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Gurús de inversión o robots y fondos indexados ¿Quién gana la batalla de la rentabilidad?

¿Confiarías tu dinero a un gurú de las inversiones o lo harías a una herramienta de inversión automatizada? La respuesta no es tan fácil como pueda parecer.

De hecho, si echamos un vistazo al panorama inversor en los últimos años, dentro de los fondos de inversión veremos una importante pelea entre los denominados fondos de gestión pasiva y los de gestión activa.

El primero de los casos se trata de herramientas que busca la diversificación en fondos de bajo coste, mientras, que la gestión activa apuesta por la personalización en las decisiones inversoras por parte de gestores más o menos estrellas de la inversión.

Te adelantamos que la respuesta no es sencilla, porque ambas opciones tienen ventajas evidentes, pero también algunos inconvenientes a tener en cuenta.

La gestión pasiva

Si repasamos el mercado de fondos a nivel internacional y nos detenemos en Estados Unidos, veremos como esta guerra de momento parece que la están ganando los fondos de gestión pasiva.

No sólo porque ya suponen un elevado porcentaje de mercado en relación al conjunto de las inversiones, sino porque su crecimiento está siendo superior en los últimos años.

El motivo realmente es simple, estas herramientas de inversión funcionan a largo plazo y apuestan por carteras diversificadas que invierten en fondos indexados de bonos y acciones a partir de costes muy bajos. El concepto básico, se busca eliminar la figura del gestor y los costes de las comisiones que se generan, apostando en fondos que buscan replicar directamente el comportamiento del índice.

Aquí hay que tener en cuenta, efectivamente, que los objetivos de la mayoría de gestores es batir los índices, pero, se hacen muy complejo que esto se repita de manera constante. En el análisis a medio y largo plazo del gestor contra el índice, en la gran mayoría de casos gana el índice.

En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Reino Unido o Estados Unidos, la gestión pasiva está avanzando más lentamente aunque poco a poco va haciendo su hueco.

Sin embargo, seguimos eligiendo la gestión activa. Y esto básicamente es así porque, cuando la gestión activa es buena los resultados son mucho más visibles.

La gestión activa

El problema fundamental en la gestión activa, y por el que va creciendo la presencia de la gestión pasiva, son los llamados fondos de gestión activa falsos. Se trata de fondos que cobran realmente como si se tratara de fondos activos, pero, no son capaces en absoluto de batir a los índices.

Este modelo de falsa gestión activa lleva a que en nuestro país, por ejemplo, veamos un buen número de fondos de inversión referenciados al Ibex 35 que no han logrado batir al índice en los últimos años, y además, presentan unas condiciones de comisiones verdaderamente elevadas.

Sin embargo, no debemos olvidar que la gestión pasiva se alimenta mucho de los periodos alcistas como los últimos cinco años. Esto significa, que realmente, en los cambios de ciclo es donde advertiremos quién ha hecho sus deberes y quien no, y, aquellos buenos gestores activos, son una garantía generalmente de buenos resultados en el medio plazo combinado los periodos alcistas y bajistas.

Pero qué es mejor

No es una pregunta sencilla. Probablemente, en un marco como el actual, y teniendo en cuenta el tipo de evolución alcista de los mercados y un acceso más barato, para el pequeño inversor los fondos de gestión pasiva hayan sido y siguen siendo más interesantes.

Sin embargo, sin olvidar que los ciclos y los previsibles momentos bajistas, son el mejor caldo de cultivo para la gestión activa que apuesta, por ejemplo, por compañías por debajo del valor estimado, opciones que la gestión pasiva desechas ya que no discrimina el tipo de valores en los que invierte.

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Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

A la hora de plantear ingresos complementarios para tu jubilación existen opciones como el ahorro o el convenio especial con la Seguridad Social. Veamos los pros y contras de ambos modelos.

Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

Las herramientas que utilicemos para dar a nuestra jubilación y servicios complementarios son, como es fácil entender, muy importantes. La decisión sobre el tipo de modelo que queremos seguir en este sentido debe ser meditada, para ello conviene que conozcamos las características que diferencian las diversas opciones.

En este caso comparamos la opción del convenio especial ofrecido por la Seguridad Social con la posibilidad del ahorro a través de diferentes herramientas financieras.

El convenio especial con la Seguridad Social

Se trata de la opción que la Seguridad Social ofrece a determinados colectivos para realizar cotizaciones individuales que permitan subsanar faltas de cotización en el cálculo de sus pensiones. También es posible utilizar este convenio para reforzar las bases de cotización y por tanto mejorar el cálculo de la futura pensión.

Se trata de un convenio que, por ejemplo, ha encontrado los últimos años utilidad en aquellos trabajadores que tras agotar el subsidio de desempleo tenían todavía algunos años por delante antes de la jubilación. En este caso, por ejemplo, el trabajador podía hacerse cargo personalmente de las cuotas a la Seguridad Social manteniendo el importe de la pensión al cotizar en un período de tiempo que sirve de cómputo para el cálculo de dicha pensión.

El convenio depende, para sus aportaciones, de la base de cotización que la propia persona elija partiendo del mínimo de su categoría hasta el máximo de cada grupo. A la base que se haya elegido se aplicaría un 28,3% que corresponde a lo que va a cotizar la persona, con un coeficiente del 0,94.

Para una cotización mínima, en torno a los 1.000 euros la aportación al convenio especial sería en torno a los 280 euros mensuales.

Por sus propias características este tipo de convenios resulta adecuado para quienes hayan cotizado por bases máximas en los últimos años de vida laboral. En este perfil la falta de cotización previa a la jubilación va a tener un impacto muy elevado.

Para casos en los que las cotizaciones se acerquen más a los mínimos hay que analizar muy a fondo tanto la pensión de jubilación que nos quedará, sin realizar el convenio, como la que surgiría de la aportación. Puede que la diferencia no compense. Obviamente tampoco es un buen acuerdo para quienes mantienen mucha distancia con el momento de la jubilación ya que el periodo de aportaciones sería muy elevado.

En el fondo realmente lo que estamos es ante una suerte de inversión a partir de unas aportaciones que nos revertirán en un beneficio, que en este caso será la pensión estatal. Es importante pues tener en cuenta este tipo de beneficio, es decir, lo que diferencia una pensión de jubilación con y sin la aportación al convenio.

El ahorro para la jubilación

El ahorro buscando rentabilidad para complementar nuestra futura pensión de jubilación es, por otro lado, una opción abierta para todo tipo de perfiles.

En este modelo de buscar ingresos complementarios, elegimos una o varias herramientas financieras en las que aportamos nuestro dinero, bien de manera periódica y sistemática o bien a base de aportaciones únicas o en el tiempo.

De este modo, a través de estas herramientas buscamos obtener en el tiempo una rentabilidad que nos permita el complemento a nuestros ingresos ante la pérdida de poder adquisitivo que supone la pensión de jubilación.

Existe una enorme diversidad de herramientas para el ahorro cara a la jubilación. Desde productos como los fondos de inversión, más agresivos hasta productos garantizados como los seguros de ahorro o los planes de pensiones, que además presentan beneficios fiscales.

Cada producto cuenta con sus ventajas y desventajas que analizamos en este post y que debes conocer.

En conclusión

No son dos modelos que realmente deban compararse ya que incluso pueden llegar a ser complementarios. En el caso del convenio se trata de una herramienta destinada o bien a reforzar las futuras versiones o, mayormente, a cubrir las lagunas de cotización. Este supuesto es distinto al del financieros aporte a productos financieros específicos dedicados a la búsqueda de rentabilidad.

La mejor fórmula para hacer lo más conveniente es consultar con un experto que haga números y ponga las cosas en perspectivas. Aquí puedes contactar con uno.

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Fondos Garantizados vs depósitos estructurados vs Plan Ahorro Cinco

A la hora de invertir tu dinero deberías tener claro dónde podrías obtener una mayor rentabilidad. Nosotros te damos unas cuantas claves para que aciertes con tu elección.

Fondos Garantizados vs depósitos estructurados vs Plan Ahorro Cinco

No todos los productos financieros cumplen las mismas funciones. Dependiendo del riesgo que quieras asumir hay vehículos más o menos adecuados. En el caso de los ahorradores más conservadores, existe un clara correlación entre depósitos estructurados, fondos garantizados y el nuevo Plan Ahorro cinco. En todos los casos el capital está garantizado, por lo que el riesgo es muy bajo, aunque también la rentabilidad.

Esto es lo que debes tener en cuenta sobre cada uno al elegir.

Fondos garantizados

Se trata de fondos de inversión que garantizan el capital invertido en su totalidad o parcialmente, además de una rentabilidad mínima preestablecida durante un periodo de tiempo. La rentabilidad puede estar asociada a un índice de referencia, como puede ser el IBEX-35 o varios de ellos. Los gestores prometen ciertos beneficios siempre que se mantenga la inversión durante un periodo de tiempo, que suele variar entre los 3 y 5 años. En este sentido se asemejan a los tradicionales depósitos. En algunos casos puede garantizarse un cierto valor de las cantidades invertidas, además de un porcentaje de revaloración del índice al que van vinculados.

Los fondos garantizados pueden ser de tres tipos: de rendimiento fijo, de rendimiento variable y de garantía parcial.

Depósitos estructurados

Los depósitos estructurados se constituyen a partir de un depósito a plazo fijo combinado con una inversión en rentable variable que puede ser por medio de un fondo de inversión o por acciones. El depósito estructurado típico te dará una rentabilidad mínima durante un periodo de tiempo y después, para el resto del periodo contratado, ligará el beneficio a una cesta de acciones (por ejemplo que BBVA, Santander y Repsol suban más de un 2%). Si se cumple la premisa, se cobrará el máximo y sino generalmente nada.

Los bancos lo ofrecen como una alternativa a los plazos fijos y para aquellos que no tengan intención de dar el salto a los fondos de inversión. Durante un tiempo las entidades combinaban dos productos que contaban con un riesgo bien diferente, en donde se buscaba garantizar la inversión por medio de un depósito y contar con un plus de rentabilidad en el caso de que triunfase la inversión en renta variable. Pero ahora han eliminado esta dualidad y se decantan por relacionar la inversión a la revalorización de unas acciones o de un día. Cuenta con un cierto riesgo, aunque sólo sea porque no dispone que la protección que ofrece el Fondo de Garantía de Depósito, que cubre los depósitos y cuentas hasta 100.000 euros por ahorrador.

-Plan Ahorro 5

Se trata de una buena opción para ahorrar a medio plazo. No deja de ser una cuenta de ahorro en donde el cliente podrá hacer aportaciones anuales de 5.000 euros que no se podrán retirar en un plazo de cinco años. A cambio, el ahorrador tendrá una exención fiscal de los intereses generados. Algunos pueden utilizarlo como un plan de pensiones y la duración de mantenimiento puede ser uno de sus grandes inconvenientes.

El Plan de Ahorro 5 se lanzó a través de entidades financieras y aseguradoras el pasado 1 de enero de 2015. El instrumento de ahorro se garantizará en un 85%, mientras que el 15% restante se invertirá en función de las preferencias del cliente, ya sea en activos de renta variable o de renta fija.

¿Y cuál elegir? La decisión dependerá ya de cada ahorrador, aunque de todos ellos quizás el Plan Ahorro 5 sea el que mayores facilidades ofrece en caso de querer retirar el dinero anticipadamente.

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Fondos Indexados y gestión pasiva: qué debes saber al respecto

Invertir sobre todo un índice para no preocuparse y diversificar. Estas son las bases de los fondos indexados y la gestión pasiva. Descubre si son para ti.

Fondos Indexados y gestión pasiva: qué debes saber al respecto111

La gestión pasiva se basa en una premisa muy sencilla: a largo plazo los mercados siempre suben y a largo plazo, también son pocos los inversores que logran batir la media del mercado. Dicho de otra forma, si no eres capaz de ganar más que el propio Ibex, quizás sea una buena idea replicarlo y olvidarte de más estrategias de inversión. Desde luego, vivirás más tranquilo.

El principal problema de esta estrategia es que replicar un índice es muy caso si tienes que comprar todos sus componentes. Precosamente por eso existen fondos indexados, que replican un índice, es decir, que lo indexan. Esto supone una ventaja adicional, ya que al no haber gestión activa para tratar de superar al mercado, los costes suelen ser menores.

Dentro de la gestión pasiva uno de los productos más conocidos son los fondos de inversión indexados, que se encargan de replicar un índice lo máximo posible. Encontraremos fondos indexados de la mayor parte de índices, como puede ser el IBEX 35, Nasdaq, Del S&P500, EuroStoxx 50, etc.

Algunos expertos en la materia aconsejan dedicar una parte de nuestra inversión a un fondo indexado que replique el S&P500. Desde su creación en el año 1923 se lleva revalorizando un 9% de media cada año.

Cuando ya tengamos pensados los fondos indexados en los que queramos meter nuestro dinero, sólo habrá que ir haciendo aportaciones con cierta regularidad. Con esta estrategia tan sencilla se conseguirán unos resultados muy parecidos a los que tenga el índice que repliquemos. Recuerda que será preciso descontar las comisiones, así que a la hora de decantarnos por un fondo indexado intentaremos que tenga unas comisiones lo más bajas posibles. Por lo general, para que resulten interesantes deberían estar por debajo del 0,8% anual.

Aquellos que tengan especial interés en invertir algo de dinero en fondos de inversión indexados deberían fijarse en la primera gestora que creó el primer fondo en el año 1976. Se trata de Vanguard. En estos momentos cuenta con una amplia gama de productos y se presenta como una de las gestoras más importantes del mundo.

Entre las ventajas que presentan los fondos indexados se encuentran que presentan una evolución muy fácil de seguir ya que replican a un índice bursátil, cuentan con unas comisiones de gestión por debajo de las del resto de fondos de renta variables, son invulnerables a errores en la toma de decisión a la hora de comprar y vender por parte de la gestora y cuentan con una gran diversidad en la inversión.

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Diferencia entre un fondo de pensiones y un plan de pensiones

Hoy en día nadie duda de la necesidad de ahorrar para la jubilación. El futuro de las pensiones de jubilación parece cualquier cosa menos prometedor para mantener la calidad de vida de las personas al final de su carrera laboral. Por ello, productos como los planes de pensiones se encuentran francamente al alza, aunque siguen siendo bastante desconocidos en lo que a funcionamiento  y conceptos se refiere. Una duda muy habitual por ejemplo hacer referencia a las diferencias entre los planes de pensiones y los fondos de pensiones.

Diferencia entre un fondo de pensiones y un plan de pensiones

Como veremos a continuación, estas diferencias son verdaderamente sustanciales, es decir no nos va a costar en absoluto diferenciar ambos conceptos una vez los conozcamos.

El Plan de Pensiones

El plan de pensiones es un instrumento de ahorro en el cual se constituye la percepción de rentas o capitales por jubilación (u otras contingencias contempladas como la invalidez, el fallecimiento o el paro de larga duración) en favor de las personas participantes.

Este instrumento define también las obligaciones de contribución al mismo y las reglas de constitución y funcionamiento patrimonial. De esta manera cada plan de pensiones se convierte en un instrumento único que debe fijar los siguientes puntos:

  • Quién es el promotor
  • Para quién se promueve
  • Cómo se financia
  • Como se prevén las prestaciones
  • Quién lo gestiona y controla

Los Fondos de Pensiones

Un plan de pensiones se integra en un Fondo de Pensiones. Esta sería la definición inicial simple, un plan de pensiones no puede existir sin un fondo de pensiones y viceversa, sin embargo un fondo de pensiones si puede albergar a varios planes mientras que un plan de pensiones necesariamente ha de estar adscrito a un único fondo de pensiones.

Podemos entender el fondo de pensiones como el patrimonio generado de manera exclusiva para cumplir lo previsto los planes de pensiones, estos fondos carecen de personalidad jurídica y de algún modo podríamos verlos como la sexta en la que se recogerán las aportaciones que se realizan al plan de pensiones.

En la gestión, custodia y control de estos fondos de pensiones interviene una entidad  gestora y una depositaria.

En resumen

Como vemos la explicación es realmente sencilla, el plan de pensiones es el instrumento de ahorro y el fondo de pensiones podría ser la correa transmisora a través de la cual ejecutamos las órdenes, aportaciones y en definitiva el funcionamiento del plan.

Desde el punto de vista del ahorrador lo verdaderamente importante es acertar en la elección del plan de pensiones, no equivocarse en el modelo de inversión que el producto propone, ya que la relevancia del fondo de pensiones en esta decisión no es elevada comparativamente.

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Mantener el nivel de vida tras la jubilación

Imaginamos la jubilación como una liberación definitiva del trabajo no deseado. Así, quien aborrece su empleo pensará en dejarlo de lado de un día para otro, mientras que quien es un apasionado de su profesión, querrá quitarse las albores que menos le aportan. Lo que no pensamos es cómo cuadrar esa disminución de ingresos con el nivel de vida deseado.

Mantener el nivel de vida tras la jubilación

En un entorno de incertidumbre sobre el sistema español de la Seguridad Social es más posible que las pensiones públicas se recorten a que suban. Lógicamente, resulta complicado adivinar hasta dónde llegará la caída, pero sí resulta fácil ver que de aquí a 10 años el poder adquisitivo de los jubilados españoles será menor.

Sólo hace falta ver la llamada tasa de sustitución del salario frente de a las pensiones y cómo en España apenas alcanza el 75% de los ingresos previos a la jubilación, un porcentaje muy superior al de otras economías de la zona, para adivinar que la actual situación de las pensiones públicas no es sostenible a largo plazo. Independientemente del montante final de los recortes, se hace necesario conseguir ingresos extra si se quiere mantener el nivel de vida.

Además, las propias limitaciones del sistema público de pensiones asegura que quien haya ganado más de 35.000 euros anuales tenga que buscar otros ingresos. Y es que con una pensión máxima de 2554,49 euros en 14 pagas ese es el umbral en el que la pensión no alcanzará en ningún caso a los ingresos previos.

Y ahora que parece claro que serán necesarios otros ingresos para mantener el nivel de vida, lo que queda es planearse cómo conseguirlos y en qué punto del camino estamos. Lo primero será ver si ahorramos lo suficiente, es decir, qué porcentaje de nuestros ingresos destinamos cada mes al ahorro y que de forma ideal debería superar el 10%.

Aclarado este punto es necesario hablar de inversiones y otras alternativas para generar ingresos más allá del trabajo como venimos entendiéndolo. En este sentido, comenzaremos con las inversiones para la jubilación, donde existe una gran variedad de productos financieros. Estos son algunos de los más enfocados al ahorro a largo plazo:

Planes de pensiones: son el producto más mencionado cuando se habla de jubilación y están específicamente ideados para el ahorro a largo plazo. De forma muy básica, se puede decir que un plan de pensiones invierte en unos determinados productos de acuerdo a perfil de cada persona para tratar de rentabilizar el dinero que esta aporta. Su ventaja es que por una parte permiten pagar menos impuestos y por otra, su fiscalidad está diferida al momento del rescate. Dicho de otra forma, no tendrás que pagar impuestos hasta recuperar el dinero. En su contra, que no podrás recuperar el capital hasta pasados 10 años de la primera aportación a partir de 2015 -ahora mismo es hasta la jubilación- y que la fiscalidad de su rescate no es especialmente buena. Además, el dinero no está garantizado.

PIAS: la versión garantizada de los planes de pensiones, donde se realizan aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad mínima garantizada y otra condicionada. Su fiscalidad, idéntica a la de los planes de pensiones.

PPA. Los Planes de Previsión Asegurados son un seguro de ahorro a través del cual se van realizando aportaciones al seguro, que ofrece una rentabilidad mínima y una serie de bonos por la permanencia en el mismo. El dinero se podrá rescatar y disfrutar de importantes ventajas fiscales pasados 5 años.

Fondos de inversión. El ‘enemigo’ de los planes de pensiones. Su funcionamiento en cuanto a la dinámica de inversión es similar, sólo que no tienen restricciones en cuanto al rescate y se pueden recuperar en cualquier momento. El traspaso entre fondos también está exento, de forma que es posible saltar de uno a otro y diferir el pago de impuestos hasta el final. En este caso tributan dentro de las rentas del ahorro y sólo por las ganancias generadas.

Acciones. La opción más arriesgada, pero no tanto si se aplica la máxima de que a largo plazo la bolsa siempre sube. El problema es que la volatilidad -las subidas y bajadas- pueden hacer que el momento de recuerar el dinero coincida con un momento de caídas. Además, el dinero no está asegurado. Una alternativa a las acciones tradicionales son los fondos indexados.

Letrasl del Tesoro. Si lo tomamos con un depósito renovable, donde sólo aspiramos a cobrar el cupón, pueden ser un buen elemento a complementar loa pensión.

Inversiones al margen las otras alternativas pasan por ser capaz de generar ingresos pasivos a través de negocios o de la explotación del patrimonio como pueda ser una casa en alquiler. Hacer de tu hobbie un trabajo o abrir un negocio en internet que no requiera excesiva dedicación también pueden ser grandes alternativas.

Y tú ¿Cómo piensas mantener tu nivel de vida al jubilarte?

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Fondos Indexados ¿Qué son y cómo funcionan?

No son nuevos pero sin embargo sí son un gran desconocido para buena parte de los ahorradores españoles. Estamos hablando de los fondos indexados y la gestión pasiva de capitales, una fórmula alternativa para gestionar una parte de nuestro ahorro para la jubilación.

Fondos Indexados ¿Qué son y cómo funcionan?

Desde Princeton WordNet definen un fondo indexado como “un fondo de inversión cuyos activos son acciones de una lista determinado”. Traducido a un lenguaje más plano, se trata de fondos que tratan, por ejemplo, de replicar el comportamiento del Ibex 35 o de índices más internacionales como el S&P contratando una cesta de títulos similar, aunque no siempre idéntica, a la que estos manejan.

La idea que subyace bajo este modelo de inversión, conocido también como inversión pasiva, es que al final del día, muy pocos gestores de fondos son realmente capaces de batir al mercado y superar los rendimientos de los grandes índices. Esto no es óbice para carguen importantes comisiones y otra serie de costes a su partícipes. A fin de cuentas, mover el dinero, realizar transacciones para obtener rentabilidad, tiene un coste que hay que asumir.

Los fondos indexados rechazan de pleno esta perspectiva y se han convertido en una verdadera alternativa a la gestión humana y al movimiento constante de capital. Tanto es así que el mayor fondo del mundo es un producto indexado y entre los mayores por activos gestionados se encuentran varios de esta categoría. Detrás de este ascenso se encuentran también las recomendaciones de varios gurús del ahorro y las finanzas personales estadounidenses, instando a sus seguidores a ahorrar a través de este producto frente a los fondos tradicionales.

Cómo opera un fondo indexado

Un fondo indexado funciona, a ojos del inversor, exactamente igual que un fondo activo. El ahorrador compra una participación del fondo que subirá o bajará en función de la evolución de su cartera de activos. El ahorrador podrá después vender esa participación a precio de mercado en el momento que considere oportuno o en las ventajas de liquidez marcadas por el fondo.

Ventajas de los fondos indexados

La principal ventaja de los fondos indexados es el ahorro. Al optar por un tipo de gestión pasiva, sin grandes movimientos más que para balancear sus posiciones, las tarifas son menores en todos los sentidos, tanto para el inversor como para el fondo.

También son más fáciles de entender y gestionar que otros fondos que diversifican sus inversiones. Para un inversor que quiera establecer su propia cartera de activos, es más fácil hacerlo comprando dos o tres fondos indexados que a través de fondos ‘al uso’.

Desventajas de los fondos indexados

La mayor desventaja de este producto radica en que, por su propia composición, pueden llegar a absorber peor las caídas en los mercados que fondos más diversificados. Además, la filosofía de gestión pasiva también hace que su reacción tienda a ser más lenta, si es que se produce.

Ahora que ya sabes que son ¿Invertirías a través de fondos indexados?

Imagen de FLickr por Eric Caballero



En qué consiste un supermercado de fondos y por qué te interesa conocerlos

Uno de los grandes problemas de la inversión en general es que la cantidad de información disponible y las opciones son tan elevadas que a veces resulta complicado elegir. Los fondos son quizás el mejor reflejo de esta tesitura. En el mercado puede encontrarse una ingente cantidad de producto con distintos perfiles y, lo que es peor, un elevado número de entidades que comercializan distintos fondos.

En qué consiste un supermercado de fondos y por qué te interesa conocerlos

Quien haya acudido alguna vez a su banco tradicional de referencia se habrá dado cuenta de que la oferta es limitada y por lo tanto también las posibles recomendaciones de los asesores financieros. Contratar un fondo de, por ejemplo, Fidelity o de Bestinvert, por nombrar dos de las gestoras más significativas, es una tarea imposible. ¿Qué opción queda entonces? Para el inversor menos avispado la alternativa sería disponer de diferentes cuentas en distintas entidades o gestoras dependiendo del número de fondos a contratar.

Por fortuna, existe una figura, la de los supermercados de fondos de inversión, propone una solución mucho más asequible. Para quienes no estén familiarizados con el ´termino, un supermercado de fondos es una plataforma de distribución de fondos que reúne producto de diferentes entidades y gestoras, permitiendo al usuario contratar bajo un único entorno de gestión distintos fondos. Así, por ejemplo, será posible hacerse con productos de BBVA y de Santander.

¿Por qué acudir a un supermercado de fondos?

La ventaja de los supermercados de fondos es obvia: suponen un ahorro de tiempo y de costes. Y sin embargo, su gran poder reside en la capacidad de comparación, ya que en una misma pantalla y con un mismo entorno podremos enfrentar rendimientos, comisiones e incluso estilos de inversión de dos o más fondos. Todas las entidades están obligadas a darnos información sobre el fondo antes de contratarlo y, en cualquier caso, la Comisión Nacional del Mercado Valores (CNMV) reúne todos los datos de los fondos, pero el supermercado permitirá un acceso mucho más fácil a estos datos y hará más sencilla la elección del fondo que de verdad se ajusta más a nuestras necesidades.

Renta 4, Inversis, Tressis o Selfbank son buenos ejemplos de supermercados de fondos, aunque también las hay más tradicionales como Bankinter, Openbank o Uno-e. En todos los casos no sólo disponen de una enorme variedad de fondos en oferta, sino que también cuentan con asesoramiento para quien necesite ayuda o una guía en su inversión.

Y a vosotros ¿Os seduce la idea de los supermercados de fondos o seguís siendo más de banca tradicional?

Imagen de Flickr por anieto2k



Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Invertir directamente en bolsa no es sencillo y quien diga lo contrario o bien es un bróker que quiere tu dinero, un inversor que quiere tu dinero o un necio que está a punto de perderlo. No entraremos en el debate acerca de si la bolsa es o no un juego de suma cero en el que para que uno gane el otro debe perder, pero sí que quien invierte en bolsa sin los conocimientos y estrategia necesarios o lo hace como una fórmula rápida para ganar dinero tiene muchas papeletas para perderlo.

Cinco alternativas de inversión para evitar la bolsa

Por otra parte, también es cierto que la inversión directa en bolsa es una de las fórmulas más eficaces de rentabilizar nuestro capital y que, al final, muchas de las otras alternativas de inversión pasan, en mayor o menor medida por la bolsa y en su práctica totalidad por los mercados financieros de una u otra manera. Os presentamos cinco alternativas a la bolsa:

  • Depósitos estructurados: esta es quizás la fórmula más conservadora de entrar en bolsa sin comprar acciones, un depósito estructurado en el que la parte variable del retorno esté ligada a la evolución de determinados activos financieros. De esta forma aseguraremos el capital invertido y una rentabilidad mínima ‘jugándonos’ el resto en los mercados.
  • Fondos Mixtos: apostar por fondos en los que una parte importante de la inversión se destine a renta fija es otra forma de, en teoría y salvo default o impago, asegurarse parte de la inversión inicial, dejando un porcentaje destinado a la renta variable.
  • Fondos de inversión en renta variable: en este caso sí estaremos invirtiendo en bolsa, aunque con la ventaja de que no lo haremos en unas pocas acciones, sino en una cartera en teoría bien ponderada y, sobre todo diversificada, que, además, estará gestionada por profesionales de la inversión.
  • ETFs o fondos cotizados: una de las fórmulas más agresivas para evitar la bolsa. Los fondos cotizados son en realidad fondos de inversión que cotizan como si fuesen acciones. Es decir, se pueden comprar y vender en cualquier momento. En este punto la apuesta sería por fondos indexados que replican el comportamiento de un índice concreto como pueda ser el Ibex 35 o el Dow Jones. La ventaja es, de nuevo, que no estaríamos fiándolo todo a un puñado de acciones, sino a un índice entero compuesto por, en el caso del Ibex, de las 35 empresas nacionales con mayor capitalización.
  • Planes de pensiones: la alternativa a largo plazo. Los lectores del blog ya saben cómo funciona un plan de pensiones y que, dependiendo del tipo de plan, buena parte de sus activos pueden estar invertidos en renta variable. Esta es quizás la opción que menos se asemeja a la bolsa, ya que aquí se pierde buena parte de la capacidad de maniobra y, sobre todo, la liquidez que sí ofrecen el resto de alternativas.

Y vosotros ¿Qué otras alternativas a la inversión bursátil conocéis?

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¿Asegura el Estado el dinero que invertimos?

La seguridad es uno de los elementos que priman dentro de la cabeza del ahorrador español a la hora de invertir su dinero. Precisamente por eso los depósitos han tenido tradicionalmente tan buena acogida. Entre sus bondades destacan la transparencia, sencillez y, sobre todo, la seguridad. El rendimiento es escaso pero lo conocemos de antemano y está garantizado, como lo también lo está el dinero en caso de quiebra de la entidad financiera a través del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que en realidad cubre también otro tipo de capitales.

Asegura el Estado el dinero que invertimos

¿Qué ocurre con el resto de inversiones? ¿Están también aseguradas por el Estado? Comenzamos por el papel del FGD, que asegura a los ahorradores que recuperarán hasta 100.000 euros por entidad y titular el dinero depositado en depósitos y cuentas corrientes. De esta forma, si una persona ha puesto los 50.000 euros que tiene ahorrado en un banco puede estar seguro de que los recuperará o por lo menos esto es lo que garantiza el Estado a través del FGD. Si la cantidad ascendiese hasta los 120.000 euros, sólo 100.000 de ellos estarían asegurados en caso de quiebra, dependiendo los 20.000 restantes del proceso de liquidación de la entidad.

Más allá del FGD, la inversión bursátil está también garantizada a través del Fondo de Garantía de Inversiones o Fogain, pero sólo en caso de quiebra de la entidad depositaria y hasta un límite de 100.000 euros por titular. Es decir, que están cubiertos los valores e instrumentos financieros depositados en la empresa de servicios de inversión en caso de que esta se declarase insolvente. Lo que no está cubierto en ningún caso es la pérdida de valor de las acciones o de la quiebra de la compañía en la que se ha invertido. En estos casos el inversor asume las pérdidas si los títulos caen en bolsa y, en caso de disolución de la compañía, ocurre lo mismo y deberá esperar a la liquidación para ver si recupera parte del capital.

¿Qué ocurre con los fondos de inversión y planes de pensiones? El FGD tampoco cubre este tipo de herramientas y, en caso de quiebra del fondo o de la entidad, se podrían dar el caso de tener que soportar una suspensión temporal de los reembolsas.

En el caso de las aseguradoras, estas dependen de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, que no cuenta con un fondo de garantía, aunque sí del Consorcio de Compensación de Seguros, que se puede encargar de la liquidación de las compañías en problemas pagar por anticipado a los acreedores sin esperar a la liquidación, entre otras cosas.

De forma resumida, el Estado cuida de sus ahorradores, pero sólo asegura la inversión en depósitos y cuentas corrientes. Todo lo que se salga de estos dos instrumentos quedará, en el peor de los casos, sin amparo gubernamental.

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