectamente un punto de inflexión en este sentido. Pero, en general, cualquier momento que sientas la necesidad de encarrilar tu herencia de la manera que desees puede ser bueno para hacer o modificar el testamento. Testar es un trámite rápido, sencillo y no excesivamente caro.

En este artículo te contamos todo lo que debes saber sobre tu testamento.

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Economía, Finanzas personales, Fiscalidad, Fiscalidad · Escrito por el 27/02/18

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