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¿Tienes el nivel de aseguramiento que necesitas?

No siempre nos aseguramos de manera correcta. Vamos a ver cuál es el nivel mínimo de aseguramiento y los seguros básicos que necesitas.

¿Tienes el nivel de aseguramiento que necesitas?

No todos necesitamos el mismo nivel de aseguramiento. Esta es una máxima que te vendrá muy bien para comenzar a decidir los seguros que más te interesan o aquellos de los que puedes prescindir. Hay que tener en cuenta que entre una situación de infraseguro y otra de sobreseguro, en el primer caso la ausencia de coberturas ante imprevistos es sin duda un problema. Pero, en el segundo caso, el sobre aseguramiento puede hacer mucho daño a nuestro bolsillo sin aportar mucho más que coberturas repetidas. Por ello hay que tratar de encontrar el punto justo acorde a nuestros intereses.

Qué seguros necesitas

Esta es la primera fase antes de contratar un seguros. Es un momento en el que vas a decidir el tipo de pólizas y riesgos que te interesan cubrir y diferenciarlas de las que, además, son estrictamente necesarias.

Lógicamente, incluso en los seguros importantes, todo va a depender de tus necesidades. No será lo mismo si eres propietario de una vivienda que si no lo eres, si eres propietario de un vehículo o de varios, si tienes a tu cargo una familia o no…

En cualquier caso, los tres seguros comunes más frecuentes serían los siguientes:

  • El seguro del coche, un seguro obligatorio y, por demás, necesario para quienes utilizamos vehículos a motor. En este tipo de seguros la enorme variedad de coberturas y la flexibilidad a la hora de elegirlas hace que podamos ajustar mucho la selección del aseguramiento necesario. No podrás circular sin un seguro de coche.
  • Seguro de hogar. Totalmente necesario cuando somos propietarios de una vivienda, e imprescindible cuando media una hipoteca en su modalidad de seguro contra incendio. Hay que tener en cuenta que los seguros de hogar también pueden ser flexibles. Dentro de las necesidades de aseguramiento debemos intentar ajustar al máximo lo que el seguro nos ofrece y lo que realmente queremos asegurar de nuestro hogar además de lo evidente, responsabilidad civil, etc.
  • Seguros de salud. Afortunadamente, cada vez en mayor medida, los españoles hemos tomado conciencia de la importancia de los seguros de salud como herramientas útiles incluso en un país en el que la seguridad social funciona relativamente bien. También aquí has de ser capaz de definir el tipo de necesidades que tienes. Obviamente no es lo mismo un seguro individual, que cubra exclusivamente tus necesidades personales, que un seguro familiar. Las coberturas y las posibilidades de estos seguros de salud hoy en día son tremendamente amplias y personalizables, de forma que podrás complementarlo con las coberturas de la Sanidad Pública.

Por supuesto, y si así lo necesitas, el mercado te va a poder ofrecer muchos tipos de seguros complementarios. Un buen ejemplo es la posibilidad de contratar seguros de ahorro, orientados a los ahorradores que buscan seguridad para su dinero, o seguros específicos por actividades, de accidentes, etcétera.

Conocer tu necesidad de aseguramiento

Un error grave que solemos cometer como usuarios es no tomar en consideración nuestras necesidades reales de aseguramiento. Debes tener claro que no existe un único modelo ni perfil de usuario, y que por lo tanto tampoco existe un modelo de aseguramiento único ni mucho menos.

Esto, sin embargo, hoy en día no tiene que ser un inconveniente. Las compañías aseguradoras te van a poder ofrecer un alto nivel de asesoramiento para detectar tus verdaderas necesidades de seguros. A la vez, las posibilidades de configuración y la flexibilidad de prácticamente todos los seguros existentes, harán que puedas configurar a tu gusto y realidad aquellos seguros que necesites demandar.

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Tipos de seguros de jubilación: ventajas y desventajas

La opción de los llamados seguros de jubilación ha ido creciendo de manera notable durante los últimos años entre las preferencias de los ahorradores. Por un lado, debemos tener en cuenta un crecimiento exponencial de la toma de conciencia de la necesidad del ahorro para la jubilación por parte del usuario medio, pero por otro también del aumento de la valoración de este tipo de seguros que generalmente vienen a tomar forma en los llamados planes de ahorro.

Tipos de seguros de jubilación: ventajas y desventajas

Cuando hablamos de planes de ahorro estamos haciendo referencia a un seguro de vida en el que existe una parte en forma de cobertura para el riesgo de fallecimiento o invalidez del asegurado, pero que además incorpora un sistema de ahorro retribuido para las aportaciones realizadas.

Aunque con matices dependiendo de las propuestas, una de las grandes diferencias de estos productos respecto a los planes de pensiones es la liquidez: estos seguros son efectivamente un instrumento de ahorro que puede marcarse el objetivo del cobro de una renta en la jubilación, pero que también pueden ser accesibles en lo que a capital acumulado se refiere en cualquier momento, a diferencia de los planes de pensiones que sólo pueden ser rescatados en condiciones muy concretas. Eso sí, debemos tener en cuenta que los rescates anticipados a los períodos indicados de vencimiento pueden suponer en este caso una penalización bien en forma de una cantidad determinada o incluso que afecte al interés garantizado, aunque no al principal aportado.

Generalmente estos seguros nos van a ofrecer una rentabilidad pactada de antemano, aunque pueden existir modalidades diferentes habitualmente existe una garantía de rentabilidad mínima y otra arte de rentabilidad variable que depende mucho del tipo de producto que se contrató.

Hay que tener en cuenta que estos seguros de ahorro no vienen a ofrecer inicialmente un tratamiento fiscal parecido al de los planes de pensiones, es decir no son gravables en el IRPF, sin embargo, a la hora de tributar por el cobro del capital o renta obtenida sólo obligan a la declaración de la plusvalía obtenida.

Hay que recordar también que, una de las ventajas de los planes de pensiones, la posibilidad del traslado sin penalizaciones entre planes no se da en el caso de los seguros de ahorro ya que el traspaso de uno a otro obligaría generalmente la liquidación del primero, con las posibles consecuencias de penalización que ya indicábamos.

Existen muchas ofertas personalizadas por las entidades aseguradoras, aunque vamos a encontrar dos modelos comunes muy extendidos, por un lado los PPA o Planes de Previsión Asegurados y por otro lado los PIAS o Planes Individuales de Ahorro Sistemático.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático

Estamos, tal y como indicábamos, también en este caso ante un seguro de vida cuyo objetivo es acumular capital orientado a la jubilación del titular.

Este producto permite la realización de aportaciones periódicas para el incremento del capital pero también de aportaciones únicas, aportaciones en cualquier caso se remunerarán en función de un tipo de interés mínimo que se pacta con la compañía a la hora de la firma del producto.

La particularidad de este seguro de ahorro es la posibilidad de constituir una renta vitalicia, esto significa que llegado el momento del vencimiento (edad de jubilación) el usuario recibe una renta mensual conocida de antemano que va a depender del capital acumulado.

Planes de Previsión Asegurados

Se trata también de un seguro de ahorro (plan de ahorro) pero en este caso va a compartir algunas características comunes con los planes de pensiones.

Conserva, en tanto seguro de ahorro, no sólo la cobertura de fallecimiento o invalidez sino también las características de aportaciones e interés mínimo garantizado. Sin embargo, a la hora de la liquidez y la fiscalidad este producto se comporta más como un plan de pensiones (con sus virtudes y defectos) que como un plan de ahorro.

Además de poder realizar traspasos entre PPA, algo que otros seguros de ahorro no permiten, ofrecen una rentabilidad mínima garantizada que no siempre es habitual obtener en los planes de pensiones manteniendo las condiciones de fiscalidad de éstos.

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Cinco alternativas de ahorro a largo plazo

A la hora de planificar nuestras finanzas personales existen diferentes horizontes temporales de actuación que debemos tener en cuenta. Es decir, podemos ahorrar o invertir en el corto plazo pensando en qué tipo de vacaciones queremos disfrutar el próximo año o en el nuevo televisor de plasma que deseamos comprar. También podemos poner la vista en el medio plazo y ahorrar para cambiar de coche, redecorar la casa o pagar los estudios universitarios de nuestros hijos –más si pensamos que pueden terminar en una universidad privada-. Por último, podemos pensar a largo plazo  en gastos relacionados con nuestra jubilación o, en el caso de los más jóvenes, la futura compra de una vivienda, para la que conviene ahorrar durante bastantes años para contar con una entrada sólida.

Cinco alternativas a de ahorro a largo plazo

En este caso vamos a centrarnos en este último tramo, el ahorro a largo plazo. Para analizar los productos habrá que tener en cuenta tres variables: el riesgo, la rentabilidad y la liquidez. El primero se refiere a la posibilidad de perder todo o parte del capital, el segundo a las ganancias previstas o fijadas y el tercero a la posibilidad de retirar el dinero en cualquier momento. Una cartera bien estructurada contará con productos que asuman más y menos riesgo y, por lo tanto ofrezcan, más o menos rentabilidad, pero sobre todo, con vehículos de inversión que combinen una liquidez total con otros que no lo sean tanto.

Vamos a analizar cinco alternativas de ahorro a largo plazo que, combinadas entre sí, ofrezcan un buen equilibrio entre estos tres elementos:

Planes de pensiones: como ya hemos comentado en multitud de ocasiones, estamos ante el producto estrella para el ahorro a largo plazo, no tanto porque sea el mejor, sino por ser el más típico. Su gran ventaja es su positiva fiscalidad en lo que a las aportaciones se refiere, que permiten pagar menos impuestos dependiendo del dinero invertido.  Por el contrario, su rescate es más gravoso en términos fiscales.  Los planes de pensiones nos permitirán elegir la relación riesgo-beneficio que deseemos dependiendo del tipo de plan contratado y, además, podremos ir variando este dato simplemente con ‘saltar’ de un plan a otro. Su gran hándicap respecto a otras alternativas es su falta de liquidez, ya que no podremos recuperar el dinero hasta la jubilación –existen otros motivos como el desempleo de larga duración, pero no son muchos-.

Fondos de inversión: otra alternativa de las clásicas que cuenta con la ventaja fiscal de que no habrá que pagar impuestos por los beneficios siempre que los reinvirtamos en un nuevo fondo de inversión. Esta capacidad de diferir el pago de impuestos permitirá que el capital acumulado crezca de forma rápida. El atractivo de los fondos es que permiten diversificar nuestra inversión porque invierten en multitud de activos y elegir el ratio rentabilidad-riesgo que deseemos en cada momento. De nuevo, bastará con ‘mover’ el dinero de un fondo a otro para rebalancear el riesgo que deseamos correr. Además, cuentan con la ventaja adicional de que será posible recuperar el dinero en cualquier momento.

Bolsa: en realidad todos los activos descritos anteriormente invierten en el mercado bursátil, pero otra alternativa es hacerlo por nuestra cuenta y riesgo. El riesgo de la inversión bursátil es elevado, puesto que se puede perder todo el dinero, aunque esto es algo que también podría ocurrir con planes de pensiones y fondos de inversión no garantizados. Además, siempre se puede mitigar en cierto sentido el riesgo si se optan por acciones más conservadoras o con un historial sin grandes subidas o bajadas. Lo que no está asegurado ni mucho menos es la rentabilidad y en cuanto a la liquidez, es posible retirar el dinero en cualquier momento, aunque esto implicará en muchos casos asumir pérdidas. La inversión directa el bolsa puede ser un gran complemento a las otras alternativas como medida para tomar el pulso al mercado –nunca está de más probar, aunque sólo sea para saber lo que se siente-, como vehículo para asumir un riesgo adicional buscando también una rentabilidad adicional y porque, como suele decirse, a largo plazo la bolsa siempre sube –ojo con los dichos, que no siempre se cumplen-.

Seguros de vida y ahorro: son otro clásico que en los últimos años han vuelto a tomar fuerza de la mano los PPA. La ventaja estriba en que sí ofrecen una rentabilidad garantizada y cuentan con una fiscalidad positiva. Además, el dinero se puede recuperar en cualquier momento, si bien de hacerlo demasiado pronto no se podrá disfrutar por completo de las ventajas del producto. Lo que sí es más limitada es la rentabilidad, pues se trata de un producto eminentemente conservador.

ETFs: se podrían incluir en el apartado de bolsa, pero bien merece la pena tratarlos de forma separada. Los ETF son fondos de inversión que cotizan como si se tratase de acciones. La ventaja obvia es que permiten acceder al tipo de diversificación que ofrece un fondo de inversión, pero con las ventajas de la liquidez inmediata de las acciones. Sin embargo, su poder estriba en su capacidad para replicar índices enteros, lo que permite acceder de un solo ‘golpe y plumazo’ a todo el Ibex 35, por poner un ejemplo.

Entre las opciones hemos preferido no incluir los depósitos porque, si bien se puede concatenas un depósito tras otro, la obligación de tributar a vencimiento y su escasa rentabilidad hacen que no sean el mejor vehículo para ahorrar a largo plazo.

Imagen de Flickr por anieto2k