Ventajas de invertir en algo diferente a la bolsa

La inversión directa en bolsa se ha simplificado mucho en los últimos años para cualquier perfil de usuario. Sin embargo, no todas las personas estamos preparadas para este tipo de inversión. Vamos a descubrir las posibles ventajas de buscar invertir en alternativas a la Bolsa.

Obviamente estamos ante un panorama verdaderamente enorme ya que las opciones de inversión/ahorro son muchas, por tanto para poder catalogar y agrupar de algún modo estas opciones distinguimos dos grandes grupos:

  • Inversiones que prima la seguridad por encima de todo
  • Inversiones que buscan la rentabilidad y son capaces de asumir el riesgo

El primero de los grupos está directamente relacionado con la búsqueda de opciones de garantías o con riesgos mínimos. Se trata de productos financieros como los seguros de ahorro, los depósitos, los bonos… En definitiva opciones que no pongan en riesgo en ningún caso nuestro dinero o que asuman riesgos muy bajos.

La gran ventaja de invertir en este tipo de opciones descansa sobre todo en la seguridad de tener nuestro dinero protegido. Por otro lado se trata de productos conocidos, de fácil acceso y cuya comercialización se encuentra muy extendida. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la rentabilidad de este tipo de opciones es muy baja en la actualidad, y que por otro lado suele tratarse de opciones poco flexibles a la hora de mover nuestro dinero de un sitio a otro.

Un buen ejemplo de este grupo son los seguros de ahorro

Seguros de ahorro

Se trata de seguros de vida asociados a una póliza de ahorro garantizado (aunque pueden presentarse otras alternativas). Este ahorro garantizado no solo preserva el capital aportado sino que además nos ofrece una rentabilidad pactada de antemano.

La gran ventaja de esta herramienta de ahorro reside en la seguridad junto a una rentabilidad media superior a la que encontramos en otros productos garantizados como los depósitos. Por otro lado la asociación del ahorro con el seguro de vida aporta aún mayor solidez al conjunto.

Se trata de una opción muy interesante para aquellos que no desean ver comprometido su dinero según la evolución de los mercados.

En el caso de aquellos que decidan invertir y ser capaces de asumir ciertos riesgos las posibilidades se amplían mucho. Desde aquellos que buscan invertir en valores refugio como el oro, hasta los que apuestan por productos que invierten en bolsa pero permiten diversificar más que la participación en un activo como los fondos de inversión, las posibilidades son muchas.

En cualquier caso hay que tener en cuenta que la evolución de los mercados de un modo u otro casi siempre va a estar presente en la evolución de estos productos u opciones. Es evidente que cuando apostamos por un fondo de inversión lo hacemos por una herramienta más flexible y diversificada que un único activo en bolsa, pero, no deja de ser una participación en diferentes activos de bolsa.

Dos buenos ejemplos de este grupo son los fondos de inversión o los depósitos estructurados.

Los fondos de inversión

Son sin duda la opción más extendida y más conocida. Se trata de herramientas que permiten participar en la evolución de los mercados pero, a la vez, gracias a su propia estructura pueden protegernos en los malos momentos de esta evolución.

A la vez, gracias a que se conforman a partir de una gran cantidad de carteras de valores, índices y sectores, podemos llegar con nuestra inversión de manera diversificada a lugares donde nos resultaría complejo invertir directamente.

Por otro lado estamos ante un instrumento de inversión con una oferta enorme, miles de fondos de inversión que en la gran mayoría de casos pueden ser contratados a partir de aportaciones poco elevadas.

Depósitos estructurados

Se trata de imposiciones a plazo fijo pero a diferencia de las tradicionales, en este caso la rentabilidad no está garantizada y se vincula a la evolución de determinados índices, activos, divisas o cualquier activo financiero presente en el mercado.

Es importante tener en cuenta que no sólo no queda garantizada la rentabilidad, sino que en algunas ocasiones puede llegar a verse afectado el capital dependiendo de la evolución del depósito. Una de las grandes ventajas lógicamente descansa en una expectativa de rentabilidad muy superior a la media de cualquier plazo fijo en la actualidad. Por otro lado suelen presentarse con plazos de imposición amplios que van desde un año hasta diez  aunque, como corresponde a su personalidad de depósitos no resultan flexibles a la hora de la liquidez durante el periodo de imposición.

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Cómo afectaría un mercado bajista al comienzo de tu jubilación

El timing lo es todo al planificar tu jubilación. Los diferentes productos de ahorro te permitirán elegir cuándo hacer efectiva tu jubilación. ¿Qué pasaría si es en pleno mercado bajista?

Cómo afectaría un mercado bajista al comienzo de tu jubilación

Existen una serie de realidades financieras que pueden afectar de manera considerable a aquellas personas jubiladas que no las hayan contemplado en su planificación financiera. Entre ellas se encuentra un mercado bajista al comienzo de la jubilación.

Puede que hasta este momento su cartera haya conseguido una rentabilidad satisfactoria, pero en cuestión de meses todo puede cambiar de una manera imprevisible. Un mercado bajista nada más retirarse del mercado laboral puede implicar un cambio importante en la viabilidad del plan que tenía para su jubilación. En el caso de que consiguiese reunir un capital de medio millón de euros y el patrimonio experimentase un descenso del 25%, a la hora de retirar 20.000 euros al año ya no supondría el 4% del capital, sino algo más del 5% debido al efecto de esa caída.

No supone ningún drama para las arcas del ahorrador, pero siempre se aconseja por parte de los asesores financieros que aquellas personas que deseen tenerlo todo a punto para la jubilación valoren cierta variabilidad en el consumo para reducir en temporadas bajistas el gasto, sobre todo cuando afecta a los primeros años de la retirada. También precisamente por eso se aconseja el ir llevando la cartera hacia activos menos volátiles según se acera el momento de jubilarse.

Una buena manera para protegerse contra un mercado bajista pasaría por contar con una liquidez suficiente y bonos en cartera para, de esa manera, asegurarse que nunca sería preciso vender las acciones para satisfacer los gastos que se produzcan.

Las personas que se vayan jubilando deben darse cuenta de una serie de aspectos, sobre todo cuando contratan un plan de inversión. Éste puede ser víctima de la inflación. Se pueden producir pequeñas incrementos de precio que implicarán gastar más dinero para conservar el mismo nivel de vida, por lo que supone una pérdida de adquisición. De ahí que resulte tan importante la inflación cuando una persona estudia la viabilidad del plan de inversión. La cantidad que puede resultar suficiente para vivir de forma holgada hoy en día, en un plazo no muy lejano de cinco o diez años puede parecer escasa.

Algunas personas continuarán trabajando una vez alcanzada la edad de jubilación, pudiendo hacerlo de manera parcial. En algunos casos es la única solución que encuentran para poder mantener su ritmo de vida y para que les salgan las cuentas a final de mes. Aunque implique una serie de beneficios, también hay que valorar entre otras cosas si se pude seguir con la actividad laboral o acabará afectando a la salud o a ciertos problemas físicos.

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¿Qué productos son los mejores para empezar a invertir?

Todo son dudas y miedos para el inversor novato. SI hace apenas cuatro años bastaba con tener un depósito para conseguir rentabilidades interesantes, hoy en día es necesario contratar otros productos para obtener beneficios interesantes o cuanto menos aceptable. Si te estás iniciando en la inversión, estos cinco productos te ayudarán a empezar tu andadura.

¿Qué productos son los mejores para empezar a invertir?

Invertir no es fácil, pero sí necesario si pretendemos forjar un dinero para nuestra jubilación, retirarnos antes de los 67 años o simplemente comprar una casa. Ya hemos hablado en anteriores ocasiones de la escasa cultura financiera que existe en España, donde además el perfil conservador de los ahorradores no hace fácil el salto a la inversión. ¿Y si pierdo todo mi dinero? Esta es una de las preguntas más repetidas y quizás el mayor temor del inversor novato, al que se suman las dudas sobre qué producto elegir y cuál será más adecuado a sus necesidades.

Hoy en día existe una enorme variedad de productos financieros disponibles, pero no todos son adecuados para quien está iniciándose en el mundo de la inversión. Dentro de nuestra sección de #economiabasica vamos a repasar los productos financieros y de ahorro que mejor se adaptan al inversor novato que busca un primer acercamiento a los mercados.

Vamos a dejar a los depósitos tradicionales fuera de este listado por ser el producto más extendido y conocido. Y de todas formas, para quienes no estén familiarizados con los mismos, bastará con decir que un depósito es acuerdo entre el banco y el ahorrador por el cual el segundo le deja el dinero al primero a cambio de un beneficio o interés pactado de antemano durante un plazo también preestablecido. Es, en cierto sentido, como un préstamo del usuario a la entidad.

Aclarado este punto, vamos a ver  cuáles son el resto de opciones:

Fondos de inversión

Los fondos de inversión son una buena fórmula para tomar contacto con los mercados financieros, ya que permiten acceder a una inversión diversificada y son relativamente fáciles de comparar unos con otros a través de herramientas como las de Morningstar. El único pero es la desbordante oferta de fondos y la necesidad de entender, aunque sea de forma somera, qué significa cada categoría.

En este sentido, los fondos mixtos, por si carácter más global y el hecho de no estar demasiado centrados en una sola categoría (renta fija o renta variable) pueden ser un buen punto de partida.

La ventaja adicional de los fondos, además de su fiscalidad, es que son una de las inversiones:

Unit Linked

Una forma diferente de acceder a los fondos de inversión a través de un seguro de ahorro. Dicho así puede parecer complicado, pero no lo es tanto. Los Unit Linked ponen a disposición del ahorrador una selección de fondos o carteras de fondos que éste puede ir rotando. Así por ejemplo, habrá nueve fondos y el inversor deberá tener siempre cuatro en cartera.

PPA

Un seguro de ahorro que funciona en cierto sentido como un depósito estructurado. Básicamente se pacta una rentabilidad que puede ser mayor o menor en función de las condiciones que establezca el PPA.

Además, cuenta con la ventaja fiscal de no tener que tributar una vez se superan los cinco años de inversión bajo las nueva reforma fiscal que empezará a aplicarse en enero de 2015.

¿Bolsa?

Los signos de interrogación no son una casualidad ni un error. ¿Realmente es una buena idea acudir a la bolsa como inversor novato? A priori no, pero si realmente se quiere vivir la tensión de invertir, conocerse a uno mismo y saber hasta qué punto se está preparado para asumir caídas y riesgos, bien puede ser una idea probar el sabor de la renta variable pura.

Fondos Cotizados

Si la bolsa no es recomendable, ¿Por qué van a serlo los fondos cotizados? Quienes no conozcan este producto deben saber que se trata de fondos que cotizan como acciones. El hecho de incluir a los ETF en este listado obedece a su capacidad para replicar índices o apostar con un solo producto por un sector concreto.

Si algo muestra la historia de la bolsa es que, a largo plazo, los índices (Ibex, S&P, Dow Jones…) terminan subiendo y, por lo tanto, nos harán ganar dinero.

Y tú, ¿en qué inviertes dinero?

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Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Invertir directamente en bolsa no es sencillo y quien diga lo contrario o bien es un bróker que quiere tu dinero, un inversor que quiere tu dinero o un necio que está a punto de perderlo. No entraremos en el debate acerca de si la bolsa es o no un juego de suma cero en el que para que uno gane el otro debe perder, pero sí que quien invierte en bolsa sin los conocimientos y estrategia necesarios o lo hace como una fórmula rápida para ganar dinero tiene muchas papeletas para perderlo.

Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Por otra parte, también es cierto que la inversión directa en bolsa es una de las fórmulas más eficaces de rentabilizar nuestro capital y que, al final, muchas de las otras alternativas de inversión pasan, en mayor o menor medida por la bolsa y en su práctica totalidad por los mercados financieros de una u otra manera. Os presentamos cinco alternativas a la bolsa:

  • Depósitos estructurados: esta es quizás la fórmula más conservadora de entrar en bolsa sin comprar acciones, un depósito estructurado en el que la parte variable del retorno esté ligada a la evolución de determinados activos financieros. De esta forma aseguraremos el capital invertido y una rentabilidad mínima ‘jugándonos’ el resto en los mercados.
  • Fondos Mixtos: apostar por fondos en los que una parte importante de la inversión se destine a renta fija es otra forma de, en teoría y salvo default o impago, asegurarse parte de la inversión inicial, dejando un porcentaje destinado a la renta variable.
  • Fondos de inversión en renta variable: en este caso sí estaremos invirtiendo en bolsa, aunque con la ventaja de que no lo haremos en unas pocas acciones, sino en una cartera en teoría bien ponderada y, sobre todo diversificada, que, además, estará gestionada por profesionales de la inversión.
  • ETFs o fondos cotizados: una de las fórmulas más agresivas para evitar la bolsa. Los fondos cotizados son en realidad fondos de inversión que cotizan como si fuesen acciones. Es decir, se pueden comprar y vender en cualquier momento. En este punto la apuesta sería por fondos indexados que replican el comportamiento de un índice concreto como pueda ser el Ibex 35 o el Dow Jones. La ventaja es, de nuevo, que no estaríamos fiándolo todo a un puñado de acciones, sino a un índice entero compuesto por, en el caso del Ibex, de las 35 empresas nacionales con mayor capitalización.
  • Planes de pensiones: la alternativa a largo plazo. Los lectores del blog ya saben cómo funciona un plan de pensiones y que, dependiendo del tipo de plan, buena parte de sus activos pueden estar invertidos en renta variable. Esta es quizás la opción que menos se asemeja a la bolsa, ya que aquí se pierde buena parte de la capacidad de maniobra y, sobre todo, la liquidez que sí ofrecen el resto de alternativas.

Y vosotros ¿Qué otras alternativas a la inversión bursátil conocéis?

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Fiscalidad de los productos financieros

Cuando queremos medir la rentabilidad real de una inversión no basta con fijarnos en el TAE que ofrece o el porcentaje de subida entre el precio de compra y de venta. Para tener una imagen real habrá también que tener en cuenta los impuestos que pagamos por cada inversión, el ‘perverso’ efecto de la inflación y, por supuesto, las comisiones, que a menudo se incluyen en el cálculo de la rentabilidad que hace la entidad financiera. En este caso vamos a diseccionar la parte impositiva, es decir cuántos impuestos pagamos por nuestras inversiones.

fiscalidad de los productos financieros

En la actualidad existe una amplia gama de productos financieros al alcance de los ahorradores e incluso algunas personas podrían argumentar que las apuestas deportivas o el póker online son una suerte de inversión. Y en cierto sentido no estarían equivocados, pues los profesionales o amateurs de alta dedicación los llegan a considerar casi una profesión y no actúan de forma diferente a como lo hacen muchos profesionales del trading que invierten en bolsa. Sin embargo y por motivos puramente prácticos, nos vamos a fijar en los productos ‘clásicos’, los comercializados por las entidades financieras, algunos de los cuáles ya los abarcamos al hablar de la fiscalidad de los ahorros para la jubilación. ¡Vamos allá!

  • Depósitos: quizás la fórmula de ahorro más tradicional. Dejamos un dinero en la entidad financiera durante un tiempo determinado por un interés previamente pactado. Este tipo de inversiones se integra en la denominada base imponible del ahorro junto con el resto de inversiones y las ganancias tributan, sumadas al resto, en base a los siguientes tres tramos: 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para todo lo que supere los 24.000 euros.
  • Cuentas remuneradas: ¿tienes una cuenta remunerada? Los intereses también pagarán impuestos. Éstos seguirán el mismo esquema explicado para los depósitos y tributarán en los tramos indicados. Además, como en los plazos fijos, se aplicará una retención de IRPF del 21%.
  • Letras del tesoro y obligaciones del Estado: una inversión que es, más o menos, como un boomerang y siempre se pone de moda cada cierto tiempo. De nuevo, integraremos los rendimientos en la base imponible del IRPF para que tributen en los citados tramos una vez sumados las ganancias a las generadas por el resto de inversiones.
  • Fondos de inversión: otro clásico con el que comienzan las diferencias respecto a los productos generales. La gran particularidad de los fondos de inversión es que no habrá que pagar impuestos sobre los beneficios siempre que éstos se reinviertan en la contratación de otro fondo. De esta forma podremos ir saltando de fondo en fondo y diferir el pago de impuestos hasta el momento en que finalmente recuperemos el dinero y hagamos tangible los beneficios que hemos ido obteniendo. En ese momento se integrarán junto con el resto de rentas del ahorro y tributarán, recordemos, al 21% las ganancias hasta 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% las cantidades por encima de los 24.000 euros.
  • Planes de pensiones: el ahorro a largo plazo está especialmente bonificado en España. Los planes de pensiones gozan de una fiscalidad favorable para las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del IRPF en función de la edad del partícipe con hasta 10.000 euros para los menores de 55 años y con 12.500 para los mayores. A cambio, al rescatar el dinero este se integrará (capital aportado más beneficios) en la renta del trabajo si se rescata en forma de renta y como ganancia patrimonial cuando se rescata en forma de capital, si bien en este caso hay una reducción del 40% para las ganancias generadas antes de 2007. Eso hace que sea algo más complicado calcular la rentabilidad efectiva de esta inversión.
  • Acciones e inversiones en bolsa: las acciones tributan por la diferencia entre el precio de compra y de venta y sólo habrá que pagar impuestos cuando hagamos la inversión tangible. En este caso, se integrarán también a las rentas del ahorro tributando por los citados tramos. A la hora de calcular el montante, se tendrán en cuenta todas las inversiones realizadas durante el ejercicio y, como gran ventaja, es posible compensar pérdidas con ganancias durante cuatro ejercicios. Actualmente existe, eso sí, una penalización para las inversiones a corto plazo con acciones que se vendan en menos de un año y que tributarán al tipo marginal del contribuyente.

Así tributan las principales herramientas de inversión que utilizan los españoles ¿Os gustaría conocer alguna más? ¡Sólo tenéis que preguntar!

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flickr



Como tributan los productos de ahorro a largo plazo

Se entiende por ahorro a largo plazo aquel que tiene un horizonte temporal superior a los dos años, aunque en muchos casos también suele vincularse con el ahorro para la jubilación. La oferta de inversión en este punto es enorme y se puede incluso argumentar que casi cualquier producto puede considerarse como uno de largo plazo, que basta con mantener la inversión durante más tiempo –siempre que su estructura lo permita-.

fiscalidad ahorro a largo plazo

 

Sin embargo, a efectos prácticos existen una serie de productos financieros especialmente contraindicados para el ahorro a largo plazo y que son los que, a la postre, utilizan la mayoría de ahorradores. A la hora de valorarlos nunca debemos perder de vista su rentabilidad, pero tampoco su fiscalidad, pues está será determinante para elegir y determinar el rendimiento final que obtenemos.

¡Comenzamos nuestro repaso!

Planes de pensiones

En cierto sentido, ‘la niña bonita’ de la inversión a largo plazo. Su fiscalidad ofrece enormes ventajas en lo que a las aportaciones se refiere pero ciertas desventajas a la hora de recuperar el dinero.

Y es que las aportaciones a los planes de pensiones sirven para reducir la base imponible de IRPF y lograr así pagar menos impuestos. La cuantía está limitada en función de la edad y los ingresos del partícipe de la siguiente forma:

  • Menores de 50 años: podrán aportar la menor de las cantidades entre 10.000 euros o el 30% de su base imponible.
  • Mayores de 50 años: podrán deducir la menor de las cantidades enter 12.500 eros o el 50% de su base imponible.
  • Personas con discapacidad: podrán deducir hasta 24.500 euros.

En cuanto al rescate del plan de pensiones, se podrá recuperar el dinero en forma de capital –de golpe-, de renta o en forma mixta. Las cantidades recuperadas en forma de capital disfrutarán de una reducción del 40% para las cantidades aportadas antes de 2007 y sus rendimientos, mientras que las recuperadas en forma de renta se sumarán a las rentas salariales y tributarán al tipo marginal de IRPF del contribuyente.

El truco en este caso reside en que no sólo se gravan los beneficios del plan de pensiones, sino también el capital aportado a la hora de recuperarlo, lo que supone una desventaja fiscal frente a otras alternativas.

Fondos de Inversión

El horizonte de inversión de un fondo puede ser tan largo como el propio cliente quiera. Así, puede dejar su dinero desde unos meses hasta años, si lo desea. La única ventaja adicional frente a otros productos es que no habrá que pagar impuestos por los beneficios obtenidos siempre que estos se reinviertan en otro fondo de inversión.

Poder diferir el pago de estas cantidades ayudará, en teoría, a que nuestros ahorros crezcan más rápido. Cuando decidamos retirar efectivamete el capital, los beneficios se sumarán al resto de rentas del ahorro para tributar bajo tres tramos diferentes:

  • 21% para las ganancias hasta 6.000 euros.
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros.
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

 

Planes de Ahorro Sistemático (PIAS)

Para quienes no estén familiarizados con este producto, se trata de un seguro de vida y ahorro por el que nos comprometemos a realizar una serie de aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad garantizada. Para incentivar su contratación a largo plazo cuenta con un interesante beneficio fiscal al recuperar el dinero, siempre que hayan transcurrido más de diez años desde su contratación.

Al superar la década, Hacienda permite aplicar una serie de reducciones fiscales sobre la cantidad a cobrar en función de la edad del partícipe. La siguiente tabla muestra la evolución:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayores de 70 años: 8%.

Quienes opten por retirar su dinero de forma anticipada deberán incluirlo junto con el resto de rentas del ahorro y tributará dentro de los tres tramos ya mencionados: 21%, 25% y 27% en función de la cuantía total de las ganancias cosechadas durante el ejercicio.

 

Planes de Previsión Asegurados

Una de las alternativas de moda a los planes de pensiones. También estamos ante un seguro de ahorro cuya fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones en lo que a aportaciones y posterior rescate se refiere.

La gran diferencia estriba en que los PPA sí están obligados a ofrecer una rentabilidad mínima a sus partícipes, algo de lo que se excluye a los planes de pensiones, donde puede llegar a perderse, además, toda la inversión en un escenario catastrófico.

Acciones

La bolsa siempre sube a largo plazo, reza uno de los dichos más conocidos de la inversión bursátil. El problema de las acciones es su alto riesgo, ya que es relativamente factible llegar a perderlo todo.

Su fiscalidad es, además, algo más compleja que la del resto de productos. En principio y como norma general las ganancias se integrarán en la base del ahorro para tributar dentro de los tramos ya mencionados.

Las particularidades de las acciones comienzan al compensarse las pérdidas con las ganancias durante un periodo de cuatro años.
Además, de forma excepcional, las operaciones a corto plazo, que son las que se realizan con títulos que permanecen menos de un año en cartera, tributarán al tipo marginal de cada contribuyente.

Depósitos

No se trata del vehículo ideal para invertir a corto plazo, pero al ser uno de los más extendidos conviene mencionarlo. Los depósitos tributarán dentro de los tres tramos de las rentas del ahorro y cada vez que venza el plazo habrá que pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Ahí radica, precisamente, su debilidad fiscal frente a alternativas como los fondos o las acciones, por no hablar de su menor rendimiento, también relacionado con su mayor seguridad.

Es decir, que habrá que pagar un 21%, 25% ó 27% de los beneficios.
Imagen –  reynermedia e Images Money en Flickr

 



Qué son y como funcionan los ETFs

La palabra ETF responde al acrónimo de Exchange Trade Funds y que se podría traducir como fondos cotizados. Se trata de un producto financiero relativamente nuevo y que básicamente consiste en un fondo de inversión que tiene la particularidad de que se negocia en bolsa como si se tratase de una acción.

que son y como funcionan los etf

Este híbrido entre fondo de inversión y acción tiene la composición de un fondo, es decir, que está formado por una cesta de valores. De esta forma un ETF sobre el Ibex 35 reproducirá el comportamiento del índice al reproducir su composición. Sin embargo, operan como si fuesen acciones. Esto supone que se pueden comprar y vender en cualquier momento y no sólo en las ventanas de liquidez que tienen todos los fondos de inversión. Además, la compra se hará a precio real del mercado y no a su precio al cierre de la sesión, como ocurre con los fondos de inversión..

Esta es una de las grandes ventajas de los ETFs frente a los fondos de inversión, a la que hay que unir unas menores comisiones. La otra viene del lado de la transparencia, pues es fácil observar la evolución del índice de referencia.

A estas hay que añadir otros elementos propios de los fondos de inversión como es la diversificación de la cartera y el estar invirtiendo en sectores o índices enteros en lugar de acciones concretas. Como en el caso de los fondos de inversión los ETFs también generan dividendos de las acciones en las que invierten.

Lo que difiere respecto a los fondos de inversión es su fiscalidad, como explican desde Impuestosrenta.com. De hecho, en el caso de los ETF no existen ventajas fiscales por invertir las ganancias en otro fondo cotizado y la forma de declararlos es más similar a la de las acciones. En este sentido, los ETF que se vendan durante el primer año tributarán al tipo marginal de IRPF del contribuyente y los que excedan los doce meses como el resto de productos de ahorro: 21% para los primeros 6.000 euros, un 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.0000 euros y un 27% para las que superan los 24.000 euros.

Imagen – Fondoscotizados.com



Características de los planes de pensiones en renta variable

Los planes de ahorro son una de las muchas fórmulas para invertir a largo plazo y planear la jubilación. Tal y como ocurre con los planes de pensiones, existen diferentes modalidades y cada producto habrá que estudiarlo en función de su  características básicas, pero también del riesgo que presenta.

Caracteristicas plan pensiones renta variable

En este sentido, y más allá de los peligros asociados al propio plan de ahorro por su naturaleza, si lo que queremos es evaluar los riesgos habrá que prestar atención al modelo de gestión y los activos en los que invierte el pan. Para facilitar la labor de los inversores en un mercado cada vez más poblado de alternativas, los planes de ahorro y en general cualquier producto de inversión para la jubilacióntiende a incluir en su nomenclatura o en su definición corta palabras como renta variable, renta fija o monetario para identificar de forma rápida donde invertirá el dinero.

En el caso de los planes de ahorro en renta variable, su propio nombre ya deja claro que la mayor parte de la inversión irá a parar a este tipo de activos, como puedan ser las acciones. Desde un punto de vista teórico, se entiende como renta variable las inversiones que no garantizan la devolución del capital ni la percepción de una renta determinada.

La desventaja de las inversiones en renta variable pasa precisamente por esa incertidumbre ligada a la recuperación del dinero. Es decir, la posibilidad de perderlo todo. Para compensar ese riesgo, los beneficios potenciales siempre son mayores que con los activos de renta fija.

Los planes de ahorro que invierten en renta variable suelen establecer una serie de límites o baremos en su inversión, de forma que no destinan el 100% de su capital a la renta variable, pero sí se comprometen a invertir buena parte del dinero en este tipo de activos. En el caso de los fondos de inversión, por ejemplo, se considera que es de renta variable cuando por lo menos el 75% de su capital está expuesto a renta variable.

Si este porcentaje bajara estaríamos hablando ya de un fondo de inversión de renta variable mixto.



¿Cómo elegir los mejores fondos de pensión y depósitos?

Con las campañas de final de año, las gestoras de planes de pensiones se han puesto las pilas. Esto es debido a que cuando finaliza un año, los ahorradores piensan en contratar este tipo de productos.

 

cómo elegir bien

 

Habremos visto anuncios en las entidades de incentivos en metálico, regalos en especie o viajes para aquellos que se abran un plan de pensión con ellos. Para conseguir estos “regalos” se les exige a los potenciales clientes un ingreso de un determinado importe y como no, una permanencia en el producto que elijan. Las condiciones se deben cumplir.

Con el final del año todos esos ahorradores conocen el estado de sus cuentas y el dinero del que disponen para poder invertir en algún producto que se le ofrezca. Por lo tanto es el mejor momento de invertir y por supuesto de sacar el mayor partido a la jugada.

Las aportaciones a estos productos y a los planes de previsión asegurados (PPA) se pueden deducir en el  IRPF y permiten adelgazar la factura fiscal de los contribuyentes. Es el momento del consuelo fiscal de los partícipes, que se hace especialmente relevante en un entorno de pérdidas en los productos debido a la crisis financiera.

En muchas de estas operaciones la edad es la clave. Para menores de 35 años, pueden optar por un plan con un 80% de bolsa y un 20% de renta fija. A partir de esa edad las recomendaciones que se dan varían. Entre los 36 y los 55 se juega con porcentajes en la renta variable y la renta fija. A partir de los 56 se recomienda que se entre ya en las inversiones más seguros aunque tengan rentabilidad más baja.


Noticias · Escrito por el 21/01/13