Cómo contratar un Unit Linked

Dentro de los diferentes seguros de ahorro los Unit Linked aparecen como una opción diferente con características propias muy particulares. Vamos a repasar lo que debes tener en cuenta sobre cómo contratar un Unit Linked.

Y lo primero que debes tener en cuenta es que no se trata de un producto de ahorro para todos los perfiles ya que, a pesar de su carácter de seguro de vida y ahorro, el modelo de inversión que propone no resulta adecuado para quienes tienen aversión al riesgo.

Qué es un Unit Linked

Lo principal antes de contratar uno de estos productos de ahorro es tener claro qué son y cómo funcionan.

Cuando suscribimos un Unit Linked estamos contratando un seguro de vida y ahorro, pero, a diferencia de la gran mayoría de estos seguros no se nos propone una rentabilidad garantizada, ni tampoco el capital aportado está garantizado. El dinero de las aportaciones, descontados gastos y la parte destinada a cubrir el seguro de vida, se dirige a la inversión en activos financieros a través de la participación en fondos de inversión.

Por tanto, cuando contratamos este producto, realmente estaremos eligiendo el destino de la inversión a través de diferentes opciones de activos y fondos generalmente, pero también asumiendo el riesgo y el posible beneficio de dicha inversión.

En resumen, participaremos en fondos de inversión, pero no como partícipes directos sino como asegurados de una compañía que es la titular de la participación en dicho fondo, pero, asumiendo los posibles riesgos y beneficios. Esto deriva en que si la evolución es positiva obtendremos una rentabilidad superior a la media de los seguros de ahorro tradicionales, pero, si la evolución es negativa, no sólo podremos no obtener rentabilidad sino también ver afectado al capital aportado.

Desde el punto de vista fiscal el tratamiento será el mismo que el de cualquier otro tipo seguros. En definitiva, cuando contratamos este seguro de ahorro e inversión venimos a colocar nuestro dinero en un fondo de inversión pero no como partícipes sino como asegurados por una compañía que sea titular de la participación en el fondo.

En este marco es el asegurado el que decide qué fondos desea invertir y también el que asume el riesgo de la inversión.

Ventajas y desventajas de un Unit Linked

Una vez conocidas las características básicas de este seguro de ahorro es importante, a la hora de plantearte como contratar un Unit Linked, que también distingas sus ventajas e inconvenientes, y, si se trata de un producto adecuado para tu perfil de ahorrador.

Además de un tratamiento fiscal idéntico a cualquier otro seguro de vida, las principales ventajas tienen que ver con la flexibilidad del producto. Por ejemplo, se trata de un seguro en el que la modificación de beneficiarios es más simple que en otras opciones. También es posible realizar aportaciones periódicas de manera continuada y, al ser como tomadores quienes elegimos los plazos, las coberturas, las aportaciones y el destino de nuestro dinero, se torna mucho más personalizable que otras opciones. Junto a ello hay que añadir que es posible realizar la liquidación de la inversión en cualquier momento, aunque va a suponer una penalización.

En el lado de las desventajas, obviamente, la falta de garantía sobre el resultado final de la inversión es probablemente la más evidente. No solo por cuanto podemos no obtener lo esperado, también porque podemos perder lo aportado. Por otro lado, con el paso del tiempo, la cantidad destinada a cubrir la parte de seguro de vida irá aumentando y disminuyendo la parte destinada a inversión.

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5 pequeños cambios que te ahorrarán dinero a largo plazo

En muchas ocasiones ahorrar parece una tarea imposible. Esto suele ocurrir sobre todo cuando no hacemos un examen de nuestros gastos e ingresos y no prestamos atención a los pequeños cambios que nos ahorrarán dinero a largo plazo.

Ahorrar a largo plazo resulta más complejo que a corto plazo. El motivo es simple, a corto plazo visualizamos cerca los posibles los objetivos de  ahorro, mientras que, a largo plazo estas metas se diluyen o resultan menos perceptibles por lejanas. Sin embargo, el ahorro a largo plazo es el más eficaz y el más indicado para todo tipo de bolsillos.

Hay muchas maneras para mejorar nuestras finanzas personales y no siempre se trata de llevar a cabo grandes acciones. Al contrario, una suma de pequeños cambios puede suponer un gran ahorro de dinero a largo plazo. Vamos a repasar cinco de estos pequeños cambios que cualquiera podemos poner en práctica.

  • Apostar por la calidad

El precio no siempre debe de ser el único driver para la toma de decisiones. Hay muchos productos doble compensa apostar por la calidad. Esto puede parecer un contrasentido si hablamos de ahorro, pero realmente no lo es.

Tiene mucho más sentido gastar algo más de dinero en un producto de calidad que nos garantice durabilidad que en otro más barato que se rompa o disminuya sus prestaciones en un plazo corto de tiempo y nos obligue a cambiarlo. Los muebles o la ropa pueden ser un buen ejemplo de cómo apostar por la calidad en determinadas áreas de gasto puede suponer un ahorro a largo plazo.

  • Incorporar hábitos frugales

En los últimos años se habla mucho de la frugalidad como un elemento clave entre aquellos que buscan la salud financiera. Realmente la frugalidad no es nada nuevo, es el equivalente al “no gastar a lo tonto” de nuestros mayores.

Lo bueno es que podemos incorporar la frugalidad a prácticamente todos nuestros hábitos. Por ejemplo, en el hogar hay decenas de pequeños gestos que pueden ayudarnos: no dejar luces encendidas, no dejar el agua del grifo corriendo sin uso, utilizar de manera inteligente la calefacción o los sistemas de aire acondicionado… Un gran número de pequeñas acciones que sumadas pueden suponer un gran ahorro a largo plazo.

  • Conducir de manera eficiente

El uso de vehículos particulares supone un enorme gasto a lo largo de los años, no sólo por el coste de los propios vehículos, sino también por el gasto en combustible, mantenimiento, etcétera.

En la última década se ha demostrado de manera concluyente que la conducción eficiente puede suponer un ahorro superior al 30%, tanto en combustible como el mantenimiento del vehículo. Por tanto, a largo plazo, conducir de forma eficiente puede suponer un enorme ahorro a nuestro bolsillo.

Hay muchos elementos a tener en cuenta para una conducción eficiente, por ejemplo, el control de la velocidad, el uso racional de las marchas del vehículo, el mantener en estado óptimo elementos como neumáticos, control de aceite, etcétera… Sumado a una conducción serena, sin acelerones ni cambios bruscos de velocidad, puede ser el principio de un buen ahorro a largo plazo.

  • Revisar a fondo los gastos corrientes

No siempre hacemos un estudio profundo de nuestros gastos corrientes. Esto significa que, con el tiempo, nos vamos acomodando a servicios o proveedores y no realizamos comparativas de mercado que puedan mejorar nuestras ofertas.

Realmente esta es una actitud que no tiene sentido. Los mercados evolucionan y las ofertas de servicios también, por lo que resulta obligado cada cierto tiempo revisar a fondo nuestros gastos corrientes y las alternativas que podemos tener con otros servicios o proveedores.

  • Abrazar la eficiencia energética

Desde el uso de bombillas más eficientes hasta la incorporación de electrodomésticos de alta calificación de eficiencia, apostar por la eficiencia energética supone a largo plazo un gran ahorro.

Del mismo modo que ocurre con la apuesta por la calidad que repasamos anteriormente, en este caso los costes inmediatos pueden ser superiores pero hay que tener en cuenta que buscamos metas lejanas, estas metas de ahorro pasan necesariamente por nuevos hábitos que nos permitan ser más rentables durante toda nuestra vida, no durante un periodo corto de tiempo.

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Claves para gastar menos en vacaciones

Las vacaciones de verano suelen ser sinónimo de gasto. Para que tus cuentas no sufran te damos las claves para gastar menos en vacaciones.

Se trata de cuestiones de lógica que aplicaríamos en nuestro día a día en todas las facetas relacionadas con el gasto, pero que a veces descuidamos en vacaciones. Por si acaso vamos a repasar las tres principales.

Controlar el gasto desde un presupuesto

Esta es la primera y probablemente más importante acción que podemos realizar para garantizar un gasto racional en nuestras vacaciones.

Se trata de analizar tus gastos, ingresos, y ahorro, y decidir qué parte deseas invertir en tus vacaciones. En un escenario ideal esto debería estar incluido en un presupuesto general en el que controles todos tus gastos e ingresos durante el año. Si no lo tienes, aquí te enseñamos cómo montarlo.

Cuando hacemos un presupuesto realista de nuestros gastos e ingresos podemos visualizar mucho mejor el destino de nuestro dinero y, por extensión, podemos ahorrar de manera mucho más inteligente. Por ello sobre ese presupuesto decidiremos qué cantidad es la idónea para el total de las vacaciones.

Una vez decidida la cantidad a gastar en verano, es interesante hacer a su vez otro presupuesto, pero más específico y  orientado a las propias vacaciones. Distribuir el gasto en las tres partidas principales que serían alojamiento y manutención, desplazamientos y ocio.

Lo verdaderamente importante en un presupuesto es no hacer trampas al solitario; una vez decidido el presupuesto hay qué atenerse de manera estricta al mismo.

Planifica tus vacaciones con claridad

La planificación de las vacaciones no significa cerrarse a una única opción o destino, pero, sí comenzar a tomar decisiones con bastante antelación sobre el presupuesto que hemos realizado previamente.

La gran ventaja de planificar con tiempo las vacaciones es la posibilidad de acceder a ofertas y promociones beneficiosas para nuestro bolsillo. Por otro lado la distancia en el tiempo nos va a permitir ser más flexibles con los destinos, y poder plantear tal vez algunos destinos que no hubiéramos pensado de hacerlo de manera apresurada.

Sin duda esta flexibilidad y una buena comparativa de las ofertas puede ayudar mucho al control del gasto en las vacaciones.

Contrata viajes y alojamiento con descuentos

Los precios más altos, tanto de los desplazamientos como de los alojamientos o los paquetes completos para vacaciones, suelen situarse entre el medio y el corto plazo sobre la fecha de destino. Sin embargo, hay momentos en los que se pueden conseguir grandes descuentos, si somos previsores o si esperamos justo hasta el último momento.

Generalmente, contratar con antelación va a suponer un ahorro muy importante, especialmente en el alojamiento y los paquetes vacacionales.

Por otro lado, las ofertas de última hora si coinciden con nuestro destino también pueden ser muy jugosas. Sin embargo, esto puede no resultar muy recomendable cuando ya hemos tomado decisiones a largo plazo.

Lo que no ayudará a controlar el gasto en vacaciones

Salirse del presupuesto establecido es una mala idea se mire como se mire. Esto va a suponer asumir más gastos de los previstos y por lo tanto repercutirá en  nuestras finanzas personales como elemento imprevisto.

El uso de tarjetas de crédito debe controlarse de manera exhaustiva. De hecho, una combinación de pago en metálico y pago con tarjeta es probablemente mejor idea que abonar el total de los gastos con tarjeta. El motivo es obvio, el gasto con tarjeta no controla de manera física la salida de dinero de nuestro bolsillo, algo que sí hace el pago en metálico. La sensación de gastar es superior cuando pagamos en metálico a cuando pagamos en tarjeta.

Por último, no es una buena idea acudir a préstamos o gastos a crédito para las vacaciones. Estos gastos van a suponer una devolución con intereses que puede a afectar a nuestra economía doméstica de manera negativa aumentando el nivel de deuda.

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Trucos que sí funcionan para encontrar un vuelo barato

El billete de los aviones es muchas el mayor gasto  al contratar unas vacaciones. Si lo haces con tiempo y comparando puedes ahorrar mucho dinero.

Puede que ya hayas reservado tus vacaciones de verano o quizás te encuentras en la operación de hacerlo y todos, absolutamente todos, tenemos el mismo objetivo conseguir el mejor vuelo al menor precio. Puede parecer difícil o imposible, pero siempre hay trucos que te pueden ayudar a comprar ese vuelo más barato.

Uno de los primeros consejos que podemos darte para ahorrar en tu billete de avión es que busques en, al menos, dos comparadores diferentes en la que se incluyan compañías low-cost. Uno de los más interesantes siempre es el de Skyscanner, que cuenta con una base de datos enorme, la búsqueda resulta muy rápida, por horas, y trabaja con más de 80 divisas, ideal para los vuelos internos en el extranjero. Además, permite crear alertas de vuelos.

Otro comparador interesante es Momondo, donde puedes averiguar las fechas más baratas para volar a un lugar concreto ya que aparecen paneles con cada día en un mes para ese destino. Tiene muchas bases de datos también y gran variedad de filtros para elegir.

Si lo que necesitas es encontrar vuelos con características concretas entonces debes mirar en Kayak, que es muy rápido, tiene gran variedad, cuenta con algunas compañías de lowcost, te permite hacer un historial de tus bísquedas para compararlas y tiene variedad de filtros. En E-dreams encontrarás todo. Hay muchas personas que lo usan como base de datos para el resto de sus comparaciones. Cuenta con una gran base de datos y compañías.

Por último, te presentamos Atrapalo que es ideal para buscar vuelos nacionales. Permite filtrar los resultados con número de escalas, franja horaria, aeropuerto y compañía.

Por otro lado hay personas que buscan un avión más hotel. En este caso te sirve Edreams, pero también debes visitar páginas como Expedia, Lastminute o Minube. Antes de lanzarte a comprar te recomendamos que le eches un vistazo a la sección de Hoteles Baratos porque muchas veces se ahorra contratando por separado si alguna página tiene ofertas especiales.

Amén de todos los comparadores anteriores debes tener una serie de claves para no pagar de más por tus billetes. La primera es tener clara la fecha. Por regla general, cuanto antes tengas clara la fecha y te pongas a buscar ese vuelo, más barato será tu vuelo, mientras que, por otro lado, hay lugares donde es más barato viajar dependiendo de las estaciones del año que sean. Si tu fecha es flexible y lejana será más fácil encontrar vuelos baratos.

El comparador Momondo aporta un dato interesante: lo ideal es contratar, por lo menos, con 56 días de antelación, ya que esto te permitirá ahorrar un 28%. Cuanto antes reserves, más barato te saldrá. Estos datos indican que el jueves a las seis de la tarde es el mejor momento de la semana para contratar, mientras que el sábado es el día más caro de la semana porque hay más gente buscando vuelos. Skyscanner, además, sugiere que para viajar a Francia el mejor momento es noviembre y que hay que contratar con siete semanas de antelación, a Italia recomienda ir el mismo mes, pero comprar ocho semanas antes, enero es la mejor fecha para ir al Reino Unido y es mejor contratar 13 semanas antes, mientras que para ir a Tailandia, el mejor momento es en mayo, haciéndolo 28 semanas antes una menos que a Estados Unidos, donde sale más barato ir en febrero.

Si tu destino es un lugar muy turístico, deberías mirar también en páginas que organizan viajes concretos a estos lugares. Y es que siempre hay vuelos chárter que no se llenan y puede ser tu oportunidad para comprar más barato. Debes mirar en dos páginas: Liligo y Trabber. Por último, no está de más que uses, si te dejan, la pre-reserva. Esta es una opción en la que puedes reservar por 24 o 48 horas un vuelo y si pasado ese tiempo no has encontrado nada mejor, comprarlo, mientras que si encontraras algo más barato o interesante, lo puedes dejar correr. A veces esta pre-reserva puede conllevar un coste.

Sigue estos trucos y podrás tener unas vacaciones de lujo a precio de turista.

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No compres tu casa en verano, espera al invierno

Diversos estudios realizados en Estados Unidos hablan del ahorro que supone comprar una casa entre noviembre y febrero con respecto a hacerlo entre abril y agosto.

Si estás pensando en comprar una casa ahora, en primavera o en verano, Drew Housman ha escrito un artículo en la web www.thesimpledollar.com en el que recomienda esperar y hacerlo en invierno ya que es más beneficioso. Es evidente que muchos de los consejos inmobiliarios que valen para Estados Unidos, donde el 40% de las viviendas se venden entre mayo y agosto, también valen para España. Y el primero, obviamente, es buscar tu nueva vivienda allá por Acción de Gracias o lo que es lo mismo: a finales de noviembre.

Housman explica que buscar una casa para comprar en el mes de invierno tiene varias ventajas como una menor demanda, poder evaluar la calefacción de la casa y no mostrar una gran desesperación por comprar, pero, sobre todo, porque es más barato. La web Zillow afirma que comprando en abril o mayo podemos pagar hasta 1.500 dólares más de la media, mientras que si lo hacemos en diciembre podemos ahorrarnos hasta 3.100. No sólo eso. Lawrence Yun, de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, explicó que “año tras año los cierres de enero muestran una caída de los precios, lo que sugiere que los compradores que hicieron ofertas en noviembre o diciembre consiguieron mejores ofertas al comprar en enero”. En Dallas, otro estudio, estima que los precios varían hasta un 12% dependiendo de la temporada. Definitivamente, las casas son más caras en verano y más baratas en invierno.

Y es que la principal razón de que los precios sean más baratos en invierno está directamente relacionado con la ley de la oferta y la demanda. Hay más casas disponibles en primavera, pero hay mucha más demanda porque, entre otras cosas, no quieren arrancar a sus hijos a mitad del curso escolar, hacer una mudanza en este tiempo y trastocar demasiado el ritmo diario del niño cuando está yendo al colegio. En cambio, en invierno la oferta desciende, pero la demanda lo hace mucho más. Además, podemos hablar de la paradoja de la elección que viene a ser que cuando hay una sobreabundancia de opciones, a la larga conduce a consecuencias negativas, como la disminución de la motivación para elegir cualquier opción. Tener demasiadas opciones puede llegar a abrumarnos o a una toma de decisiones precipitada. En invierno tendrás menos oferta, más barata y podrás conseguir, aún, mejores precios.

Definitivamente, nadie debe precipitarse en la compra de algo tan importante como una casa sólo por conseguir un descuento de temporada. Hay que hacer una investigación a fondo, visitar muchas casas, aunque sólo sea para ver cómo está el mercado, porque esta es una inversión, en principio, para los próximos 30 años.

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Renta 2016: cosas por las que creías que no se pagaban impuestos, pero sí

Hacienda siempre quiere su parte del pastel. Esta es una premisa que debes tener clara. Por eso mismo las rentas exentas en el IRPF son muy limitadas y por el contrario abundan las cosas por las que creías que no se pagaban impuestos pero por las que sí debes tributar en la renta 2016.

De hecho, como norma general lo mejor es pensar que será necesario tributar por todos los ingresos que tengas. Así te evitarás sustos y malos ratos. Por si acaso estas son algunas cosas que sí deberás incluir en la renta, aunque no lo hubieses pensado.

Tu casa de la playa

Si tienes una casa vacía vas a tener que pagar impuestos. Es lo que se conoce como imputación de renta inmobiliaria. Básicamente Hacienda entiende que un piso sin usar te abre la posibilidad de cobrar un alquiler y generar una renta. Que después no quieras aprovechar esta opción no es óbice para que el fisco no cobre su parte.

En concreto, esta imputación de renta (dinero que se supone que has ganado con tu piso vacío y sin alquilar) es de entre un 2% y un 1,1% de su valor según figure en el IBI.

El paro

La prestación por desempleo tributa en la declaración de la renta. De hecho, el dinero del paro se suma al resto de rentas del trabajo como lo hace un sueldo al uso. Es más, a efectos de IRPF el paro es un segundo pagador si además has trabajado ese año, lo que aumenta tus posibilidades de estar obligado a presentar la declaración de la renta.

El plan PIVE y las subvenciones

El Plan PIVE y en general cualquier ayuda o subvención cuyas bases no declaren claramente como exentas, deberán tributar.

Las ayudas ligadas a bienes, como los planes PIVE, renove, de rehabilitación de vivienda y similares tributarán como una ganancia patrimonial, en tanto que las ayudas para adquisición de material escolar, transporte escolar, comedor, de asistencia en el domicilillo y similares serán rendimientos de trabajo.

La prestación por maternidad

Pese a las recientes sentencias judiciales, el Tribual Económico Administrativo Central ha resuelto que la prestación por maternidad de la Seguridad Social sí que tributa en la declaración de la renta. En concreto, se trata de un rendimiento de trabajo.

Las apuestas deportivas

Si has ganado dinero en alguna casa de apuestas online también tendrás que incluirlo en la declaración de la renta. Eso sí, sólo deberás incluirlas si superan los 1.000 euros en su conjunto.

Estas ganancias se sumarán a los rendimientos del trabajo, aunque nunca se podrán restar. En otras palabras, si has perdido con tus apuestas no tributarás pero tampoco te compensarán por ese capital, como sí ocurre en bolsa.

Las ganancias en el póker

Al igual que ocurre con las apuestas deportivas, si has jugado en un casino online y has ganado, tendrás que incluir ese dinero en la renta.

Lo que has ganado en Wallapop

La venta de objetos de segunda mano también tributa, sólo que con una salvedad. Al hacer la renta 2016 sólo tendrás que pagar si has ganado dinero con la venta. Es decir, si has vendido algo por encima de su precio de compra. En caso contrario no se generaría ganancia y por lo tanto no habría qué declarar.

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La renta 2016 ya te está enseñando cómo la fiscalidad afecta a tu ahorro

Estamos en plena campaña de IRPF y un repaso a la renta 2016 puede ser el momento ideal para que aprendas cómo los impuestos afectan a tu ahorro y por qué deberías tenerlos en cuenta.

Y es que la fiscalidad de los productos financieros es algo que nunca deberíamos pasar por alto ni obviar. La forma en la que tributa cada producto afecta al rendimiento final de la inversión y a lo que terminas ingresando en tu cuenta.

Si en 2016 contrataste algún depósito, habrás tenido que reflejarlo en la declaración de la renta y pagar por él como poco un 19% de lo que ganaste. De hecho, tu banco ya te habrá retenido ese porcentaje de entrada como adelanto de lo que ahora te toca pagar en el IRPF. Imaginemos que Pedro invirtió 10.000 euros en un depósito y obtuvo 100 euros (un 1%). Hacienda se quedará con 19 euros de sus beneficios. Si en 2017 vuelve a contratar ese depósito, Hacienda se quedará con otro 19%.

Esto mismo se aplica en el caso de las acciones. Si inviertes en bolsa y has vendido algún título en 2016, al hacer la declaración de la renta deberás pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Éstas se calculan restando el precio de compra al precio de venta y tributan en función de la siguiente escala una vez sumadas con el resto de inversiones.

  • Ganancias hasta 6.000 euros – 19%
  • Ganancias entre 6.000 y 50.000 euros – 21%
  • Ganancias que superen los 50.000 euros – 23%

Eso sí, no habrá que pagar impuestos hasta vender las acciones, de manera que si en 2016 compraste títulos de Google, por ejemplo, pero no vendiste, tampoco tendrás que pagar por más que hayan subido. Volvamos con Pedro, que en 2016 sí vendió parte de sus acciones con unan ganancia de 4.000 euros. De nuevo, su bróker le retuvo el 19% de ese dinero, que es precisamente el porcentaje que debe pagar en la renta. En dinero contante y sonante, 760 euros.

Por su parte, Juan apostó por fondos de inversión. Su funcionamiento es similar al de las acciones que acabamos de ver, sólo que existe una importante diferencia. Si se reinvierte el dinero obtenido en otro fondo, no hay que pagar impuestos. Y esto es precisamente lo que hizo Juan, que también ganó 4.000 euros con un fondo pero los usó para comprar otro. El resultado, es que no tiene que pagar nada en la renta 2016 y cuenta con 760 euros más a los que sacar rendimiento.

Además, Juan destinó 5.000 euros a su plan de pensiones, que además de ir subiendo le ha permitido restar ese dinero a su salario a efectos de calcular su declaración de la renta. La diferencia es que, según las tablas de IRPF, ha pasado de tributar a un tipo máximo del 30% a hacerlo a otro del 24%.

En total, Pedro ha pagado 779 euros a Hacienda mientras que Juan no sólo no ha pagado, sino que ha ganado en la renta gracias a sus inversiones. Seguro que ahora tienes más clara la importancia de planificar tu ahorro también desde el punto de vista fiscal. Aquí pueden ayudarte.

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Cinco alternativas más rentables que una cuenta infantil para el ahorro de tus hijos

Todo padre se preocupa por el futuro de sus hijos. Esto suele traducirse en ahorrar para Y si no es él, será el abuelo, o el tío o el padrino… El problema es que al pensar en qué hacer con ese ahorro las dos soluciones más repetidas suelen ser una hucha o una cuenta de ahorro. Ambas alternativas son válidas, pero no óptimas. Su gran handicap: son soluciones a corto plazo para un objetivo a largo plazo. Esto se traduce en que su rentabilidad es limitada.


Si optases por ahorrar 50 euros al mes para tu hijo en una cuenta nada más nacer, tendrías 10.800 euros, que no está nada mal. Sin embargo, habrías desaprovechado todo el poder del interés compuesto para generar mucho más. Ahora imagina que hubieses rentabilizado ese ahorro a razón de un 4% anual. En ese mismo tiempo habrías juntado 15.718 euros.
Los mayores impedimentos para conseguir esta rentabilidad son el desconocimiento de qué productos elegir y el miedo a perder ese dinero. Para solucionar el primer punto puedes contar con la ayuda de un asesor financiero. En cuanto al segundo, deja de pensar en perder y empieza a pensar en el largo plazo. Para ganar ese 4%, los ahorros de tu hijo subirán y bajarán, habrá momentos en los que ganan más de un 8% y otros en los que caen un poco. Tómatelo como una parte del camino. Si piensas a largo plazo tu foco debe de ser el resultado final.
Con esto muy claro. Recuerda que nada como estar informado para tomar mejores decisiones financieras. Por eso vamos a repasar qué alternativas tienes para tu hijo mejores que una cuenta de ahorros infantil.
Fondos de inversión. Se trata de un producto flexible que permite invertir mediante pequeñas aportaciones y diversificar riesgos, ya que inviertes en una cartera con muchos activos. Además, el traspaso entre fondos está exento de pagar impuestos, por lo que podrás cambiar cuando quieras.
ETFs. Una versión low cost de los fondos de inversión en términos de comisiones pero sin la ventaja fiscal. Los ETFs son fondos que cotizan como acciones y que suelen utilizarse en la gestión pasiva.
Unit Linked. Otra forma de invertir en fondos a través de un seguro de vida-ahorro. La ventaja adicional es que no forman parte de la masa hereditaria, así que podrás hacerlos nominativos nombrando a tu hijo como beneficiario.
Estas tres alternativas están pensadas para el largo plazo, de manera que podrás mantener tu inversión durante esos 18 años. El único inconveniente es que con todas podrás perder dinero. Por eso mismo hay otras dos opciones más seguras pero menos rentables que queremos presentarte.
PPA. Se trata de un seguro de ahorro que permite realizar aportaciones y con beneficios fiscales si se recupera pasados más de cinco años y en forma de renta vitalicia. Una buena fórmula para asegurar una asignación mensual a tu hijo cuando cumpla la mayoría de edad. Así asegurarás su paga.
Garantizados. No es la mejor alternativa, pero sí una opción para quienes no quieran asumir riesgos. En este punto entrarían los fondos garantizados (no los fondos con rentabilidad objetivo) y los depósitos.
Ahora que ya lo tienes claro ¿Cuál va a ser tu elección?

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El diálogo, clave para realizar operaciones financieras en pareja

Si su pareja no le apoya en algunas de las operaciones financieras que tiene en marcha puede ser porque no hayas dialogado o consensuado con ella. Pruebe a tomar decisiones con su cónyuge.

Las cuestiones financieras están presentes en muchas de las causas que pueden romper una pareja por eso es clave que los cónyuges tengan una relación fluida para hablar de estos asuntos y consensuar la toma de decisiones, no en vano es necesario resolver conflictos también en este orden de la vida. Tener un matrimonio saludable ayuda a contribuir al éxito financiero ya que damos la oportunidad al otro de verificar y comprobar lo que gastamos e invertimos, nos motiva a ahorrar e, incluso, a invertir en algo a largo plazo.

Y es que el dinero puede tener una importancia diferente para dos personas. Puede suponer estabilidad, seguridad a largo plazo, éxito en la vida, imagen prestigio o reputación y no siempre los dos miembros de la pareja tienen el mismo concepto. Por ello, para resolver conflictos, para que te apoye en tus proyectos financieros, es clave no ir por libre. Debes hablar con tu pareja, descubrir lo que para cada uno significa el dinero y enfocarse en un premio final.

A la hora de hablar de dinero o inversiones con tu pareja, suele funcionar la fórmula “yo siento” ya que baja el nivel de emoción en la conversación y permite abrirse sobre los sentimientos de cada uno en este asunto, siendo un diálogo honesto por lo que es difícil invalidar los sentimientos. De hecho, frases como: “Cuando sales a diario a comer y gastas dinero me siento frustrado(a) porque esto afecta el presupuesto familiar” o “Cuando no me dices cómo están nuestras finanzas me siento impotente, siento que no estoy haciendo mi parte para ayudar” pueden ser una piedra sobre la que construir una conversación sobre vuestra situación pecunaria.

Para afrontar dichas conversaciones podemos acudir a algunos consejos como reservar un momento a la semana para repasar cada cierto tiempo sus finanzas, deben hablar como si fueran socios de una empresa. De hecho lo son: de una empresa llamada familia. Preparen un presupuesto familiar que refleje ingresos y gastos reales porque así evitarán discusiones futuras. Deben tomar decisiones financieras juntos, es más fácil llegar al éxito y ambos estarán comprometidos. Distingan entre lo que quieren y lo que necesitan, y sean honestos y realistas a la hora de plantear hacer compras. Pero lo más importante es tomar decisiones juntos y si usted quiere realizar una operación financiera y su pareja no, plantéele los beneficios finales que tendrá la misma. Adopten un enfoque a largo plazo, aunque a corto plazo requiera sacrificios. Al final, todo se reduce a promover el diálogo con tu pareja, tomar decisiones consensuadas y bien analizadas.

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Tres productos de ahorro ideales para los últimos años antes de tu jubilación

A medida que se acerca la jubilación, y si hemos mantenido en el tiempo el hábito del ahorro, llega el momento de consolidarlo. Estos son tres productos de ahorro que pueden resultar idóneos para los últimos años antes de la jubilación.

Claro que cada persona es un mundo y que necesariamente lo que vale para uno no tiene por qué valer para otro, pero, en los años previos a la jubilación lo cierto es que hay una constante a tener en cuenta: consolidar el ahorro para poder sobrellevar lo mejor posible la modificación de ingresos que supone la jubilación.

Obviamente para poder consolidar el ahorro éste tiene que existir. En este caso partimos de la base de un ahorro previo en productos diferentes que nos ha permitido llegar a estos últimos años previos a jubilarnos con una disponibilidad determinada. Veamos qué productos pueden ser adecuados durante este periodo de tiempo.

Revisar los planes de pensiones

Los planes de pensiones están en el ojo del huracán del debate sobre su verdadera utilidad y eficacia. Pero lo cierto es que se encuentran muy presentes dentro de los hábitos de ahorro de las últimas décadas, y por tanto, al menos durante un periodo de tiempo importante, seguirán siendo uno de los ejes del ahorro para la jubilación.

En los años previos a la jubilación toca consolidar los planes de pensión y lo obtenido en ellos. Para ello será necesario revisar el tipo de plan de pensiones al que estamos suscritos y modificar en su caso la orientación de la inversión, esta orientación tiene que ser ya necesariamente prudente, es decir, inclinarnos por los planes de pensiones garantizados o de mínimo riesgo.

Liquidez en una cuenta de ahorro

Es probable que en los últimos años previos a la jubilación se den ciertas situaciones que mejoren la libertad financiera del usuario, fundamentalmente la liquidación de las hipotecas. En este caso pasaremos a disponer de manera constante de un excedente dentro de nuestros ingresos que debiera ser utilizado de manera prudente.

Hay que tener en cuenta que por regla general al jubilarnos vamos a tener una merma de nuestros ingresos, por tanto, lo que buscamos en el tiempo es no perder el poder adquisitivo para los años de jubilación, máxime en una época en la que la esperanza de vida cada vez es mayor y el jubilado cada vez es más activo. Esto se traduce en que también durante nuestra jubilación vamos a necesitar asumir gastos.

Mantener una cuenta de ahorro puede ser un instrumento interesante en este sentido. Es cierto que la rentabilidad actual de estos productos no es la más atractiva, pero, se trata de productos sólidos, con cierta rentabilidad pero que a la vez nos garantizan liquidez inmediata para asumir gastos. Puede ser un buen complemento a otros instrumentos de ahorro. En esta línea una cuenta ahorro 5 puede ser una mejor solución.

Garantías en un seguro de ahorro

Llega el momento de consolidar el ahorro, este es el mensaje que hemos incorporado desde el comienzo. Los seguros de ahorro son interesantes en cualquier momento, pero en este periodo probablemente lo sean incluso más.

La gran ventaja es que las diferentes modalidades de seguro de ahorro nos van a permitir ajustar mucho lo que queremos, es decir, podemos contratar un seguro a base de aportaciones, o bien podemos contratar un seguro con una aportación única, e incluso podemos apostar por diferentes periodos de tiempo asegurados.

Las grandes ventajas son la garantía del producto, las rentabilidades ofrecidas superiores de media a cualquier otro tipo de producto garantizado, y la gran oferta existente hoy en día en diferentes fórmulas y formatos. La falta de liquidez durante la vida del producto, que puede ser un problema en otros periodos de la vida, debería compensarse con el aumento de ingresos generalmente derivado de la amortización de hipoteca, etcétera. En cualquier caso las aportaciones a los seguros de ahorro también son ajustables, por lo que se puede acceder desde cualquier tipo de bolsillo.

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