9 Ago 13

Diferentes cuentas corrientes para diferentes objetivos

publicado por en la categoría Finanzas personales, Jubilación

Uno de los problemas del ahorro a largo plazo y del ahorro para la jubilación es que no resulta entretenido ni divertido. Precisamente por eso uno de los conejos más repetidos en gestión financiera es que debemos ahorrar con un fin concreto. Lo que ocurre es que habitualmente no tenemos un solo objetivo de ahorro, sino varios y cada uno de ellos con horizontes temporales diferentes. Un ejemplo clásico sería el dinero que hemos comenzado a ahorrar para cambiar de coche con el que vamos guardando cada año para las vacaciones, el que separamos para una televisión o simplemente para ir a cenar a un restaurante más caro de habitual. Y todo ello con el ahorro para la jubilación de fondo ¿Cómo combinarlos todos sin que resulte un caos?

cuentas corrientes

Si optamos por mantener una única cuenta de ahorro –por lo menos habría que tener una para ahorros generales y otra para la jubilación- corremos el riesgo de gastar más de la cuenta en los objetivos de ahorro más a corto plazo. A fin de cuentas, por qué no comprar un mp3 mejor o ir al restaurante que tantas ganas tenemos un poco antes de la cuenta si el dinero está ahí, en la cuenta listo para usarse.

Precisamente por eso una buena estrategia de ahorro consiste en tener una cuenta para cada uno de los objetivos o por lo menos varias cuentas con diferentes marcos temporales de ahorro. La distribución concreta dependerá de las metas que nos fijemos, pero un ejemplo de distribución de cuentas podría ser el siguiente:

  • Cuenta corriente para gastos diarios: será la cuenta de la que saldrán los gastos del supermercado, factura de la luz, agua, teléfono….
  • Cuenta para objetivos a corto plazo: lo ideal es que sea una cuenta remunerada e incluso podemos plantearnos la posibilidad de contratar depósitos a corto plazo asociados a la misma. En esta cuenta ingresaremos el ahorro para los caprichos que se salen del gasto normal pero que podremos comprar con entre uno y tres meses de ahorro: una cena en un sitio algo más caro de la cuenta, una escapada de fin de semana, un móvil nuevo.
  • Cuenta para objetivos a medio plazo: de nuevo es recomendable buscar una cuenta remunerada e incluso contratar una vez haya suficiente capital depósitos a corto y medio plazo (a seis meses por ejemplo). Aquí incluiremos gastos como las vacaciones, el nuevo portátil, el televisor de 42” que tanto tiempo llevamos esperando…
  • Cuenta para objetivos a largo plazo: estamos hablando de gastos a más de 18 meses vista como la entrada para la casa, un nuevo coche, la reforma de la cocina… Se puede incluso abrir varias cuentas, una para objetivo de ahorro. En este punto sí que resulta imprescindible mover o invertir nuestro dinero para que no pierda valor por el efecto de la inflación y para que entre en juego el valor del interés compuesto. Se puede optar por fondos garantizados y depósitos a largo plazo e incluso por alternativas más arriesgadas, aunque en estos casos habrá que tener en cuenta que podemos llegar a perder parte de la inversión.

Para que el sistema funcione hay que buscar cuentas corrientes que no cobren comisiones (aquí podéis ver algunos ejemplos) ya que de otra forma los costes se comerán parte del ahorro y el trabajo sería en balde desde el punto de vista de rentabilidad financiera, por mucho que estuviese bien estructurado.´

¿Qué otros trucos utilizáis para ordenar vuestros ahorros?



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