Articulos de la categoria 'Ley planes de pensiones'

Cuánto puedes desgravar por aportar al máximo a tu plan de pensiones

Un plan de pensiones no sólo es un instrumento de ahorro para tu jubilación, también es una buena herramienta para desgravar aprovechando sus ventajas fiscales.

La contratación del plan de pensiones te va a permitir tener unos ingresos complementarios a tu jubilación en el futuro, pero, además, te va a proporcionar en el presente unas importantes ventajas fiscales.

La fiscalidad de los planes de pensiones permite una reducción en la base imponible del IRPF. Esto significa que en los años en los que realices aportaciones a tu plan de pensiones pagarás menos impuestos. Eso sí, en el momento del rescate del plan deberás tributar como rendimiento del trabajo por dicho rescate. Es decir, te habrás beneficiado de una fiscalidad en diferido de la que puede sacar partido si por ejemplo, reinviertes lo que desgravas de manera anual en tu propio plan.

Las aportaciones a los planes de pensiones quedan limitadas no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el punto de vista fiscal. Esto significa que estas aportaciones sólo podrán tener un máximo de 8000 € anuales. Con ese máximo aportado podremos realizar la deducción en nuestra declaración de la renta de la menor de estas dos cantidades:

  • 8000 € anuales para cualquier contribuyente de manera independiente a la edad.
  • El 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.

De manera adicional, las personas cuyo cónyuge no tiene rendimientos netos del trabajo y/o cuyas actividades económicas son inferiores a 8000 € anuales, pueden aportar al plan del cónyuge un máximo de 2500 €

Por otro lado para aquellas personas con minusvalía física igual o superior al 65% y psíquica igual o superior al 33% el límite máximo anual de las aportaciones asciende a 24.250 € incluyendo aquellas aportaciones de terceras personas, que no pueden exceder los 10.000 € anuales.

Reducción de los tramos y tipos marginales en el IRPF

Ya hemos visto la desgravación que surge de la aportación máxima al plan de pensiones. Pero, conviene tener en cuenta los tramos y tipos marginales que se aplican en el IRPF.

  • De 0 € a 12.450 €      19 %
  • De 12.450 € a 20.200 €         24 %
  • De 20.200 a 35.200 €            30 %
  • De 35.200 a 60.000 €            37 %
  • Más de 60.000 €        45 %

En definitiva, una fiscalidad en diferido, a la que debemos hacer frente en el momento del rescate del plan de pensiones, pero que, nos permite aprovechar el dinero deslavado para otros fines, por ejemplo para buscar más herramientas complementarias de ahorro para la jubilación.

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Cuánto pierdes al jubilarte de forma anticipada

La jubilación anticipada permite que te jubiles antes del tiempo legal establecido para ello, pero, trae consigo unas reducciones en la cuantía de la pensión a cobrar.

Las medidas que reformaron el mercado laboral trajeron consigo una modificación importante en cuanto a los años a los que podemos retirarnos de manera anticipada. Pero, también trajeron consigo la aplicación de una serie de reducciones a tener en cuenta para este tipo de jubilación.

Generalmente nos centramos en conocer la edad mínima a la que podemos jubilarnos de manera anticipada, pero, es conveniente que también sepas cuánto pierdes al jubilarte antes de tiempo.

Las reducciones en las jubilaciones anticipadas

Según el nuevo marco legal para la jubilación, retirarse anticipadamente del mercado laboral se penaliza más que antes. Esta penalización viene dada por el aumento de los coeficientes reductores que se aplica para el cálculo de la pensión de jubilación.

Existen hasta cuatro tramos que tener en cuenta según tu edad y los años cotizados a la hora de jubilarte.

Para la jubilación anticipada voluntaria los coeficientes de reducción serían los siguientes:

  • 2% trimestral para periodos de cotización que resulten inferiores a 38 años y seis meses
  • 1,875% trimestral para periodos de cotización entre 38 años y seis meses y 41 años y seis meses
  • 1,70% trimestral para periodos entre 41 años y seis meses y 44 años y seis meses
  • 1,625% trimestral a partir de los 44 años y seis meses de cotización acreditada

Recuerda que se trata de porcentajes trimestrales. Es decir, que traducido a un cálculo anual de tu pensión podrás perder un 8%, un 7,5%, un 6,8%, y un 6,5% respectivamente.

Cuando la jubilación anticipada no es voluntaria, es decir, en el caso que te veas forzado a jubilarte de forma anticipada, estos coeficientes reductores se modifican ligeramente:

  • 1,875% trimestral de anticipo para aquellos periodos de cotización que llegan hasta los 38 años y seis meses
  • 1,750 trimestral para los periodos de cotización que van desde los 38 años y seis meses hasta los 41 años y seis meses
  • 1,625% trimestral para los periodos de cotización que resulten a partir de los 41 años y seis meses

Por tanto, en este caso, la reducción máxima anual sería del 7,5% y la mínima del 6,5%.

Lógicamente en el cálculo de tu pensión ante una jubilación anticipada la edad y los periodos de cotización son claves, pero, en cualquier caso, la pérdida de dinero respecto a la jubilación estándar es notable.

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Qué planes de pensiones lo hicieron mejor en 2017

2017 fue un buen año para los planes de pensiones de renta fija mixta en cuanto a contratación. Sin embargo, hay otros tipos de planes que también evolucionaron de manera satisfactoria.

Obviamente va a depender de nuestro perfil de ahorrador, del momento en el que se encuentre nuestra cartera de ahorro y de lo que deseemos arriesgar. Aquellos ahorradores cuyo dinero se encuentra colocado en un plan de pensiones en renta variable exitoso habrán obtenido una rentabilidad superior a otros tipos de ahorradores. Sin embargo, el éxito en la rentabilidad obtenida siempre tiene que ver con la expectativa creada dependiendo del plan en el que estemos invirtiendo.

Renta Fija Mixta

Este tipo de planes de pensiones han sido la estrella de la contratación de planes en 2017, de hecho han supuesto un tercio del ahorro total gestionado en planes de pensiones. Se trata de planes de pensiones que colocan al menos el 70% de su inversión en renta fija y el 30% en bolsa.

La rentabilidad media lograda por estos planes superó el 3,20% anual, según los datos que proporciona Inverco. Aun así, en el mercado, podemos encontrar planes de pensiones de renta fija mixta que superan este rendimiento.

Renta Variable Mixta

Los planes de renta variable mixta también mostraron un buen comportamiento durante el pasado año. Éste producto de ahorro para la jubilación obtuvo una rentabilidad media ligeramente superior al 9%, con algunas cotas verdaderamente altas en relación a años anteriores. En general. La renta fija mixta podríamos decir que son los planes de pensiones triunfadores del pasado año.

Recordamos que se trata de planes de pensiones más arriesgados en los que la proporción se invierte con respecto a la renta fija mixta, es decir, entre el 30% y el 70% de los activos pueden estar colocados en renta variable.

Renta Variable

Para los ahorradores más agresivos, y con un mayor plazo en su plan de jubilación, la renta variable supuso el año pasado un buen pellizco de rentabilidad para los planes de pensiones ya que alcanzaron una rentabilidad media superior al 17%

Obviamente estamos hablando de rentabilidades anuales, es decir, a más largo plazo habría que analizar las medias de los últimos cinco años o incluso de la última década de vida del plan para extraer un histórico. En cualquier caso buen año también para la renta variable en los planes de pensiones.

Y qué pasa con la renta fija y los garantizados

Pues estamos ante el patito feo de los planes de pensiones en 2017. Si tomamos como referencia la rentabilidad de los planes de renta fija a corto vemos que éstos tienen una pérdida media del 0,06% mientras que a largo plazo ganan un escaso 0,01%. Desde luego no ha sido un buen año para los planes de pensiones de renta fija fundamentalmente por los bajos tipos de interés del mercado.

Y el año 2018 que traerá

Es pronto para hacer predicciones realmente exactas, pero, todo apunta a que 2018 va a ser muy similar al pasado año para los planes de pensiones. Tanto la renta variable mixta, como la propia renta variable se encuentran en disposición de batir la rentabilidad anualizada del pasado año, mientras que el crecimiento de la renta fija mixta también parece al alza.

El ahorrador más conservador no va a ver mejorar mucho el rendimiento de la renta fija o de los planes garantizados, en este contexto es probable que volvamos a tener volumen de contratación histórico en la renta fija mixta.

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Cómo se financiarán las pensiones cuando no quede nada en el Fondo

Probablemente ya hayas leído o escuchado sobre las retiradas de dinero del Fondo de Reserva de la Seguridad Social y también sobre la posibilidad de que éste se agote. ¿Cómo se financiarán las pensiones si se agota el fondo de reserva?

Cómo se financiarán las pensiones cuando no quede nada en el Fondo

Este fondo de reserva se creó en el año 1997 con un objetivo concreto: tener una cantidad de dinero en reserva como remanente para el pago de las pensiones si se diera la situación de necesidad que obligara a ello. De esta manera incluso ante una situación crítica se vendría a garantizar el cobro de las pensiones de jubilación.

Sin embargo, en estos casi 20 años transcurridos la disminución de ingresos del Estado en una situación de crisis ha hecho que se haya recurrido al fondo en diversas ocasiones para realizar los pagos de las pensiones. A esto hay que sumar una situación en la que, ya en la actualidad, la cotización del trabajador y de las empresas en relación al pensionista es de dos a uno. En otras palabras, dos asalariados por cada pensionista. Todo ello en un contexto en el que la caída del empleo ha obligado sistemáticamente a recurrir al fondo.

¿El resultado? La previsión de agotamiento del fondo para el próximo año 2017. Y en esta situación, realmente preocupante, tampoco hay muy buenas noticias en cuanto a medidas que puedan aplicarse a la financiación de las pensiones.

En primer lugar el futuro demográfico inmediato de nuestro país nos muestra cómo se reduce el número de trabajadores y aumenta el número de pensionistas. Esta realidad, que cargará cada vez en mayor medida la relación cotizantes/jubilados, se prevé que alcance un estado crítico alrededor del año 2025.

A fecha de hoy sólo conocemos intenciones, por parte de los partidos políticos, de buscar consenso para tratar de implementar herramientas orientadas a financiar el déficit de la seguridad social, bien a través de los presupuestos del Estado o de procedimientos extraordinarios. Sin embargo, los pasos aún son pocos y poco concretos.

Para el año 2017 se está considerando reconducir el pago de las prestaciones de viudedad y orfandad a través de las propias cuentas del Estado, esto vendría a suponer un respiro para el sistema, pero un respiro transitorio.

Hay que tener en cuenta que en la actualidad en nuestro país existen 17,7 millones de cotizantes mientras que el cálculo más optimista para una relación correcta entre cotizantes y pensiones de jubilación sería el de 20 millones de personas cotizando. Esto significa un aumento de empleo y cotizaciones que a fecha de hoy no parece desde luego cercano.

Una posibilidad aún más dura es la reforma del acceso a las prestaciones, endureciendo dicho acceso, e incluso una reducción elevada de las prestaciones. Hoy en día estas posibilidades aún no parecen ganar peso, sin embargo, desde luego a medio y largo plazo no son descartables.

Por último existen otras medidas a medio plazo para buscar una financiación adecuada para las pensiones públicas que tienen que ver con el retraso en la edad de jubilación y el aumento del cómputo de la pensión a toda la vida laboral.

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Por qué los españoles no aprovechan los fondos de inversión como deberían

Que los fondos de inversión son un instrumento financiero eficaz e interesante para todos los bolsillos parece que lo sabemos. Sin embargo, los españoles no aprovechamos su potencial como deberíamos.

Por qué los españoles no aprovechan los fondos de inversión como deberían

Existen muchas señales que indican que el uso de fondos de inversión como herramienta financiera en nuestro país no es la más correcta. Probablemente la señal más evidente es la de los periodos de permanencia media en los fondos de inversión.

Si en el caso de la mayoría de países del ámbito europeo esta permanencia media en un fondo de inversión por parte del usuario viene a durar unos cinco años, en el caso de España, los partícipes en fondos de inversión permanecen menos de un año de media.

Obviamente, si se trata de consolidar carteras de inversión en fondos es necesario alargar los períodos de permanencia en el instrumento financiero. Esta permanencia es la que permite afrontar los diferentes movimientos del mercado y extraer el equilibrio en la rentabilidad entre los buenos y los malos periodos que afecten al fondo.

Otra de las señales importantes tiene que ver con cómo entendemos los fondos de inversión. Y es que aún no visualizamos del todo, como usuarios, que se trata de herramientas que pueden resultar tremendamente útiles para todos los modelos de economía personal, incluso los más conservadores. Esto nos lleva a una situación curiosa en la que en nuestro país, a pesar de encontrarnos en una situación de tipos de interés cero, siguen existiendo 800.000 millones de euros colocados en depósitos bancarios. La lógica indica que se debería estar ante un trasvase de dinero de los depósitos a los fondos muy elevado, y sin embargo esto no está siendo así.

Por otro lado tendemos, como partícipes de fondos de inversión, a no profundizar más allá de las fórmulas estándar que nos propongan los fondos. Es decir, no solemos utilizar correctamente ni los servicios de asesoramiento, ni las herramientas de traspaso entre fondos, ni los canales de información que nos permiten entender la evolución de nuestro producto. Esto genera una visión del fondo casi a la altura de la de los productos pasivos de ahorro, algo con lo que realmente no tiene que ver ya que una de las claves en la gran mayoría de fondos de inversión es la posibilidad de su flexibilidad y adaptabilidad.

España sigue manteniendo una mentalidad muy tradicional en cuanto a la colocación del ahorro monetario. Esta mentalidad es la que nos lleva a acercarnos más a productos que resulten o garantizados o que nos suenen bien por el tiempo que llevan acompañando al ahorrador, como los depósitos, o las grandes campañas publicitarias con las que se lanzaron, como las cuentas de ahorro.

Lo cierto es que, como también ocurre en los planes de pensiones, la media de los pequeños inversores en nuestro país no aprovechamos correctamente el potencial que los fondos de inversión tienen. El mejor consejo en este sentido es acudir siempre al asesoramiento profesional.

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Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Cuando ponemos dinero en un plan de pensiones adquirimos participaciones en dicho plan. Vamos Así varía y evoluciona el precio de ellas.

Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Un plan de pensiones participa en un fondo de pensiones. En el fondo de pensiones encontramos un patrimonio que se constituye a partir de las inversiones que cada uno de los participantes realiza en su plan de pensiones. De esta manera cada vez que aportamos dinero a un plan de pensiones lo que estamos haciendo es adquirir participaciones del patrimonio del fondo de pensiones.

El objetivo de todos los planes de pensiones es culminar en el momento del rescate, el momento de la jubilación o alguna de las circunstancias especiales en las que se puede rescatar un plan de pensiones. Cuando realizamos este rescate la gestora del fondo de pensiones lo que hará será devolvernos el valor correspondiente a las participaciones que tengamos en el fondo de pensiones. Como es fácil de entender, el valor de cada participación, su precio que se denomina valor liquidativo, habrá ido variando a partir tanto de las aportaciones y extracciones realizadas en dicho fondo como de los movimientos de los mercados o las referencias a las que se ligue la inversión.

El precio de las participaciones evoluciona en el tiempo. Uno de los motivos fundamentales es que el propio patrimonio del fondo de pensiones va evolucionando de manera constante día a día. El modo de descubrir el valor es la división del patrimonio entre el número de partícipes: esta información es una de las que ofrecen de manera regular las gestoras a los partícipes en los planes de pensiones.

Obviamente cuando se nos indica el precio de una participación podemos calcular el capital disponible en esa fecha: tan sólo debemos multiplicar dicho precio por el número de participaciones que poseemos. La rentabilidad lógicamente presente en el valor liquidativo final, es decir al rescate, hace que este valor liquidativo sea superior al inicial.

Por supuesto la evolución de un fondo de pensiones tiene que ver con los mercados. Esto es básico ya que dependiendo del tipo de plan de pensiones a que hayamos apostado nuestro dinero la influencia de la renta variable será mayor o menor.

Sin embargo, a efectos del precio de la participación esto se nos presenta de manera global. De este modo, efectivamente, el valor patrimonial del fondo de pensiones depende tanto del aumento o disminución del patrimonio por aportaciones como de los resultados de la inversión.

Entender este funcionamiento del precio de las participaciones es importante sobre todo para comprender otra de las cuestiones básicas en los planes de pensiones: cuanto antes comencemos las aportaciones mejor.

Hay que tener en cuenta que un plan de pensiones deben pasar por diferentes fases. La primera fase, la más compleja y arriesgada sobre el papel, es en la que se apostará más por la renta variable buscando mayores índices de rentabilidad a lo largo del tiempo. Posteriormente esto se irá graduando modificado el plan cada vez a terrenos más seguros hasta los compases finales donde se apostará por productos garantizados o similares.

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Cómo actuar en caso de fallecimiento del titular del plan de pensiones

Los planes de pensiones buscan generar un ahorro que sirva como complemento nuestros ingresos durante la jubilación. ¿Y si no se llega a ese extremo? Repasamos cómo actuar en caso de fallecimiento del titular del plan , momento en el que esté podría ser rescatado.

Cómo actuar en caso de fallecimiento del titular del plan de pensiones

Los planes de pensiones son un producto especial por su fiscalidad y por la imposibilidad de rescatar el dinero invertido salvo en determinados casos.

La contingencia de fallecimiento se encuentra reflejada y aceptada como contingencia adicional, en la que los beneficiarios designados de manera expresa por el titular del plan de pensiones o los herederos legales del titular, pueden percibir el dinero acumulado con carácter de derechos económicos y pueden disponer del tanto de manera inmediata como en diferido. En otras palabras, cuando el titular del plan muere sus herederos pueden rescatar el plan.

Debemos tener claro en primer lugar que no existe la obligación de liquidación del plan de pensiones en el momento del fallecimiento del titular, este es un error habitual del que conviene desprenderse. Si los herederos y beneficiarios lo desean, pueden mantener la inversión.

Cómo tributa el plan de pensiones al fallecer su titular

Es importante también tener en cuenta la tributación del plan de pensiones tras el fallecimiento de su titular, ya que puede dar lugar a algunas dudas.

Aquí, también, lo primero que debemos saber es que no existe una modificación sustancial sobre la fiscalidad de un plan de pensiones al uso. En todo caso, el importe que procede de un plan de pensiones va a tener la consideración de rendimiento del trabajo y de esta manera deberá constar en la declaración de la renta de los herederos el importe rescatado.

Es cierto que para los rescates en forma de capital de aportaciones anteriores al 31 de diciembre de 2006 se puede llegar a aplicar la reducción fiscal del 40%, siempre que este rescate que ve realizado dentro del plazo transitorio, que en el caso de las contingencias ocurridas a partir de 2015 es del dos ejercicios fiscales desde el hecho causante.

Por otro lado debemos también tener en cuenta que no vamos a encontrar bonificación fiscal en el caso de rescate en forma de renta ni en esta ni en el resto de contingencias.

Rescate de un plan de pensiones por fallecimiento cuando ya se ha empezado a cobrar

Esta es otra situación que puede darse. Cuando el titular del plan de pensiones fallece ya iniciado el proceso de cobro y rescate de su plan, depende de los diferentes modelos o tipos de renta a los que se hubiera asociado al rescate.

Si el rescate si hubiera iniciado con las denominadas rentas financieras, estas, que no poseen una rentabilidad garantizada y que se perciben hasta el agotamiento de las participaciones en el plan,  seguirán su curso, es decir, los beneficiarios podrán percibir la parte no rescatado de los capitales y podrán hacerlo bien en forma de rentas periódicas o también solicitar la anticipación del importe en un rescate único.

El caso especial de las rentas aseguradas

En el caso de las rentas aseguradas debemos tener en cuenta que el asegurado lo que ha buscado es la garantía de mantener unas rentas independientemente de la evolución de los mercados, con, generalmente, una rentabilidad pactada. Esto deriva en un contrato de seguro.

Cuando el asegurado en este caso no opta por la contratación de la opción de reversión de derechos, la renta queda extinguida en el momento del fallecimiento. Cuando si se pacta la reversión de derechos a favor de otras personas, el beneficiario la reversión seguirá cobrando la renta acordada en los porcentajes establecidos. Debe quedar en este caso claro que esta propuesta viene a reducir habitualmente la rentabilidad ofrecida en el producto. Y por otro lado, esta renta a la que accede el beneficiario no es universal en el tiempo ya que, al fallecimiento del beneficiario la renta queda extinguida, tanto si ésta era vitalicia como si ésta era periódica, teniendo cuenta que en este último caso la extinción que la también vinculada a la fecha marcada en contrato.

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Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

La forma en la que rescates tu plan de pensiones hará que pagues más o menos impuestos. Esto es lo que ocurres cuando optas por recuperar el dinero en forma de capital.

Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

A efectos fiscales, el rescate del plan de pensiones se cuenta como una renta de trabajo, como si se tratase de un salario. Eso significa que los ingresos se contabilizan en la base general para calcular el IRPF y se les practicará el tipo marginal, que es progresivo, así que cuanto más se gane, mayor proporción del plan de pensiones rescatado irá a parar a Hacienda.

Como jubilado puedes optar por recuperar tu plan en forma de renta periódica o de capital es decir, todo de golpe. Si escoges la última opción Hacienda puede comerse buena parte de tus beneficios, ya que para Hacienda será como si hubieses ganado todo ese dinero. El resultado es que tendrás que pagar impuestos en el IRPF como una renta alta a tipos que pueden superar ampliamente el 40%.

Aquellos que se jubilasen el año pasado y pero hayan esperado a rescatar su plan hasta 2016 pagarán menos impuestos, ya que los tipos marginales que se practican en el IRPF disminuyó en todos los tramos, pero sobre todo en los elevados.

En cualquier caso, cuando se rescata el plan de pensiones hay que valorar si compensa más hacerlo en forma de renta o de capital. En el caso de esta última opción, al recibirlo todo en un solo pago se incrementarán los ingresos anuales y el tipo marginal.

Si un jubilado con una cuenta base imponible de 30.000 euros anuales debido al cobro de la pensión de jubilación del estado, y rescatará 20.000 euros de un plan que había acumulado durante el último lustro, comprobaría como a partir de los 35.200 euros gravaría al 39%, mientras que si lo cobrase en forma de renta afrontaría el 31%. Es necesario que valore que ese rescate del plan no implique un salto a un tramo superior de tipo marginal del Impuesto sobre la Renta.

También hay que valorar las aportaciones que se hagan previas a 2007 en ese plan. Hasta el año pasado a la hora de rescatarlas había una bonificación del 40% en el caso de recuperarlo en forma de capital. Sin duda suponía una gran ayuda para disminuir la factura fiscal. Si hasta el 31 de diciembre de 2006 había acumulado 20.000 euros, más otros 15.000 euros a partir de esa fecha, tendría la posibilidad de rescatarlo en modo de capital y tributar sólo por 27.000 euros, que serían los 15.000 euros, más el 60% de 20.000 (12.000 euros). De lo contrario sería por 35.000 euros.

En este caso práctico, el ahorro fiscal ascenderá a 120 euros, ya que se pasará a abonar a la Agencia Tributaria 4.680 euros en lugar de 4.800. El jubilado cuenta con dos años para beneficiarse de esta ayuda, así que sí deja transcurrir este periodo el coste fiscal alcanzaría los 7.400 euros.

Al final es cuestión de hacer cuentas y tener claro que si cobras todo tu plan de pensiones en un único pago tendrás que pagar muchos impuestos no sólo por el dinero del plan, sino también de la pensión pública, que tributará junto a éste.

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¿Sabes lo que es la tasa de reposición de las pensiones? Deberías

Si quieres saber hasta qué punto es fiable el sistema de pensiones actual, deberías conocer términos como la tasa de reposición. Te explicamos en qué consiste.

¿Sabes lo que es la tasa de reposición de las pensiones? Deberías

A medida que las personas empiezan a acercarse a la edad de jubilación empiezan a pensar en el retiro soñado. Por fin se quitarán de encima las preocupaciones del trabajo y podrán dedicar su tiempo libre a viajar o estar con sus seres queridos. Para solicitar la pensión hay que reunir los documentos necesarios y conocer una serie de términos adecuados para manejarse en este nuevo escenario. Uno de ellos es de tasa de reposición o reemplazo de las pensiones.

Con este dato se pretende conocer la diferencia entre la cantidad que cobra esa persona una vez que se retira del mercado laboral en comparación con el último sueldo que tenía en activo. El resultado que se consigue es lo que se conoce como tasa de reposición, y de esta manera se conoce el poder adquisitivo que se pierde al jubilarse.

Por lo general, cuando una persona se retira acaba cobrando menos dinero de lo que ganaba mientras permanecía trabajando. Un ejemplo práctico es el de un profesional que conseguía al mes 2.000 euros por sus actividades laborales y que al jubilarse pasa a ingresar 1.000 euros. En ese caso, la tasa de reemplazo será del 50%.

La cantidad de dinero que se queda por el camino es bastante grande, de ahí que los expertos aconsejen actuar con previsión y contratar un producto de ahorro privado, como puede ser un plan de pensiones. Está claro que una vez jubilados habrá más tiempo libre pero los ingresos disminuirán considerablemente, por lo que para mantener el mismo nivel de vida y no falte de nada es preciso acertar con el plan de ahorros.

Lo que se pretende con ello es que al llegar al retiro, la pensión pública se complemente con otra y se pueda disfrutar en esta nueva etapa de las mismas condiciones que se tenían anteriormente. También hay que valorar que a medida que pasan los años los problemas de salud empiezan a surgir con más frecuencia, por lo que tampoco estaría nada mal contratar un seguro de salud que contase con los servicios de profesionales de primer nivel y distintas coberturas.

Para aquellas personas que tengan previsto jubilarse durante los próximos tiempos les vendrá muy bien saber qué es la tasa de reposición en las pensiones. Según los datos que maneja la OCDE, la tasa podría alcanzar el 74% debido a las reformas en esta materia, además del estancamiento en las pensiones.

Y sin embargo, seguiría siendo una de las más altas de la Unión Europea junto con la de Grecia, por lo que es de esperar que desde Bruselas presionen para bajarla.

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Cuánto puedes esperar para recuperar tu plan tras jubilarte

Lo más frecuente es que una persona se jubile y rescate prácticamente de manera inmediata su plan de pensiones. Sin embargo, existe la posibilidad de dejar pasar un periodo para recuperar el dinero. Un plan de pensiones y el tiempo que esperemos para rescatarlo se puede comparar con una inversión. En función de la fórmula que escojas puedes pagar más o menos impuestos a Hacienda a la hora de realizar la Declaración de la Renta. Por lo tanto, si deseas sacarle el mayor partido posible a tu plan de pensiones, es importante que valores el momento.

Cuánto puedes esperar para recuperar tu plan tras jubilarte

Por lo general, la gente se jubila y empieza a cobrar su pensión privada prácticamente de inmediato, pudiendo dejar un par de meses de diferencia como mucho, que es más o menos el tiempo que puede tardar la entidad financiera en tramitar el rescate del plan. Sin embargo, no hace falta recuperar el dinero nada más dejar de trabajar, recomendando los expertos no sacarlo en el mismo año en que te jubilas.

El periodo para rescatarlo es muy amplio. Puedes esperar lo que quieras, siempre que no haya en el contrato ninguna cláusula que marque una fecha de vencimiento, como ya sucedes con los planes garantizados. Piensa que tienes la posibilidad de seguir haciendo aportaciones para tu jubilación si no has comenzado aún a cobrar el plan privado, lo que te aportará muchos beneficios a la hora de desgravar en la Declaración de la Renta.

Por lo tanto, a la hora de rescatar el dinero de tu pensión privada es preciso que valores sobre todo un par de aspectos, como son la rentabilidad y la fiscalidad, o lo que es lo mismo, los impuestos que deberás afrontar para recuperar lo invertido y cómo marcha el plan contratado. Cada vez son más los jubilados que se fijan en el apartado de impuestos, sobre todo porque cualquiera puede controlarlo por medio de los simuladores de retenciones de IRFP de la Agencia Tributaria o el Programa Padre, en donde tendremos la debida información sobre lo que se pagará.

Se recomienda no rescatar el plan el mismo año que te jubiles. El motivo es bien sencillo. Estos planes de pensiones tributan en la escala general del IRPF como renta de trabajo, y al ser posiblemente el salario más elevado que la pensión, te tocará tributar en una escala mayor cuando realices la Declaración de la Renta. Así que si te jubilas este año, lo mejor es que lo rescates a partir de 2016.

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