22 Mar 18

Por qué pedir un préstamo para tu boda puede ser una mala idea

publicado por en la categoría Economía, Finanzas personales

Recurrir a la financiación para pagar los gastos de una boda es relativamente frecuente. No obstante, no en todos los casos un préstamo puede ser la mejor fórmula para pagar tu boda.

El primer lugar hay que tener en cuenta que un préstamo va a acarrear unos gastos, comisiones e intereses que aumentarán el coste total de tu boda. Esto es importante porque no siempre visualizamos el impacto real que en nuestro bolsillo tiene este tipo de productos financieros.

Así que, el principal motivo por el que un préstamo para tu boda puede ser una mala idea es evidente: vas a acabar pagando más dinero del que realmente cuesta la boda.

Cargarse de préstamos siempre es mala idea

Resulta muy probable que quien se plantea solicitar un crédito para los gastos de su boda tenga a su vez otros productos de financiación abiertos. Bien sea tarjetas de crédito en uso, préstamos personales o préstamos hipotecarios.

La acumulación de productos de financiación es el camino más directo a un gran enemigo de la economía familiar: el sobreendeudamiento.

Antes de solicitar un préstamo para cubrir los gastos de la boda es muy importante analizar a fondo el resto de productos de financiación que tenemos en vigor, sus importes, sus vencimientos y, sobre todo, nuestra capacidad de respuesta a las cuotas de todos ellos, sumando el nuevo crédito que queremos solicitar.

No existe una fórmula mágica para determinar hasta dónde puedes endeudarte en lo que a financiación se refiere, pero, el sentido común te indicará donde están estos límites.

Acudir a los préstamos personales o préstamos preconcedidos debe ser un recurso orientado de manera planificada. Del mismo modo, el uso de las herramientas de financiación debe formar parte lógica de un plan financiero personal, nunca debe ser utilizado de manera impulsiva o sin reflexión.

Buscar alternativas a la financiación es una buena idea

Como ya hemos visto un préstamo para vuestra boda puede acabar resultando caro, puede acabar contribuyendo a una mala función de la economía doméstica, y, peor aún, puede llevarnos a una situación de impago en caso de acumulación de mucha deuda.

Desde luego ninguno de los escenarios anteriores es el más interesante para los primeros periodos de vida en común. Por tanto, la planificación de la boda siempre debería incluir la búsqueda de alternativas a la financiación crediticia.

Probablemente el ahorro durante un periodo de tiempo, bien a través de herramientas de ahorro como los propios seguros de ahorro o similar, en combinación con otro tipo de herramientas como las listas de boda o similar, podría ser un buen principio para todo esto.

Por otro lado, ajustar realmente el gasto en función de lo que puedes gastar, es un buen comienzo para cualquier proyecto de vida en común. Es una buena idea comenzar a dar los primeros pasos de una economía familiar desde la racionalidad y el gasto contenido.

Si aun así has decidido acudir a un préstamo para financiar la boda, procura buscar aquellas opciones que mejor se adapten a tu bolsillo. Comprueba si puedes pedir préstamos preferentes, o a tipo de interés bajo, y huye siempre de cuestiones como reunificar deuda a través de crédito hipotecario o similar.

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