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Los PIAS han dejado de ser un producto sólo para conservadores

El término Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS está ligado al ahorro conservador. Durante años las entidades financieras han tratado este producto de ahorro para la jubilación como una fórmula garantizada de complementar la pensión pública. Muchos lo siguen haciendo a costa de perder rentabilidad, pero hay quienes han ido más allá.

La realidad de los PIAS es que se trata de un producto muy versátil que se podría incluso definir como la alternativa líquida a los planes de pensiones. Un PIAS puede adaptarse a cualquier perfil de ahorrador, desde el más moderado hasta el más dinámico que invierte a largo plazo y quiere una alta rentabilidad para sus ahorros.

Los números hablan por sí mismos. La cesta más agresiva del Estrategia 5 de Aegon gana casi un 9% en lo que va de año, por ejemplo, pero hay rentabilidades para todos los gustos en función del objetivo de cada usuario.

¿Cómo funciona un PIAS para ofrecer rentabilidad?

Los PIAS conservadores garantizan la inversión apostando por la renta fija y por emisiones en las que saben de antemano cuánto cobrarán por el cupón. El problema es que el beneficio en este caso siempre será limitado.

Los PIAS más dinámicos y versátiles funcionan como de forma diferente. Invierten en cestas de fondos de inversión bien diversificadas, lo que les permite maximizar el beneficio que obtienen reduciendo riesgos y adaptándose a las necesidades del ahorrador a largo plazo. En este sentido no se diferencia de un fondo de pensiones o un fondo de inversión, por ejemplo.

Lo que sí que cambia es la fiscalidad, que les permite estar prácticamente exentos del pago de impuestos una vez cumplidos 5 años desde la inversión. Además, como con cualquier plan, se puede cambiar el dinero de PIAS sin tener que tributar.

A la hora de contratar un PIAS hay dos cosas que debes vigilar. La primera son los gastos de gestión que pagas, que pueden suponer un 60% de la póliza en los casos más extremos. La segunda es cómo se estructura el beneficio garantizado, en caso de estarlo. Y es que una de las supuestas fortalezas de los PIAS es que el benefioio puede estar garantizado, pero siempre lo estará como un porcentaje del capital. Para que lo ejtiendas mejor, si se publicita una rentabilidad del 7% pero luego resulta que sólo aplica al 25% de la póliza, esto quiere decir que la rentabilidad real se quedará en un 1,75%, mucha diferencia.

No caigas en estas pequeñas trampas y tendrás en el PIAS el producto ideal para ahorrar de forma automática para tu jubilación.

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¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Seguros de ahorro y planes de pensiones ayudan a ahorrar para la jubilación. Te damos las claves para saber cuál es mejor para ti.

¿Seguro de ahorro o plan de pensiones?

Dentro de los productos destinados a la jubilación probablemente los planes de pensiones sean los más conocidos, esto no significa que no existan otras opciones como por ejemplo los seguros de ahorro. A la hora de elegir resulta interesante conocer las diferencias entre un seguro de ahorro o un plan de pensiones, ya que ambas opciones pueden resultar más adecuadas en unos casos que en otros.

Los planes de pensiones han sido probablemente el instrumento más extendido de ahorro para la jubilación en las últimas décadas, sin embargo, el crecimiento del seguro de ahorro como alternativa para la jubilación ha sido muy elevado desde finales de la pasada década, aumentando de manera casi exponencial el número de asegurados.

Esto no es casualidad. Los seguros de ahorro para la jubilación presentan algunas particularidades que los hacen muy competitivos y en algunos casos más adecuados incluso los planes de pensiones.

En cualquier caso debemos tener en cuenta que existen diferentes modelos de seguro de ahorro, por lo que cuando realizamos una comparativa, está siempre debe tener en cuenta el modelo al que nos referimos en concreto. En este caso vamos a distinguir tres grupos comenzando por los PPA o planes de previsión asegurados.

Plan de pensiones o PPA

Dentro de un plan de previsión asegurado encontramos un producto muy similar a un plan de pensiones. En inicio se trata de un seguro de vida comercializado a través de redes bancarias, redes de agentes las aseguradoras y corredores de seguros.

Muestra el mismo modelo de liquidez condicionada y la misma fiscalidad que los planes de pensiones, aunque se diferencia de estos en la ausencia de riesgo ya que es un producto que siempre viene a garantizar el capital aportado más una rentabilidad pactada que viene a fijarse en función de la situación de los mercados financieros y de los costes de dichos mercados.

Los PPA y los planes de pensiones de algún modo son autoexcluyentes basando su gran diferencia en el hecho de la seguridad de no perder dinero en ningún caso en un PPA, algo que no pueden ofrecer todos los planes de pensiones.

Ojo, es importante que tengamos en cuenta que un plan de previsión asegurado no es un plan de pensiones garantizado. La duración del seguro de ahorro se va a ajustar siempre a la necesidad y demanda del cliente, sin embargo, los planes de pensiones garantizados poseen una vida previa establecida de antemano, donde, pasado el periodo de garantía la rentabilidad garantizada puede ser modificada.

Plan de pensiones o PIAS

Si en el caso de los PPA veíamos como estos resultaban auto excluyentes en relación a los planes de pensiones, sumando los importes hasta el límite permitido. En el caso de los Planes Individuales de Ahorro Sistemático, otro modelo de seguro de ahorro, el ahorrador va a poder realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales o extraordinarias) con límites independientes sobre los topes ya establecidos para los planes de pensiones o los PPA.

En este caso, es posible ya que, de manera legal, el dinero que se acumula viene a cobrarse a través de las denominadas rentas vitalicias con sus ventajas fiscales propias.

Por tanto en este caso no debiéramos hablar de la confrontación entre este modelo de seguro de ahorro y el plan de pensiones ya que pueden ser (de hecho son) perfectamente complementarios.

Entendido como complemento de un plan de pensiones o de un plan de previsión asegurado, el PIAS, como seguro de vida que es, viene a ofrecer un capital en caso de fallecimiento del tomador del seguro, ofreciendo a la vez una rentabilidad sobre el dinero aportado fijada de antemano (muy relacionada con la deuda pública ya que habitualmente la inversión se dirige hacia este apartado) y, no se encuentra ligado a la jubilación, esto significa que el rescate del dinero puede ser anterior al momento de la jubilación, aunque hay que fijarse en el periodo de tiempo mínimo para poder obtener las ventajas fiscales del rescate en forma de renta vitalicia (10 años)

Los seguros de rentas

Los seguros de rentas, a diferencia de los planes de pensiones, no aplican las ventajas fiscales durante el periodo de ahorro, sino que lo hacen en el momento del cobro de la prestación, es decir en este caso en el momento de la jubilación.

Este tipo de ahorros suelen orientarse a la aportación de una imposición única (que puede ser posteriormente ampliada) a través de la cual se viene a percibir una renta mensual pactada. Por ejemplo, en el caso de los PIAS, el rescate del ahorro realizado durante la vida del producto se convierte en una renta vitalicia de este modo.

Uno de los problemas de este tipo de ahorro es la falta de liquidez, si lo comparamos con los planes de pensiones vemos que estos tienen una liquidez restringida a situaciones concretas (enfermedad grave, fallecimiento, paro prolongado o amenaza sobre embargo de la vivienda hipotecada) en el caso de los seguros de rentas, este rescate aun siendo posible suelen encontrarse muy penalizado por las aseguradoras.

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Mantener el nivel de vida tras la jubilación

Imaginamos la jubilación como una liberación definitiva del trabajo no deseado. Así, quien aborrece su empleo pensará en dejarlo de lado de un día para otro, mientras que quien es un apasionado de su profesión, querrá quitarse las albores que menos le aportan. Lo que no pensamos es cómo cuadrar esa disminución de ingresos con el nivel de vida deseado.

Mantener el nivel de vida tras la jubilación

En un entorno de incertidumbre sobre el sistema español de la Seguridad Social es más posible que las pensiones públicas se recorten a que suban. Lógicamente, resulta complicado adivinar hasta dónde llegará la caída, pero sí resulta fácil ver que de aquí a 10 años el poder adquisitivo de los jubilados españoles será menor.

Sólo hace falta ver la llamada tasa de sustitución del salario frente de a las pensiones y cómo en España apenas alcanza el 75% de los ingresos previos a la jubilación, un porcentaje muy superior al de otras economías de la zona, para adivinar que la actual situación de las pensiones públicas no es sostenible a largo plazo. Independientemente del montante final de los recortes, se hace necesario conseguir ingresos extra si se quiere mantener el nivel de vida.

Además, las propias limitaciones del sistema público de pensiones asegura que quien haya ganado más de 35.000 euros anuales tenga que buscar otros ingresos. Y es que con una pensión máxima de 2554,49 euros en 14 pagas ese es el umbral en el que la pensión no alcanzará en ningún caso a los ingresos previos.

Y ahora que parece claro que serán necesarios otros ingresos para mantener el nivel de vida, lo que queda es planearse cómo conseguirlos y en qué punto del camino estamos. Lo primero será ver si ahorramos lo suficiente, es decir, qué porcentaje de nuestros ingresos destinamos cada mes al ahorro y que de forma ideal debería superar el 10%.

Aclarado este punto es necesario hablar de inversiones y otras alternativas para generar ingresos más allá del trabajo como venimos entendiéndolo. En este sentido, comenzaremos con las inversiones para la jubilación, donde existe una gran variedad de productos financieros. Estos son algunos de los más enfocados al ahorro a largo plazo:

Planes de pensiones: son el producto más mencionado cuando se habla de jubilación y están específicamente ideados para el ahorro a largo plazo. De forma muy básica, se puede decir que un plan de pensiones invierte en unos determinados productos de acuerdo a perfil de cada persona para tratar de rentabilizar el dinero que esta aporta. Su ventaja es que por una parte permiten pagar menos impuestos y por otra, su fiscalidad está diferida al momento del rescate. Dicho de otra forma, no tendrás que pagar impuestos hasta recuperar el dinero. En su contra, que no podrás recuperar el capital hasta pasados 10 años de la primera aportación a partir de 2015 -ahora mismo es hasta la jubilación- y que la fiscalidad de su rescate no es especialmente buena. Además, el dinero no está garantizado.

PIAS: la versión garantizada de los planes de pensiones, donde se realizan aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad mínima garantizada y otra condicionada. Su fiscalidad, idéntica a la de los planes de pensiones.

PPA. Los Planes de Previsión Asegurados son un seguro de ahorro a través del cual se van realizando aportaciones al seguro, que ofrece una rentabilidad mínima y una serie de bonos por la permanencia en el mismo. El dinero se podrá rescatar y disfrutar de importantes ventajas fiscales pasados 5 años.

Fondos de inversión. El ‘enemigo’ de los planes de pensiones. Su funcionamiento en cuanto a la dinámica de inversión es similar, sólo que no tienen restricciones en cuanto al rescate y se pueden recuperar en cualquier momento. El traspaso entre fondos también está exento, de forma que es posible saltar de uno a otro y diferir el pago de impuestos hasta el final. En este caso tributan dentro de las rentas del ahorro y sólo por las ganancias generadas.

Acciones. La opción más arriesgada, pero no tanto si se aplica la máxima de que a largo plazo la bolsa siempre sube. El problema es que la volatilidad -las subidas y bajadas- pueden hacer que el momento de recuerar el dinero coincida con un momento de caídas. Además, el dinero no está asegurado. Una alternativa a las acciones tradicionales son los fondos indexados.

Letrasl del Tesoro. Si lo tomamos con un depósito renovable, donde sólo aspiramos a cobrar el cupón, pueden ser un buen elemento a complementar loa pensión.

Inversiones al margen las otras alternativas pasan por ser capaz de generar ingresos pasivos a través de negocios o de la explotación del patrimonio como pueda ser una casa en alquiler. Hacer de tu hobbie un trabajo o abrir un negocio en internet que no requiera excesiva dedicación también pueden ser grandes alternativas.

Y tú ¿Cómo piensas mantener tu nivel de vida al jubilarte?

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Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

La reforma fiscal que entrará en vigor en 2015 ha dado un vuelco al sector del ahorro y la inversión. Planes de pensiones, PIAS, Fondos de inversión, PPAs, depósitos… ¿Quién sale ganando y quién perdiendo con los cambios?

Qué productos han salido ganando con la reforma fiscal

Desde la fiscalidad general del ahorro hasta las restricciones a determinados productos concretos. La reforma fiscal que nos espera a partir de 2015 afecta a todo el ámbito de la inversión y el ahorro, sobre todo a largo plazo.

Lo primero que debemos saber es que la nueva normativa apuesta por un modelo más escalonado en el pago de impuestos y que, con carácter general, pagaremos menos por los beneficios de nuestros ahorros. Esto se debe a que cambian los tramos de las rentas del ahorro, que pasan de los tres actuales a cuatro al tiempo que se rebajan los tipos.

La siguiente tabla muestra la evolución, que será gradual y finalizará en 2016.

Pero una cosa es que todos se beneficien de la medida y otra que algunos obtengan más ventajas que otros. Y es que la reforma fiscal introduce además cambios concretos para algunos vehículos de ahorro. Vamos a repasar cuáles son y quien sale ganando o perdiendo con el nuevo escenario impositivo.

Depósitos → Sin cambios en el horizonte, no salen ni más beneficiados ni perjudicados que el resto. Como todos, se aprovecharán de unos tipos más bajos, pero no hay nada más que afecte a sus fortalezas o debilidades como vehículo de inversión. Eso sí, deberán enfrentarse a un nuevo competidor en los Planes de Ahorro 5 de los que hablaremos más tarde.

Fondos de inversión → Ven mejora su fiscalidad frente a los planes de pensiones al mantenerse todas sus ventajas y, sobre todo, la exención de tributar por los beneficios cuando se reinvierten en otro fondo. Además, se benefician de la rebaja general sobre las rentas del ahorro.

Planes de pensiones – Reciben una de cal y otra de arena que, si dejamos de lado las cifras medias de inversión, los colocarían del lado de los perdedores. Por un lado se pone fin a su endémica falta de liquidez. La reforma permitirá retirar el capital una vez hayan transcurrido 10 años desde la inversión. A cambio, se restringen sus beneficios, de forma que ahora sólo se podrán reducir de la base imponible 8.000 euros, sin tener en cuenta ninguna franja de edad.

Acciones → Mejoran por el simple hecho de que se eliminan las restricciones temporales para compensar pérdidas y para tributar como renta del ahorro o al tipo marginal.

Dividendos → Aunque no son un producto de inversión en sí mismo, merece la pena dedicarles su apartado particular. Son quizás los grandes perjudicados, pues la reforma elimina el límite de 1.500 euros de exención en el pago de dividendos. A partir de 2.105 habrá que pagar impuestos por todo el dinero que se gane por esa vía.

ETFs → Como el resto de productos, mejora en términos generales.

PPA y nuevo Plan Ahorro 5 → Mejora su liquidez, pues ahora sólo habrá que esperar 5 años para poder disfrutar de exenciones a la hora de retirar el dinero. Sin embargo, está por ver cómo le afectará la llegada de los nuevos Planes de Ahorro 5, que se pueden estructurar como cuentas corrientes o como planes de vida.

Renta fija → los bonos y letras del tesoro se quedan, en términos generales, como estaban.

Vivienda-> Aunque muchos todavía no lo ven como una inversión, lo es. Quienes estén pensando en comprar vivienda para alquilar a terceros, deben saber que mantiene intacto su atractivo y sus ventajas en forma de reducciones del 60% por los beneficios obtenidos por el común de los inquilinos –los menores de 30 años permiten aplicar una reducción del 100%-.

Y ahora que ya sabes cómo tributa cada uno ¿Con cuál te quedas?

 

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Cómo cambian los PIAS con la reforma fiscal

La reforma fiscal trae importantes cambios en el ámbito del ahorro y los impuestos que pagamos por nuestras inversiones. Además de la cuantía concreta que deberemos abonar a Hacienda, también hay variaciones en las ventajas fiscales y condiciones de varios productos. Los PIAS y los planes de pensiones son unos de los más afectados.

Cómo cambian los PIAS con la reforma fiscal

A la hora de invertir casi tan importante como la rentabilidad y nivel de riesgo que ofrece cada producto son los impuestos que habremos de pagar con cada uno de ellos. La fiscalidad es, por ejemplo, uno de los principales motivos por lo que la gente ha venido invirtiendo en planes de pensiones o por el que un fondo de inversión es más atractivo que una acción -cuestiones de diversificación al margen-.

La reforma fiscal que entrará en vigor en 2015 supone un importante cambio den la fiscalidad el ahorro y de nuestras inversiones y afecta especialmente a PIAS y planes de pensiones.

¿Qué es un PIAS?

Un PIAS o Plan Individual de Ahorro Sistemático es una alternativa más conservadora a los planes de pensiones garantizados. Se trata de un seguro de ahorro que ofrece una rentabilidad garantizada y al que el ahorrador puede ir realizando aportaciones periódicas (habitualmente éstas tienen carácter mensual) que irán generando unos rendimientos mínimos pactados de antemano.

El dinero de un PIAS se puede retirar en cualquier momento, pero si se conserva durante 10 años se podrá beneficiar de una serie de reducciones en el IRPF en función también de la edad del partícipe, tal y como muestra la siguiente tabla.

En caso de retirar el dinero antes de estos cinco años, el rendimiento generado tributará como el de cualquier otro producto del ahorro a los tipos vigentes en ese momento y que para la renta 2014 son los siguientes.

Además, conviene recordar que existe una inversión máxima de 8.000 euros anuales en este tipo de producto y que será independiente de la realizada en planes de pensiones y PPAs.

Cómo cambia la tributación en 2015

A partir de 2015 la fiscalidad de estos productos cambia radicalmente y pasan a emparejarse con lo nuevos Planes de Ahorro 5. Esto quiere decir que el periodo para disfrutar de ventajas fiscales se reduce a la mitad, de diez a cinco años.

Así, quienes quieran realizar aportaciones podrán seguir haciéndolo, sabiendo que podrán recuperar su dinero con las ventajas fiscales pasados los 5 años y no la década completa.

SI por lo que sea optan por rescatar el capital antes de que hayan pasado cinco años desde la primera aportación deberán tributar a los siguientes tipos en 201 y 2016.

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PIAS: ventajas y desventajas

Los planes de pensiones no son la única fórmula de ahorro a largo plazo. El mercado ofrece una increíble variedad de productos de inversión que nos permitirán formar una cartera equilibrada y juntar un capital para nuestra jubilación. Entre estas alternativas figuran los PIAS, acrónimo de Planes Individuales de Ahorro Sistemático, que son una fórmula de inversión-ahorro ideal para perfiles inversores de bajo riesgo.

PIAS: ventajas y desventajas

El funcionamiento de un PIAS es, de forma resumida el siguiente: se trata de un seguro de vida a través del cual el usuario se compromete a realizar una serie de aportaciones periódica –también existe la opción de aportaciones únicas anuales pero está menos extendida- por las que se le asegura un interés mínimo y la posibilidad de beneficios por encima de ese rendimiento mínimo pactado. A partir de ahí, el PIAS invertirá en los productos y activos que considere oportuno para conseguir su objetivo.

Aclarado este punto, veamos las ventajas y desventajas del PIAS como vehículo de ahorro a largo plazo.

Ventajas de los PIAS

La ventaja más evidente de un PIAS es la seguridad, ya que ofrece un rendimiento mínimo garantizado algo que no hacen, por ejemplo, la mayoría de planes de pensiones o fondos de inversión.

A esto hay que añadir su liquidez. A diferencia de lo que ocurre con los planes de pensiones, un PÏAS se puede rescatar en cualquier momento, aunque también es cierto que existen importantes comisiones y cortapisas para hacerlo y que muchas aseguradoras incluyen un periodo de dos o tres años en los que no se podrá sacar ese dinero. En este sentido, lo que es una ventaja frente a los planes de pensiones no lo es tanto al compararlo con otras alternativas de inversión a largo plazo como los fondos de inversión.

En el apartado de pros también cabe mencionar la ventajosa fiscalidad de los PIAs que, sin llegar a las cotas de los planes de pensiones, sí que presenta beneficios adicionales en el momento del rescate, siempre y cuando hayan pasado por lo menos diez años desde el momento de su contratación. En este caso, tributará como pensión vitalicia inmediata y disfrutará de importantes reducciones fiscales en función de la edad del cliente al contratar el PIAS, según figura en la siguiente tabla:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayor de 70 años: 8%

En caso de no alcanzar los 10 años de contratación o de retirada prematura del dinero, las ganancias tributarán como las de cualquier otro producto financiero.

Desventajas de los PIAS

Lógicamente no todo podía ser positivo. Los PIAS tienen su contrapartida y la más importante es su rendimiento. Dicho de otra forma, las ganancias mínimas son más que limitadas.

Además, sólo se puede contratar un PIAS por persona y la inversión no podrá superar los 8.000 euros al año y los 240.000 para la vida total del producto.

¿Qué os parecen los PIAS? ¿Mejora lo que ofrece un plan de pensiones?

Imagen por Flickr por xornalcerto


Fiscalidad, PIAS · Escrito por el 16/04/14


Cinco alternativas de ahorro a largo plazo

A la hora de planificar nuestras finanzas personales existen diferentes horizontes temporales de actuación que debemos tener en cuenta. Es decir, podemos ahorrar o invertir en el corto plazo pensando en qué tipo de vacaciones queremos disfrutar el próximo año o en el nuevo televisor de plasma que deseamos comprar. También podemos poner la vista en el medio plazo y ahorrar para cambiar de coche, redecorar la casa o pagar los estudios universitarios de nuestros hijos –más si pensamos que pueden terminar en una universidad privada-. Por último, podemos pensar a largo plazo  en gastos relacionados con nuestra jubilación o, en el caso de los más jóvenes, la futura compra de una vivienda, para la que conviene ahorrar durante bastantes años para contar con una entrada sólida.

Cinco alternativas a de ahorro a largo plazo

En este caso vamos a centrarnos en este último tramo, el ahorro a largo plazo. Para analizar los productos habrá que tener en cuenta tres variables: el riesgo, la rentabilidad y la liquidez. El primero se refiere a la posibilidad de perder todo o parte del capital, el segundo a las ganancias previstas o fijadas y el tercero a la posibilidad de retirar el dinero en cualquier momento. Una cartera bien estructurada contará con productos que asuman más y menos riesgo y, por lo tanto ofrezcan, más o menos rentabilidad, pero sobre todo, con vehículos de inversión que combinen una liquidez total con otros que no lo sean tanto.

Vamos a analizar cinco alternativas de ahorro a largo plazo que, combinadas entre sí, ofrezcan un buen equilibrio entre estos tres elementos:

Planes de pensiones: como ya hemos comentado en multitud de ocasiones, estamos ante el producto estrella para el ahorro a largo plazo, no tanto porque sea el mejor, sino por ser el más típico. Su gran ventaja es su positiva fiscalidad en lo que a las aportaciones se refiere, que permiten pagar menos impuestos dependiendo del dinero invertido.  Por el contrario, su rescate es más gravoso en términos fiscales.  Los planes de pensiones nos permitirán elegir la relación riesgo-beneficio que deseemos dependiendo del tipo de plan contratado y, además, podremos ir variando este dato simplemente con ‘saltar’ de un plan a otro. Su gran hándicap respecto a otras alternativas es su falta de liquidez, ya que no podremos recuperar el dinero hasta la jubilación –existen otros motivos como el desempleo de larga duración, pero no son muchos-.

Fondos de inversión: otra alternativa de las clásicas que cuenta con la ventaja fiscal de que no habrá que pagar impuestos por los beneficios siempre que los reinvirtamos en un nuevo fondo de inversión. Esta capacidad de diferir el pago de impuestos permitirá que el capital acumulado crezca de forma rápida. El atractivo de los fondos es que permiten diversificar nuestra inversión porque invierten en multitud de activos y elegir el ratio rentabilidad-riesgo que deseemos en cada momento. De nuevo, bastará con ‘mover’ el dinero de un fondo a otro para rebalancear el riesgo que deseamos correr. Además, cuentan con la ventaja adicional de que será posible recuperar el dinero en cualquier momento.

Bolsa: en realidad todos los activos descritos anteriormente invierten en el mercado bursátil, pero otra alternativa es hacerlo por nuestra cuenta y riesgo. El riesgo de la inversión bursátil es elevado, puesto que se puede perder todo el dinero, aunque esto es algo que también podría ocurrir con planes de pensiones y fondos de inversión no garantizados. Además, siempre se puede mitigar en cierto sentido el riesgo si se optan por acciones más conservadoras o con un historial sin grandes subidas o bajadas. Lo que no está asegurado ni mucho menos es la rentabilidad y en cuanto a la liquidez, es posible retirar el dinero en cualquier momento, aunque esto implicará en muchos casos asumir pérdidas. La inversión directa el bolsa puede ser un gran complemento a las otras alternativas como medida para tomar el pulso al mercado –nunca está de más probar, aunque sólo sea para saber lo que se siente-, como vehículo para asumir un riesgo adicional buscando también una rentabilidad adicional y porque, como suele decirse, a largo plazo la bolsa siempre sube –ojo con los dichos, que no siempre se cumplen-.

Seguros de vida y ahorro: son otro clásico que en los últimos años han vuelto a tomar fuerza de la mano los PPA. La ventaja estriba en que sí ofrecen una rentabilidad garantizada y cuentan con una fiscalidad positiva. Además, el dinero se puede recuperar en cualquier momento, si bien de hacerlo demasiado pronto no se podrá disfrutar por completo de las ventajas del producto. Lo que sí es más limitada es la rentabilidad, pues se trata de un producto eminentemente conservador.

ETFs: se podrían incluir en el apartado de bolsa, pero bien merece la pena tratarlos de forma separada. Los ETF son fondos de inversión que cotizan como si se tratase de acciones. La ventaja obvia es que permiten acceder al tipo de diversificación que ofrece un fondo de inversión, pero con las ventajas de la liquidez inmediata de las acciones. Sin embargo, su poder estriba en su capacidad para replicar índices enteros, lo que permite acceder de un solo ‘golpe y plumazo’ a todo el Ibex 35, por poner un ejemplo.

Entre las opciones hemos preferido no incluir los depósitos porque, si bien se puede concatenas un depósito tras otro, la obligación de tributar a vencimiento y su escasa rentabilidad hacen que no sean el mejor vehículo para ahorrar a largo plazo.

Imagen de Flickr por anieto2k



Llegan las ofertas para cambiar de plan ¿Qué hacemos?

Noviembre y diciembre son los dos meses del año donde más protagonismo adquieren los planes de pensiones y el resto de productos de ahorro a largo plazo. El motivo no es otro que la puesta en marcha por parte de bancos y aseguradoras de su maquinaria comercial para  vender este tipo de inversiones aprovechando su ventajosa fiscalidad. Y es que con la cercanía del final de año, buena parte de los ahorradores busca fórmulas para rebajar su factura fiscal y los planes de pensiones parten en una posición preferente, especialmente tras el final de la deducción por adquisición de vivienda habitual.

ofertas de traspaso de plan de pensiones

Conviene recordar que las cantidades destinadas a planes de pensiones, PPAs y PIAs permite reducir la base imponible de IRPF y, por lo tanto, pagar menos impuestos en la declaración de la renta.

Las entidades financieras se basan en esta ventaja para promoverlo como fórmula de ahorro a largo plazo y es en este periodo cuando se pueden ver ofertas más atractivas por contratar o cambiar de plan de pensiones. Las propuestas son de lo más variado y suelen contar con incentivos adicionales más allá de la propia rentabilidad del plan de pensiones. Estas suelen tener la forma de dinero en efectivo por el traspaso del plan o de regalos en función de la cantidad adicional aportada.

Este último es el caso de Aegon, que premia a quienes traspasen su plan o PPA a la entidad y realicen una aportación adicional con diferentes regalos dependiendo del dinero adicional que destinen al plan. Estos van desde un teclado con funda para iPad o una tarjeta gasolina hasta  todo un Apple Mac Book Air. Quienes lo prefieran también pueden acceder a remuneraciones especiales del 3,5% a un año o del 4% hasta 2024 sobre el importe traspasado dependiendo del tipo de PPA contratado, como explican en esta oferta.

¿Qué hacer en estos casos? ¿Es recomendable cambiar de plan de pensiones? Lo cierto es que no hay una respuesta totalmente acertada. No hay que cerrarse nunca al cambio, ya que este puede suponer unos ingresos extra, como hemos visto –pero cuidado, que habrá que pagar impuestos en IRPF sobre ellos-. Sin embargo, esta posibilidad no debe ser la única que guíe nuestra decisión.

Antes de acceder a cambiar de plan hay que valorar las siguientes cuestiones:

  1. Rentabilidad y balance histórico de la oferta: ¿Estamos ante un plan de pensiones recién creado? ¿Qué resultados ha ofrecido en el pasado?
  2. Comisiones: ¿Cuáles son las comisiones del nuevo plan? ¿Superan a las que ya estamos pagando? ¿Se ‘comen’ los posibles beneficios?
  3. La entidad financiera: es algo que rara vez pensamos, pero que no deja de ser importante ¿Es una gestora de nueva creación? ¿Cuál es su tamaño? ¿Qué seguridad ofrece?
  4. El gestor del plan o asesor personal: ¿Quién se encargará de atendernos en la oficina? ¿Será siempre el mismo asesor?
  5. Compromiso de permanencia: ¿Exige el nuevo plan algún tipo de compromiso de permanencia?

Será la respuesta a estas preguntas la que determine si debemos o no cambiar el plan de pensiones, aunque siempre que nuestra decisión esté documentada e informada habremos cumplido con nuestra parte del trabajo. Después, podremos acertar o no, pero por lo menos debemos tomar una determinación con datos que la respalden.

Y vosotros ¿habéis empezado a recibir este tipo de ofertas?

Imagen – Håkan Dahlström en Flickr



Como completar la inversión en planes de pensiones

Los planes de pensiones son, sin duda, el producto estrella para preparar la jubilación. Sin embargo, existen alternativas a los planes de pensiones que conviene tener en cuenta no tanto para evitar ahorrar en los mismos sino para completar nuestro plan de ahorro.

cómo elegir bien

 

Y es que una de las máximas de la inversión es aprender a diversificar, es decir, no poner todos nuestros ahorros en un solo sitio ni en un solo tipo de producto. Las claves para completar la inversión en planes de pensiones pasa por buscar productos que complementen a estos, con características diferentes.

En este sentido, una de las máximas pasaría por buscar productos líquidos, que a diferencia de los planes de pensiones sí permitan retirar el dinero en cualquier momento. De esta forma estaremos cubiertos ante eventuales necesidades de capital a corto plazo. Una de las mejores alternativas en este punto serían los fondos de inversión, con un funcionamiento similar al de un fondo de pensiones pero en el que se puede recuperar el dinero en cualquier momento.

Del mismo modo, se puede buscar una rentabilidad asegurada, algo que también puede lograrse a través de los planes de pensiones garantizados. En esta ocasión podemos recurrir a los Planes de Previsión Asegurados o PPAs cuya fiscalidad es similar a la de los planes de pensiones pero están obligados a ofrecer un rendimiento mínimo garantizado.

Para quienes realmente desean aprender a gestionar su capital completar los planes de pensiones con otras inversiones pueden ser un buen campo de pruebas. Eso sí, conviene tener en cuenta que las probaturas no se pueden hacer cuando queda poco tiempo para la jubilación, sino cuando todavía habrá margen pare recuperarse.  Una buena idea consiste en separar parte del dinero destinado a este ahorro con este fin.

A través de una gestión más personal de cierta parte del capital podremos invertir en acciones concretas y otro tipo de activos asumiendo algo más riesgo.

Y vosotros ¿Cómo complementáis vuestro plan de pensiones?



Alternativas de ahorro a los planes de pensiones

A la hora de hablar de ahorro para la jubilación quien más quien menos piensa en los planes de pensiones como la gran baza para asegurarse un complemento a la pensión del Estado. Sin embargo, el mercado ofrece una gama de productos financieros mucho más amplia que conviene estudiar.

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No se trata de dejar de lado los planes de pensiones, sino acercarnos a otras alternativas de inversión a largo plazo que pueden incluso complementar el dinero destinado a los planes. No en vano, uno de los consejos básicos a la hora de invertir es la necesidad de diversificar, es decir, no invertir todo el capital en un mismo producto ni en un mismo sector.

Estas son las principales alternativas de ahorro a los planes de pensiones:

  • Fondos de inversión: su estructura es similar a la de un plan de pensiones, que no funciona sino a través de un fondo de pensiones. La ventaja es que se puede retirar el dinero en cualquier momento y la desventaja es que no gozan de las ventajas fiscales de los planes de pensiones. Sin embargo sí tienen un tratamiento algo diferente al del resto de productos, ya que no será necesario pagar impuestos si el dinero que hemos ganado lo reinvertimos en otro plan de pensiones.
  • Planes de Previsión Asegurados o PPAs: su fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones y la diferencia en este caso es que el inversor siempre obtendrá una renta mínima y el 100% del capital invertido. Son, como su propio nombre indica, una garantía. En su contra que, como ocurre con los planes de pensiones, el capital no se podrá rescatar hasta la jubilación.
  • Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS: la ventaja radica en el que el dinero invertido se puede recuperar en cualquier momento, a lo que se unen exenciones fiscales para las ganancias generadas cuando se mantiene la inversión durante más de diez años. La mayoría de entidades garantizan el dinero invertido más una pequeña remuneración en el peor de los casos.
  • Seguros de jubilación: son la opción más personalizada. Su funcionamiento es similar al de los PIAS. Se pueden percibir después en forma de renta vitalicia, en cuyo caso parte del dinero no tributa al considerarse una devolución.
  • ETFs: la capacidad de los fondos cotizados para replicar índices y sectores los convierte en un vehículo de inversión relativamente fácil de manejar y que permite una buena diversificación de la cartera de inversión. No obstante, conviene aclarar que no es un producto de inversión específicamente pensado para el ahorro a largo plazo para la jubilación, como sí ocurre con los anteriores ejemplos.

La ventaja de estas opciones es que ninguna es excluyente de la otra y se pueden contratar diferentes tipos de productos para, por ejemplo, contar con ventanas de liquidez. Es decir, se puede destinar parte del ahorro a un plan de pensiones, sabiendo que ese dinero no se podrá tocar hasta la jubilación, y otra parte invertirla en un PIAS, que sí permite retirar el capital.