Articulos de la categoria 'Renta fija largo plazo'

Los inversores tienden a ser cortoplacistas y poco realistas con la rentabilidad (estudio de Schoeders)

¿Sabemos cómo nos comportamos como inversores? El informe de Schroeders en el Global Investors Study 2016 nos arroja mucha luz al respecto.

Los inversores tienden a ser cortoplacistas y poco realistas con la rentabilidad (estudio de Schoeders)

Adelantemos que, según este informe, hay una conclusión importante por encima de todas: los inversores mantenemos expectativas que se alejan de la realidad, no sólo en lo que a la rentabilidad se refiere, que sería razonable, sino también en cuanto a plazos de maduración de la inversión.

Profundizando más, el informe viene a mostrar un amplio abanico en los objetivos finales de los inversores medios. Desde quienes simplemente invierte como mecanismo de rentabilidad inmediato, hasta quienes apuestan por búsquedas de carteras de inversión consolidadas en el tiempo.

Uno de los objetivos que más importa a los inversores, siempre según este estudio, es la planificación de la jubilación. Sin embargo, resulta interesante comprobar como cuando se trata de profundizar en lo que a dicha planificación se refiere, no tenemos tan claros los objetivos, ni los pasos, ni los procesos que debemos seguir.

En cierto modo se da el perfil que ya indicábamos al comienzo del artículo: sabemos y asumimos la necesidad del ahorro para la jubilación, pero, a la vez, no calibramos ni valoramos bien la cantidad que debemos ahorrar, los instrumentos para hacerlo, ni mucho menos el tiempo durante el que debemos hacerlo. Con una alarmante tendencia a la baja en todas estas consideraciones.

Por qué no somos realistas al invertir

Uno de los motivos clave es el ya explicado: tendemos a sobrevalorar la rentabilidad que vamos a poder obtener y los plazos en los que vamos a obtenerla.

Esto se comprueba de manera radical cuando observamos como en el estudio los inversores esperan un rendimiento de sus activos superior al 9%. Este rendimiento es absolutamente incompatible con el momento actual en cuanto a la rentabilidad relacionada con los tipos de interés, máxime cuando uno de los elementos principales, y, destacable en estos inversores, es la preservación de su capital. Dicho de otro modo, se pretende obtener rentabilidades casi mágicas en productos garantizados, todo ello en un marco de mínimos históricos de los tipos de interés.

Tampoco somos realistas con los plazos

Pero no es sólo en la expectativa de rentabilidad donde sobrevaloramos nuestras inversiones. Según el estudio, el ahorrador medio no es en absoluto un inversor a largo plazo. De hecho, la gran mayoría de inversores mantiene sus posiciones durante un plazo medio de tres años y sólo un porcentaje inferior al 20% supera con sus posiciones los cinco años.

Dependiendo del tipo de inversión, estos plazos son sencillamente cortos. Cuando se trata de activos de alta volatilidad como la renta variable los plazos de inversión han de aumentar necesariamente para compensar la volatilidad. Por otro lado, cuando los objetivos son tan claros como el de ingresos complementarios para la jubilación, se trata de carteras a largo plazo que deben consolidarse en el tiempo, movilizando diferentes estrategias de inversión.

Esta sobrevaloración tanto de la rentabilidad como de los plazos puede traer consigo un problema mucho más elevado de lo que parece a priori. Tengamos en cuenta que si nos plantamos en un escenario, por ejemplo, a 10 años vista de la jubilación, con un ahorro escasamente consolidado, deberemos realizar un esfuerzo extraordinario para tratar de compensar lo no obtenido.

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Planes mixtos o un plan en renta variable y otro en renta fija

Como suele ser habitual por estas fechas, a finales de año proliferan las ofertas de planes de pensiones. Este es el momento en el que mucha gente decide contratarlos con intención de conseguir unas mayores ventajas fiscales en el futuro. Sin embargo, suelen surgir muchas dudas sobre cuál es el plan más conveniente.

Planes mixtos o un plan en renta variable y otro en renta fija

Antes de elegir hay que tener en cuenta sobre todo el perfil de riesgo y la edad que tengas en el momento de contratar este plan. Hay que recordar que un plan de pensiones no deja de ser más que una hucha en la que vamos metiendo una serie de dinero para conservar nuestro nivel de vida una vez que nos jubilemos. Sin embargo, ese dinero que vamos acumulando en el plan se invierte para que pueda aumentar y eso acabará determinando la tipología del plan ya que al final no es lo mismo invertir en renta variable que hacerlo en renta fija.

Hay que diferenciar básicamente entre tres tipos de planes de pensiones: los de renta variable, que son los que invierten en bolsa; planes de pensiones de renta fija; que destinan lo ahorrado a la adquisición de deuda pública y privada, sobre todo; y los planes mixtos, que son los que combinan la inversión en renta variable y fija.

Por lo general las altas rentabilidades se relacionan con un alto riesgo y viceversa. En los últimos años los más rentables han sido los planes de pensiones de renta variable. Por su parte, en el caso de la renta fija los rendimientos de los bonos han ido en descenso de forma que los resultados de este tipo de inversión no han sido precisamente los más esperados.

En la actualidad, con los bonos en tipos muy bajos, y con las bolsas con previsión de subida durante los próximos tiempos, resulta complicado decantarse por un plan de pensiones de renta fija o de renta variable de manera exclusiva, por lo que quizás lo más aconsejable sea un tipo mixto, en donde el dinero se mantenga lo más estable posible y con más posibilidades de ganancias.

Por lo general, para los más jóvenes se propone un plan de pensiones variable, ya que puede asumir más riesgos y existe un mayor margen de tiempo para recuperar pérdidas. Nos referimos sobre todo a gente que cuente con 30 o 40 años. A medida que vayan cumpliendo años puede ir pasando por las distintas categorías. Cuando se acerque a una edad próxima a la retirada laboral puede decantarse por rentas fijas. En los últimos años no merece la pena arriesgarse a perder dinero.

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Qué ha pasado en mercado de renta fija ¿Puede volver a pasar?

El precio de la renta fija depende sobre todo de la solvencia del emisor, es que decir, la probabilidad de que nos abonen tanto el interés periódico como el capital que se haya invertido. En el momento en que una sociedad presente suspensión de pagos el precio del bono disminuirá y existen muchas opciones de que no nos devuelvan el dinero invertido.

Qué ha pasado en mercado de renta fija ¿Puede volver a pasar?

En el caso de que Grecia entre en una situación de quiebra o realicen una ‘quita’ sólo devolverán una parte mínima del dinero prestado y como ocurrió hace unos meses el precio de sus bonos de renta fija acabarán bajando.

Cuando la prima de riesgo sube eso implica que el riesgo de impago es mayor y provoca entre otras cosas que para las nuevas emisiones los estados y las empresas deberán pagar un interés más alto para emitir deuda nueva y la renta fija que ya se encuentra en circulación rebajará su precio.

La fuerte subida en los últimos años de la renta fija se explica por el continuo descenso de los tipos de interés. Desde el Banco Central Europeo (BEC) lo han bajado del 1% al 0,05% y la prima de riesgo española ha pasado de los casi 700 puntos de 2012 a menos de 100 este año. Esto desencadena un descenso brusco de los tipos de interés a los que el Estado emite su deuda.

Hay que decir que aquellos fondos de inversión de renta fija que contaban con deuda pública española de los años 2011, 2012 y 2013 han registrado crecimientos importantes en los dos últimos ejercicios gracias a la subida de precios de renta fija a consecuencia de la bajada de los tipos. Y algo similar ha ocurrido con la deuda emitida el año pasado y a comienzos de 2015.

En principio la renta fija continuará creciendo hasta que dejen de bajar los tipos de interés.

Para impulsar la economía el BCE continúa comprando deuda emitida por países de la UE, lo que provoca que continúe el descenso de los tipos de interés hasta alcanzar ya emisiones en negativo. La intención es que continúen adquiriendo deuda hasta mediados de 2016, por lo que los que compren renta fija seguirán obteniendo beneficio.

Hay ciertos aspectos que pueden provocar pérdidas en la renta fija, como son el riesgo de que Grecia no pague sus deudas, la posibilidad de que haya inflación en Europa y aumenten los tipos de interés, la subida de los precios del petróleo o que el BCE deje de comprar deuda pública.

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Así funcionan los nuevos Planes de Ahorro a Largo Plazo o Plan 5

Bajo la denominación de Planes de Ahorro a Largo plazo o Planes de Ahorro 5 el Ejecutivo ha creado un nuevo producto que incentiva las inversiones que permanezcan 5 años en forma de seguro de ahorro o cuenta de ahorro.  El premio, la exención fiscal de los beneficios que se generen.

Entre las novedades de la reforma fiscal figura un nuevo producto financiero denominado Planes de Ahorro a Largo Plazo o Planes de Ahorro 5 que, básicamente, suponen una alternativa para quienes desean invertir en horizontes temporales amplios pensando en su jubilación o en que, simplemente, no desean mover su dinero.

Estos Planes de Ahorro a Largo Plazo no podrán empezar a comercializarse hasta comienzos de 2015, pero ya conocemos su composición, características, ventajas y desventajas. Las repasamos.

¿Qué es un plan de ahorro a largo plazo?

La reforma fiscal prevé dos formas de comercializar los Planes de Ahorro 5, como un Seguro Individual de Vida a Largo Plazo o Como una Cuenta individual de Ahorro a Largo Plazo. Dicho de otra forma, serán un homólogo de los PIAS y de los Depósitos, sólo que con algunas diferentes que veremos a continuación.

Para empezar, la inversión en estos planes no está garantizada al 100%: La ley sólo obliga a que la entidad asegure el reembolso del 85% de la inversión realizada. Además, para poder tener la consideración de Ahorro 5, la inversión deberá mantenerse durante un plazo máximo de cinco años y las aportaciones estarán limitadas a 5.000 euros al año.

Las ventajas fiscales de un plan de ahorro a largo plazo

Por lo visto hasta ahora los Planes de Ahorro 5 no parecen especialmente atractivos o diferentes a otros productos que ya hay en el mercado y sin embargo, lo son. La disparidad se centra en su fiscalidad. Y es que los beneficios generados por esta nueva herramienta de ahorro estarán exentos de pagar impuestos en el IRPFsiempre que la inversión se mantenga durante el citado plazo de cinco años.

La nueva fiscalidad del  ahorra hace que dejemos de pagar entre un 19% y un 23%, dependiendo del resto de nuestras inversiones.

Así funcionan los nuevos Planes de Ahorro a Largo Plazo o Plan 5

Como ya ocurría con las cuentas ahorro vivienda, cuyo modelo copia en cierta medida este nuevo producto, si retiramos el capital antes del periodo establecido, habremos de pagar impuestos por los beneficios según lo que marca la tabla superior.

Además, estos beneficios sólo se aplicarán sobre los citados 5.000 euros de aportación máxima, que en el caso de los seguros de ahorro, no tendrán en cuenta la cantidad destinada a satisfacer la prima del seguro de vida.

Lo que no parece muy claro es la rentabilidad que ofrecerán las entidades financieras y que podría ser la misma que ya están dando a los depósitos a muy largo plazo. Suponiendo que el beneficio sea de un 3% TAE y que invertimos el máximo, estamos hablando de 150 euros de rendimiento, lo que a efectos fiscales supone un ahorro del 20% de esa cantidad si tributamos en el primer escalón de las rentas del ahorro.

¿Os parece suficientemente atractivo este nuevo producto?



Los planes de pensiones de renta fija

Existen diferentes tipos de planes de pensiones en función de las obligaciones contraídas por el ahorrador y la entidad financiera. Sin embargo, también se pueden diferenciar los planes de pensión por su perfil de gestión y los activos en los que invierten. En este sentido, se suele hablar de planes de renta fija, renta variable, renta mixta y garantizados.

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En esta ocasión vamos a abordar los planes de pensiones de renta fija como vehículo de inversión a largo plazo. Como su propio nombre indica, estos planes se caracterizan por destinar la mayor parte de su inversión a activos de renta fija. Para quienes no tengan muy claro qué tipo de productos son considerados de renta fija, se trata de las emisiones de deuda que realizan los estados y las empresas. Es decir, bonos y letras del tesoro, obligaciones, entre otros.

La denominación ‘fija’ no se refiere a la rentabilidad de estos productos, que también están sujetos a las oscilaciones del mercado, sino al plazo de la inversión. Sin embargo, es cierto que la renta fija es un tipo de inversión mucho más conservadora que la renta variable. En teoría, estamos ante uno de los tipos de inversión menos arriesgada, ya que los fondos de pensiones no compran las emisiones tanto para especular en el mercado, sino con vocación de mantenerlas hasta el vencimiento.

Los planes de pensión de renta fija están especialmente contraindicados para quienes desean correr pocos riesgos y por eso mismo suelen estar entre los más recomendados conforme se acerca el momento dela jubilación. Y es que no debemos perder de vista que cuando más cerca estemos de jubilarnos más importante será tratar de garantizar al máximo el capital y los beneficios ya conseguidos hasta ese momento. Precisamente por eso se recomienda ir variando el tipo de planes de pensiones que se tienen en cartera pasando de renta variable a renta variable mixta y de ahí a renta fija según avanza la edad del partícipe.

En los últimos años con la crisis de la deuda la inversión en renta fija ha sido quizás menos tranquila y ha sufrido algunas oscilaciones más que las que venía registrando en años anteriores. Sin embargo, sigue siendo una alternativa a tener en cuenta para los perfiles conservadores.

Imagen: David Lacarta