20 Mar 14

Cupones de descuento ¿Ángeles o demonios?

publicado por en la categoría Finanzas personales, Noticias

Los cupones están de moda. Cada vez son más las personas que aprovechan de las ofertas especiales que se pueden encontrar en plataformas como Groupon, Letsbonus u Oferum, por nombrar algunas de las más conocidas. Gracias a ellas es posible acceder a todo tipo de productos y servicios, desde cenas y comidas hasta teatro pasando por sesiones de spa, talasoterapia o cursos de formación… A esto hay que sumar otra clase de compras más ‘clásicas’ como ropa y calzado.

Cupones de descuento ¿Ángeles o demonios?

La parte positiva de los cupones es, obviamente, el acceso a los descuentos y a ofertas especiales. Estas son una fuente de ahorro comparativo, de forma que por un precio menor, podremos acceder. Es una buena fórmula para sacar más por menos y hacer que nuestro dinero valga efectivamente más.

Gracias a ellos podemos disfrutar de una serie de productos y servicios que, de otra forma, serían inaccesibles.

La parte negativa reside en la alteración que este tipo de ofertas puede para nuestras pautas de consumo. Lógicamente, se trata de una tentación importante que puede terminar con un notable aumento del gasto. Los recortes de precio tienen un efecto llamada, una suerte de sensación de estar desaprovechando una buena oferta, que nos hace más propensos al consumo.

En el caso de Groupon y otros servicios, lo que proponen es un descuento sobre el precio final de un artículo que podríamos o no necesitar. Es precisamente esta necesidad lo que debe determinar si comprar o no el cupón concreto. Es decir, si por ejemplo nos gusta ir a cenar una vez por semana, bien podemos aprovechar estas ofertas y así poder ir dos veces. La clave está en no dejarnos llevar por la oferta y cuadrar los gastos por cupones con nuestro presupuesto previo.

Otra cuestión diferente son los cupones de descuento que obtenemos al hacer nuestra compra en el supermercado. Estamos hablando de ofertas del tipo: cinco euros de descuento en su próxima compra superior a 50 euros o poder obtener un determinado producto de forma gratuita –por ejemplo, leche o carne- un determinado día por compras superiores a una cantidad como, por ejemplo, 40 euros.

El reclamo en este caso es la posibilidad de obtener el descuento y lo que opera en nuestra mente es, de nuevo, la sensación de estar dejando pasar una oportunidad de ahorro. Nada más lejos de la realidad. La clave, de nuevo, pasa por remitirnos a nuestro presupuesto. Dicho de otra forma, si el gasto aparejado a ese ahorro cuadra con nuestro presupuesto ese mes o nos va a permitir adelantar compras del presupuesto del mes siguiente.

Como suele ocurrir casi siempre, los cupones no son malos o buenos por sí mismos, sino en función del uso que hagamos de los mismos.

Imagen de Flickr por Kirkapili



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