18 Jul 14

Cómo saber cuándo ha llegado el momento de cambiar de nevera o de ordenador (calcular la amortización de bienes)

publicado por en la categoría Economía, Finanzas personales

Si antes de la crisis era habitual cambiar de coche cada tres o cuatro años y deshacernos de los electrodomésticos o del ordenador portátil al menor síntoma de mal funcionamiento, ahora la situación es bien diferente y quien más y quien menos trata de estirar al máximo la vida útil de los que podríamos denominar sus bienes duraderos.

Cómo saber cuándo ha llegado el momento de cambiar de nevera o de ordenador

Esta tendencia choca frontalmente con la concepción de que es más barato o mejor desde el punto de vista financiero comprar un aparato nuevo en lugar de arreglarlo. Productos como las impresoras, caras en su momento pero ahora más asequibles y cuyo arreglo casi siempre supera el precio de una nueva, han ido cimentando esta idea de que “mejor comprar nuevo”. Sin embargo, algo está cambiando y sólo hay que acudir a las estadísticas de uso de los automóviles -contamos con uno de los parques automovilísticos más viejos de Europa pese al Plan PIVE- o cómo han florecido los negocios dedicados al arreglo de electrodomésticos u ordenadores para darse cuenta.

La vida útil de un bienvenido

La respuesta más obvia a la pregunta de cuándo hay que cambiar los electrodomésticos o el ordenador es cuando dejen de funcionar y de hecho esto es lo que hacen muchas personas. Pero incluso llegado ese momento en el que se estropeen siempre existirá posibilidad de repararlo, posiblemente por un precio menor del de reponerlo por uno nuevo. Sin embargo, esto no quiere decir que esa sea la mejor opción. En todo bien existe un punto donde el coste de mantenimiento y su productividad superarán al precio de adquirir uno nuevo.

Para dar con ese punto y valorar qué hacer con la lavadora o el ordenador podemos utilizar el método de la amortización, que es el que usan los autónomos y las empresas para determinar el valor de sus bienes. Para hacer el cálculo tendemos en cuenta la vida útil del aparato y su valor de mercado en un momento dado tras la reparación. Lógicamente, si la reparación del aparato cuesta más que uno nuevo no habrá dudas sobre qué hacer, algo a lo que ya nos acostumbrado industrias como la de las impresoras.

Por fortuna, esto no es lo más habitual. Lo normal es que la reparación sea inferior al coste de compra de uno nuevo, pero si queremos tomar una decisión informada e inteligente también deberemos valorar otras tres cuestiones. La primera es que el aparato nuevo funcionará mejor que otro reparado, la segunda es que posiblemente consuma menos energía y nos ayude a ahorrar por ese lado y la tercera es que su vida útil será mayor, precisamente por parte de cero y no de los usos del aparato reparado.

El método de la amortización sirve para distribuir el coste de adquisición de un producto a lo largo de su vida útil. Dicho de otra forma, para calcular en función del uso cuando se supone que el coste será cero por el uso que le hayamos dado. Desde un punto de vista técnico, la base de amortización será el resultado de restar al coste inicial el valor residual del activo al final de su vida útil.

Si hemos comprado un ordenador nuevo por 600 euros todos somos conscientes que pasado un año no seguirá valiendo lo mismo. Es decir, su valor se habrá depreciado, algo que seguirá ocurriendo a lo largo de la vida útil del equipo. En el caso de los autónomos la Ley de IRPF prevé unas tablas con las amortizaciones que se podrán practicar para cada tipo de bien, algo que podríamos usar en este caso pero que no terminaría de adaptarse a las necesidades de una familia o de un particular.

Para hacer el cálculo es más fácil estableceríamos la vida útil que esperamos para el aparato, es decir, el tiempo que prevemos que podremos utilizarlo. Siguiendo con el PC, podríamos darle hasta 7 años de vida útil dependiendo del uso, lo que nos da una depreciación 85 euros al año. Si al tercer año el aparato se estropea su valor de mercado sería de 345 euros con una vida útil estimada de cuatro años más mientras. Si optamos por arreglarlo y pagar 100 euros por la reparación, el valor del bien pasaría a ser de 445 euros, que eleva la amortización anual hasta los 111 euros. Eso hace que comprar un ordenador nuevo sea la mejor opción.

Sin embargo, si la reparación alargase otro año más la vida del ordenador, estaríamos hablando de una amortización anual de 75 euros, por lo que compensaría mantener el aparato.

Se trata de aplicar un poco de matemática a nuestras grandes compras para saber hasta qué punto compensa financieramente o no hacer una cosa u otra. A partir de ahí, podremos tomar una decisión informada que no siempre tiene por qué coincidir con la que sea más rentable, pero por lo menos seremos conscientes de cómo estamos actuando

Imagen de Flickr por daniel.julia



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