Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

La reforma fiscal que entrará en vigor en 2015 ha dado un vuelco al sector del ahorro y la inversión. Planes de pensiones, PIAS, Fondos de inversión, PPAs, depósitos… ¿Quién sale ganando y quién perdiendo con los cambios?

Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

Desde la fiscalidad general del ahorro hasta las restricciones a determinados productos concretos. La reforma fiscal que nos espera a partir de 2015 afecta a todo el ámbito de la inversión y el ahorro, sobre todo a largo plazo.

Lo primero que debemos saber es que la nueva normativa apuesta por un modelo más escalonado en el pago de impuestos y que, con carácter general, pagaremos menos por los beneficios de nuestros ahorros. Esto se debe a que cambian los tramos de las rentas del ahorro, que pasan de los tres actuales a cuatro al tiempo que se rebajan los tipos.

La siguiente tabla muestra la evolución, que será gradual y finalizará en 2016.

Pero una cosa es que todos se beneficien de la medida y otra que algunos obtengan más ventajas que otros. Y es que la reforma fiscal introduce además cambios concretos para algunos vehículos de ahorro. Vamos a repasar cuáles son y quien sale ganando o perdiendo con el nuevo escenario impositivo.

Depósitos → Sin cambios en el horizonte, no salen ni más beneficiados ni perjudicados que el resto. Como todos, se aprovecharán de unos tipos más bajos, pero no hay nada más que afecte a sus fortalezas o debilidades como vehículo de inversión. Eso sí, deberán enfrentarse a un nuevo competidor en los Planes de Ahorro 5 de los que hablaremos más tarde.

Fondos de inversión → Ven mejora su fiscalidad frente a los planes de pensiones al mantenerse todas sus ventajas y, sobre todo, la exención de tributar por los beneficios cuando se reinvierten en otro fondo. Además, se benefician de la rebaja general sobre las rentas del ahorro.

Planes de pensiones – Reciben una de cal y otra de arena que, si dejamos de lado las cifras medias de inversión, los colocarían del lado de los perdedores. Por un lado se pone fin a su endémica falta de liquidez. La reforma permitirá retirar el capital una vez hayan transcurrido 10 años desde la inversión. A cambio, se restringen sus beneficios, de forma que ahora sólo se podrán reducir de la base imponible 8.000 euros, sin tener en cuenta ninguna franja de edad.

Acciones → Mejoran por el simple hecho de que se eliminan las restricciones temporales para compensar pérdidas y para tributar como renta del ahorro o al tipo marginal.

Dividendos → Aunque no son un producto de inversión en sí mismo, merece la pena dedicarles su apartado particular. Son quizás los grandes perjudicados, pues la reforma elimina el límite de 1.500 euros de exención en el pago de dividendos. A partir de 2.105 habrá que pagar impuestos por todo el dinero que se gane por esa vía.

ETFs → Como el resto de productos, mejora en términos generales.

PPA y nuevo Plan Ahorro 5 → Mejora su liquidez, pues ahora sólo habrá que esperar 5 años para poder disfrutar de exenciones a la hora de retirar el dinero. Sin embargo, está por ver cómo le afectará la llegada de los nuevos Planes de Ahorro 5, que se pueden estructurar como cuentas corrientes o como planes de vida.

Renta fija → los bonos y letras del tesoro se quedan, en términos generales, como estaban.

Vivienda-> Aunque muchos todavía no lo ven como una inversión, lo es. Quienes estén pensando en comprar vivienda para alquilar a terceros, deben saber que mantiene intacto su atractivo y sus ventajas en forma de reducciones del 60% por los beneficios obtenidos por el común de los inquilinos –los menores de 30 años permiten aplicar una reducción del 100%-.

Y ahora que ya sabes cómo tributa cada uno ¿Con cuál te quedas?

 

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Imagen de Flickr



¿Realmente compensa la vinculación bancaria?

Desde hace varios años bancos y cajas de ahorro han pasado de fidelizar clientes a vincularlos. Ante la pérdida del usuario ‘de confianza, de toda vida’, que tenía todos sus ahorros en una misma entidad y contrataba todos sus productos en ella y la dificultad para recuperarlo ante el aumento de oferta, las entidades han optado por uno modelo de negocio que prima la contratación de varios productos.

vinculacion-bancaria

El ejemplo clásico de vinculación bancaria lo encontramos en el ámbito de las hipotecas, donde para conseguir el préstamo era necesario contratar además un seguro de vida, de hogar y contar con la nómina domiciliada en el banco. En algunos casos esta vinculación se premiaba con mejoras en el diferencial, pero en otras ni siquiera eso. Así, hemos asistido a hipotecas cuyo diferencial respecto al Euribor bajaba según se contaba con depósitos, planes de pensiones o fondos de inversión y subía si se retiraban los ahorros del banco.

Los beneficios de la vinculación bancaria para la entidad están claros y van mucho más allá de los beneficios que le pueda generar ‘tener atado al cliente’. En teoría, a través de los productos que una persona tiene contratado y de sus movimientos bancarios es posible conocer en buena medida su comportamiento financiero y su perfil inversor, lo que a su vez aumentará la tasa de éxito en la colocación de productos. Dicho de otra forma, que se podrán afinar mucho más las propuestas de contratación de nuevas inversiones al ser estas más afines a los intereses y expectativas del ahorrador.

Así, por ejemplo, una persona que haya contratado un fondo de inversión y un depósito es posible que esté interesada en comprar acciones, pero quizás no lo esté tanto si posee un depósito y un PPA.  El beneficio para el usuario en este punto radica, más allá de las posibles ventajas económicas por contar con varios productos y obtener así mejores condiciones, en que se supone que recibirá propuestas más personalizadas y que encajen mejor con su idiosincrasia financiera.

La única pega es que para eso hay que confiar también en que el banco obrará como asesor más que como vendedor. ¿Cuál es vuestra opinión?

Imagen – Groume en Flickr



Ventajas y desventajas de los depósitos

Los depósitos son, por derecho propio, la inversión con más tradición en España. De forma resumida cuando contratamos un depósitos llegamos a un acuerdo con la entidad de forma que le dejamos nuestro dinero en el banco para que éste ‘juegue’ con él durante un plazo determinado a cambio de interés o beneficio previamente pactado. Cuando se alcanza el periodo fijado el banco nos devolverá el dinero más los intereses ‘y todos tan amigos’.

balanza depositos pros y cons

Seguro que así explicado a muchos les recordará mucho a un préstamo y es que, en el fondo, existe muchas similitudes. Después, lógicamente, se podrá complicar la estructura del depósito tanto como se quiera incluyendo una parte fija y otra ligada al destino de un paquete de acciones, la inflación e incluso los resultados del Real Madrid si se quiere para aumentar su rentabilidad. Así funcionan muchos depósitos estructurados, pero estos son, en cierto sentido, otra historia.

Ventajas de los depósitos

Si algo define en teoría a los depósitos es su sencillez y, de hecho, pese a esa capacidad para complicarlos, los más contratados son siempre también los más básicos y fáciles de entender. Como se ha podido comprobar la estructura de un depósito clásico no ofrece mucho hueco para las trampas, más allá de las comisiones, que serán la de apertura (no suele aplicarse) y, en todo caso, la de cancelación anticipada. Bastará con asegurarse de cuál es y cómo se articula para que no haya problemas.

Pero la gran ventaja de los depósitos no es esta, sino su gran seguridad. Los depósitos son, junto con las cuentas corrientes, el único producto asegurado por el Fondo de Garantía de Depósitos o FGD que, como explica el Banco de España (BdE), cubre hasta 100.000 euros por persona y entidad financiera. De esta forma, si tenemos 50.000 euros en un banco invertidos en un depósito y 70.000 en otra entidad nuestro dinero estaría cubierto por el Estado, por lo menos sobre el papel.

Desventajas de los depósitos

Como ya hemos visto en numerosos ejemplos a la hora de hablar de ahorro e inversión, existe una estrecha relación entre el riesgo y la rentabilidad de modo que a mayor riesgo mayor rentabilidad y viceversa. En este sentido, y salvo durante el corto periodo de la llamada guerra de depósitos, esta inversión ofrece rendimientos exiguos. Ahora están incluso delimitados, no legalmente, pero sí por la recomendación del Banco de España y del Gobierno, al 1,75% para los plazos a un año, que la mayoría de entidades cumplen a rajatabla.

Desde el punto de vista fiscal los depósitos tributan como lo harían las letras del tesoro y la mayoría de inversiones, integrándose en las rentas del ahorro con las demás inversiones para tributar juntas a tres tramos (21% para las ganancias hasta 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para las cantidades que excedan de los 24.000 euros). El ‘truco’ o desventaja en este punto es que habrá que pasar por la caja de Hacienda cada vez que finalice el plazo del depósito, algo que no ocurre, por ejemplo, con los fondos de inversión, que están exentos de pagar siempre que se reinvierta el dinero en contratar otro fondo.

Ahora que conoces las ventajas y desventajas de los depósitos ¿Invertirías en ellos?

Imagen – Wikipedia



Fiscalidad de los productos financieros

Cuando queremos medir la rentabilidad real de una inversión no basta con fijarnos en el TAE que ofrece o el porcentaje de subida entre el precio de compra y de venta. Para tener una imagen real habrá también que tener en cuenta los impuestos que pagamos por cada inversión, el ‘perverso’ efecto de la inflación y, por supuesto, las comisiones, que a menudo se incluyen en el cálculo de la rentabilidad que hace la entidad financiera. En este caso vamos a diseccionar la parte impositiva, es decir cuántos impuestos pagamos por nuestras inversiones.

fiscalidad de los productos financieros

En la actualidad existe una amplia gama de productos financieros al alcance de los ahorradores e incluso algunas personas podrían argumentar que las apuestas deportivas o el póker online son una suerte de inversión. Y en cierto sentido no estarían equivocados, pues los profesionales o amateurs de alta dedicación los llegan a considerar casi una profesión y no actúan de forma diferente a como lo hacen muchos profesionales del trading que invierten en bolsa. Sin embargo y por motivos puramente prácticos, nos vamos a fijar en los productos ‘clásicos’, los comercializados por las entidades financieras, algunos de los cuáles ya los abarcamos al hablar de la fiscalidad de los ahorros para la jubilación. ¡Vamos allá!

  • Depósitos: quizás la fórmula de ahorro más tradicional. Dejamos un dinero en la entidad financiera durante un tiempo determinado por un interés previamente pactado. Este tipo de inversiones se integra en la denominada base imponible del ahorro junto con el resto de inversiones y las ganancias tributan, sumadas al resto, en base a los siguientes tres tramos: 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para todo lo que supere los 24.000 euros.
  • Cuentas remuneradas: ¿tienes una cuenta remunerada? Los intereses también pagarán impuestos. Éstos seguirán el mismo esquema explicado para los depósitos y tributarán en los tramos indicados. Además, como en los plazos fijos, se aplicará una retención de IRPF del 21%.
  • Letras del tesoro y obligaciones del Estado: una inversión que es, más o menos, como un boomerang y siempre se pone de moda cada cierto tiempo. De nuevo, integraremos los rendimientos en la base imponible del IRPF para que tributen en los citados tramos una vez sumados las ganancias a las generadas por el resto de inversiones.
  • Fondos de inversión: otro clásico con el que comienzan las diferencias respecto a los productos generales. La gran particularidad de los fondos de inversión es que no habrá que pagar impuestos sobre los beneficios siempre que éstos se reinviertan en la contratación de otro fondo. De esta forma podremos ir saltando de fondo en fondo y diferir el pago de impuestos hasta el momento en que finalmente recuperemos el dinero y hagamos tangible los beneficios que hemos ido obteniendo. En ese momento se integrarán junto con el resto de rentas del ahorro y tributarán, recordemos, al 21% las ganancias hasta 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% las cantidades por encima de los 24.000 euros.
  • Planes de pensiones: el ahorro a largo plazo está especialmente bonificado en España. Los planes de pensiones gozan de una fiscalidad favorable para las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del IRPF en función de la edad del partícipe con hasta 10.000 euros para los menores de 55 años y con 12.500 para los mayores. A cambio, al rescatar el dinero este se integrará (capital aportado más beneficios) en la renta del trabajo si se rescata en forma de renta y como ganancia patrimonial cuando se rescata en forma de capital, si bien en este caso hay una reducción del 40% para las ganancias generadas antes de 2007. Eso hace que sea algo más complicado calcular la rentabilidad efectiva de esta inversión.
  • Acciones e inversiones en bolsa: las acciones tributan por la diferencia entre el precio de compra y de venta y sólo habrá que pagar impuestos cuando hagamos la inversión tangible. En este caso, se integrarán también a las rentas del ahorro tributando por los citados tramos. A la hora de calcular el montante, se tendrán en cuenta todas las inversiones realizadas durante el ejercicio y, como gran ventaja, es posible compensar pérdidas con ganancias durante cuatro ejercicios. Actualmente existe, eso sí, una penalización para las inversiones a corto plazo con acciones que se vendan en menos de un año y que tributarán al tipo marginal del contribuyente.

Así tributan las principales herramientas de inversión que utilizan los españoles ¿Os gustaría conocer alguna más? ¡Sólo tenéis que preguntar!

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flickr



Como tributan los productos de ahorro a largo plazo

Se entiende por ahorro a largo plazo aquel que tiene un horizonte temporal superior a los dos años, aunque en muchos casos también suele vincularse con el ahorro para la jubilación. La oferta de inversión en este punto es enorme y se puede incluso argumentar que casi cualquier producto puede considerarse como uno de largo plazo, que basta con mantener la inversión durante más tiempo –siempre que su estructura lo permita-.

fiscalidad ahorro a largo plazo

 

Sin embargo, a efectos prácticos existen una serie de productos financieros especialmente contraindicados para el ahorro a largo plazo y que son los que, a la postre, utilizan la mayoría de ahorradores. A la hora de valorarlos nunca debemos perder de vista su rentabilidad, pero tampoco su fiscalidad, pues está será determinante para elegir y determinar el rendimiento final que obtenemos.

¡Comenzamos nuestro repaso!

Planes de pensiones

En cierto sentido, ‘la niña bonita’ de la inversión a largo plazo. Su fiscalidad ofrece enormes ventajas en lo que a las aportaciones se refiere pero ciertas desventajas a la hora de recuperar el dinero.

Y es que las aportaciones a los planes de pensiones sirven para reducir la base imponible de IRPF y lograr así pagar menos impuestos. La cuantía está limitada en función de la edad y los ingresos del partícipe de la siguiente forma:

  • Menores de 50 años: podrán aportar la menor de las cantidades entre 10.000 euros o el 30% de su base imponible.
  • Mayores de 50 años: podrán deducir la menor de las cantidades enter 12.500 eros o el 50% de su base imponible.
  • Personas con discapacidad: podrán deducir hasta 24.500 euros.

En cuanto al rescate del plan de pensiones, se podrá recuperar el dinero en forma de capital –de golpe-, de renta o en forma mixta. Las cantidades recuperadas en forma de capital disfrutarán de una reducción del 40% para las cantidades aportadas antes de 2007 y sus rendimientos, mientras que las recuperadas en forma de renta se sumarán a las rentas salariales y tributarán al tipo marginal de IRPF del contribuyente.

El truco en este caso reside en que no sólo se gravan los beneficios del plan de pensiones, sino también el capital aportado a la hora de recuperarlo, lo que supone una desventaja fiscal frente a otras alternativas.

Fondos de Inversión

El horizonte de inversión de un fondo puede ser tan largo como el propio cliente quiera. Así, puede dejar su dinero desde unos meses hasta años, si lo desea. La única ventaja adicional frente a otros productos es que no habrá que pagar impuestos por los beneficios obtenidos siempre que estos se reinviertan en otro fondo de inversión.

Poder diferir el pago de estas cantidades ayudará, en teoría, a que nuestros ahorros crezcan más rápido. Cuando decidamos retirar efectivamete el capital, los beneficios se sumarán al resto de rentas del ahorro para tributar bajo tres tramos diferentes:

  • 21% para las ganancias hasta 6.000 euros.
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros.
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

 

Planes de Ahorro Sistemático (PIAS)

Para quienes no estén familiarizados con este producto, se trata de un seguro de vida y ahorro por el que nos comprometemos a realizar una serie de aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad garantizada. Para incentivar su contratación a largo plazo cuenta con un interesante beneficio fiscal al recuperar el dinero, siempre que hayan transcurrido más de diez años desde su contratación.

Al superar la década, Hacienda permite aplicar una serie de reducciones fiscales sobre la cantidad a cobrar en función de la edad del partícipe. La siguiente tabla muestra la evolución:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayores de 70 años: 8%.

Quienes opten por retirar su dinero de forma anticipada deberán incluirlo junto con el resto de rentas del ahorro y tributará dentro de los tres tramos ya mencionados: 21%, 25% y 27% en función de la cuantía total de las ganancias cosechadas durante el ejercicio.

 

Planes de Previsión Asegurados

Una de las alternativas de moda a los planes de pensiones. También estamos ante un seguro de ahorro cuya fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones en lo que a aportaciones y posterior rescate se refiere.

La gran diferencia estriba en que los PPA sí están obligados a ofrecer una rentabilidad mínima a sus partícipes, algo de lo que se excluye a los planes de pensiones, donde puede llegar a perderse, además, toda la inversión en un escenario catastrófico.

Acciones

La bolsa siempre sube a largo plazo, reza uno de los dichos más conocidos de la inversión bursátil. El problema de las acciones es su alto riesgo, ya que es relativamente factible llegar a perderlo todo.

Su fiscalidad es, además, algo más compleja que la del resto de productos. En principio y como norma general las ganancias se integrarán en la base del ahorro para tributar dentro de los tramos ya mencionados.

Las particularidades de las acciones comienzan al compensarse las pérdidas con las ganancias durante un periodo de cuatro años.
Además, de forma excepcional, las operaciones a corto plazo, que son las que se realizan con títulos que permanecen menos de un año en cartera, tributarán al tipo marginal de cada contribuyente.

Depósitos

No se trata del vehículo ideal para invertir a corto plazo, pero al ser uno de los más extendidos conviene mencionarlo. Los depósitos tributarán dentro de los tres tramos de las rentas del ahorro y cada vez que venza el plazo habrá que pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Ahí radica, precisamente, su debilidad fiscal frente a alternativas como los fondos o las acciones, por no hablar de su menor rendimiento, también relacionado con su mayor seguridad.

Es decir, que habrá que pagar un 21%, 25% ó 27% de los beneficios.
Imagen –  reynermedia e Images Money en Flickr

 



Diferencia entre ahorro e inversión

La crisis financiera ha acentuado la utilización de ambos términos como sinónimos cuando en realidad se abordan conceptos diferentes. Ahorro e inversión son dos acciones complementarias pero que a efectos prácticos definen dos actos distintos.

cuanto cobrare por la jubilacion

Por ahorro se entiende la acumulación de capital, independiente del fin que persigamos, mientras que la inversión se refiere a la forma en la que tratamos de obtener un rendimiento de ese capital que hemos ahorrado asumiendo más o menos riesgo.

El problema es que muchas veces hablamos de nuestros ahorros cuando en realidad deberíamos referirnos a nuestras inversiones. Existen dos ejemplos paradigmáticos. El primero es el referido a los depósitos y el segundo a los planes de pensiones. Desde un punto de vista estrictamente teórico, en ambos casos estamos hablando de inversiones, ya que obtenemos una rentabilidad por ese capital.

En el caso de los depósitos financieros, el capital invertido está garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos (FDG), que cubre hasta 100.000 euros por persona y entidad financiera.

Pero más allá de cuestiones teóricas, lo más importante es tomar conciencia de que no basta con ahorrar sino que es necesario después invertir el capital ahorrado. Sólo ahorrando no conseguimos nada más allá que acumular un capital que además irá perdiendo valor por el paso del tiempo y el efecto de la inflación.

El destino concreto de esa inversión dependerá ya de nuestro perfil inversor, pero desde luego una buena planificación financiera incluirá un plan de pensiones y, en el peor de los casos, un depósito bancario. A partir de ahí, los conocimientos que poseamos y nuestro apetito por el riesgo determinarán el resto de complementos. Y sino, siempre estaremos a tiempo de contratar los servicios de un asesor financiero. ¿Acaso no llamamos a un fontanero cuando se rompe el lavabo? ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestro dinero?



¿Qué ventajas y desventajas tienen los planes de pensiones?

Si estamos pensando en invertir los ahorros que tenemos para el futuro debemos tener en cuenta los planes de pensiones. Sin embargo, debemos estudiar bien los que mejor se adaptan a lo que buscamos. Y es que a fin de cuentas no todo vale a la hora de planificar la jubilación.

 

ventajas-desventajas plan de pensiones

 

Los planes de pensiones son productos que buscan un ahorro a largo plazo. En este sentido, son similares a los depósitos y a los fondos de inversión. Sin embargo, existen varias diferencias respecto a ambos productos de ahorro.

Ventajas de los planes de pensiones

La ventaja más reseñable está en sus beneficios fiscales. Las aportaciones que hagamos a nuestro plan se deducirán de la base fiscal del IRPF del año en el que las hayamos hecho. Es decir, nos ayudarán a pagar menos en la declaración de la renta.

demás, también hay otras ventajas en el momento de retirar el dinero si se hace en forma de capital, para el que existe una exención del 40% para las aportaciones realizadas hasta 2007. En caso contrario, si lo que se quieres percibir una renta mensual, las rentas obtenidas tributarán del mismo modo que los rendimientos de trabajo al tipo marginal de IRPF.

Desventajas de los planes de pensiones

Por el contrario, la gran desventaja de los planes de pensiones es que no podremos retirar el dinero hasta que llegue la jubilación.

Podremos recuperar nuestro dinero del plan de pensiones si tenemos alguna situación imprevista significativa como incapacidad, paro de larga duración o el fallecimiento del titular.

Dicho esto, ¿Para quién es interesante el plan de pensiones? Debemos tener en cuenta siempre las características profesionales del trabajador. Un plan de pensiones es interesante para todo tipo de ahorradores, independientemente de su renta. Evidentemente, cuanto mayor sea el salario que se percibe, más importante será tener un plan de pensiones, ya que la pensión del Estado establece unas cantidades máximas a percibir cada mes que pueden no ser suficientes para mantener el ritmo de vida que se tenía antes de dejar de trabajar.


Noticias · Escrito por el 22/01/13


¿Cómo elegir los mejores fondos de pensión y depósitos?

Con las campañas de final de año, las gestoras de planes de pensiones se han puesto las pilas. Esto es debido a que cuando finaliza un año, los ahorradores piensan en contratar este tipo de productos.

 

cómo elegir bien

 

Habremos visto anuncios en las entidades de incentivos en metálico, regalos en especie o viajes para aquellos que se abran un plan de pensión con ellos. Para conseguir estos “regalos” se les exige a los potenciales clientes un ingreso de un determinado importe y como no, una permanencia en el producto que elijan. Las condiciones se deben cumplir.

Con el final del año todos esos ahorradores conocen el estado de sus cuentas y el dinero del que disponen para poder invertir en algún producto que se le ofrezca. Por lo tanto es el mejor momento de invertir y por supuesto de sacar el mayor partido a la jugada.

Las aportaciones a estos productos y a los planes de previsión asegurados (PPA) se pueden deducir en el  IRPF y permiten adelgazar la factura fiscal de los contribuyentes. Es el momento del consuelo fiscal de los partícipes, que se hace especialmente relevante en un entorno de pérdidas en los productos debido a la crisis financiera.

En muchas de estas operaciones la edad es la clave. Para menores de 35 años, pueden optar por un plan con un 80% de bolsa y un 20% de renta fija. A partir de esa edad las recomendaciones que se dan varían. Entre los 36 y los 55 se juega con porcentajes en la renta variable y la renta fija. A partir de los 56 se recomienda que se entre ya en las inversiones más seguros aunque tengan rentabilidad más baja.


Noticias · Escrito por el 21/01/13