10 Oct 17

Hacemos números: ¿Cuánto capital debes contratar para tu seguro de vida?

publicado por en la categoría Economía, Finanzas personales

Un seguro de vida es una herramienta que sirve para darnos tranquilidad y nada mejor para lograr que saber acercar con el capital contratado que hemos asegurado.

Contratar un seguro de vida no debería ser igual que comprar un cartón de leche en el supermercado. Si te equivocas con la marca de la leche lo peor que puede pasar es que tengas que tomar una leche que no te gusta durante un tiempo o directamente comprar otra. Con un seguro de vida si te equivocas eligiendo puedes no conseguir la protección que te proponías para ti y los tuyos.

La clave al elegir el seguro de vida está en la cantidad de la indemnización. En otras palabras, cuánto capital hay que contratar con el seguro de vida. Y es que esa es la cifra clave de estas pólizas, el dinero que recibirán nuestros seres queridos en caso de fallecimiento y nosotros si incluimos la cobertura por invalidez (muy recomendable pese a que aumentará ligeramente la prima).

Imagina que contratas tu seguro de vida por 50.000 euros cuando tú y tu familia estáis ingresando 40.000 euros cada año y los gastos fijos son ya de 30.000 euros. Estarías dando un año de margen para que tu pareja doble sus ingresos o en casa empezará a escasear el dinero. El ejemplo puede ser extremo, pero demuestra la importancia de saber qué capital incluir en el seguro de vida.

Si estás pensando que, en ese caso, cuanto más mejor, recuerda que el coste del seguro está directamente relacionado con el dinero de la indemnización. Cuanto más capital, más coste tendrá la prima. Además, también deberás superar más pruebas médicas para que te aseguren.

Cuánto dinero contratar en el seguro de vida

La recomendación más extendida pasa por proteger a la familia  con un seguro que cubra entre tres y cinco veces los ingresos de la unidad familiar. Estamos hablando de ingresos, no de gastos.

El motivo es que muchos de los gastos de la familia seguirán siendo los mismos pese a que falte uno de los miembros y por eso ofrecer tres años de margen como poco parece lo más razonable. Ajustar la indemnización a los ingresos y no a los gastos permite dar un margen de seguridad adicional y de tranquilidad. Así nos aseguramos de que la familia no tendrá que cambiar su estilo de vida en términos de gasto de forma inmediata si faltamos,

Más allá de la recomendación general hay recomendaciones específicas para determinados casos. Por ejemplo, las familias hipotecadas deberían, además, sumar un seguro que liquide el total de la hipoteca en caso de que uno falte. Lo más habitual al contratar el seguro de vida ligado a la hipoteca es que cada cónyuge cubra el 50% del préstamo. En caso de fallecimiento, esto obligará a negociar con el banco las cuotas para reducir su coste, pero seguirán estando ahí.

Del mismo modo, si los ingresos no están repartíos de forma equitativa, también habrá que tenerlo en cuenta. En estos casos no tendría mucho sentido que los dos miembros contratasen el mismo capital si uno gana mucho más que otro. La razón es que si fallece la persona que más ingresos aporta, el impacto será mayor y, por lo tanto, también tendría que serlo la protección. Contratar un seguro conjunto para las dos personas puede ser una solución para no tener que hacer números y contar con dos pólizas diferentes.

Por último, quienes tienen niños deberán tener en cuenta gastos futuros como la universidad. Si nuestros hijos están en edad escolar y queremos que cursen estudios superiores, hay que pensar en cubrirlos. Y es que en este caso, los gastos actuales no tendrán nada que ver con los futuros. En uno de los primeros capítulos de Breaking Bad, Walter White nos da una lección en menos de dos minutos sobre cómo proyectar los gastos de una unidad familiar a largo plazo:

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