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Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

A la hora de plantear ingresos complementarios para tu jubilación existen opciones como el ahorro o el convenio especial con la Seguridad Social. Veamos los pros y contras de ambos modelos.

Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

Las herramientas que utilicemos para dar a nuestra jubilación y servicios complementarios son, como es fácil entender, muy importantes. La decisión sobre el tipo de modelo que queremos seguir en este sentido debe ser meditada, para ello conviene que conozcamos las características que diferencian las diversas opciones.

En este caso comparamos la opción del convenio especial ofrecido por la Seguridad Social con la posibilidad del ahorro a través de diferentes herramientas financieras.

El convenio especial con la Seguridad Social

Se trata de la opción que la Seguridad Social ofrece a determinados colectivos para realizar cotizaciones individuales que permitan subsanar faltas de cotización en el cálculo de sus pensiones. También es posible utilizar este convenio para reforzar las bases de cotización y por tanto mejorar el cálculo de la futura pensión.

Se trata de un convenio que, por ejemplo, ha encontrado los últimos años utilidad en aquellos trabajadores que tras agotar el subsidio de desempleo tenían todavía algunos años por delante antes de la jubilación. En este caso, por ejemplo, el trabajador podía hacerse cargo personalmente de las cuotas a la Seguridad Social manteniendo el importe de la pensión al cotizar en un período de tiempo que sirve de cómputo para el cálculo de dicha pensión.

El convenio depende, para sus aportaciones, de la base de cotización que la propia persona elija partiendo del mínimo de su categoría hasta el máximo de cada grupo. A la base que se haya elegido se aplicaría un 28,3% que corresponde a lo que va a cotizar la persona, con un coeficiente del 0,94.

Para una cotización mínima, en torno a los 1.000 euros la aportación al convenio especial sería en torno a los 280 euros mensuales.

Por sus propias características este tipo de convenios resulta adecuado para quienes hayan cotizado por bases máximas en los últimos años de vida laboral. En este perfil la falta de cotización previa a la jubilación va a tener un impacto muy elevado.

Para casos en los que las cotizaciones se acerquen más a los mínimos hay que analizar muy a fondo tanto la pensión de jubilación que nos quedará, sin realizar el convenio, como la que surgiría de la aportación. Puede que la diferencia no compense. Obviamente tampoco es un buen acuerdo para quienes mantienen mucha distancia con el momento de la jubilación ya que el periodo de aportaciones sería muy elevado.

En el fondo realmente lo que estamos es ante una suerte de inversión a partir de unas aportaciones que nos revertirán en un beneficio, que en este caso será la pensión estatal. Es importante pues tener en cuenta este tipo de beneficio, es decir, lo que diferencia una pensión de jubilación con y sin la aportación al convenio.

El ahorro para la jubilación

El ahorro buscando rentabilidad para complementar nuestra futura pensión de jubilación es, por otro lado, una opción abierta para todo tipo de perfiles.

En este modelo de buscar ingresos complementarios, elegimos una o varias herramientas financieras en las que aportamos nuestro dinero, bien de manera periódica y sistemática o bien a base de aportaciones únicas o en el tiempo.

De este modo, a través de estas herramientas buscamos obtener en el tiempo una rentabilidad que nos permita el complemento a nuestros ingresos ante la pérdida de poder adquisitivo que supone la pensión de jubilación.

Existe una enorme diversidad de herramientas para el ahorro cara a la jubilación. Desde productos como los fondos de inversión, más agresivos hasta productos garantizados como los seguros de ahorro o los planes de pensiones, que además presentan beneficios fiscales.

Cada producto cuenta con sus ventajas y desventajas que analizamos en este post y que debes conocer.

En conclusión

No son dos modelos que realmente deban compararse ya que incluso pueden llegar a ser complementarios. En el caso del convenio se trata de una herramienta destinada o bien a reforzar las futuras versiones o, mayormente, a cubrir las lagunas de cotización. Este supuesto es distinto al del financieros aporte a productos financieros específicos dedicados a la búsqueda de rentabilidad.

La mejor fórmula para hacer lo más conveniente es consultar con un experto que haga números y ponga las cosas en perspectivas. Aquí puedes contactar con uno.

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¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Seguros de ahorro y planes de pensiones ayudan a ahorrar para la jubilación. Te damos las claves para saber cuál es mejor para ti.

¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Dentro de los productos destinados a la jubilación probablemente los planes de pensiones sean los más conocidos, esto no significa que no existan otras opciones como por ejemplo los seguros de ahorro. A la hora de elegir resulta interesante conocer las diferencias entre un seguro de ahorro o un plan de pensiones, ya que ambas opciones pueden resultar más adecuadas en unos casos que en otros.

Los planes de pensiones han sido probablemente el instrumento más extendido de ahorro para la jubilación en las últimas décadas, sin embargo, el crecimiento del seguro de ahorro como alternativa para la jubilación ha sido muy elevado desde finales de la pasada década, aumentando de manera casi exponencial el número de asegurados.

Esto no es casualidad. Los seguros de ahorro para la jubilación presentan algunas particularidades que los hacen muy competitivos y en algunos casos más adecuados incluso los planes de pensiones.

En cualquier caso debemos tener en cuenta que existen diferentes modelos de seguro de ahorro, por lo que cuando realizamos una comparativa, está siempre debe tener en cuenta el modelo al que nos referimos en concreto. En este caso vamos a distinguir tres grupos comenzando por los PPA o planes de previsión asegurados.

Plan de pensiones o PPA

Dentro de un plan de previsión asegurado encontramos un producto muy similar a un plan de pensiones. En inicio se trata de un seguro de vida comercializado a través de redes bancarias, redes de agentes las aseguradoras y corredores de seguros.

Muestra el mismo modelo de liquidez condicionada y la misma fiscalidad que los planes de pensiones, aunque se diferencia de estos en la ausencia de riesgo ya que es un producto que siempre viene a garantizar el capital aportado más una rentabilidad pactada que viene a fijarse en función de la situación de los mercados financieros y de los costes de dichos mercados.

Los PPA y los planes de pensiones de algún modo son autoexcluyentes basando su gran diferencia en el hecho de la seguridad de no perder dinero en ningún caso en un PPA, algo que no pueden ofrecer todos los planes de pensiones.

Ojo, es importante que tengamos en cuenta que un plan de previsión asegurado no es un plan de pensiones garantizado. La duración del seguro de ahorro se va a ajustar siempre a la necesidad y demanda del cliente, sin embargo, los planes de pensiones garantizados poseen una vida previa establecida de antemano, donde, pasado el periodo de garantía la rentabilidad garantizada puede ser modificada.

Plan de pensiones o PIAS

Si en el caso de los PPA veíamos como estos resultaban auto excluyentes en relación a los planes de pensiones, sumando los importes hasta el límite permitido. En el caso de los Planes Individuales de Ahorro Sistemático, otro modelo de seguro de ahorro, el ahorrador va a poder realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales o extraordinarias) con límites independientes sobre los topes ya establecidos para los planes de pensiones o los PPA.

En este caso, es posible ya que, de manera legal, el dinero que se acumula viene a cobrarse a través de las denominadas rentas vitalicias con sus ventajas fiscales propias.

Por tanto en este caso no debiéramos hablar de la confrontación entre este modelo de seguro de ahorro y el plan de pensiones ya que pueden ser (de hecho son) perfectamente complementarios.

Entendido como complemento de un plan de pensiones o de un plan de previsión asegurado, el PIAS, como seguro de vida que es, viene a ofrecer un capital en caso de fallecimiento del tomador del seguro, ofreciendo a la vez una rentabilidad sobre el dinero aportado fijada de antemano (muy relacionada con la deuda pública ya que habitualmente la inversión se dirige hacia este apartado) y, no se encuentra ligado a la jubilación, esto significa que el rescate del dinero puede ser anterior al momento de la jubilación, aunque hay que fijarse en el periodo de tiempo mínimo para poder obtener las ventajas fiscales del rescate en forma de renta vitalicia (10 años)

Los seguros de rentas

Los seguros de rentas, a diferencia de los planes de pensiones, no aplican las ventajas fiscales durante el periodo de ahorro, sino que lo hacen en el momento del cobro de la prestación, es decir en este caso en el momento de la jubilación.

Este tipo de ahorros suelen orientarse a la aportación de una imposición única (que puede ser posteriormente ampliada) a través de la cual se viene a percibir una renta mensual pactada. Por ejemplo, en el caso de los PIAS, el rescate del ahorro realizado durante la vida del producto se convierte en una renta vitalicia de este modo.

Uno de los problemas de este tipo de ahorro es la falta de liquidez, si lo comparamos con los planes de pensiones vemos que estos tienen una liquidez restringida a situaciones concretas (enfermedad grave, fallecimiento, paro prolongado o amenaza sobre embargo de la vivienda hipotecada) en el caso de los seguros de rentas, este rescate aun siendo posible suelen encontrarse muy penalizado por las aseguradoras.

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Así funciona de verdad un plan de pensiones garantizado

Los planes de pensiones garantizados están de moda pero no tienen por qué ser la mejor opción a largo plazo. Así es como funcionan.

Así funciona de verdad un plan de pensiones garantizado

Los planes de pensiones garantizados tienen un funcionamiento muy parecido al del resto de planes, en donde comparten una serie de ventajas fiscales, aunque también cuenta con una serie de características que le hace diferente.

En primer lugar hay que decir que el partícipe en este plan recuperará a vencimiento la totalidad de la cantidad invertida inicialmente, pudiendo cobrar un interés, ya sea variable o fijo, según el plan que escoja. Además, cobrará ese dinero independientemente del rendimiento del plan. Es decir, aunque los gestores no hayan sido capaces de obtener rentabilidad, él recuperará su aportación más los intereses pactados.

Cómo funciona un de pensiones garantizado

En estos planes hay una fase de suscripción, en el cual el interesado puede unirse al mismo. La garantía de capital se mantendrá si el partícipe conserva el producto hasta que finalice el vencimiento, algo que suele aparecer bien detallado en las especificaciones. Si optase por retirar antes del vencimiento el capital no aplicaría la garantía y el dinero que recuperaría lo haría a precio del mercado en el instante del reembolso.

En otras palabras, si cumple con los plazos, el plan le garantiza su dinero, pero si recupera antes el capital u opta por traspasarlo a otro plan, se le pagará en función del precio en ese momento de sus participaciones. Esto quiere decir que puede llegar a perder dinero pese a la etiqueta de garantizado.

Los planes de pensiones garantizados están pensados sobre todo para aquellas personas que tengan un perfil más bien conservador, que busquen asegurar el capital y obtener unos intereses. Encajan a la perfección en los planes que se marquen los ahorradores que tengan un horizonte bastante reducido hasta la jubilación, es decir, que les quede menos de cinco años para acceder a la pensión. En esta fase se recomienda consolidar el ahorro y no afrontar riesgos innecesarios.

Los planes garantizados se consideran los más conservadores. En una lista de menor  a mayor riesgo serían los encargados de liderarla, seguidos por los planes de renta fija a corto plazo, renta fija a largo plazo, renta fija mixta, renta variable mixta y renta variable.

Qué valorar antes de contratar un garantizado

A la hora de decantarse por un plan de pensiones garantizado hay que tener en cuenta una serie de variables. Este tipo de productos suelen venir acompañados por incentivos para cerrar su contratación en forma de regalos. Lo adecuado sería dejarlos de lado y buscar un plan que realmente se adapte al perfil del solicitante. La cantidad y el plazo de inversión resultan factores esenciales a la hora de decantarse por un plan.

También hay que comprobar si garantiza una rentabilidad fija o variable. Los primeros aportan una rentabilidad bastante baja debido a que los tipos de interés se encuentran en mínimos, mientras que los variables suelen invertir en una cartera de renta variable y la rentabilidad vendrá condicionada a una serie de condiciones que no siempre se van a dar. De esta forma, funcionarán básicamente como un depósito estructurado.

Los planos garantizados resultan atractivos porque aportan una rentabilidad y todo el capital en un determinado plazo.

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Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Invertir directamente en bolsa no es sencillo y quien diga lo contrario o bien es un bróker que quiere tu dinero, un inversor que quiere tu dinero o un necio que está a punto de perderlo. No entraremos en el debate acerca de si la bolsa es o no un juego de suma cero en el que para que uno gane el otro debe perder, pero sí que quien invierte en bolsa sin los conocimientos y estrategia necesarios o lo hace como una fórmula rápida para ganar dinero tiene muchas papeletas para perderlo.

Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Por otra parte, también es cierto que la inversión directa en bolsa es una de las fórmulas más eficaces de rentabilizar nuestro capital y que, al final, muchas de las otras alternativas de inversión pasan, en mayor o menor medida por la bolsa y en su práctica totalidad por los mercados financieros de una u otra manera. Os presentamos cinco alternativas a la bolsa:

  • Depósitos estructurados: esta es quizás la fórmula más conservadora de entrar en bolsa sin comprar acciones, un depósito estructurado en el que la parte variable del retorno esté ligada a la evolución de determinados activos financieros. De esta forma aseguraremos el capital invertido y una rentabilidad mínima ‘jugándonos’ el resto en los mercados.
  • Fondos Mixtos: apostar por fondos en los que una parte importante de la inversión se destine a renta fija es otra forma de, en teoría y salvo default o impago, asegurarse parte de la inversión inicial, dejando un porcentaje destinado a la renta variable.
  • Fondos de inversión en renta variable: en este caso sí estaremos invirtiendo en bolsa, aunque con la ventaja de que no lo haremos en unas pocas acciones, sino en una cartera en teoría bien ponderada y, sobre todo diversificada, que, además, estará gestionada por profesionales de la inversión.
  • ETFs o fondos cotizados: una de las fórmulas más agresivas para evitar la bolsa. Los fondos cotizados son en realidad fondos de inversión que cotizan como si fuesen acciones. Es decir, se pueden comprar y vender en cualquier momento. En este punto la apuesta sería por fondos indexados que replican el comportamiento de un índice concreto como pueda ser el Ibex 35 o el Dow Jones. La ventaja es, de nuevo, que no estaríamos fiándolo todo a un puñado de acciones, sino a un índice entero compuesto por, en el caso del Ibex, de las 35 empresas nacionales con mayor capitalización.
  • Planes de pensiones: la alternativa a largo plazo. Los lectores del blog ya saben cómo funciona un plan de pensiones y que, dependiendo del tipo de plan, buena parte de sus activos pueden estar invertidos en renta variable. Esta es quizás la opción que menos se asemeja a la bolsa, ya que aquí se pierde buena parte de la capacidad de maniobra y, sobre todo, la liquidez que sí ofrecen el resto de alternativas.

Y vosotros ¿Qué otras alternativas a la inversión bursátil conocéis?

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Cinco alternativas de ahorro a largo plazo

A la hora de planificar nuestras finanzas personales existen diferentes horizontes temporales de actuación que debemos tener en cuenta. Es decir, podemos ahorrar o invertir en el corto plazo pensando en qué tipo de vacaciones queremos disfrutar el próximo año o en el nuevo televisor de plasma que deseamos comprar. También podemos poner la vista en el medio plazo y ahorrar para cambiar de coche, redecorar la casa o pagar los estudios universitarios de nuestros hijos –más si pensamos que pueden terminar en una universidad privada-. Por último, podemos pensar a largo plazo  en gastos relacionados con nuestra jubilación o, en el caso de los más jóvenes, la futura compra de una vivienda, para la que conviene ahorrar durante bastantes años para contar con una entrada sólida.

Cinco alternativas a de ahorro a largo plazo

En este caso vamos a centrarnos en este último tramo, el ahorro a largo plazo. Para analizar los productos habrá que tener en cuenta tres variables: el riesgo, la rentabilidad y la liquidez. El primero se refiere a la posibilidad de perder todo o parte del capital, el segundo a las ganancias previstas o fijadas y el tercero a la posibilidad de retirar el dinero en cualquier momento. Una cartera bien estructurada contará con productos que asuman más y menos riesgo y, por lo tanto ofrezcan, más o menos rentabilidad, pero sobre todo, con vehículos de inversión que combinen una liquidez total con otros que no lo sean tanto.

Vamos a analizar cinco alternativas de ahorro a largo plazo que, combinadas entre sí, ofrezcan un buen equilibrio entre estos tres elementos:

Planes de pensiones: como ya hemos comentado en multitud de ocasiones, estamos ante el producto estrella para el ahorro a largo plazo, no tanto porque sea el mejor, sino por ser el más típico. Su gran ventaja es su positiva fiscalidad en lo que a las aportaciones se refiere, que permiten pagar menos impuestos dependiendo del dinero invertido.  Por el contrario, su rescate es más gravoso en términos fiscales.  Los planes de pensiones nos permitirán elegir la relación riesgo-beneficio que deseemos dependiendo del tipo de plan contratado y, además, podremos ir variando este dato simplemente con ‘saltar’ de un plan a otro. Su gran hándicap respecto a otras alternativas es su falta de liquidez, ya que no podremos recuperar el dinero hasta la jubilación –existen otros motivos como el desempleo de larga duración, pero no son muchos-.

Fondos de inversión: otra alternativa de las clásicas que cuenta con la ventaja fiscal de que no habrá que pagar impuestos por los beneficios siempre que los reinvirtamos en un nuevo fondo de inversión. Esta capacidad de diferir el pago de impuestos permitirá que el capital acumulado crezca de forma rápida. El atractivo de los fondos es que permiten diversificar nuestra inversión porque invierten en multitud de activos y elegir el ratio rentabilidad-riesgo que deseemos en cada momento. De nuevo, bastará con ‘mover’ el dinero de un fondo a otro para rebalancear el riesgo que deseamos correr. Además, cuentan con la ventaja adicional de que será posible recuperar el dinero en cualquier momento.

Bolsa: en realidad todos los activos descritos anteriormente invierten en el mercado bursátil, pero otra alternativa es hacerlo por nuestra cuenta y riesgo. El riesgo de la inversión bursátil es elevado, puesto que se puede perder todo el dinero, aunque esto es algo que también podría ocurrir con planes de pensiones y fondos de inversión no garantizados. Además, siempre se puede mitigar en cierto sentido el riesgo si se optan por acciones más conservadoras o con un historial sin grandes subidas o bajadas. Lo que no está asegurado ni mucho menos es la rentabilidad y en cuanto a la liquidez, es posible retirar el dinero en cualquier momento, aunque esto implicará en muchos casos asumir pérdidas. La inversión directa el bolsa puede ser un gran complemento a las otras alternativas como medida para tomar el pulso al mercado –nunca está de más probar, aunque sólo sea para saber lo que se siente-, como vehículo para asumir un riesgo adicional buscando también una rentabilidad adicional y porque, como suele decirse, a largo plazo la bolsa siempre sube –ojo con los dichos, que no siempre se cumplen-.

Seguros de vida y ahorro: son otro clásico que en los últimos años han vuelto a tomar fuerza de la mano los PPA. La ventaja estriba en que sí ofrecen una rentabilidad garantizada y cuentan con una fiscalidad positiva. Además, el dinero se puede recuperar en cualquier momento, si bien de hacerlo demasiado pronto no se podrá disfrutar por completo de las ventajas del producto. Lo que sí es más limitada es la rentabilidad, pues se trata de un producto eminentemente conservador.

ETFs: se podrían incluir en el apartado de bolsa, pero bien merece la pena tratarlos de forma separada. Los ETF son fondos de inversión que cotizan como si se tratase de acciones. La ventaja obvia es que permiten acceder al tipo de diversificación que ofrece un fondo de inversión, pero con las ventajas de la liquidez inmediata de las acciones. Sin embargo, su poder estriba en su capacidad para replicar índices enteros, lo que permite acceder de un solo ‘golpe y plumazo’ a todo el Ibex 35, por poner un ejemplo.

Entre las opciones hemos preferido no incluir los depósitos porque, si bien se puede concatenas un depósito tras otro, la obligación de tributar a vencimiento y su escasa rentabilidad hacen que no sean el mejor vehículo para ahorrar a largo plazo.

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Regalos por contratar un plan de pensiones: como valorarlos

En esta época del año llueven las ofertas para contratar o traspasar planes de pensiones. Las entidades financieras aprovechan la recta final del ejercicio para lanzar sus propuestas sobre estos productos de ahorro a largo plazo que se caracterizan, entre otras cosas, por desgravar en el IRPF. Es decir, se sirven de este incentivo fiscal en un momento en el que los ahorradores más previsores hacen cuentas y ultiman la planificación fiscal del curso.

 valorar regalos de planes de pensiones

Este año la tarea de pagar menos a Hacienda está siendo más dura si cabe tras la desaparición de la deducción por adquisición de vivienda habitual para las compras posteriores al 1 de enero de 2013. En esta tesitura, los planes de pensiones y otros productos de ahorro a largo plazo como los PPA son una buena alternativa para suavizar la factura fiscal, ya que permiten reducir la base imponible en el IRPF en función de las aportaciones y la edad del contribuyente. Dicho de otra forma, gracias a ellos se pagan menos impuestos en la renta 2013.

Además, los últimos meses del año son el momento elegido por muchas personas para hacer balance del ejercicio y comprobar cuántos puntos de su lista de buenas acciones han cubierto, así como para poner a tono sus finanzas personales.

 

Estos dos elementos son los que dirigen la avalancha de ofertas por contratar un plan de pensiones o traspasar el existente desde otra entidad. La duda en este caso llega en el momento de valorar las propuestas. La dura competencia hace que muchas entidades opten por incentivar a los ahorradores más allá del propio producto, con regalos e incluso dinero en efectivo. Así lo hace, por ejemplo, Aegon con sendas ofertas en forma de regalos y retribuciones dinerarias que pueden consultarse aquí y aquí.

¿Cómo valorar adecuadamente estos regalos? Desde aquí queremos dejaros cuatro claves para dar con la mejor respuesta o por lo menos conseguir que esta esté bien fundamentada:

  • Valora el regalo en su justa medida: cualquier regalo o aportación dineraria es una ganancia adicional que conviene tener en cuenta. Sin embargo, tampoco es necesario volverse loco al respecto. Además, no hay que perder en cuenta que estos regalos están sujetos a su correspondiente retención de IRPF y al pago de impuestos en la declaración de la renta de 2014. Por eso mismo, en el caso de los regalos en especie, lo primero será buscar el valor económico real del mismo y compararlo con lo que vamos pagar por él en forma de comisiones y compromisos de permanencia. Por esto también hay que plantearse si realmente cubre una necesidad o un capricho.
  • Estudia el plan: quizás lo más importante, por encima del regalo. Hay que valorar la oferta dejando de lado el incentivo y preguntarse si es lo que buscamos y si cumple nuestras expectativas en términos de rentabilidad y de perfil de inversión. En el caso de los traspasos, esto implica comparar rentabilidades y enfrentar ambos productos, además de preguntar por compromisos de permanencia.
  • Pregunta por las comisiones: este es un elemento que tiende a pasar desapercibido, pero que hay que tener muy en cuenta, pues servirán para minorar las ganancias obtenidas.
  • Valora la entidad financiera: otra de las cuestiones a las que no se le suele atribuir la suficiente importancia. Deberíamos aprender de experiencias pasadas y estudiar muy a fondo con quien invertimos el dinero de nuestra jubilación. Y es que hay gestoras que pueden ofrecer importantes intereses pero sin apenas un ‘tack record’ que valorar.

Y ahora que ya sabes cómo valorar los regalos asociados a los planes de pensiones, sólo tienes que tomar la mejor decisión.

Imagen – Nacho Pintos en Flickr



Los sistemas de previsión de ahorro

Los productos disponibles para ahorrar a largo plazo pensando en la jubilación son cada vez mayores, a los tradicionales planes de pensiones se le han unido Planes de Previsión Asegurados, Planes Individuales de Ahorro Sistemático o los seguros de ahorro, por nombrar algunos.

Cada uno de estos sistemas de previsión de ahorro cuenta con sus propias características y muchos de ellos se pueden combinar en una cartera bien diversificada. Así, se puede contratar un plan de pensiones y al mismo tiempo y un PIAS para tener la opción de rescatar por lo menos parte del dinero invertido.

El siguiente esquema del Banco de España resume los principales productos de ahorro y previsión a largo plazo y sus características:

los sistemas de prevision de ahorro

Evidentemente, entre las alternativas de inversión a largo plazo también se pueden incluir otros productos como los fondos de inversión e incluso los ETFs, así como las acciones para quienes prefieran gestionar directamente su dinero y, sobre todo, dedicarle tiempo a la gestión de sus inversiones.

Y vosotros ¿Qué sistemas de previsión de ahorro utilizáis?



Alternativas de ahorro a los planes de pensiones

A la hora de hablar de ahorro para la jubilación quien más quien menos piensa en los planes de pensiones como la gran baza para asegurarse un complemento a la pensión del Estado. Sin embargo, el mercado ofrece una gama de productos financieros mucho más amplia que conviene estudiar.

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No se trata de dejar de lado los planes de pensiones, sino acercarnos a otras alternativas de inversión a largo plazo que pueden incluso complementar el dinero destinado a los planes. No en vano, uno de los consejos básicos a la hora de invertir es la necesidad de diversificar, es decir, no invertir todo el capital en un mismo producto ni en un mismo sector.

Estas son las principales alternativas de ahorro a los planes de pensiones:

  • Fondos de inversión: su estructura es similar a la de un plan de pensiones, que no funciona sino a través de un fondo de pensiones. La ventaja es que se puede retirar el dinero en cualquier momento y la desventaja es que no gozan de las ventajas fiscales de los planes de pensiones. Sin embargo sí tienen un tratamiento algo diferente al del resto de productos, ya que no será necesario pagar impuestos si el dinero que hemos ganado lo reinvertimos en otro plan de pensiones.
  • Planes de Previsión Asegurados o PPAs: su fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones y la diferencia en este caso es que el inversor siempre obtendrá una renta mínima y el 100% del capital invertido. Son, como su propio nombre indica, una garantía. En su contra que, como ocurre con los planes de pensiones, el capital no se podrá rescatar hasta la jubilación.
  • Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS: la ventaja radica en el que el dinero invertido se puede recuperar en cualquier momento, a lo que se unen exenciones fiscales para las ganancias generadas cuando se mantiene la inversión durante más de diez años. La mayoría de entidades garantizan el dinero invertido más una pequeña remuneración en el peor de los casos.
  • Seguros de jubilación: son la opción más personalizada. Su funcionamiento es similar al de los PIAS. Se pueden percibir después en forma de renta vitalicia, en cuyo caso parte del dinero no tributa al considerarse una devolución.
  • ETFs: la capacidad de los fondos cotizados para replicar índices y sectores los convierte en un vehículo de inversión relativamente fácil de manejar y que permite una buena diversificación de la cartera de inversión. No obstante, conviene aclarar que no es un producto de inversión específicamente pensado para el ahorro a largo plazo para la jubilación, como sí ocurre con los anteriores ejemplos.

La ventaja de estas opciones es que ninguna es excluyente de la otra y se pueden contratar diferentes tipos de productos para, por ejemplo, contar con ventanas de liquidez. Es decir, se puede destinar parte del ahorro a un plan de pensiones, sabiendo que ese dinero no se podrá tocar hasta la jubilación, y otra parte invertirla en un PIAS, que sí permite retirar el capital.