Cuánto podrás sacar de tus ahorros según cuándo te jubiles

Según el momento en el que se jubiles, y sobre todo según la pensión de jubilación que corresponda, será necesario utilizar tus ahorros en mayor o menor medida.

Damos por sentado, así lo hacen todos los expertos, que el actual sistema de pensiones públicas a medio y largo plazo no es sostenible. Esto se traduce en que, si ya hoy en día las pensiones públicas se consideran en general bajas, en el futuro con total probabilidad serán menores proporcionalmente.

Esta situación nos obliga a plantear soluciones para tratar de perder el menor poder adquisitivo posible en el momento de la jubilación. La cantidad de dinero que vas a necesitar para este fin no es la misma para todas las personas ni en todos los casos. Deberás en primer lugar calcular la pensión que te corresponde, y, en este cálculo influirán cuestiones como si tu jubilación es anticipada o en el tiempo ordinario.

Una vez hayas realizado este cálculo y sepas cuál es la pensión de jubilación que te corresponde, tendrás que calcular también los gastos e ingresos de tu economía personal tras jubilarte. Es cierto que generalmente en el momento de la jubilación hay una serie de gastos que ya han desaparecido, por ejemplo la hipoteca, pero, hay que recordar que perfectamente pueden aparecer otros gastos como un aumento de la inversión en ocio, mayores gastos en relación a la salud, etcétera.

Más que preguntarte cuánto podrás sacar de tus ahorros en el momento de la jubilación deberías preguntarte cuánto vas a necesitar de ellos. Piensa que, por ejemplo, un rescate de productos de ahorro en forma de renta vitalicia, que te acompañará durante el resto de tu vida, debe ser eficaz y cumplir ese objetivo a fin de no perder tu capacidad económica en esta etapa de la vida.

Planes de Pensiones y Seguros de ahorro dos productos de los que sacar partido cuando te jubiles

Aunque existen muchas opciones que pueden ayudarnos en este camino del ahorro para la jubilación, los planes de pensiones y los seguros de ahorro son probablemente dos de los más interesantes y a los que podrás recurrir con más garantías cuando te jubiles.

En los planes de pensiones, a lo largo del tiempo, iremos realizando aportaciones que se acumulan junto al rendimiento que producen. En este caso disfrutamos de una fiscalidad en diferido que hace que durante las aportaciones nos veamos bonificados aunque, a la hora de rescate, deberemos asumir los impuestos correspondientes. Los planes de pensiones nos permitirán sacar el dinero que necesitemos en función de lo que hayamos consolidado previamente.

En el caso de los seguros de ahorro, donde también encontramos diversas opciones, podemos ir acumulando un capital con una rentabilidad garantizada, aunque con una fiscalidad diferente a la de los planes de pensiones. La opción de los seguros de ahorro es muy interesante cuando tenemos claro el dinero que podemos llegar a necesitar, y desde luego puede ser un buen complemento a otros productos de ahorro como los planes de pensiones.

En cualquier caso, a la pregunta que encabeza el texto, la respuesta es bastante clara, debes sacar ante el dinero que vayas a necesitar e incluso, en esta etapa de nuestra vida, no deberíamos descuidar seguir manteniendo el hábito del ahorro.

Imagen de Flickr



Así te engaña tu mente para que no ahorres

¿Te has planteado muchas veces intentar ahorrar pero nunca lo consigues? Tranquilo, esto le ocurre a muchas personas y tiene solución. Se trata de convencer a tu mente para que no te engañe sobre el ahorro.

Hay que tener en cuenta que ahorrar no resulta sencillo para muchas personas. En algunos casos esto está motivado por una realidad económica en la que o no existe el hábito de ahorrar, o, simplemente el dinero parece no alcanzar para el ahorro.

Partiendo de la base de que cualquier cantidad ahorrada ya es mejor que nada, hay otro comportamiento, muy extendido, en el que el ahorro no se contempla incluso por personas que podrían realizarlo sin excesivo esfuerzo.

Se trata de un engaño de la mente que se traduce en un comportamiento que la ciencia denomina sesgo de presente.

El sesgo de presente y nuestro dinero

El sesgo de presente es un comportamiento en el que nuestro cerebro reacciona a la recompensas inmediatas y no lo hace tanto a la recompensas a largo plazo. Es decir, cuanto más lejos se visualiza la recompensa más pereza produce el esfuerzo a realizar para conseguirla.

Esto no sólo se da en lo financiero, piensa en cuántas veces te has planteado ponerte en forma y has dejado el ejercicio al poco tiempo, hacer una dieta y no has podido, realizar una tarea doméstica que vas aplazando…

En el plano financiero el sesgo de presente, esa necesidad de sentir la recompensa inmediata, puede hacer que seamos directamente incapaces de ahorrar ya no a lo largo del tiempo, sino incluso en nuestro día a día.

Esto puede ser determinante para la salud financiera de nuestra economía doméstica. Pensemos por ejemplo en el impacto que puede tener en el largo plazo no ahorrar para la jubilación. Se trata de un objetivo lejano, que parece reñido con la recompensa inmediata, pero que sin embargo, es absolutamente necesario.

Cómo hacer que nuestra mente deje de engañarnos y ahorrar

La solución es realmente fácil y está en nuestras propias manos, pero, requiere de un esfuerzo y una disciplina que si no se han tenido previamente hay que ejercitar.

Desde luego la mejor manera de evitar el efecto del sesgo de presente es empezar por vivir con lo que necesitamos. Incluso antes de pensar en el ahorro deberíamos pensar en lo que gastamos y en lo oportuno de estos gastos. En muchas ocasiones quienes no consiguen ahorrar gastar más de lo que realmente necesitan, de hecho mucho más.

Si somos capaces de elaborar un buen presupuesto y ajustar nuestra economía personal de manera adecuada, podremos valorar si lo que gastamos es adecuado o no. Este simple ejercicio, antesala del ahorro, nos va a permitir una perspectiva muy realista de nuestras finanzas.

Una vez logrado lo anterior se trata de adquirir el hábito de apartar dinero para el ahorro de manera constante. Aquí hay que hacer un ejercicio de convencimiento de que el ahorro tanto a medio plazo como a largo plazo es necesario. Una manera interesante de no perder la atención es recordar que para el ahorro a largo plazo lo importante es la propia acción de ahorrar. La motivación puede flaquear en algunos momentos, pero, si el hábito se impone habremos vencido a los engaños de nuestra mente.

Imagen de Flickr



Qué coche te compensa comprar. Compra tu coche como un financiero

La compra de un coche es una decisión muy importante para tus finanzas personales. Debes tener en cuenta qué coche es el que realmente puedes comprar y cómo financiarlo.

La adquisición de un vehículo es uno de los mayores gastos que ha de soportar tu economía personalii9 junto a la adquisición de vivienda. Por ello, del mismo modo que aplicamos buenas dosis de realidad a la compra de nuestra casa, o deberíamos hacerlo, si estás pensando comprar un coche debes tratar de ser lo más racional posible, y, aplicar algunas sencillas reglas financieras.

La tentación de adquirir un vehículo superior al que realmente podemos aspirar está siempre ahí. Gracias a opciones de financiación a largo plazo puede incluso parecer que lo tienes al alcance de la mano. Sin embargo, esto no siempre va a ser una buena idea ni mucho menos.

Compra el coche que realmente puedes comprar

Hay muchas fórmulas e ideas alrededor de cómo valorar el tipo de coche que realmente puedes permitirte. La gran mayoría de ellas se basan en la financiación a plazos con lo que el gasto real del vehículo va a ser muy superior al inicial. Pocas de estas ideas parten de algo tan sencillo como adquirir el coche que realmente deberías por tu situación económica.

Una regla muy sencilla es no adquirir un vehículo cuyo coste sea superior a nuestros ingresos de un año. A partir de esta regla podrías aplicar un sistema básico que dividiría en tres apartados la adquisición: entrada, plazo de financiación, porcentaje de gasto.

Entrada del vehículo

Es fundamental aportar una entrada en la compra del vehículo a financiar. Si no tienes al menos el 20% del coste del coche para poder aportarlo como entrada no deberías comprarlo. Se trata de haber tenido un objetivo de ahorro a tal efecto. Recuerda que la depreciación de los vehículos hace que el dinero de la entrada se vea casi por perdido en cuanto conduces el coche por primera vez. Se calcula esta depreciación en torno al 19% durante el primer año.

Si has conseguido ahorrar ese 20% del coste del coche llega el momento en el que debes plantearte la financiación del resto del precio. Obviamente a mayor entrada menor financiación y menor impacto de los intereses.

Plazo de financiación

Tanto las financieras de las propias marcas como quien puede ofrecerte un crédito, estan deseando vender sus productos. Esto significa que en ambos casos pueden ofrecerte plazos relativamente largos para la financiación del coche. Estos plazos pueden llegar a encarecer el vehículo de manera increíble.

Por regla general el periodo máximo de financiación para la adquisición de un coche debería ser de cuatro años. Más años harán que el precio de nuestro coche haya sido tremendamente elevado, para un bien que, además, no se revaloriza sino que pierde valor con el tiempo.

Porcentaje de gasto

Esta sería la última regla para aplicar en este proceso en el que vas a comprar un coche. Debes tratar de determinar cuál es el porcentaje de gasto mensual que puedes asumir en la compra del vehículo.

Un coche debe ser considerado como una herramienta de servicio, los gastos que acarrea no terminan con su adquisición. Desde gastos de mantenimiento, aparcamiento, combustible… Esto hace que, realmente, al margen de su coste, un coche suponga un gasto constante.

Si hay una regla no escrita que dice que no debemos dedicar más del 25% o 30% a mantener créditos, en el caso del porcentaje de gasto para la financiación del vehículo este no debería ser superior al 10% de los ingresos mensuales.

Imagen de Flickr



Cuánto puedes desgravar por aportar al máximo a tu plan de pensiones

Un plan de pensiones no sólo es un instrumento de ahorro para tu jubilación, también es una buena herramienta para desgravar aprovechando sus ventajas fiscales.

La contratación del plan de pensiones te va a permitir tener unos ingresos complementarios a tu jubilación en el futuro, pero, además, te va a proporcionar en el presente unas importantes ventajas fiscales.

La fiscalidad de los planes de pensiones permite una reducción en la base imponible del IRPF. Esto significa que en los años en los que realices aportaciones a tu plan de pensiones pagarás menos impuestos. Eso sí, en el momento del rescate del plan deberás tributar como rendimiento del trabajo por dicho rescate. Es decir, te habrás beneficiado de una fiscalidad en diferido de la que puede sacar partido si por ejemplo, reinviertes lo que desgravas de manera anual en tu propio plan.

Las aportaciones a los planes de pensiones quedan limitadas no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el punto de vista fiscal. Esto significa que estas aportaciones sólo podrán tener un máximo de 8000 € anuales. Con ese máximo aportado podremos realizar la deducción en nuestra declaración de la renta de la menor de estas dos cantidades:

  • 8000 € anuales para cualquier contribuyente de manera independiente a la edad.
  • El 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.

De manera adicional, las personas cuyo cónyuge no tiene rendimientos netos del trabajo y/o cuyas actividades económicas son inferiores a 8000 € anuales, pueden aportar al plan del cónyuge un máximo de 2500 €

Por otro lado para aquellas personas con minusvalía física igual o superior al 65% y psíquica igual o superior al 33% el límite máximo anual de las aportaciones asciende a 24.250 € incluyendo aquellas aportaciones de terceras personas, que no pueden exceder los 10.000 € anuales.

Reducción de los tramos y tipos marginales en el IRPF

Ya hemos visto la desgravación que surge de la aportación máxima al plan de pensiones. Pero, conviene tener en cuenta los tramos y tipos marginales que se aplican en el IRPF.

  • De 0 € a 12.450 €      19 %
  • De 12.450 € a 20.200 €         24 %
  • De 20.200 a 35.200 €            30 %
  • De 35.200 a 60.000 €            37 %
  • Más de 60.000 €        45 %

En definitiva, una fiscalidad en diferido, a la que debemos hacer frente en el momento del rescate del plan de pensiones, pero que, nos permite aprovechar el dinero deslavado para otros fines, por ejemplo para buscar más herramientas complementarias de ahorro para la jubilación.

Imagen de Flickr



6 formas de hacer dinero online que puedes empezar hoy mismo

Internet ofrece muchas posibilidades de hacer dinero online. Sin embargo, además de conocerlas, hay que tener en cuenta que el dinero fácil no existe en la red.

Vamos a conocer una serie de ideas y herramientas con las que podrías llegar a ganar dinero en internet. Quede claro que ninguna de estas ideas funciona de manera automática en casi ningún caso, se trata de proyectos que debes poner en marcha y continuar con un seguimiento constante la mayoría de casos. En otras palabras, consumirán tu tiempo y energía, además de que requerirán una inversión económica inicial en algunos casos.

La buena noticia es que para emprender estas acciones no necesitas ni experiencia ni años de preparación.

Haz un blog

Hoy en día existen blogs que generan miles de euros diarios, aunque son los menos . Este tipo de publicaciones en Internet pueden obtener dinero tanto de la publicidad como de otras fuentes de ingreso como el marketing de afiliación.

Sin embargo, también existen blogs más pequeños, especializados en nichos muy concretos, que sin generar enormes cantidades de dinero pueden llegar a proporcionar ingresos adicionales que complementen tu salario. Se necesita mucho trabajo y dedicación para construir un blog con una audiencia estable.

Lo ideal sería que te dedicases a un tema que domines mucho y sobre el que no te cueste hablar e interactuar con tus lectores.

Vende tus cosas

Internet es un espacio fantástico para la compraventa de productos de segunda mano. Repasa a fondo tus pertenencias y decide cuáles puedes prescindir de entre ellas. Desde ropa hasta aparatos electrónicos, discos, cómics, cualquier cosa que consideres que te sobre es susceptible de venderse en internet.

Compara precios de otros productos similares, regístrate en una tienda online que permita la venta entre particulares y colocar sus productos. Puedes llegar a tener unos ingresos interesantes sólo con esta acción.

De hecho, hay ocho cosas que hay en la mayoría de casas que valen más de lo que piensas.

Crea un canal de YouTube

YouTube se ha convertido en una herramienta de uso casi imprescindible para millones de personas. A la vez se ha convertido en un motor generador de ingresos para quienes se dedican a los contenidos.

Obviamente la competencia es feroz, los grandes canales de YouTube generan mucho dinero a partir de la publicidad, pero para ello se deben obtener enormes cantidades de visitas. Sin embargo, también los canales pequeños monetizados pueden generar algo de dinero, aunque cada vez es más complicado por culpa de los cambios en los algoritmos de Youtube y sus reglas de monetización. Se trata, del mismo modo que los blogs, de elegir temáticas que lo mires correctamente y de cuidar el contenido y a tu audiencia a través de la interacción.

Vende fotos

Los bancos de fotos en Internet se han convertido en una buena fuente de ingreso para muchas personas. Debemos tener en cuenta que los contenidos en la red necesitan imágenes, y estas imágenes se comercializan a través de fondos de almacenamiento en los que podemos tratar de colocar nuestras propias imágenes y ganar dinero con ello.

Formación on line

Cada vez hay más oportunidades para la enseñanza online tiempo real. Desde portales especializados en los que impartir clases o cursos a través de vídeo, hasta la propia enseñanza en línea a tiempo real.

Se trata de buscar aquella oportunidad que más se ajuste a tus habilidades. Y si lo tuyo no es el directo, siempre puedes crear cursos online que colocar en plataformas como Tutellus.

Gestión de redes sociales

Lo cierto es que esta opción se está especializando y profesionalizando a pasos agigantados. En cualquier caso, si eres un especialista o inviertes mucho tiempo en las redes sociales puedes tratar de poner tus habilidades al uso de administración de redes para otros.

Hoy en día las empresas valoran mucho el uso de sus redes sociales y el impacto que éstas ofrecen. Ten en cuenta que no sólo se buscan grandes estrategas en redes sociales, también personas que realizan tareas menos especializadas, repetitivas y al alcance de perfiles poco experimentados. Se trata, como en todos los casos, de buscar un nicho en el que moverte de manera cómoda y ofrecer tus servicios.

Al final se trata de encontrar tu nicho de mercado y la actividad con la que más cómodo te sientas. Si apuestas por realizar una actividad en torno a tus aficiones te será mucho más fácil el objetivo de ganar dinero en internet y completar tu salario.

Imagen de Flickr



¿Estás obligado a hacer la declaración de la renta?

Todos los años a la hora de la declaración de la renta son muchas las personas que se preguntan si deben o no deben hacerla. Veamos cuando estamos obligados a hacer la declaración de la renta.

Hay que tener en cuenta que cuando no estamos obligados a hacer la declaración de la renta, debemos también valorar si nos interesa presentarla o no, ya que puede suponer una devolución a nuestro favor.  También hay que recordar que incumplir la obligatoriedad de realizar la declaración de la renta puede traernos complicaciones legales importantes.

Quién tiene que hacer la declaración de la renta

Lo primero que debemos saber es que todas las personas que tienen algún tipo de renta o pensión contributiva están obligadas a la declaración de la renta.

Sin embargo, existen algunos casos en los que una persona puede llegar a quedar exenta de declarar el IRPF.

Como decíamos estamos obligados a declarar a hacienda aquellas personas que tengamos derechos a deducciones por inversión en vivienda, cuentas de ahorro empresa, o que hayamos realizado aportaciones a patrimonios protegidos de personas con discapacidad, planes de pensiones, planes de previsión asegurados, etcétera. También debemos añadir a quienes han disfrutado deducciones por maternidad y nacimiento o adopción de forma anticipada.

Obviamente, quienes quieren disfrutar de estas deducciones en la declaración de la renta deberán hacer la declaración de la renta.

Ingresos mínimos en el IRPF

La principal fuente de exenciones al hacer la renta es la de los ingresos mínimos en el IRPF. Cuando analizamos el apartado de ingresos tenemos que diferenciar en primer lugar la procedencia de los mismos y en segundo lugar aquellas cantidades que se han cobrado.

En el caso del rendimiento del trabajo, es decir, de los salarios o pensiones que se perciben, quedan exentos de declarar quienes no superan las siguientes cantidades:

  • 22.000 € con carácter general
  • 12.000 € cuando existen más de un pagador y se han cobrado más de 1500 € del segundo y posteriores.
  • 12.000 € cuando se trata de pensionistas en los que el único rendimiento consisten las prestaciones pasivas que figuran en el artículo 17.2a de la ley de IRPF, y que provengan de dos o más pagadores además de sufrir la retención de IRPF a través del modelo 146. En este caso no se podrá aumentar el número de pagadores de prestaciones pasivas a lo largo del año y el importe de las prestaciones no debe diferir en más de 300 € anuales de lo comunicado inicialmente.
  • Ingresos de 12.000 € en pensiones compensatorias del cónyuge o anualidades por alimentos no exentas
  • Ingresos de 12.000 € cuando el pagador de los rendimientos del trabajo no está obligado a la retención.
  • Ingresos de 12.000 € cuando se perciban rendimientos íntegros del trabajo sujetos a tipo fijo de retención.

Por tanto, son los 22.000 € los que marcan la diferencia entre tener que hacer la renta o quedar exento de la misma para la gran mayoría de contribuyentes aunque, en determinados casos, este límite se reduce a los 12.000 €. Esto significa que en algunos casos incluso cobrando menos de 22.000 € deberías hacer la declaración de la renta.

Y los trabajadores autónomos

El mero hecho de ser trabajador por cuenta propia hace que, casi de manera obligatoria, se deba realizar la declaración de la renta. Basta con que el rendimiento de la actividad económica del autónomo supere los 1000 € para tener que hacer el IRPF. Obviamente esta cantidad es tan baja que la mayoría deberá realizar la declaración.

Imagen de Flickr



Cuánto puedes ahorrar si te mueves a un piso compartido

Compartir una vivienda puede significar un ahorro notable. Antes de tomar esta decisión es importante analizar qué gastos van a ser menores y cuáles serán los mismos.

La necesidad de independencia personal al alcanzar una cierta edad es común a la mayoría de personas. Esto pasa también por la búsqueda de espacios propios donde vivir. En otras palabras, dejar la vivienda familiar y buscar piso propio . Sin embargo, el coste de la vida y, por supuesto, el coste de la vivienda, hace que tengamos que buscar fórmulas que nos ayuden en este tránsito. Si además, es posible, que nos ayuden a ahorrar el panorama será todavía mejor.

Compartir una vivienda entre dos o más personas puede, sin embargo, ser una experiencia complicada. Por ello, antes de tomar esta decisión es importante valorar hasta qué punto el ahorro que vamos a obtener merece la pena. Para ello hay una serie de puntos clave que debes analizar.

El área dónde está la vivienda

Por norma general el lugar donde vives es el que dicta el coste de la vivienda en la que resides. Obviamente esto también va a influir en la cantidad que vas a ahorrar si compartes vivienda. Si vives en una ciudad en la que los precios son razonables, y puedes permitirte un pequeño apartamento,  tal vez el ahorro que te produciría ir a una vivienda más grande y compartirla no sea interesante.

Inevitablemente, si necesitas otro entorno o una vivienda de mayor coste del que tú podrías permitirte, entra en juego la opción de compartir. Aquí es complicado ponerse de acuerdo en cuanto a donde está el límite que deberíamos asumir como costo aceptable para nuestra vivienda. Generalmente no deberíamos destinar más de un 40% al gasto de vivienda, y la recomendación más extendida lo sitúa en torno al 30% de nuestros ingresos.

Dividir facturas ahorro seguro

El primer ahorro que vas a obtener al compartir vivienda es dividir los gastos de alojamiento. Por ejemplo, compartiendo vivienda en alquiler entre dos personas se repartiría al 50% el coste de dicho alquiler. Este sería el ahorro inicial, el evidente, pero hay otros tipos de ahorro que también vas a poder obtener cuando compartes vivienda.

El hecho de dividir y controlar los costes de las facturas de servicios corrientes puede ser sin duda tan interesante como el propio ahorro del coste del 50% de los gastos de vivienda. Por ejemplo, a la compartir una vivienda dos personas el aumento del gasto en los recibos corrientes no será excesivo, no se notara mucho el impacto de una persona más con respecto a las facturas que tendrías viviendo solo. Sin embargo, dividir el importe de estas facturas en dos partes si supone un ahorro interesante para tu bolsillo.

Obviamente, en el otro vértice, un exceso de gasto en cuestiones como electricidad o gas, puede suponer un aumento de la factura y no compensar esta división. Pero esto entra ya en el terreno de la elección del compañero de vivienda.

Las compras compartidas de consumibles pueden suponer más ahorro

Otra cuestión que debes tener en cuenta es la opción de compartir determinados tipos de compra. Esto realmente puede alcanzar al conjunto de la cesta de la compra, exceptuando aquellas cuestiones relacionadas con la alimentación en las que adquirimos productos por capricho o por necesidad alimentaria concreta.

Obviamente el ahorro que aquí se obtiene es menor que el que hemos visto anteriormente, pero, no deja de sumar en ese objetivo que nos hemos marcado al compartir vivienda, gastar menos y poder ahorrar.

Un compañero ahorrador te puede ayudar a ahorrar mejor

Los hábitos de quien nos rodea pueden influir mucho en nuestros propios hábitos. Si un compañero de vivienda es un gastador puede que en cierto modo nos influya, del mismo modo puede ocurrir si esta persona es ahorradora.

Si somos capaces de encontrar ese compañero de piso con objetivos financieros claros y hábito de ahorro, es probable que en la convivencia encontremos también influencia para mejorar nuestro estilo de ahorrador.

Pero cuánto voy a ahorrar compartiendo vivienda

No hay un cálculo exacto para esto. Deberías seguir los pasos de los puntos clave que hemos repasado y poder de este modo calcular más o menos las cantidades que te puedes ahorrar.

Comienza por valorar el entorno donde vas a vivir y el coste de la vivienda, se continúa por los gastos comunes y el coste de los recibos incluyendo el total o parte de la cesta de la compra, y a partir de lo que puedas asumir personalmente de todo eso debería comenzar el ahorro al compartir vivienda.

Imagen de FLickr



Ahorrar no es sólo para los que tienen dinero

Hay una visión distorsionada del ahorro que dice que ahorrar es sólo para los que tienen dinero. Esto no es así. De hecho, ahorrar debería ser un hábito para todos.

La base fundamental del ahorro es la planificación financiera. Cuando alguien dice que ahorrar es sólo para aquellos que tienen dinero realmente está diciendo que la planificación financiera sólo puede hacerse por quienes tienen mucho dinero, y esto es falso, además de peligroso.

La planificación financiera puede ayudar a todas las economías, no sólo a aquellas de ingresos altos. Da igual cuánto dinero entre en casa, todo el mundo puede beneficiarse de tener un control sobre sus finanzas y de gastar menos de lo que ingresa, es decir, de ahorrar. Lo que sí es cierto es que, ahorrar y planificarse puede parecer más difícil con ingresos medios o bajos. Por fortuna, esto no quiere decir que sea imposible. Tanto es así que salvo casos extremos, casi siempre es factible ahorrar un poco.

Hay motivos más que razonables por los cuales necesitamos un plan financiero independientemente de nuestros ingresos.

El primero, y probablemente el más importante, es que si no tenemos este plan va a ser muy difícil establecer ningún tipo de meta o proyecto para nuestro dinero. Desde cosas muy básicas como ser capaces de controlar nuestra relación entre gastos e ingresos, hasta cosas más complejas como nuestra futura jubilación, son elementos que deben incluirse en un buen plan financiero personal.

El mejor camino para ahorrar cuando tus ingresos son bajos

El mejor camino para ahorrar cuando tus ingresos no son elevados es la planificación financiera, y para ello, es básica la figura del presupuesto.

Cuando elaboras un presupuesto de tus gastos e ingresos es cuando eres capaz de visualizar realmente tus puntos fuertes y débiles en lo que a economía personal se refiere. De hecho, cuanto más riguroso. A partir de esa herramienta y con los datos que tengas podrás tratar de reducir gastos y redistribuir donde colocas los ingresos.

Saber dónde va tu dinero mes tras mes es la parte básica de este asunto. Si eres capaz de identificar las salidas de dinero también serás capaz de reducir parte de ellas y reconducir ese dinero a otras metas. Además, con esa información podrás ver si tus gastos están alineados con tus objetivos, no solo en cantidad sino en calidad. En otras palabras, ver si te gastas el dinero en lo que te hace feliz.

Por otro lado, debes pensar que está remodelación de tu presupuesto te puede permitir el acceso a productos que a su vez garanticen tu seguridad financiera, herramientas como los seguros de vida, los seguros de ahorro,  son elementos a tener en cuenta para mejorar tu salud financiera.

A ahorrar se aprende ahorrando

Aunque parezca una redundancia, lo cierto es que cualquiera puede ahorrar, pero para ello primero hay que aprender a ahorrar. De lo que se trata, dados todos los pasos anteriores, es de fomentar el hábito del ahorro. Da igual la cantidad, realmente lo importante es ser capaces de alcanzar esa disciplina en la que de manera automática una parte de nuestros ingresos se destina al ahorro.

Hay muchos productos financieros y herramientas que podemos utilizar en este sentido. Desde modelos muy básicos como el preahorro, en el que el dinero destinado a ahorrar va directamente a un producto financiero sin pasar por nuestras manos, el ahorro es importante para todo tipo de bolsillos.

Imagen de Flickr



Qué planes de pensiones lo hicieron mejor en 2017

2017 fue un buen año para los planes de pensiones de renta fija mixta en cuanto a contratación. Sin embargo, hay otros tipos de planes que también evolucionaron de manera satisfactoria.

Obviamente va a depender de nuestro perfil de ahorrador, del momento en el que se encuentre nuestra cartera de ahorro y de lo que deseemos arriesgar. Aquellos ahorradores cuyo dinero se encuentra colocado en un plan de pensiones en renta variable exitoso habrán obtenido una rentabilidad superior a otros tipos de ahorradores. Sin embargo, el éxito en la rentabilidad obtenida siempre tiene que ver con la expectativa creada dependiendo del plan en el que estemos invirtiendo.

Renta Fija Mixta

Este tipo de planes de pensiones han sido la estrella de la contratación de planes en 2017, de hecho han supuesto un tercio del ahorro total gestionado en planes de pensiones. Se trata de planes de pensiones que colocan al menos el 70% de su inversión en renta fija y el 30% en bolsa.

La rentabilidad media lograda por estos planes superó el 3,20% anual, según los datos que proporciona Inverco. Aun así, en el mercado, podemos encontrar planes de pensiones de renta fija mixta que superan este rendimiento.

Renta Variable Mixta

Los planes de renta variable mixta también mostraron un buen comportamiento durante el pasado año. Éste producto de ahorro para la jubilación obtuvo una rentabilidad media ligeramente superior al 9%, con algunas cotas verdaderamente altas en relación a años anteriores. En general. La renta fija mixta podríamos decir que son los planes de pensiones triunfadores del pasado año.

Recordamos que se trata de planes de pensiones más arriesgados en los que la proporción se invierte con respecto a la renta fija mixta, es decir, entre el 30% y el 70% de los activos pueden estar colocados en renta variable.

Renta Variable

Para los ahorradores más agresivos, y con un mayor plazo en su plan de jubilación, la renta variable supuso el año pasado un buen pellizco de rentabilidad para los planes de pensiones ya que alcanzaron una rentabilidad media superior al 17%

Obviamente estamos hablando de rentabilidades anuales, es decir, a más largo plazo habría que analizar las medias de los últimos cinco años o incluso de la última década de vida del plan para extraer un histórico. En cualquier caso buen año también para la renta variable en los planes de pensiones.

Y qué pasa con la renta fija y los garantizados

Pues estamos ante el patito feo de los planes de pensiones en 2017. Si tomamos como referencia la rentabilidad de los planes de renta fija a corto vemos que éstos tienen una pérdida media del 0,06% mientras que a largo plazo ganan un escaso 0,01%. Desde luego no ha sido un buen año para los planes de pensiones de renta fija fundamentalmente por los bajos tipos de interés del mercado.

Y el año 2018 que traerá

Es pronto para hacer predicciones realmente exactas, pero, todo apunta a que 2018 va a ser muy similar al pasado año para los planes de pensiones. Tanto la renta variable mixta, como la propia renta variable se encuentran en disposición de batir la rentabilidad anualizada del pasado año, mientras que el crecimiento de la renta fija mixta también parece al alza.

El ahorrador más conservador no va a ver mejorar mucho el rendimiento de la renta fija o de los planes garantizados, en este contexto es probable que volvamos a tener volumen de contratación histórico en la renta fija mixta.

Imagen de Flickr



En qué deberías gastar tu dinero para tener una vida mejor y más larga

La frugalidad es un concepto muy interesante cuando queremos gastar nuestro dinero de manera acertada y tener una vida mejor y más larga.

La frugalidad no debe ser confundida con la tacañería ni mucho menos. Se trata de dar valor a las cosas y tomar conciencia de lo que realmente es necesario y lo que no lo es. Sobre todo para aquellas personas que desean retirarse de la vida laboral con un buen poder adquisitivo, o incluso hacerlo de manera anticipada, cada euro gastado cuenta. Por ello, plantearse en qué cosas merece la pena gastar dinero resulta interesante.

No siempre somos capaces de saber por qué nos cuesta tanto ahorrar y a veces la claves es realmente simple: aprender a gastar mejor nuestro dinero.

Cosas en las que merece la pena gastar el dinero máximo

Un buen colchón. Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, el descanso resulta fundamental para nuestra salud tanto física como mental. Tiene sentido por tanto comprar el colchón más cómodo y que mejor se ajuste a nuestra anatomía sin valorar en exceso su coste, ya que es una inversión en salud y rentabilidad personal.

El cuidado de la visión. La visión puede ser uno de nuestros sentidos más importantes, merece la pena, si necesitamos dispositivos de visión, utilizar gafas o lentillas de alta calidad.

Cuidado dental. Del mismo modo que lo anterior, el cuidado dental es una inversión a largo plazo, a los adultos no nos vuelven a crecer los dientes ni las encías. El coste futuro puede ser tremendamente elevado y marca la diferencia entre quienes han mantenido una buena higiene dental y quiénes no. Un seguro dental te ayudará. Aquí puedes ver uno con revisiones y limpiezas anuales incluidas.

Ropa de trabajo y calzado. Se debería evitar comprar calzado y ropa de trabajo mediocre, la durabilidad es mucho menor y, en el caso del calzado, puede llegar a generar problemas de salud. Puede ser que paguemos dos o tres veces más que los costes de los productos de baja calidad, pero a la larga merece la pena tanto por rentabilidad económica como por salud. Es mejor tener menos y de más calidad.

Vivienda. El caso de la vivienda es un tanto diferente, obviamente debemos buscar una que se ajuste al concepto de frugalidad que pretendemos llevar adelante, es decir, sin espacios sobrantes y sin elementos innecesarios. A partir de aquí, deberíamos buscar la mejor ubicación posible para esta vivienda que deseamos y dentro de ese rango no dejar que el precio sea el único elemento que nos haga decidir.

Electrodomésticos. La diferencia de consumo energético entre electrodomésticos de alta eficiencia y electrodomésticos mediocres es tan elevada que, tan sólo en un plazo de tiempo medio, justifica la inversión en los primeros. Merece la pena obtener los mejores electrodomésticos posibles desde el punto de vista de la eficiencia.

Bienestar y salud. Nuestro yo futuro agradecerá mucho la inversión en salud y bienestar que le podamos proporcionar en el presente. Desde la medicina preventiva hasta las terapias físicas, el deporte, etcétera, son áreas en las que no deberíamos escatimar gasto. Un buen seguro de salud puede ayudarte en este punto.

Comida. Este es otro de los grandes errores y, probablemente, uno de los que mayores daños a largo plazo acarrean. Tratar de ajustar al máximo nuestro presupuesto en comida es un error, hay otras áreas del gasto mucho más fáciles de eliminar.

Imagen de Flickr




Página 1 de 1812345...10...Última »