Cuánto puedes desgravar por aportar al máximo a tu plan de pensiones

Un plan de pensiones no sólo es un instrumento de ahorro para tu jubilación, también es una buena herramienta para desgravar aprovechando sus ventajas fiscales.

La contratación del plan de pensiones te va a permitir tener unos ingresos complementarios a tu jubilación en el futuro, pero, además, te va a proporcionar en el presente unas importantes ventajas fiscales.

La fiscalidad de los planes de pensiones permite una reducción en la base imponible del IRPF. Esto significa que en los años en los que realices aportaciones a tu plan de pensiones pagarás menos impuestos. Eso sí, en el momento del rescate del plan deberás tributar como rendimiento del trabajo por dicho rescate. Es decir, te habrás beneficiado de una fiscalidad en diferido de la que puede sacar partido si por ejemplo, reinviertes lo que desgravas de manera anual en tu propio plan.

Las aportaciones a los planes de pensiones quedan limitadas no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el punto de vista fiscal. Esto significa que estas aportaciones sólo podrán tener un máximo de 8000 € anuales. Con ese máximo aportado podremos realizar la deducción en nuestra declaración de la renta de la menor de estas dos cantidades:

  • 8000 € anuales para cualquier contribuyente de manera independiente a la edad.
  • El 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.

De manera adicional, las personas cuyo cónyuge no tiene rendimientos netos del trabajo y/o cuyas actividades económicas son inferiores a 8000 € anuales, pueden aportar al plan del cónyuge un máximo de 2500 €

Por otro lado para aquellas personas con minusvalía física igual o superior al 65% y psíquica igual o superior al 33% el límite máximo anual de las aportaciones asciende a 24.250 € incluyendo aquellas aportaciones de terceras personas, que no pueden exceder los 10.000 € anuales.

Reducción de los tramos y tipos marginales en el IRPF

Ya hemos visto la desgravación que surge de la aportación máxima al plan de pensiones. Pero, conviene tener en cuenta los tramos y tipos marginales que se aplican en el IRPF.

  • De 0 € a 12.450 €      19 %
  • De 12.450 € a 20.200 €         24 %
  • De 20.200 a 35.200 €            30 %
  • De 35.200 a 60.000 €            37 %
  • Más de 60.000 €        45 %

En definitiva, una fiscalidad en diferido, a la que debemos hacer frente en el momento del rescate del plan de pensiones, pero que, nos permite aprovechar el dinero deslavado para otros fines, por ejemplo para buscar más herramientas complementarias de ahorro para la jubilación.

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¿Estás obligado a hacer la declaración de la renta?

Todos los años a la hora de la declaración de la renta son muchas las personas que se preguntan si deben o no deben hacerla. Veamos cuando estamos obligados a hacer la declaración de la renta.

Hay que tener en cuenta que cuando no estamos obligados a hacer la declaración de la renta, debemos también valorar si nos interesa presentarla o no, ya que puede suponer una devolución a nuestro favor.  También hay que recordar que incumplir la obligatoriedad de realizar la declaración de la renta puede traernos complicaciones legales importantes.

Quién tiene que hacer la declaración de la renta

Lo primero que debemos saber es que todas las personas que tienen algún tipo de renta o pensión contributiva están obligadas a la declaración de la renta.

Sin embargo, existen algunos casos en los que una persona puede llegar a quedar exenta de declarar el IRPF.

Como decíamos estamos obligados a declarar a hacienda aquellas personas que tengamos derechos a deducciones por inversión en vivienda, cuentas de ahorro empresa, o que hayamos realizado aportaciones a patrimonios protegidos de personas con discapacidad, planes de pensiones, planes de previsión asegurados, etcétera. También debemos añadir a quienes han disfrutado deducciones por maternidad y nacimiento o adopción de forma anticipada.

Obviamente, quienes quieren disfrutar de estas deducciones en la declaración de la renta deberán hacer la declaración de la renta.

Ingresos mínimos en el IRPF

La principal fuente de exenciones al hacer la renta es la de los ingresos mínimos en el IRPF. Cuando analizamos el apartado de ingresos tenemos que diferenciar en primer lugar la procedencia de los mismos y en segundo lugar aquellas cantidades que se han cobrado.

En el caso del rendimiento del trabajo, es decir, de los salarios o pensiones que se perciben, quedan exentos de declarar quienes no superan las siguientes cantidades:

  • 22.000 € con carácter general
  • 12.000 € cuando existen más de un pagador y se han cobrado más de 1500 € del segundo y posteriores.
  • 12.000 € cuando se trata de pensionistas en los que el único rendimiento consisten las prestaciones pasivas que figuran en el artículo 17.2a de la ley de IRPF, y que provengan de dos o más pagadores además de sufrir la retención de IRPF a través del modelo 146. En este caso no se podrá aumentar el número de pagadores de prestaciones pasivas a lo largo del año y el importe de las prestaciones no debe diferir en más de 300 € anuales de lo comunicado inicialmente.
  • Ingresos de 12.000 € en pensiones compensatorias del cónyuge o anualidades por alimentos no exentas
  • Ingresos de 12.000 € cuando el pagador de los rendimientos del trabajo no está obligado a la retención.
  • Ingresos de 12.000 € cuando se perciban rendimientos íntegros del trabajo sujetos a tipo fijo de retención.

Por tanto, son los 22.000 € los que marcan la diferencia entre tener que hacer la renta o quedar exento de la misma para la gran mayoría de contribuyentes aunque, en determinados casos, este límite se reduce a los 12.000 €. Esto significa que en algunos casos incluso cobrando menos de 22.000 € deberías hacer la declaración de la renta.

Y los trabajadores autónomos

El mero hecho de ser trabajador por cuenta propia hace que, casi de manera obligatoria, se deba realizar la declaración de la renta. Basta con que el rendimiento de la actividad económica del autónomo supere los 1000 € para tener que hacer el IRPF. Obviamente esta cantidad es tan baja que la mayoría deberá realizar la declaración.

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¿Qué hacer si no has presentado a tiempo la declaración de la renta?

Cada año son miles de personas a las que se les pasa el plazo para presentar la declaración de la renta. Si eres una de ellas lo primero que debes hacer es mantener la calma. Te explicamos qué pasos debes seguir y qué consecuencias puede tener hacer el IRPF fuera de plazo.

Aunque todos tenemos las fechas de la declaración de la renta marcadas a fuego en el calendario, los medios de comunicación ya se encargan de hacer su labor para que todo el mundo sepa cuándo empiezan la campaña de la renta y cuándo acaba. Gracias a ello cada vez son más los que aprovechan los primeros días para cumplir con Hacienda y ‘olvidarse’ del problema. Sin embargo, todavía hay miles de personas que lo dejan para última hora y que incluso ‘pierden el tren’ de los plazos legales. ¿Cómo actuar si no has presentado la renta 2016 a tiempo?

¿Qué hacer si no has presentado a tiempo la declaración de la renta?

Si todavía no has entregado tu declaración de la renta y ni siquiera la has hecho, debes saber cómo en otras tantas áreas de la vida, con el IRPF también “más vale tarde nunca”. En otras palabras, mejor presentar la renta fiera de tiempo que no hacerlo.

Mantén la calma, haz tu declaración

Lo primero es no ponerse nervioso. Se te ha pasado el plazo para entregar el IRPF, pero esto es algo habitual que les ocurre a muchas personas. Obvia ese dato y recupera el tiempo perdido. Es decir, rellena tu declaración de la renta a través del renta web como si todavía estuvieses en junio.

Para ello solicita el número de referencia de tu declaración en la página web de Hacienda, pulsa en el apartado de “XXXXX”, traslada los datos fiscales y termina tu declaración. La ventaja frente a otros años es que ahora podrás completar el proceso de forma 100% online. Si lo prefieres siempre podrás imprimir la predeclaración y llevarla a una oficina bancaria, pero la opción electrónica suele ser más rápida.

Con este simple paso puedes haberte evitado muchos problemas. Y es que va una diferencia enorme entre ser tú quien hace la declaración fuera de plazo y que sea Hacienda la que reclame.

Sanciones por presentar la renta fuera de plazo

Por desgracia, también puede ocurrir que no tengas tanta suerte. En teoría, entregar el borrador fuera de plazo es una alta sancionada por la Agencia Tributaria. No te preocupes, muchas veces la AEAT ‘hace la vista gorda’ si el retraso es sólo de unos días. En otras palabras nunca te llegará ningún tipo de sanción.

¿Y si no es así? La sanción dependerá del resultado de la declaración. Si la declaración es a ingresar, es decir, hay que pagar a Hacienda, la AEAT aplicará un recargo sobre el dinero que habría que haber pagado.

El porcentaje de este recargo dependerá del tiempo que tardemos en presentar la declaración fuera de plazo. El esquema de Hacienda es el siguiente:

  • Hasta 3 meses después de la fecha límite: recargo del 5%.
  • Hasta 6 meses: recargo del 10%.
  • Hasta 12 meses: recargo del 15%.
  • Con más de 12 meses de demora: recargo del 20% más pago de los intereses de demora, ahora mismo en el 3,75%.

La cosa cambia en caso de que el resultado sea a nuestro favor. En este caso no cabría aplicar recargo sobre la devolución de la renta, pero sí que habría sanción. En concreto, la multa de Hacienda es de 200 euros, pero aplica una rebaja del 50% si se paga rápidamente y sin realizar alegaciones. Y es que al final lo que la Agencia Tributaria busca siempre es cobrar, y cuando antes mejor.

Por último, un consejo: aunque el resultado de la declaración sea a devolver, nunca dejes pasar la renta si estás obligado a tributar. Como has visto, Hacienda puede sancionarte y el hecho de que tenga que pagarte no hará que no te inspeccione si ve que tenías que presentar la renta y no lo hiciste. Esto es especialmente importante para aquellas personas con pequeñas cantidades a cobrar que no alcancen los citados 200 euros.



Hacienda no me ha pagado, qué hago

El pasado 30 de julio terminó el periodo para presentar la renta 2016 fuera de plazo y aunque Hacienda se esmera cada año más, todavía hay quienes no han cobrado la devolución de la renta. Por un lado están los que esperaron a última hora para hacer el IRPF y por otro los que lo hicieron hace tiempo pero no han recibido el ingreso.

¿Qué hacer si Hacienda no ha pagado la devolución de la renta?

Lo primero que debemos tener claro es cuánto tarda Hacienda en hacer la devolución de la renta. La AEAT es rápida, pero no inmediata. Lo normal es que pasen por lo menos diez días desde que hacemos el IRPF hasta que la Agencia Tributaria lo repasa y procede a hacer el ingreso. Es muy raro recibir la transferencia antes de ese plan.

En cualquier caso, debemos tener claro que Hacienda dispone hasta el 31 de diciembre para hacer el ingreso de la devolución de la renta. Incluso superado ese periodo, la AEAT podría retrasar el pago y sólo tendría que hacer frente a los intereses de demora. Estos intereses se sumarían de forma automática al dinero que nos deba Hacienda.

Por eso mismo, lo más importante es mantener la calma y no pensar que hay un problema donde no lo hay. Esto no quiere decir que debamos quedarnos parados eternamente. Si han pasado 20 días desde que hicimos la renta y no hemos recibido la devolución de IRPF, deberíamos por lo menos comprobar que todo está perfecto y que no tenemos ningún requerimiento de Hacienda.

Comprobar el estado de la declaración

Para saber si hay algún problema con nuestra renta sólo hay que comprobar el estado de la declaración. A través de la página web de Hacienda podremos hacerlo. Basta con acudir al icono de “Renta 2016” y allí veremos un apartado donde directamente pone “Comprobar estado declaración”. Una vez dentro podremos identificarnos con nuestro DNI electrónico, certificado digital, clave PIN o con el número de referencia de la declaración. También es posible acceder a este servicio de forma permanente en la Sede Electrónica de la AEAT.

Tras identificarnos, Hacienda nos informará del estado de la declaración. Lo normal es que se esté tramitando, es decir, que siga su curso normal. Sólo debemos preocuparnos si vemos un mensaje en el que Hacienda nos reclama información, ya que entonces es que la AEAT ha encontrado alguna incongruencia.

En ese caso, la propia AEAT nos hará una propuesta de liquidación. En otras palabras, nos dirá cuál sería el resultado del IRPF con los cambios que ella cree que debemos hacer. Si estamos de acuerdo bastará con aceptar y directamente se procederá al ingreso. Si no lo estamos, habrá que formular las alegaciones oportunas y esperar.

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Planificación fiscal: todavía estás a tiempo para pagar menos impuestos en 2016

Se acerca la recta final del año y llega el momento de hacer balance económico del ejercicio por más que todavía reste por afrontar los dispendios navideños. En este repaso no debe faltar un apartado referido a la fiscalidad. Y es que sólo una buena planificación fiscal nos permitirá pagar menos impuestos en 2016.

La renta, de un año para otro

Uno de los errores más comunes es dejar toda planificación fiscal para el momento de hacer la declaración de renta. El problema es que, llegado a ese punto, sólo restará rellenar el Modelo 100 de IRPF de la mejor forma posible, pero poco más.

El motivo es que la renta se paga de un año para otro. Es decir, el año que vienen rendiremos en la campaña de la renta 2016 y lo haremos por los ingresos e inversiones de este año, de forma que la mejor forma de ahorrar en el IRPF no es cumplimentarlo correctamente, que también, sino planificar cómo vamos a pagar menos impuestos.

Lo que ocurre es que el IRPF se liquida a año vencido. En 2017 pagamos la renta de 2016 como en 2016 hicimos la renta 2015.

Por fortuna, todavía estamos a tiempo de hacer algo para no pagar de más a Hacienda.

 

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Como ahorrar en la renta 2016

Desde Impuestosrenta nos ofrecen algunas claves para ahorrar en la declaración de la renta 2016 y que tienen que ver con las deducciones que podemos practicar en el IRPF. Y es que deducciones y reducciones son las dos fórmulas básicas que tenemos para ajustar la factura fiscal al máximo.

Estas son las alternativas para no pagar de más en el IRPF que todavía puedes aprovechar.

Aportaciones a planes de pensiones

Son todo un clásico porque  la fiscalidad de los planes de pensiones permite reducir la base imponible del IRPF con las aportaciones que realicemos. En otras palabras, si inviertes en un plan, será como si hubieses ganado menos dinero.

A modo de ejemplo, una persona que hay a destinado 5.000 euros a su plan de pensión a un PIAS (Plan Individual de Ahorro Sistemático) y que haya ganado 30.000 euros, sólo tributará por 25.000 euros. La inversión en el plan se restará a sus ingresos (los reducirá) a la hora de hacer la renta.

Lógicamente, existen unos límites legales en las cantidades a invertir y deducir para evitar que las grandes fortunas hagan un uso desmedido de esta opción. Como base, nadie puede destinar más de 8.000 euros a planes de pensiones.  Además, existen límites relacionados con la edad y nivel de ingresos del partícipe a la hora de aplicar la reducción en la renta. . Para los menores de 50 años estos son los 8.0000 euros o el 30% de sus ingresos y para los mayores de 50 años los 8.000 euros o el 50% de sus ingresos. En ambos casos se tendrá en cuenta la menor de las cifras.

Inversiones en productos de ahorro a largo plazo

La fiscalidad de PPA, PIAS y otros productos de ahorro a largo plazo también es positiva. Así, por ejemplo, los PIAS permiten recudir la base imponible del IRPF con un límite de 8.000 euros en las aportaciones, mientras que los PPA se benefician de la misma normativa que los planes de pensiones.

Alquiler y compra de vivienda

El pago del alquiler está sujeto a deducciones en el IRPF siempre que se haya cerrado antes de 2015. En concreto, se compone de un tramo estatal que permite desgravar el 10,5% sobre una base máxima de 9.015 euros siempre que la base imponible sea inferior a los 24.000 euros. A esta cantidad habrá que sumar la deducción que haya establecido cada comunidad autónoma. La mayoría cuenta con ayudas en este punto.

Por su parte, la compra de vivienda en 2013 no da lugar a deducción, pero sí las que se realizaron antes del 1 de enero de 2013, que permite deducir el 15% de las cantidades destinadas a la adquisición sobre una base de 9.020 euros.

Donativos

La generosidad también renta en el IRPF. La reforma fiscal de 2015 ha mejorado, además, la recompensa.

En caso de que dones menos de 150 euros al año, recuperarás el 75% de lo que hayas destinados a ONGs y causas solidarias. El resto se financiará vía impuestos.

Si superas los 150 euros  al año recuperarás en la renta el 75%. La ventaja en este punto es que podrás seguir desgravando por las cantidades que superen esa donación inicial. En concreto, si donas a una ONG o causa con la que ya colaboraste en los dos años anteriores, deducirás un 35% de lo aportado. Esta es la fórmula que ha encontrado Hacienda de premiar tu fidelidad.

Cuando se trata de una nueva causa, la deducción será del 30%.

Compensar ganancias con pérdidas

Un clásico para los inversores, especialmente en bolsa. Consiste en materializar pérdidas para compensar las ganancias patrimoniales que se han obtenido por otros medios. La ventaja es que se pueden compensar pérdidas de ejercicios anteriores durante cuatro años.

Para que lo entiendas mejor, si has perdido 100 euros con tus fondos podrás restarlo a las ganancias de otras inversiones. Si perdiste en 2015, podrás traer esas pérdidas a 2016.

Ganar menos

Quizás sea un poco tarde para algunos, pero ganar menos puede servir para pagar menos impuestos y, dependiendo de cada caso, terminar ganando más a final de año. El truco en este punto consiste en hacer un cálculo aproximado del tramo de IRPF en el que nos tocará tributar y ver si lo alcanzamos sólo por unos pocos cientos de euros, en cuyo caso será mejor ganar algo menos, o si estamos en la parte media del mismo.

Estas son seis ideas simples, ¿Cuáles son las vuestras?

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Fiscalidad, IRPF · Escrito por el 15/11/16


Fiscalidad de las aportaciones al plan de pensiones

Los planes de pensiones son un recurso para pagar menos impuestos en la declaración de la renta.

La fiscalidad de los planes de pensiones se divide en dos momentos: las aportaciones y la recuperación. En su momento ya abordamos como tributa el rescate del plan de pensionesasí que en esta ocasión abordaremos las ventajas fiscales por las inversiones que durante años hacemos en este producto.

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La forma en la que tributa el dinero que inviertes en el plan de pensiones es una de sus grandes ventajas. Y es que a grandes rasgos tus aportaciones servirán para reducir tu base imponible y pagar menos impuestos.

Pero antes de llegar a ese punto vamos a ir repasando las características fiscales del plan.

Fiscalidad diferida

En primer lugar conviene aclarar que la fiscalidad de los planes de pensiones está diferida al momento del rescate. Es decir, que no se pagan impuestos por el dinero que vaya generando el plan hasta que se alcance la jubilación y se recupere el dinero.

Es algo similar a lo que ocurre con los fondos de inversión y que te permitirá sacar partido al interés compuesto porque el dinero que hubieses tenido que pagar en intereses seguirá en tu cuenta y generando beneficios.

Para que lo entiendas mejor, con un depósito cada vez que vence el plazo Hacienda se queda como poco con un 19,5% en 2015 y un 19% en 2016, un dinero que no recibirás y que no generará intereses.

Reducción de la base imponible por las aportaciones

Como parte del plan del Ejecutivo para incentivar el ahorro a largo plazolas aportaciones gozan de beneficios en la declaración de la renta.

Es habitual oír que los planes de pensiones permiten deducir en la declaración de la renta cuando en realidad lo que permiten es practicar una reducción en la base imponible del IRPF. En otras palabras, si has ganado 30.000 euros y has aportado 5.000 a tu plan de pensiones, será como si solo hubieses ganado 25.000 euros al hacer la renta 2015.

Debido a estas ventajas, existen una serie de límites a las aportaciones a los planes de pensiones y las reducciones a las que dan derecho.

Desde la reforma fiscal que entró en vigor en 2015 el límite general es de 8.000 euros. Nadie podrá invertir más de esa cantidad al año por más que quiera. Hasta 2015, había un límite de 10.000 euros para los menores de 50 años y de 12.500 para los mayores.

Lo que se mantiene es el máximo que da lugar a deducción como porcentaje de los ingresos y que sí dependerá de la edad. En este sentido, cuanto más cercana esté la edad de jubilación, mayores serán las aportaciones que se puedan realizar. Los límites son la menor de las siguientes cantidades:

  • 000 euros o el 30% de los ingresos, entendidos estos como la suma de salarios e inversiones, para los mejores de 50 años
  • 500 euros o el 50% de los ingresos para los mayores de 50 años.
  • 500 euros para las personas con discapacidad o las aportaciones que se hagan a su favor.

También se podrán deducir las aportaciones que se realicen en nombre del cónyuge con un máximo de 2.500 euros al año siempre y cuando los ingresos de éste no superen los 8.000 euros al año.

La influencia real de esta reducción sobre el resultado de la declaración de la renta dependerá de la base imponible de cada contribuyente, que se compone entre otras cosas de su salario e inversiones menos las deducciones que se pueda practicar. De esta forma, el ahorro será mayor para quienes cuenten con una base alta, ya que al reducirla también reducirán el tipo marginal o porcentaje que pagan de impuestos.

Para entenderlo mejor, nada como un vistazo a los tipos de IRPF.

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Como puedes ver el IRPF es un impuesto progresivo, de manera que pagan más quienes más ingresan. Planificar las aportaciones puede hacer que pases de pagar un máximo del 46% al tramo inferior.

Si tienes dudas a la hora de elegir tu plan, puedes contar el apoyo de un asesor financiero que te ayudará encontrar los productos que mejor se adaptan a tus necesidades.

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La familia en la declaración de la renta: Cuánto puedes ahorrar por tus hijos

El IRPF sirve para igualar las rentas y prima determinadas situaciones, entre ella las de quienes son familia numera. Descubre cómo.

Los hijos ya no vienen con un pan bajo el brazo, sino con una ristra de gastos a los que hacer frente. Esto no quiere decir que no puedan dar alegrías económicas. Por lo menos en lo referente al IRPF, tener hijos renta.

Las familias pagan menos impuestos que las parejas, casadas o no, que todavía no tienen hijos y todavía menos que los solteros. La renta 2015 incluye distintas deducciones para familias numerosas, aunque el mayor incentivo tiene que ver con lo que se conoce como el mínimo personal y familiar. Se trata del dinero que Hacienda estima que necesita una persona para vivir y que para un soltero menor de 65 años es de 5.550 euros al año.

Este dinero se resta de la base imponible, de manera que si ganaste 30.000 euros en 2015, será como si sólo hubieses ganado 24.450 a efectos del IRPF. Además, estos mínimos se adaptan a diferentes situaciones, es decir, se incrementan en determinados supuestos, como por ejemplo el de las personas con hijos a cargo.

La familia en la declaración de la renta

Como puedes ver, si eres familia numerosa normal a tu mínimo personal de 5.550 euros le sumarás 7.100 euros, por lo que el ahorro será más que considerable y es muy fácil que Hacienda termine devolviéndote parte del IRPF.

Esta es sólo una de las fórmulas que las familias numerosas tienen para pagar menos impuestos. La normativa estatal del IRPF no prevé más ayudas a las familias numerosas, pero sí las comunidades autónomas, que a través de sus deducciones en la parte autonómica del IRPF priman este tipo de situaciones.

En este sentido, hay tanto deducciones directas como mayores beneficios para las familias numerosas en deducciones por otras cuestiones como la adquisición de material escolar, por ejemplo.

En la renta 2015 hay sólo seis comunidades con deducciones específicas para familias numerosas. Se trata de Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia y Valencia. Esto es lo que proponen en cada caso.

Asturias. La deducción asciende a 505 euros para familias numerosas de categoría general y 1.100 para las de categoría especial.

Canarias. La deducción es de 200 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 500 y 1.000 euros respectivamente.

Castilla-La Mancha. La deducción es de 200 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 300 y 900 euros respectivamente.

Castilla y León. La deducción es de 246 euros con carácter general por tener  la condición de familia numerosa y y de 492 euros cuando alguno de los cónyuges tenga una discapacidad del 65% o superior. Además, se aplicará un incremento en la deducción de 410 euros por cada descendiente a partir del cuarto.

Galicia. La deducción es de 250 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 500 y 800 euros respectivamente.

Comunidad Valenciana. La deducción asciende a 300 euros para las familias numerosas de categoría general y a 600 euros para las familias numerosas de categoría especial.



Todo lo que necesitas saber sobre el borrador de la renta

Si cada año fías el destino de tu IRPF al borrador de la renta, te contamos cómo cambia en 2015 con la llegada del servicio Renta Web y cómo seguir sacando provecho de esta herramienta.

El borrador de la renta  se ha convertido en una herramienta imprescindible para millones de contribuyentes a la hora de enfrentarse a la declaración de la renta. Sin embargo, en la renta 2015 este instrumento desaparece tal y como lo conocemos para integrarse dentro del servicio Renta Web, que es totalmente online.
borrador de la renta

El servicio Renta Web de Hacienda cambia la forma, pero no el fondo. Se trata de un híbrido entre el borrador y el Programa Padre que viene a ampliar las funciones del segundo para incluirlas dentro del primero y hacerlo todo totalmente online, sin necesidad de descargar ningún software. Lo que no varía es que el borrador y la nueva predeclaración online siguen siendo básicamente una estimación del resultado de IRPF elaborado por Hacienda con los datos fiscales que posee de cada ciudadano.

Solicitar el borrador y la predeclaración

El borrador de la renta 2015  se puede solicitar en la página web de la Agencia Tributaria en el apartado destinado a la Campaña de la Renta 2015. El cambio respecto a otros años es que el icono del borrador ha sido sustituido por el de Renta Web, tal y como puede verse a continuación.

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En este enlace te explicamos cómo solicitar y confirmar el borrador de la renta.

Borrador o Renta Web

El único inconveniente del cambio de sistema hacia renta web es que no todo el mundo podrá disfrutar de él. De hecho, el servicio renta web de borrador y predeclaración de la renta 2015 no estará disponible para quienes hayan obtenido rentas de actividades económicas.  Dicho de otra forma, los autónomos no podrán usar el nuevo sistema y tendrán que seguir acudiendo al Programa Padre para completar el IRPF.

El resto de contribuyentes sí que podrá usar el servicio y hacer la declaración de la renta en su móvil o en su tablet. Como novedad, esta posibilidad se abre para las  personas con rendimientos de capital inmobiliario, ganancias patrimoniales sin retención, rendimientos de capital mobiliario sin retención, transmisiones de inmuebles (más de ocho inmuebles), cesión de derechos imagen, imputaciones de no residentes…

Recomendaciones antes de confirmar el borrador

Aun siendo una herramienta de lo más útil, el borrador de la renta no es ni mucho menos infalible. Esto es algo que nunca debemos perder de vista.  A fin de cuentas puede ocurrir que Hacienda no disponga de todos los datos fiscales del contribuyente, que no haya registrado los últimos cambios en su situación personal o que simplemente no esté aplicando todas las deducciones posibles.

A modo de ejemplo, la AEAT puede no haber incluido las ganancias derivadas del juego online, que no tenga en cuenta que el contribuyente acaba de casarse o que acaba de ser padre, o que simplemente no esté aplicando la deducción por adquisición de vivienda. Uno de los errores registrados en 2015 consiste en el envío del borrador individual en lugar del conjunto para los matrimonios y los consiguientes problemas para realizar el cambio en el modelo de tributación.

Del mismo modo, también es habitual que no se incluyan las deducciones autonómicas o la deducción para madres trabajadoras, por poner dos ejemplos. Por supuesto, si quieres compensar ganancias y pérdidas patrimoniales, el borrador no lo hará.

Precisamente por eso es necesario comprobar el borrador de la renta antes de confirmarlo y en cualquier caso siempre es recomendable utilizar el Programa Padre de ayuda para hacer pruebas y saber si realmente estamos sacando el máximo partido de la declaración de la renta.

Por otra parte, también hay que recordar que solicitar el borrador no obliga a presentar posteriormente la declaración de la renta. Se puede pedir y recibir el borrador pero después no confirmarlo e incluso ni siquiera presentar la declaración de IRPF.

Y vosotros ¿utilizáis el borrador de la renta?

Imagen – Impuestosrenta.com


Fiscalidad, IRPF · Escrito por el 10/05/16


Qué gastos puedes desgravar por tu hijo universitario

Estudiar en la universidad no es precisamente barato. Aunque existen muchas diferencias entre centros, el año escolar puede salir a más de 3.000 euros con relativa facilidad. Si además sumamos gastos adicionales en caso de que el hijo tenga que estudiar fuera de casa, el presupuesto de tu hijo universitario puede dispararse. ¿Existe alguna posibilidad de desgravar fiscalmente estos gastos?

Qué gastos puedes desgravar por tu hijo universitario

El alquiler del piso

El hecho de que exista una deducción por alquiler invita a muchos padres a pensar que podrán reducir lo que pagan por el piso de sus hijos al hacer la declaración de la renta. Nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, la deducción por alquiler de vivienda ya sólo se aplica sobre los arrendamientos anteriores a 2015. Si tu hijo ha firmado el contrato este año no se podrá desgravar. Incluso si es anterior a esa fecha, esta ventaja solo se aplica sobre vivienda habitual, una premisa que no se cumplirá en el caso del padre. A fin de cuentas, quien habita el piso es el hijo.

¿Podría entonces desgravar el hijo? Por poder, podría hacerlo, pero para eso tendrá que tener algún tipo de ingreso sometido a retención de IRPF ya que en el caso del alquiller, la deducción ‘corre a cuenta’ de las retenciones.

¿Y por los estudios universitarios?

La legislación española no prevé una deducción general por alquiler en todo España y deja en manos de las comunidades autónomas en apliicar o no incentivos por este concepto. De todas ellas sólo Canarias lo hace con una deducción r hasta 1.500 euros por cada descendiente y 1.600 cuando la base liquidable sea inferior a 33.007,2 euros de los  gastos destinado a gastos de estudios, siempre que el hijo no tenga más de 25 años y dependa económicamente de los padres. demás, la base imponible del contribuyente no podrá superar los 39.000 euros en tributación individual y los 52.000 en conjunta.

Esta situación contrasta con la de los gastos escolares, que sí tienen premio fiscal. En este enlace puedes consultar en qué comunidades desgravan.

¿Y las becas?

Las becas universitarias no deducen, pero tampoco computan como ingreso al hacer la declaración de la renta, por lo que en este caso sí estaríamos ante una ventaja.

Eso sí, para quedar exentas deben estar destinadas a cursar estudios reglados y existen una serie de límites que son de 3.000 euros anuales con carácter, aunque se puede aumentar hasta los 15.000 euros para compensar los gastos de transporte y alojamiento para cursar estudios reglados hasta el segundo ciclo universitario incluido. Si se trata de estudios en el extranjero la cuantía puede ascender hasta los 18.000 euros.

La rebaja a través de la unidad familiar

El mayor descuento que podrás obtener por tu hijo universitario será el ya venías aplicando al incluirlo dentro de la unidad familiar, es decir, como parte de tu declaración, para poder disfrutar de un mínimo más alto. Con carácter general, el mínimo por contribuyente es de 5.151 euros una cifra que aumentará con los hijos de la siguiente forma:

  • 836 euros anuales por el primero.
  • l 2.040 euros anuales por el segundo.
  • l 3.672 euros anuales por el tercero.
  • l 4.182 euros anuales por el cuarto y siguientes.

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La declaración de la renta para autónomos

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La declaración de la renta para autónomos

Los autónomos también tienen que hacer la declaración de la renta y tributar por sus ganancias, sólo que en su caso las ganancias no tributarán como rentas del trabajo sino en actividades económicas. Descubre las diferencias y cómo enfrentarte al IRPF.

La declaración de la renta para autónomos

La declaración de la renta es obligatoria para todos los contribuyentes, aunque después hay excepciones que permiten no hacer el IRPF en función de los ingresos. Sin embargo, esto es algo que no que deba preocuparte si eres trabajador por cuenta propia. Y es que en el caso de los ingresos por actividades económicas, solo con superar los 1.600 euros deberás saldar cuentas con Hacienda.

Esta es la cifra que no debes perder de vista como autónomo y no es la única diferencia respecto a los trabajadores ‘al uso’, los contratados. Los trabajadores por cuenta ajena incluyen sus ingresos salariales dentro de las denominadas rentas del trabajo, donde también habrá que consignar los que provengan de las pensiones, tanto públicas como privadas. La cosa cambia para los autónomos, que deberán rellenar el apartado de “Actividades Económicas”, lo que complica ligeramente la cuestión.

El problema para los autónomos es que Hacienda desconoce la composición de sus gastos e ingresos, ya que al hacer la declaración de IRPF deben distinguir los ingresos según el tipo y también los dispendios. La traducción práctica es que el borrador llegará vacío, al no saber la Agencia Tributaria dónde incluir los datos fiscales –éstos sí te llegarán, pero siempre conviene repasarlos-.

Lo primero que habrás de hacer cono autónomo es indicar la modalidad de tributación, si es por estimación directa u objetiva y en el primero caso si es normal o simplificada –el límite para tributar en régimen simplificado es de 600.000 euros de facturación-. Esto determinará algunas casillas que deberás rellenar en el IRPF. Los ingresos se consignan de la casilla 092 a la 095 para el régimen simplificado y se dividen entre ingresos de explotación –los normales del negocio-, otros ingresos, autoconsumo y transmisión de elementos patrimoniales.

Conviene detenerse en el autoconsumo, que se refiere al consumo por parte del autónomo de sus propios servicios o productos. El ejemplo más típico es el de un empresario con un supermercado que hace en su propio establecimiento la compra o un ebanista que se ‘compra’ sus propios muebles.

Los gastos se consignan entre las casillas 097 y 111 en ellos deberás incluir los consumos de explotación, que son los gastos generales, la seguridad social del empresario y los trabajadores a cargo, sueldos y salarios, arrendamientos, servicios profesionales contratados, gastos financieros… Hay una casilla para cada tipo de gasto y en la mayoría de ocasiones estos dispendios se corresponderán con los de la declaración trimestral de IVA, aunque puede haber diferencias porque el criterio de IVA soportado no es el mismo que el de gasto en términos de IRPF.

Lo que no cambia para el autónomo es el funcionamiento de la tablas de IRPF ni el porcentaje que deben aplicar, así como los impuestos sobre sus ahorros.

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En el caso de las rentas del ahorro, también se basarán en las mismas tablas que el resto de ciudadanos y se regirán por los mismos criterios a la hora de sumar beneficios y compensar pérdidas con ganancias.

Del mismo modo, los mínimos familiar y personal también permanecerán inalterados.

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