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En qué información fijarte para invertir en fondos y planes a largo plazo

Antes de invertir en fondos y planes a largo plazo debemos fijarnos en determinada información clave. Descubramos de qué información se trata.

No es difícil acceder a la información sobre fondos de inversión y planes a largo plazo. Habitualmente vamos a encontrar mucha y muy accesible. Sin embargo, sí es importante leer atentamente esta información y ser capaces de localizar los puntos clave, que son los que deberían influir en nuestra decisión de contratar o no uno de estos productos.

Información clave de un fondo a largo plazo y dónde encontrarla

En un pasado muy reciente acceder a la información de un fondo a largo plazo era complejo, lo más sencillo era acudir a las tablas de fondos que se publicaban en los medios de comunicación. Hoy en día es mucho más fácil hacerlo a través de Internet, pudiendo además acceder a un mucho mayor volumen de información.

El volumen de información, de hecho, es muy amplio. Va desde datos como el valor liquidativo hasta sus variaciones con respecto a otros períodos de tiempo, fechas de actualización, categoría y posición en el ranking rentabilidad según el tipo de fondo, etcétera. Incluso, en algunos casos, podemos acceder a los históricos de evolución de valores liquidativos de los fondos respecto a determinados índices.

En definitiva tanta información puede ser hasta demasiada cantidad cuando lo que realmente queremos es saber si ese fondo a largo plazo es adecuado o no para nosotros.

Si fuéramos un inversor a corto plazo deberíamos preocuparnos por la evolución diaria de los valores liquidativos, aunque desde luego un fondo de inversión no sería la mejor herramienta para este tipo de inversor. En el caso de inversor a largo plazo los puntos de información clave son otros.

Debemos fijarnos en la evolución a largo plazo del fondo. También en las comisiones que aplica a los partícipes y, no menos importante, en la propia historia y trayectoria del equipo gestor del fondo. Toda esta información la podemos obtener en el propio folleto y la ficha del fondo, algo que se encuentra generalmente en las propias páginas webs de las gestoras. Se puede complementar con los informes anuales de las gestoras, muy adecuados para la información que necesita el inversor a largo plazo.

Los informes anuales de las gestoras

Estos informes, como ya hemos dicho, pueden ser muy interesantes cuando buscamos elegir inversiones a largo plazo.

En ellos vamos a encontrar un estudio de rentabilidades durante el año presentando las mayores inversiones en carteras y la evolución por rentabilidad que han tenido. Esto suele acompañarse con previsiones. Con estos datos podemos comprobar si la evolución del fondo supera algunos de los índices principales, así podemos ver si los bate o no y las explicaciones al respecto que se pueden ofrecer.

También es relevante analizar los gastos del fondo, ya que nos pueden situar en el escenario de los retornos que ha producido y ofrecer pistas sobre lo que puede esperarse. Esto es totalmente relevante cuando hay comisiones de suscripción y reembolso ya que los costes del fondo son repercutidos en el cálculo de su valor liquidativo.

El análisis de la cartera del fondo puede ser también importante, sobre todo si queremos determinar hacia dónde se dirige nuestro dinero de manera más precisa. Esto se puede complementar con el análisis de los riesgos, que en algunos casos van a estar descritos en el propio informe de gestión, además de lo implícito en la elección de los activos.

Por último, y no menos importante, el informe anual va a incluir datos sobre el gestor o gestores del fondo y miembros del equipo, incluyendo los analistas. Estos datos son interesantes para valorar la experiencia o trayectoria del equipo gestor de los fondos a largo plazo que vamos a elegir.

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Cómo funcionan las carteras perfiladas de productos de inversión

Las carteras perfiladas de productos de inversión tratan de ajustarse a nuestros perfiles de riesgo al invertir. Vamos a conocer sus secretos.

No es difícil explicar qué es una cartera perfilada de productos de inversión: se trata de una cartera de inversión que ajusta los productos al perfil de riesgo del cliente, haciendo de esta manera que la cartera resulte más adecuada para quien contrata los productos.

Qué son las carteras de inversión perfiladas

Las carteras perfiladas se basan en nuestro perfil de inversor, el riesgo que queremos asumir con nuestro dinero al invertir. Lo más común es que encontremos carteras perfiladas para  perfiles muy generales, moderado, medio y arriesgado

En ocasiones el perfil moderado puede tener por delante otro más conservador y que podemos encontrar entre los perfiles de riesgo medio y los dinámicos como un perfil mixto que puede ser más conservador o medio.

El funcionamiento de estas carteras parte de estrategias de inversión que responden directamente al tipo de perfil que les corresponde. De esta manera, quien invierte por ejemplo en un perfil moderado, sabe que se está colocando su dinero de manera que la inversión responda a su capacidad de asumir el riesgo.

Como clientes, al elegir carteras de inversión de productos perfilados, no deberemos prestar atención constante al producto ya que este se desenvuelve según la política de inversión determinada y supeditada al riesgo. De esta manera nunca asumiremos más riesgo del que nuestro perfil recomienda.

Ventajas y desventajas de las carteras de productos perfilados

Las principales ventajas de las carteras perfiladas de productos de inversión son que se trata de productos ajustados a la capacidad de riesgo del inversor, cómodos y que proporcionan un modelo de inversión tranquilo al que no prestar excesiva atención.

En general este tipo de carteras favorecen la gestión, resultan cómodas y sobre todo ahorran mucho tiempo y dedicación a la elección de activos.

Alas ventajas hay que añadir algunas desventajas que hacen que estas carteras no sean adecuadas para todos los inversores.

En primer lugar hay que tener en cuenta que esa comodidad en la que no debemos tomar decisiones financieras sobre la inversión, ya que estas quedan relegadas a los gestores de los productos, hace que nunca opinemos a la hora de elegir dónde se invierte nuestro dinero. Es decir, ante una operación de venta de activos no sabemos cómo se ha producido, simplemente veremos el rendimiento global de la operativa pero no los cambios de posiciones en la cartera.

Del mismo modo, cuando en  la composición de nuestra cartera haya algún producto que no nos guste no hay nada que podamos hacer para modificarlo, algo que también ocurrirá en el caso de inversión en regiones que no nos acaban de convencer. No podemos participar en las modificaciones.

Por otro lado las comisiones en las carteras de productos perfilados presentan un coste a considerar. Siguiendo el ejemplo de los fondos de inversión al tratarse de fondos de gestión activa pueden añadirse comisión sobre comisión, por ejemplo, añadiendo una comisión de gestión global sobre la gestión concreta que cada fondo posee.

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El paso más importante para ahorrar en energía en el hogar: ¿sabes qué potencia contratada necesitas?

La mejor manera para empezar a ahorrar electricidad es saber la potencia contratada y comprobar si puedes reducir el tramo a uno de menor potencia.

Hay que tener en cuenta que cada vivienda representa unas necesidades energéticas distintas. El consumo eléctrico depende de muchos factores, desde el uso de los electrodomésticos y el tipo de estos, hasta el número de personas que viven en la casa, la manera en la que utilizamos los dispositivos…

El cálculo de la necesidad real de consumo eléctrico es importante ya que determina la potencia que necesitamos contratar. Antes de analizar nuestra necesidad de consumo, si nunca lo hemos hecho, debemos tener en cuenta algo tan simple como si en nuestra casa salta el diferencial automático con cierta facilidad cuando tenemos varios aparatos eléctricos en marcha. Si esto no ocurre es que aún tenemos margen de bajar la potencia y contratar menos potencia de la que tenemos. Reducir el tramo de potencia puede ser uno de esos pequeños gestos para ahorrar en casa que al final se traducen en un buen ahorro.

Cuál es la potencia recomendable para tu hogar

Para comenzar a calcular lo ideal es sumar la potencia en kilovatios de todos los electrodomésticos (de todos los de mayor consumo) de tu casa. A esto se le suele sumar un añadido por el consumo de iluminación y de los electrodomésticos de menor consumo, con añadir 1 kW es suficiente.

El valor resultante en kilovatios sería el equivalente al consumo con todos los dispositivos en marcha a la vez, algo que es muy difícil que ocurra. Para tener en cuenta lo anterior se utiliza el factor de simultaneidad, que consiste en dividir  entre tres el resultado que hemos obtenido. Este resultado no puede ser nunca inferior al consumo del electrodoméstico de mayor consumo en el hogar, ya que, obviamente, de ser así y contratar la potencia equivalente este electrodoméstico no funcionaría.

Las compañías eléctricas tienen que facilitarte el cambio de potencia de un tramo a otro, pero, recuerda que pueden ponerte pegas si pretendes hacer este cambio más de una vez en el mismo año.

No resulta aconsejable dar saltos de dos tramos o más la primera vez que reducimos potencia. Es mucho mejor reducir un tramo, comprobar durante al menos un año que no tenemos problemas de consumo, que no salta el diferencial, y entonces plantearse otra reducción de tramo.

Puedes trasladar a esta tabla el consumo de tus electrodoméstico, lo vas a encontrar habitualmente en vatios así que ten en cuenta que 1000 W equivalen a 1 kW. Es decir, si tu frigorífico consume 350 W el equivalente será 0,350 kW. En cualquier caso, hay que recordar que a mayor nivel de eficiencia menor nivel de consumo, y, generalmente los electrodomésticos antiguos poseen niveles de consumo elevados que incluso pueden rebasar estos promedios.

Electrodoméstico Potencia
Frigorífico Entre 0,250 y 0,350 KW
Microondas Entre 0,900 y 1,500 KW
Lavadora Entre 1,500 y 2,200 KW
Lavavajillas Entre 1,500 y 2,200 KW
Horno Entre 1,200 y 2,200 KW
Vitrocerámica Entre 0,900 y 2,000 KW)
Televisor Entre 0,150 y  0,400 KW
Aire acondicionado Entre 0,900 y 2,000 KW
Calefacción eléctrica Entre 1,000 y 2,500 KW
Calefacción eléctrica de bajo consumo Entre 0,400 y 0,800 KW

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Puntos ciegos de todo inversor que pueden hacerte perder

Si queremos rentabilizar nuestro dinero hay muchas cosas importantes a tener en cuenta, los puntos ciegos en la inversión entre ellas.

Los puntos ciegos en la inversión son esas situaciones en las que tomamos malas decisiones y cometemos errores al invertir nuestro dinero. Estas malas decisiones casi siempre son poco rentables y pueden llegar a ser irreversibles. La mayoría de veces estos fallos son el resultado de actuar de una manera impulsiva y poco meditada de manejar la inversión. La buena noticia es que podemos corregirlos pero para ello es necesario conocer estos errores con más profundidad.

Éstos son los puntos ciegos que pueden hacer que nuestra inversión sea un fracaso.

Dar demasiada importancia a la actualidad

Basar nuestras decisiones a la hora de invertir exclusivamente en las noticias o los eventos de actualidad puede ser un error grave. Aunque es normal que tendamos a recordar lo más cercano en el tiempo, si queremos huir de este punto ciego en la inversión hay que poner en valor también los análisis históricos de las inversiones.

Esto puede sonar más complejo de lo que realmente es: significa que no prestemos atención solamente a los resultados inmediatos o el rendimiento más cercano de un valor de bolsa, por ejeplo. También es necesario mirar cómo lo ha hecho en el tiempo y qué podemos a medio y largo plazo que generan. A todo ello podremos acceder casi siempre desde la propia información de los productos financieros.

Entrar en pánico con las malas noticias

Este es uno de los puntos ciegos más habituales al invertir y también de los más destructivos. Ocurre cuando ante una mala noticia relacionada con nuestra inversión nos invade el miedo y tomamos decisiones sin meditar, basadas sólo en el miedo generado por la noticia. Se trata de miedo a perder dinero, algo que nos asusta a todos. En este sentido, nuestra personalidad también influirá en cómo reaccionamos ante una mala noticia.

No hay una sola manera de controlar el pánico cuando estamos perdiendo dinero. Lo que sí debemos tener siempre claro es que los sentimientos extremos no son buenos consejeros. Ante una situación como ésta hay que tratar de mantener la calma y reflexionar usando otros elementos y opiniones y nunca en solitario. Comprobar cómo responden los inversores expertos o lo que aconsejan los analistas puede ser una buena manera de no entrar en pánico.

Crear una visión irreal a tu medida de la inversión

Este es un punto ciego realmente grave porque además no solemos ser conscientes de que lo hacemos. Podríamos casi definirlo como un exceso de confianza. Ocurre cuando nuestras decisiones se basan en lo emocional o en presentimientos, corazonadas, etcétera.

Cuando esto ocurre no sólo podemos equivocarnos en la inversión, también podemos aferrarnos a una idea errónea sólo por el vínculo emocional que creamos al confiar en ella. Es decir, podemos incluso no hacer caso a las señales más evidentes de retirada en una mala inversión.

La mejor herramienta a utilizar en este caso es el sentido común. Huir de presentimientos o sensaciones y guiarnos por realidad y consejo profesional.

En definitiva la decisión adecuada para evitar los puntos ciegos en nuestras inversiones pasa por configurar un plan de gestión para nuestro dinero, realista, bien fundamentado en lo que somos como inversores y bien contrastado, mejor si es con profesionales.

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Gurús de inversión o robots y fondos indexados ¿Quién gana la batalla de la rentabilidad?

¿Confiarías tu dinero a un gurú de las inversiones o lo harías a una herramienta de inversión automatizada? La respuesta no es tan fácil como pueda parecer.

De hecho, si echamos un vistazo al panorama inversor en los últimos años, dentro de los fondos de inversión veremos una importante pelea entre los denominados fondos de gestión pasiva y los de gestión activa.

El primero de los casos se trata de herramientas que busca la diversificación en fondos de bajo coste, mientras, que la gestión activa apuesta por la personalización en las decisiones inversoras por parte de gestores más o menos estrellas de la inversión.

Te adelantamos que la respuesta no es sencilla, porque ambas opciones tienen ventajas evidentes, pero también algunos inconvenientes a tener en cuenta.

La gestión pasiva

Si repasamos el mercado de fondos a nivel internacional y nos detenemos en Estados Unidos, veremos como esta guerra de momento parece que la están ganando los fondos de gestión pasiva.

No sólo porque ya suponen un elevado porcentaje de mercado en relación al conjunto de las inversiones, sino porque su crecimiento está siendo superior en los últimos años.

El motivo realmente es simple, estas herramientas de inversión funcionan a largo plazo y apuestan por carteras diversificadas que invierten en fondos indexados de bonos y acciones a partir de costes muy bajos. El concepto básico, se busca eliminar la figura del gestor y los costes de las comisiones que se generan, apostando en fondos que buscan replicar directamente el comportamiento del índice.

Aquí hay que tener en cuenta, efectivamente, que los objetivos de la mayoría de gestores es batir los índices, pero, se hacen muy complejo que esto se repita de manera constante. En el análisis a medio y largo plazo del gestor contra el índice, en la gran mayoría de casos gana el índice.

En nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en Reino Unido o Estados Unidos, la gestión pasiva está avanzando más lentamente aunque poco a poco va haciendo su hueco.

Sin embargo, seguimos eligiendo la gestión activa. Y esto básicamente es así porque, cuando la gestión activa es buena los resultados son mucho más visibles.

La gestión activa

El problema fundamental en la gestión activa, y por el que va creciendo la presencia de la gestión pasiva, son los llamados fondos de gestión activa falsos. Se trata de fondos que cobran realmente como si se tratara de fondos activos, pero, no son capaces en absoluto de batir a los índices.

Este modelo de falsa gestión activa lleva a que en nuestro país, por ejemplo, veamos un buen número de fondos de inversión referenciados al Ibex 35 que no han logrado batir al índice en los últimos años, y además, presentan unas condiciones de comisiones verdaderamente elevadas.

Sin embargo, no debemos olvidar que la gestión pasiva se alimenta mucho de los periodos alcistas como los últimos cinco años. Esto significa, que realmente, en los cambios de ciclo es donde advertiremos quién ha hecho sus deberes y quien no, y, aquellos buenos gestores activos, son una garantía generalmente de buenos resultados en el medio plazo combinado los periodos alcistas y bajistas.

Pero qué es mejor

No es una pregunta sencilla. Probablemente, en un marco como el actual, y teniendo en cuenta el tipo de evolución alcista de los mercados y un acceso más barato, para el pequeño inversor los fondos de gestión pasiva hayan sido y siguen siendo más interesantes.

Sin embargo, sin olvidar que los ciclos y los previsibles momentos bajistas, son el mejor caldo de cultivo para la gestión activa que apuesta, por ejemplo, por compañías por debajo del valor estimado, opciones que la gestión pasiva desechas ya que no discrimina el tipo de valores en los que invierte.

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Cada cuánto deberías revisar tu PIAS

Cuando contratamos un producto de ahorro como un PIAS resulta natural y muy aconsejable que queramos conocer su evolución. De hecho, deberíamos revisar su estado más de una vez al año.

El Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) es un producto de ahorro a largo plazo que nos propone mantener un modelo de ahorro sistemático, garantizado y asegurado, para en el futuro poder acceder a una renta vitalicia proveniente del capital que hemos aportado más la rentabilidad que producto nos ofrece.

El PIAS nos permite realizar aportaciones periódicas y, en el momento del rescate, tener ciertas ventajas fiscales. Sin embargo, para poder acceder a deducciones en el cálculo del IRPF debemos tener claro que cumplimos una serie de cuestiones a tal efecto. Estas cuestiones pasan por saber que la aportación máxima que podemos realizar al plan no puede exceder de 8000 € anuales, que el monto total del plan no puede superar los 240.000 €, que el beneficiario debe ser el mismo que la persona asegurada y que no se puede retirar el dinero hasta un mínimo de cinco años desde suscrito el plan.

Es cierto que este producto de ahorro puede ser rescatado de diferentes maneras, es decir, no sólo como renta vitalicia, también en varios pagos o incluso en un pago único, pero, los beneficios fiscales sólo favorecen en forma de desgravación al rescate en el modo de renta periódica.

Cuándo revisar el PIAS

En primer lugar hay que tener claro que, como norma general, este tipo de productos garantizados no asumen el riesgo de mercado de otros productos de ahorro. Esto significa que las revisiones de tu plan no tienen por qué ser tan exhaustivas como si estuviera apostando por otras herramientas de ahorro. En realidad, los PIAS han sido tradicionalmente un producto de ahorro a largo plazo conservador, aunque hoy en día existen versiones para perfiles financieros más avezados.

A partir de aquí, es cierto que conviene revisar la evolución anual del rendimiento de nuestro plan proporciona. Esto es así porque el traspaso entre PIAS es posible y no resulta gravoso.

Por otro lado, siempre que recordar que estamos hablando de productos a largo plazo, obsesionarse en la evolución de este tipo de productos de manera constante.

Con estas dos medidas en mente, lo recomendable es una revisión mínima de dos veces al año y lo aconsejable dedicar por lo menos diez minutos al trimestre para saber cómo marcha nuestro plan de ahorro.

Cómo funciona el PIAS

Se trata de un producto de ahorro con un seguro añadido en el que se nos garantiza el capital y un rendimiento en función del tipo de interés técnico vigente en cada momento.

Por tanto, a la inversión que nosotros realizamos se le va añadiendo una rentabilidad. Esta estabilidad se nos va comunicando de manera anual, y se orienta a la consolidación de un capital que, rescatado en forma de renta vitalicia tiene beneficios fiscales.

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Por qué deberías dejar de ser tan conservador con el dinero que inviertes para tu jubilación

Ser excesivamente conservador con el dinero que se invierte en la jubilación puede no resultar una buena idea. Descubramos los motivos.

No es ninguna casualidad que la preocupación por los ingresos futuros sea una de las cuestiones que más quita el sueño a las personas a partir de los 30 años. El futuro de las pensiones públicas no parece muy halagüeño. A quienes no han puesto en marcha su plan de ahorro para jubilación antes de los 30 parece que les entra la prisa lllegado ese momento. Y la prisa nunca es buena consejera.

Si preguntáramos a todas las personas que se acercan por primera vez al ahorro para la jubilación, es probable que una gran mayoría se definieran como conservadoras con respecto a su dinero. Sin embargo, también es probable tan sólo un pequeño porcentaje resultasen ser verdaderamente conservadoras si analizasen la inversión a largo plazo de manea objetiva.

¿Pero eres o no eres conservador en cuanto a la inversión?

Y es que no debemos confundir el perfil de ahorrador conservador con el perfil de aquel que no quiere perder dinero en sus inversiones. Si tomáramos la segunda de las cuestiones como clave para definir al perfil conservador, resultaría que todos los inversores son conservadores, ya que nadie quiere perder dinero. Tanto es así que la primera regla de Warren Buffett con sus inversiones es nunca perder dinero ¿Y la segunda? Hacer caso de la primera.

Por tanto, a la hora de definirte debes ampararte en otros parámetros, además de no querer perder dinero, como todos los demás.

El tiempo es el que define más al inversor para jubilación

Debemos tener claro que lo que estamos tratando de hacer es poner nuestro dinero a trabajar. Inmovilizar el ahorro tiene muy poco sentido, ya que si éste no ofrece rendimiento difícilmente podremos obtener rentabilidades sustanciales. En definitiva, tener dinero parado no produciendo más dinero no es una buena idea para nuestra futura jubilación.

El tiempo que te resta antes de la jubilación es la medida más realista que puedes tener en cuenta antes de definir el tipo de inversión que vas a realizar. A mayor distancia con la jubilación, más posibilidades de asumir pérdidas puntuales en una inversión para buscar más rentabilidad en los momentos positivos de dicha inversión.

Obviamente, en el polo opuesto, cuanto más cerca de la jubilación, menos riesgo deberíamos asumir con respecto a nuestro dinero ahorrado, aunque incluso esto es discutible ya que con las rentabilidades actuales de los productos garantizados no estamos en condiciones ni de batir a las subidas de precios al consumo, algo obligatorio para cualquier rentabilidad que se precie.

Otro factor que debería influir a la hora de dejar de ser o creer que eres conservador con tu inversión para la jubilación es tu capacidad de ahorro y la manera en la que lo distribuyes. Cuánta mayor capacidad de ahorro tengas y cuanto mayor sea la distribución de tus activos, más podrás apostar por la diversificación en la inversión, probablemente este es el mejor elemento de seguridad en la actualidad para tu dinero.

La aversión al riesgo y el miedo al miedo

No podemos entender a la ligera lo que significa la aversión al riesgo, esto es algo que también solemos hacer a la hora de valorar nuestra posición respecto a la inversión. La aversión al riesgo, el miedo a perder tu dinero, debe ser entendida realmente casi de manera literal. Es el pánico a las perdidas, sin embargo este pánico necesita justificación objetiva.

Es decir, a 30 años distancia de la jubilación, con buena capacidad de ahorro y una diversificación equilibrada en diferentes herramientas de inversión también puedes tener miedo a perder en momentos puntuales dinero, pero cerrar opciones en buscar de rentabilidad por miedo no sería lo más interesante para tu bolsillo.

En general cuando todos los elementos objetivos, horizonte temporal, capacidad de ahorro, diversificación del ahorro, asesoría, nos permiten pensar en apostar por inversiones rentables a largo plazo, debemos pelear contra los elementos más subjetivos como las sensaciones o los rumores.

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Los PIAS han dejado de ser un producto sólo para conservadores

El término Plan Individual de Ahorro Sistemático o PIAS está ligado al ahorro conservador. Durante años las entidades financieras han tratado este producto de ahorro para la jubilación como una fórmula garantizada de complementar la pensión pública. Muchos lo siguen haciendo a costa de perder rentabilidad, pero hay quienes han ido más allá.

La realidad de los PIAS es que se trata de un producto muy versátil que se podría incluso definir como la alternativa líquida a los planes de pensiones. Un PIAS puede adaptarse a cualquier perfil de ahorrador, desde el más moderado hasta el más dinámico que invierte a largo plazo y quiere una alta rentabilidad para sus ahorros.

Los números hablan por sí mismos. La cesta más agresiva del Estrategia 5 de Aegon gana casi un 9% en lo que va de año, por ejemplo, pero hay rentabilidades para todos los gustos en función del objetivo de cada usuario.

¿Cómo funciona un PIAS para ofrecer rentabilidad?

Los PIAS conservadores garantizan la inversión apostando por la renta fija y por emisiones en las que saben de antemano cuánto cobrarán por el cupón. El problema es que el beneficio en este caso siempre será limitado.

Los PIAS más dinámicos y versátiles funcionan como de forma diferente. Invierten en cestas de fondos de inversión bien diversificadas, lo que les permite maximizar el beneficio que obtienen reduciendo riesgos y adaptándose a las necesidades del ahorrador a largo plazo. En este sentido no se diferencia de un fondo de pensiones o un fondo de inversión, por ejemplo.

Lo que sí que cambia es la fiscalidad, que les permite estar prácticamente exentos del pago de impuestos una vez cumplidos 5 años desde la inversión. Además, como con cualquier plan, se puede cambiar el dinero de PIAS sin tener que tributar.

A la hora de contratar un PIAS hay dos cosas que debes vigilar. La primera son los gastos de gestión que pagas, que pueden suponer un 60% de la póliza en los casos más extremos. La segunda es cómo se estructura el beneficio garantizado, en caso de estarlo. Y es que una de las supuestas fortalezas de los PIAS es que el benefioio puede estar garantizado, pero siempre lo estará como un porcentaje del capital. Para que lo ejtiendas mejor, si se publicita una rentabilidad del 7% pero luego resulta que sólo aplica al 25% de la póliza, esto quiere decir que la rentabilidad real se quedará en un 1,75%, mucha diferencia.

No caigas en estas pequeñas trampas y tendrás en el PIAS el producto ideal para ahorrar de forma automática para tu jubilación.

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Lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados

La experiencia es un grado, dicen. Desde luego, en lo que se refiere a ahorro, nuestros mayores pueden darnos muchas lecciones. Veamos lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados para manejar su dinero.

Probablemente la principal lección, la más básica y la más importante, es la necesidad ahorrar para la jubilación. La casi obligación de consolidar en el tiempo una cartera de ahorro que permita una jubilación sin pérdida de poder adquisitivo o que minimice esta pérdida.

Consolida el ahorro para la jubilación y no lo toques

Cada vez tenemos más clara la importancia del ahorro para la jubilación. También tenemos muy claro que cuanto antes comencemos a ahorrar, mejor. Esta combinación logra que las carteras de ahorro puedan ir creándose a lo largo de décadas, algo positivo pero con lo que hay que tener cuidado.

Cuando llevamos muchos años ahorrando podemos tener la tentación de acudir a este dinero ante imprevistos o simplemente ante necesidades financieras. Esto es un error.

El ahorro para la jubilación debe cerrarse y hacerse inaccesible, sobre todo cuando más cercana este la hora del retiro laboral. No sólo por las posibles penalizaciones que podemos tener en los productos de ahorro, también por lo que supone trastocar un plan a largo plazo y romper la fortaleza del interés compuesto.

Revisa tus productos de ahorro y aportaciones de manera habitual

Obviamente, no se trata de contratar un plan de pensiones y echarse a dormir ni mucho menos. De hecho, esta no tiene por qué ser ni la única ni la mejor alternativa para ahorrar para la jubilación.

En primer lugar, se trata de ser capaces de discernir la cantidad de dinero que vamos a necesitar en el futuro. Esto no es tan complicado, a partir de calcular cuáles serán nuestras pensiones públicas y hacer una proyección de gastos podemos acercarnos a esa cantidad. No se trata de ajustar al céntimo, se trata de obtener referencias.

Es muy probable que con los resultados del plan de pensiones no alcances esta cifra. Esto es algo que también debemos aprender de los jubilados ya que los rescates de los planes de pensiones no siempre necesariamente alcanzan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Por tanto se impone una buena revisión cada cierto tiempo de nuestros productos de ahorro, aumentar el rango de los mismos y apostar por diferentes opciones diversificando el ahorro. Esto generará diferentes niveles de aportación pero, a la larga, todo ello puede volcarse en una única cartera de ahorro con diferentes productos. Ese es el objetivo.

Apuesta por el preahorro y control del gasto

Eso que hoy en día denominamos frugalidad y que nuestros mayores denominaban guardar una peseta para mañana, es una gran enseñanza que deberíamos tener todos en cuenta.

Por un lado el control del gasto y la minimización de los gastos innecesarios se traduce siempre en más cantidad de dinero libre para el ahorro o la inversión. Esto siempre es una buena idea. La mejor manera de alcanzar estos objetivos es realizar un estudio profundo de nuestros ingresos y gastos y plasmarlo en un presupuesto. De este modo podemos analizar virtudes y defectos de nuestra manera de gestionar el dinero y enmendar los errores.

Por otro lado el ahorro como hábito es una cuestión vital. Para aquellos que no están habituados a ahorrar o que les cuesta visualizar el destino del dinero a largo plazo, preahorrar es probablemente una de las mejores soluciones. Este tipo de ahorro se basa en algo tan simple como apartar una cantidad de dinero de manera inmediata según entra en nuestras manos y destinarla a un producto de ahorro. Esto puede hacerse incluso de manera automática.

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Cómo contratar un Unit Linked

Dentro de los diferentes seguros de ahorro los Unit Linked aparecen como una opción diferente con características propias muy particulares. Vamos a repasar lo que debes tener en cuenta sobre cómo contratar un Unit Linked.

Y lo primero que debes tener en cuenta es que no se trata de un producto de ahorro para todos los perfiles ya que, a pesar de su carácter de seguro de vida y ahorro, el modelo de inversión que propone no resulta adecuado para quienes tienen aversión al riesgo.

Qué es un Unit Linked

Lo principal antes de contratar uno de estos productos de ahorro es tener claro qué son y cómo funcionan.

Cuando suscribimos un Unit Linked estamos contratando un seguro de vida y ahorro, pero, a diferencia de la gran mayoría de estos seguros no se nos propone una rentabilidad garantizada, ni tampoco el capital aportado está garantizado. El dinero de las aportaciones, descontados gastos y la parte destinada a cubrir el seguro de vida, se dirige a la inversión en activos financieros a través de la participación en fondos de inversión.

Por tanto, cuando contratamos este producto, realmente estaremos eligiendo el destino de la inversión a través de diferentes opciones de activos y fondos generalmente, pero también asumiendo el riesgo y el posible beneficio de dicha inversión.

En resumen, participaremos en fondos de inversión, pero no como partícipes directos sino como asegurados de una compañía que es la titular de la participación en dicho fondo, pero, asumiendo los posibles riesgos y beneficios. Esto deriva en que si la evolución es positiva obtendremos una rentabilidad superior a la media de los seguros de ahorro tradicionales, pero, si la evolución es negativa, no sólo podremos no obtener rentabilidad sino también ver afectado al capital aportado.

Desde el punto de vista fiscal el tratamiento será el mismo que el de cualquier otro tipo seguros. En definitiva, cuando contratamos este seguro de ahorro e inversión venimos a colocar nuestro dinero en un fondo de inversión pero no como partícipes sino como asegurados por una compañía que sea titular de la participación en el fondo.

En este marco es el asegurado el que decide qué fondos desea invertir y también el que asume el riesgo de la inversión.

Ventajas y desventajas de un Unit Linked

Una vez conocidas las características básicas de este seguro de ahorro es importante, a la hora de plantearte como contratar un Unit Linked, que también distingas sus ventajas e inconvenientes, y, si se trata de un producto adecuado para tu perfil de ahorrador.

Además de un tratamiento fiscal idéntico a cualquier otro seguro de vida, las principales ventajas tienen que ver con la flexibilidad del producto. Por ejemplo, se trata de un seguro en el que la modificación de beneficiarios es más simple que en otras opciones. También es posible realizar aportaciones periódicas de manera continuada y, al ser como tomadores quienes elegimos los plazos, las coberturas, las aportaciones y el destino de nuestro dinero, se torna mucho más personalizable que otras opciones. Junto a ello hay que añadir que es posible realizar la liquidación de la inversión en cualquier momento, aunque va a suponer una penalización.

En el lado de las desventajas, obviamente, la falta de garantía sobre el resultado final de la inversión es probablemente la más evidente. No solo por cuanto podemos no obtener lo esperado, también porque podemos perder lo aportado. Por otro lado, con el paso del tiempo, la cantidad destinada a cubrir la parte de seguro de vida irá aumentando y disminuyendo la parte destinada a inversión.

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