Hacemos números: ¿Cuánto capital debes contratar para tu seguro de vida?

Un seguro de vida es una herramienta que sirve para darnos tranquilidad y nada mejor para lograr que saber acercar con el capital contratado que hemos asegurado.

Contratar un seguro de vida no debería ser igual que comprar un cartón de leche en el supermercado. Si te equivocas con la marca de la leche lo peor que puede pasar es que tengas que tomar una leche que no te gusta durante un tiempo o directamente comprar otra. Con un seguro de vida si te equivocas eligiendo puedes no conseguir la protección que te proponías para ti y los tuyos.

La clave al elegir el seguro de vida está en la cantidad de la indemnización. En otras palabras, cuánto capital hay que contratar con el seguro de vida. Y es que esa es la cifra clave de estas pólizas, el dinero que recibirán nuestros seres queridos en caso de fallecimiento y nosotros si incluimos la cobertura por invalidez (muy recomendable pese a que aumentará ligeramente la prima).

Imagina que contratas tu seguro de vida por 50.000 euros cuando tú y tu familia estáis ingresando 40.000 euros cada año y los gastos fijos son ya de 30.000 euros. Estarías dando un año de margen para que tu pareja doble sus ingresos o en casa empezará a escasear el dinero. El ejemplo puede ser extremo, pero demuestra la importancia de saber qué capital incluir en el seguro de vida.

Si estás pensando que, en ese caso, cuanto más mejor, recuerda que el coste del seguro está directamente relacionado con el dinero de la indemnización. Cuanto más capital, más coste tendrá la prima. Además, también deberás superar más pruebas médicas para que te aseguren.

Cuánto dinero contratar en el seguro de vida

La recomendación más extendida pasa por proteger a la familia  con un seguro que cubra entre tres y cinco veces los ingresos de la unidad familiar. Estamos hablando de ingresos, no de gastos.

El motivo es que muchos de los gastos de la familia seguirán siendo los mismos pese a que falte uno de los miembros y por eso ofrecer tres años de margen como poco parece lo más razonable. Ajustar la indemnización a los ingresos y no a los gastos permite dar un margen de seguridad adicional y de tranquilidad. Así nos aseguramos de que la familia no tendrá que cambiar su estilo de vida en términos de gasto de forma inmediata si faltamos,

Más allá de la recomendación general hay recomendaciones específicas para determinados casos. Por ejemplo, las familias hipotecadas deberían, además, sumar un seguro que liquide el total de la hipoteca en caso de que uno falte. Lo más habitual al contratar el seguro de vida ligado a la hipoteca es que cada cónyuge cubra el 50% del préstamo. En caso de fallecimiento, esto obligará a negociar con el banco las cuotas para reducir su coste, pero seguirán estando ahí.

Del mismo modo, si los ingresos no están repartíos de forma equitativa, también habrá que tenerlo en cuenta. En estos casos no tendría mucho sentido que los dos miembros contratasen el mismo capital si uno gana mucho más que otro. La razón es que si fallece la persona que más ingresos aporta, el impacto será mayor y, por lo tanto, también tendría que serlo la protección. Contratar un seguro conjunto para las dos personas puede ser una solución para no tener que hacer números y contar con dos pólizas diferentes.

Por último, quienes tienen niños deberán tener en cuenta gastos futuros como la universidad. Si nuestros hijos están en edad escolar y queremos que cursen estudios superiores, hay que pensar en cubrirlos. Y es que en este caso, los gastos actuales no tendrán nada que ver con los futuros. En uno de los primeros capítulos de Breaking Bad, Walter White nos da una lección en menos de dos minutos sobre cómo proyectar los gastos de una unidad familiar a largo plazo:

Imagen de Flickr



A partir de qué edad te puedes jubilar y cuánto necesitarás para lograrlo

La manera de jubilarse antes es acceder a la jubilación anticipada. Veamos a partir de qué edad te puedes jubilar y lo que necesitas para lograrlo.

Los últimos cambios en el sistema de pensiones supusieron una modificación importante en el apartado de la edad de jubilación y el cálculo de pensiones. Si tomamos el ejemplo de quienes se jubilaron el pasado año 2016 veremos que para estos la edad de jubilación era 65 años y cuatro meses. Si nos adelantamos en el tiempo veremos como en la progresión de la modificación de este requisito, en el año 2027 para jubilarte tendrás que tener 67 años.

Tanto en el futuro como ahora existe la opción de jubilarte antes, pero para ello debes acceder a la jubilación anticipada, que , como verás, también ha modificado con esta reforma buena parte de sus condiciones.

La jubilación anticipada

Hasta el año 2013 quienes querían jubilarse de manera anticipada y voluntaria podían solicitar la jubilación a partir de los 61 años. Con la modificación de la edad ordinaria para jubilarse, también la jubilación anticipada se ve afectada y aumenta el límite de edad para acogerse a ella. De manera general no se podrá acceder a la jubilación anticipada antes de los 63 años y cuatro meses con el requisito de haber cotizado un mínimo de 35 años y que, de estos, dos se encuentran entre los 15 últimos años previos a la solicitud de jubilación.

Cuánto necesitas para jubilarte

Tratar de calcular cuánto dinero necesitas para jubilarte es equivalente a tratar de no perder el poder adquisitivo que has mantenido durante tu etapa laboral, incluso, si es posible, superar dicho nivel económico.

Para ello necesitaríamos realizar dos pasos que van a ser más o menos complejos dependiendo de lo claras que tengamos nuestras finanzas personales. Para aquellas personas acostumbradas a controlar su economía, que poseen un buen conocimiento de sus gastos e ingresos, que controlan sus productos financieros y que también conocen sus cotizaciones a la seguridad social, va a ser relativamente fácil. Para aquellos que no dominan ninguno de esos aspectos la primera recomendación es precisamente tratar de ponerse al día en todos ellos.

Estimación  de gastos e ingresos

Este es el primer paso que debe dar. Se trata de realizar una estimación de o que vas a necesitar. Empezaremos en primer lugar por los ingresos futuros. Para ello deberías calcular la pensión pública que te va a quedar tras la jubilación, así como otros ingresos que pudieran derivarse, de tu patrimonio, por ejemplo el alquiler de una vivienda.

Calcular la futura pensión pública no es una tarea sencilla, sobre todo para quienes tienen lejos aún la jubilación, ya que es más que probable que en un futuro no muy lejano se ajuste mucho más aún de lo que ya está. Si te cuesta dar con el cálculo exacto o no quieres invertir mucho tiempo en ello, piensa que difícilmente va a superar el 50% o el 60% de tu salario actual. Es mejor ponerse en un plano pesimista que quedamos cortos a la hora de calcular los ingresos complementarios.

Una vez tengas determinados estos ingresos debes realizar un cálculo de los gastos futuros. En el cálculo de gastos debes tener en cuenta las posibles amortizaciones que ya hayas realizado, por ejemplo la hipoteca, pero también la aparición de gastos nuevos. Un error muy común es no pensar en que se van a abrir nuevos caminos de gasto, por ejemplo, viajes, mayor inversión en salud, etcétera.

Cruzar los datos de ingresos futuros y previsión de gastos nos va a dar la cifra estimada anual que debemos complementar.

Busca herramientas para obtener el capital que necesitas

Si del resultado de gastos e ingresos resulta que no necesitas capital adicional, enhorabuena, eres un auténtico privilegiado. Sin embargo, para la gran mayoría será necesario contar con un capital adicional para poder mantener la calidad de vida y el poder adquisitivo.

Obviamente esto se obtiene a través de herramientas de ahorro que nos permitan ir consolidando un capital a lo largo del tiempo, capital que posteriormente utilizaremos como el complemento que necesitamos.

Generalmente es buena idea para calcular el dinero que tenemos que ahorrar, tomar el mismo porcentaje de gastos e ingresos que tenemos en la etapa laboral. Es durante la etapa laboral cuando hay que ahorrar, por tanto este cálculo es necesario. Si hemos determinado, por ejemplo, que necesitamos cubrir 4000 € anuales como capital adicional, y sumamos un periodo de tiempo determinado para percibirlos (recuerda que la esperanza de vida hoy en día es muy superior a la hace tan sólo una década) ya nos ponemos en situación de buscar los productos de ahorro necesarios.

En este cálculo no debes olvidar sumar a la rentabilidad que se proponga la pelea constante contra la inflación. La inflación hace que año tras año tus productos de ahorro tengan que luchar contra la subida de precios. Desde los seguros de ahorro hasta los planes de pensiones o fondos de inversión la cantidad de herramientas a tu disposición son muchas. Se trata de encontrar aquellas con las que te sientas más cómodo y respondan mejor a tus cálculos.

Imagen de Flickr



Cómo tu comportamiento general afecta también a tus decisiones financieras

Entre las últimas tendencias en economía figuran las finanzas del comportamiento. En otras palabras, cómo nuestra forma de actuar afecta a nuestra economía.

Vez unos pantalones en descuento pero no son de tu talla, sino de una más pequeña. Normalmente no los comprarías, pero como quieres adelgazar te animas porque así estarás más motivado. Un año después esos pantalones están en el fondo del armario porque siguen sin caberte. Seguro que la escena te resulta familiar y si no son pantalones será la cuota del gimnasio o el coche con todos los extras que si necesitas.

El culpable de este tipo de decisiones es tu cerebro y su forma de pensar. Y es que en la mayoría de los casos tenderá a ponerse en la mayor de las situaciones y sobreestimar tus posibilidades: si vas a comprar un coche, ya que sea con lo último por “un poco más”, los pantalones están tan rebajados que es una oferta que no se puede dejar pasar y así sucesivamente. En otras palabras, en lugar de analizar la situación bajo un prisma lógico, estudiando las ventajas y desventajas de la compra y su idoneidad, actuará de forma impulsiva.

Las tiendas lo saben y por eso ponen música animada en las tiendas, ponen a la vista los productos que quieren que compras y usan un sinfín de técnicas para estimular la parte irracional de nuestro cerebro que nos llevará a consumir más (lo que se conoce como slow brain).

Aprender a lidiar con esta irracionalidad es clave para hacer compras más reflexivas que realmente se adapten a nuestras necesidades. Entre los trucos más útiles para lograrlo está la regla de los dos días (esperar dos días y si pasado ese tiempo todavía lo quieres de verdad, cómpralo), la de la comparación (comprara por lo menos una vez antes de comprar) o la de los 100 euros (nunca compres algo de más de 100 euros sin dejar pasar 24 horas desde que lo ves), por poner tres ejemplos.

Al final se trata de formas de frenar nuestro cerebro rápido y su optimismo natural. En esta línea, también es muy útil pararte a pensar en tus objetivos a largo plazo, en lo que de verdad quieres conseguir con tu dinero. Y si todo esto falla, siempre está la opción de automatizar nuestras finanzas para ahorrar de forma automática.:

Tu personalidad también influye

Más allá de este tipo de trazas generales, tu forma de ser también te hará más o menos propenso a cometer errores financieros. Una investigación llevada a cabo en México, descubrió que las personas más abiertas a nuevas experiencias son más previsoras y manejan mejor sus finanzas, como las que son más conscientes. Por el contrario, las personas introvertidas tenderán a gastar de manera más impulsiva.

Un estudio de la Universidad de Sheffield relacionó comportamientos financieros con las denominadas “Cinco grandes trazos de personalidad” A saber: abierta a nuevas experiencias, neurótica, extrovertida, agradable y consciente.

Las primeras tienen un carácter innovador y buenas habilidades financieras, así como capacidad de previsión y planificación. El lado negativo es que tenderán a tomar decisiones de inversión más arriesgadas.

Por su parte, las personas neuróticas se manejan mal en situaciones de estés, lo que les lleva a ser más impulsivos y consumistas. Mientras, las personas extrovertidas son individuos asertivos y ambiciosos, que tiene poca paciencia y dificultad para planear a largo plazo. Esto hace que cedan más fácilmente a los impulsos del consumo y que no analicen debidamente sus opciones.

Las personas agradables suelen ser algo más reflexivas, pero también tienden a tomar peores decisiones en cuanto a su asesoramiento financiero, en tanto que las conscientes son las más analíticas, las que mejor planifican y las menos impulsivas. De forma resumida, son las que mayores habilidades poseen porque son capaces de orientar sus esfuerzos al logro de metas, que es de lo que al final trata toda la planificación financiera.

Imagen de Flickr



El kit de la madurez financiera

Mejorar nuestras finanzas suele ser uno de esos objetivos que nos marcamos tras el verano o en año nuevo.  Lo puedes lograr aplicando estos consejos.

Volvemos de vacaciones y miramos nuestra cuenta de ahorros con miedo. Sin embargo, tenemos formas o métodos de mejorar nuestras finanzas, de buscar formas de ahorrar y organizar mejor nuestra economía. Uno de ellas es la que sugiere Emily Guy Birken en la web www.wisebread.com en su artículo: ¿Líos de dinero? Prueba este kit de inicio de finanzas personales

El primer paso según la autora del artículo es crear una cuenta de ahorros, ya que es más fácil guardar dinero en un lugar diferente de los cheques. Además, puede servir como un fondo para situaciones de emergencia que todos podemos sufrir en cualquier momento y, de esta manera, no se ve afectado su gasto habitual. Puede ser interesante no tenerla en el mismo banco en el que tenga los cheques, de esta manera pone otra barrera para evitar gastar. El secreto para nutrir esta cuenta de ahorro es establecer transferencias automáticas regulares, para que ésta crezca sin pensar en ello.

El segundo paso es crear un presupuesto sencillo con el fin de organizar su dinero para que pueda gastarlo en las cosas que importan y dejar de hacerlo en las cosas menos importantes. Para ello debe hacer un seguimiento de sus ingresos y de sus gastos. Una vez que ya sepa lo que gana y lo que gasta  deberá empezar a administrar sus fondos con el fin de no gastar más de lo que gana. La clave de este punto es gastar en las cosas que usted más valora y dejar de hacerlo en cosas que para usted son superfluas.

El siguiente paso es invertir para la jubilación. En este punto hay muchas opciones, desde los clásicos planes de pensiones hasta los PIAS, tan de moda. Aquí puedes ver algunas más.

Imagen de Flickr



Cuando tomar las riendas de la economía de tus padres

Nos va a pasar a todos. Nuestros padres se hacen mayores y llega un momento en que los hijos deben tomar las riendas de sus finanzas y sus cuidados de salud. ¿Cómo hacerlo evitando los conflictos?

Es un tema difícil, controvertido y en cada familia puede ser muy diferente. Depende de tantas variables que es complicado. Lo cierto es que en España, en Europa, la población envejece y cada día son más las personas que llegan a la edad de jubilación. En circunstancias normales, aún así, nuestros mayores llegan a este punto perfectamente cuerdos y sin necesidad de tutelaje en cuanto a la economía familiar. El primer punto a tener en cuenta es cuándo plantear un problema tan sensible. Se estima que la Regla 40/70, es decir, cuando los hijos están en la cuarentena y los padres ya han pasado de los 70 años es un buen momento para mantener charlas sobre planificación financiera, cuidado a largo plazo, etc. Es más interesante abordar estos temas de manera natural que cuando aparezca una crisis en forma de enfermedad, por ejemplo, lo que obliga a tomar decisiones sobre la marcha. Para ello, como hijos debemos estar atentos a señales como facturas sin pagar, cheques devueltos, llamadas de los acreedores o comprar inusuales o innecesarias.

Si vemos que es el momento de intervenir es importante encontrar el enfoque correcto. Por lo general, debería ser una reunión con un círculo pequeño y de personas claves. Para que todo vaya bien será necesario destacar los aspectos positivos de la situación  y no los negativos. No es bueno ser condescendiente, sino tratar a nuestros padres como compañeros e iguales.  Para ello hay que ayudar a sus padres a entender que estamos cuidando de ellos y apoyarse en personas de confianza, en un aliado, un planificador o un abogado de la familia. No es una mala idea, tampoco, someter a un control minucioso sus finanzas también. De esta manera, nuestros padres lo verán de una forma natural y evite palabras contundentes y gruesas como siempre, nunca o nada. Y en caso de duda, hay que preservar la dignidad de sus padres, tratar de evitar que se sientan heridos.

Si las cosas se ponen feas, si nuestros padres no pueden decidir, necesitaremos un poder para poder realizar las acciones que crea necesarias en cuestiones financieras. Un poder es un documento legal que otorga a una persona u organización la autoridad para actuar en nombre de alguien en asuntos financieros, legales y cuestiones relacionadas con la salud. Con él podríamos proteger su bienestar financiero, amén de poder actuar en emergencias médicas o si aparece un declive pronunciado en la competencia mental. Para conseguirlo es muy probable que necesitemos la ayuda de un abogado. El mejor momento para conseguirlo es cuando los padres todavía no han perdido la capacidad de manejar sus propios asuntos.

Es importante que, como hijos, también tengamos conocimiento de la situación económica, saber cuáles son los ingresos y las obligaciones financieras. Por tanto, no debemos olvidarnos de echar un vistazo a las cuentas bancarias, las declaraciones de tarjeta de crédito, las cuentas mensuales, la lista de préstamos y otras deudas, declaraciones de la Seguridad Social, documentos de inversión, pólizas de seguro de vida, salud y propiedad, títulos de vehículo, acciones de propiedad, cotizaciones y los certificados de nacimiento y licencias de matrimonio.

Otras cuestiones que debemos tener en cuenta son los seguros privados de salud, adaptados a las futuras necesidades, un seguro de cuidado a largo plazo, una hipoteca inversa para convertir su patrimonio en efectivo mientras viven.

Por último, otra de las cuestiones clave es la posibilidad de hacer un contrato de cuidado personal. Esto quiere decir que si uno de los hermanos toma las riendas, no sólo médicas, sino financiera, se acepte reembolsarle como cuidador, con el fin de reducir la sobrecarga con pagos directos, un plan de sucesión, transferencia de una propiedad, póliza de seguro de vida para el cuidador. Se aconseja evitar este tipo de conflictos entre hermanos y aumentar el soporte manteniendo la comunicación, dar descanso al cuidador y no tener problemas en pedir ayuda externa.

Imagen de Flickr


Economía · Escrito por el 14/09/17


Lecciones de inversión que podemos aprender del póker

El póquer es un juego en el que la suerte tiene una importancia capital, pero también nos proporciona algunas lecciones de estrategia y gestión útiles para invertir.

Y es que, aunque obviamente no son lo mismo, del póker podemos extraer algunas conclusiones que son perfectamente aplicables a la inversión. .Así es como el póker puede convertirnos en mejores inversores.

No seguir los resultados a corto plazo

Si juegas más o menos habitualmente al póker habrás conocido muchos jugadores, malos jugadores, que funcionan a base de grandes golpes en momentos poco adecuados, jugándose todo de manera alocada. Este tipo de juego a veces proporciona grandes ganancias inmediatas.

Cuando perdemos frente un jugador así solemos cuestionarnos nuestras estrategias e incluso llegamos a pensar si no será adecuado, al menos en ese momento, hacer algo parecido y realizar grandes apuestas ilógicas que a tu rival le han funcionado tan bien. Lo que no sabes es la cantidad de pérdidas que ese jugador ha ido acumulando a base de una estrategia no razonada. Probablemente sea un jugador perdedor, incluso en el corto plazo, que sólo ha brillado en esa jugada o en jugadas parecidas, pero que a largo plazo perderá todas sus ganancias.

Tanto en el póquer como la inversión, las estrategias comprobadas tienen éxito a largo plazo. Este éxito puede ser más o menos moderado, e incluso atravesará depresiones de mala suerte, pero a la larga es el camino correcto.

 No te guíes por las corazonadas, usa las estadísticas

Sin olvidar la cuota de suerte que hay que tener para ganar en el póquer, la gran mayoría de jugadores ganadores reconocerá que el éxito en el póquer viene de saber entender las probabilidades. Déjate guiar por los buenos presentimientos ante una mano o por las sensaciones del momento, puede ser un error absolutamente garrafal.

Las posibilidades de que una pareja de sietes gane al final de la mano a una pareja de ases es siempre la misma, no se va a modificar porque tú te sientas afortunado esa noche. Del mismo modo, invertir basándose en corazonadas, intuiciones o pronósticos poco ortodoxos hará que te vaya tan bien como con esa pareja de sientes frente a mis ases. A veces podrás ganarme al final de la mano, a largo plazo perderás todo.

El exceso de confianza es un grave error

No importa lo hábil que seas, tú no controlas cuál es la siguiente carta que va a llegar a tu mano. El exceso de confianza o la sobreestimación de las posibilidades de uno mismo en la mesa es un error gravísimo en el póker. Del mismo modo, los excesos de confianza en las inversiones son un error muy común y bastante grave.

Es cierto que estos excesos de confianza vienen en parte acompañados por pronunciamientos de expertos que valoran la subida de tal o cual valor, de tal o cual mercado. Debemos recordar en este caso que un experto en economía o inversión puede orientar, pero no tiene la capacidad de predicción sobre hacia dónde se dirigen los mercados, no como para generar un exceso de confianza en nuestras decisiones.

El control emocional es básico

Tanto en el póquer como en la inversión el control emocional es esencial. No es sencillo controlar una racha de malas cartas en el póquer, como tampoco es sencillo mantenerse sereno ante una mala racha en nuestras inversiones. Dejarse llevar por la frustración y operar bajo el pánico no es en ninguno de los dos casos la solución.

El control emocional es más importante incluso en la inversión que en el póquer. El motivo es que, en frío, sabemos que el éxito o el fracaso se van a medir en la capacidad que tenemos de mantenernos sin perder los nervios durante los periodos difíciles, sabiendo que los movimientos en los mercados presentan un funcionamiento cíclico. Del mismo modo en el póquer sabemos que tarde o temprano las cartas volverán a sonreírnos.

La casa siempre gana

Podemos tener días ganadores y días perdidos jugando al póquer, pero tenemos una certeza inamovible, la casa siempre gana una cantidad de cada bote que has jugado.

Dependiendo de las comisiones que la casa aplique tus ganancias se van a ver reducidas, ya que una parte de ella se destina a dichas comisiones. Obviamente lo mismo ocurre en la inversión, tú puedes incluso llegar a perder dinero en tus inversiones, pero las comisiones las habrás abonado o tendrás que abonar puntualmente. Es importante tener esto en cuenta para no perder de vista la importancia de los gastos y comisiones en nuestra inversión.

Imagen de Flickr



Gestión patrimonial y Asesoramiento financiero: parecidos pero diferentes

Aunque los usamos muchas veces como sinónimos, gestión patrimonial y asesoramiento financiero se refieren a dos aspectos diferentes de las finanzas personales y la inversión.

Hoy en día utilizamos muchos términos relativos a los profesionales financieros, en algunos casos como el de la gestión patrimonial y al asesoramiento financiero hay coincidencias en sus desempeños, pero aunque resultan parecidos son diferentes.

El asesoramiento financiero

El asesoramiento financiero es un instrumento mucho más conocido y en el que nos vamos a extender menos por tanto.

En la parte más básica de las prestaciones de un asesor financiero se encuentra la posibilidad de consultas puntuales sobre determinadas operaciones financieras como, por ejemplo, inversiones, instrumentos de ahorro o inversión más adecuados, repercusiones fiscales de nuestros instrumentos de ahorro o inversión…

En la parte más elaborada, los asesores financieros pueden ayudarnos a elaborar estrategias a medio y largo plazo para nuestro ahorro e inversión, eligiendo los mejores productos, los más adecuados, los puntos de inflexión en los que modificar la colocación del dinero…

En definitiva, se trata de un consejo profesional especializado que nos tiene que servir para una buena elección a la hora de decidir la colocación de nuestro dinero en instrumentos financieros o la mejor disposición de nuestro dinero.

La gestión patrimonial

La gestión patrimonial es un término que se utiliza en exceso y en muchos casos se malinterpreta cuando realmente es bastante sencillo. La gestión patrimonial, a través de un asesor o de un equipo de asesores, ofrece una gama de servicios que pivotar alrededor de tres modelos.

 La consultoría de inversiones

A través de una consultoría de inversión nos van a ofrecer diferentes opciones para elegir y colocar nuestras inversiones, siempre de manera planificada y ajustada a la realidad de nuestro patrimonio. Este sería el rango más básico de la gestión patrimonial.

Planificación avanzada

Este es el modelo en el que se plasman en mayor medida las virtudes y funciones clave de la gestión patrimonial. Hay que decir que es un modelo menos utilizado que la anterior por cuanto supone una implicación mucho mayor del equipo o el asesor patrimonial.

Aquí encontramos cuestiones como el aumento de la riqueza a través de estrategias que hagan frente a los problemas de liquidez, a los flujos de caja, que mitiguen los impuestos y maximicen el crecimiento del patrimonio.

También son elementos importantes la protección de riqueza para aquellas personas o patrimonios sujetos a muchas responsabilidades, en los que es importante la preservación del patrimonio, o la gestión de la filantropía a través de una correcta estrategia de donaciones y mecenazgo.

Gestión de relaciones

Este sería el modelo máximo de relación entre un equipo de gestión patrimonial y su cliente. Realmente se trata de construir una sociedad de confianza en la que se conecta al cliente con la gestión de su patrimonio a través de dos grandes canales:

Por un lado la relación con el cliente en la que los gestores deben ser capaces de entender hacia donde se dirige patrimonialmente su cliente, pero, también valorar otro tipo de cuestiones que repercutan en dicha situación patrimonial.

Por otro lado la creación de un equipo profesional de respuesta a las necesidades reales del cliente. Un equipo en el que se puede incluir desde abogados expertos en planificación patrimonial, expertos en seguros, consultores e inversiones a largo plazo, contables

En definitiva se trata de una implicación absoluta en la evolución del patrimonio del cliente, mucho más allá de los consejos o indicaciones relativas a la inversión o a la colocación del dinero en determinados productos.

Imagen de Flickr



Cuándo te compensa comprar la casa de la playa y cuándo no

Comprar una casa en la playa es el sueño de muchos españoles. Sin embargo, la adquisición de una segunda vivienda con fines vacacionales no siempre resulta una buena idea para el bolsillo.

Y es que no es tan fácil acertar en este tipo de compras como pudiera parecer. Habitualmente se trata de compras muy imaginadas pero poco pensadas, que no siempre resultan acertadas las finanzas personales. Vamos a repasar algunas cuestiones que hacen que comprar la casa en la playa pueda ser interesante y que compense económicamente.

Cuándo compensa comprar una casa en la playa

Que sea una compra meditada

Comprar una vivienda vacacional sólo por el anhelo de tener una casa para ir de vacaciones puede no ser un buen negocio. Se trata de una operación financiera lo suficientemente importante para nuestra economía personal como para que deba ser muy meditada. Generalmente una compra meditada compensa siempre más que una compra por impulso o por anhelo.

Que la casa esté en una zona conocida

Aunque parezca mentira, muchas casas vacacionales se compran casi como por catálogo, desconociendo el entorno y sus características y, por supuesto, sin tener ningún tipo de relaciones sociales en ese ámbito geográfico. En una época en la que los precios de la vivienda se mueven poco, como la actual, arriesgarse a la lotería de acertar en la compra es mucho arriesgar. Si la casa está en un ámbito geográfico conocido vamos a poder valorar mucho más su coste de manera realista, pero también vamos a apostar por el conocimiento del valor añadido que el entorno puede proporcionar.

Cuando tienes claro los gastos que supone mantener una segunda vivienda

Una casa vacacional puede ser un asunto fantástico durante el verano que acaba convertido en un problemón y un chorro de gastos en el invierno. No sólo hay que tener claro el coste de la adquisición de la vivienda, también los gastos de mantenimiento, comunidad e impuestos que puede generar. Si tienes un control total sobre sus gastos puedes visualizar claramente el impacto que tiene sobre tu bolsillo, y decidir si la compra es viable o no.

Cuando salen las cuentas en la relación compra/alquiler

Tanto si quieres la vivienda como inversión como si la vas a utilizar efectivamente como segunda residencia para tus vacaciones resulta básico descubrir la relación entre el valor de la vivienda, lo que tú pagas por ella, y la posibilidad de rentabilidad a través del alquiler.

En la actualidad en nuestro país las medias de rentabilidad por alquiler en zona vacacional varían mucho según las zonas, pero, también obviamente según el precio asumido por el comprador. Si el alquiler que puedes obtener por tu vivienda vacacional supone al menos un 4% mensual por encima del gasto que asumes, incluyendo hipoteca, gastos de mantenimiento, impuestos etcétera,  la operación es interesante. Entre un 2% y un 4% depende del objetivo que te hayas marcado. Por debajo del 2%, y teniendo en cuenta la evolución de los precios de la vivienda puede que hoy en día no sea interesante la compra como inversión, aunque puede seguir siéndolo como segunda vivienda.

Cuándo no compensa comprar una casa en la playa

Obviamente no compensa comprar una casa en la playa si los puntos que hemos repasado anteriormente son lo opuesto. Es decir, no compensará comprar una casa en la playa si la rentabilidad que ofrece en relación compra/alquiler es negativa, tampoco si no conocemos el ámbito geográfico, ni los gastos que puede suponer ni si es una compra impulsiva.

Aun así hay otros factores a sumar que pueden hacer que no te compense comprar esta vivienda vacacional.

El clima

Es una vivienda para vacaciones y por tanto el clima es importante y debe ser tenido en cuenta. El clima no sólo va a influir en el valor de la vivienda, también en su potencial de ocupación durante diferentes estaciones del año, e incluso puede influir en cuestiones como los seguros. Una vivienda apartada en una zona con escasa población durante un largo periodo de tiempo sin duda será valorada como tal por la aseguradora, encareciendo la póliza.

No tener en cuenta el impacto del trayecto

Este es un error desafortunadamente muy común al que no prestamos la atención que debería. No medir también los costes e impactos del trayecto a la segunda vivienda puede traer consigo un sobrecoste muy elevado que a la larga haga que no sea tan rentable la compra.

Esto puede ocurrir tanto por exceso como por defecto. Tanto en los lugares con un exceso de turismo vacacional, a los que llegar supone horas de caravanas de tráfico, como a los lugares excesivamente apartados e incluso en otros países o continentes. Es básico tener en cuenta la importancia del trayecto ya que puede influir mucho en que comprar una casa no sea tan rentable.

Imagen de Flickr



Cómo trabaja un asesor financiero

Del mismo modo que cuando queremos construir una casa recurrimos a un arquitecto, cuando se trata de construir nuestra jubilación y nuestro futuro económico podemos recurrir a la figura del asesor financiero.

El asesor financiero es la figura que se encargará de ayudarnos a poner nuestr ahorro en marcha, en caso de no tenerlo, y a maximizarlo, si es que ya ahorramos. Además, nos ayudará a identificar nuestros objetivos económicos (muchas veces coincidirán con metas vitales) y a encontrar las herramientas más adecuadas para alcanzarlos.

Cómo funciona un asesor financiero

El asesoramiento financiero empieza por conocer las necesidades del cliente, es decir, de nosotros como ahorradores.

En una primera reunión el asesor reunirá información sobre nuestra situación financiera, nivel de ahorro, gastos, aseguramiento… Además nos preguntará por nuestros objetivos económicos a corto, medio y largo plazo, así como por nuestro perfil de riesgo. Esto último es muy importante, ya que a través de un análisis de nuestros conocimientos financieros y la capacidad para asumir pérdidas y riesgos podrá ofrecernos la mejor solución financiera.

Y es que tan importante es obtener una buena rentabilidad para nuestros ahorros como poder dormir tranquilos por las noches. En otras palabras, que el nivel de riesgo que asumimos nos permita vivir sin preocupaciones por lo que pueda pasar en el mercado. Para eso está también la figura del asesor financiero.

Con estos datos, en la primera o segunda reunión el asesor planteará una serie de productos financieros adecuados a nuestros objetivos. Si queremos ahorrar de forma automática y sistemática podría ser un PIAS, por ejemplo, mientras que si queremos ser algo más agresivos podría tratarse de un Unit Linked. En cualquier caso puede tratarse de uno o varios productos en función de nuestro perfil de riesgo y nuestros objetivos. Al final, si tenemos un objetivo a medio plazo, como puede ser comprar una casa en 5 años, el producto en el que invertir puede ser diferente que el que necesitemos para preparar la jubilación dentro de 30 años.

Un buen asesor sabrá explicar el porqué de cada una de sus alternativas. Además, una vez contratemos se encargará de hacer un seguimiento de las inversiones y de informar en caso de que fuese necesario realizar algún cambio en la estrategia. Lo normal es que nos reunamos con él por lo menos una vez al año para este seguimiento.

Imagen de Flickr



5 formas de saber si eso que quieres comprar es absolutamente necesario

No comprar de manera impulsiva es una buena idea para tus finanzas personales. Descubre cinco formas de saber si lo que quieres comprar es necesario o no.

La compra compulsiva o poco meditada es una de las responsables de generar el caos en los presupuestos de las finanzas domésticas. En principio, adquirir de manera compulsiva cosas que no son necesarias no es  nada bueno para tu bolsillo ni para una economía personal saneada y realista.

Por tanto, antes de realizar una compra, sobre todo si ésta es de un importe medio o elevado, conviene tener clara la necesidad de adquirir ese producto o servicio. Vamos a repasar cinco maneras a través de las cuales puedes llegar a saber si lo que deseas comprar es realmente necesario o no.

No lo compres inmediatamente

Tómate un tiempo antes de hacer la compra. Esta es una manera muy eficaz de saber si lo que quieres adquirir es realmente necesario o no. Cuanto más caras sean las cosas o mayor esfuerzo económico te supongan debes emplear más tiempo a la hora de recapacitar.

Por ejemplo, para una pequeña compra una semana puede ser suficiente, para compras más grande es igual necesitas más de un mes. Si transcurrido ese periodo sigues necesitando el producto, es que igual efectivamente es necesario.

Durante este periodo de tiempo procura identificar la cantidad de veces en las que efectivamente necesitas ese producto o en las que te habría sido útil. Evidentemente, algo que resulta muy útil o que utilizas en muchas ocasiones puede ser una compra que valga la pena.

Busca alternativas a la compra

No siempre es necesario realizar una compra cuando podemos encontrar alternativas al gasto. Por ejemplo, valorar la posibilidad de alquilar de ese producto, pedirlo prestado, fabricarlo tú mismo si eres mañoso…

Pero además, podemos buscar alternativas diferentes que puedan suplir la funcionalidad de la compra. En muchas ocasiones desdeñamos cosas que ya tenemos y que infra utilizamos, esto es algo que ocurre mucho, por ejemplo, con la ropa y complementos.

Las alternativas pueden ir más allá de no comprar el producto. También se puede acudir a tiendas de segunda mano, buscar por internet, mercadillos, etc.

Descubre todo lo que tienes y si hace falta haz un inventario

Duplicar compras es mucho más frecuente de lo que podemos pensar. En muchas ocasiones tendemos a comprar cosas que ya tenemos y que simplemente no buscamos o no nos caen a mano, especialmente cuando se trata de objetos de escaso valor.

Desde luego, antes de comprar nada es importante tener claro que no tenemos algo igual o que pueda servir para lo mismo.

En cuestiones como ropa, calzado, complementos, ocio, menaje de hogar, etc, parece importante tener claro lo que poseemos y si es posible incluso hacer un inventario de todo ello clasificándolo según su estado y sus posibilidades de uso.

Comprueba si te puedes permitir comprarlo

Esta es otra cuestión que siempre hay que tener en cuenta y que debe ser motivo de rechazo de una compra si hace falta.

Antes de comprar nada es importante tener claro que podemos adquirirlo y que no trastoca mucho nuestros gastos mensuales. Si llevas un presupuesto de tus ingresos y gastos del mes, esta compra debe encajar en el presupuesto. Si no encaja, si no existen fondos de los que tirar para realizar la compra, es mejor no hacerla salvo si es excepcionalmente necesaria.

¿Por qué quieres ese producto y no otro?

Probablemente esta sería la última reflexión antes de realizar la compra. Es muy subjetiva, ya que en este punto seguramente hemos tomado de manera racional o emocional la decisión. Aun así, sería interesante detenerse a pensar porque buscamos ese producto exactamente y no otro.

Este tipo de reflexiones nos pueden llevar a buscar propuestas y ofertas más adecuadas al gasto que podemos realizar, más aún, incluso a replantearnos la utilidad de la compra.

Imagen de Flickr




Página 1 de 1212345...10...Última »