29 Ago 17

Cuándo te compensa comprar la casa de la playa y cuándo no

publicado por en la categoría Economía, Finanzas personales

Comprar una casa en la playa es el sueño de muchos españoles. Sin embargo, la adquisición de una segunda vivienda con fines vacacionales no siempre resulta una buena idea para el bolsillo.

Y es que no es tan fácil acertar en este tipo de compras como pudiera parecer. Habitualmente se trata de compras muy imaginadas pero poco pensadas, que no siempre resultan acertadas las finanzas personales. Vamos a repasar algunas cuestiones que hacen que comprar la casa en la playa pueda ser interesante y que compense económicamente.

Cuándo compensa comprar una casa en la playa

Que sea una compra meditada

Comprar una vivienda vacacional sólo por el anhelo de tener una casa para ir de vacaciones puede no ser un buen negocio. Se trata de una operación financiera lo suficientemente importante para nuestra economía personal como para que deba ser muy meditada. Generalmente una compra meditada compensa siempre más que una compra por impulso o por anhelo.

Que la casa esté en una zona conocida

Aunque parezca mentira, muchas casas vacacionales se compran casi como por catálogo, desconociendo el entorno y sus características y, por supuesto, sin tener ningún tipo de relaciones sociales en ese ámbito geográfico. En una época en la que los precios de la vivienda se mueven poco, como la actual, arriesgarse a la lotería de acertar en la compra es mucho arriesgar. Si la casa está en un ámbito geográfico conocido vamos a poder valorar mucho más su coste de manera realista, pero también vamos a apostar por el conocimiento del valor añadido que el entorno puede proporcionar.

Cuando tienes claro los gastos que supone mantener una segunda vivienda

Una casa vacacional puede ser un asunto fantástico durante el verano que acaba convertido en un problemón y un chorro de gastos en el invierno. No sólo hay que tener claro el coste de la adquisición de la vivienda, también los gastos de mantenimiento, comunidad e impuestos que puede generar. Si tienes un control total sobre sus gastos puedes visualizar claramente el impacto que tiene sobre tu bolsillo, y decidir si la compra es viable o no.

Cuando salen las cuentas en la relación compra/alquiler

Tanto si quieres la vivienda como inversión como si la vas a utilizar efectivamente como segunda residencia para tus vacaciones resulta básico descubrir la relación entre el valor de la vivienda, lo que tú pagas por ella, y la posibilidad de rentabilidad a través del alquiler.

En la actualidad en nuestro país las medias de rentabilidad por alquiler en zona vacacional varían mucho según las zonas, pero, también obviamente según el precio asumido por el comprador. Si el alquiler que puedes obtener por tu vivienda vacacional supone al menos un 4% mensual por encima del gasto que asumes, incluyendo hipoteca, gastos de mantenimiento, impuestos etcétera,  la operación es interesante. Entre un 2% y un 4% depende del objetivo que te hayas marcado. Por debajo del 2%, y teniendo en cuenta la evolución de los precios de la vivienda puede que hoy en día no sea interesante la compra como inversión, aunque puede seguir siéndolo como segunda vivienda.

Cuándo no compensa comprar una casa en la playa

Obviamente no compensa comprar una casa en la playa si los puntos que hemos repasado anteriormente son lo opuesto. Es decir, no compensará comprar una casa en la playa si la rentabilidad que ofrece en relación compra/alquiler es negativa, tampoco si no conocemos el ámbito geográfico, ni los gastos que puede suponer ni si es una compra impulsiva.

Aun así hay otros factores a sumar que pueden hacer que no te compense comprar esta vivienda vacacional.

El clima

Es una vivienda para vacaciones y por tanto el clima es importante y debe ser tenido en cuenta. El clima no sólo va a influir en el valor de la vivienda, también en su potencial de ocupación durante diferentes estaciones del año, e incluso puede influir en cuestiones como los seguros. Una vivienda apartada en una zona con escasa población durante un largo periodo de tiempo sin duda será valorada como tal por la aseguradora, encareciendo la póliza.

No tener en cuenta el impacto del trayecto

Este es un error desafortunadamente muy común al que no prestamos la atención que debería. No medir también los costes e impactos del trayecto a la segunda vivienda puede traer consigo un sobrecoste muy elevado que a la larga haga que no sea tan rentable la compra.

Esto puede ocurrir tanto por exceso como por defecto. Tanto en los lugares con un exceso de turismo vacacional, a los que llegar supone horas de caravanas de tráfico, como a los lugares excesivamente apartados e incluso en otros países o continentes. Es básico tener en cuenta la importancia del trayecto ya que puede influir mucho en que comprar una casa no sea tan rentable.

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