25 Abr 14

Cómo incluir los productos de ahorro en la declaración de renta

publicado por en la categoría Agencia tributaria, Fiscalidad, Fiscalidad acciones, Fiscalidad empresa, Fiscalidad pensiones, Fiscalidad planes de pensiones, IRPF, Productos de ahorro

Llega el momento de presentar la declaración de la renta y se agolpan las dudas fiscales. Una de las más habituales tienen que ver con nuestras inversiones y ahorros. Es decir, ¿Qué pasa con el dinero de la cuenta corriente? ¿Y con el de los depósitos o los fondos de inversión? Lo cierto es que todos los productos de ahorro a largo plazo tributan en el IRPF y hay que pagar impuestos por ellos y, más concretamente, por las ganancias que generan.

Cómo incluir los productos de ahorro en la declaración de renta

Las inversiones forman parte de lo que se conoce como rentas del ahorro y que, salvo excepciones, tributan en función de tres tramos para el conjunto de las ganancias obtenidas. Son los siguientes:

  • 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

A la hora de incluirlos en la declaración de la renta se tendrá en cuenta la suma de todos los beneficios obtenidos, no las rentabilidades particulares de cada inversión. Dicho de otra forma, se integrarán las ganancias que, una vez juntas, pagarán impuestos en función de los mencionados tramos. Así, por ejemplo, si hemos obtenido 9.000 euros, Hacienda se llevará un 21% de por los primeros 6.000 euros, lo que equivale a 1.260 euros y un 25% de los 3.000 restantes, que serían 750 euros adicionales.

Los productos de ahorro se incluyen en la página 3 de la declaración de la renta de rendimientos de capital mobiliario y en la novena, en el apartado G2, destinada a la las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales. Tanto la entidad bancaria como nuestro bróker o entidad gestora de los fondos de inversión y planes de pensiones deberá remitirnos la información básica respecto a las operaciones del pasado ejercicio fiscal.

En términos generales, sólo tributaremos al hacer efectivas las ganancias acumuladas, no por el incremento del valor de la inversión cuando esta se encuentra ‘bloqueada y todavía no se ha hecho efectiva’. Así, por ejemplo, no habrá que pagar impuestos por la subida del 50% en nuestras acciones si todavía no las hemos vendido y lo mismo puede aplicarse a los fondos de inversión.

En cualquier caso, nunca está de más recordar cómo tributan las principales inversiones y ahorros:

Depósitos: los rendimientos obtenidos tributarán en función de los tres tramos ya comentados. Cada vez que venza el plazo y nos paguen intereses habremos de pasar por la caja de Hacienda.

Fondos de inversión: tributarán conforme a los tramos expuestos con la salvedad que no será necesario pagar impuestos si optamos por reinvertir el dinero obtenido en la contratación de otro fondo.

Letras del tesoro y bonos del tesoro: se cobran a vencimiento o en forma de cupón anual y deberemos incluir ese dinero con el resto de rentas del ahorro para tributar conforme a los tres tramos comentados.

Intereses en cuentas: funcionan igual que los depósitos. Los rendimientos que ofrecen anual o mensualmente se sumarán a la base imponible del ahorro.

Inversiones en bolsa: pagaremos impuestos por las ganancias obtenidas al vender las acciones. La salvedad es que podremos compensar las pérdidas con ganancias, incluso de ejercicios posteriores y que en caso de vender las acciones antes de tenerlas un año en cartera, las ganancias tributarán al tipo marginal de IRPF.

Planes de pensiones: este producto funciona de forma diferente a los anteriores y hay que distinguir entre las aportaciones y el rescate. Las primeras, entendidas como el dinero que invertimos anualmente, darán lugar a una reducción de la base imponible y, por lo tanto, ayudarán a pagar menos impuestos. Además, no habrá que pagar impuestos por las ganancias que obtenga el plan hasta el rescate del dinero, por lo que su fiscalidad está diferida. Al rescatarlo, la factura fiscal dependerá del modelo elegido. Si recuperamos el dinero en forma de capital, todo de golpe, este se considerará una ganancia que hará subir nuestra base imponible, mientras que si lo hacemos como renta, esta tributará como lo venía haciendo nuestro suelo.

Imagen de Flickr por WerWolf_RUNNER



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