Articulos de la categoria 'Fiscalidad'

Qué edad es mejor para comprar casa

Comprar una casa es probablemente una de las mayores decisiones financieras que vas a tomar en la vida. Sin embargo, no siempre tenemos claro cuál es el mejor momento para hacerlo o qué edad es la más adecuada.

Lo primero es tener claro que no existe una respuesta universal. Cada uno tenemos unas preferencias y circunstancias diferentes que pueden marcar nuestras opciones. Lo que sí podemos encontrar es una teoría extendida según la cual, cuanto antes compremos nuestra casa mejor. Y esta teoría no tiene por qué ser la más adecuada.

Comprar joven una casa, la opción para la mayoría

Se da por bueno que una edad adecuada para adquirir una vivienda es entre 25 y 35 años. Hay dos justificaciones básicas en este argumento. La primera es que al ser jóvenes podemos asumir mayores plazos de amortización y por tanto menor cuota del préstamo hipotecario. La segunda es que se supone que se trata de un tramo de edad en el que aún no se han asumido grandes deudas.

Por otro lado, parece que también influye el hecho de una carrera profesional con posibilidades de desarrollo y, por tanto, más ingresos que minimizaran el impacto de la cuota de la hipoteca. También suele añadirse, muy acorde con un país acostumbrado al ladrillo como valor refugio, que cuanto antes comencemos a pagar vivienda más opciones de cambiar de casa o de adquirir una segunda casa tendremos en el futuro, e incluso utilizar la primera vivienda de aval de futuras operaciones.

Son argumentos con peso y que parecen sólidos, sin embargo hay dos cuestiones clave que no tienen en cuenta:

  • Las hipotecas a largo plazo son el negocio de la banca y benefician a la banca no al usuario. Una hipoteca a muy largo plazo puede acabar duplicando el precio de la vivienda que hemos adquirido.
  • Los tiempos han cambiado de manera radical en tan sólo una década y cuestiones como la deslocalización del trabajo, el cambio de puestos de trabajo y la inestabilidad general en lo laboral, tienen poco que ver con los tiempos dorados de las hipotecas largas.

¿Cuál es la alternativa para comprar una casa a una edad adecuada?

Ya hemos dicho que no existe una respuesta universal, pero hay algunas cuestiones que parecen lógicas.

Entre los 25 y los 35 años se necesita máxima flexibilidad laboral. El mercado de trabajo ha cambiado de manera radical y hoy en día lo raro es entrar en una empresa y permanecer en ella toda la vida.

Por otro lado, desde el punto de vista económico, el planteamiento de inversión tampoco resulta el más correcto para quien apuesta el grueso de sus ingresos en una hipoteca. No tenemos más que contemplar la evolución del valor de la vivienda en los últimos 20 años, o, entender que el sistema de amortización de la gran mayoría de hipotecas hace que abonemos los intereses durante los primeros años del préstamo.

Visto de este modo, la mejor edad para adquirir una casa quedaría marcada por acceder a una hipoteca no excesivamente larga o directamente poder adquirir una vivienda sin solicitar hipoteca.

Si somos capaces de visualizar la compra como una inversión seremos también capaces de entender que existen otras inversiones y modelos de ahorro que pueden ser mucho más rentables en el tiempo y permitir la consolidación de un capital que nos ofrezca esa libertad financiera consistente en pagar la vivienda si adquirir hipoteca o contratar una hipoteca a corto plazo.

Por tanto, antes de comprar una casa no se debería valorar tanto una edad como un estado de las cosas en nuestras finanzas personales.

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Lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados

La experiencia es un grado, dicen. Desde luego, en lo que se refiere a ahorro, nuestros mayores pueden darnos muchas lecciones. Veamos lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados para manejar su dinero.

Probablemente la principal lección, la más básica y la más importante, es la necesidad ahorrar para la jubilación. La casi obligación de consolidar en el tiempo una cartera de ahorro que permita una jubilación sin pérdida de poder adquisitivo o que minimice esta pérdida.

Consolida el ahorro para la jubilación y no lo toques

Cada vez tenemos más clara la importancia del ahorro para la jubilación. También tenemos muy claro que cuanto antes comencemos a ahorrar, mejor. Esta combinación logra que las carteras de ahorro puedan ir creándose a lo largo de décadas, algo positivo pero con lo que hay que tener cuidado.

Cuando llevamos muchos años ahorrando podemos tener la tentación de acudir a este dinero ante imprevistos o simplemente ante necesidades financieras. Esto es un error.

El ahorro para la jubilación debe cerrarse y hacerse inaccesible, sobre todo cuando más cercana este la hora del retiro laboral. No sólo por las posibles penalizaciones que podemos tener en los productos de ahorro, también por lo que supone trastocar un plan a largo plazo y romper la fortaleza del interés compuesto.

Revisa tus productos de ahorro y aportaciones de manera habitual

Obviamente, no se trata de contratar un plan de pensiones y echarse a dormir ni mucho menos. De hecho, esta no tiene por qué ser ni la única ni la mejor alternativa para ahorrar para la jubilación.

En primer lugar, se trata de ser capaces de discernir la cantidad de dinero que vamos a necesitar en el futuro. Esto no es tan complicado, a partir de calcular cuáles serán nuestras pensiones públicas y hacer una proyección de gastos podemos acercarnos a esa cantidad. No se trata de ajustar al céntimo, se trata de obtener referencias.

Es muy probable que con los resultados del plan de pensiones no alcances esta cifra. Esto es algo que también debemos aprender de los jubilados ya que los rescates de los planes de pensiones no siempre necesariamente alcanzan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Por tanto se impone una buena revisión cada cierto tiempo de nuestros productos de ahorro, aumentar el rango de los mismos y apostar por diferentes opciones diversificando el ahorro. Esto generará diferentes niveles de aportación pero, a la larga, todo ello puede volcarse en una única cartera de ahorro con diferentes productos. Ese es el objetivo.

Apuesta por el preahorro y control del gasto

Eso que hoy en día denominamos frugalidad y que nuestros mayores denominaban guardar una peseta para mañana, es una gran enseñanza que deberíamos tener todos en cuenta.

Por un lado el control del gasto y la minimización de los gastos innecesarios se traduce siempre en más cantidad de dinero libre para el ahorro o la inversión. Esto siempre es una buena idea. La mejor manera de alcanzar estos objetivos es realizar un estudio profundo de nuestros ingresos y gastos y plasmarlo en un presupuesto. De este modo podemos analizar virtudes y defectos de nuestra manera de gestionar el dinero y enmendar los errores.

Por otro lado el ahorro como hábito es una cuestión vital. Para aquellos que no están habituados a ahorrar o que les cuesta visualizar el destino del dinero a largo plazo, preahorrar es probablemente una de las mejores soluciones. Este tipo de ahorro se basa en algo tan simple como apartar una cantidad de dinero de manera inmediata según entra en nuestras manos y destinarla a un producto de ahorro. Esto puede hacerse incluso de manera automática.

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Renta 2016: cosas por las que creías que no se pagaban impuestos, pero sí

Hacienda siempre quiere su parte del pastel. Esta es una premisa que debes tener clara. Por eso mismo las rentas exentas en el IRPF son muy limitadas y por el contrario abundan las cosas por las que creías que no se pagaban impuestos pero por las que sí debes tributar en la renta 2016.

De hecho, como norma general lo mejor es pensar que será necesario tributar por todos los ingresos que tengas. Así te evitarás sustos y malos ratos. Por si acaso estas son algunas cosas que sí deberás incluir en la renta, aunque no lo hubieses pensado.

Tu casa de la playa

Si tienes una casa vacía vas a tener que pagar impuestos. Es lo que se conoce como imputación de renta inmobiliaria. Básicamente Hacienda entiende que un piso sin usar te abre la posibilidad de cobrar un alquiler y generar una renta. Que después no quieras aprovechar esta opción no es óbice para que el fisco no cobre su parte.

En concreto, esta imputación de renta (dinero que se supone que has ganado con tu piso vacío y sin alquilar) es de entre un 2% y un 1,1% de su valor según figure en el IBI.

El paro

La prestación por desempleo tributa en la declaración de la renta. De hecho, el dinero del paro se suma al resto de rentas del trabajo como lo hace un sueldo al uso. Es más, a efectos de IRPF el paro es un segundo pagador si además has trabajado ese año, lo que aumenta tus posibilidades de estar obligado a presentar la declaración de la renta.

El plan PIVE y las subvenciones

El Plan PIVE y en general cualquier ayuda o subvención cuyas bases no declaren claramente como exentas, deberán tributar.

Las ayudas ligadas a bienes, como los planes PIVE, renove, de rehabilitación de vivienda y similares tributarán como una ganancia patrimonial, en tanto que las ayudas para adquisición de material escolar, transporte escolar, comedor, de asistencia en el domicilillo y similares serán rendimientos de trabajo.

La prestación por maternidad

Pese a las recientes sentencias judiciales, el Tribual Económico Administrativo Central ha resuelto que la prestación por maternidad de la Seguridad Social sí que tributa en la declaración de la renta. En concreto, se trata de un rendimiento de trabajo.

Las apuestas deportivas

Si has ganado dinero en alguna casa de apuestas online también tendrás que incluirlo en la declaración de la renta. Eso sí, sólo deberás incluirlas si superan los 1.000 euros en su conjunto.

Estas ganancias se sumarán a los rendimientos del trabajo, aunque nunca se podrán restar. En otras palabras, si has perdido con tus apuestas no tributarás pero tampoco te compensarán por ese capital, como sí ocurre en bolsa.

Las ganancias en el póker

Al igual que ocurre con las apuestas deportivas, si has jugado en un casino online y has ganado, tendrás que incluir ese dinero en la renta.

Lo que has ganado en Wallapop

La venta de objetos de segunda mano también tributa, sólo que con una salvedad. Al hacer la renta 2016 sólo tendrás que pagar si has ganado dinero con la venta. Es decir, si has vendido algo por encima de su precio de compra. En caso contrario no se generaría ganancia y por lo tanto no habría qué declarar.

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La renta 2016 ya te está enseñando cómo la fiscalidad afecta a tu ahorro

Estamos en plena campaña de IRPF y un repaso a la renta 2016 puede ser el momento ideal para que aprendas cómo los impuestos afectan a tu ahorro y por qué deberías tenerlos en cuenta.

Y es que la fiscalidad de los productos financieros es algo que nunca deberíamos pasar por alto ni obviar. La forma en la que tributa cada producto afecta al rendimiento final de la inversión y a lo que terminas ingresando en tu cuenta.

Si en 2016 contrataste algún depósito, habrás tenido que reflejarlo en la declaración de la renta y pagar por él como poco un 19% de lo que ganaste. De hecho, tu banco ya te habrá retenido ese porcentaje de entrada como adelanto de lo que ahora te toca pagar en el IRPF. Imaginemos que Pedro invirtió 10.000 euros en un depósito y obtuvo 100 euros (un 1%). Hacienda se quedará con 19 euros de sus beneficios. Si en 2017 vuelve a contratar ese depósito, Hacienda se quedará con otro 19%.

Esto mismo se aplica en el caso de las acciones. Si inviertes en bolsa y has vendido algún título en 2016, al hacer la declaración de la renta deberás pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Éstas se calculan restando el precio de compra al precio de venta y tributan en función de la siguiente escala una vez sumadas con el resto de inversiones.

  • Ganancias hasta 6.000 euros – 19%
  • Ganancias entre 6.000 y 50.000 euros – 21%
  • Ganancias que superen los 50.000 euros – 23%

Eso sí, no habrá que pagar impuestos hasta vender las acciones, de manera que si en 2016 compraste títulos de Google, por ejemplo, pero no vendiste, tampoco tendrás que pagar por más que hayan subido. Volvamos con Pedro, que en 2016 sí vendió parte de sus acciones con unan ganancia de 4.000 euros. De nuevo, su bróker le retuvo el 19% de ese dinero, que es precisamente el porcentaje que debe pagar en la renta. En dinero contante y sonante, 760 euros.

Por su parte, Juan apostó por fondos de inversión. Su funcionamiento es similar al de las acciones que acabamos de ver, sólo que existe una importante diferencia. Si se reinvierte el dinero obtenido en otro fondo, no hay que pagar impuestos. Y esto es precisamente lo que hizo Juan, que también ganó 4.000 euros con un fondo pero los usó para comprar otro. El resultado, es que no tiene que pagar nada en la renta 2016 y cuenta con 760 euros más a los que sacar rendimiento.

Además, Juan destinó 5.000 euros a su plan de pensiones, que además de ir subiendo le ha permitido restar ese dinero a su salario a efectos de calcular su declaración de la renta. La diferencia es que, según las tablas de IRPF, ha pasado de tributar a un tipo máximo del 30% a hacerlo a otro del 24%.

En total, Pedro ha pagado 779 euros a Hacienda mientras que Juan no sólo no ha pagado, sino que ha ganado en la renta gracias a sus inversiones. Seguro que ahora tienes más clara la importancia de planificar tu ahorro también desde el punto de vista fiscal. Aquí pueden ayudarte.

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Cómo alquilar tu vivienda con Airbnb con todas las de la ley

La aparición de plataformas tipo Airbnb multiplicó el interés de propietarios en ofrecer sus viviendas en alquiler vacacional. Pero también el interés de hacienda con una oleada de notificaciones solicitando la regulación en la declaración de los ingresos percibidos.

Hay que tener en cuenta que para hacienda la no declaración correcta de los ingresos viene a considerarse en este caso una infracción grave a la que puede adjudicar una multa proporcional del 50% al 100% de las cantidades no declaradas.

Por tanto, no declarar ni tributar los ingresos percibidos por alquilar a través este tipo de plataformas puede llegar a suponer una multa incluso por el importe total de lo que hemos percibido alquilando. Obviamente, lo que se impone es adaptarse al marco legal para evitar las posibles sanciones.

Como alquilar tu casa  de manera legal

Hace años que Hacienda comenzó una auténtica guerra contra el alquiler no regularizado. Esta guerra se está mostrando eficaz en el tiempo y no hace sólo referencia al arrendamiento permanente de viviendas, sino también a los alquileres vacacionales y a los alquileres de lujo, independientemente de ser alquilados por un año o por un día.

La manera de cumplir con Hacienda y no infringir la legalidad vigente pasa por la declaración de ingresos y la tributación correcta, incluyendo los periodos de tiempo en los que la vivienda se encuentra en alquiler y los periodos de tiempo en los que se encuentra vacía (disponible para su propietario)

Por tanto, como norma general, cuando una vivienda se alquila entre particulares no se considera una actividad económica pero los ingresos devenidos deben ser incorporados a la declaración de la renta como rendimientos de capital inmobiliario. Esto puede variar según la región, ya que muchas sí que piden identificar la vivienda como vivienda destinada al alquiler turístico e imponen medidas y tasas concretas para poder hacerlo.

Mientras la vivienda está alquilada

Mientras la vivienda se encuentra alquilada los ingresos que percibimos en concepto de alquiler debemos consignarlos como rendimiento de capital inmobiliario, siempre y cuando no sea una prestación de servicios propios de industria hostelera.

Es determinante distinguir cuáles son estos servicios también conocidos como servicios complementarios, su prestación influye a la hora de saber si debes cobrar el impuesto de valor añadido a los turistas que alquilan la vivienda pero, también, nos obligarán a otras cuestiones como el alta en la seguridad social, el pago de cuotas autónomo, etcétera.

En el cálculo del rendimiento neto por el que tributarás se resta al ingreso total el gasto necesario para obtenerlo. Existen gastos que puedes deducir pero sólo de manera correspondiente al tiempo en que el inmueble se encuentra alquilado, es decir, cuanto más tiempo está alquilado más gastos puedes desgravar.

Dentro de estos gastos hay que destacar aquellos de conservación del inmueble pero no los de ampliación y mejora. Asimismo puedes desgravar los intereses de la hipoteca, el IBI, los gastos de comunidad, las tasas de basura, los seguros que cubran riesgos sobre la vivienda, los gastos de amortización de la vivienda, los gastos corrientes de luz, agua gas… y en general cualquier gasto directamente relacionado con el alquiler y debidamente justificado.

Obviamente la reducción de intereses y gastos de financiación y gastos de reparación y conservación no podrá exceder en conjunto la cuantía del rendimiento íntegro obtenido.

Mientras la vivienda se encuentra libre de alquiler hay que tener en cuenta que hacienda imputa una renta por segunda vivienda. Esto significa que en el periodo de tiempo en el que la vivienda no está alquilada y se encuentra nuestra disposición como segunda vivienda también debe tributar.

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¿Sirve de algo reclamar los gastos hipotecarios y la cláusula suelo al banco?

En los últimos meses hemos asistido a una auténtica avalancha de noticias alrededor de las reclamaciones sobre gastos hipotecarios que se suman a las anteriores sobre las cláusulas suelo abusivas.

Toda esta gran cantidad de información puede llegar a confundirnos y generar dudas sobre si nos encontramos en situación de reclamar o no y si nuestra reclamación puede ser fructífera y servir de algo para nuestros intereses.

En el caso de la reclamación sobre gastos hipotecarios, es a finales del mes de diciembre de 2015 cuando una sentencia del Tribunal Supremo declaró abusiva una cláusula en las hipotecas de dos bancos de nuestro país que obligaban al cliente a asumir todos los gastos de formalización de una hipoteca. La declaración de abusiva para esta cláusula abría la puerta a la reclamación de los gastos hipotecarios en aquellos casos en los que los gastos de formalización de la hipoteca se hubieran orquestado de forma similar.

En el caso de las cláusulas suelo, anterior en el tiempo, las reclamaciones vienen dadas por la aplicación de este tipo de cláusula sin la información adecuada al usuario como punto de partida, aunque todas las aplicadas con limitación en los tipos de interés pueden reclamarse.

Las reclamaciones de gastos hipotecarios y clausulas suelo

En primer lugar hay que tener claro que se trata de dos asuntos diferenciados, aunque puede darse la situación en la que ambos se entrecruzan en un mismo préstamo hipotecario.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que no todo el mundo que posee una hipoteca y ha asumido sus gastos de formalización en su hipoteca va a tener derecho a la reclamación. Esta reclamación hace referencia a aquellas hipotecas que en su escritura de constitución llevan consigo una cláusula obligatoria respecto a los gastos, cláusula abusiva que sí es posible reclamar.

En el caso de las cláusulas suelo son susceptibles de ser reclamadas todas aquellas que han presentado una limitación en los tipos de interés y que estén en vigor o incluso hayan sido amortizadas, aunque el plazo de prescripción es de 15 años según el código civil en este caso.

Como vemos se trata de dos asuntos diferentes ya que, en el caso de la reclamación de los gastos hipotecarios, se trata de una sentencia que no sienta jurisprudencia, que no se encuentra bajo un formato de ley y que no obliga a al resto de entidades financieras. Es decir, es reclamable pero no tiene garantía de éxito dicha reclamación. Mientras que, en el caso de las cláusulas suelo estamos ante una reclamación estándar, entendida como parte de un proceso que resulta una ilegalidad insertada en los préstamos hipotecarios.

Cómo reclamar gastos hipotecarios o clausulas suelo

Aunque puedan seguir pasos diferentes una vez iniciado los procesos, inicialmente el camino es el mismo: interponer una reclamación a la entidad financiera en la que hemos firmado el préstamo hipotecario. Esta vía no suele ser muy eficaz, pero, es importante realizar el trámite para pasar a una segunda fase en la que, tras no lograr un acuerdo particular debemos realizar trámites judiciales.

Estos trámites judiciales podemos emprenderlos de manera individual y colectiva, ya que, para esta segunda opción, existen ámbitos en los que preparan este tipo de demandas colectivas, generalmente se tratará de asociaciones o de despachos de abogados especializados.

Qué puedo obtener en las reclamaciones

En general lo que se puede esperar de estas reclamaciones, cuando son falladas de manera positiva por el reclamante, es una reducción de la deuda del préstamo. Esta situación será la más común excepto en el caso de aquellas hipotecas ya amortizadas que se encuentren dentro del plazo de reclamación que hemos citado.

Evidentemente desde un punto de vista ético y como usuarios, la reclamación ante cláusulas abusivas siempre merece la pena. Sin embargo, hay que tener en cuenta el primer lugar cumplir claramente los requisitos de afectación de estas cláusulas, y en segundo lugar, estar dispuestos a emprender un proceso que no va a ser corto, y que cuyo resultado es en algunos casos como el de los gastos hipotecarios incierto.



Por qué cantidad deberías de asegurar el contenido de tu casa

Cuando contratamos seguros de hogar podemos acceder a las coberturas que protegen los daños que puede sufrir el contenido de nuestra vivienda. Es por tanto importante tener clara la cantidad por la que deberías asegurar el contenido de tu casa.

Sin embargo, a la hora de realizar la valoración del contenido no siempre tenemos en cuenta todos los factores necesarios.

En primer lugar debemos tener claro que por contenido se entienden aquellos bienes y enseres situados dentro de nuestra vivienda y que no pertenezcan al edificio, ya que este se considera el continente.

Por tanto estamos hablando de mobiliario, electrodomésticos, objetos de decoración, ajuar doméstico, ropa, objetos de uso personal, objetos tecnológicos, comestibles, objetos de valor añadido…

Realmente todos los bienes que tenemos dentro de nuestro hogar son susceptibles de ser asegurados.

Comprueba qué es asegurable y qué no lo es en tu póliza

A la hora de contratar el seguro de hogar lógicamente debes repasar bien las propuestas de cobertura. No todos los seguros alcanzan a cubrir y asegurar los mismos contenidos.

En general las pólizas de seguro de hogar no van a cubrir vehículos, incluso cuando se encuentren en un garaje anexo a nuestra vivienda. Tampoco suelen considerarse contenido, salvo declaración exprofeso, las herramientas u objetos utilizados a título profesional o comercial, ni aquellos bienes o enseres que mantengas en tu trastero o garaje.

Obviamente resulta fundamental que repases bien la propuesta de póliza y la contrastes con tu necesidad real.

Valora el contenido

La mejor manera de valorar a título personal el contenido de tu hogar es otorgar a cada bien una cantidad. Esta cantidad, desde tu valoración personal, es mejor que corresponda al precio real que deberías pagar si tuvieras que volver a comprar ese objeto.

Se trata, sin duda, de una manera trabajosa de calcular el valor del contenido, pero, a la vez, es el modo más adecuado de encontrar un valor lo más realista posible, eso sí, procura que los precios correspondan a los precios reales de mercado.

Si eres capaz de completar habitación por habitación los diferentes enseres y bienes que posees y adjudicarles un precio puedes confeccionar una lista de valoración, que, será muy eficaz a la hora de contratar un seguro. Existen calculadoras que te permitirán contrastar esa valoración con diferentes ofertas de mercado, pero, también las propias aseguradoras a través de sus agentes podrán ayudarte a ajustar la necesidad de cobertura para ese valor.

Qué tengo que tener en cuenta al valorar el contenido

Como ya te hemos comentado, realmente debes valorar todo aquello que se encuentra dentro de la vivienda y que no pertenece estructuralmente a ésta.

Ten también en cuenta que en la valoración final del seguro no sólo entra en juego el propio valor de las cosas, también influirán otros elementos como las propias características de la vivienda, las medidas de seguridad añadidas, etcétera. Es decir que no existe una proporcionalidad directa siempre entre el precio del valor de las cosas y el coste final de la póliza ya que pueden influir otros elementos.

No olvides que todos los bienes son susceptibles de ser valorados y entrar a formar parte de la cobertura del seguro de hogar, es decir, además de los objetos de valor que inmediatamente vendrán a tu cabeza antes de hacer esa lista recuerda que:

  • En el salón debes valorar objetos como los muebles, las cortinas, las alfombras, los libros, los adornos, la cristalería…
  • En los dormitorios debes valorar la ropa de cama, los muebles, los efectos personales…
  • En la cocina además del mobiliario también debes valorar los diferentes enseres, las vajillas, el menaje, las cazuelas y sartenes…
  • Del mismo modo en los cuartos de baño debes incluir los muebles, el espejo, las mamparas y los objetos de valor como secadores, y aparatos relacionados con la higiene y la belleza…

Objetos especiales: joyas y objetos de valor

Las joyas y los objetos de valor como cuadros, colecciones, o cualquier bien con un valor añadido con precios de mercado superiores al propio valor inicial, suelen tener un tratamiento diferente dentro de la póliza. Este tratamiento diferente hace que, o bien se plantee un seguro con límites en cuanto a la cobertura, o que se exijan condiciones determinadas para su aseguramiento (presencia de dispositivos de seguridad, cajas fuertes, etc.)

Ten también en cuenta que dentro de este apartado especial se considera incluido el dinero en efectivo. El límite lo van a fijar las propias compañías y en la gran mayoría de casos el límite máximo será un porcentaje del contenido básico que puede oscilar, según la propuesta, entre el 15% y el 25%. De esta manera se determinará un máximo de cobertura para dinero en metálico aunque siempre con atención a las condiciones especiales que puedan exigirse para ello.

Desde luego existe la posibilidad de aumentar el nivel de aseguramiento, asumiendo por tanto mayor coste, para cubrir el total del valor. Aun así siempre atentos a las condiciones especiales de la oferta de cada seguro de hogar.

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Tres productos de ahorro ideales para los últimos años antes de tu jubilación

A medida que se acerca la jubilación, y si hemos mantenido en el tiempo el hábito del ahorro, llega el momento de consolidarlo. Estos son tres productos de ahorro que pueden resultar idóneos para los últimos años antes de la jubilación.

Claro que cada persona es un mundo y que necesariamente lo que vale para uno no tiene por qué valer para otro, pero, en los años previos a la jubilación lo cierto es que hay una constante a tener en cuenta: consolidar el ahorro para poder sobrellevar lo mejor posible la modificación de ingresos que supone la jubilación.

Obviamente para poder consolidar el ahorro éste tiene que existir. En este caso partimos de la base de un ahorro previo en productos diferentes que nos ha permitido llegar a estos últimos años previos a jubilarnos con una disponibilidad determinada. Veamos qué productos pueden ser adecuados durante este periodo de tiempo.

Revisar los planes de pensiones

Los planes de pensiones están en el ojo del huracán del debate sobre su verdadera utilidad y eficacia. Pero lo cierto es que se encuentran muy presentes dentro de los hábitos de ahorro de las últimas décadas, y por tanto, al menos durante un periodo de tiempo importante, seguirán siendo uno de los ejes del ahorro para la jubilación.

En los años previos a la jubilación toca consolidar los planes de pensión y lo obtenido en ellos. Para ello será necesario revisar el tipo de plan de pensiones al que estamos suscritos y modificar en su caso la orientación de la inversión, esta orientación tiene que ser ya necesariamente prudente, es decir, inclinarnos por los planes de pensiones garantizados o de mínimo riesgo.

Liquidez en una cuenta de ahorro

Es probable que en los últimos años previos a la jubilación se den ciertas situaciones que mejoren la libertad financiera del usuario, fundamentalmente la liquidación de las hipotecas. En este caso pasaremos a disponer de manera constante de un excedente dentro de nuestros ingresos que debiera ser utilizado de manera prudente.

Hay que tener en cuenta que por regla general al jubilarnos vamos a tener una merma de nuestros ingresos, por tanto, lo que buscamos en el tiempo es no perder el poder adquisitivo para los años de jubilación, máxime en una época en la que la esperanza de vida cada vez es mayor y el jubilado cada vez es más activo. Esto se traduce en que también durante nuestra jubilación vamos a necesitar asumir gastos.

Mantener una cuenta de ahorro puede ser un instrumento interesante en este sentido. Es cierto que la rentabilidad actual de estos productos no es la más atractiva, pero, se trata de productos sólidos, con cierta rentabilidad pero que a la vez nos garantizan liquidez inmediata para asumir gastos. Puede ser un buen complemento a otros instrumentos de ahorro. En esta línea una cuenta ahorro 5 puede ser una mejor solución.

Garantías en un seguro de ahorro

Llega el momento de consolidar el ahorro, este es el mensaje que hemos incorporado desde el comienzo. Los seguros de ahorro son interesantes en cualquier momento, pero en este periodo probablemente lo sean incluso más.

La gran ventaja es que las diferentes modalidades de seguro de ahorro nos van a permitir ajustar mucho lo que queremos, es decir, podemos contratar un seguro a base de aportaciones, o bien podemos contratar un seguro con una aportación única, e incluso podemos apostar por diferentes periodos de tiempo asegurados.

Las grandes ventajas son la garantía del producto, las rentabilidades ofrecidas superiores de media a cualquier otro tipo de producto garantizado, y la gran oferta existente hoy en día en diferentes fórmulas y formatos. La falta de liquidez durante la vida del producto, que puede ser un problema en otros periodos de la vida, debería compensarse con el aumento de ingresos generalmente derivado de la amortización de hipoteca, etcétera. En cualquier caso las aportaciones a los seguros de ahorro también son ajustables, por lo que se puede acceder desde cualquier tipo de bolsillo.

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¿Nos podemos fiar de las carteras modelo?

Las carteras modelo de inversión aparecen como una herramienta destinada a facilitarnos tanto el acceso a la inversión como acertar con nuestras decisiones. Descubramos un poco más sobre cómo son y cómo funcionan las carteras modelo de inversión.

Hoy en día sobre el papel tenemos la posibilidad de acceder a múltiples herramientas de inversión. Entre ellas destacan los fondos de inversión, de podemos encontrar centenares. Sin embargo, para el inversor medio no siempre resulta sencillo elegir, y mucho menos acertar con los que le ayudarán a tener una cartera diversificada.

Qué son las carteras modelo

Las carteras modelo se presentan como una herramienta elaborada por expertos con una serie de combinaciones de productos y modelos de inversión. Es decir, hacen el trabajo de diversificación que de otra forma recaería sobre el ahorrado y lo empaquetan en una única herramienta prefabricada y ajustada a los diferentes perfiles de inversor.

Dentro de las carteras modelo de inversión vamos a encontrar tres grandes grupos en función de los citados perfiles de inversor.

Las carteras más conservadoras son las que se componen generalmente de fondos clasificados como de riesgo bajo, aquí encontraremos fondos monetarios, renta fija con predilección por la renta fija gubernamental de los mercados desarrollados. Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, que habitualmente una parte de la inversión de las carteras conservadoras también se dirige hacia posiciones que presenten algo más de riesgo para equilibrar la relación seguridad/rentabilidad. De otra forma, el beneficio que podrían ofrecer sería nulo.

En el otro extremo, las carteras agresivas se dirigen a ahorradores con mayor nivel de tolerancia al riesgo. Generalmente se cmponente  de fondos de renta variable con diferentes tipos de enfoque en función de los mercados, las divisas, etcétera.

Por su parte, las carteras equilibradas apuestan por combinar el riesgo y la seguridad, siendo menos agresivas que las carteras agresivas y menos conservadoras que las carteras conservadoras, buscando un perfil intermedio entre productos.

En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que la gran mayoría, por no decir todas, las carteras modelo cumple criterios de diversificación. Esto significa que la presencia de un fondo de renta fija es perfectamente asumible en una cartera agresiva, y en el otro vértice, la presencia de un fondo de renta variable perfectamente asumible en una cartera moderada o conservadora. De lo que se trata, partiendo de los principios de diversificación, es de tratar de encontrar un equilibrio en las inversiones.

¿Merecen la pena las carteras modelo?

Realmente va a depender de nosotros como inversores aprovechar o no las ventajas de las carteras modelo. Si somos inversores poco avezados, que no disponemos del tiempo necesario para seguir nuestras inversiones y movilizar las participaciones en caso necesario, o, si simplemente, nos abruma la gran variedad de oferta de fondos, las carteras modelo puede ser una referencia muy útil.

Lógicamente, estas carteras modelo apuestan por un equilibrio entre riesgo/rentabilidad que hace que las rentabilidades medias pueda ser más estables, pero, a la larga, más bajas que las apuestas de inversión personales cuando estás tienen éxito. Es decir, realmente estaríamos ante una opción más conservadora en todos los casos, apostando por seguir el criterio de profesionales expertos.

Es interesante tener en cuenta que las carteras modelo pueden servir directamente como guía, es decir, tomar las referencias básicas y configurarlas o puede servir directamente como instrumento a replicar. Aquí tiene mucho que ver la confianza que tengamos en nosotros mismos como inversores o en aquellos que nos proponen la cartera modelo.

Por tanto  podrás realmente generar tu propia cartera a partir de la guía de una cartera modelo si te consideras preparado para ello, o podrá seguir la réplica exacta que se proponga.

Qué tener en cuenta antes de contratar una cartera modelo de inversión

Si has tomado la decisión de apostar por una cartera modelo de inversión hay varias preguntas que debes hacerte antes de comenzar a comparar y elegir. Estas preguntas realmente son las que van a determinar tu perfil inversor y las que por tanto contribuirán a ayudarte a elegir mejor la cartera adecuada.

  • En primer lugar debes conocer el riesgo que eres capaz de asumir, ya que se determinará el tipo de inversor que eres en ese momento.
  • Por otro lado debes tener clara la asignación de dinero que deseas colocar en la inversión, el tiempo que puedes o quieres inmovilizar ese dinero o las posibles necesidades de liquidez sobre el mismo.
  • Por último es interesante que te plantees descubrir el tipo de productos en los que puedes estar más interesado conociendo las características y el comportamiento en función de su modelo de inversión.

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Cómo afecta el IPC a tus inversiones o por qué tu dinero no deja de perder valor

La caída de la bolsa tras la crisis y la polémica con productos como las denostadas preferentes han llevado a muchos inversores a plantearse retomar antiguas costumbres en lo que a su dinero se refiere y guardar los ahorros debajo del colchón. Es lo que hemos visto hacer a nuestros abuelos y la forma que muchos entienden como más segura de tener su dinero lejos de los riesgos del mercado.

Cómo afecta el IPC a tus inversiones o por qué tu dinero no deja de perder valor

¿Es un colchón un buen producto financiero? Desde luego tiene sus ventajas. La primera su 0% de comisiones (no todas las cuentas lo tienen). Por el contrario, su rentabilidad también es del 0% TAE o TIN, en este caso dará igual. Dicho de otra forma, que no genera ningún beneficio, como es lógico.

Es fácil pensar que no pasa nada, que así ni se gana ni se pierde y por lo menos se asegura el dinero. Craso error.  Cada vez que dejamos nuestro dinero quieto, éste pierde valor por el simple efecto de la inflación. 50 euros hoy valen menos que 50 euros de mañana y por supuesto mucho menos que 50 euros dentro de 10 años.

Y es que cada vez que el IPC sube y con él el coste de la vida podemos hacer menos cosas con el mismo dinero. Ahí es donde radica la pérdida de valor.

Para que lo entiendas mejor, si el IPC se revaloriza un 1% pero nuestro salario no, nosotros seguiremos ganando lo mismo, pero como los productos y servicios habrá aumentando su precio, nuestro dinero valdrá menos. Con el mismo capital podremos comprar menos cosas.

Imagina que tienes un euro y con él puedes tomarte un café todas las mañanas. Con el cambio de año el bar actualiza sus precios al IPC y el café pasa a costar 1,1 euros (un 10% más por efectos de la inflación). Tú sigues teniendo el mismo euro, pero ya no puedes tomarte un café con él. Su valor ha caído.

Evidentemente, cuando el IPC baja o entramos en un entorno de deflación, el proceso se invierte. Es decir, el valor de nuestro dinero aumenta, ya que los precios caen. Precisamente por esto la deflación es tan peligrosa para la economía, ya que ante la perspectiva de la caída de precios el consumo se frena. ¿Quién va a comprar una televisión, por ejemplo, si sabe que mañana valdrá un 2% menos? Esto, aplicado a los mercados financieros, tiene un efecto devastador.

La importancia hacer crecer tus ahorros

El efecto del IPC sobre nuestro dinero es lo que hace que sea necesario moverlo contantemente en busca de nuevas inversiones para que se revalorice. En este sentido, toda inversión que no supere la inflación, que no tiene por qué ser necesariamente la que marca el IPC, nos estará haciendo perder dinero a efectos prácticos.

Si conseguimos ganar un 1% mediante, por ejemplo, un depósito, pero el coste de la vida se encarece un 1,5%, estaremos perdiendo esa diferencia de medio punto porcentual de poder adquisitivo. Esa es la diferencia entre el rendimiento real de un producto y el que verás anunciado.

Y ahora ¿dejarás quieto tu dinero? El interés compuesto es la mayor fuerza del universo, aseguran que afirmó Albert Einstein y la verdad que en términos de sacar beneficio al ahorro, no hay una herramienta más importante. ¿En qué consiste el interés compuesto? De forma muy resumida: en reinvertir cada año los beneficios que obtienes por tu dinero, de forma que cada vez obtienes intereses de un capital inicial mayor. Es el típico efecto de bola de nieve.

Si tuvieses que elegir entre un céntimo que cada día dobla su valor durante un mes o recibir 5.000 euros todos los días durante ese mismo periodo. Seguro que tu respuesta automática es la segunda, 155.000 euros asegurados sin tener que hacer grandes cálculos. Una buena cifra y sin embargo muy inferior de lo que conseguirías con la primera opción. ¿Cómo puede ser posible? Gracias de nuevo al interés compuesto.

Las matemáticas no engañan, multiplica por dos el valor de un céntimo durante 31 días y tendrás la escalofriante cifra de 10,73 millones de euros. El camino al principio será lento y si escogiste esta vía es fácil que tras 10 días y sólo 5,12 euros en cuenta te estuvieses arrepintiendo. A los 20 días las cosas irían algo mejor con 5.242,8 euros pero todavía muy lejos de los 155.000 euros. Por fortuna, a partir de ese momento el crecimiento se dispara. Apenas 5 días más tarde la cuenta sumaría 167.772,16 euros y el día 28 superaría el millón de euros.

Si las cuentas no te cuadran esta es la progresión completa

Cómo afecta el IPC a tus inversiones o por qué tu dinero no deja de perder valor

Esta es la verdadera magia del interés compuesto.

¿Aplicado a tus inversiones?

También existe una enorme diferencia. Si sólo ahorras no tendrás la mitad que si ahorras e inviertes. Sin tener en cuenta el efecto de la inflación, para 10.000 euros de partida más un ahorro mensual de 250 euros, al cabo de 25 años tendrás 85.000 euros en tu cuenta. Si hubieses invirtiendo ese dinero y logrado un 8% anual, el interés compuesto te hubiese generado 305.000 euros.

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