Cómo trabaja un asesor financiero

Del mismo modo que cuando queremos construir una casa recurrimos a un arquitecto, cuando se trata de construir nuestra jubilación y nuestro futuro económico podemos recurrir a la figura del asesor financiero.

El asesor financiero es la figura que se encargará de ayudarnos a poner nuestr ahorro en marcha, en caso de no tenerlo, y a maximizarlo, si es que ya ahorramos. Además, nos ayudará a identificar nuestros objetivos económicos (muchas veces coincidirán con metas vitales) y a encontrar las herramientas más adecuadas para alcanzarlos.

Cómo funciona un asesor financiero

El asesoramiento financiero empieza por conocer las necesidades del cliente, es decir, de nosotros como ahorradores.

En una primera reunión el asesor reunirá información sobre nuestra situación financiera, nivel de ahorro, gastos, aseguramiento… Además nos preguntará por nuestros objetivos económicos a corto, medio y largo plazo, así como por nuestro perfil de riesgo. Esto último es muy importante, ya que a través de un análisis de nuestros conocimientos financieros y la capacidad para asumir pérdidas y riesgos podrá ofrecernos la mejor solución financiera.

Y es que tan importante es obtener una buena rentabilidad para nuestros ahorros como poder dormir tranquilos por las noches. En otras palabras, que el nivel de riesgo que asumimos nos permita vivir sin preocupaciones por lo que pueda pasar en el mercado. Para eso está también la figura del asesor financiero.

Con estos datos, en la primera o segunda reunión el asesor planteará una serie de productos financieros adecuados a nuestros objetivos. Si queremos ahorrar de forma automática y sistemática podría ser un PIAS, por ejemplo, mientras que si queremos ser algo más agresivos podría tratarse de un Unit Linked. En cualquier caso puede tratarse de uno o varios productos en función de nuestro perfil de riesgo y nuestros objetivos. Al final, si tenemos un objetivo a medio plazo, como puede ser comprar una casa en 5 años, el producto en el que invertir puede ser diferente que el que necesitemos para preparar la jubilación dentro de 30 años.

Un buen asesor sabrá explicar el porqué de cada una de sus alternativas. Además, una vez contratemos se encargará de hacer un seguimiento de las inversiones y de informar en caso de que fuese necesario realizar algún cambio en la estrategia. Lo normal es que nos reunamos con él por lo menos una vez al año para este seguimiento.

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Las tres ventajas de apostar por un Unit Linked

El Unit Linked es un producto de ahorro que posee algunas ventajas apreciables. Veamos las tres más importantes para tu bolsillo y jubilación.

Como ya decíamos estamos ante un producto de ahorro que se basa en un seguro de vida que viene a cubrir contingencias como el fallecimiento o la invalidez alcanzando también la jubilación.  Se trata de un producto en el que podemos ir realizando aportaciones y dichas aportaciones se dirigen a una cesta de fondos de inversión o cartera de valores que se escoge en función del perfil de riesgo de quien contrata el seguro.

Por tanto, un seguro de vida que se combina con una herramienta de ahorro e inversión.

Las ventajas del Unit Linked

Estamos ante un producto financiero en el que vamos a poder aprovechar las ventajas de los seguros de vida junto a la rentabilidad y liquidez de los fondos de inversión. Si tuviéramos que destacar ventajas estas serían las principales.

Un producto de ahorro más flexible que otros

Se trata de un producto financiero más versátil y flexible que otros productos de ahorro. Esto es así porque permite que nos adaptemos a distintas circunstancias en la evolución de los mercados pudiendo cambiar de una cesta de fondos a otra, modificando nuestras estrategias de riesgo.

Estas modificaciones además no tienen límite máximo y no tributan por su realización, es decir, no tributaremos hasta el reembolso final independientemente de la cantidad de veces que modifiquemos la estrategia de inversión.

Por otro lado, la flexibilidad del Unit Linked le permite aceptar aportaciones periódicas de manera que a partir de pequeños capitales se pueda obtener una diversificación alta desde el principio, ya que estas aportaciones van a las cestas de fondos. Esto no ocurriría si invertimos de manera directa en un fondo de inversión, y mucho menos en un activo de bolsa, además de tener que acceder generalmente exigencias mínimas de capital para las aportaciones o de precio del activo.

Es un seguro de vida

Siendo una herramienta de ahorro flexible, como es, el Unit Linked no deja de ser un seguro de vida. Esto significa que garantiza una cobertura adicional en caso de fallecimiento o invalidez. Hay que tener en cuenta que este seguro no impide que el partícipe pueda liquidar en cualquier momento su inversión. Por tanto, aun siendo un seguro de vida, como herramienta de ahorro nos propone una liquidez que no permiten otros productos como los planes de pensiones o los PPAS.

El tomador del seguro va ser el que escojan plazo de ahorro, pero también el valor de la prima única o de las aportaciones periódicas, asimismo las coberturas y la dirección de la inversión de la prima.

No forman parte de la herencia

Es un aspecto muy a tener en cuenta. El Unit Linked no forma parte de la herencia y no se hace público al fallecimiento del asegurado. En el registro de contratos de seguros de España solo se podrá consultar el número de seguros de vida, pero no información relativa al importe, ni a los beneficiarios.

Se reflejarán sólo los datos que corresponden a la compañía aseguradora, y ésta, no comunica cifras a herederos del fallecido, solo al beneficiario de la póliza firmada por el asegurado.

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5 formas de saber si eso que quieres comprar es absolutamente necesario

No comprar de manera impulsiva es una buena idea para tus finanzas personales. Descubre cinco formas de saber si lo que quieres comprar es necesario o no.

La compra compulsiva o poco meditada es una de las responsables de generar el caos en los presupuestos de las finanzas domésticas. En principio, adquirir de manera compulsiva cosas que no son necesarias no es  nada bueno para tu bolsillo ni para una economía personal saneada y realista.

Por tanto, antes de realizar una compra, sobre todo si ésta es de un importe medio o elevado, conviene tener clara la necesidad de adquirir ese producto o servicio. Vamos a repasar cinco maneras a través de las cuales puedes llegar a saber si lo que deseas comprar es realmente necesario o no.

No lo compres inmediatamente

Tómate un tiempo antes de hacer la compra. Esta es una manera muy eficaz de saber si lo que quieres adquirir es realmente necesario o no. Cuanto más caras sean las cosas o mayor esfuerzo económico te supongan debes emplear más tiempo a la hora de recapacitar.

Por ejemplo, para una pequeña compra una semana puede ser suficiente, para compras más grande es igual necesitas más de un mes. Si transcurrido ese periodo sigues necesitando el producto, es que igual efectivamente es necesario.

Durante este periodo de tiempo procura identificar la cantidad de veces en las que efectivamente necesitas ese producto o en las que te habría sido útil. Evidentemente, algo que resulta muy útil o que utilizas en muchas ocasiones puede ser una compra que valga la pena.

Busca alternativas a la compra

No siempre es necesario realizar una compra cuando podemos encontrar alternativas al gasto. Por ejemplo, valorar la posibilidad de alquilar de ese producto, pedirlo prestado, fabricarlo tú mismo si eres mañoso…

Pero además, podemos buscar alternativas diferentes que puedan suplir la funcionalidad de la compra. En muchas ocasiones desdeñamos cosas que ya tenemos y que infra utilizamos, esto es algo que ocurre mucho, por ejemplo, con la ropa y complementos.

Las alternativas pueden ir más allá de no comprar el producto. También se puede acudir a tiendas de segunda mano, buscar por internet, mercadillos, etc.

Descubre todo lo que tienes y si hace falta haz un inventario

Duplicar compras es mucho más frecuente de lo que podemos pensar. En muchas ocasiones tendemos a comprar cosas que ya tenemos y que simplemente no buscamos o no nos caen a mano, especialmente cuando se trata de objetos de escaso valor.

Desde luego, antes de comprar nada es importante tener claro que no tenemos algo igual o que pueda servir para lo mismo.

En cuestiones como ropa, calzado, complementos, ocio, menaje de hogar, etc, parece importante tener claro lo que poseemos y si es posible incluso hacer un inventario de todo ello clasificándolo según su estado y sus posibilidades de uso.

Comprueba si te puedes permitir comprarlo

Esta es otra cuestión que siempre hay que tener en cuenta y que debe ser motivo de rechazo de una compra si hace falta.

Antes de comprar nada es importante tener claro que podemos adquirirlo y que no trastoca mucho nuestros gastos mensuales. Si llevas un presupuesto de tus ingresos y gastos del mes, esta compra debe encajar en el presupuesto. Si no encaja, si no existen fondos de los que tirar para realizar la compra, es mejor no hacerla salvo si es excepcionalmente necesaria.

¿Por qué quieres ese producto y no otro?

Probablemente esta sería la última reflexión antes de realizar la compra. Es muy subjetiva, ya que en este punto seguramente hemos tomado de manera racional o emocional la decisión. Aun así, sería interesante detenerse a pensar porque buscamos ese producto exactamente y no otro.

Este tipo de reflexiones nos pueden llevar a buscar propuestas y ofertas más adecuadas al gasto que podemos realizar, más aún, incluso a replantearnos la utilidad de la compra.

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Por qué deberías dejar de ser tan conservador con el dinero que inviertes para tu jubilación

Ser excesivamente conservador con el dinero que se invierte en la jubilación puede no resultar una buena idea. Descubramos los motivos.

No es ninguna casualidad que la preocupación por los ingresos futuros sea una de las cuestiones que más quita el sueño a las personas a partir de los 30 años. El futuro de las pensiones públicas no parece muy halagüeño. A quienes no han puesto en marcha su plan de ahorro para jubilación antes de los 30 parece que les entra la prisa lllegado ese momento. Y la prisa nunca es buena consejera.

Si preguntáramos a todas las personas que se acercan por primera vez al ahorro para la jubilación, es probable que una gran mayoría se definieran como conservadoras con respecto a su dinero. Sin embargo, también es probable tan sólo un pequeño porcentaje resultasen ser verdaderamente conservadoras si analizasen la inversión a largo plazo de manea objetiva.

¿Pero eres o no eres conservador en cuanto a la inversión?

Y es que no debemos confundir el perfil de ahorrador conservador con el perfil de aquel que no quiere perder dinero en sus inversiones. Si tomáramos la segunda de las cuestiones como clave para definir al perfil conservador, resultaría que todos los inversores son conservadores, ya que nadie quiere perder dinero. Tanto es así que la primera regla de Warren Buffett con sus inversiones es nunca perder dinero ¿Y la segunda? Hacer caso de la primera.

Por tanto, a la hora de definirte debes ampararte en otros parámetros, además de no querer perder dinero, como todos los demás.

El tiempo es el que define más al inversor para jubilación

Debemos tener claro que lo que estamos tratando de hacer es poner nuestro dinero a trabajar. Inmovilizar el ahorro tiene muy poco sentido, ya que si éste no ofrece rendimiento difícilmente podremos obtener rentabilidades sustanciales. En definitiva, tener dinero parado no produciendo más dinero no es una buena idea para nuestra futura jubilación.

El tiempo que te resta antes de la jubilación es la medida más realista que puedes tener en cuenta antes de definir el tipo de inversión que vas a realizar. A mayor distancia con la jubilación, más posibilidades de asumir pérdidas puntuales en una inversión para buscar más rentabilidad en los momentos positivos de dicha inversión.

Obviamente, en el polo opuesto, cuanto más cerca de la jubilación, menos riesgo deberíamos asumir con respecto a nuestro dinero ahorrado, aunque incluso esto es discutible ya que con las rentabilidades actuales de los productos garantizados no estamos en condiciones ni de batir a las subidas de precios al consumo, algo obligatorio para cualquier rentabilidad que se precie.

Otro factor que debería influir a la hora de dejar de ser o creer que eres conservador con tu inversión para la jubilación es tu capacidad de ahorro y la manera en la que lo distribuyes. Cuánta mayor capacidad de ahorro tengas y cuanto mayor sea la distribución de tus activos, más podrás apostar por la diversificación en la inversión, probablemente este es el mejor elemento de seguridad en la actualidad para tu dinero.

La aversión al riesgo y el miedo al miedo

No podemos entender a la ligera lo que significa la aversión al riesgo, esto es algo que también solemos hacer a la hora de valorar nuestra posición respecto a la inversión. La aversión al riesgo, el miedo a perder tu dinero, debe ser entendida realmente casi de manera literal. Es el pánico a las perdidas, sin embargo este pánico necesita justificación objetiva.

Es decir, a 30 años distancia de la jubilación, con buena capacidad de ahorro y una diversificación equilibrada en diferentes herramientas de inversión también puedes tener miedo a perder en momentos puntuales dinero, pero cerrar opciones en buscar de rentabilidad por miedo no sería lo más interesante para tu bolsillo.

En general cuando todos los elementos objetivos, horizonte temporal, capacidad de ahorro, diversificación del ahorro, asesoría, nos permiten pensar en apostar por inversiones rentables a largo plazo, debemos pelear contra los elementos más subjetivos como las sensaciones o los rumores.

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Preocúpate menos y ahorra más

A todos nos gustaría ahorrar, pero muchas veces nos cuesta ser disciplinados para hacerlo. Por ello tenemos que tener un plan, confiar en él y ser constantes.

Ahorrar siempre supone un esfuerzo, muchas veces, incluso, es algo que llega a tocar nuestra fibra sensible. Todos pensamos, de alguna manera, en ahorrar para nuestra jubilación, para unas vacaciones, un coche nuevo o la universidad de nuestros hijos.

Patrick Nolan ha escrito un artículo en www.blackblogrock.com analizando la encuesta Global Investor Pulse de esta web en la que se pretendía conocer los sentimientos de las personas que estaban ahorrando. De alguna manera, la primera de las observaciones que hace se centraba en las preocupaciones de las personas que estaban invirtiendo: longevidad, atención médica y jubilación. Los encuestados hablaban de estas tres cuestiones como las razones para guardar dinero de cara al futuro.

Además, otra de las cuestiones que preocupaba era el miedo a vivir más tiempo que los activos que poseía el ahorrador. En otras palabras, sobrevivir a nuestros ahorros y que se agotase el dinero para la jubilación. Pese a ello, la investigación detalló que el 39% de los estadounidenses no estaban ahorrando para su jubilación, el tercero por la cola entre los 18 países encuestados.

En este punto es interesante preguntarse por qué hay personas que no ahorran. Se observa la conexión entre los niveles de confianza y la decisión de ahorra o no ahorrar. Y es que el 60% de los ahorradores son positivos sobre el futuro financiero, frente al 37% de los no ahorradores.

Al final es el eterno dilema del huevo y la gallina. ¿Están seguros porque están ahorrando o ahorran porque están seguros? En realidad, según el autor, los que toman medidas y buscan asesoramiento están más preparados para su jubilación. Los resultados de la encuesta explican que el riesgo y la forma en la que éste se interioriza, son dos factores clave.

En este punto, es interesante reflejar algunos puntos de acción de cara a empezar a ahorrar que nos da el propio Nolan. Para empezar debemos comprometernos con un plan. Es el primer paso, ya que alienta el ahorro y la disciplina mediante la definición de objetivos y en un horizonte temporal para conseguirlos. De alguna manera, comprometernos con un plan nos proporciona estructura y responsabilidad.

El segundo consejo es buscar ayuda, asesoramiento, sea por medios tecnológicos o humanos, de manera que podamos seguir el progreso y ganemos confianza en esta dirección. Nueve de cada personas que indicaron que no estaban en el buen camino para ahorrar no recibían ningún tipo de asesoramiento financiero. Por el contrario, entre los que creen que van en la buena dirección, más de la mitad recibía algún tipo de ayuda.

Por último, el autor recomienda reconocer nuestros sentimientos. De alguna manera, nuestra positividad y confianza fluirá con los mercados. Si tenemos un plan solido y una buena orientación seremos disciplinados en nuestro ahorro, especialmente cuando las cosas no vayan también y tengamos que demostrar nuestra confianza en el plan preestablecido. Al final todo se reduce a confiar, bien asesorados, en nuestro plan. Pase lo que pase.

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Los PIAS han dejado de ser un producto sólo para conservadores

El término Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS está ligado al ahorro conservador. Durante años las entidades financieras han tratado este producto de ahorro para la jubilación como una fórmula garantizada de complementar la pensión pública. Muchos lo siguen haciendo a costa de perder rentabilidad, pero hay quienes han ido más allá.

La realidad de los PIAS es que se trata de un producto muy versátil que se podría incluso definir como la alternativa líquida a los planes de pensiones. Un PIAS puede adaptarse a cualquier perfil de ahorrador, desde el más moderado hasta el más dinámico que invierte a largo plazo y quiere una alta rentabilidad para sus ahorros.

Los números hablan por sí mismos. La cesta más agresiva del Estrategia 5 de Aegon gana casi un 9% en lo que va de año, por ejemplo, pero hay rentabilidades para todos los gustos en función del objetivo de cada usuario.

¿Cómo funciona un PIAS para ofrecer rentabilidad?

Los PIAS conservadores garantizan la inversión apostando por la renta fija y por emisiones en las que saben de antemano cuánto cobrarán por el cupón. El problema es que el beneficio en este caso siempre será limitado.

Los PIAS más dinámicos y versátiles funcionan como de forma diferente. Invierten en cestas de fondos de inversión bien diversificadas, lo que les permite maximizar el beneficio que obtienen reduciendo riesgos y adaptándose a las necesidades del ahorrador a largo plazo. En este sentido no se diferencia de un fondo de pensiones o un fondo de inversión, por ejemplo.

Lo que sí que cambia es la fiscalidad, que les permite estar prácticamente exentos del pago de impuestos una vez cumplidos 5 años desde la inversión. Además, como con cualquier plan, se puede cambiar el dinero de PIAS sin tener que tributar.

A la hora de contratar un PIAS hay dos cosas que debes vigilar. La primera son los gastos de gestión que pagas, que pueden suponer un 60% de la póliza en los casos más extremos. La segunda es cómo se estructura el beneficio garantizado, en caso de estarlo. Y es que una de las supuestas fortalezas de los PIAS es que el benefioio puede estar garantizado, pero siempre lo estará como un porcentaje del capital. Para que lo ejtiendas mejor, si se publicita una rentabilidad del 7% pero luego resulta que sólo aplica al 25% de la póliza, esto quiere decir que la rentabilidad real se quedará en un 1,75%, mucha diferencia.

No caigas en estas pequeñas trampas y tendrás en el PIAS el producto ideal para ahorrar de forma automática para tu jubilación.

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¿Cuánto dinero debo destinar a mis vacaciones?

Sin duda las vacaciones son una fuente de gasto muy importante, que afecta al conjunto de las finanzas personales durante todo el año. No siempre tenemos claro realmente cuánto dinero debemos destinar a las vacaciones, y esto debería ser una prioridad, ya que un mal cálculo en el gasto vacacional puede suponer una economía doméstica descompensada durante todo el resto del año.

 dinero vacaciones

No cabe duda que las vacaciones son importantes. Desde todos los puntos de vista, desconectar del estrés cotidiano y descansar de las labores profesionales resulta saludable. Sin embargo, para nuestro bolsillo esto no siempre es tan saludable.

A la hora de plantear unas vacaciones solemos tender a no resultar tan racionales en cuanto al gasto como con otras actividades. Por ejemplo, no nos plantearíamos la adquisición de un vehículo sin controlar hasta el más mínimo detalle relativo al gasto, es decir, accesorios, seguro, mantenimiento, valoraríamos incluso la posible devaluación futura del vehículo. Sin embargo, cuando calculamos unas vacaciones nos solemos centrar en dos grandes áreas de gasto: el alojamiento y el transporte, pero, se nos olvida que durante ese periodo de tiempo realizamos gastos añadidos, fundamentalmente relacionados con el ocio.

¿Cuánto dinero debo destinar a mis vacaciones?

Lo cierto es que no hay una cifra concreta y ni siquiera un porcentaje máximo de nuestro presupuesto que debamos asignar a las vacaciones. Por muy raro que pueda parecer, todo depende de las prioridades personales de cada uno y de donde quiera destinar su dinero.

Sin embargo, sí que hay dos factores a tener cuenta y que limitarán efectivamente el dinero de las vacaciones. El primero es que para poder irnos de vacaciones con la conciencia tranquila, deberemos dejar los deberes hechos, es decir, tendremos que tener nuestras finanzas en orden y al día. Si directamente desconocemos nuestros flujos de capital, gastos e ingresos, sería conveniente hacer un ejercicio de autocrítica y un mínimo estudio antes de gastar en vacaciones un dinero que quizás no tenemos o que podremos necesitar en un futuro inmediato.

El segundo punto tiene que ver directamente con el presupuesto personal y la partida de gastos de la que saldrá el dinero de las vacaciones. Este debe ser el dinero del ocio o de ahorros concretos, en función de cómo hayamos dividido el presupuesto. De esta forma, el capital que gastemos en vacaciones no podrá nunca superar el porcentaje que destinemos a estas partidas.

Con estos puntos claros, el dinero a gastar dependerá ya de nuestras preferencias. Si tenemos un presupuesto bien armado, estamos ahorrando a largo plazo para la jubilación y tenemos un buen colchón financiero, nada tiene por qué impedirnos gastar el 70, 80 e incluso el 90% del presupuesto en ocio de ahorros concretos en las vacaciones. Y además podremos hacerlo tranquilos, sabiendo que el resto de nuestro engranaje económico avala esta decisión.

Ya que el coste de unas vacaciones suele ser obligado y no puede obtenerse de una sola mensualidad, esto nos obligará a planificar anticipadamente cuánto dinero queremos gastarnos en estos días libres y muy seguramente también incentivará que tratemos de buscar opciones más económicas una vez elegido el destino para obtener un mayor rendimiento de nuestro dinero.

Un presupuesto para las vacaciones, la mejor respuesta posible

Si ya hemos valorado la importancia de un presupuesto doméstico como elemento central para controlar nuestras finanzas personales, parece interesante valorar la posibilidad de confeccionar un presupuesto a escala para nuestras vacaciones.

Y es que sin duda elaborar un presupuesto para las vacaciones puede ser una de las mejores respuestas a la hora de determinar cuánto dinero es el adecuado para este periodo vacacional.

En ese presupuesto en primer lugar podemos consignar el dinero que vamos a destinar de manera directa durante el resto del año para el ahorro orientado a las vacaciones. Es perfectamente factible, como hemos visto anteriormente, destinar una parte de nuestro ahorro precisamente a consolidar una cantidad orientada al gasto vacacional.

Partiendo de esa cantidad realizar un presupuesto es simple, calcula lo que te cuesta el alojamiento, calcula lo que te cuesta el transporte, calcula lo que te cuesta habitualmente la alimentación y súmale al menos un 20%, añade una cantidad razonable destinada a ocio, y añade también una cantidad destinada a imprevistos que en este caso se corresponden más como gastos extra que con los imprevistos tradicionales en el hogar.

Si eres capaz de realizar este ejercicio de previsión de gasto vas a obtener una cifra muy cercana a tu gasto vacacional. Ojo, esto sólo un ejercicio, si posteriormente no eres capaz de cumplir los índices de gasto que te has marcado, el presupuesto no vale absolutamente para nada. Por tanto debe ser un ejercicio realista de reflexión sobre tus hábitos a la hora de gastar en vacaciones.

Huye del crédito

Una vez hayas determinado la cantidad que necesitas y contrastado dicha cantidad con el dinero que dispones, podrás valorar realmente el tipo de vacaciones que te puedes permitir.

Un error muy frecuente es priorizar la necesidad de descanso, muy importante, a tu realidad económica, desafortunadamente más importante. Si el dinero no alcanza para unas vacaciones tradicionales lo cierto es que resulta mucho más inteligente buscar alternativas vacacionales a buscar financiación a crédito para tus vacaciones. La financiación a crédito para las vacaciones no deja de ser un pequeño exceso que va a repercutir en amortizaciones con intereses durante al menos una buena parte del resto del año.

Resulta mucho más interesante equilibrar tu economía, continuar ahorrando y poder asumir unas buenas vacaciones cada dos años que endeudarte de manera constante por financiar a crédito unas vacaciones anuales. Obviamente esto es cuestión de cada uno, pero el coste que asumirás a largo plazo por financiar esa cantidad de dinero va a ser muy elevado.

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¡Qué el aire acondicionado no hiele tu cartera!

Los aparatos de aire acondicionado ya están funcionando a tope cuando no ha empezado el verano y con ellos llegan los enormes gastos de energía que provocan, pero hay formas de reducir este coste.

Se aproxima peligrosamente el verano y el calor, y en las casas, en las oficinas, en las tiendas comienzan a venirnos ráfagas frías. Sí amigos. El aire acondicionado ya está aquí. Esa sensación de frescor tan necesaria en los días de altas temperaturas, como doloroso a la hora de mirar el recibo de la luz. Esto último tiene solución y se llama ahorro energético, que no sólo es bueno para luchar contra el cambio climático, sino para que no sufra tanto nuestro bolsillo.

¿Y cómo ahorrar con el aire acondicionado? Aquí van algunos consejos. El primero de ellos es fijarte siempre en la etiqueta del aparato. Como se suele decir lo barato, a la larga, sale caro. Un aparato de aire acondicionado eficiente puede ahorrar hasta un 60% más que otro convencional. El segundo es obvio. Vigilar y regular la temperatura. La más adecuada son 22 grados, y cada grado que bajemos aumenta un 8% la factura. El tercero se refiere al mantenimiento del aparato. Si está en buenas condiciones, con los filtros de aire limpios funcionará mejor y gastará menos.

El cuarto consejo se refiere a buscar alternativas al aire acondicionado cuando el calor no sea tan sofocante. Un abanico o ventiladores de techo y portátiles nos ayudarán a ahorrar energía y dinero. El quinto se refiere a tener una serie de hábitos que ayuden a bajar la temperatura de nuestro hogar u oficina. De esta manera si ventilamos por la noche o por la mañana el ambiente se refrescará con abrir la ventana 10 minutos y mantener nuestra casa, el resto del día, en penumbra. Para ahorrar dinero en aire acondicionado, ten en cuenta también que puedes apagar el aire un poco antes de salir de casa, porque el frío permanecerá varios minutos. El sexto se refiere a dejarte aconsejar por personas que sepan de esta materia, por especialistas. No es lo mismo enfriar una habitación pequeña que otra donde da el sol continuamente y para cada uno de los casos puedes escoger un aparato diferente.

El séptimo consejo para ahorrar y tener más eficacia térmica es aislar bien nuestra casa para garantizar un menor consumo energético no sólo en verano, sino también en invierno. Tener unas buenas ventanas, colocar un toldo o cerrar las persianas puede valer. El octavo se refiere a no desperdiciar el frío que provocamos. De esta manera cuando el aire acondicionado esté activado es bueno cerrar puertas y ventanas, lo que puede permitir ahorrar hasta un 30% del consumo. El noveno consejo tiene que ver con la pintura de la casa. Si la elegimos bien tendremos un mejor aislamiento térmico, ya que los blancos reflejan mejor la radiación del sol y contribuyen a mantener el aire fresco en las habitaciones.

Por último, el décimo consejo se refiere a la ubicación del termostato. Si lo ponemos en una zona de corrientes de aire o expuesto directamente al sol nos dará una temperatura no real de la casa. Lo ideal es colocarlo en la zona de la casa donde más tiempo pasamos y no expuesto a la luz solar.

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Cómo contratar un Unit Linked

Dentro de los diferentes seguros de ahorro los Unit Linked aparecen como una opción diferente con características propias muy particulares. Vamos a repasar lo que debes tener en cuenta sobre cómo contratar un Unit Linked.

Y lo primero que debes tener en cuenta es que no se trata de un producto de ahorro para todos los perfiles ya que, a pesar de su carácter de seguro de vida y ahorro, el modelo de inversión que propone no resulta adecuado para quienes tienen aversión al riesgo.

Qué es un Unit Linked

Lo principal antes de contratar uno de estos productos de ahorro es tener claro qué son y cómo funcionan.

Cuando suscribimos un Unit Linked estamos contratando un seguro de vida y ahorro, pero, a diferencia de la gran mayoría de estos seguros no se nos propone una rentabilidad garantizada, ni tampoco el capital aportado está garantizado. El dinero de las aportaciones, descontados gastos y la parte destinada a cubrir el seguro de vida, se dirige a la inversión en activos financieros a través de la participación en fondos de inversión.

Por tanto, cuando contratamos este producto, realmente estaremos eligiendo el destino de la inversión a través de diferentes opciones de activos y fondos generalmente, pero también asumiendo el riesgo y el posible beneficio de dicha inversión.

En resumen, participaremos en fondos de inversión, pero no como partícipes directos sino como asegurados de una compañía que es la titular de la participación en dicho fondo, pero, asumiendo los posibles riesgos y beneficios. Esto deriva en que si la evolución es positiva obtendremos una rentabilidad superior a la media de los seguros de ahorro tradicionales, pero, si la evolución es negativa, no sólo podremos no obtener rentabilidad sino también ver afectado al capital aportado.

Desde el punto de vista fiscal el tratamiento será el mismo que el de cualquier otro tipo seguros. En definitiva, cuando contratamos este seguro de ahorro e inversión venimos a colocar nuestro dinero en un fondo de inversión pero no como partícipes sino como asegurados por una compañía que sea titular de la participación en el fondo.

En este marco es el asegurado el que decide qué fondos desea invertir y también el que asume el riesgo de la inversión.

Ventajas y desventajas de un Unit Linked

Una vez conocidas las características básicas de este seguro de ahorro es importante, a la hora de plantearte como contratar un Unit Linked, que también distingas sus ventajas e inconvenientes, y, si se trata de un producto adecuado para tu perfil de ahorrador.

Además de un tratamiento fiscal idéntico a cualquier otro seguro de vida, las principales ventajas tienen que ver con la flexibilidad del producto. Por ejemplo, se trata de un seguro en el que la modificación de beneficiarios es más simple que en otras opciones. También es posible realizar aportaciones periódicas de manera continuada y, al ser como tomadores quienes elegimos los plazos, las coberturas, las aportaciones y el destino de nuestro dinero, se torna mucho más personalizable que otras opciones. Junto a ello hay que añadir que es posible realizar la liquidación de la inversión en cualquier momento, aunque va a suponer una penalización.

En el lado de las desventajas, obviamente, la falta de garantía sobre el resultado final de la inversión es probablemente la más evidente. No solo por cuanto podemos no obtener lo esperado, también porque podemos perder lo aportado. Por otro lado, con el paso del tiempo, la cantidad destinada a cubrir la parte de seguro de vida irá aumentando y disminuyendo la parte destinada a inversión.

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5 pequeños cambios que te ahorrarán dinero a largo plazo

En muchas ocasiones ahorrar parece una tarea imposible. Esto suele ocurrir sobre todo cuando no hacemos un examen de nuestros gastos e ingresos y no prestamos atención a los pequeños cambios que nos ahorrarán dinero a largo plazo.

Ahorrar a largo plazo resulta más complejo que a corto plazo. El motivo es simple, a corto plazo visualizamos cerca los posibles los objetivos de  ahorro, mientras que, a largo plazo estas metas se diluyen o resultan menos perceptibles por lejanas. Sin embargo, el ahorro a largo plazo es el más eficaz y el más indicado para todo tipo de bolsillos.

Hay muchas maneras para mejorar nuestras finanzas personales y no siempre se trata de llevar a cabo grandes acciones. Al contrario, una suma de pequeños cambios puede suponer un gran ahorro de dinero a largo plazo. Vamos a repasar cinco de estos pequeños cambios que cualquiera podemos poner en práctica.

  • Apostar por la calidad

El precio no siempre debe de ser el único driver para la toma de decisiones. Hay muchos productos doble compensa apostar por la calidad. Esto puede parecer un contrasentido si hablamos de ahorro, pero realmente no lo es.

Tiene mucho más sentido gastar algo más de dinero en un producto de calidad que nos garantice durabilidad que en otro más barato que se rompa o disminuya sus prestaciones en un plazo corto de tiempo y nos obligue a cambiarlo. Los muebles o la ropa pueden ser un buen ejemplo de cómo apostar por la calidad en determinadas áreas de gasto puede suponer un ahorro a largo plazo.

  • Incorporar hábitos frugales

En los últimos años se habla mucho de la frugalidad como un elemento clave entre aquellos que buscan la salud financiera. Realmente la frugalidad no es nada nuevo, es el equivalente al “no gastar a lo tonto” de nuestros mayores.

Lo bueno es que podemos incorporar la frugalidad a prácticamente todos nuestros hábitos. Por ejemplo, en el hogar hay decenas de pequeños gestos que pueden ayudarnos: no dejar luces encendidas, no dejar el agua del grifo corriendo sin uso, utilizar de manera inteligente la calefacción o los sistemas de aire acondicionado… Un gran número de pequeñas acciones que sumadas pueden suponer un gran ahorro a largo plazo.

  • Conducir de manera eficiente

El uso de vehículos particulares supone un enorme gasto a lo largo de los años, no sólo por el coste de los propios vehículos, sino también por el gasto en combustible, mantenimiento, etcétera.

En la última década se ha demostrado de manera concluyente que la conducción eficiente puede suponer un ahorro superior al 30%, tanto en combustible como el mantenimiento del vehículo. Por tanto, a largo plazo, conducir de forma eficiente puede suponer un enorme ahorro a nuestro bolsillo.

Hay muchos elementos a tener en cuenta para una conducción eficiente, por ejemplo, el control de la velocidad, el uso racional de las marchas del vehículo, el mantener en estado óptimo elementos como neumáticos, control de aceite, etcétera… Sumado a una conducción serena, sin acelerones ni cambios bruscos de velocidad, puede ser el principio de un buen ahorro a largo plazo.

  • Revisar a fondo los gastos corrientes

No siempre hacemos un estudio profundo de nuestros gastos corrientes. Esto significa que, con el tiempo, nos vamos acomodando a servicios o proveedores y no realizamos comparativas de mercado que puedan mejorar nuestras ofertas.

Realmente esta es una actitud que no tiene sentido. Los mercados evolucionan y las ofertas de servicios también, por lo que resulta obligado cada cierto tiempo revisar a fondo nuestros gastos corrientes y las alternativas que podemos tener con otros servicios o proveedores.

  • Abrazar la eficiencia energética

Desde el uso de bombillas más eficientes hasta la incorporación de electrodomésticos de alta calificación de eficiencia, apostar por la eficiencia energética supone a largo plazo un gran ahorro.

Del mismo modo que ocurre con la apuesta por la calidad que repasamos anteriormente, en este caso los costes inmediatos pueden ser superiores pero hay que tener en cuenta que buscamos metas lejanas, estas metas de ahorro pasan necesariamente por nuevos hábitos que nos permitan ser más rentables durante toda nuestra vida, no durante un periodo corto de tiempo.

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