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Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

A la hora de plantear ingresos complementarios para tu jubilación existen opciones como el ahorro o el convenio especial con la Seguridad Social. Veamos los pros y contras de ambos modelos.

Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

Las herramientas que utilicemos para dar a nuestra jubilación y servicios complementarios son, como es fácil entender, muy importantes. La decisión sobre el tipo de modelo que queremos seguir en este sentido debe ser meditada, para ello conviene que conozcamos las características que diferencian las diversas opciones.

En este caso comparamos la opción del convenio especial ofrecido por la Seguridad Social con la posibilidad del ahorro a través de diferentes herramientas financieras.

El convenio especial con la Seguridad Social

Se trata de la opción que la Seguridad Social ofrece a determinados colectivos para realizar cotizaciones individuales que permitan subsanar faltas de cotización en el cálculo de sus pensiones. También es posible utilizar este convenio para reforzar las bases de cotización y por tanto mejorar el cálculo de la futura pensión.

Se trata de un convenio que, por ejemplo, ha encontrado los últimos años utilidad en aquellos trabajadores que tras agotar el subsidio de desempleo tenían todavía algunos años por delante antes de la jubilación. En este caso, por ejemplo, el trabajador podía hacerse cargo personalmente de las cuotas a la Seguridad Social manteniendo el importe de la pensión al cotizar en un período de tiempo que sirve de cómputo para el cálculo de dicha pensión.

El convenio depende, para sus aportaciones, de la base de cotización que la propia persona elija partiendo del mínimo de su categoría hasta el máximo de cada grupo. A la base que se haya elegido se aplicaría un 28,3% que corresponde a lo que va a cotizar la persona, con un coeficiente del 0,94.

Para una cotización mínima, en torno a los 1.000 euros la aportación al convenio especial sería en torno a los 280 euros mensuales.

Por sus propias características este tipo de convenios resulta adecuado para quienes hayan cotizado por bases máximas en los últimos años de vida laboral. En este perfil la falta de cotización previa a la jubilación va a tener un impacto muy elevado.

Para casos en los que las cotizaciones se acerquen más a los mínimos hay que analizar muy a fondo tanto la pensión de jubilación que nos quedará, sin realizar el convenio, como la que surgiría de la aportación. Puede que la diferencia no compense. Obviamente tampoco es un buen acuerdo para quienes mantienen mucha distancia con el momento de la jubilación ya que el periodo de aportaciones sería muy elevado.

En el fondo realmente lo que estamos es ante una suerte de inversión a partir de unas aportaciones que nos revertirán en un beneficio, que en este caso será la pensión estatal. Es importante pues tener en cuenta este tipo de beneficio, es decir, lo que diferencia una pensión de jubilación con y sin la aportación al convenio.

El ahorro para la jubilación

El ahorro buscando rentabilidad para complementar nuestra futura pensión de jubilación es, por otro lado, una opción abierta para todo tipo de perfiles.

En este modelo de buscar ingresos complementarios, elegimos una o varias herramientas financieras en las que aportamos nuestro dinero, bien de manera periódica y sistemática o bien a base de aportaciones únicas o en el tiempo.

De este modo, a través de estas herramientas buscamos obtener en el tiempo una rentabilidad que nos permita el complemento a nuestros ingresos ante la pérdida de poder adquisitivo que supone la pensión de jubilación.

Existe una enorme diversidad de herramientas para el ahorro cara a la jubilación. Desde productos como los fondos de inversión, más agresivos hasta productos garantizados como los seguros de ahorro o los planes de pensiones, que además presentan beneficios fiscales.

Cada producto cuenta con sus ventajas y desventajas que analizamos en este post y que debes conocer.

En conclusión

No son dos modelos que realmente deban compararse ya que incluso pueden llegar a ser complementarios. En el caso del convenio se trata de una herramienta destinada o bien a reforzar las futuras versiones o, mayormente, a cubrir las lagunas de cotización. Este supuesto es distinto al del financieros aporte a productos financieros específicos dedicados a la búsqueda de rentabilidad.

La mejor fórmula para hacer lo más conveniente es consultar con un experto que haga números y ponga las cosas en perspectivas. Aquí puedes contactar con uno.

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¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Seguros de ahorro y planes de pensiones ayudan a ahorrar para la jubilación. Te damos las claves para saber cuál es mejor para ti.

¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Dentro de los productos destinados a la jubilación probablemente los planes de pensiones sean los más conocidos, esto no significa que no existan otras opciones como por ejemplo los seguros de ahorro. A la hora de elegir resulta interesante conocer las diferencias entre un seguro de ahorro o un plan de pensiones, ya que ambas opciones pueden resultar más adecuadas en unos casos que en otros.

Los planes de pensiones han sido probablemente el instrumento más extendido de ahorro para la jubilación en las últimas décadas, sin embargo, el crecimiento del seguro de ahorro como alternativa para la jubilación ha sido muy elevado desde finales de la pasada década, aumentando de manera casi exponencial el número de asegurados.

Esto no es casualidad. Los seguros de ahorro para la jubilación presentan algunas particularidades que los hacen muy competitivos y en algunos casos más adecuados incluso los planes de pensiones.

En cualquier caso debemos tener en cuenta que existen diferentes modelos de seguro de ahorro, por lo que cuando realizamos una comparativa, está siempre debe tener en cuenta el modelo al que nos referimos en concreto. En este caso vamos a distinguir tres grupos comenzando por los PPA o planes de previsión asegurados.

Plan de pensiones o PPA

Dentro de un plan de previsión asegurado encontramos un producto muy similar a un plan de pensiones. En inicio se trata de un seguro de vida comercializado a través de redes bancarias, redes de agentes las aseguradoras y corredores de seguros.

Muestra el mismo modelo de liquidez condicionada y la misma fiscalidad que los planes de pensiones, aunque se diferencia de estos en la ausencia de riesgo ya que es un producto que siempre viene a garantizar el capital aportado más una rentabilidad pactada que viene a fijarse en función de la situación de los mercados financieros y de los costes de dichos mercados.

Los PPA y los planes de pensiones de algún modo son autoexcluyentes basando su gran diferencia en el hecho de la seguridad de no perder dinero en ningún caso en un PPA, algo que no pueden ofrecer todos los planes de pensiones.

Ojo, es importante que tengamos en cuenta que un plan de previsión asegurado no es un plan de pensiones garantizado. La duración del seguro de ahorro se va a ajustar siempre a la necesidad y demanda del cliente, sin embargo, los planes de pensiones garantizados poseen una vida previa establecida de antemano, donde, pasado el periodo de garantía la rentabilidad garantizada puede ser modificada.

Plan de pensiones o PIAS

Si en el caso de los PPA veíamos como estos resultaban auto excluyentes en relación a los planes de pensiones, sumando los importes hasta el límite permitido. En el caso de los Planes Individuales de Ahorro Sistemático, otro modelo de seguro de ahorro, el ahorrador va a poder realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales o extraordinarias) con límites independientes sobre los topes ya establecidos para los planes de pensiones o los PPA.

En este caso, es posible ya que, de manera legal, el dinero que se acumula viene a cobrarse a través de las denominadas rentas vitalicias con sus ventajas fiscales propias.

Por tanto en este caso no debiéramos hablar de la confrontación entre este modelo de seguro de ahorro y el plan de pensiones ya que pueden ser (de hecho son) perfectamente complementarios.

Entendido como complemento de un plan de pensiones o de un plan de previsión asegurado, el PIAS, como seguro de vida que es, viene a ofrecer un capital en caso de fallecimiento del tomador del seguro, ofreciendo a la vez una rentabilidad sobre el dinero aportado fijada de antemano (muy relacionada con la deuda pública ya que habitualmente la inversión se dirige hacia este apartado) y, no se encuentra ligado a la jubilación, esto significa que el rescate del dinero puede ser anterior al momento de la jubilación, aunque hay que fijarse en el periodo de tiempo mínimo para poder obtener las ventajas fiscales del rescate en forma de renta vitalicia (10 años)

Los seguros de rentas

Los seguros de rentas, a diferencia de los planes de pensiones, no aplican las ventajas fiscales durante el periodo de ahorro, sino que lo hacen en el momento del cobro de la prestación, es decir en este caso en el momento de la jubilación.

Este tipo de ahorros suelen orientarse a la aportación de una imposición única (que puede ser posteriormente ampliada) a través de la cual se viene a percibir una renta mensual pactada. Por ejemplo, en el caso de los PIAS, el rescate del ahorro realizado durante la vida del producto se convierte en una renta vitalicia de este modo.

Uno de los problemas de este tipo de ahorro es la falta de liquidez, si lo comparamos con los planes de pensiones vemos que estos tienen una liquidez restringida a situaciones concretas (enfermedad grave, fallecimiento, paro prolongado o amenaza sobre embargo de la vivienda hipotecada) en el caso de los seguros de rentas, este rescate aun siendo posible suelen encontrarse muy penalizado por las aseguradoras.

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Tres claves para evaluar las ofertas de traspaso de planes que vas a empezar a ver desde ya

Cuando nos dispongamos a traspasar un plan de pensiones de una entidad a otra posiblemente consigamos sacarle mucho rendimiento al cambio, ya que en algunos casos se han llegado a alcanzar bonificaciones de hasta el 8%. Eso sí, la permanencia juega una baza esencial en todo este proceso.

Tres claves para evaluar las ofertas de traspaso de planes que vas a empezar a ver desde ya

Una de las quejas que han mostrado los clientes es la escasa recompensa que se ofrece a aquellos que apuestan por la fidelidad por mantener su plan en el mismo banco. Parece que siempre hay una mayor atención hacia la atracción de nuevos clientes y de ahí ese especial interés y las condiciones tan ventajosas que ofrecen. Sólo unos pocos pueden llegar a reconocer la permanencia con un 0,25% del patrimonio.

Hay un especial interés por parte de los bancos por los planes de pensiones, en donde el patrimonio acumulado del país asciende hasta los 97.000 millones de euros, con un capital medio por partícipe de 7.000 euros. De ahí esas campañas tan agresivas por captar nuevos clientes. A continuación te damos 3 claves que influyen en el traspaso de los planes de pensiones:

  • Llueven las ofertas que pueden llegar a alcanzar el 8% de bonificación, como ocurrió en el caso de una entidad financiera, pero por lo general se suele mover entre el 2 y el 4%. Estas bonificaciones dependerán en cierta medida de la cantidad que se vaya a traspasar y de los años de retención, en donde un traspaso prematuro haría que se retomase la parte proporcional.
  • Compromiso de permanencia. En el caso de estar decidido a cambiar tu plan de pensiones de una entidad financiera a otra es preciso que lo consultes con expertos que estén acostumbrados a gestionarlos, en donde valores por encima de todo el porcentaje de bonificación sobre cualquier tipo de regalo o detalle que puedan tener contigo; los años que te obligarán a respetar la permanencia; cuando podrás disfrutar de la bonificación, que puede ser en cuestión de días o en los sucesivos años de compromiso y donde lo veremos ingresado, si se acumula en el propio plan o se hará un ingreso en caja de libre disposición.
  • Procura informarte también de las comisiones que pueden cobrarte en el futuro, así como del grado de acierto en la gestión de este tipo de productos durante los últimos años. Merece la pena estar al tanto sobre las garantías de éxito que nos pueden proporcionar.

Además, por supuesto, debes tener en cuenta la oferta de planes a los que tendrás acceso y el rendimiento que han ofrecido en los últimos años.

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Mantener el nivel de vida tras la jubilación

Imaginamos la jubilación como una liberación definitiva del trabajo no deseado. Así, quien aborrece su empleo pensará en dejarlo de lado de un día para otro, mientras que quien es un apasionado de su profesión, querrá quitarse las albores que menos le aportan. Lo que no pensamos es cómo cuadrar esa disminución de ingresos con el nivel de vida deseado.

Mantener el nivel de vida tras la jubilación

En un entorno de incertidumbre sobre el sistema español de la Seguridad Social es más posible que las pensiones públicas se recorten a que suban. Lógicamente, resulta complicado adivinar hasta dónde llegará la caída, pero sí resulta fácil ver que de aquí a 10 años el poder adquisitivo de los jubilados españoles será menor.

Sólo hace falta ver la llamada tasa de sustitución del salario frente de a las pensiones y cómo en España apenas alcanza el 75% de los ingresos previos a la jubilación, un porcentaje muy superior al de otras economías de la zona, para adivinar que la actual situación de las pensiones públicas no es sostenible a largo plazo. Independientemente del montante final de los recortes, se hace necesario conseguir ingresos extra si se quiere mantener el nivel de vida.

Además, las propias limitaciones del sistema público de pensiones asegura que quien haya ganado más de 35.000 euros anuales tenga que buscar otros ingresos. Y es que con una pensión máxima de 2554,49 euros en 14 pagas ese es el umbral en el que la pensión no alcanzará en ningún caso a los ingresos previos.

Y ahora que parece claro que serán necesarios otros ingresos para mantener el nivel de vida, lo que queda es planearse cómo conseguirlos y en qué punto del camino estamos. Lo primero será ver si ahorramos lo suficiente, es decir, qué porcentaje de nuestros ingresos destinamos cada mes al ahorro y que de forma ideal debería superar el 10%.

Aclarado este punto es necesario hablar de inversiones y otras alternativas para generar ingresos más allá del trabajo como venimos entendiéndolo. En este sentido, comenzaremos con las inversiones para la jubilación, donde existe una gran variedad de productos financieros. Estos son algunos de los más enfocados al ahorro a largo plazo:

Planes de pensiones: son el producto más mencionado cuando se habla de jubilación y están específicamente ideados para el ahorro a largo plazo. De forma muy básica, se puede decir que un plan de pensiones invierte en unos determinados productos de acuerdo a perfil de cada persona para tratar de rentabilizar el dinero que esta aporta. Su ventaja es que por una parte permiten pagar menos impuestos y por otra, su fiscalidad está diferida al momento del rescate. Dicho de otra forma, no tendrás que pagar impuestos hasta recuperar el dinero. En su contra, que no podrás recuperar el capital hasta pasados 10 años de la primera aportación a partir de 2015 -ahora mismo es hasta la jubilación- y que la fiscalidad de su rescate no es especialmente buena. Además, el dinero no está garantizado.

PIAS: la versión garantizada de los planes de pensiones, donde se realizan aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad mínima garantizada y otra condicionada. Su fiscalidad, idéntica a la de los planes de pensiones.

PPA. Los Planes de Previsión Asegurados son un seguro de ahorro a través del cual se van realizando aportaciones al seguro, que ofrece una rentabilidad mínima y una serie de bonos por la permanencia en el mismo. El dinero se podrá rescatar y disfrutar de importantes ventajas fiscales pasados 5 años.

Fondos de inversión. El ‘enemigo’ de los planes de pensiones. Su funcionamiento en cuanto a la dinámica de inversión es similar, sólo que no tienen restricciones en cuanto al rescate y se pueden recuperar en cualquier momento. El traspaso entre fondos también está exento, de forma que es posible saltar de uno a otro y diferir el pago de impuestos hasta el final. En este caso tributan dentro de las rentas del ahorro y sólo por las ganancias generadas.

Acciones. La opción más arriesgada, pero no tanto si se aplica la máxima de que a largo plazo la bolsa siempre sube. El problema es que la volatilidad -las subidas y bajadas- pueden hacer que el momento de recuerar el dinero coincida con un momento de caídas. Además, el dinero no está asegurado. Una alternativa a las acciones tradicionales son los fondos indexados.

Letrasl del Tesoro. Si lo tomamos con un depósito renovable, donde sólo aspiramos a cobrar el cupón, pueden ser un buen elemento a complementar loa pensión.

Inversiones al margen las otras alternativas pasan por ser capaz de generar ingresos pasivos a través de negocios o de la explotación del patrimonio como pueda ser una casa en alquiler. Hacer de tu hobbie un trabajo o abrir un negocio en internet que no requiera excesiva dedicación también pueden ser grandes alternativas.

Y tú ¿Cómo piensas mantener tu nivel de vida al jubilarte?

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Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

La reforma fiscal que entrará en vigor en 2015 ha dado un vuelco al sector del ahorro y la inversión. Planes de pensiones, PIAS, Fondos de inversión, PPAs, depósitos… ¿Quién sale ganando y quién perdiendo con los cambios?

Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

Desde la fiscalidad general del ahorro hasta las restricciones a determinados productos concretos. La reforma fiscal que nos espera a partir de 2015 afecta a todo el ámbito de la inversión y el ahorro, sobre todo a largo plazo.

Lo primero que debemos saber es que la nueva normativa apuesta por un modelo más escalonado en el pago de impuestos y que, con carácter general, pagaremos menos por los beneficios de nuestros ahorros. Esto se debe a que cambian los tramos de las rentas del ahorro, que pasan de los tres actuales a cuatro al tiempo que se rebajan los tipos.

La siguiente tabla muestra la evolución, que será gradual y finalizará en 2016.

Pero una cosa es que todos se beneficien de la medida y otra que algunos obtengan más ventajas que otros. Y es que la reforma fiscal introduce además cambios concretos para algunos vehículos de ahorro. Vamos a repasar cuáles son y quien sale ganando o perdiendo con el nuevo escenario impositivo.

Depósitos → Sin cambios en el horizonte, no salen ni más beneficiados ni perjudicados que el resto. Como todos, se aprovecharán de unos tipos más bajos, pero no hay nada más que afecte a sus fortalezas o debilidades como vehículo de inversión. Eso sí, deberán enfrentarse a un nuevo competidor en los Planes de Ahorro 5 de los que hablaremos más tarde.

Fondos de inversión → Ven mejora su fiscalidad frente a los planes de pensiones al mantenerse todas sus ventajas y, sobre todo, la exención de tributar por los beneficios cuando se reinvierten en otro fondo. Además, se benefician de la rebaja general sobre las rentas del ahorro.

Planes de pensiones – Reciben una de cal y otra de arena que, si dejamos de lado las cifras medias de inversión, los colocarían del lado de los perdedores. Por un lado se pone fin a su endémica falta de liquidez. La reforma permitirá retirar el capital una vez hayan transcurrido 10 años desde la inversión. A cambio, se restringen sus beneficios, de forma que ahora sólo se podrán reducir de la base imponible 8.000 euros, sin tener en cuenta ninguna franja de edad.

Acciones → Mejoran por el simple hecho de que se eliminan las restricciones temporales para compensar pérdidas y para tributar como renta del ahorro o al tipo marginal.

Dividendos → Aunque no son un producto de inversión en sí mismo, merece la pena dedicarles su apartado particular. Son quizás los grandes perjudicados, pues la reforma elimina el límite de 1.500 euros de exención en el pago de dividendos. A partir de 2.105 habrá que pagar impuestos por todo el dinero que se gane por esa vía.

ETFs → Como el resto de productos, mejora en términos generales.

PPA y nuevo Plan Ahorro 5 → Mejora su liquidez, pues ahora sólo habrá que esperar 5 años para poder disfrutar de exenciones a la hora de retirar el dinero. Sin embargo, está por ver cómo le afectará la llegada de los nuevos Planes de Ahorro 5, que se pueden estructurar como cuentas corrientes o como planes de vida.

Renta fija → los bonos y letras del tesoro se quedan, en términos generales, como estaban.

Vivienda-> Aunque muchos todavía no lo ven como una inversión, lo es. Quienes estén pensando en comprar vivienda para alquilar a terceros, deben saber que mantiene intacto su atractivo y sus ventajas en forma de reducciones del 60% por los beneficios obtenidos por el común de los inquilinos –los menores de 30 años permiten aplicar una reducción del 100%-.

Y ahora que ya sabes cómo tributa cada uno ¿Con cuál te quedas?

 

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¿Qué productos son los mejores para empezar a invertir?

Todo son dudas y miedos para el inversor novato. SI hace apenas cuatro años bastaba con tener un depósito para conseguir rentabilidades interesantes, hoy en día es necesario contratar otros productos para obtener beneficios interesantes o cuanto menos aceptable. Si te estás iniciando en la inversión, estos cinco productos te ayudarán a empezar tu andadura.

¿Qué productos son los mejores para empezar a invertir?

Invertir no es fácil, pero sí necesario si pretendemos forjar un dinero para nuestra jubilación, retirarnos antes de los 67 años o simplemente comprar una casa. Ya hemos hablado en anteriores ocasiones de la escasa cultura financiera que existe en España, donde además el perfil conservador de los ahorradores no hace fácil el salto a la inversión. ¿Y si pierdo todo mi dinero? Esta es una de las preguntas más repetidas y quizás el mayor temor del inversor novato, al que se suman las dudas sobre qué producto elegir y cuál será más adecuado a sus necesidades.

Hoy en día existe una enorme variedad de productos financieros disponibles, pero no todos son adecuados para quien está iniciándose en el mundo de la inversión. Dentro de nuestra sección de #economiabasica vamos a repasar los productos financieros y de ahorro que mejor se adaptan al inversor novato que busca un primer acercamiento a los mercados.

Vamos a dejar a los depósitos tradicionales fuera de este listado por ser el producto más extendido y conocido. Y de todas formas, para quienes no estén familiarizados con los mismos, bastará con decir que un depósito es acuerdo entre el banco y el ahorrador por el cual el segundo le deja el dinero al primero a cambio de un beneficio o interés pactado de antemano durante un plazo también preestablecido. Es, en cierto sentido, como un préstamo del usuario a la entidad.

Aclarado este punto, vamos a ver  cuáles son el resto de opciones:

Fondos de inversión

Los fondos de inversión son una buena fórmula para tomar contacto con los mercados financieros, ya que permiten acceder a una inversión diversificada y son relativamente fáciles de comparar unos con otros a través de herramientas como las de Morningstar. El único pero es la desbordante oferta de fondos y la necesidad de entender, aunque sea de forma somera, qué significa cada categoría.

En este sentido, los fondos mixtos, por si carácter más global y el hecho de no estar demasiado centrados en una sola categoría (renta fija o renta variable) pueden ser un buen punto de partida.

La ventaja adicional de los fondos, además de su fiscalidad, es que son una de las inversiones:

Unit Linked

Una forma diferente de acceder a los fondos de inversión a través de un seguro de ahorro. Dicho así puede parecer complicado, pero no lo es tanto. Los Unit Linked ponen a disposición del ahorrador una selección de fondos o carteras de fondos que éste puede ir rotando. Así por ejemplo, habrá nueve fondos y el inversor deberá tener siempre cuatro en cartera.

PPA

Un seguro de ahorro que funciona en cierto sentido como un depósito estructurado. Básicamente se pacta una rentabilidad que puede ser mayor o menor en función de las condiciones que establezca el PPA.

Además, cuenta con la ventaja fiscal de no tener que tributar una vez se superan los cinco años de inversión bajo las nueva reforma fiscal que empezará a aplicarse en enero de 2015.

¿Bolsa?

Los signos de interrogación no son una casualidad ni un error. ¿Realmente es una buena idea acudir a la bolsa como inversor novato? A priori no, pero si realmente se quiere vivir la tensión de invertir, conocerse a uno mismo y saber hasta qué punto se está preparado para asumir caídas y riesgos, bien puede ser una idea probar el sabor de la renta variable pura.

Fondos Cotizados

Si la bolsa no es recomendable, ¿Por qué van a serlo los fondos cotizados? Quienes no conozcan este producto deben saber que se trata de fondos que cotizan como acciones. El hecho de incluir a los ETF en este listado obedece a su capacidad para replicar índices o apostar con un solo producto por un sector concreto.

Si algo muestra la historia de la bolsa es que, a largo plazo, los índices (Ibex, S&P, Dow Jones…) terminan subiendo y, por lo tanto, nos harán ganar dinero.

Y tú, ¿en qué inviertes dinero?

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PPA: ventajas y desventajas

Los PPA o Planes de Previsión Asegurada se han convertido en una alternativa real los planes de pensiones para ahorrar a largo plazo y planificar la jubilación. Para quienes no estén familiarizados con este producto financiero, se trata de un seguro de ahorro y previsión que, básicamente, cubre la contingencia de jubilación junto con otras adicionales como las de invalidez y fallecimiento.

PPA: ventajas y desventajas

Analizamos las ventajas y desventajas de los PPA y si merece la pena invertir en ellos todos o por lo menos parte de nuestros ahorros.

Ventajas de los PPA

Los principales beneficios de los PPA se pueden resumir en dos elementos: garantía de cobro y fiscalidad. Y es que los PPA están obligados por ley a garantizar un tipo de interés fijo en el momento de la contratación, así como la recuperación de total de las aportaciones. Dicho de otra forma, el dinero invertido está asegurado junto con unos modestos rendimientos a los que se les podrá añadir mayor o menor rentabilidad en función de las variables que se determinen.

Por la parte de la fiscalidad, los PPA disfrutan de las mismas ventajas de los planes de pensiones. Esto se traduce en la posibilidad de pagar menos en la declaración de la renta por las aportaciones que se realicen. En concreto, las cantidades invertidas servirán para reducir la base imponible del IRPF en función de la edad y renta del partícipe. En concreto, los menores de 50 años podrán aportar la menor cantidad de entre 10.000 euros o el 30% de sus ingresos, un porcentaje que sube hasta los 50% de los ingresos o 12.500 euros para los mayores de 50 años.

Desventajas de los PPA

No todo pueden ser puntos positivos y los PPA también cuentan con algunas desventajas. La más notoria es que el dinero invertido no se podrá recuperar en cualquier momento. Los supuestos contemplados legalmente para acceder al capital aportado son el de la jubilación, enfermedad grave, incapacidad o paro de larga duración. Si no concurre ninguna de esas circunstancias no se podrá acceder al dinero.

Además, la fiscalidad del rescate también es algo más negativa que la de otras alternativas de inversión. Y es que, como ocurre con los planes de pensiones, las rentas obtenidas tributarán como rentas del trabajo y, lo que es peor, se pagarán impuestos por los derechos consolidados, que incluyen tanto el dinero aportado como los beneficios que haya generado el PPA. En otros productos como los fondos de inversión sólo se pagan impuestos por las ganancias.

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Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Invertir directamente en bolsa no es sencillo y quien diga lo contrario o bien es un bróker que quiere tu dinero, un inversor que quiere tu dinero o un necio que está a punto de perderlo. No entraremos en el debate acerca de si la bolsa es o no un juego de suma cero en el que para que uno gane el otro debe perder, pero sí que quien invierte en bolsa sin los conocimientos y estrategia necesarios o lo hace como una fórmula rápida para ganar dinero tiene muchas papeletas para perderlo.

Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Por otra parte, también es cierto que la inversión directa en bolsa es una de las fórmulas más eficaces de rentabilizar nuestro capital y que, al final, muchas de las otras alternativas de inversión pasan, en mayor o menor medida por la bolsa y en su práctica totalidad por los mercados financieros de una u otra manera. Os presentamos cinco alternativas a la bolsa:

  • Depósitos estructurados: esta es quizás la fórmula más conservadora de entrar en bolsa sin comprar acciones, un depósito estructurado en el que la parte variable del retorno esté ligada a la evolución de determinados activos financieros. De esta forma aseguraremos el capital invertido y una rentabilidad mínima ‘jugándonos’ el resto en los mercados.
  • Fondos Mixtos: apostar por fondos en los que una parte importante de la inversión se destine a renta fija es otra forma de, en teoría y salvo default o impago, asegurarse parte de la inversión inicial, dejando un porcentaje destinado a la renta variable.
  • Fondos de inversión en renta variable: en este caso sí estaremos invirtiendo en bolsa, aunque con la ventaja de que no lo haremos en unas pocas acciones, sino en una cartera en teoría bien ponderada y, sobre todo diversificada, que, además, estará gestionada por profesionales de la inversión.
  • ETFs o fondos cotizados: una de las fórmulas más agresivas para evitar la bolsa. Los fondos cotizados son en realidad fondos de inversión que cotizan como si fuesen acciones. Es decir, se pueden comprar y vender en cualquier momento. En este punto la apuesta sería por fondos indexados que replican el comportamiento de un índice concreto como pueda ser el Ibex 35 o el Dow Jones. La ventaja es, de nuevo, que no estaríamos fiándolo todo a un puñado de acciones, sino a un índice entero compuesto por, en el caso del Ibex, de las 35 empresas nacionales con mayor capitalización.
  • Planes de pensiones: la alternativa a largo plazo. Los lectores del blog ya saben cómo funciona un plan de pensiones y que, dependiendo del tipo de plan, buena parte de sus activos pueden estar invertidos en renta variable. Esta es quizás la opción que menos se asemeja a la bolsa, ya que aquí se pierde buena parte de la capacidad de maniobra y, sobre todo, la liquidez que sí ofrecen el resto de alternativas.

Y vosotros ¿Qué otras alternativas a la inversión bursátil conocéis?

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Cinco alternativas de ahorro a largo plazo

A la hora de planificar nuestras finanzas personales existen diferentes horizontes temporales de actuación que debemos tener en cuenta. Es decir, podemos ahorrar o invertir en el corto plazo pensando en qué tipo de vacaciones queremos disfrutar el próximo año o en el nuevo televisor de plasma que deseamos comprar. También podemos poner la vista en el medio plazo y ahorrar para cambiar de coche, redecorar la casa o pagar los estudios universitarios de nuestros hijos –más si pensamos que pueden terminar en una universidad privada-. Por último, podemos pensar a largo plazo  en gastos relacionados con nuestra jubilación o, en el caso de los más jóvenes, la futura compra de una vivienda, para la que conviene ahorrar durante bastantes años para contar con una entrada sólida.

Cinco alternativas a de ahorro a largo plazo

En este caso vamos a centrarnos en este último tramo, el ahorro a largo plazo. Para analizar los productos habrá que tener en cuenta tres variables: el riesgo, la rentabilidad y la liquidez. El primero se refiere a la posibilidad de perder todo o parte del capital, el segundo a las ganancias previstas o fijadas y el tercero a la posibilidad de retirar el dinero en cualquier momento. Una cartera bien estructurada contará con productos que asuman más y menos riesgo y, por lo tanto ofrezcan, más o menos rentabilidad, pero sobre todo, con vehículos de inversión que combinen una liquidez total con otros que no lo sean tanto.

Vamos a analizar cinco alternativas de ahorro a largo plazo que, combinadas entre sí, ofrezcan un buen equilibrio entre estos tres elementos:

Planes de pensiones: como ya hemos comentado en multitud de ocasiones, estamos ante el producto estrella para el ahorro a largo plazo, no tanto porque sea el mejor, sino por ser el más típico. Su gran ventaja es su positiva fiscalidad en lo que a las aportaciones se refiere, que permiten pagar menos impuestos dependiendo del dinero invertido.  Por el contrario, su rescate es más gravoso en términos fiscales.  Los planes de pensiones nos permitirán elegir la relación riesgo-beneficio que deseemos dependiendo del tipo de plan contratado y, además, podremos ir variando este dato simplemente con ‘saltar’ de un plan a otro. Su gran hándicap respecto a otras alternativas es su falta de liquidez, ya que no podremos recuperar el dinero hasta la jubilación –existen otros motivos como el desempleo de larga duración, pero no son muchos-.

Fondos de inversión: otra alternativa de las clásicas que cuenta con la ventaja fiscal de que no habrá que pagar impuestos por los beneficios siempre que los reinvirtamos en un nuevo fondo de inversión. Esta capacidad de diferir el pago de impuestos permitirá que el capital acumulado crezca de forma rápida. El atractivo de los fondos es que permiten diversificar nuestra inversión porque invierten en multitud de activos y elegir el ratio rentabilidad-riesgo que deseemos en cada momento. De nuevo, bastará con ‘mover’ el dinero de un fondo a otro para rebalancear el riesgo que deseamos correr. Además, cuentan con la ventaja adicional de que será posible recuperar el dinero en cualquier momento.

Bolsa: en realidad todos los activos descritos anteriormente invierten en el mercado bursátil, pero otra alternativa es hacerlo por nuestra cuenta y riesgo. El riesgo de la inversión bursátil es elevado, puesto que se puede perder todo el dinero, aunque esto es algo que también podría ocurrir con planes de pensiones y fondos de inversión no garantizados. Además, siempre se puede mitigar en cierto sentido el riesgo si se optan por acciones más conservadoras o con un historial sin grandes subidas o bajadas. Lo que no está asegurado ni mucho menos es la rentabilidad y en cuanto a la liquidez, es posible retirar el dinero en cualquier momento, aunque esto implicará en muchos casos asumir pérdidas. La inversión directa el bolsa puede ser un gran complemento a las otras alternativas como medida para tomar el pulso al mercado –nunca está de más probar, aunque sólo sea para saber lo que se siente-, como vehículo para asumir un riesgo adicional buscando también una rentabilidad adicional y porque, como suele decirse, a largo plazo la bolsa siempre sube –ojo con los dichos, que no siempre se cumplen-.

Seguros de vida y ahorro: son otro clásico que en los últimos años han vuelto a tomar fuerza de la mano los PPA. La ventaja estriba en que sí ofrecen una rentabilidad garantizada y cuentan con una fiscalidad positiva. Además, el dinero se puede recuperar en cualquier momento, si bien de hacerlo demasiado pronto no se podrá disfrutar por completo de las ventajas del producto. Lo que sí es más limitada es la rentabilidad, pues se trata de un producto eminentemente conservador.

ETFs: se podrían incluir en el apartado de bolsa, pero bien merece la pena tratarlos de forma separada. Los ETF son fondos de inversión que cotizan como si se tratase de acciones. La ventaja obvia es que permiten acceder al tipo de diversificación que ofrece un fondo de inversión, pero con las ventajas de la liquidez inmediata de las acciones. Sin embargo, su poder estriba en su capacidad para replicar índices enteros, lo que permite acceder de un solo ‘golpe y plumazo’ a todo el Ibex 35, por poner un ejemplo.

Entre las opciones hemos preferido no incluir los depósitos porque, si bien se puede concatenas un depósito tras otro, la obligación de tributar a vencimiento y su escasa rentabilidad hacen que no sean el mejor vehículo para ahorrar a largo plazo.

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Los PPI frente a los PPA: ventajas y desventajas

A la hora de ahorrar para la jubilación existen diferentes alternativas. En la mayoría de casos estamos hablando de productos financieros compatibles entre ellos que se complementan de una forma u otra para establecer al final una cartera de inversión equilibrada. Esto no quiere decir que debamos contratarlos todos, ni mucho menos, y precisamente por eso se suelen realizar comparativas entre las alternativas más parecidas entre ellas. En este caso le ha llegado el turno a los Planes de Pensiones Individuales (PPI) y los Planes de Previsión Asegurados.

los ppi frente a los ppa

 

En ambos casos estamos hablando de productos pensados para el ahorro a largo plazo, aunque cada uno con características lo suficientemente diferenciadoras como para que merezca pena enfrentarlos.

Ventajas y desventajas de los PPI

Los planes de pensiones individuales son el vehículo de ahorro para la jubilación por excelencia. Su principal ventaja reside en su fiscalidad, que está diferida al momento de la jubilación o las contingencias que figuren en el plan. Eso quiere decir que no habrá que pagar impuestos hasta ese momento.

A esto hay que añadir la posibilidad pagar menos en la declaración de la renta por las aportaciones que hagamos al plan de pensiones. Estas permiten reducir la base imponible de IRPF en función de la edad del partícipe y su nivel de ingresos. Los límites son los siguientes:

  • Menores de 50 años. La menor de las siguientes cantidades: 10.000 euros o el 30% de su base imponible.
  • Mayores de 50 años. La menor de las siguientes cantidades: 12.500 euros o el 50% de su base imponible.

Además, la estructura del sistema de planes de pensiones también permite cambiar de plan sin tener que pagar impuestos.

Por último, cabe mencionar la sencillez para acceder a las cifras de rendimiento de cada plan y la enorme oferta que cuenta con planes para todos los gustos.

Las desventajas se pueden resumir en una palabra: falta de liquidez. Dicho de otra forma, el dinero invertido no se puede recuperar hasta la jubilación, por lo que es un capital ‘secuestrado’ hasta cierto punto.

A esto hay que añadir que, salvo en los planes de pensiones garantizados, el dinero que se aporta no está seguro y que la entidad no garantiza que se recuperará el 100% del capital aportado.

Ventajas y desventajas de los PPA

Lo primero que debemos tener en cuenta es que un PPA es un seguro de ahorro y previsión que cubre la contingencia de jubilación y adicionalmente las de invalidez o fallecimiento.

Lo que define a los PPA frente a los planes de pensiones es que estos están obligados a garantizar un tipo de interés fijo en el momento de la contratación  a la que, evidentemente, se puede añadir un tipo variable en función de diferentes elementos.

Entre sus ventajas, también figura una fiscalidad positiva que permite reducir la base imponible del IRPF en la misma medida que los planes de pensiones.

Las desventajas también se centran en su falta de liquidez, ya que el dinero no se podrá rescatar hasta el momento de la jubilación –existen, como con los planes de pensiones, algunas excepciones-. A esto hay que añadir una rentabilidad menor que la que ofrecen los planes de pensiones, si bien es cierto que en este caso el dinero invertido está asegurado, así como la exigua rentabilidad.

Ahora que ya conoces ambos productos ¿Con cuál te quedas?

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