Cómo impactará el factor de sostenibilidad en tu pensión

Con la reforma del cálculo de las pensiones en 2019 cobrará importancia el Factor de Sostenibilidad que va a tener un gran impacto en las pensiones.

A partir del año 2019 tendremos un nuevo modelo de cálculo de las pensiones. Será desde ese año cuando las pensiones se ajustarán a la evolución de la esperanza de vida. Para ello se utilizará el Factor de Sostenibilidad.

Este Factor se introdujo en la reforma de las pensiones del año 2013. Busca asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones públicas en el futuro. Para ello tiene en cuenta que existen tres elementos determinantes y de impacto en las pensiones públicas:

  • Menos cotizantes a través de una demografía desfavorable en la que aumenta la esperanza de vida y disminuye el número de nacimientos. España sigue manteniendo una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. Es probable suponer que el número de cotizantes futuros sea insuficiente para mantener el sistema público de pensiones.
  • La jubilación cada vez más cercana de lo que se denominó Baby Boom del pasado siglo. El gran aumento de natalidad de entonces se traduce en un mayor acceso a la jubilación en el intervalo de los años 2025 a 2060. Además, se trata de trabajadores que de media han cotizado por bases elevadas, con lo cual las pensiones serán de cuantía elevada.
  • Por último la crisis económica que ha llevado a  las cuentas de la seguridad social a diversos problemas y tensiones incluso el corto plazo.

La suma de estas tres claves es determinante para entender la introducción del factor de sostenibilidad en el cálculo de las pensiones.

¿Cómo se introduce y cómo nos afecta el Factor de Sostenibilidad?

Este factor trata de ajustar la pensión de jubilación de manera que lo que un pensionista cobre dentro de unos años con mayor esperanza de vida, sea equivalente a lo que cobre el que se jubila en un momento anterior.

Para poder hacer esto se comparan y relacionan las esperanzas de vida estimadas en ambos momentos. Esto hace que la cuantía de las pensiones de los que van a tener más esperanza de vida sea menor ya que se supone que la van a cobrar durante un mayor número de años.

Es decir, a medida que pasen los años y la esperanza de vida aumente las pensiones se verán reducidas por la aplicación de este factor.

No existen cálculos exactos del impacto en las pensiones de manera inmediata aunque sí existen diferentes estudios y estimaciones. En todas ellas se coincide en una disminución que, por ejemplo, en el año 2019 podría reducir una pensión de 1000 € a 992,8 €, en 2030 reduciría la misma pensión a 920,8 € y en 2045 lo haría a 843 €, según la aplicación de las fórmulas utilizadas para el cálculo del factor.

Cómo se calcula el Factor de sostenibilidad

En esta fórmula el factor de sostenibilidad FSt equivale a FSt-1 que sería el valor de sostenibilidad del año anterior. Por ejemplo, para la entrada en vigor el 2019 de la medida, se considerará para 2018 un factor de sostenibilidad 1e*67. Quedando la fórmula FSt=FSt-1e*67.

El 1*67 se corresponde a un cálculo de la esperanza de vida que se realiza tomando la raíz quinta de la esperanza de vida de los años 2012 dividido entre la esperanza de vida a los 67 años en el año 2017. El resultado se aplica por quinquenios con lo que el primer cálculo será válido entre los años 2019 y 2023. Para el siguiente cálculo se tomará la esperanza de vida como la raíz quinta de la esperanza de vida a los 67 años en el año 2017 dividido entre la esperanza de vida a los 67 años en el año 2022.

La esperanza de vida, en este caso, no se calcula sobre toda la población, sino sobre la población pensionista del sistema de la seguridad social. Falta por ver cómo resultará la aplicación de esta esperanza de vida a los 67 años en este grupo de población, ya que aún no existen estos datos. En cualquier caso, es un factor que siempre va a restar el importe de la pensión, ya que la esperanza de vida aumenta a lo largo del tiempo y el cociente entre las esperanzas de vida siempre va ser un número menor que 1.

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Cuánto pierdes por cada año que esperas para empezar a invertir

La diferencia entre comenzar a invertir con más o menos edad puede hacer que perdamos dinero. Veamos los motivos.

Pocos dudamos ya de la necesidad de invertir para nuestra futura jubilación. Pero, no siempre tenemos tan cuándo empezar a hacerlo. De hecho, la elección del momento en el que comencemos a invertir va a tener una gran importancia en el resultado final de nuestro ahorro.

Y hay más,  cada año que retrasamos el comienzo de nuestras aportaciones para la jubilación podemos estar perdiendo dinero y alejándonos de nuestro retiro dorado..

Por qué pierdes dinero si empiezas a invertir  tarde

Hay varias cuestiones que influyen en este resultado negativo para tu bolsillo, algunas son a largo plazo pero otras son inmediatas.

A largo plazo, cuanto antes comencemos a acumular capital mayor será este en el momento de su rescate. Por ejemplo, si comenzamos a aportar 100 € para nuestra jubilación con 35 años llevaremos una década de ventaja en capital aportado a quien lo comienza a hacer con 45 años.

Las aportaciones son básicas y una década de más aportando supone una diferencia notable, pero, también tenemos que tener en cuenta el cálculo del interés compuesto. La rentabilidad que periódicamente se suma a nuestra inversión sigue trabajando para generar más rendimiento. Esto significa que el crecimiento de nuestro dinero no es lineal sino que va creciendo más cuanto más tiempo lo mantenemos invertido. Por tanto, a la década de ventaja en aportaciones, debemos sumar también una década de ventaja en cuanto a intereses recibidos, con lo que la diferencia se acrecienta.

Otra cuestión muy importante que debemos tener en cuenta es el ahorro fiscal que podemos obtener en productos como los planes de pensiones. El total de lo que aportemos a los planes de pensiones, con los límites establecidos por la ley, es deducible en el IRPF. De esta manera al presentar la declaración de la renta vamos a poder beneficiarnos de un ahorro que puede llegar hasta el 45% de nuestros impuestos, en función de lo que aportamos al plan de pensiones y de nuestros ingresos anuales.

El efecto a largo plazo de empezar tarde a ahorrar

A largo plazo es cuando más vamos a notar lo que hemos perdido por cada año que hemos retrasado comenzar a invertir.

En primer lugar porque para configurar un capital suficiente para complementar los ingresos en la jubilación vamos a tener que realizar un esfuerzo mayor en las aportaciones.

En segundo lugar, este esfuerzo mayor no se traduce necesariamente en igualar lo que podríamos haber obtenido ahorrando antes. No sólo perdemos las aportaciones no realizadas, también el interés compuesto correspondiente. Esto hace que una aportación más baja pero realizada antes pueda obtener mayor rendimiento que otra aportación superior pero con menos tiempo para dejar trabajar la rentabilidad.

No hay que olvidar, por último, la importancia del tiempo a la hora de ajustar la forma en la que invertimos. Si comenzamos pronto a invertir y tenemos mucho tiempo por delante, podemos asumir inversiones más agresivas que busquen mayor rentabilidad, e ir ajustando con el tiempo el riesgo. Sin embargo, cuanto más cerca estemos de la jubilación, menos riesgo debemos correr y por tanto menos rentabilidad se nos ofrecerá por nuestro dinero.

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Y así se puede ahorrar 12.000 euros en un año

Ahorrar 12.000 euros en un año es posible, pero no es fácil. Veamos que decisiones tenemos que tomar para lograr este ahorro.

Si nos proponemos ahorrar una cantidad importante de dinero en un plazo corto de tiempo, por ejemplo esos 12.000 euros en un solo año, es porque nos vemos en una situación en la que necesitamos ese ahorro con urgencia. El esfuerzo de esta manera de ahorrar tan estricta no es sostenible durante mucho tiempo para una economía doméstica normal.

Para ahorrar estas cantidades con sueldos medios los métodos normales de ahorro no sirven, tendremos que poner en práctica algunas acciones decididas, tajantes y sobre todo constantes. Decisiones difíciles pero siempre eficaces.

Vamos a descubrir algunas medidas que puedes tomar si realmente quieres ahorrar esta cantidad, o similar, en un único año.

Reduce todos los gastos, incluso la vivienda

Tenemos la sensación cuando queremos ahorrar que hay gastos intocables. Esto debe desecharse inmediatamente. Si queremos ahorrar 12.000 € en un año no hay gasto intocable. Es más, todos nuestros gastos deben ser modificados a la baja.

Un buen ejemplo lo tenemos en la propia vivienda. Deberemos analizar a fondo lo que nuestra casa nos cuesta mensualmente, no sólo en amortización de hipoteca o intereses, también en gastos corrientes, gastos de desplazamiento a los que nos obliga a nuestra residencia, etcétera.

Con la cifra que surja de todo ese análisis hay que contrastar el mercado de venta o de alquiler de viviendas y buscar opciones más baratas. Las  opciones más baratas no siempre van a ser ni las más cómodas, ni las más bonitas, ni las más espaciosas, pero no estamos buscando nada de esto, buscamos  ahorrar.

En el plazo de un año es bastante probable poder vender y volver a comprar o alquilar, e incluso obtener cierta plusvalía en la venta. En este sentido, puede que sea una buena idea alquilar la casa en propiedad para irse a vivir de alquiler y obtener una renta adicional o ahorrar en determinados gastos.

Este estilo de vida que vamos  a aplicar y que comienza por la vivienda  debe trasladarse a  todos los aspectos. Si necesitas comprar ropa, busca las tiendas más baratas, incluso de segunda mano, si estás acostumbrado a comer o cenar fuera de casa elimina el gasto, si estás acostumbrado al café de media mañana olvídate de tomarlo… Nadie dijo que iba a ser fácil.

Ataca primero las deudas financieras

Las deudas financieras  que generan intereses son un mal negocio cuando se trata de buscar un ahorro tan drástico. Es cierto que en un plazo corto como un año puede parecer una idea poco práctica buscar la amortización de deuda financiera, pero, resulta muy recomendable revisar a fondo los pros y contras en cada caso.

Por ejemplo, supongamos que el cambio de vivienda y el recorte de gastos te han supuesto un ahorro de 500 euros mensuales y estás pagando un préstamo al 7% con una cuota de 250 € mensuales. Amortizar esa cuota es ahorrar  porque no sólo ahorras la cantidad equivalente al capital, también eliminas intereses. Las amortizaciones a largo plazo en este caso no deberían ser contempladas salvo en una operación financiera clara, por ejemplo vender tu casa.

Aprovecha las oportunidades

El ritmo de vida actual nos brinda cientos de oportunidades para ahorrar. Habitualmente vivimos tan rápido que no prestamos mucha atención a aquello que se escapa de nuestro espacio de control inmediato. Esto hace que en muchas ocasiones perdamos buenas opciones para ahorrar.

Desde estudiar a fondo todas las ofertas de las grandes superficies comerciales, cupones, descuentos, etcétera, hasta mantenerse alerta de promociones en productos financieros con mejores rentabilidades, opciones alternativas a tus seguros y productos financieros que ahorren dinero, etc.

Optimizar el ahorro a partir de todas las oportunidades que podamos alcanzar nos garantiza un ahorro que no esperamos, muy superior al que podríamos  pensar. Eso sí, requiere un tiempo, un esfuerzo y un estudio de las ofertas para el que hay que estar dispuesto

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Cómo funcionan las carteras perfiladas de productos de inversión

Las carteras perfiladas de productos de inversión tratan de ajustarse a nuestros perfiles de riesgo al invertir. Vamos a conocer sus secretos.

No es difícil explicar qué es una cartera perfilada de productos de inversión: se trata de una cartera de inversión que ajusta los productos al perfil de riesgo del cliente, haciendo de esta manera que la cartera resulte más adecuada para quien contrata los productos.

Qué son las carteras de inversión perfiladas

Las carteras perfiladas se basan en nuestro perfil de inversor, el riesgo que queremos asumir con nuestro dinero al invertir. Lo más común es que encontremos carteras perfiladas para  perfiles muy generales, moderado, medio y arriesgado

En ocasiones el perfil moderado puede tener por delante otro más conservador y que podemos encontrar entre los perfiles de riesgo medio y los dinámicos como un perfil mixto que puede ser más conservador o medio.

El funcionamiento de estas carteras parte de estrategias de inversión que responden directamente al tipo de perfil que les corresponde. De esta manera, quien invierte por ejemplo en un perfil moderado, sabe que se está colocando su dinero de manera que la inversión responda a su capacidad de asumir el riesgo.

Como clientes, al elegir carteras de inversión de productos perfilados, no deberemos prestar atención constante al producto ya que este se desenvuelve según la política de inversión determinada y supeditada al riesgo. De esta manera nunca asumiremos más riesgo del que nuestro perfil recomienda.

Ventajas y desventajas de las carteras de productos perfilados

Las principales ventajas de las carteras perfiladas de productos de inversión son que se trata de productos ajustados a la capacidad de riesgo del inversor, cómodos y que proporcionan un modelo de inversión tranquilo al que no prestar excesiva atención.

En general este tipo de carteras favorecen la gestión, resultan cómodas y sobre todo ahorran mucho tiempo y dedicación a la elección de activos.

Alas ventajas hay que añadir algunas desventajas que hacen que estas carteras no sean adecuadas para todos los inversores.

En primer lugar hay que tener en cuenta que esa comodidad en la que no debemos tomar decisiones financieras sobre la inversión, ya que estas quedan relegadas a los gestores de los productos, hace que nunca opinemos a la hora de elegir dónde se invierte nuestro dinero. Es decir, ante una operación de venta de activos no sabemos cómo se ha producido, simplemente veremos el rendimiento global de la operativa pero no los cambios de posiciones en la cartera.

Del mismo modo, cuando en  la composición de nuestra cartera haya algún producto que no nos guste no hay nada que podamos hacer para modificarlo, algo que también ocurrirá en el caso de inversión en regiones que no nos acaban de convencer. No podemos participar en las modificaciones.

Por otro lado las comisiones en las carteras de productos perfilados presentan un coste a considerar. Siguiendo el ejemplo de los fondos de inversión al tratarse de fondos de gestión activa pueden añadirse comisión sobre comisión, por ejemplo, añadiendo una comisión de gestión global sobre la gestión concreta que cada fondo posee.

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Es rentable estudiar un máster

Estudiar un máster es una inversión de tiempo y dinero importante pero, ¿realmente nos va a resultar rentable estudiarlo?

Es común reflexionar sobre la amortización de una carrera universitaria, si la inversión de tiempo y dinero resultan realmente rentables, pero no es tan habitual hacer lo mismo sobre la rentabilidad de los estudios de posgrado.

En todos los casos, estudiar un máster resulta una inversión importante, tanto de dinero por los costes que supone como de tiempo y esfuerzo personal. Por ello conviene valorar si se trata de una inversión rentable, y parece que sí.

Esta respuesta afirmativa se basa en diferentes beneficios que se obtienen tras estos estudios complementarios, vamos a conocer los principales.

Mayores opciones de empleo

Cada vez son más las carreras universitarias en las que parece imprescindible estudiar un máster para poder acceder a un empleo.

De acuerdo al Estudio de Empleabilidad de la Población Cualificada de EAE, los estudiantes con posgrado tienen un 50% más de posibilidades de encontrar empleo que el resto de la población activa sin estos estudios. También el desempleo es menor si se compara con los propios universitarios que presentan una tasa del 11,15% frente aquellos posgraduados que presentan un porcentaje de desempleo del 5,01%.

Encontrar trabajo en menos tiempo

Por supuesto, el periodo de tiempo que invertimos en buscar empleo al concluir los estudios también debe tenerse en cuenta para valorar la rentabilidad o no de un posgrado.

En este caso, diversos informes avalan que las personas con máster encuentran empleo bastante más rápido que las que no poseen estos estudios complementarios. No es una ciencia exacta, existen excepciones, pero generalmente el posgrado también nos va a ayudar a encontrar empleo más rápido.

Ofrece más salidas profesionales

Habitualmente  se relacionan mucho los masters específicos con mayores opciones de empleo. Esto tiene que ver con la especialización, algo muy valorable en el mercado laboral actual.

Sobre todo en ámbitos de mayor crecimiento de empleo como los servicios comerciales, los servicios financieros o el sector tecnológico, los estudios añadidos especializados van a mejorar no sólo las opciones de acceso al empleo, también la cantidad de tipos de empleo a los que acceder.

Mejores sueldos

Si hasta ahora habíamos visto como los estudiantes con máster podían acceder más rápido y en mejores condiciones al mercado laboral, resulta que también reciben mejores salarios que el de otros trabajadores menos cualificados.

De acuerdo al el estudio sobre el Impacto de la formación en la retribución, aquellos trabajadores con estudios de posgrado presentarán una brecha salarial importante, que además se ensancha con la edad. En un principio pueden existir diferencias de hasta un 40% en los salarios, mientras que, los profesionales senior que mejoran su formación con máster pueden llegar a ganar casi tres veces más que quien no posee dichos estudios.

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El paso más importante para ahorrar en energía en el hogar: ¿sabes qué potencia contratada necesitas?

La mejor manera para empezar a ahorrar electricidad es saber la potencia contratada y comprobar si puedes reducir el tramo a uno de menor potencia.

Hay que tener en cuenta que cada vivienda representa unas necesidades energéticas distintas. El consumo eléctrico depende de muchos factores, desde el uso de los electrodomésticos y el tipo de estos, hasta el número de personas que viven en la casa, la manera en la que utilizamos los dispositivos…

El cálculo de la necesidad real de consumo eléctrico es importante ya que determina la potencia que necesitamos contratar. Antes de analizar nuestra necesidad de consumo, si nunca lo hemos hecho, debemos tener en cuenta algo tan simple como si en nuestra casa salta el diferencial automático con cierta facilidad cuando tenemos varios aparatos eléctricos en marcha. Si esto no ocurre es que aún tenemos margen de bajar la potencia y contratar menos potencia de la que tenemos. Reducir el tramo de potencia puede ser uno de esos pequeños gestos para ahorrar en casa que al final se traducen en un buen ahorro.

Cuál es la potencia recomendable para tu hogar

Para comenzar a calcular lo ideal es sumar la potencia en kilovatios de todos los electrodomésticos (de todos los de mayor consumo) de tu casa. A esto se le suele sumar un añadido por el consumo de iluminación y de los electrodomésticos de menor consumo, con añadir 1 kW es suficiente.

El valor resultante en kilovatios sería el equivalente al consumo con todos los dispositivos en marcha a la vez, algo que es muy difícil que ocurra. Para tener en cuenta lo anterior se utiliza el factor de simultaneidad, que consiste en dividir  entre tres el resultado que hemos obtenido. Este resultado no puede ser nunca inferior al consumo del electrodoméstico de mayor consumo en el hogar, ya que, obviamente, de ser así y contratar la potencia equivalente este electrodoméstico no funcionaría.

Las compañías eléctricas tienen que facilitarte el cambio de potencia de un tramo a otro, pero, recuerda que pueden ponerte pegas si pretendes hacer este cambio más de una vez en el mismo año.

No resulta aconsejable dar saltos de dos tramos o más la primera vez que reducimos potencia. Es mucho mejor reducir un tramo, comprobar durante al menos un año que no tenemos problemas de consumo, que no salta el diferencial, y entonces plantearse otra reducción de tramo.

Puedes trasladar a esta tabla el consumo de tus electrodoméstico, lo vas a encontrar habitualmente en vatios así que ten en cuenta que 1000 W equivalen a 1 kW. Es decir, si tu frigorífico consume 350 W el equivalente será 0,350 kW. En cualquier caso, hay que recordar que a mayor nivel de eficiencia menor nivel de consumo, y, generalmente los electrodomésticos antiguos poseen niveles de consumo elevados que incluso pueden rebasar estos promedios.

Electrodoméstico Potencia
Frigorífico Entre 0,250 y 0,350 KW
Microondas Entre 0,900 y 1,500 KW
Lavadora Entre 1,500 y 2,200 KW
Lavavajillas Entre 1,500 y 2,200 KW
Horno Entre 1,200 y 2,200 KW
Vitrocerámica Entre 0,900 y 2,000 KW)
Televisor Entre 0,150 y  0,400 KW
Aire acondicionado Entre 0,900 y 2,000 KW
Calefacción eléctrica Entre 1,000 y 2,500 KW
Calefacción eléctrica de bajo consumo Entre 0,400 y 0,800 KW

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Los planes garantizados son los que más pierden, alternativas conservadoras

Los planes de pensiones garantizados son los de peor resultado actualmente. Si estás pensando en ahorrar y no arriesgar debes tener en cuenta otras alternativas.

Según los datos de Inverco correspondientes al pasado mes de septiembre de 2017 los planes de pensiones garantizados han perdido en un año el 1,54% de su valor. Esto los convierte  en los planes de pensiones con peor rentabilidad dentro de los diferentes tipos de planes de pensiones.

De hecho, los planes garantizados no consigan ni siquiera garantizan el capital invertido en el último año y tienen el peor comportamiento de todo el conjunto del sistema. También tienen malos resultado los planes de renta fija a largo plazo con un  -1,07% y los planes de renta fija a corto plazo con u – 0,28%.

Por el contrario, la renta variable vuelve a crecer presentando un 15,74% mientras que la renta variable mixta presenta un 7,61%. Por su parte la renta fija mixta presenta un crecimiento del 2,43%.

Si tenemos un perfil conservador para el ahorro los productos de renta variable  son demasiado agresivos y no se convierten en alternativas interesantes por el riesgo que suponen.

Cómo ahorradores conservadores con nuestro dinero las alternativas de herramientas financieras  son pocas; seguros de ahorro y productos garantizados como los depósitos o las cuentas de ahorro, sin olvidar determinadas familias de fondos de inversión.

Depósitos y cuentas de ahorro

Los depósitos y cuentas de ahorro pueden ser alternativas conservadoras a los planes de pensiones garantizados. En ambos casos se trata de productos garantizados aunque con un comportamiento diferente en la liquidez.

En el caso de los depósitos se nos propone depositar un dinero durante un período de tiempo a cambio de una rentabilidad pactada. La rentabilidad depende fundamentalmente del tiempo de la imposición. Durante el periodo de vigencia del depósito retirar el dinero supone una penalización que reduce la rentabilidad. Por tanto, no se trata de un producto con liquidez. En la actualidad los depósitos han bajado mucho la rentabilidad. El rendimiento medio de los depósitos a un año se sitúa entre el 0,10% y el 0,15%.

Las cuentas de ahorro nos proponen depositar dinero en una cuenta a la vista remunerada. A diferencia de los depósitos podemos retirar sin penalización nuestro dinero en cualquier momento. En la actualidad la remuneración de las cuentas también ha caído de manera muy grande, es difícil encontrar cuentas que remuneren todo el saldo por encima del 0,05%.

Los fondos de inversión

Del mismo modo que podemos encontrar planes de pensiones agresivos en forma de renta variable, o planes garantizados, los fondos de inversión ofrecen una alternativa a tener en cuenta incluso para el ahorrador más conservador.

Desde fondos de inversión garantizados hasta los fondos de inversión de renta fija, en los últimos años han ganado muchos partícipes provenientes de planes de pensiones o depósitos garantizados. Realmente a todos los perfiles de ahorrador e inversor nos interesa saber cómo funcionan los fondos de inversión y cuáles son sus ventajas.

Entre las ventajas hay que destacar una fiscalidad favorable que no perjudica el cambio de nuestras participaciones de un fondo a otro, pudiendo configurar un modelo de ahorro que se ajuste a la evolución de los mercados y también a nuestras necesidades.

En el plano negativo hay que decir que los fondos de inversión garantizados, los más conservadores, no han rendido tanto como otros fondos, creciendo también menos. En cualquier caso una alternativa conservadora más.

El seguro de ahorro

Los seguros de ahorro son probablemente los más interesantes para este perfil de ahorrador conservador que no quiere correr riesgos con su dinero. A la hora de valorar si elegimos planes de pensiones o seguros de ahorro hay más cuestiones a tener en cuenta que la rentabilidad.

Los seguros de ahorro nos proponen bien a través de aportaciones únicas o sistemáticas, destinar una cantidad de dinero durante un periodo de tiempo determinado a cambio de una rentabilidad pactada en un producto que además conlleva un seguro de vida asociado.

La rentabilidad de los seguros de ahorro en la actualidad es muy superior a la media de la de los planes garantizados.

En estos productos encontramos diversos modelos de rescate que pueden ir desde el rescate del capital total en un pago único hasta las rentas vitalicias en las que se distribuye el capital más intereses en mensualidades durante la vida del asegurado.

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Puntos ciegos de todo inversor que pueden hacerte perder

Si queremos rentabilizar nuestro dinero hay muchas cosas importantes a tener en cuenta, los puntos ciegos en la inversión entre ellas.

Los puntos ciegos en la inversión son esas situaciones en las que tomamos malas decisiones y cometemos errores al invertir nuestro dinero. Estas malas decisiones casi siempre son poco rentables y pueden llegar a ser irreversibles. La mayoría de veces estos fallos son el resultado de actuar de una manera impulsiva y poco meditada de manejar la inversión. La buena noticia es que podemos corregirlos pero para ello es necesario conocer estos errores con más profundidad.

Éstos son los puntos ciegos que pueden hacer que nuestra inversión sea un fracaso.

Dar demasiada importancia a la actualidad

Basar nuestras decisiones a la hora de invertir exclusivamente en las noticias o los eventos de actualidad puede ser un error grave. Aunque es normal que tendamos a recordar lo más cercano en el tiempo, si queremos huir de este punto ciego en la inversión hay que poner en valor también los análisis históricos de las inversiones.

Esto puede sonar más complejo de lo que realmente es: significa que no prestemos atención solamente a los resultados inmediatos o el rendimiento más cercano de un valor de bolsa, por ejeplo. También es necesario mirar cómo lo ha hecho en el tiempo y qué podemos a medio y largo plazo que generan. A todo ello podremos acceder casi siempre desde la propia información de los productos financieros.

Entrar en pánico con las malas noticias

Este es uno de los puntos ciegos más habituales al invertir y también de los más destructivos. Ocurre cuando ante una mala noticia relacionada con nuestra inversión nos invade el miedo y tomamos decisiones sin meditar, basadas sólo en el miedo generado por la noticia. Se trata de miedo a perder dinero, algo que nos asusta a todos. En este sentido, nuestra personalidad también influirá en cómo reaccionamos ante una mala noticia.

No hay una sola manera de controlar el pánico cuando estamos perdiendo dinero. Lo que sí debemos tener siempre claro es que los sentimientos extremos no son buenos consejeros. Ante una situación como ésta hay que tratar de mantener la calma y reflexionar usando otros elementos y opiniones y nunca en solitario. Comprobar cómo responden los inversores expertos o lo que aconsejan los analistas puede ser una buena manera de no entrar en pánico.

Crear una visión irreal a tu medida de la inversión

Este es un punto ciego realmente grave porque además no solemos ser conscientes de que lo hacemos. Podríamos casi definirlo como un exceso de confianza. Ocurre cuando nuestras decisiones se basan en lo emocional o en presentimientos, corazonadas, etcétera.

Cuando esto ocurre no sólo podemos equivocarnos en la inversión, también podemos aferrarnos a una idea errónea sólo por el vínculo emocional que creamos al confiar en ella. Es decir, podemos incluso no hacer caso a las señales más evidentes de retirada en una mala inversión.

La mejor herramienta a utilizar en este caso es el sentido común. Huir de presentimientos o sensaciones y guiarnos por realidad y consejo profesional.

En definitiva la decisión adecuada para evitar los puntos ciegos en nuestras inversiones pasa por configurar un plan de gestión para nuestro dinero, realista, bien fundamentado en lo que somos como inversores y bien contrastado, mejor si es con profesionales.

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Se puede aportar a un plan de pensiones tras el rescate

Tras rescatar un plan de pensiones es posible seguir realizando aportaciones, pero, el participe dejará de ser el beneficiario. Veamos por qué.

Un plan de pensiones tiene un ciclo de vida en el que el partícipe trata de generar una cantidad de ahorro que complemente la pensión de jubilación que va a obtener. Para ello se realizan aportaciones constantes al plan durante el período elegido, que a ser posible debería iniciarse en el mismo momento de acceder al mercado laboral. Una vez llegada la jubilación el partícipe podrá acceder a su ahorro más el rendimiento obtenido.

Partiendo de este ciclo de vida  los planes de pensiones han ido modificando algunos aspectos de sus características de funcionamiento, para adaptarse a nuevas necesidades o situaciones de vulnerabilidad.

Por eso, hoy en día, es posible solicitar un rescate anticipado de nuestro plan de pensiones en situaciones como incapacidad laboral, fallecimiento, dependencia, desempleo de larga duración e incluso el embargo de la vivienda habitual.

También es posible realizar aportaciones al plan de pensiones al mismo tiempo que se está cobrando, pero, teniendo en cuenta que la ley no permite ser en esta situación partícipe y beneficiario de una misma contingencia.

Cobrar y aportar al plan de pensiones a la vez

Una vez nos jubilamos podemos decidir si cobramos la prestación o si seguimos aportando al plan de pensiones. Si continuamos aportando al plan de pensiones sin rescatarlo, podremos cobrarlo cuando decidamos con la suma de todas las aportaciones que hayamos realizado.

Sin embargo, una vez iniciado el cobro, las aportaciones que vamos a realizar se destinarán exclusivamente a fallecimiento y dependencia. Es decir, estas aportaciones que se realizan tras haber iniciado el cobro, sólo pueden ser reclamadas si se produce la contingencia de dependencia, o por los herederos o beneficiarios en caso de fallecimiento.

Un caso diferente es el de un partícipe de un plan de pensiones con una incapacidad laboral permanente reconocida por la seguridad social. Este partícipe puede aportar para cualquier contingencia, jubilación, otro grado de incapacidad laboral permanente sobrevenida, fallecimiento o dependencia.

Si se le ha reconocido la contingencia de incapacidad laboral permanente, el partícipe también podrá cobrar o seguir realizando aportaciones. Si continúa las aportaciones podrá cobrar el plan de pensiones cuando él decida. Iniciado el cobro de la prestación de incapacidad laboral, puede reanudar las aportaciones para cualquier contingencia siempre que hubiera cobrado aquella íntegramente o hubiera suspendido el cobro.

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Cosas que todas las personas de cuarenta y tantos deben saber sobre el dinero

A partir de los 40 años los desafíos financieros son muy diferentes a los que hayas tenido anteriormente. Vamos a descubrir cosas que tienes que saber sobre el dinero a partir de los 40 años.

A partir de los 40 años, generalmente solemos pensar en un manejo de la economía personal más relajado, y, el principio de la preparación hacia la jubilación. Sin embargo, aún hay muchas cosas que podemos y debemos tener en cuenta sobre nuestro dinero, y, lejos de relajarnos tal vez deberíamos volvernos un poco más activos.

Vamos a descubrir un buen número de cosas sobre el dinero que debes tener en cuenta a partir de los 40 años.

Deja de procrastinar

Hay que dejar de dilatar las decisiones, retrasar las tomas de decisiones económicas es una pésima idea a cualquier edad, pero lo es más en un momento en el que deberías tener ya una comprensión fuerte de tu situación financiera y, obrar en consecuencia.

No prestes dinero y si lo haces con seguridad

Sobre el papel estamos en un momento de la vida en el que comenzamos a consolidar el esfuerzo. Los préstamos entre particulares a esta edad son un riesgo muy grande ya que ponen en peligro el patrimonio neto, más aún, ponen en peligro el comienzo de la consolidación del ahorro para la jubilación. Si vas a prestar dinero a un familiar o amigo en cualquier caso siempre debes hacerlo en condiciones de seguridad, con la firma de un contrato particular que es perfectamente legal y al menos te ofrece ciertas garantías a la hora de reclamar un impago.

Comienza a bajar el riesgo en tus inversiones

En un momento en el que teóricamente deben comenzar a equilibrarse nuestras inversiones, y en general nuestra economía doméstica, podemos tener la tentación de apostar duro por las inversiones más agresivas buscando mayores niveles de rentabilidad.

Esto puede ser un error garrafal. Resulta mucho más interesante, sobre todo si hemos tenido una trayectoria constante y eficaz, mantener el rumbo en lugar de buscar grandes negocios en la inversión o el ahorro que puedan trastocar todo lo conseguido hasta ahora.

Adelanta alguno de tus objetivos futuros

Muchas veces posponemos algunos objetivos vitales al momento de la jubilación. Por ejemplo realizar un buen viaje, adquirir una segunda vivienda, o simplemente disfrutar de vacaciones más largas.

Para todo ello a partir de los 40 años puede ser un momento tan adecuado o mejor incluso que el de la jubilación. Piensa por ejemplo en ese largo viaje que planeabas realizar cuando te jubiles, resulta que ahora es más joven, económicamente no vas a estar en peor situación, y no hay garantías de que en el futuro tu estatus mejore ni en lo físico ni en lo económico para disfrutar más de ese viaje. Esto lo puedes aplicar a muchos objetivos a medio y largo plazo, comenzar a disfrutar de lo conseguido también es una buena idea.

No pierdas tus objetivos financieros

Un error muy común cuando nlos asentados económicamente es perder de vista o relajar nuestros objetivos financieros.

Puedes pensar que no hay situaciones objetivas de pánico en lo económico a partir de los 40 pero esto no es así en absoluto. En primer lugar cada vez vas a ver más acerca la jubilación, en segundo lugar surgirán nuevos gastos antes no contemplados, por ejemplo, los estudios superiores de tus hijos, o cada vez mayor inversión en salud y bienestar.

Es muy importante no perder de vista los objetivos financieros y tener un plan concreto de respuesta a todas las posibles contingencias, y por supuesto, para el ahorro orientado a la jubilación.

Consolida la deuda de tu tarjeta de crédito o págala

Las tarjetas de crédito son un elemento que nos acompaña a lo largo de toda la vida como instrumento no tan bien utilizado en las finanzas personales. Es muy probable que a lo largo del tiempo hayas ido generando una constante de crédito y deuda en tu tarjeta que se va acumulando con el paso del tiempo, y a la que ya consideras como algo natural.

A partir de los 40 debes procurar pagar la deuda o consolidarla. Es el momento adecuado para dejar de utilizar de manera masiva el crédito de las tarjetas y aprovechar otras opciones financieras, por supuesto pasando por la amortización de deuda y eliminando en la medida de lo posible intereses y comisiones.

No adelantes acontecimientos primero consolida tu economía

Una vez nos vemos relativamente cerca del fin de la hipoteca, posiblemente en un periodo de estabilidad económica más o menos constante, podemos tener la tentación de apostar por acciones orientadas al beneficio de nuestra familia sin reflexionar mucho.

Por ejemplo, generar cuentas de ahorro para nuestros hijos mayores, o realizar aportaciones sistemáticas para cubrir posibles futuros gastos de nuestra familia. Esto en sí mismo no es un error por supuesto, pero si lo puede llegar a ser cuando la consolidación de nuestra economía doméstica no es del todo real. La ayuda económica a los hijos puede ser importante, pero en absoluto es la única ayuda que les podemos proporcionar cara a sus estudios o desarrollo profesional futuro.

Por otro lado, la consolidación de tu patrimonio es una parte importante de la futura transmisión patrimonial que vas a realizar. Este es un equilibrio complejo pero que deberías siempre tener en cuenta.

Consolida tu perfil crediticio

El perfil crediticio es importante durante toda tu vida realmente, pero, parece que le prestamos más atención en los primeros años de desempeño profesional, cuando aún debemos justificar que somos solventes ante el crédito. Después, podemos poner esto en piloto automático y conformarnos con un perfil crediticio automatizado y que siempre será el mismo. Sin embargo, la calificación crediticia va a ser importante a los 40, a los 50,  o a los 60. En ningún momento estamos libres de necesitar acudir a la financiación bancaria y por tanto, una mejora nuestro perfil crediticio puede aumentar mucho no sólo los niveles de crédito sino las propias condiciones a las que acceder a él.

Una buena puntuación crediticia tiene que ver con la ausencia de deudas, con la solvencia demostrable, con las garantías añadidas y por supuesto con la puntualidad en la liquidación de anteriores operaciones financieras. Mejorar todo esto a partir de la amortización de deuda y el control de las operaciones de financiación es básico a partir de los 40.

Habla a tus hijos sobre el dinero y su importancia

Los debates sobre el valor del dinero en el hogar son escasos y se orientan casi siempre a tratar de imponer un ejemplo propio como base de la enseñanza. Sin embargo, una buena educación financiera de nuestros hijos, teniendo cuenta que esto no se ofrece en la educación escolar, no sólo sería de ayuda para ellos en el futuro, sino también para un mayor control de las finanzas personales.

Un niño educado en la responsabilidad financiera entenderá mucho mejor la relación entre el esfuerzo, el ingreso y el gasto. Además, valorara mucho más lo que posee y probablemente tenga mucha mayor predisposición a ser autosuficiente en lo económico, ahorrador y consecuente con una política económica familiar adecuada.

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