Articulos de la categoria 'Fiscalidad'

Qué es la plusvalía municipal

La plusvalía municipal ha saltado a la palestra los últimos meses ante las después de que los tribunales dictaminasen que las ventas de pisos por debajo de su valor de adquisición no debían pagar este tributo. Ahora, las personas que sí pagaron por él empiezan a organizarse para pedir su devolución.

Qué es la plusvalía municipal

La plusvalía municipal o Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana es un tributo director de carácter municipal que gestionan los ayuntamientos. Básicamente sirve para gravar el aumento en el precio del suelo cuando este cambia de dueño. Así, se aplica a la venta de una vivienda, pero también a las herencias, donaciones y permutas.

En definitiva, cada vez que un bien se transmite o cambia de propietario hay que hacer frente a la plusvalía municipal.

Las excepciones las marcan la venta de la vivienda a pérdidas y los casos de deshaucio. En el primer supuesto, se entiende que no hay lugar al pago de impuestos cuando la persona ha perdido dinero al vender la casa y algo parecido ocurre en el segundo. Además de perder la casa, incluir un impuesto al afecto parece un castigo adicional evitable.

¿Quién debe pagar la plusvalía municipal?

En el caso de la venta de una casa,  impuesto sobre la vivienda corresponde al dueño de la casa, que es quien se beneficia del incremento del precio del terreno.

Por el contrario, para las transmisiones gratuitas, es quien adquiere el terreno quien debe pagar.

¿Cuánto hay que pagar?

¿A cuánto asciende la plusvalía municipal? El punto de partida para el cálculo de la plusvalía municipal es el IBI. El valor del terrenio a ecectos de IBI servierá de base para el cálculo. A partir de ahí, cada ayuntamiento podrá aplicar unos porcentajes diferentes, aunque siempre dentro de los siguientes parámetros:

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Qué es el Bitcoin y por qué está disparado

A nada que sigas las noticias económicas, e incluso las generalistas, ya te habrás enterado que el Bitcoin ha alcanzado precios históricos en los últimos tiempos. Vamos a conocer un poco más de esta criptomoneda y a tratar de entender el motivo por el que su valor está disparado.

Y es que, con una tasa de revalorización espectacular, los datos son aplastantes. Por ejemplo, para quien realizó en el año 2010 una inversión de 1000 $ en Bitcoins hoy esa inversión valdría 35 millones de dólares. Una revalorización en apenas siete años absolutamente impensable para cualquier otro tipo de inversión, no digamos ya de moneda.

Qué es el Bitcoin

En su propia página oficial Bitcoin se define como una red de consenso que permite un nuevo sistema de pago de la moneda digital. Se trataría de una red, la primera de su especie, entre pares orientada al pago descentralizado e independiente. Y aquí, en la independencia, esta una de las claves de esta moneda ya que se trata de un valor impulsado por los propios usuarios sin el control de una autoridad central ni tampoco ningún tipo de influencia por parte de estados, bancos, empresas…

El origen de esta moneda, no muy claro todavía, suele situarse alrededor del año 2009 en el que uno o varios autores crean el concepto de moneda digital para su uso a través de Internet. Se trataba de un medio de pago rápido que posibilitará la ejecución de transferencias a bajo coste. En el origen se plantea como una moneda virtual con un límite determinado en cuanto a cantidad, que se podía obtener a través de lo que se denominaba minería, que consistía en poner los ordenadores al servicio de la comunidad de usuarios, por simplificar.

En la actualidad, esta moneda ha alcanzado la categoría de valor refugio junto al oro. Esto significa que en momentos de incertidumbre económica se considera al Bitcoin como un valor seguro y de alta capacidad de revalorización.

El funcionamiento no puede ser más básico, a través de la descarga una aplicación se obtiene un monedero virtual que se puede utilizar para enviar y recibir dinero de otros usuarios de manera instantánea en tiempo real.

Además la posibilidad de libertad de pago y pago instantáneo, lo convierte en un modelo realmente ágil de transacción a la que no se suele aplicar tasas y en el que las transacciones son seguras, no contienen datos personales derivados del cliente y por tanto destacan también en este sentido.

Los problemas del Bitcoin

Pero no todo son alegrías. En primer lugar, la falta de control alarma a los mercados ya que se puede utilizar este tipo de sistemas de gestión de pagos para la financiación de actividades ilícitas, el blanqueo de capitales etcétera. El riesgo de la moneda virtual en este sentido es evidente.

Pero hay más, se trata de una moneda con una volatilidad elevadísima. Esto significa que si ahora mismo se encuentra en máximos históricos, como ocurre, también su valor ha caído de manera rotunda en algunos momentos, siendo muy volátil y en este sentido, a diferencia de otro valor refugio como el oro, muy poco estable.

Obviamente para bolsillo de un usuario medio estos cambios de valor no son en absoluto interesantes.

La subida de valor del Bitcoin

La actual subida de valor de esta moneda virtual no responde a un único origen. Cuestiones como la gran cantidad de operaciones que se realizan a partir de China, la desmonetización global o la incertidumbre económica también tiene que ver sin duda en este sentido.

Pero realmente donde tenemos que encontrar explicación al valor de esta moneda es en las leyes de oferta y demanda. Se trata de causas fundamentalmente defensivas en las que los inversores buscan valores seguros ya no tanto para ganar sino como para no perder o mantener su dinero lo más a buen recaudo posible. Si se compra más moneda virtual se genera más demanda, si se genera más demanda más sube el valor de esta moneda.

Hay que tener en cuenta en este sentido que la cotización del Bitcoin no va a responder en ningún caso a cuestiones políticas, por lo que su valor como producto del mercado independiente es aún mayor.

Sin embargo, nadie realmente se atreve a valorar un escenario a medio y largo plazo de una moneda que de momento ofrece tasas de rentabilidad muy por encima de lo que nadie espera excepto en mercados muy volátiles.

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Hacienda no me ha pagado, qué hago

El pasado 30 de julio terminó el periodo para presentar la renta 2016 fuera de plazo y aunque Hacienda se esmera cada año más, todavía hay quienes no han cobrado la devolución de la renta. Por un lado están los que esperaron a última hora para hacer el IRPF y por otro los que lo hicieron hace tiempo pero no han recibido el ingreso.

¿Qué hacer si Hacienda no ha pagado la devolución de la renta?

Lo primero que debemos tener claro es cuánto tarda Hacienda en hacer la devolución de la renta. La AEAT es rápida, pero no inmediata. Lo normal es que pasen por lo menos diez días desde que hacemos el IRPF hasta que la Agencia Tributaria lo repasa y procede a hacer el ingreso. Es muy raro recibir la transferencia antes de ese plan.

En cualquier caso, debemos tener claro que Hacienda dispone hasta el 31 de diciembre para hacer el ingreso de la devolución de la renta. Incluso superado ese periodo, la AEAT podría retrasar el pago y sólo tendría que hacer frente a los intereses de demora. Estos intereses se sumarían de forma automática al dinero que nos deba Hacienda.

Por eso mismo, lo más importante es mantener la calma y no pensar que hay un problema donde no lo hay. Esto no quiere decir que debamos quedarnos parados eternamente. Si han pasado 20 días desde que hicimos la renta y no hemos recibido la devolución de IRPF, deberíamos por lo menos comprobar que todo está perfecto y que no tenemos ningún requerimiento de Hacienda.

Comprobar el estado de la declaración

Para saber si hay algún problema con nuestra renta sólo hay que comprobar el estado de la declaración. A través de la página web de Hacienda podremos hacerlo. Basta con acudir al icono de “Renta 2016” y allí veremos un apartado donde directamente pone “Comprobar estado declaración”. Una vez dentro podremos identificarnos con nuestro DNI electrónico, certificado digital, clave PIN o con el número de referencia de la declaración. También es posible acceder a este servicio de forma permanente en la Sede Electrónica de la AEAT.

Tras identificarnos, Hacienda nos informará del estado de la declaración. Lo normal es que se esté tramitando, es decir, que siga su curso normal. Sólo debemos preocuparnos si vemos un mensaje en el que Hacienda nos reclama información, ya que entonces es que la AEAT ha encontrado alguna incongruencia.

En ese caso, la propia AEAT nos hará una propuesta de liquidación. En otras palabras, nos dirá cuál sería el resultado del IRPF con los cambios que ella cree que debemos hacer. Si estamos de acuerdo bastará con aceptar y directamente se procederá al ingreso. Si no lo estamos, habrá que formular las alegaciones oportunas y esperar.

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Qué edad es mejor para comprar casa

Comprar una casa es probablemente una de las mayores decisiones financieras que vas a tomar en la vida. Sin embargo, no siempre tenemos claro cuál es el mejor momento para hacerlo o qué edad es la más adecuada.

Lo primero es tener claro que no existe una respuesta universal. Cada uno tenemos unas preferencias y circunstancias diferentes que pueden marcar nuestras opciones. Lo que sí podemos encontrar es una teoría extendida según la cual, cuanto antes compremos nuestra casa mejor. Y esta teoría no tiene por qué ser la más adecuada.

Comprar joven una casa, la opción para la mayoría

Se da por bueno que una edad adecuada para adquirir una vivienda es entre 25 y 35 años. Hay dos justificaciones básicas en este argumento. La primera es que al ser jóvenes podemos asumir mayores plazos de amortización y por tanto menor cuota del préstamo hipotecario. La segunda es que se supone que se trata de un tramo de edad en el que aún no se han asumido grandes deudas.

Por otro lado, parece que también influye el hecho de una carrera profesional con posibilidades de desarrollo y, por tanto, más ingresos que minimizaran el impacto de la cuota de la hipoteca. También suele añadirse, muy acorde con un país acostumbrado al ladrillo como valor refugio, que cuanto antes comencemos a pagar vivienda más opciones de cambiar de casa o de adquirir una segunda casa tendremos en el futuro, e incluso utilizar la primera vivienda de aval de futuras operaciones.

Son argumentos con peso y que parecen sólidos, sin embargo hay dos cuestiones clave que no tienen en cuenta:

  • Las hipotecas a largo plazo son el negocio de la banca y benefician a la banca no al usuario. Una hipoteca a muy largo plazo puede acabar duplicando el precio de la vivienda que hemos adquirido.
  • Los tiempos han cambiado de manera radical en tan sólo una década y cuestiones como la deslocalización del trabajo, el cambio de puestos de trabajo y la inestabilidad general en lo laboral, tienen poco que ver con los tiempos dorados de las hipotecas largas.

¿Cuál es la alternativa para comprar una casa a una edad adecuada?

Ya hemos dicho que no existe una respuesta universal, pero hay algunas cuestiones que parecen lógicas.

Entre los 25 y los 35 años se necesita máxima flexibilidad laboral. El mercado de trabajo ha cambiado de manera radical y hoy en día lo raro es entrar en una empresa y permanecer en ella toda la vida.

Por otro lado, desde el punto de vista económico, el planteamiento de inversión tampoco resulta el más correcto para quien apuesta el grueso de sus ingresos en una hipoteca. No tenemos más que contemplar la evolución del valor de la vivienda en los últimos 20 años, o, entender que el sistema de amortización de la gran mayoría de hipotecas hace que abonemos los intereses durante los primeros años del préstamo.

Visto de este modo, la mejor edad para adquirir una casa quedaría marcada por acceder a una hipoteca no excesivamente larga o directamente poder adquirir una vivienda sin solicitar hipoteca.

Si somos capaces de visualizar la compra como una inversión seremos también capaces de entender que existen otras inversiones y modelos de ahorro que pueden ser mucho más rentables en el tiempo y permitir la consolidación de un capital que nos ofrezca esa libertad financiera consistente en pagar la vivienda si adquirir hipoteca o contratar una hipoteca a corto plazo.

Por tanto, antes de comprar una casa no se debería valorar tanto una edad como un estado de las cosas en nuestras finanzas personales.

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Lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados

La experiencia es un grado, dicen. Desde luego, en lo que se refiere a ahorro, nuestros mayores pueden darnos muchas lecciones. Veamos lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados para manejar su dinero.

Probablemente la principal lección, la más básica y la más importante, es la necesidad ahorrar para la jubilación. La casi obligación de consolidar en el tiempo una cartera de ahorro que permita una jubilación sin pérdida de poder adquisitivo o que minimice esta pérdida.

Consolida el ahorro para la jubilación y no lo toques

Cada vez tenemos más clara la importancia del ahorro para la jubilación. También tenemos muy claro que cuanto antes comencemos a ahorrar, mejor. Esta combinación logra que las carteras de ahorro puedan ir creándose a lo largo de décadas, algo positivo pero con lo que hay que tener cuidado.

Cuando llevamos muchos años ahorrando podemos tener la tentación de acudir a este dinero ante imprevistos o simplemente ante necesidades financieras. Esto es un error.

El ahorro para la jubilación debe cerrarse y hacerse inaccesible, sobre todo cuando más cercana este la hora del retiro laboral. No sólo por las posibles penalizaciones que podemos tener en los productos de ahorro, también por lo que supone trastocar un plan a largo plazo y romper la fortaleza del interés compuesto.

Revisa tus productos de ahorro y aportaciones de manera habitual

Obviamente, no se trata de contratar un plan de pensiones y echarse a dormir ni mucho menos. De hecho, esta no tiene por qué ser ni la única ni la mejor alternativa para ahorrar para la jubilación.

En primer lugar, se trata de ser capaces de discernir la cantidad de dinero que vamos a necesitar en el futuro. Esto no es tan complicado, a partir de calcular cuáles serán nuestras pensiones públicas y hacer una proyección de gastos podemos acercarnos a esa cantidad. No se trata de ajustar al céntimo, se trata de obtener referencias.

Es muy probable que con los resultados del plan de pensiones no alcances esta cifra. Esto es algo que también debemos aprender de los jubilados ya que los rescates de los planes de pensiones no siempre necesariamente alcanzan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Por tanto se impone una buena revisión cada cierto tiempo de nuestros productos de ahorro, aumentar el rango de los mismos y apostar por diferentes opciones diversificando el ahorro. Esto generará diferentes niveles de aportación pero, a la larga, todo ello puede volcarse en una única cartera de ahorro con diferentes productos. Ese es el objetivo.

Apuesta por el preahorro y control del gasto

Eso que hoy en día denominamos frugalidad y que nuestros mayores denominaban guardar una peseta para mañana, es una gran enseñanza que deberíamos tener todos en cuenta.

Por un lado el control del gasto y la minimización de los gastos innecesarios se traduce siempre en más cantidad de dinero libre para el ahorro o la inversión. Esto siempre es una buena idea. La mejor manera de alcanzar estos objetivos es realizar un estudio profundo de nuestros ingresos y gastos y plasmarlo en un presupuesto. De este modo podemos analizar virtudes y defectos de nuestra manera de gestionar el dinero y enmendar los errores.

Por otro lado el ahorro como hábito es una cuestión vital. Para aquellos que no están habituados a ahorrar o que les cuesta visualizar el destino del dinero a largo plazo, preahorrar es probablemente una de las mejores soluciones. Este tipo de ahorro se basa en algo tan simple como apartar una cantidad de dinero de manera inmediata según entra en nuestras manos y destinarla a un producto de ahorro. Esto puede hacerse incluso de manera automática.

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Renta 2016: cosas por las que creías que no se pagaban impuestos, pero sí

Hacienda siempre quiere su parte del pastel. Esta es una premisa que debes tener clara. Por eso mismo las rentas exentas en el IRPF son muy limitadas y por el contrario abundan las cosas por las que creías que no se pagaban impuestos pero por las que sí debes tributar en la renta 2016.

De hecho, como norma general lo mejor es pensar que será necesario tributar por todos los ingresos que tengas. Así te evitarás sustos y malos ratos. Por si acaso estas son algunas cosas que sí deberás incluir en la renta, aunque no lo hubieses pensado.

Tu casa de la playa

Si tienes una casa vacía vas a tener que pagar impuestos. Es lo que se conoce como imputación de renta inmobiliaria. Básicamente Hacienda entiende que un piso sin usar te abre la posibilidad de cobrar un alquiler y generar una renta. Que después no quieras aprovechar esta opción no es óbice para que el fisco no cobre su parte.

En concreto, esta imputación de renta (dinero que se supone que has ganado con tu piso vacío y sin alquilar) es de entre un 2% y un 1,1% de su valor según figure en el IBI.

El paro

La prestación por desempleo tributa en la declaración de la renta. De hecho, el dinero del paro se suma al resto de rentas del trabajo como lo hace un sueldo al uso. Es más, a efectos de IRPF el paro es un segundo pagador si además has trabajado ese año, lo que aumenta tus posibilidades de estar obligado a presentar la declaración de la renta.

El plan PIVE y las subvenciones

El Plan PIVE y en general cualquier ayuda o subvención cuyas bases no declaren claramente como exentas, deberán tributar.

Las ayudas ligadas a bienes, como los planes PIVE, renove, de rehabilitación de vivienda y similares tributarán como una ganancia patrimonial, en tanto que las ayudas para adquisición de material escolar, transporte escolar, comedor, de asistencia en el domicilillo y similares serán rendimientos de trabajo.

La prestación por maternidad

Pese a las recientes sentencias judiciales, el Tribual Económico Administrativo Central ha resuelto que la prestación por maternidad de la Seguridad Social sí que tributa en la declaración de la renta. En concreto, se trata de un rendimiento de trabajo.

Las apuestas deportivas

Si has ganado dinero en alguna casa de apuestas online también tendrás que incluirlo en la declaración de la renta. Eso sí, sólo deberás incluirlas si superan los 1.000 euros en su conjunto.

Estas ganancias se sumarán a los rendimientos del trabajo, aunque nunca se podrán restar. En otras palabras, si has perdido con tus apuestas no tributarás pero tampoco te compensarán por ese capital, como sí ocurre en bolsa.

Las ganancias en el póker

Al igual que ocurre con las apuestas deportivas, si has jugado en un casino online y has ganado, tendrás que incluir ese dinero en la renta.

Lo que has ganado en Wallapop

La venta de objetos de segunda mano también tributa, sólo que con una salvedad. Al hacer la renta 2016 sólo tendrás que pagar si has ganado dinero con la venta. Es decir, si has vendido algo por encima de su precio de compra. En caso contrario no se generaría ganancia y por lo tanto no habría qué declarar.

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La renta 2016 ya te está enseñando cómo la fiscalidad afecta a tu ahorro

Estamos en plena campaña de IRPF y un repaso a la renta 2016 puede ser el momento ideal para que aprendas cómo los impuestos afectan a tu ahorro y por qué deberías tenerlos en cuenta.

Y es que la fiscalidad de los productos financieros es algo que nunca deberíamos pasar por alto ni obviar. La forma en la que tributa cada producto afecta al rendimiento final de la inversión y a lo que terminas ingresando en tu cuenta.

Si en 2016 contrataste algún depósito, habrás tenido que reflejarlo en la declaración de la renta y pagar por él como poco un 19% de lo que ganaste. De hecho, tu banco ya te habrá retenido ese porcentaje de entrada como adelanto de lo que ahora te toca pagar en el IRPF. Imaginemos que Pedro invirtió 10.000 euros en un depósito y obtuvo 100 euros (un 1%). Hacienda se quedará con 19 euros de sus beneficios. Si en 2017 vuelve a contratar ese depósito, Hacienda se quedará con otro 19%.

Esto mismo se aplica en el caso de las acciones. Si inviertes en bolsa y has vendido algún título en 2016, al hacer la declaración de la renta deberás pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Éstas se calculan restando el precio de compra al precio de venta y tributan en función de la siguiente escala una vez sumadas con el resto de inversiones.

  • Ganancias hasta 6.000 euros – 19%
  • Ganancias entre 6.000 y 50.000 euros – 21%
  • Ganancias que superen los 50.000 euros – 23%

Eso sí, no habrá que pagar impuestos hasta vender las acciones, de manera que si en 2016 compraste títulos de Google, por ejemplo, pero no vendiste, tampoco tendrás que pagar por más que hayan subido. Volvamos con Pedro, que en 2016 sí vendió parte de sus acciones con unan ganancia de 4.000 euros. De nuevo, su bróker le retuvo el 19% de ese dinero, que es precisamente el porcentaje que debe pagar en la renta. En dinero contante y sonante, 760 euros.

Por su parte, Juan apostó por fondos de inversión. Su funcionamiento es similar al de las acciones que acabamos de ver, sólo que existe una importante diferencia. Si se reinvierte el dinero obtenido en otro fondo, no hay que pagar impuestos. Y esto es precisamente lo que hizo Juan, que también ganó 4.000 euros con un fondo pero los usó para comprar otro. El resultado, es que no tiene que pagar nada en la renta 2016 y cuenta con 760 euros más a los que sacar rendimiento.

Además, Juan destinó 5.000 euros a su plan de pensiones, que además de ir subiendo le ha permitido restar ese dinero a su salario a efectos de calcular su declaración de la renta. La diferencia es que, según las tablas de IRPF, ha pasado de tributar a un tipo máximo del 30% a hacerlo a otro del 24%.

En total, Pedro ha pagado 779 euros a Hacienda mientras que Juan no sólo no ha pagado, sino que ha ganado en la renta gracias a sus inversiones. Seguro que ahora tienes más clara la importancia de planificar tu ahorro también desde el punto de vista fiscal. Aquí pueden ayudarte.

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Cómo alquilar tu vivienda con Airbnb con todas las de la ley

La aparición de plataformas tipo Airbnb multiplicó el interés de propietarios en ofrecer sus viviendas en alquiler vacacional. Pero también el interés de hacienda con una oleada de notificaciones solicitando la regulación en la declaración de los ingresos percibidos.

Hay que tener en cuenta que para hacienda la no declaración correcta de los ingresos viene a considerarse en este caso una infracción grave a la que puede adjudicar una multa proporcional del 50% al 100% de las cantidades no declaradas.

Por tanto, no declarar ni tributar los ingresos percibidos por alquilar a través este tipo de plataformas puede llegar a suponer una multa incluso por el importe total de lo que hemos percibido alquilando. Obviamente, lo que se impone es adaptarse al marco legal para evitar las posibles sanciones.

Como alquilar tu casa  de manera legal

Hace años que Hacienda comenzó una auténtica guerra contra el alquiler no regularizado. Esta guerra se está mostrando eficaz en el tiempo y no hace sólo referencia al arrendamiento permanente de viviendas, sino también a los alquileres vacacionales y a los alquileres de lujo, independientemente de ser alquilados por un año o por un día.

La manera de cumplir con Hacienda y no infringir la legalidad vigente pasa por la declaración de ingresos y la tributación correcta, incluyendo los periodos de tiempo en los que la vivienda se encuentra en alquiler y los periodos de tiempo en los que se encuentra vacía (disponible para su propietario)

Por tanto, como norma general, cuando una vivienda se alquila entre particulares no se considera una actividad económica pero los ingresos devenidos deben ser incorporados a la declaración de la renta como rendimientos de capital inmobiliario. Esto puede variar según la región, ya que muchas sí que piden identificar la vivienda como vivienda destinada al alquiler turístico e imponen medidas y tasas concretas para poder hacerlo.

Mientras la vivienda está alquilada

Mientras la vivienda se encuentra alquilada los ingresos que percibimos en concepto de alquiler debemos consignarlos como rendimiento de capital inmobiliario, siempre y cuando no sea una prestación de servicios propios de industria hostelera.

Es determinante distinguir cuáles son estos servicios también conocidos como servicios complementarios, su prestación influye a la hora de saber si debes cobrar el impuesto de valor añadido a los turistas que alquilan la vivienda pero, también, nos obligarán a otras cuestiones como el alta en la seguridad social, el pago de cuotas autónomo, etcétera.

En el cálculo del rendimiento neto por el que tributarás se resta al ingreso total el gasto necesario para obtenerlo. Existen gastos que puedes deducir pero sólo de manera correspondiente al tiempo en que el inmueble se encuentra alquilado, es decir, cuanto más tiempo está alquilado más gastos puedes desgravar.

Dentro de estos gastos hay que destacar aquellos de conservación del inmueble pero no los de ampliación y mejora. Asimismo puedes desgravar los intereses de la hipoteca, el IBI, los gastos de comunidad, las tasas de basura, los seguros que cubran riesgos sobre la vivienda, los gastos de amortización de la vivienda, los gastos corrientes de luz, agua gas… y en general cualquier gasto directamente relacionado con el alquiler y debidamente justificado.

Obviamente la reducción de intereses y gastos de financiación y gastos de reparación y conservación no podrá exceder en conjunto la cuantía del rendimiento íntegro obtenido.

Mientras la vivienda se encuentra libre de alquiler hay que tener en cuenta que hacienda imputa una renta por segunda vivienda. Esto significa que en el periodo de tiempo en el que la vivienda no está alquilada y se encuentra nuestra disposición como segunda vivienda también debe tributar.

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¿Sirve de algo reclamar los gastos hipotecarios y la cláusula suelo al banco?

En los últimos meses hemos asistido a una auténtica avalancha de noticias alrededor de las reclamaciones sobre gastos hipotecarios que se suman a las anteriores sobre las cláusulas suelo abusivas.

Toda esta gran cantidad de información puede llegar a confundirnos y generar dudas sobre si nos encontramos en situación de reclamar o no y si nuestra reclamación puede ser fructífera y servir de algo para nuestros intereses.

En el caso de la reclamación sobre gastos hipotecarios, es a finales del mes de diciembre de 2015 cuando una sentencia del Tribunal Supremo declaró abusiva una cláusula en las hipotecas de dos bancos de nuestro país que obligaban al cliente a asumir todos los gastos de formalización de una hipoteca. La declaración de abusiva para esta cláusula abría la puerta a la reclamación de los gastos hipotecarios en aquellos casos en los que los gastos de formalización de la hipoteca se hubieran orquestado de forma similar.

En el caso de las cláusulas suelo, anterior en el tiempo, las reclamaciones vienen dadas por la aplicación de este tipo de cláusula sin la información adecuada al usuario como punto de partida, aunque todas las aplicadas con limitación en los tipos de interés pueden reclamarse.

Las reclamaciones de gastos hipotecarios y clausulas suelo

En primer lugar hay que tener claro que se trata de dos asuntos diferenciados, aunque puede darse la situación en la que ambos se entrecruzan en un mismo préstamo hipotecario.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que no todo el mundo que posee una hipoteca y ha asumido sus gastos de formalización en su hipoteca va a tener derecho a la reclamación. Esta reclamación hace referencia a aquellas hipotecas que en su escritura de constitución llevan consigo una cláusula obligatoria respecto a los gastos, cláusula abusiva que sí es posible reclamar.

En el caso de las cláusulas suelo son susceptibles de ser reclamadas todas aquellas que han presentado una limitación en los tipos de interés y que estén en vigor o incluso hayan sido amortizadas, aunque el plazo de prescripción es de 15 años según el código civil en este caso.

Como vemos se trata de dos asuntos diferentes ya que, en el caso de la reclamación de los gastos hipotecarios, se trata de una sentencia que no sienta jurisprudencia, que no se encuentra bajo un formato de ley y que no obliga a al resto de entidades financieras. Es decir, es reclamable pero no tiene garantía de éxito dicha reclamación. Mientras que, en el caso de las cláusulas suelo estamos ante una reclamación estándar, entendida como parte de un proceso que resulta una ilegalidad insertada en los préstamos hipotecarios.

Cómo reclamar gastos hipotecarios o clausulas suelo

Aunque puedan seguir pasos diferentes una vez iniciado los procesos, inicialmente el camino es el mismo: interponer una reclamación a la entidad financiera en la que hemos firmado el préstamo hipotecario. Esta vía no suele ser muy eficaz, pero, es importante realizar el trámite para pasar a una segunda fase en la que, tras no lograr un acuerdo particular debemos realizar trámites judiciales.

Estos trámites judiciales podemos emprenderlos de manera individual y colectiva, ya que, para esta segunda opción, existen ámbitos en los que preparan este tipo de demandas colectivas, generalmente se tratará de asociaciones o de despachos de abogados especializados.

Qué puedo obtener en las reclamaciones

En general lo que se puede esperar de estas reclamaciones, cuando son falladas de manera positiva por el reclamante, es una reducción de la deuda del préstamo. Esta situación será la más común excepto en el caso de aquellas hipotecas ya amortizadas que se encuentren dentro del plazo de reclamación que hemos citado.

Evidentemente desde un punto de vista ético y como usuarios, la reclamación ante cláusulas abusivas siempre merece la pena. Sin embargo, hay que tener en cuenta el primer lugar cumplir claramente los requisitos de afectación de estas cláusulas, y en segundo lugar, estar dispuestos a emprender un proceso que no va a ser corto, y que cuyo resultado es en algunos casos como el de los gastos hipotecarios incierto.



Por qué cantidad deberías de asegurar el contenido de tu casa

Cuando contratamos seguros de hogar podemos acceder a las coberturas que protegen los daños que puede sufrir el contenido de nuestra vivienda. Es por tanto importante tener clara la cantidad por la que deberías asegurar el contenido de tu casa.

Sin embargo, a la hora de realizar la valoración del contenido no siempre tenemos en cuenta todos los factores necesarios.

En primer lugar debemos tener claro que por contenido se entienden aquellos bienes y enseres situados dentro de nuestra vivienda y que no pertenezcan al edificio, ya que este se considera el continente.

Por tanto estamos hablando de mobiliario, electrodomésticos, objetos de decoración, ajuar doméstico, ropa, objetos de uso personal, objetos tecnológicos, comestibles, objetos de valor añadido…

Realmente todos los bienes que tenemos dentro de nuestro hogar son susceptibles de ser asegurados.

Comprueba qué es asegurable y qué no lo es en tu póliza

A la hora de contratar el seguro de hogar lógicamente debes repasar bien las propuestas de cobertura. No todos los seguros alcanzan a cubrir y asegurar los mismos contenidos.

En general las pólizas de seguro de hogar no van a cubrir vehículos, incluso cuando se encuentren en un garaje anexo a nuestra vivienda. Tampoco suelen considerarse contenido, salvo declaración exprofeso, las herramientas u objetos utilizados a título profesional o comercial, ni aquellos bienes o enseres que mantengas en tu trastero o garaje.

Obviamente resulta fundamental que repases bien la propuesta de póliza y la contrastes con tu necesidad real.

Valora el contenido

La mejor manera de valorar a título personal el contenido de tu hogar es otorgar a cada bien una cantidad. Esta cantidad, desde tu valoración personal, es mejor que corresponda al precio real que deberías pagar si tuvieras que volver a comprar ese objeto.

Se trata, sin duda, de una manera trabajosa de calcular el valor del contenido, pero, a la vez, es el modo más adecuado de encontrar un valor lo más realista posible, eso sí, procura que los precios correspondan a los precios reales de mercado.

Si eres capaz de completar habitación por habitación los diferentes enseres y bienes que posees y adjudicarles un precio puedes confeccionar una lista de valoración, que, será muy eficaz a la hora de contratar un seguro. Existen calculadoras que te permitirán contrastar esa valoración con diferentes ofertas de mercado, pero, también las propias aseguradoras a través de sus agentes podrán ayudarte a ajustar la necesidad de cobertura para ese valor.

Qué tengo que tener en cuenta al valorar el contenido

Como ya te hemos comentado, realmente debes valorar todo aquello que se encuentra dentro de la vivienda y que no pertenece estructuralmente a ésta.

Ten también en cuenta que en la valoración final del seguro no sólo entra en juego el propio valor de las cosas, también influirán otros elementos como las propias características de la vivienda, las medidas de seguridad añadidas, etcétera. Es decir que no existe una proporcionalidad directa siempre entre el precio del valor de las cosas y el coste final de la póliza ya que pueden influir otros elementos.

No olvides que todos los bienes son susceptibles de ser valorados y entrar a formar parte de la cobertura del seguro de hogar, es decir, además de los objetos de valor que inmediatamente vendrán a tu cabeza antes de hacer esa lista recuerda que:

  • En el salón debes valorar objetos como los muebles, las cortinas, las alfombras, los libros, los adornos, la cristalería…
  • En los dormitorios debes valorar la ropa de cama, los muebles, los efectos personales…
  • En la cocina además del mobiliario también debes valorar los diferentes enseres, las vajillas, el menaje, las cazuelas y sartenes…
  • Del mismo modo en los cuartos de baño debes incluir los muebles, el espejo, las mamparas y los objetos de valor como secadores, y aparatos relacionados con la higiene y la belleza…

Objetos especiales: joyas y objetos de valor

Las joyas y los objetos de valor como cuadros, colecciones, o cualquier bien con un valor añadido con precios de mercado superiores al propio valor inicial, suelen tener un tratamiento diferente dentro de la póliza. Este tratamiento diferente hace que, o bien se plantee un seguro con límites en cuanto a la cobertura, o que se exijan condiciones determinadas para su aseguramiento (presencia de dispositivos de seguridad, cajas fuertes, etc.)

Ten también en cuenta que dentro de este apartado especial se considera incluido el dinero en efectivo. El límite lo van a fijar las propias compañías y en la gran mayoría de casos el límite máximo será un porcentaje del contenido básico que puede oscilar, según la propuesta, entre el 15% y el 25%. De esta manera se determinará un máximo de cobertura para dinero en metálico aunque siempre con atención a las condiciones especiales que puedan exigirse para ello.

Desde luego existe la posibilidad de aumentar el nivel de aseguramiento, asumiendo por tanto mayor coste, para cubrir el total del valor. Aun así siempre atentos a las condiciones especiales de la oferta de cada seguro de hogar.

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