A partir de qué edad te puedes jubilar y cuánto necesitarás para lograrlo

La manera de jubilarse antes es acceder a la jubilación anticipada. Veamos a partir de qué edad te puedes jubilar y lo que necesitas para lograrlo.

Los últimos cambios en el sistema de pensiones supusieron una modificación importante en el apartado de la edad de jubilación y el cálculo de pensiones. Si tomamos el ejemplo de quienes se jubilaron el pasado año 2016 veremos que para estos la edad de jubilación era 65 años y cuatro meses. Si nos adelantamos en el tiempo veremos como en la progresión de la modificación de este requisito, en el año 2027 para jubilarte tendrás que tener 67 años.

Tanto en el futuro como ahora existe la opción de jubilarte antes, pero para ello debes acceder a la jubilación anticipada, que , como verás, también ha modificado con esta reforma buena parte de sus condiciones.

La jubilación anticipada

Hasta el año 2013 quienes querían jubilarse de manera anticipada y voluntaria podían solicitar la jubilación a partir de los 61 años. Con la modificación de la edad ordinaria para jubilarse, también la jubilación anticipada se ve afectada y aumenta el límite de edad para acogerse a ella. De manera general no se podrá acceder a la jubilación anticipada antes de los 63 años y cuatro meses con el requisito de haber cotizado un mínimo de 35 años y que, de estos, dos se encuentran entre los 15 últimos años previos a la solicitud de jubilación.

Cuánto necesitas para jubilarte

Tratar de calcular cuánto dinero necesitas para jubilarte es equivalente a tratar de no perder el poder adquisitivo que has mantenido durante tu etapa laboral, incluso, si es posible, superar dicho nivel económico.

Para ello necesitaríamos realizar dos pasos que van a ser más o menos complejos dependiendo de lo claras que tengamos nuestras finanzas personales. Para aquellas personas acostumbradas a controlar su economía, que poseen un buen conocimiento de sus gastos e ingresos, que controlan sus productos financieros y que también conocen sus cotizaciones a la seguridad social, va a ser relativamente fácil. Para aquellos que no dominan ninguno de esos aspectos la primera recomendación es precisamente tratar de ponerse al día en todos ellos.

Estimación  de gastos e ingresos

Este es el primer paso que debe dar. Se trata de realizar una estimación de o que vas a necesitar. Empezaremos en primer lugar por los ingresos futuros. Para ello deberías calcular la pensión pública que te va a quedar tras la jubilación, así como otros ingresos que pudieran derivarse, de tu patrimonio, por ejemplo el alquiler de una vivienda.

Calcular la futura pensión pública no es una tarea sencilla, sobre todo para quienes tienen lejos aún la jubilación, ya que es más que probable que en un futuro no muy lejano se ajuste mucho más aún de lo que ya está. Si te cuesta dar con el cálculo exacto o no quieres invertir mucho tiempo en ello, piensa que difícilmente va a superar el 50% o el 60% de tu salario actual. Es mejor ponerse en un plano pesimista que quedamos cortos a la hora de calcular los ingresos complementarios.

Una vez tengas determinados estos ingresos debes realizar un cálculo de los gastos futuros. En el cálculo de gastos debes tener en cuenta las posibles amortizaciones que ya hayas realizado, por ejemplo la hipoteca, pero también la aparición de gastos nuevos. Un error muy común es no pensar en que se van a abrir nuevos caminos de gasto, por ejemplo, viajes, mayor inversión en salud, etcétera.

Cruzar los datos de ingresos futuros y previsión de gastos nos va a dar la cifra estimada anual que debemos complementar.

Busca herramientas para obtener el capital que necesitas

Si del resultado de gastos e ingresos resulta que no necesitas capital adicional, enhorabuena, eres un auténtico privilegiado. Sin embargo, para la gran mayoría será necesario contar con un capital adicional para poder mantener la calidad de vida y el poder adquisitivo.

Obviamente esto se obtiene a través de herramientas de ahorro que nos permitan ir consolidando un capital a lo largo del tiempo, capital que posteriormente utilizaremos como el complemento que necesitamos.

Generalmente es buena idea para calcular el dinero que tenemos que ahorrar, tomar el mismo porcentaje de gastos e ingresos que tenemos en la etapa laboral. Es durante la etapa laboral cuando hay que ahorrar, por tanto este cálculo es necesario. Si hemos determinado, por ejemplo, que necesitamos cubrir 4000 € anuales como capital adicional, y sumamos un periodo de tiempo determinado para percibirlos (recuerda que la esperanza de vida hoy en día es muy superior a la hace tan sólo una década) ya nos ponemos en situación de buscar los productos de ahorro necesarios.

En este cálculo no debes olvidar sumar a la rentabilidad que se proponga la pelea constante contra la inflación. La inflación hace que año tras año tus productos de ahorro tengan que luchar contra la subida de precios. Desde los seguros de ahorro hasta los planes de pensiones o fondos de inversión la cantidad de herramientas a tu disposición son muchas. Se trata de encontrar aquellas con las que te sientas más cómodo y respondan mejor a tus cálculos.

Imagen de Flickr



El kit de la madurez financiera

Mejorar nuestras finanzas suele ser uno de esos objetivos que nos marcamos tras el verano o en año nuevo.  Lo puedes lograr aplicando estos consejos.

Volvemos de vacaciones y miramos nuestra cuenta de ahorros con miedo. Sin embargo, tenemos formas o métodos de mejorar nuestras finanzas, de buscar formas de ahorrar y organizar mejor nuestra economía. Uno de ellas es la que sugiere Emily Guy Birken en la web www.wisebread.com en su artículo: ¿Líos de dinero? Prueba este kit de inicio de finanzas personales

El primer paso según la autora del artículo es crear una cuenta de ahorros, ya que es más fácil guardar dinero en un lugar diferente de los cheques. Además, puede servir como un fondo para situaciones de emergencia que todos podemos sufrir en cualquier momento y, de esta manera, no se ve afectado su gasto habitual. Puede ser interesante no tenerla en el mismo banco en el que tenga los cheques, de esta manera pone otra barrera para evitar gastar. El secreto para nutrir esta cuenta de ahorro es establecer transferencias automáticas regulares, para que ésta crezca sin pensar en ello.

El segundo paso es crear un presupuesto sencillo con el fin de organizar su dinero para que pueda gastarlo en las cosas que importan y dejar de hacerlo en las cosas menos importantes. Para ello debe hacer un seguimiento de sus ingresos y de sus gastos. Una vez que ya sepa lo que gana y lo que gasta  deberá empezar a administrar sus fondos con el fin de no gastar más de lo que gana. La clave de este punto es gastar en las cosas que usted más valora y dejar de hacerlo en cosas que para usted son superfluas.

El siguiente paso es invertir para la jubilación. En este punto hay muchas opciones, desde los clásicos planes de pensiones hasta los PIAS, tan de moda. Aquí puedes ver algunas más.

Imagen de Flickr



Lecciones de inversión que podemos aprender del póker

El póquer es un juego en el que la suerte tiene una importancia capital, pero también nos proporciona algunas lecciones de estrategia y gestión útiles para invertir.

Y es que, aunque obviamente no son lo mismo, del póker podemos extraer algunas conclusiones que son perfectamente aplicables a la inversión. .Así es como el póker puede convertirnos en mejores inversores.

No seguir los resultados a corto plazo

Si juegas más o menos habitualmente al póker habrás conocido muchos jugadores, malos jugadores, que funcionan a base de grandes golpes en momentos poco adecuados, jugándose todo de manera alocada. Este tipo de juego a veces proporciona grandes ganancias inmediatas.

Cuando perdemos frente un jugador así solemos cuestionarnos nuestras estrategias e incluso llegamos a pensar si no será adecuado, al menos en ese momento, hacer algo parecido y realizar grandes apuestas ilógicas que a tu rival le han funcionado tan bien. Lo que no sabes es la cantidad de pérdidas que ese jugador ha ido acumulando a base de una estrategia no razonada. Probablemente sea un jugador perdedor, incluso en el corto plazo, que sólo ha brillado en esa jugada o en jugadas parecidas, pero que a largo plazo perderá todas sus ganancias.

Tanto en el póquer como la inversión, las estrategias comprobadas tienen éxito a largo plazo. Este éxito puede ser más o menos moderado, e incluso atravesará depresiones de mala suerte, pero a la larga es el camino correcto.

 No te guíes por las corazonadas, usa las estadísticas

Sin olvidar la cuota de suerte que hay que tener para ganar en el póquer, la gran mayoría de jugadores ganadores reconocerá que el éxito en el póquer viene de saber entender las probabilidades. Déjate guiar por los buenos presentimientos ante una mano o por las sensaciones del momento, puede ser un error absolutamente garrafal.

Las posibilidades de que una pareja de sietes gane al final de la mano a una pareja de ases es siempre la misma, no se va a modificar porque tú te sientas afortunado esa noche. Del mismo modo, invertir basándose en corazonadas, intuiciones o pronósticos poco ortodoxos hará que te vaya tan bien como con esa pareja de sientes frente a mis ases. A veces podrás ganarme al final de la mano, a largo plazo perderás todo.

El exceso de confianza es un grave error

No importa lo hábil que seas, tú no controlas cuál es la siguiente carta que va a llegar a tu mano. El exceso de confianza o la sobreestimación de las posibilidades de uno mismo en la mesa es un error gravísimo en el póker. Del mismo modo, los excesos de confianza en las inversiones son un error muy común y bastante grave.

Es cierto que estos excesos de confianza vienen en parte acompañados por pronunciamientos de expertos que valoran la subida de tal o cual valor, de tal o cual mercado. Debemos recordar en este caso que un experto en economía o inversión puede orientar, pero no tiene la capacidad de predicción sobre hacia dónde se dirigen los mercados, no como para generar un exceso de confianza en nuestras decisiones.

El control emocional es básico

Tanto en el póquer como en la inversión el control emocional es esencial. No es sencillo controlar una racha de malas cartas en el póquer, como tampoco es sencillo mantenerse sereno ante una mala racha en nuestras inversiones. Dejarse llevar por la frustración y operar bajo el pánico no es en ninguno de los dos casos la solución.

El control emocional es más importante incluso en la inversión que en el póquer. El motivo es que, en frío, sabemos que el éxito o el fracaso se van a medir en la capacidad que tenemos de mantenernos sin perder los nervios durante los periodos difíciles, sabiendo que los movimientos en los mercados presentan un funcionamiento cíclico. Del mismo modo en el póquer sabemos que tarde o temprano las cartas volverán a sonreírnos.

La casa siempre gana

Podemos tener días ganadores y días perdidos jugando al póquer, pero tenemos una certeza inamovible, la casa siempre gana una cantidad de cada bote que has jugado.

Dependiendo de las comisiones que la casa aplique tus ganancias se van a ver reducidas, ya que una parte de ella se destina a dichas comisiones. Obviamente lo mismo ocurre en la inversión, tú puedes incluso llegar a perder dinero en tus inversiones, pero las comisiones las habrás abonado o tendrás que abonar puntualmente. Es importante tener esto en cuenta para no perder de vista la importancia de los gastos y comisiones en nuestra inversión.

Imagen de Flickr



Cada cuánto deberías revisar tu PIAS

Cuando contratamos un producto de ahorro como un PIAS resulta natural y muy aconsejable que queramos conocer su evolución. De hecho, deberíamos revisar su estado más de una vez al año.

El Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) es un producto de ahorro a largo plazo que nos propone mantener un modelo de ahorro sistemático, garantizado y asegurado, para en el futuro poder acceder a una renta vitalicia proveniente del capital que hemos aportado más la rentabilidad que producto nos ofrece.

El PIAS nos permite realizar aportaciones periódicas y, en el momento del rescate, tener ciertas ventajas fiscales. Sin embargo, para poder acceder a deducciones en el cálculo del IRPF debemos tener claro que cumplimos una serie de cuestiones a tal efecto. Estas cuestiones pasan por saber que la aportación máxima que podemos realizar al plan no puede exceder de 8000 € anuales, que el monto total del plan no puede superar los 240.000 €, que el beneficiario debe ser el mismo que la persona asegurada y que no se puede retirar el dinero hasta un mínimo de cinco años desde suscrito el plan.

Es cierto que este producto de ahorro puede ser rescatado de diferentes maneras, es decir, no sólo como renta vitalicia, también en varios pagos o incluso en un pago único, pero, los beneficios fiscales sólo favorecen en forma de desgravación al rescate en el modo de renta periódica.

Cuándo revisar el PIAS

En primer lugar hay que tener claro que, como norma general, este tipo de productos garantizados no asumen el riesgo de mercado de otros productos de ahorro. Esto significa que las revisiones de tu plan no tienen por qué ser tan exhaustivas como si estuviera apostando por otras herramientas de ahorro. En realidad, los PIAS han sido tradicionalmente un producto de ahorro a largo plazo conservador, aunque hoy en día existen versiones para perfiles financieros más avezados.

A partir de aquí, es cierto que conviene revisar la evolución anual del rendimiento de nuestro plan proporciona. Esto es así porque el traspaso entre PIAS es posible y no resulta gravoso.

Por otro lado, siempre que recordar que estamos hablando de productos a largo plazo, obsesionarse en la evolución de este tipo de productos de manera constante.

Con estas dos medidas en mente, lo recomendable es una revisión mínima de dos veces al año y lo aconsejable dedicar por lo menos diez minutos al trimestre para saber cómo marcha nuestro plan de ahorro.

Cómo funciona el PIAS

Se trata de un producto de ahorro con un seguro añadido en el que se nos garantiza el capital y un rendimiento en función del tipo de interés técnico vigente en cada momento.

Por tanto, a la inversión que nosotros realizamos se le va añadiendo una rentabilidad. Esta estabilidad se nos va comunicando de manera anual, y se orienta a la consolidación de un capital que, rescatado en forma de renta vitalicia tiene beneficios fiscales.

Imagen de Flickr



Cuándo te compensa comprar la casa de la playa y cuándo no

Comprar una casa en la playa es el sueño de muchos españoles. Sin embargo, la adquisición de una segunda vivienda con fines vacacionales no siempre resulta una buena idea para el bolsillo.

Y es que no es tan fácil acertar en este tipo de compras como pudiera parecer. Habitualmente se trata de compras muy imaginadas pero poco pensadas, que no siempre resultan acertadas las finanzas personales. Vamos a repasar algunas cuestiones que hacen que comprar la casa en la playa pueda ser interesante y que compense económicamente.

Cuándo compensa comprar una casa en la playa

Que sea una compra meditada

Comprar una vivienda vacacional sólo por el anhelo de tener una casa para ir de vacaciones puede no ser un buen negocio. Se trata de una operación financiera lo suficientemente importante para nuestra economía personal como para que deba ser muy meditada. Generalmente una compra meditada compensa siempre más que una compra por impulso o por anhelo.

Que la casa esté en una zona conocida

Aunque parezca mentira, muchas casas vacacionales se compran casi como por catálogo, desconociendo el entorno y sus características y, por supuesto, sin tener ningún tipo de relaciones sociales en ese ámbito geográfico. En una época en la que los precios de la vivienda se mueven poco, como la actual, arriesgarse a la lotería de acertar en la compra es mucho arriesgar. Si la casa está en un ámbito geográfico conocido vamos a poder valorar mucho más su coste de manera realista, pero también vamos a apostar por el conocimiento del valor añadido que el entorno puede proporcionar.

Cuando tienes claro los gastos que supone mantener una segunda vivienda

Una casa vacacional puede ser un asunto fantástico durante el verano que acaba convertido en un problemón y un chorro de gastos en el invierno. No sólo hay que tener claro el coste de la adquisición de la vivienda, también los gastos de mantenimiento, comunidad e impuestos que puede generar. Si tienes un control total sobre sus gastos puedes visualizar claramente el impacto que tiene sobre tu bolsillo, y decidir si la compra es viable o no.

Cuando salen las cuentas en la relación compra/alquiler

Tanto si quieres la vivienda como inversión como si la vas a utilizar efectivamente como segunda residencia para tus vacaciones resulta básico descubrir la relación entre el valor de la vivienda, lo que tú pagas por ella, y la posibilidad de rentabilidad a través del alquiler.

En la actualidad en nuestro país las medias de rentabilidad por alquiler en zona vacacional varían mucho según las zonas, pero, también obviamente según el precio asumido por el comprador. Si el alquiler que puedes obtener por tu vivienda vacacional supone al menos un 4% mensual por encima del gasto que asumes, incluyendo hipoteca, gastos de mantenimiento, impuestos etcétera,  la operación es interesante. Entre un 2% y un 4% depende del objetivo que te hayas marcado. Por debajo del 2%, y teniendo en cuenta la evolución de los precios de la vivienda puede que hoy en día no sea interesante la compra como inversión, aunque puede seguir siéndolo como segunda vivienda.

Cuándo no compensa comprar una casa en la playa

Obviamente no compensa comprar una casa en la playa si los puntos que hemos repasado anteriormente son lo opuesto. Es decir, no compensará comprar una casa en la playa si la rentabilidad que ofrece en relación compra/alquiler es negativa, tampoco si no conocemos el ámbito geográfico, ni los gastos que puede suponer ni si es una compra impulsiva.

Aun así hay otros factores a sumar que pueden hacer que no te compense comprar esta vivienda vacacional.

El clima

Es una vivienda para vacaciones y por tanto el clima es importante y debe ser tenido en cuenta. El clima no sólo va a influir en el valor de la vivienda, también en su potencial de ocupación durante diferentes estaciones del año, e incluso puede influir en cuestiones como los seguros. Una vivienda apartada en una zona con escasa población durante un largo periodo de tiempo sin duda será valorada como tal por la aseguradora, encareciendo la póliza.

No tener en cuenta el impacto del trayecto

Este es un error desafortunadamente muy común al que no prestamos la atención que debería. No medir también los costes e impactos del trayecto a la segunda vivienda puede traer consigo un sobrecoste muy elevado que a la larga haga que no sea tan rentable la compra.

Esto puede ocurrir tanto por exceso como por defecto. Tanto en los lugares con un exceso de turismo vacacional, a los que llegar supone horas de caravanas de tráfico, como a los lugares excesivamente apartados e incluso en otros países o continentes. Es básico tener en cuenta la importancia del trayecto ya que puede influir mucho en que comprar una casa no sea tan rentable.

Imagen de Flickr



Productos financieros que podrás recuperar como renta

No todos los productos de ahorro se recuperan de la misma forma. Repasamos los ahorros que podrás cobrar como renta a lo largo del tiempo.

Las rentas vitalicias como complemento a las pensiones públicas de jubilación pueden ser una herramienta muy útil para no perder poder adquisitivo. De hecho, es la fórmula preferida de la mayoría de ahorradores a la hora de recuperar su ahorro. El motivo es que se aseguran cobrar su dinero durante un largo periodo de tiempo y evitar las tentaciones de tenerlo todo en cuenta y disponible.

Hay que partir de la base de la posibilidad de contratar una renta vitalicia a partir de una aportación única en cualquier momento, es decir, es posible formalizar esta herramienta como producto único no proveniente de otro producto o herramienta de ahorro. Sin embargo, el escollo que esto presenta es la necesidad de realizar una aportación elevada que tal vez nuestra economía doméstica no está preparada. Por ello, existe la opción de apostar por productos que van desarrollándose a lo largo del tiempo y consolidando un capital que es el que se rescatará en forma de rentas periódicas en el momento de la jubilación.

Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático

Los PIAS son un claro ejemplo de producto orientado a ser rescatado en forma de renta. Se vienen a considerar planes de ahorro con la presencia de seguros de vida, orientados a acumular un capital para ser rescatado en el momento de la jubilación.

Este producto puede ir engrosando el capital a partir de aportaciones periódicas o aportaciones únicas. Estas aportaciones se van a remunerar a través de un tipo de interés mínimo que se pacta con la compañía aseguradora.

Los PIAS se convierten de manera automática en renta vitalicia, es decir, en el momento de la jubilación se comienza a percibir una renta mensual que ya es conocida de antemano y que depende del capital que se haya acumulado a lo largo de la vida del producto.

Desde el punto de vista fiscal quedan exentos los rendimientos que se generan desde el pago de la primera prima hasta que se inician cobro de la renta vitalicia. Es importante tener en cuenta que  esta renta vitalicia no puede constituirse antes del décimo año transcurrido tras el abono de la primera prima.

Existe un límite máximo de aportaciones a este tipo de herramientas de ahorro que se encuentra establecido en los 8000 €, sin embargo, este límite máximo es independiente de las aportaciones a otras herramientas de ahorro como planes de pensiones, planes de previsión asegurados u otro tipo de seguros. Sin embargo, cada contribuyente sólo puede contratar un único PIAS de manera simultánea.

Por último hay que tener en cuenta que el rescate del ahorro se puede realizar en cualquier momento, pero, si se rescata antes de transcurridos 10 años desde su contratación se pierde la ventaja fiscal y además se perderá buena parte de la rentabilidad obtenida.

United Linked

En este caso nos encontramos ante un producto que permite su rescate en forma de renta en el momento de la jubilación entre otras opciones.

Se trata de un producto de ahorro que parte de un seguro de vida que viene a ofrecer cobertura sobre fallecimiento, invalidez y jubilación. En este producto se realizan aportaciones que van a ser invertidas en una cesta de fondos de inversión o cartera de valores. Esta inversión queda determinada por el perfil de riesgo que deseemos asumir ya que existen opciones variadas que van desde inversiones muy conservadoras hasta muy agresivas.

Estamos por lo tanto antes de un seguro de vida asociado a un mecanismo de inversión. Dentro de las características destacables de esta herramienta está la posibilidad de ir modificando las cestas de inversión y de este modo modificar las estrategias de riesgo. Estas modificaciones no acarrean costes, no tienen efectos fiscales y se pueden realizar tantas veces se considere necesario.

El United Linked permite aportaciones periódicas de cantidades bajas que ofrecen una gran diversificación a partir de pequeñas cantidades de dinero que no puede conseguirse con otros mecanismos de inversión. El producto también es susceptible de ser rescatado en cualquier momento aunque, la liquidación va a traer consigo penalizaciones. En esto también se diferencia de otros productos de ahorro que sólo pueden ser rescatados bajo ciertas circunstancias.

Por último otro aspecto importante es que este producto de ahorro no forma parte de la herencia, y por tanto, no se hace público al fallecimiento como el testamento. Por tanto, sólo será comunicado al beneficiario o beneficiarios del seguro.

Como ya hemos dicho puede ser rescatado en forma de rentas vitalicias, en este caso traerá consigo los beneficios fiscales de otros productos de ahorro a largo plazo.

Es importante no obstante tener en cuenta un hecho fundamental, en los United Linked la rentabilidad no está asegurada ya que se asocia a la evolución de las cestas de fondos o los valores elegidos. Más aún, el riesgo también alcanza al capital ya que éste no está asegurado. Por tanto, se trata de un producto en el que puede no obtenerse la rentabilidad esperada y también pueden ocurrir pérdidas sobre el capital aportado.

Los Fondos de Reparto

Tal vez menos conocidos, los fondos de reparto han ido abriéndose un hueco en los últimos años en el interés del inversor.

Se trata de una modalidad de fondos cuya principal diferencia con los fondos de inversión tradicionales es el reparto de dividendos de manera periódica, un reparto puede hacerse desde anualmente hasta mensualmente.

En el caso de los fondos de acumulación, los más habituales, lo que se hace es reinvertir los beneficios de los dividendos en el propio patrimonio del fondo, mientras que, en el caso de los fondos de reparto, los dividendos son abonados a los inversores. De este modo se puede considerar un producto interesante para quienes desean disponer una renta periódica convirtiéndose, por ejemplo, en una alternativa a productos como los depósitos bancarios con una rentabilidad muy baja en la actualidad.

Es importante tener en cuenta que cada fondo para tener sus características particulares, no se trata de un producto uniforme ni estándar. Las rentas pueden ser mensuales, trimestrales o anuales y habitualmente se reparte dividendo que se obtiene de las diferentes acciones que integran el fondo.

También existe la posibilidad de las rentas periódicas aseguradas. En este caso, cuando no es suficiente el reparto de dividendo, el fondo acude a la venta de parte de las participaciones en cartera, de este modo se sacrifica patrimonio pero se cumplan los compromisos de pago. Hay que tener en cuenta que esto no tiene necesariamente que ser beneficioso ya que en el fondo es un reembolso a pequeñas partes de las participaciones.

Imagen de Flickr



Cómo aprovechar el síndrome del nido vacío para impulsar tu jubilación

Es algo inevitable. Con el paso de los años la que fuera una casa llena de niños primero y adolescentes después perderá parte de esa vida para volver a ser la vivienda de la pareja. El estar solos y sin los niños provoca lo que se conoce como el síndrome del nido vacío. En lugar de quedarnos con la parte negativa de esa sensación de que falta algo para darle in impulso a tus planes de jubilación.

Y es que ahora que ya no están los niños se abren un sin fin de posibilidades para ahorrar más y hacer un mejor uso del dinero que entra en casa. Estas son algunas estrategias que pueden ayudarte a tener una jubilación mejor o a vivir con más libertad financiera.

Desconecta los servicios innecesarios

Desde esa conexión a internet ultrarrápida que no usas hasta la suscripción a Netflix que no necesitamos y tampoco vemos de todos modos. Hay un sin fin de servicios y pagos que realizamos por tener a los hijos en casa que podrías replantearte. De hecho, segundo que existen algunas de las que ni estamos al tanto.

La marcha de los hijos a la universidad o a vivir en otra casa es el momento ideal para sentarse y repasar todas las facturas de gastos fijos para comprobar qe no hay ninguna suscripción oculta o que ya no pensamos usar.

Cambia de casa

Es una decisión algo más drástica, pero también una de las más útiles. Con los hijos fuera de la ecuación es fácil que la vivienda familiar se haya quedado grande o vaya a quedarse grande en poco tiempo. La realidad es que una pareja no siempre necesita una casa de tres o cuatro habitaciones.

Además, mantener una vivienda más grande hará que los gastos en suministros se disparen, al igual que los de mantenimiento, además de llevarnos más tiempo en términos de limpieza y orden. La solución es cambiar de casa para marcharnos a una más pequeña. Si la casa está comprada o todavía estamos pagando la hipoteca, una buena elección puede ser alquilarla para irnos nosotros de alquiler. Lo normal es que al tratarse de una casa más pequeña el alquiler sea más barato, con lo que también estaremos generando una renta adicional que sumar a los ahorros para la jubilación.

Alquilar una habitación puede ser otra alternativa para sacar partido a la vivienda sin los hijos.

Revisa la lista de la compra

La mayoría de personas hacemos la compra en modo automático y, salvo para caer en las trampas del supermercado, repetimos la lista de productos una y otra vez. Hay que evitar caer en esta rutina y reevaluar nuestras necesidades.

Sin los hijos habrá muchas compras que se puedan eliminar, desde helados hasta galletas pasando por desayunos hipocalóricos o refrescos. Esto vuelve a suponer una importante fuente de ahorro que se puede aprovechar. Eso sí, para no caer en lo que se conoce como la trampa del gasto creciente, es mejor hacer números y ahorrar efectivamente ese dinero que ya no nos estamos gastando.

Ahorrar más

Los hijos son fuente de felicidad, pero también de gasto, desde el móvil hasta la ropa. Ahora que estamos solos podemos ahorrar mucho más para alcanzar la jubilación con la que soñamos. Una buena forma de lograrlo es con un ahorro sistemático para la jubilación a través de PIAS y otros productos de ahorro.

Un consejo para ahorrar más con el síndrome del nido vacío es no realizar ninguna gran compra durante el primer año sin los hijos, para acostúmbranos a vivir ahorrando más y no gastando más.

Cuidar más la salud

Como ya hemos visto anteriormente, la salud puede jugar un papel crucial en nuestra jubilación. Tanto es así que es la mayor preocupación de los mayores de 60 años.

Aprovechemos este cambio en nuestras vidas para cuidar más de ella, ya que puede suponer una diferencia al jubilarse.

En el blog Salud y Vida Sana puedes encontrar fórmulas para estar más en forma con muy poco esfuerzo, así como trucos para mejorar tu alimentación.

Imagen de Flickr



Consejos para comprar un coche

Nunca está de más una serie de consejos para comprar un coche nuevo y cómo afrontar el pago del mismo. La clave es que siempre será mejor hacerlo en efectivo que con un préstamo.

Si estás pensando en cambiar de coche, si estás buscando una oportunidad para hacerlo o simplemente no sabes por dónde empezar debes saber que hay maneras de conseguir muy buenas opciones para conseguir el mejor trato. El primero de los consejos es tratar de evitar la financiación de tu coche, que suelen tener un tipo de interés alto y, en la medida de lo posible, pagarlo en efectivo. La diferencia, para un coche de 22.000 euros, puede llegar a ser de 6.000 euros más si lo financias, lo cual a largo plazo ahoga tu economía.

Para pagar en efectivo debemos tener en cuenta una serie de cuestiones como conocer bien nuestros números, por dentro y por fuera. Es importante saber qué coche nos podemos permitir con nuestra capacidad de ahorro. Para ello es interesante comenzar un fondo de automóvil, o lo que es lo  mismo, ir retirando dinero para pagar el coche. Márcate una cifra de ahorro, por ejemplo, el 10% o el 15% de lo que ganas al mes.

Mientras pasan los meses y vas ahorrando haz averiguaciones sobre qué coche se adapta mejor a los que necesitas, reúne experiencias, pregunta a las personas que tienen esos vehículos, incluso, pruébalos. Nadie debería comprar un coche sin probarlo. Cuando ya posees el dinero que te quieres gastar es interesante que no te apresures. Valora tus opciones, acude a los concesionarios y a agentes privados. Estate atento a las ofertas. Hay muchos concesionarios que te hacen descuentos porque tienen que dar salida a los coches ya que matriculan una serie de ellos por obligación del fabricante y deben darles salida antes de que llegue la nueva remesa. Y no descartes, para nada, las ofertas de kilómetro 0. Puedes llegar a encontrar ofertas muy interesantes.

Si necesitas financiar el coche

Si te urge comprar un coche o no puedes juntar el efectivo para pagarlo o, simplemente, se adapta mejor a tu economía familiar el hecho de pedir un préstamo para comprarte el coche debes tener en cuenta, también, una serie de circunstancias. La primera es que también aquí debes saber cómo son tus números. Por norma general, el préstamo, lo que dediques a pagar el coche, no debería superar el 15% de lo que ingresáis en casa. Además, puede ser interesante financiar el coche a través de una cooperativa de crédito o banco local que le pondrá más fácil las cosas, será, en teoría, más cercano y más barato. Confiar en los préstamos que le ofrece el concesionario, de base, parece una mala idea.  A la hora de evaluar el préstamo tenga en cuenta que debe ser lo más corto posible para limitar, de esa manera, los intereses que pagamos por el mismo.

En general los créditos suelen ser de 60 meses, pero su vehículo pierde mucho valor en este tiempo. Por lo tanto, hágase un favor y pague el crédito lo antes posible. Cuantas menos letras, mejor. Como en el caso del pago del coche en efectivo, anote las necesidades que tiene y busque, dese tiempo para encontrar el coche que mejor se adapta a sus necesidades. Y recuerde que cuanto más puedas entregar en efectivo como entrada, menor será el número de plazos que tendrás que pagar ese crédito, con sus intereses.

Imagen de Flickr



5 formas de saber si eso que quieres comprar es absolutamente necesario

No comprar de manera impulsiva es una buena idea para tus finanzas personales. Descubre cinco formas de saber si lo que quieres comprar es necesario o no.

La compra compulsiva o poco meditada es una de las responsables de generar el caos en los presupuestos de las finanzas domésticas. En principio, adquirir de manera compulsiva cosas que no son necesarias no es  nada bueno para tu bolsillo ni para una economía personal saneada y realista.

Por tanto, antes de realizar una compra, sobre todo si ésta es de un importe medio o elevado, conviene tener clara la necesidad de adquirir ese producto o servicio. Vamos a repasar cinco maneras a través de las cuales puedes llegar a saber si lo que deseas comprar es realmente necesario o no.

No lo compres inmediatamente

Tómate un tiempo antes de hacer la compra. Esta es una manera muy eficaz de saber si lo que quieres adquirir es realmente necesario o no. Cuanto más caras sean las cosas o mayor esfuerzo económico te supongan debes emplear más tiempo a la hora de recapacitar.

Por ejemplo, para una pequeña compra una semana puede ser suficiente, para compras más grande es igual necesitas más de un mes. Si transcurrido ese periodo sigues necesitando el producto, es que igual efectivamente es necesario.

Durante este periodo de tiempo procura identificar la cantidad de veces en las que efectivamente necesitas ese producto o en las que te habría sido útil. Evidentemente, algo que resulta muy útil o que utilizas en muchas ocasiones puede ser una compra que valga la pena.

Busca alternativas a la compra

No siempre es necesario realizar una compra cuando podemos encontrar alternativas al gasto. Por ejemplo, valorar la posibilidad de alquilar de ese producto, pedirlo prestado, fabricarlo tú mismo si eres mañoso…

Pero además, podemos buscar alternativas diferentes que puedan suplir la funcionalidad de la compra. En muchas ocasiones desdeñamos cosas que ya tenemos y que infra utilizamos, esto es algo que ocurre mucho, por ejemplo, con la ropa y complementos.

Las alternativas pueden ir más allá de no comprar el producto. También se puede acudir a tiendas de segunda mano, buscar por internet, mercadillos, etc.

Descubre todo lo que tienes y si hace falta haz un inventario

Duplicar compras es mucho más frecuente de lo que podemos pensar. En muchas ocasiones tendemos a comprar cosas que ya tenemos y que simplemente no buscamos o no nos caen a mano, especialmente cuando se trata de objetos de escaso valor.

Desde luego, antes de comprar nada es importante tener claro que no tenemos algo igual o que pueda servir para lo mismo.

En cuestiones como ropa, calzado, complementos, ocio, menaje de hogar, etc, parece importante tener claro lo que poseemos y si es posible incluso hacer un inventario de todo ello clasificándolo según su estado y sus posibilidades de uso.

Comprueba si te puedes permitir comprarlo

Esta es otra cuestión que siempre hay que tener en cuenta y que debe ser motivo de rechazo de una compra si hace falta.

Antes de comprar nada es importante tener claro que podemos adquirirlo y que no trastoca mucho nuestros gastos mensuales. Si llevas un presupuesto de tus ingresos y gastos del mes, esta compra debe encajar en el presupuesto. Si no encaja, si no existen fondos de los que tirar para realizar la compra, es mejor no hacerla salvo si es excepcionalmente necesaria.

¿Por qué quieres ese producto y no otro?

Probablemente esta sería la última reflexión antes de realizar la compra. Es muy subjetiva, ya que en este punto seguramente hemos tomado de manera racional o emocional la decisión. Aun así, sería interesante detenerse a pensar porque buscamos ese producto exactamente y no otro.

Este tipo de reflexiones nos pueden llevar a buscar propuestas y ofertas más adecuadas al gasto que podemos realizar, más aún, incluso a replantearnos la utilidad de la compra.

Imagen de Flickr



Por qué deberías dejar de ser tan conservador con el dinero que inviertes para tu jubilación

Ser excesivamente conservador con el dinero que se invierte en la jubilación puede no resultar una buena idea. Descubramos los motivos.

No es ninguna casualidad que la preocupación por los ingresos futuros sea una de las cuestiones que más quita el sueño a las personas a partir de los 30 años. El futuro de las pensiones públicas no parece muy halagüeño. A quienes no han puesto en marcha su plan de ahorro para jubilación antes de los 30 parece que les entra la prisa lllegado ese momento. Y la prisa nunca es buena consejera.

Si preguntáramos a todas las personas que se acercan por primera vez al ahorro para la jubilación, es probable que una gran mayoría se definieran como conservadoras con respecto a su dinero. Sin embargo, también es probable tan sólo un pequeño porcentaje resultasen ser verdaderamente conservadoras si analizasen la inversión a largo plazo de manea objetiva.

¿Pero eres o no eres conservador en cuanto a la inversión?

Y es que no debemos confundir el perfil de ahorrador conservador con el perfil de aquel que no quiere perder dinero en sus inversiones. Si tomáramos la segunda de las cuestiones como clave para definir al perfil conservador, resultaría que todos los inversores son conservadores, ya que nadie quiere perder dinero. Tanto es así que la primera regla de Warren Buffett con sus inversiones es nunca perder dinero ¿Y la segunda? Hacer caso de la primera.

Por tanto, a la hora de definirte debes ampararte en otros parámetros, además de no querer perder dinero, como todos los demás.

El tiempo es el que define más al inversor para jubilación

Debemos tener claro que lo que estamos tratando de hacer es poner nuestro dinero a trabajar. Inmovilizar el ahorro tiene muy poco sentido, ya que si éste no ofrece rendimiento difícilmente podremos obtener rentabilidades sustanciales. En definitiva, tener dinero parado no produciendo más dinero no es una buena idea para nuestra futura jubilación.

El tiempo que te resta antes de la jubilación es la medida más realista que puedes tener en cuenta antes de definir el tipo de inversión que vas a realizar. A mayor distancia con la jubilación, más posibilidades de asumir pérdidas puntuales en una inversión para buscar más rentabilidad en los momentos positivos de dicha inversión.

Obviamente, en el polo opuesto, cuanto más cerca de la jubilación, menos riesgo deberíamos asumir con respecto a nuestro dinero ahorrado, aunque incluso esto es discutible ya que con las rentabilidades actuales de los productos garantizados no estamos en condiciones ni de batir a las subidas de precios al consumo, algo obligatorio para cualquier rentabilidad que se precie.

Otro factor que debería influir a la hora de dejar de ser o creer que eres conservador con tu inversión para la jubilación es tu capacidad de ahorro y la manera en la que lo distribuyes. Cuánta mayor capacidad de ahorro tengas y cuanto mayor sea la distribución de tus activos, más podrás apostar por la diversificación en la inversión, probablemente este es el mejor elemento de seguridad en la actualidad para tu dinero.

La aversión al riesgo y el miedo al miedo

No podemos entender a la ligera lo que significa la aversión al riesgo, esto es algo que también solemos hacer a la hora de valorar nuestra posición respecto a la inversión. La aversión al riesgo, el miedo a perder tu dinero, debe ser entendida realmente casi de manera literal. Es el pánico a las perdidas, sin embargo este pánico necesita justificación objetiva.

Es decir, a 30 años distancia de la jubilación, con buena capacidad de ahorro y una diversificación equilibrada en diferentes herramientas de inversión también puedes tener miedo a perder en momentos puntuales dinero, pero cerrar opciones en buscar de rentabilidad por miedo no sería lo más interesante para tu bolsillo.

En general cuando todos los elementos objetivos, horizonte temporal, capacidad de ahorro, diversificación del ahorro, asesoría, nos permiten pensar en apostar por inversiones rentables a largo plazo, debemos pelear contra los elementos más subjetivos como las sensaciones o los rumores.

Imagen de Flickr




Página 1 de 1612345...10...Última »