Dos situaciones en las que deberías contratar tu seguro de vida

¿Es para mí un seguro de vida? Hay momentos vitales donde una póliza de vida puede ser más necesidad que opción. Descubre cuáles son.

Pregunta a un profesional del seguro cuándo deberías contratar un seguro de vida y la respuesta será: “siempre, en cualquier momento”. Ante esta contundencia es fácil plantearse hasta qué punto no se trata de una respuesta interesada.

La realidad es que un seguro de vida siempre tiene su utilidad, especialmente si se añade la cobertura por invalidez. Sin embargo, hay momentos en los que contar con esta protección debería ser algo casi obligatorio para evitar situaciones de riesgo. Estas son dos de las más claras. Si te encuentras ante una de ellas y no tienes un seguro de vida, deberías replenaterte tu situación financiera.

Te acabas de casar

La mayoría de personas contrata los seguro de vida para proteger a quienes más quiere ante su pérdida. En otras palabras, asegurar el futuro de quienes se quedan en caso de fallecimiento, aunque la realidad es que un seguro de vida puede ir más allá y por eso hay que saber cómo sacarle provecho.

Quienes se acaban de casar e inician un proyecto vital en común deberían de asegurarlo, especialmente si existen muchas diferencias de ingresos entre una y otra parte de la pareja. Con un seguro de vida se puede dar flexibilidad a la otra persona en caso de fallecimiento y asegurar su estabilidad económica.

Añadiendo la cobertura de invalidez te aseguras que el dinero no será un problema en caso de que sufras un imprevisto que te impida seguir trabajando en tu campo profesional, por ejemplo.

Para estos casos existen pólizas conjuntas como el Seguro Aegon Vida Dúo donde los cónyuges se integran en una misma póliza. Aquí puedes ver cómo funciona.

Vas a formar una familia

La paternidad es una alegría, pero también una responsabilidad. Los niños llevan aparejados una serie de gastos que se suman al presupuesto familiar y que es mejor presupuestar. Simplemente la universidad ya sumará 3.000 euros al año en el mejor de los casos.

Además, con los niños se hace especialmente relevante asegurar cuestiones como que tendrán una vivienda, alimento y educación en caso de que no estés o surja un imprevisto. Un seguro de vida es una herramienta para hacerlo y complementar e ahorro que creará el colchón financiero de seguridad que necesitas.

Lo más importante en ambos casos es tener claro el capital que deseas asegurar, que debería será de entre tres y cinco años de gastos. Si hay una casa con hipoteca de por medio, lo ideal es que además asumas un seguro de vida que cubra el coste restante del préstamo. A fin de cuentas la vivienda es siempre el mayor gasto familiar y al eliminarlo contarías con un remanente que poder destinar a otros gastos corrientes o a ahorrar a largo plazo.

También te puede interesar:

Claves antes de contratar un seguro de vida

Imagen de Flickr



Tres factores en los que fijarte para retirarte joven

Retirarse joven es una aspiración que tienen muchas personas pero que pocas cumplen. El motivo fundamental es la gran capacidad de sacrificio que esto supone. Sin embargo, es posible.

Realmente todos sabemos lo que vamos a necesitar para obtener el lujo de poder retirarnos antes de la edad fijada para la jubilación, reducir al máximo los gastos, ahorrar de manera sistemática y efectiva y no modificar los dos ámbitos anteriores en ningún caso.

Mantenerse firme en esas tres cuestiones es realmente difícil, sin embargo, hay tres áreas en las que, si somos capaces de concentrarnos, podemos encontrar el ahorro necesario para permitirnos esa retirada profesional antes de tiempo.

Ahorrar mucho más de la media de ahorro

Si hacemos caso a los consejos de ahorro más comunes, veremos cómo se nos orienta a ahorrar entre un 10% y un 15% de nuestros ingresos. Éste ahorro, por fases, comienza con la formación de un colchón de emergencia, continúa con la diversificación del ahorro para objetivos a medio plazo y se debería mantener en el tiempo con el ahorro para la jubilación.

Este sería un plan más o menos adecuado para quien aspira a tener suficiente dinero para complementar las pensiones de jubilación en el futuro, respetando la edad de jubilación, pero no lo sería para quien pretende retirarse antes.

Acelerar los instrumentos de ahorro duplicando o incluso triplicando las aportaciones puede ser un escenario válido para acelerar nuestra retirada. El cálculo es sencillo, si pasamos de destinar un 10% al ahorro para la jubilación y lo aumentamos hasta un 30% las cifras no mienten. Combinar instrumentos de ahorro e inversión a lo largo del tiempo sería la clave, aprovechando la seguridad de herramientas como los seguros de ahorro o la versatilidad de otras como los fondos de inversión.

Ahorrar el 30% de tus ingresos evidentemente no es fácil, sin embargo, es posible. Como todo lo que vamos a ver aquí se trata de tener rigor en la aplicación del ahorro, simplemente ser un ahorrador extremo puede ayudar en la meta de retirarse antes.

No cambies de casa

Cambiar de vivienda es una aspiración para muchas personas. Las primeras viviendas suelen adquirirse en la primera fase de la vida profesional  y en muchos casos se aspira y se asocia el éxito con un cambio de vivienda futuro a una mejor zona, a otra con más metros, etcétera.

Comprar una casa es la mayor adquisición que vamos a realizar probablemente en nuestra vida, si somos capaces de optimizar esto podemos obtener un ahorro muy importante. Para ello debemos olvidarnos de cambiar de casa, centrarnos en la que ya tenemos y aprovechar la diferencia de gasto que supondría ese cambio.

La cuestión es relativamente sencilla, calcula cuánto estarías dispuesto a pagar por la hipoteca de una vivienda mejor ubicada, de más metros o de mayor calidad. Esa hipoteca, sin duda será, superior a la que estás pagando en la actualidad. Si podrías asumir esa diferencia, también puedes restar ese dinero a tus ingresos y destinarlo a amortizar la hipoteca que tienes en la actualidad. Puede que de repente descubras que eres capaz de reducir tu hipoteca en ocho o diez años. Esta reducción te va a permitir un ahorro equivalente a la hipoteca amortizada durante sus ocho o diez años reducidos (o más).

Obviamente esto supone un esfuerzo, pero también una recompensa evidente.

Protege tus ahorros incluso de ti mismo

Muchas veces se confunde la frugalidad con la tacañería, bueno, pues que así sea si es necesario. Nosotros marcamos un objetivo y debemos defenderlo por encima de cualquier otra consideración económica.

Esto significa que vamos a proteger nuestros ahorros e inversiones, pero también que vamos a atender de manera concienzuda los pequeños gastos que pueden suponer al final una diferencia importante en los resultados. Un gasto innecesario debe ser visto como un gasto doble. Por un lado no vamos a recuperar ese dinero. Por otro, además ese capital deja, a su vez, de producir más dinero.

Pero no sólo los gastos y las comisiones de los productos financieros son enemigos mortales en este proceso, también tú mismo puedes convertirte en un enemigo del ahorro. La disposición de dinero para gastos sorpresa, no mantener la tensión de ahorro de manera constante, no prever gastos y tener que utilizar las cuentas de ahorro, son elementos muy negativos. Recuerda, debes proteger tu sistema de ahorro incluso de tus propias tentaciones.

Sigue firmemente estos tres consejos y te acercarás a tu objetivo de retirarte joven.

Imagen de Flickr



Cada cuánto deberías revisar tu PIAS

Cuando contratamos un producto de ahorro como un PIAS resulta natural y muy aconsejable que queramos conocer su evolución. De hecho, deberíamos revisar su estado más de una vez al año.

El Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) es un producto de ahorro a largo plazo que nos propone mantener un modelo de ahorro sistemático, garantizado y asegurado, para en el futuro poder acceder a una renta vitalicia proveniente del capital que hemos aportado más la rentabilidad que producto nos ofrece.

El PIAS nos permite realizar aportaciones periódicas y, en el momento del rescate, tener ciertas ventajas fiscales. Sin embargo, para poder acceder a deducciones en el cálculo del IRPF debemos tener claro que cumplimos una serie de cuestiones a tal efecto. Estas cuestiones pasan por saber que la aportación máxima que podemos realizar al plan no puede exceder de 8000 € anuales, que el monto total del plan no puede superar los 240.000 €, que el beneficiario debe ser el mismo que la persona asegurada y que no se puede retirar el dinero hasta un mínimo de cinco años desde suscrito el plan.

Es cierto que este producto de ahorro puede ser rescatado de diferentes maneras, es decir, no sólo como renta vitalicia, también en varios pagos o incluso en un pago único, pero, los beneficios fiscales sólo favorecen en forma de desgravación al rescate en el modo de renta periódica.

Cuándo revisar el PIAS

En primer lugar hay que tener claro que, como norma general, este tipo de productos garantizados no asumen el riesgo de mercado de otros productos de ahorro. Esto significa que las revisiones de tu plan no tienen por qué ser tan exhaustivas como si estuviera apostando por otras herramientas de ahorro. En realidad, los PIAS han sido tradicionalmente un producto de ahorro a largo plazo conservador, aunque hoy en día existen versiones para perfiles financieros más avezados.

A partir de aquí, es cierto que conviene revisar la evolución anual del rendimiento de nuestro plan proporciona. Esto es así porque el traspaso entre PIAS es posible y no resulta gravoso.

Por otro lado, siempre que recordar que estamos hablando de productos a largo plazo, obsesionarse en la evolución de este tipo de productos de manera constante.

Con estas dos medidas en mente, lo recomendable es una revisión mínima de dos veces al año y lo aconsejable dedicar por lo menos diez minutos al trimestre para saber cómo marcha nuestro plan de ahorro.

Cómo funciona el PIAS

Se trata de un producto de ahorro con un seguro añadido en el que se nos garantiza el capital y un rendimiento en función del tipo de interés técnico vigente en cada momento.

Por tanto, a la inversión que nosotros realizamos se le va añadiendo una rentabilidad. Esta estabilidad se nos va comunicando de manera anual, y se orienta a la consolidación de un capital que, rescatado en forma de renta vitalicia tiene beneficios fiscales.

Imagen de Flickr



Productos financieros que podrás recuperar como renta

No todos los productos de ahorro se recuperan de la misma forma. Repasamos los ahorros que podrás cobrar como renta a lo largo del tiempo.

Las rentas vitalicias como complemento a las pensiones públicas de jubilación pueden ser una herramienta muy útil para no perder poder adquisitivo. De hecho, es la fórmula preferida de la mayoría de ahorradores a la hora de recuperar su ahorro. El motivo es que se aseguran cobrar su dinero durante un largo periodo de tiempo y evitar las tentaciones de tenerlo todo en cuenta y disponible.

Hay que partir de la base de la posibilidad de contratar una renta vitalicia a partir de una aportación única en cualquier momento, es decir, es posible formalizar esta herramienta como producto único no proveniente de otro producto o herramienta de ahorro. Sin embargo, el escollo que esto presenta es la necesidad de realizar una aportación elevada que tal vez nuestra economía doméstica no está preparada. Por ello, existe la opción de apostar por productos que van desarrollándose a lo largo del tiempo y consolidando un capital que es el que se rescatará en forma de rentas periódicas en el momento de la jubilación.

Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático

Los PIAS son un claro ejemplo de producto orientado a ser rescatado en forma de renta. Se vienen a considerar planes de ahorro con la presencia de seguros de vida, orientados a acumular un capital para ser rescatado en el momento de la jubilación.

Este producto puede ir engrosando el capital a partir de aportaciones periódicas o aportaciones únicas. Estas aportaciones se van a remunerar a través de un tipo de interés mínimo que se pacta con la compañía aseguradora.

Los PIAS se convierten de manera automática en renta vitalicia, es decir, en el momento de la jubilación se comienza a percibir una renta mensual que ya es conocida de antemano y que depende del capital que se haya acumulado a lo largo de la vida del producto.

Desde el punto de vista fiscal quedan exentos los rendimientos que se generan desde el pago de la primera prima hasta que se inician cobro de la renta vitalicia. Es importante tener en cuenta que  esta renta vitalicia no puede constituirse antes del décimo año transcurrido tras el abono de la primera prima.

Existe un límite máximo de aportaciones a este tipo de herramientas de ahorro que se encuentra establecido en los 8000 €, sin embargo, este límite máximo es independiente de las aportaciones a otras herramientas de ahorro como planes de pensiones, planes de previsión asegurados u otro tipo de seguros. Sin embargo, cada contribuyente sólo puede contratar un único PIAS de manera simultánea.

Por último hay que tener en cuenta que el rescate del ahorro se puede realizar en cualquier momento, pero, si se rescata antes de transcurridos 10 años desde su contratación se pierde la ventaja fiscal y además se perderá buena parte de la rentabilidad obtenida.

United Linked

En este caso nos encontramos ante un producto que permite su rescate en forma de renta en el momento de la jubilación entre otras opciones.

Se trata de un producto de ahorro que parte de un seguro de vida que viene a ofrecer cobertura sobre fallecimiento, invalidez y jubilación. En este producto se realizan aportaciones que van a ser invertidas en una cesta de fondos de inversión o cartera de valores. Esta inversión queda determinada por el perfil de riesgo que deseemos asumir ya que existen opciones variadas que van desde inversiones muy conservadoras hasta muy agresivas.

Estamos por lo tanto antes de un seguro de vida asociado a un mecanismo de inversión. Dentro de las características destacables de esta herramienta está la posibilidad de ir modificando las cestas de inversión y de este modo modificar las estrategias de riesgo. Estas modificaciones no acarrean costes, no tienen efectos fiscales y se pueden realizar tantas veces se considere necesario.

El United Linked permite aportaciones periódicas de cantidades bajas que ofrecen una gran diversificación a partir de pequeñas cantidades de dinero que no puede conseguirse con otros mecanismos de inversión. El producto también es susceptible de ser rescatado en cualquier momento aunque, la liquidación va a traer consigo penalizaciones. En esto también se diferencia de otros productos de ahorro que sólo pueden ser rescatados bajo ciertas circunstancias.

Por último otro aspecto importante es que este producto de ahorro no forma parte de la herencia, y por tanto, no se hace público al fallecimiento como el testamento. Por tanto, sólo será comunicado al beneficiario o beneficiarios del seguro.

Como ya hemos dicho puede ser rescatado en forma de rentas vitalicias, en este caso traerá consigo los beneficios fiscales de otros productos de ahorro a largo plazo.

Es importante no obstante tener en cuenta un hecho fundamental, en los United Linked la rentabilidad no está asegurada ya que se asocia a la evolución de las cestas de fondos o los valores elegidos. Más aún, el riesgo también alcanza al capital ya que éste no está asegurado. Por tanto, se trata de un producto en el que puede no obtenerse la rentabilidad esperada y también pueden ocurrir pérdidas sobre el capital aportado.

Los Fondos de Reparto

Tal vez menos conocidos, los fondos de reparto han ido abriéndose un hueco en los últimos años en el interés del inversor.

Se trata de una modalidad de fondos cuya principal diferencia con los fondos de inversión tradicionales es el reparto de dividendos de manera periódica, un reparto puede hacerse desde anualmente hasta mensualmente.

En el caso de los fondos de acumulación, los más habituales, lo que se hace es reinvertir los beneficios de los dividendos en el propio patrimonio del fondo, mientras que, en el caso de los fondos de reparto, los dividendos son abonados a los inversores. De este modo se puede considerar un producto interesante para quienes desean disponer una renta periódica convirtiéndose, por ejemplo, en una alternativa a productos como los depósitos bancarios con una rentabilidad muy baja en la actualidad.

Es importante tener en cuenta que cada fondo para tener sus características particulares, no se trata de un producto uniforme ni estándar. Las rentas pueden ser mensuales, trimestrales o anuales y habitualmente se reparte dividendo que se obtiene de las diferentes acciones que integran el fondo.

También existe la posibilidad de las rentas periódicas aseguradas. En este caso, cuando no es suficiente el reparto de dividendo, el fondo acude a la venta de parte de las participaciones en cartera, de este modo se sacrifica patrimonio pero se cumplan los compromisos de pago. Hay que tener en cuenta que esto no tiene necesariamente que ser beneficioso ya que en el fondo es un reembolso a pequeñas partes de las participaciones.

Imagen de Flickr



Cómo aprovechar el síndrome del nido vacío para impulsar tu jubilación

Es algo inevitable. Con el paso de los años la que fuera una casa llena de niños primero y adolescentes después perderá parte de esa vida para volver a ser la vivienda de la pareja. El estar solos y sin los niños provoca lo que se conoce como el síndrome del nido vacío. En lugar de quedarnos con la parte negativa de esa sensación de que falta algo para darle in impulso a tus planes de jubilación.

Y es que ahora que ya no están los niños se abren un sin fin de posibilidades para ahorrar más y hacer un mejor uso del dinero que entra en casa. Estas son algunas estrategias que pueden ayudarte a tener una jubilación mejor o a vivir con más libertad financiera.

Desconecta los servicios innecesarios

Desde esa conexión a internet ultrarrápida que no usas hasta la suscripción a Netflix que no necesitamos y tampoco vemos de todos modos. Hay un sin fin de servicios y pagos que realizamos por tener a los hijos en casa que podrías replantearte. De hecho, segundo que existen algunas de las que ni estamos al tanto.

La marcha de los hijos a la universidad o a vivir en otra casa es el momento ideal para sentarse y repasar todas las facturas de gastos fijos para comprobar qe no hay ninguna suscripción oculta o que ya no pensamos usar.

Cambia de casa

Es una decisión algo más drástica, pero también una de las más útiles. Con los hijos fuera de la ecuación es fácil que la vivienda familiar se haya quedado grande o vaya a quedarse grande en poco tiempo. La realidad es que una pareja no siempre necesita una casa de tres o cuatro habitaciones.

Además, mantener una vivienda más grande hará que los gastos en suministros se disparen, al igual que los de mantenimiento, además de llevarnos más tiempo en términos de limpieza y orden. La solución es cambiar de casa para marcharnos a una más pequeña. Si la casa está comprada o todavía estamos pagando la hipoteca, una buena elección puede ser alquilarla para irnos nosotros de alquiler. Lo normal es que al tratarse de una casa más pequeña el alquiler sea más barato, con lo que también estaremos generando una renta adicional que sumar a los ahorros para la jubilación.

Alquilar una habitación puede ser otra alternativa para sacar partido a la vivienda sin los hijos.

Revisa la lista de la compra

La mayoría de personas hacemos la compra en modo automático y, salvo para caer en las trampas del supermercado, repetimos la lista de productos una y otra vez. Hay que evitar caer en esta rutina y reevaluar nuestras necesidades.

Sin los hijos habrá muchas compras que se puedan eliminar, desde helados hasta galletas pasando por desayunos hipocalóricos o refrescos. Esto vuelve a suponer una importante fuente de ahorro que se puede aprovechar. Eso sí, para no caer en lo que se conoce como la trampa del gasto creciente, es mejor hacer números y ahorrar efectivamente ese dinero que ya no nos estamos gastando.

Ahorrar más

Los hijos son fuente de felicidad, pero también de gasto, desde el móvil hasta la ropa. Ahora que estamos solos podemos ahorrar mucho más para alcanzar la jubilación con la que soñamos. Una buena forma de lograrlo es con un ahorro sistemático para la jubilación a través de PIAS y otros productos de ahorro.

Un consejo para ahorrar más con el síndrome del nido vacío es no realizar ninguna gran compra durante el primer año sin los hijos, para acostúmbranos a vivir ahorrando más y no gastando más.

Cuidar más la salud

Como ya hemos visto anteriormente, la salud puede jugar un papel crucial en nuestra jubilación. Tanto es así que es la mayor preocupación de los mayores de 60 años.

Aprovechemos este cambio en nuestras vidas para cuidar más de ella, ya que puede suponer una diferencia al jubilarse.

En el blog Salud y Vida Sana puedes encontrar fórmulas para estar más en forma con muy poco esfuerzo, así como trucos para mejorar tu alimentación.

Imagen de Flickr



Cómo trabaja un asesor financiero

Del mismo modo que cuando queremos construir una casa recurrimos a un arquitecto, cuando se trata de construir nuestra jubilación y nuestro futuro económico podemos recurrir a la figura del asesor financiero.

El asesor financiero es la figura que se encargará de ayudarnos a poner nuestr ahorro en marcha, en caso de no tenerlo, y a maximizarlo, si es que ya ahorramos. Además, nos ayudará a identificar nuestros objetivos económicos (muchas veces coincidirán con metas vitales) y a encontrar las herramientas más adecuadas para alcanzarlos.

Cómo funciona un asesor financiero

El asesoramiento financiero empieza por conocer las necesidades del cliente, es decir, de nosotros como ahorradores.

En una primera reunión el asesor reunirá información sobre nuestra situación financiera, nivel de ahorro, gastos, aseguramiento… Además nos preguntará por nuestros objetivos económicos a corto, medio y largo plazo, así como por nuestro perfil de riesgo. Esto último es muy importante, ya que a través de un análisis de nuestros conocimientos financieros y la capacidad para asumir pérdidas y riesgos podrá ofrecernos la mejor solución financiera.

Y es que tan importante es obtener una buena rentabilidad para nuestros ahorros como poder dormir tranquilos por las noches. En otras palabras, que el nivel de riesgo que asumimos nos permita vivir sin preocupaciones por lo que pueda pasar en el mercado. Para eso está también la figura del asesor financiero.

Con estos datos, en la primera o segunda reunión el asesor planteará una serie de productos financieros adecuados a nuestros objetivos. Si queremos ahorrar de forma automática y sistemática podría ser un PIAS, por ejemplo, mientras que si queremos ser algo más agresivos podría tratarse de un Unit Linked. En cualquier caso puede tratarse de uno o varios productos en función de nuestro perfil de riesgo y nuestros objetivos. Al final, si tenemos un objetivo a medio plazo, como puede ser comprar una casa en 5 años, el producto en el que invertir puede ser diferente que el que necesitemos para preparar la jubilación dentro de 30 años.

Un buen asesor sabrá explicar el porqué de cada una de sus alternativas. Además, una vez contratemos se encargará de hacer un seguimiento de las inversiones y de informar en caso de que fuese necesario realizar algún cambio en la estrategia. Lo normal es que nos reunamos con él por lo menos una vez al año para este seguimiento.

Imagen de Flickr



Las tres ventajas de apostar por un Unit Linked

El Unit Linked es un producto de ahorro que posee algunas ventajas apreciables. Veamos las tres más importantes para tu bolsillo y jubilación.

Como ya decíamos estamos ante un producto de ahorro que se basa en un seguro de vida que viene a cubrir contingencias como el fallecimiento o la invalidez alcanzando también la jubilación.  Se trata de un producto en el que podemos ir realizando aportaciones y dichas aportaciones se dirigen a una cesta de fondos de inversión o cartera de valores que se escoge en función del perfil de riesgo de quien contrata el seguro.

Por tanto, un seguro de vida que se combina con una herramienta de ahorro e inversión.

Las ventajas del Unit Linked

Estamos ante un producto financiero en el que vamos a poder aprovechar las ventajas de los seguros de vida junto a la rentabilidad y liquidez de los fondos de inversión. Si tuviéramos que destacar ventajas estas serían las principales.

Un producto de ahorro más flexible que otros

Se trata de un producto financiero más versátil y flexible que otros productos de ahorro. Esto es así porque permite que nos adaptemos a distintas circunstancias en la evolución de los mercados pudiendo cambiar de una cesta de fondos a otra, modificando nuestras estrategias de riesgo.

Estas modificaciones además no tienen límite máximo y no tributan por su realización, es decir, no tributaremos hasta el reembolso final independientemente de la cantidad de veces que modifiquemos la estrategia de inversión.

Por otro lado, la flexibilidad del Unit Linked le permite aceptar aportaciones periódicas de manera que a partir de pequeños capitales se pueda obtener una diversificación alta desde el principio, ya que estas aportaciones van a las cestas de fondos. Esto no ocurriría si invertimos de manera directa en un fondo de inversión, y mucho menos en un activo de bolsa, además de tener que acceder generalmente exigencias mínimas de capital para las aportaciones o de precio del activo.

Es un seguro de vida

Siendo una herramienta de ahorro flexible, como es, el Unit Linked no deja de ser un seguro de vida. Esto significa que garantiza una cobertura adicional en caso de fallecimiento o invalidez. Hay que tener en cuenta que este seguro no impide que el partícipe pueda liquidar en cualquier momento su inversión. Por tanto, aun siendo un seguro de vida, como herramienta de ahorro nos propone una liquidez que no permiten otros productos como los planes de pensiones o los PPAS.

El tomador del seguro va ser el que escojan plazo de ahorro, pero también el valor de la prima única o de las aportaciones periódicas, asimismo las coberturas y la dirección de la inversión de la prima.

No forman parte de la herencia

Es un aspecto muy a tener en cuenta. El Unit Linked no forma parte de la herencia y no se hace público al fallecimiento del asegurado. En el registro de contratos de seguros de España solo se podrá consultar el número de seguros de vida, pero no información relativa al importe, ni a los beneficiarios.

Se reflejarán sólo los datos que corresponden a la compañía aseguradora, y ésta, no comunica cifras a herederos del fallecido, solo al beneficiario de la póliza firmada por el asegurado.

Imagen de Flickr



5 formas de saber si eso que quieres comprar es absolutamente necesario

No comprar de manera impulsiva es una buena idea para tus finanzas personales. Descubre cinco formas de saber si lo que quieres comprar es necesario o no.

La compra compulsiva o poco meditada es una de las responsables de generar el caos en los presupuestos de las finanzas domésticas. En principio, adquirir de manera compulsiva cosas que no son necesarias no es  nada bueno para tu bolsillo ni para una economía personal saneada y realista.

Por tanto, antes de realizar una compra, sobre todo si ésta es de un importe medio o elevado, conviene tener clara la necesidad de adquirir ese producto o servicio. Vamos a repasar cinco maneras a través de las cuales puedes llegar a saber si lo que deseas comprar es realmente necesario o no.

No lo compres inmediatamente

Tómate un tiempo antes de hacer la compra. Esta es una manera muy eficaz de saber si lo que quieres adquirir es realmente necesario o no. Cuanto más caras sean las cosas o mayor esfuerzo económico te supongan debes emplear más tiempo a la hora de recapacitar.

Por ejemplo, para una pequeña compra una semana puede ser suficiente, para compras más grande es igual necesitas más de un mes. Si transcurrido ese periodo sigues necesitando el producto, es que igual efectivamente es necesario.

Durante este periodo de tiempo procura identificar la cantidad de veces en las que efectivamente necesitas ese producto o en las que te habría sido útil. Evidentemente, algo que resulta muy útil o que utilizas en muchas ocasiones puede ser una compra que valga la pena.

Busca alternativas a la compra

No siempre es necesario realizar una compra cuando podemos encontrar alternativas al gasto. Por ejemplo, valorar la posibilidad de alquilar de ese producto, pedirlo prestado, fabricarlo tú mismo si eres mañoso…

Pero además, podemos buscar alternativas diferentes que puedan suplir la funcionalidad de la compra. En muchas ocasiones desdeñamos cosas que ya tenemos y que infra utilizamos, esto es algo que ocurre mucho, por ejemplo, con la ropa y complementos.

Las alternativas pueden ir más allá de no comprar el producto. También se puede acudir a tiendas de segunda mano, buscar por internet, mercadillos, etc.

Descubre todo lo que tienes y si hace falta haz un inventario

Duplicar compras es mucho más frecuente de lo que podemos pensar. En muchas ocasiones tendemos a comprar cosas que ya tenemos y que simplemente no buscamos o no nos caen a mano, especialmente cuando se trata de objetos de escaso valor.

Desde luego, antes de comprar nada es importante tener claro que no tenemos algo igual o que pueda servir para lo mismo.

En cuestiones como ropa, calzado, complementos, ocio, menaje de hogar, etc, parece importante tener claro lo que poseemos y si es posible incluso hacer un inventario de todo ello clasificándolo según su estado y sus posibilidades de uso.

Comprueba si te puedes permitir comprarlo

Esta es otra cuestión que siempre hay que tener en cuenta y que debe ser motivo de rechazo de una compra si hace falta.

Antes de comprar nada es importante tener claro que podemos adquirirlo y que no trastoca mucho nuestros gastos mensuales. Si llevas un presupuesto de tus ingresos y gastos del mes, esta compra debe encajar en el presupuesto. Si no encaja, si no existen fondos de los que tirar para realizar la compra, es mejor no hacerla salvo si es excepcionalmente necesaria.

¿Por qué quieres ese producto y no otro?

Probablemente esta sería la última reflexión antes de realizar la compra. Es muy subjetiva, ya que en este punto seguramente hemos tomado de manera racional o emocional la decisión. Aun así, sería interesante detenerse a pensar porque buscamos ese producto exactamente y no otro.

Este tipo de reflexiones nos pueden llevar a buscar propuestas y ofertas más adecuadas al gasto que podemos realizar, más aún, incluso a replantearnos la utilidad de la compra.

Imagen de Flickr



Por qué deberías dejar de ser tan conservador con el dinero que inviertes para tu jubilación

Ser excesivamente conservador con el dinero que se invierte en la jubilación puede no resultar una buena idea. Descubramos los motivos.

No es ninguna casualidad que la preocupación por los ingresos futuros sea una de las cuestiones que más quita el sueño a las personas a partir de los 30 años. El futuro de las pensiones públicas no parece muy halagüeño. A quienes no han puesto en marcha su plan de ahorro para jubilación antes de los 30 parece que les entra la prisa lllegado ese momento. Y la prisa nunca es buena consejera.

Si preguntáramos a todas las personas que se acercan por primera vez al ahorro para la jubilación, es probable que una gran mayoría se definieran como conservadoras con respecto a su dinero. Sin embargo, también es probable tan sólo un pequeño porcentaje resultasen ser verdaderamente conservadoras si analizasen la inversión a largo plazo de manea objetiva.

¿Pero eres o no eres conservador en cuanto a la inversión?

Y es que no debemos confundir el perfil de ahorrador conservador con el perfil de aquel que no quiere perder dinero en sus inversiones. Si tomáramos la segunda de las cuestiones como clave para definir al perfil conservador, resultaría que todos los inversores son conservadores, ya que nadie quiere perder dinero. Tanto es así que la primera regla de Warren Buffett con sus inversiones es nunca perder dinero ¿Y la segunda? Hacer caso de la primera.

Por tanto, a la hora de definirte debes ampararte en otros parámetros, además de no querer perder dinero, como todos los demás.

El tiempo es el que define más al inversor para jubilación

Debemos tener claro que lo que estamos tratando de hacer es poner nuestro dinero a trabajar. Inmovilizar el ahorro tiene muy poco sentido, ya que si éste no ofrece rendimiento difícilmente podremos obtener rentabilidades sustanciales. En definitiva, tener dinero parado no produciendo más dinero no es una buena idea para nuestra futura jubilación.

El tiempo que te resta antes de la jubilación es la medida más realista que puedes tener en cuenta antes de definir el tipo de inversión que vas a realizar. A mayor distancia con la jubilación, más posibilidades de asumir pérdidas puntuales en una inversión para buscar más rentabilidad en los momentos positivos de dicha inversión.

Obviamente, en el polo opuesto, cuanto más cerca de la jubilación, menos riesgo deberíamos asumir con respecto a nuestro dinero ahorrado, aunque incluso esto es discutible ya que con las rentabilidades actuales de los productos garantizados no estamos en condiciones ni de batir a las subidas de precios al consumo, algo obligatorio para cualquier rentabilidad que se precie.

Otro factor que debería influir a la hora de dejar de ser o creer que eres conservador con tu inversión para la jubilación es tu capacidad de ahorro y la manera en la que lo distribuyes. Cuánta mayor capacidad de ahorro tengas y cuanto mayor sea la distribución de tus activos, más podrás apostar por la diversificación en la inversión, probablemente este es el mejor elemento de seguridad en la actualidad para tu dinero.

La aversión al riesgo y el miedo al miedo

No podemos entender a la ligera lo que significa la aversión al riesgo, esto es algo que también solemos hacer a la hora de valorar nuestra posición respecto a la inversión. La aversión al riesgo, el miedo a perder tu dinero, debe ser entendida realmente casi de manera literal. Es el pánico a las perdidas, sin embargo este pánico necesita justificación objetiva.

Es decir, a 30 años distancia de la jubilación, con buena capacidad de ahorro y una diversificación equilibrada en diferentes herramientas de inversión también puedes tener miedo a perder en momentos puntuales dinero, pero cerrar opciones en buscar de rentabilidad por miedo no sería lo más interesante para tu bolsillo.

En general cuando todos los elementos objetivos, horizonte temporal, capacidad de ahorro, diversificación del ahorro, asesoría, nos permiten pensar en apostar por inversiones rentables a largo plazo, debemos pelear contra los elementos más subjetivos como las sensaciones o los rumores.

Imagen de Flickr



Preocúpate menos y ahorra más

A todos nos gustaría ahorrar, pero muchas veces nos cuesta ser disciplinados para hacerlo. Por ello tenemos que tener un plan, confiar en él y ser constantes.

Ahorrar siempre supone un esfuerzo, muchas veces, incluso, es algo que llega a tocar nuestra fibra sensible. Todos pensamos, de alguna manera, en ahorrar para nuestra jubilación, para unas vacaciones, un coche nuevo o la universidad de nuestros hijos.

Patrick Nolan ha escrito un artículo en www.blackblogrock.com analizando la encuesta Global Investor Pulse de esta web en la que se pretendía conocer los sentimientos de las personas que estaban ahorrando. De alguna manera, la primera de las observaciones que hace se centraba en las preocupaciones de las personas que estaban invirtiendo: longevidad, atención médica y jubilación. Los encuestados hablaban de estas tres cuestiones como las razones para guardar dinero de cara al futuro.

Además, otra de las cuestiones que preocupaba era el miedo a vivir más tiempo que los activos que poseía el ahorrador. En otras palabras, sobrevivir a nuestros ahorros y que se agotase el dinero para la jubilación. Pese a ello, la investigación detalló que el 39% de los estadounidenses no estaban ahorrando para su jubilación, el tercero por la cola entre los 18 países encuestados.

En este punto es interesante preguntarse por qué hay personas que no ahorran. Se observa la conexión entre los niveles de confianza y la decisión de ahorra o no ahorrar. Y es que el 60% de los ahorradores son positivos sobre el futuro financiero, frente al 37% de los no ahorradores.

Al final es el eterno dilema del huevo y la gallina. ¿Están seguros porque están ahorrando o ahorran porque están seguros? En realidad, según el autor, los que toman medidas y buscan asesoramiento están más preparados para su jubilación. Los resultados de la encuesta explican que el riesgo y la forma en la que éste se interioriza, son dos factores clave.

En este punto, es interesante reflejar algunos puntos de acción de cara a empezar a ahorrar que nos da el propio Nolan. Para empezar debemos comprometernos con un plan. Es el primer paso, ya que alienta el ahorro y la disciplina mediante la definición de objetivos y en un horizonte temporal para conseguirlos. De alguna manera, comprometernos con un plan nos proporciona estructura y responsabilidad.

El segundo consejo es buscar ayuda, asesoramiento, sea por medios tecnológicos o humanos, de manera que podamos seguir el progreso y ganemos confianza en esta dirección. Nueve de cada personas que indicaron que no estaban en el buen camino para ahorrar no recibían ningún tipo de asesoramiento financiero. Por el contrario, entre los que creen que van en la buena dirección, más de la mitad recibía algún tipo de ayuda.

Por último, el autor recomienda reconocer nuestros sentimientos. De alguna manera, nuestra positividad y confianza fluirá con los mercados. Si tenemos un plan solido y una buena orientación seremos disciplinados en nuestro ahorro, especialmente cuando las cosas no vayan también y tengamos que demostrar nuestra confianza en el plan preestablecido. Al final todo se reduce a confiar, bien asesorados, en nuestro plan. Pase lo que pase.

Imagen de Flickr




Página 1 de 1612345...10...Última »