14 Feb 14

Fiscalidad de los productos financieros

publicado por en la categoría Fiscalidad, Fiscalidad acciones, Fiscalidad pensiones, IRPF

Cuando queremos medir la rentabilidad real de una inversión no basta con fijarnos en el TAE que ofrece o el porcentaje de subida entre el precio de compra y de venta. Para tener una imagen real habrá también que tener en cuenta los impuestos que pagamos por cada inversión, el ‘perverso’ efecto de la inflación y, por supuesto, las comisiones, que a menudo se incluyen en el cálculo de la rentabilidad que hace la entidad financiera. En este caso vamos a diseccionar la parte impositiva, es decir cuántos impuestos pagamos por nuestras inversiones.

fiscalidad de los productos financieros

En la actualidad existe una amplia gama de productos financieros al alcance de los ahorradores e incluso algunas personas podrían argumentar que las apuestas deportivas o el póker online son una suerte de inversión. Y en cierto sentido no estarían equivocados, pues los profesionales o amateurs de alta dedicación los llegan a considerar casi una profesión y no actúan de forma diferente a como lo hacen muchos profesionales del trading que invierten en bolsa. Sin embargo y por motivos puramente prácticos, nos vamos a fijar en los productos ‘clásicos’, los comercializados por las entidades financieras, algunos de los cuáles ya los abarcamos al hablar de la fiscalidad de los ahorros para la jubilación. ¡Vamos allá!

  • Depósitos: quizás la fórmula de ahorro más tradicional. Dejamos un dinero en la entidad financiera durante un tiempo determinado por un interés previamente pactado. Este tipo de inversiones se integra en la denominada base imponible del ahorro junto con el resto de inversiones y las ganancias tributan, sumadas al resto, en base a los siguientes tres tramos: 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para todo lo que supere los 24.000 euros.
  • Cuentas remuneradas: ¿tienes una cuenta remunerada? Los intereses también pagarán impuestos. Éstos seguirán el mismo esquema explicado para los depósitos y tributarán en los tramos indicados. Además, como en los plazos fijos, se aplicará una retención de IRPF del 21%.
  • Letras del tesoro y obligaciones del Estado: una inversión que es, más o menos, como un boomerang y siempre se pone de moda cada cierto tiempo. De nuevo, integraremos los rendimientos en la base imponible del IRPF para que tributen en los citados tramos una vez sumados las ganancias a las generadas por el resto de inversiones.
  • Fondos de inversión: otro clásico con el que comienzan las diferencias respecto a los productos generales. La gran particularidad de los fondos de inversión es que no habrá que pagar impuestos sobre los beneficios siempre que éstos se reinviertan en la contratación de otro fondo. De esta forma podremos ir saltando de fondo en fondo y diferir el pago de impuestos hasta el momento en que finalmente recuperemos el dinero y hagamos tangible los beneficios que hemos ido obteniendo. En ese momento se integrarán junto con el resto de rentas del ahorro y tributarán, recordemos, al 21% las ganancias hasta 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% las cantidades por encima de los 24.000 euros.
  • Planes de pensiones: el ahorro a largo plazo está especialmente bonificado en España. Los planes de pensiones gozan de una fiscalidad favorable para las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del IRPF en función de la edad del partícipe con hasta 10.000 euros para los menores de 55 años y con 12.500 para los mayores. A cambio, al rescatar el dinero este se integrará (capital aportado más beneficios) en la renta del trabajo si se rescata en forma de renta y como ganancia patrimonial cuando se rescata en forma de capital, si bien en este caso hay una reducción del 40% para las ganancias generadas antes de 2007. Eso hace que sea algo más complicado calcular la rentabilidad efectiva de esta inversión.
  • Acciones e inversiones en bolsa: las acciones tributan por la diferencia entre el precio de compra y de venta y sólo habrá que pagar impuestos cuando hagamos la inversión tangible. En este caso, se integrarán también a las rentas del ahorro tributando por los citados tramos. A la hora de calcular el montante, se tendrán en cuenta todas las inversiones realizadas durante el ejercicio y, como gran ventaja, es posible compensar pérdidas con ganancias durante cuatro ejercicios. Actualmente existe, eso sí, una penalización para las inversiones a corto plazo con acciones que se vendan en menos de un año y que tributarán al tipo marginal del contribuyente.

Así tributan las principales herramientas de inversión que utilizan los españoles ¿Os gustaría conocer alguna más? ¡Sólo tenéis que preguntar!

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flickr



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