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Gurús de inversión o robots y fondos indexados ¿Quién gana la batalla de la rentabilidad?

¿Confiarías tu dinero a un gurú de las inversiones o lo harías a una herramienta de inversión automatizada? La respuesta no es tan fácil como pueda parecer.

De hecho, si echamos un vistazo al panorama inversor en los últimos años, dentro de los fondos de inversión veremos una importante pelea entre los denominados fondos de gestión pasiva y los de gestión activa.

El primero de los casos se trata de herramientas que busca la diversificación en fondos de bajo coste, mientras, que la gestión activa apuesta por la personalización en las decisiones inversoras por parte de gestores más o menos estrellas de la inversión.

Te adelantamos que la respuesta no es sencilla, porque ambas opciones tienen ventajas evidentes, pero también algunos inconvenientes a tener en cuenta.

La gestión pasiva

Si repasamos el mercado de fondos a nivel internacional y nos detenemos en Estados Unidos, veremos como esta guerra de momento parece que la están ganando los fondos de gestión pasiva.

No sólo porque ya suponen un elevado porcentaje de mercado en relación al conjunto de las inversiones, sino porque su crecimiento está siendo superior en los últimos años.

El motivo realmente es simple, estas herramientas de inversión funcionan a largo plazo y apuestan por carteras diversificadas que invierten en fondos indexados de bonos y acciones a partir de costes muy bajos. El concepto básico, se busca eliminar la figura del gestor y los costes de las comisiones que se generan, apostando en fondos que buscan replicar directamente el comportamiento del índice.

Aquí hay que tener en cuenta, efectivamente, que los objetivos de la mayoría de gestores es batir los índices, pero, se hacen muy complejo que esto se repita de manera constante. En el análisis a medio y largo plazo del gestor contra el índice, en la gran mayoría de casos gana el índice.

En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Reino Unido o Estados Unidos, la gestión pasiva está avanzando más lentamente aunque poco a poco va haciendo su hueco.

Sin embargo, seguimos eligiendo la gestión activa. Y esto básicamente es así porque, cuando la gestión activa es buena los resultados son mucho más visibles.

La gestión activa

El problema fundamental en la gestión activa, y por el que va creciendo la presencia de la gestión pasiva, son los llamados fondos de gestión activa falsos. Se trata de fondos que cobran realmente como si se tratara de fondos activos, pero, no son capaces en absoluto de batir a los índices.

Este modelo de falsa gestión activa lleva a que en nuestro país, por ejemplo, veamos un buen número de fondos de inversión referenciados al Ibex 35 que no han logrado batir al índice en los últimos años, y además, presentan unas condiciones de comisiones verdaderamente elevadas.

Sin embargo, no debemos olvidar que la gestión pasiva se alimenta mucho de los periodos alcistas como los últimos cinco años. Esto significa, que realmente, en los cambios de ciclo es donde advertiremos quién ha hecho sus deberes y quien no, y, aquellos buenos gestores activos, son una garantía generalmente de buenos resultados en el medio plazo combinado los periodos alcistas y bajistas.

Pero qué es mejor

No es una pregunta sencilla. Probablemente, en un marco como el actual, y teniendo en cuenta el tipo de evolución alcista de los mercados y un acceso más barato, para el pequeño inversor los fondos de gestión pasiva hayan sido y siguen siendo más interesantes.

Sin embargo, sin olvidar que los ciclos y los previsibles momentos bajistas, son el mejor caldo de cultivo para la gestión activa que apuesta, por ejemplo, por compañías por debajo del valor estimado, opciones que la gestión pasiva desechas ya que no discrimina el tipo de valores en los que invierte.

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Cada cuánto deberías revisar tu PIAS

Cuando contratamos un producto de ahorro como un PIAS resulta natural y muy aconsejable que queramos conocer su evolución. De hecho, deberíamos revisar su estado más de una vez al año.

El Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) es un producto de ahorro a largo plazo que nos propone mantener un modelo de ahorro sistemático, garantizado y asegurado, para en el futuro poder acceder a una renta vitalicia proveniente del capital que hemos aportado más la rentabilidad que producto nos ofrece.

El PIAS nos permite realizar aportaciones periódicas y, en el momento del rescate, tener ciertas ventajas fiscales. Sin embargo, para poder acceder a deducciones en el cálculo del IRPF debemos tener claro que cumplimos una serie de cuestiones a tal efecto. Estas cuestiones pasan por saber que la aportación máxima que podemos realizar al plan no puede exceder de 8000 € anuales, que el monto total del plan no puede superar los 240.000 €, que el beneficiario debe ser el mismo que la persona asegurada y que no se puede retirar el dinero hasta un mínimo de cinco años desde suscrito el plan.

Es cierto que este producto de ahorro puede ser rescatado de diferentes maneras, es decir, no sólo como renta vitalicia, también en varios pagos o incluso en un pago único, pero, los beneficios fiscales sólo favorecen en forma de desgravación al rescate en el modo de renta periódica.

Cuándo revisar el PIAS

En primer lugar hay que tener claro que, como norma general, este tipo de productos garantizados no asumen el riesgo de mercado de otros productos de ahorro. Esto significa que las revisiones de tu plan no tienen por qué ser tan exhaustivas como si estuviera apostando por otras herramientas de ahorro. En realidad, los PIAS han sido tradicionalmente un producto de ahorro a largo plazo conservador, aunque hoy en día existen versiones para perfiles financieros más avezados.

A partir de aquí, es cierto que conviene revisar la evolución anual del rendimiento de nuestro plan proporciona. Esto es así porque el traspaso entre PIAS es posible y no resulta gravoso.

Por otro lado, siempre que recordar que estamos hablando de productos a largo plazo, obsesionarse en la evolución de este tipo de productos de manera constante.

Con estas dos medidas en mente, lo recomendable es una revisión mínima de dos veces al año y lo aconsejable dedicar por lo menos diez minutos al trimestre para saber cómo marcha nuestro plan de ahorro.

Cómo funciona el PIAS

Se trata de un producto de ahorro con un seguro añadido en el que se nos garantiza el capital y un rendimiento en función del tipo de interés técnico vigente en cada momento.

Por tanto, a la inversión que nosotros realizamos se le va añadiendo una rentabilidad. Esta estabilidad se nos va comunicando de manera anual, y se orienta a la consolidación de un capital que, rescatado en forma de renta vitalicia tiene beneficios fiscales.

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Por qué deberías dejar de ser tan conservador con el dinero que inviertes para tu jubilación

Ser excesivamente conservador con el dinero que se invierte en la jubilación puede no resultar una buena idea. Descubramos los motivos.

No es ninguna casualidad que la preocupación por los ingresos futuros sea una de las cuestiones que más quita el sueño a las personas a partir de los 30 años. El futuro de las pensiones públicas no parece muy halagüeño. A quienes no han puesto en marcha su plan de ahorro para jubilación antes de los 30 parece que les entra la prisa lllegado ese momento. Y la prisa nunca es buena consejera.

Si preguntáramos a todas las personas que se acercan por primera vez al ahorro para la jubilación, es probable que una gran mayoría se definieran como conservadoras con respecto a su dinero. Sin embargo, también es probable tan sólo un pequeño porcentaje resultasen ser verdaderamente conservadoras si analizasen la inversión a largo plazo de manea objetiva.

¿Pero eres o no eres conservador en cuanto a la inversión?

Y es que no debemos confundir el perfil de ahorrador conservador con el perfil de aquel que no quiere perder dinero en sus inversiones. Si tomáramos la segunda de las cuestiones como clave para definir al perfil conservador, resultaría que todos los inversores son conservadores, ya que nadie quiere perder dinero. Tanto es así que la primera regla de Warren Buffett con sus inversiones es nunca perder dinero ¿Y la segunda? Hacer caso de la primera.

Por tanto, a la hora de definirte debes ampararte en otros parámetros, además de no querer perder dinero, como todos los demás.

El tiempo es el que define más al inversor para jubilación

Debemos tener claro que lo que estamos tratando de hacer es poner nuestro dinero a trabajar. Inmovilizar el ahorro tiene muy poco sentido, ya que si éste no ofrece rendimiento difícilmente podremos obtener rentabilidades sustanciales. En definitiva, tener dinero parado no produciendo más dinero no es una buena idea para nuestra futura jubilación.

El tiempo que te resta antes de la jubilación es la medida más realista que puedes tener en cuenta antes de definir el tipo de inversión que vas a realizar. A mayor distancia con la jubilación, más posibilidades de asumir pérdidas puntuales en una inversión para buscar más rentabilidad en los momentos positivos de dicha inversión.

Obviamente, en el polo opuesto, cuanto más cerca de la jubilación, menos riesgo deberíamos asumir con respecto a nuestro dinero ahorrado, aunque incluso esto es discutible ya que con las rentabilidades actuales de los productos garantizados no estamos en condiciones ni de batir a las subidas de precios al consumo, algo obligatorio para cualquier rentabilidad que se precie.

Otro factor que debería influir a la hora de dejar de ser o creer que eres conservador con tu inversión para la jubilación es tu capacidad de ahorro y la manera en la que lo distribuyes. Cuánta mayor capacidad de ahorro tengas y cuanto mayor sea la distribución de tus activos, más podrás apostar por la diversificación en la inversión, probablemente este es el mejor elemento de seguridad en la actualidad para tu dinero.

La aversión al riesgo y el miedo al miedo

No podemos entender a la ligera lo que significa la aversión al riesgo, esto es algo que también solemos hacer a la hora de valorar nuestra posición respecto a la inversión. La aversión al riesgo, el miedo a perder tu dinero, debe ser entendida realmente casi de manera literal. Es el pánico a las perdidas, sin embargo este pánico necesita justificación objetiva.

Es decir, a 30 años distancia de la jubilación, con buena capacidad de ahorro y una diversificación equilibrada en diferentes herramientas de inversión también puedes tener miedo a perder en momentos puntuales dinero, pero cerrar opciones en buscar de rentabilidad por miedo no sería lo más interesante para tu bolsillo.

En general cuando todos los elementos objetivos, horizonte temporal, capacidad de ahorro, diversificación del ahorro, asesoría, nos permiten pensar en apostar por inversiones rentables a largo plazo, debemos pelear contra los elementos más subjetivos como las sensaciones o los rumores.

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Los PIAS han dejado de ser un producto sólo para conservadores

El término Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS está ligado al ahorro conservador. Durante años las entidades financieras han tratado este producto de ahorro para la jubilación como una fórmula garantizada de complementar la pensión pública. Muchos lo siguen haciendo a costa de perder rentabilidad, pero hay quienes han ido más allá.

La realidad de los PIAS es que se trata de un producto muy versátil que se podría incluso definir como la alternativa líquida a los planes de pensiones. Un PIAS puede adaptarse a cualquier perfil de ahorrador, desde el más moderado hasta el más dinámico que invierte a largo plazo y quiere una alta rentabilidad para sus ahorros.

Los números hablan por sí mismos. La cesta más agresiva del Estrategia 5 de Aegon gana casi un 9% en lo que va de año, por ejemplo, pero hay rentabilidades para todos los gustos en función del objetivo de cada usuario.

¿Cómo funciona un PIAS para ofrecer rentabilidad?

Los PIAS conservadores garantizan la inversión apostando por la renta fija y por emisiones en las que saben de antemano cuánto cobrarán por el cupón. El problema es que el beneficio en este caso siempre será limitado.

Los PIAS más dinámicos y versátiles funcionan como de forma diferente. Invierten en cestas de fondos de inversión bien diversificadas, lo que les permite maximizar el beneficio que obtienen reduciendo riesgos y adaptándose a las necesidades del ahorrador a largo plazo. En este sentido no se diferencia de un fondo de pensiones o un fondo de inversión, por ejemplo.

Lo que sí que cambia es la fiscalidad, que les permite estar prácticamente exentos del pago de impuestos una vez cumplidos 5 años desde la inversión. Además, como con cualquier plan, se puede cambiar el dinero de PIAS sin tener que tributar.

A la hora de contratar un PIAS hay dos cosas que debes vigilar. La primera son los gastos de gestión que pagas, que pueden suponer un 60% de la póliza en los casos más extremos. La segunda es cómo se estructura el beneficio garantizado, en caso de estarlo. Y es que una de las supuestas fortalezas de los PIAS es que el benefioio puede estar garantizado, pero siempre lo estará como un porcentaje del capital. Para que lo ejtiendas mejor, si se publicita una rentabilidad del 7% pero luego resulta que sólo aplica al 25% de la póliza, esto quiere decir que la rentabilidad real se quedará en un 1,75%, mucha diferencia.

No caigas en estas pequeñas trampas y tendrás en el PIAS el producto ideal para ahorrar de forma automática para tu jubilación.

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Lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados

La experiencia es un grado, dicen. Desde luego, en lo que se refiere a ahorro, nuestros mayores pueden darnos muchas lecciones. Veamos lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados para manejar su dinero.

Probablemente la principal lección, la más básica y la más importante, es la necesidad ahorrar para la jubilación. La casi obligación de consolidar en el tiempo una cartera de ahorro que permita una jubilación sin pérdida de poder adquisitivo o que minimice esta pérdida.

Consolida el ahorro para la jubilación y no lo toques

Cada vez tenemos más clara la importancia del ahorro para la jubilación. También tenemos muy claro que cuanto antes comencemos a ahorrar, mejor. Esta combinación logra que las carteras de ahorro puedan ir creándose a lo largo de décadas, algo positivo pero con lo que hay que tener cuidado.

Cuando llevamos muchos años ahorrando podemos tener la tentación de acudir a este dinero ante imprevistos o simplemente ante necesidades financieras. Esto es un error.

El ahorro para la jubilación debe cerrarse y hacerse inaccesible, sobre todo cuando más cercana este la hora del retiro laboral. No sólo por las posibles penalizaciones que podemos tener en los productos de ahorro, también por lo que supone trastocar un plan a largo plazo y romper la fortaleza del interés compuesto.

Revisa tus productos de ahorro y aportaciones de manera habitual

Obviamente, no se trata de contratar un plan de pensiones y echarse a dormir ni mucho menos. De hecho, esta no tiene por qué ser ni la única ni la mejor alternativa para ahorrar para la jubilación.

En primer lugar, se trata de ser capaces de discernir la cantidad de dinero que vamos a necesitar en el futuro. Esto no es tan complicado, a partir de calcular cuáles serán nuestras pensiones públicas y hacer una proyección de gastos podemos acercarnos a esa cantidad. No se trata de ajustar al céntimo, se trata de obtener referencias.

Es muy probable que con los resultados del plan de pensiones no alcances esta cifra. Esto es algo que también debemos aprender de los jubilados ya que los rescates de los planes de pensiones no siempre necesariamente alcanzan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Por tanto se impone una buena revisión cada cierto tiempo de nuestros productos de ahorro, aumentar el rango de los mismos y apostar por diferentes opciones diversificando el ahorro. Esto generará diferentes niveles de aportación pero, a la larga, todo ello puede volcarse en una única cartera de ahorro con diferentes productos. Ese es el objetivo.

Apuesta por el preahorro y control del gasto

Eso que hoy en día denominamos frugalidad y que nuestros mayores denominaban guardar una peseta para mañana, es una gran enseñanza que deberíamos tener todos en cuenta.

Por un lado el control del gasto y la minimización de los gastos innecesarios se traduce siempre en más cantidad de dinero libre para el ahorro o la inversión. Esto siempre es una buena idea. La mejor manera de alcanzar estos objetivos es realizar un estudio profundo de nuestros ingresos y gastos y plasmarlo en un presupuesto. De este modo podemos analizar virtudes y defectos de nuestra manera de gestionar el dinero y enmendar los errores.

Por otro lado el ahorro como hábito es una cuestión vital. Para aquellos que no están habituados a ahorrar o que les cuesta visualizar el destino del dinero a largo plazo, preahorrar es probablemente una de las mejores soluciones. Este tipo de ahorro se basa en algo tan simple como apartar una cantidad de dinero de manera inmediata según entra en nuestras manos y destinarla a un producto de ahorro. Esto puede hacerse incluso de manera automática.

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Cómo contratar un Unit Linked

Dentro de los diferentes seguros de ahorro los Unit Linked aparecen como una opción diferente con características propias muy particulares. Vamos a repasar lo que debes tener en cuenta sobre cómo contratar un Unit Linked.

Y lo primero que debes tener en cuenta es que no se trata de un producto de ahorro para todos los perfiles ya que, a pesar de su carácter de seguro de vida y ahorro, el modelo de inversión que propone no resulta adecuado para quienes tienen aversión al riesgo.

Qué es un Unit Linked

Lo principal antes de contratar uno de estos productos de ahorro es tener claro qué son y cómo funcionan.

Cuando suscribimos un Unit Linked estamos contratando un seguro de vida y ahorro, pero, a diferencia de la gran mayoría de estos seguros no se nos propone una rentabilidad garantizada, ni tampoco el capital aportado está garantizado. El dinero de las aportaciones, descontados gastos y la parte destinada a cubrir el seguro de vida, se dirige a la inversión en activos financieros a través de la participación en fondos de inversión.

Por tanto, cuando contratamos este producto, realmente estaremos eligiendo el destino de la inversión a través de diferentes opciones de activos y fondos generalmente, pero también asumiendo el riesgo y el posible beneficio de dicha inversión.

En resumen, participaremos en fondos de inversión, pero no como partícipes directos sino como asegurados de una compañía que es la titular de la participación en dicho fondo, pero, asumiendo los posibles riesgos y beneficios. Esto deriva en que si la evolución es positiva obtendremos una rentabilidad superior a la media de los seguros de ahorro tradicionales, pero, si la evolución es negativa, no sólo podremos no obtener rentabilidad sino también ver afectado al capital aportado.

Desde el punto de vista fiscal el tratamiento será el mismo que el de cualquier otro tipo seguros. En definitiva, cuando contratamos este seguro de ahorro e inversión venimos a colocar nuestro dinero en un fondo de inversión pero no como partícipes sino como asegurados por una compañía que sea titular de la participación en el fondo.

En este marco es el asegurado el que decide qué fondos desea invertir y también el que asume el riesgo de la inversión.

Ventajas y desventajas de un Unit Linked

Una vez conocidas las características básicas de este seguro de ahorro es importante, a la hora de plantearte como contratar un Unit Linked, que también distingas sus ventajas e inconvenientes, y, si se trata de un producto adecuado para tu perfil de ahorrador.

Además de un tratamiento fiscal idéntico a cualquier otro seguro de vida, las principales ventajas tienen que ver con la flexibilidad del producto. Por ejemplo, se trata de un seguro en el que la modificación de beneficiarios es más simple que en otras opciones. También es posible realizar aportaciones periódicas de manera continuada y, al ser como tomadores quienes elegimos los plazos, las coberturas, las aportaciones y el destino de nuestro dinero, se torna mucho más personalizable que otras opciones. Junto a ello hay que añadir que es posible realizar la liquidación de la inversión en cualquier momento, aunque va a suponer una penalización.

En el lado de las desventajas, obviamente, la falta de garantía sobre el resultado final de la inversión es probablemente la más evidente. No solo por cuanto podemos no obtener lo esperado, también porque podemos perder lo aportado. Por otro lado, con el paso del tiempo, la cantidad destinada a cubrir la parte de seguro de vida irá aumentando y disminuyendo la parte destinada a inversión.

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Tres productos de ahorro ideales para los últimos años antes de tu jubilación

A medida que se acerca la jubilación, y si hemos mantenido en el tiempo el hábito del ahorro, llega el momento de consolidarlo. Estos son tres productos de ahorro que pueden resultar idóneos para los últimos años antes de la jubilación.

Claro que cada persona es un mundo y que necesariamente lo que vale para uno no tiene por qué valer para otro, pero, en los años previos a la jubilación lo cierto es que hay una constante a tener en cuenta: consolidar el ahorro para poder sobrellevar lo mejor posible la modificación de ingresos que supone la jubilación.

Obviamente para poder consolidar el ahorro éste tiene que existir. En este caso partimos de la base de un ahorro previo en productos diferentes que nos ha permitido llegar a estos últimos años previos a jubilarnos con una disponibilidad determinada. Veamos qué productos pueden ser adecuados durante este periodo de tiempo.

Revisar los planes de pensiones

Los planes de pensiones están en el ojo del huracán del debate sobre su verdadera utilidad y eficacia. Pero lo cierto es que se encuentran muy presentes dentro de los hábitos de ahorro de las últimas décadas, y por tanto, al menos durante un periodo de tiempo importante, seguirán siendo uno de los ejes del ahorro para la jubilación.

En los años previos a la jubilación toca consolidar los planes de pensión y lo obtenido en ellos. Para ello será necesario revisar el tipo de plan de pensiones al que estamos suscritos y modificar en su caso la orientación de la inversión, esta orientación tiene que ser ya necesariamente prudente, es decir, inclinarnos por los planes de pensiones garantizados o de mínimo riesgo.

Liquidez en una cuenta de ahorro

Es probable que en los últimos años previos a la jubilación se den ciertas situaciones que mejoren la libertad financiera del usuario, fundamentalmente la liquidación de las hipotecas. En este caso pasaremos a disponer de manera constante de un excedente dentro de nuestros ingresos que debiera ser utilizado de manera prudente.

Hay que tener en cuenta que por regla general al jubilarnos vamos a tener una merma de nuestros ingresos, por tanto, lo que buscamos en el tiempo es no perder el poder adquisitivo para los años de jubilación, máxime en una época en la que la esperanza de vida cada vez es mayor y el jubilado cada vez es más activo. Esto se traduce en que también durante nuestra jubilación vamos a necesitar asumir gastos.

Mantener una cuenta de ahorro puede ser un instrumento interesante en este sentido. Es cierto que la rentabilidad actual de estos productos no es la más atractiva, pero, se trata de productos sólidos, con cierta rentabilidad pero que a la vez nos garantizan liquidez inmediata para asumir gastos. Puede ser un buen complemento a otros instrumentos de ahorro. En esta línea una cuenta ahorro 5 puede ser una mejor solución.

Garantías en un seguro de ahorro

Llega el momento de consolidar el ahorro, este es el mensaje que hemos incorporado desde el comienzo. Los seguros de ahorro son interesantes en cualquier momento, pero en este periodo probablemente lo sean incluso más.

La gran ventaja es que las diferentes modalidades de seguro de ahorro nos van a permitir ajustar mucho lo que queremos, es decir, podemos contratar un seguro a base de aportaciones, o bien podemos contratar un seguro con una aportación única, e incluso podemos apostar por diferentes periodos de tiempo asegurados.

Las grandes ventajas son la garantía del producto, las rentabilidades ofrecidas superiores de media a cualquier otro tipo de producto garantizado, y la gran oferta existente hoy en día en diferentes fórmulas y formatos. La falta de liquidez durante la vida del producto, que puede ser un problema en otros periodos de la vida, debería compensarse con el aumento de ingresos generalmente derivado de la amortización de hipoteca, etcétera. En cualquier caso las aportaciones a los seguros de ahorro también son ajustables, por lo que se puede acceder desde cualquier tipo de bolsillo.

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¿Nos podemos fiar de las carteras modelo?

Las carteras modelo de inversión aparecen como una herramienta destinada a facilitarnos tanto el acceso a la inversión como acertar con nuestras decisiones. Descubramos un poco más sobre cómo son y cómo funcionan las carteras modelo de inversión.

Hoy en día sobre el papel tenemos la posibilidad de acceder a múltiples herramientas de inversión. Entre ellas destacan los fondos de inversión, de podemos encontrar centenares. Sin embargo, para el inversor medio no siempre resulta sencillo elegir, y mucho menos acertar con los que le ayudarán a tener una cartera diversificada.

Qué son las carteras modelo

Las carteras modelo se presentan como una herramienta elaborada por expertos con una serie de combinaciones de productos y modelos de inversión. Es decir, hacen el trabajo de diversificación que de otra forma recaería sobre el ahorrado y lo empaquetan en una única herramienta prefabricada y ajustada a los diferentes perfiles de inversor.

Dentro de las carteras modelo de inversión vamos a encontrar tres grandes grupos en función de los citados perfiles de inversor.

Las carteras más conservadoras son las que se componen generalmente de fondos clasificados como de riesgo bajo, aquí encontraremos fondos monetarios, renta fija con predilección por la renta fija gubernamental de los mercados desarrollados. Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, que habitualmente una parte de la inversión de las carteras conservadoras también se dirige hacia posiciones que presenten algo más de riesgo para equilibrar la relación seguridad/rentabilidad. De otra forma, el beneficio que podrían ofrecer sería nulo.

En el otro extremo, las carteras agresivas se dirigen a ahorradores con mayor nivel de tolerancia al riesgo. Generalmente se cmponente  de fondos de renta variable con diferentes tipos de enfoque en función de los mercados, las divisas, etcétera.

Por su parte, las carteras equilibradas apuestan por combinar el riesgo y la seguridad, siendo menos agresivas que las carteras agresivas y menos conservadoras que las carteras conservadoras, buscando un perfil intermedio entre productos.

En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que la gran mayoría, por no decir todas, las carteras modelo cumple criterios de diversificación. Esto significa que la presencia de un fondo de renta fija es perfectamente asumible en una cartera agresiva, y en el otro vértice, la presencia de un fondo de renta variable perfectamente asumible en una cartera moderada o conservadora. De lo que se trata, partiendo de los principios de diversificación, es de tratar de encontrar un equilibrio en las inversiones.

¿Merecen la pena las carteras modelo?

Realmente va a depender de nosotros como inversores aprovechar o no las ventajas de las carteras modelo. Si somos inversores poco avezados, que no disponemos del tiempo necesario para seguir nuestras inversiones y movilizar las participaciones en caso necesario, o, si simplemente, nos abruma la gran variedad de oferta de fondos, las carteras modelo puede ser una referencia muy útil.

Lógicamente, estas carteras modelo apuestan por un equilibrio entre riesgo/rentabilidad que hace que las rentabilidades medias pueda ser más estables, pero, a la larga, más bajas que las apuestas de inversión personales cuando estás tienen éxito. Es decir, realmente estaríamos ante una opción más conservadora en todos los casos, apostando por seguir el criterio de profesionales expertos.

Es interesante tener en cuenta que las carteras modelo pueden servir directamente como guía, es decir, tomar las referencias básicas y configurarlas o puede servir directamente como instrumento a replicar. Aquí tiene mucho que ver la confianza que tengamos en nosotros mismos como inversores o en aquellos que nos proponen la cartera modelo.

Por tanto  podrás realmente generar tu propia cartera a partir de la guía de una cartera modelo si te consideras preparado para ello, o podrá seguir la réplica exacta que se proponga.

Qué tener en cuenta antes de contratar una cartera modelo de inversión

Si has tomado la decisión de apostar por una cartera modelo de inversión hay varias preguntas que debes hacerte antes de comenzar a comparar y elegir. Estas preguntas realmente son las que van a determinar tu perfil inversor y las que por tanto contribuirán a ayudarte a elegir mejor la cartera adecuada.

  • En primer lugar debes conocer el riesgo que eres capaz de asumir, ya que se determinará el tipo de inversor que eres en ese momento.
  • Por otro lado debes tener clara la asignación de dinero que deseas colocar en la inversión, el tiempo que puedes o quieres inmovilizar ese dinero o las posibles necesidades de liquidez sobre el mismo.
  • Por último es interesante que te plantees descubrir el tipo de productos en los que puedes estar más interesado conociendo las características y el comportamiento en función de su modelo de inversión.

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Lo que tu bróker no te contará de la inversión a largo plazo

Generalmente al inversor de a pie le asusta la inversión, y más si es a largo plazo. En este miedo hay una gran parte de mal manejo de la información y también de interés por potenciar una manera un tanto desenfocada de entender el ahorro.

En primer lugar, debemos tener claro que estamos ante un error muy común y tremendamente extendido. Éste error hace que la inversión a largo plazo aparezca, bien como una apuesta muy lejana en el tiempo, por lo que no resulta interesante ante otras opciones, o bien como una asunción de riesgo innecesaria. Obviamente ni lo uno ni lo otro es verdad.

¿Y cómo hemos llegado a este panorama? Pues realmente es sencillo entender los motivos. En primer lugar, porque estamos ante una industria en la que la competencia ha obligado a potenciar el número de operativas por encima de otras consideraciones. Es decir, cuanto más óperas, más gana tu operador. En este contexto para los operadores es mucho más rentable promocionar las inversiones a corto y medio plazo que conllevan un mayor nivel de comisiones por cantidad de operaciones.

Por otro lado, no podemos olvidar que lo relativamente asequible que se ha vuelto operar en los mercados ha venido acompañado de una avalancha de información, en muchos casos cuando menos cuestionable. Dentro de esta sobreinformación hay que destacar sin ningún género de dudas aquellos mensajes orientados a convencer al usuario de la posibilidad de ganar mucho dinero en operativas de inversión y similares a corto plazo casi sin esfuerzo, o sin conocimiento.

No tenemos más que echar un vistazo a la publicidad para darnos cuenta de ese mensaje subliminal, cada vez menos sutil, que busca convencernos de la sencillez de seguir los mercados y acertar en las decisiones. Si añadimos la facilidad de crear una cuenta de valores, se crea una combinación explosiva en la que de repente miles de usuarios, de la noche a la mañana, están convencidos que las operativas cortas son para ellos. Obviamente esto suele conducir a la inversión de unos pocos cientos de euros que con el tiempo, en el mejor de los casos, no ha producido nada y ha supuesto un buen puñado de comisiones.

Los errores de invertir a largo plazo como remedio

Desafortunadamente, y aunque en general inversor medio español es muy conservador (aunque también poco racional a la hora de elegir ofertas extraordinarias poco creíbles), se suele llegar a la inversión a largo plazo por agotamiento o pérdidas de otros modelos.

De hecho, en muchos casos la inversión a largo plazo llega por la obsesión de mantenerse en un valor determinado: aquello de esperar y esperar la revalorización tras una mala compra.

La inversión a largo plazo hay que entenderla en los instrumentos inversores orientados precisamente a largo plazo. No es un remedio, no es una posición de seguridad y no es un bálsamo para las pérdidas en errores anteriores.  También es fundamental comprender que para los intermediarios la inversión a largo plazo es mucho menor rentable que otras opciones.

La ampliación del horizonte temporal del instrumento de inversión reparte el riesgo y lo minimiza, es decir, baja la volatilidad de la inversión. En general en la inversión a largo plazo, salvo una mala entrada en un momento de valoración excesiva, es el mejor instrumento para batir a los mercados. Elementos tan denostados como los fondos indiciados de gestión pasiva o incluso los ETFs, pueden ser en este sentido mucho más eficaces que la entrada y salida constante de los mercados para inversores no cualificados, como realmente somos la mayoría.

Esa especie de idea colectiva sobre la facilidad de adivinar lo que van hacer los mercados, las divisas o, simplemente el comportamiento determinados valores, es probablemente un error consentido por la industria contra el que el usuario debe pelear. Nuestra cualificación como inversores es la que es y, en ella, probablemente la inversión a largo plazo sea mucho más adecuada.

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La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Este es uno de los debates más repetidos entre los gestores de carteras de fondos de inversión y carteras de inversión en general. Gestión activa frente a gestión pasiva. Se trata de dos modelos de trabajo enfrentados pero también complementarios. Analizamos sus fortalezas y puntos flacos.

La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Quienes hayan leído la entrada sobre cómo afecta la inflación a nuestras inversiones puede que apunten a la gestión activa del dinero como la mejor solución para sus finanzas personales. Sin embargo, la realidad es que existe otra forma de invertir en la que el dinero se mueve, pero sin que tengas que estar constantemente comprando o vendiendo acciones. Es lo que se conoce como gestión pasiva y día a día va ganando puntos.

Qué significan gestión pasiva y gestión activa

Por inversión activa y pasiva se entienden dos modelos de gestión de carteras y de inversiones en general que se pueden definir de la siguiente forma:

Gestión activa: supone mover el dinero en buscar de maximizar las oportunidades de inversión. El objetivo será siempre batir al mercado.

Gestión pasiva: implica menos movimientos de capital ya que el objetivo suele ser el de replicar un índice. En otras palabras, hacer lo que hace el mercado asumiendo que a largo plazo la bolsa siempre sube, entre otras cosas.

Para quienes todavía tengan dudas, la mejor forma de entenderlo es acudiendo a los fundamentos de la inversión pasiva. Los que apuestan por este tipo de gestión se basan en que los gestores de fondos tiende a equivocarse más que acertar y que, en cualquier caso, su operativa genera comisiones que impactan directamente sobre la rentabilidad del fondo. Las cifras, por ahora, avalan esta teoría, ya que salvo los fondos de autor, la mayoría de fondos obtiene rentabilidades inferiores a la del mercado.

Siendo esto así, ¿Por qué no tratar de replicar el comportamiento del mercado? Así surgieron los fondos indexados que, en buena medida son los que sustentan la gestión pasiva, dentro de la cual los Blogeheads son una de las corrientes más exitosas. Es lo que se llama gestión indexada y los ETF son sus grandes protagonistas.

Ventajas de la inversión pasiva

La principal ventaja de la inversión pasiva es que, como su propio nombre indica, supone realizar muchos menos movimientos de capital. Esto hace que las comisiones que paguemos sean menores, algo que también se aplica a los fondos de inversión con un estilo de gestión pasivo. Sin movimientos no se generan comisiones y por eso los ETF tienden a ser más baratos que los fondos.

Además, al ser una gestión menos activa y habitualmente más automatizada, se minimiza el impacto humano en la inversión. No es que funcionen solos y con sistemas automáticos -que también en algunos casos-, sólo que las pautas de inversión están más claras, así como la composición de sus carteras.

Desde el punto de vista inversor, la cartera puede estar todo lo diversificada que uno quiera. Al comprar un índice, como por ejemplo el Ibex, se está diversificando por tipo de compañía, aunque tambéin es verdad que no por ámbito geográfico. Por fortuna, hoy en día hay ETF para todos los gustos sobre cualquier activo. En pocas palabras, una gran diversificación a un coste reducido.

En cierto sentido, la gestión pasiva del capital es quizás la que mejor se adapta a los recursos de una persona que desea hacer su propia cartera de inversión a través de fondos y/o Etfs.

La desventaja más obvia es que se pueden perder oportunidades de negocio a las que sí se accedería con un tipo de gestión más activa y rápida, que reserva parte de su capital para acceder a estas oportunidades.

Ventajas de la inversión activa

Esta es la que utilizan la mayoría de fondos de inversión y, dejando de lado la generación de comisiones, en teoría les permite ser más inmediatos en la respuesta al mercado y, sobre todo, no perder oportunidades de inversión.

En un momento en el que las bolsas y los mercados suben, la inversión pasiva puede resultar muy atractiva porque genera menos comisiones y ofrece buen rendimiento, ya que casi todos los activos suben. Sin embargo, cuando el mercado está plano y sin una tendencia definida, la gestión activa es la que permite aprovechar más las pocas oportunidades que hay.

Y es que en esos casos, habrá que hacer algo diferente al mercado si se quiere ganar.

Gestión pasiva y gestión activa son totalmente complementarias. El primero tiene un carácter a priori más conservador, mientras que el segundo es el que permitirá maximizar ganancias aprovechando los baivenes del mercado.

Y a vosotros ¿Cuál de los dos estilos os gusta más?

Imagen de Flickr por David Lacarta




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