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¡Qué el aire acondicionado no hiele tu cartera!

Los aparatos de aire acondicionado ya están funcionando a tope cuando no ha empezado el verano y con ellos llegan los enormes gastos de energía que provocan, pero hay formas de reducir este coste.

Se aproxima peligrosamente el verano y el calor, y en las casas, en las oficinas, en las tiendas comienzan a venirnos ráfagas frías. Sí amigos. El aire acondicionado ya está aquí. Esa sensación de frescor tan necesaria en los días de altas temperaturas, como doloroso a la hora de mirar el recibo de la luz. Esto último tiene solución y se llama ahorro energético, que no sólo es bueno para luchar contra el cambio climático, sino para que no sufra tanto nuestro bolsillo.

¿Y cómo ahorrar con el aire acondicionado? Aquí van algunos consejos. El primero de ellos es fijarte siempre en la etiqueta del aparato. Como se suele decir lo barato, a la larga, sale caro. Un aparato de aire acondicionado eficiente puede ahorrar hasta un 60% más que otro convencional. El segundo es obvio. Vigilar y regular la temperatura. La más adecuada son 22 grados, y cada grado que bajemos aumenta un 8% la factura. El tercero se refiere al mantenimiento del aparato. Si está en buenas condiciones, con los filtros de aire limpios funcionará mejor y gastará menos.

El cuarto consejo se refiere a buscar alternativas al aire acondicionado cuando el calor no sea tan sofocante. Un abanico o ventiladores de techo y portátiles nos ayudarán a ahorrar energía y dinero. El quinto se refiere a tener una serie de hábitos que ayuden a bajar la temperatura de nuestro hogar u oficina. De esta manera si ventilamos por la noche o por la mañana el ambiente se refrescará con abrir la ventana 10 minutos y mantener nuestra casa, el resto del día, en penumbra. Para ahorrar dinero en aire acondicionado, ten en cuenta también que puedes apagar el aire un poco antes de salir de casa, porque el frío permanecerá varios minutos. El sexto se refiere a dejarte aconsejar por personas que sepan de esta materia, por especialistas. No es lo mismo enfriar una habitación pequeña que otra donde da el sol continuamente y para cada uno de los casos puedes escoger un aparato diferente.

El séptimo consejo para ahorrar y tener más eficacia térmica es aislar bien nuestra casa para garantizar un menor consumo energético no sólo en verano, sino también en invierno. Tener unas buenas ventanas, colocar un toldo o cerrar las persianas puede valer. El octavo se refiere a no desperdiciar el frío que provocamos. De esta manera cuando el aire acondicionado esté activado es bueno cerrar puertas y ventanas, lo que puede permitir ahorrar hasta un 30% del consumo. El noveno consejo tiene que ver con la pintura de la casa. Si la elegimos bien tendremos un mejor aislamiento térmico, ya que los blancos reflejan mejor la radiación del sol y contribuyen a mantener el aire fresco en las habitaciones.

Por último, el décimo consejo se refiere a la ubicación del termostato. Si lo ponemos en una zona de corrientes de aire o expuesto directamente al sol nos dará una temperatura no real de la casa. Lo ideal es colocarlo en la zona de la casa donde más tiempo pasamos y no expuesto a la luz solar.

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Qué edad es mejor para comprar casa

Comprar una casa es probablemente una de las mayores decisiones financieras que vas a tomar en la vida. Sin embargo, no siempre tenemos claro cuál es el mejor momento para hacerlo o qué edad es la más adecuada.

Lo primero es tener claro que no existe una respuesta universal. Cada uno tenemos unas preferencias y circunstancias diferentes que pueden marcar nuestras opciones. Lo que sí podemos encontrar es una teoría extendida según la cual, cuanto antes compremos nuestra casa mejor. Y esta teoría no tiene por qué ser la más adecuada.

Comprar joven una casa, la opción para la mayoría

Se da por bueno que una edad adecuada para adquirir una vivienda es entre 25 y 35 años. Hay dos justificaciones básicas en este argumento. La primera es que al ser jóvenes podemos asumir mayores plazos de amortización y por tanto menor cuota del préstamo hipotecario. La segunda es que se supone que se trata de un tramo de edad en el que aún no se han asumido grandes deudas.

Por otro lado, parece que también influye el hecho de una carrera profesional con posibilidades de desarrollo y, por tanto, más ingresos que minimizaran el impacto de la cuota de la hipoteca. También suele añadirse, muy acorde con un país acostumbrado al ladrillo como valor refugio, que cuanto antes comencemos a pagar vivienda más opciones de cambiar de casa o de adquirir una segunda casa tendremos en el futuro, e incluso utilizar la primera vivienda de aval de futuras operaciones.

Son argumentos con peso y que parecen sólidos, sin embargo hay dos cuestiones clave que no tienen en cuenta:

  • Las hipotecas a largo plazo son el negocio de la banca y benefician a la banca no al usuario. Una hipoteca a muy largo plazo puede acabar duplicando el precio de la vivienda que hemos adquirido.
  • Los tiempos han cambiado de manera radical en tan sólo una década y cuestiones como la deslocalización del trabajo, el cambio de puestos de trabajo y la inestabilidad general en lo laboral, tienen poco que ver con los tiempos dorados de las hipotecas largas.

¿Cuál es la alternativa para comprar una casa a una edad adecuada?

Ya hemos dicho que no existe una respuesta universal, pero hay algunas cuestiones que parecen lógicas.

Entre los 25 y los 35 años se necesita máxima flexibilidad laboral. El mercado de trabajo ha cambiado de manera radical y hoy en día lo raro es entrar en una empresa y permanecer en ella toda la vida.

Por otro lado, desde el punto de vista económico, el planteamiento de inversión tampoco resulta el más correcto para quien apuesta el grueso de sus ingresos en una hipoteca. No tenemos más que contemplar la evolución del valor de la vivienda en los últimos 20 años, o, entender que el sistema de amortización de la gran mayoría de hipotecas hace que abonemos los intereses durante los primeros años del préstamo.

Visto de este modo, la mejor edad para adquirir una casa quedaría marcada por acceder a una hipoteca no excesivamente larga o directamente poder adquirir una vivienda sin solicitar hipoteca.

Si somos capaces de visualizar la compra como una inversión seremos también capaces de entender que existen otras inversiones y modelos de ahorro que pueden ser mucho más rentables en el tiempo y permitir la consolidación de un capital que nos ofrezca esa libertad financiera consistente en pagar la vivienda si adquirir hipoteca o contratar una hipoteca a corto plazo.

Por tanto, antes de comprar una casa no se debería valorar tanto una edad como un estado de las cosas en nuestras finanzas personales.

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Lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados

La experiencia es un grado, dicen. Desde luego, en lo que se refiere a ahorro, nuestros mayores pueden darnos muchas lecciones. Veamos lo que los milinelials pueden aprender de los jubilados para manejar su dinero.

Probablemente la principal lección, la más básica y la más importante, es la necesidad ahorrar para la jubilación. La casi obligación de consolidar en el tiempo una cartera de ahorro que permita una jubilación sin pérdida de poder adquisitivo o que minimice esta pérdida.

Consolida el ahorro para la jubilación y no lo toques

Cada vez tenemos más clara la importancia del ahorro para la jubilación. También tenemos muy claro que cuanto antes comencemos a ahorrar, mejor. Esta combinación logra que las carteras de ahorro puedan ir creándose a lo largo de décadas, algo positivo pero con lo que hay que tener cuidado.

Cuando llevamos muchos años ahorrando podemos tener la tentación de acudir a este dinero ante imprevistos o simplemente ante necesidades financieras. Esto es un error.

El ahorro para la jubilación debe cerrarse y hacerse inaccesible, sobre todo cuando más cercana este la hora del retiro laboral. No sólo por las posibles penalizaciones que podemos tener en los productos de ahorro, también por lo que supone trastocar un plan a largo plazo y romper la fortaleza del interés compuesto.

Revisa tus productos de ahorro y aportaciones de manera habitual

Obviamente, no se trata de contratar un plan de pensiones y echarse a dormir ni mucho menos. De hecho, esta no tiene por qué ser ni la única ni la mejor alternativa para ahorrar para la jubilación.

En primer lugar, se trata de ser capaces de discernir la cantidad de dinero que vamos a necesitar en el futuro. Esto no es tan complicado, a partir de calcular cuáles serán nuestras pensiones públicas y hacer una proyección de gastos podemos acercarnos a esa cantidad. No se trata de ajustar al céntimo, se trata de obtener referencias.

Es muy probable que con los resultados del plan de pensiones no alcances esta cifra. Esto es algo que también debemos aprender de los jubilados ya que los rescates de los planes de pensiones no siempre necesariamente alcanzan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Por tanto se impone una buena revisión cada cierto tiempo de nuestros productos de ahorro, aumentar el rango de los mismos y apostar por diferentes opciones diversificando el ahorro. Esto generará diferentes niveles de aportación pero, a la larga, todo ello puede volcarse en una única cartera de ahorro con diferentes productos. Ese es el objetivo.

Apuesta por el preahorro y control del gasto

Eso que hoy en día denominamos frugalidad y que nuestros mayores denominaban guardar una peseta para mañana, es una gran enseñanza que deberíamos tener todos en cuenta.

Por un lado el control del gasto y la minimización de los gastos innecesarios se traduce siempre en más cantidad de dinero libre para el ahorro o la inversión. Esto siempre es una buena idea. La mejor manera de alcanzar estos objetivos es realizar un estudio profundo de nuestros ingresos y gastos y plasmarlo en un presupuesto. De este modo podemos analizar virtudes y defectos de nuestra manera de gestionar el dinero y enmendar los errores.

Por otro lado el ahorro como hábito es una cuestión vital. Para aquellos que no están habituados a ahorrar o que les cuesta visualizar el destino del dinero a largo plazo, preahorrar es probablemente una de las mejores soluciones. Este tipo de ahorro se basa en algo tan simple como apartar una cantidad de dinero de manera inmediata según entra en nuestras manos y destinarla a un producto de ahorro. Esto puede hacerse incluso de manera automática.

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Cómo contratar un Unit Linked

Dentro de los diferentes seguros de ahorro los Unit Linked aparecen como una opción diferente con características propias muy particulares. Vamos a repasar lo que debes tener en cuenta sobre cómo contratar un Unit Linked.

Y lo primero que debes tener en cuenta es que no se trata de un producto de ahorro para todos los perfiles ya que, a pesar de su carácter de seguro de vida y ahorro, el modelo de inversión que propone no resulta adecuado para quienes tienen aversión al riesgo.

Qué es un Unit Linked

Lo principal antes de contratar uno de estos productos de ahorro es tener claro qué son y cómo funcionan.

Cuando suscribimos un Unit Linked estamos contratando un seguro de vida y ahorro, pero, a diferencia de la gran mayoría de estos seguros no se nos propone una rentabilidad garantizada, ni tampoco el capital aportado está garantizado. El dinero de las aportaciones, descontados gastos y la parte destinada a cubrir el seguro de vida, se dirige a la inversión en activos financieros a través de la participación en fondos de inversión.

Por tanto, cuando contratamos este producto, realmente estaremos eligiendo el destino de la inversión a través de diferentes opciones de activos y fondos generalmente, pero también asumiendo el riesgo y el posible beneficio de dicha inversión.

En resumen, participaremos en fondos de inversión, pero no como partícipes directos sino como asegurados de una compañía que es la titular de la participación en dicho fondo, pero, asumiendo los posibles riesgos y beneficios. Esto deriva en que si la evolución es positiva obtendremos una rentabilidad superior a la media de los seguros de ahorro tradicionales, pero, si la evolución es negativa, no sólo podremos no obtener rentabilidad sino también ver afectado al capital aportado.

Desde el punto de vista fiscal el tratamiento será el mismo que el de cualquier otro tipo seguros. En definitiva, cuando contratamos este seguro de ahorro e inversión venimos a colocar nuestro dinero en un fondo de inversión pero no como partícipes sino como asegurados por una compañía que sea titular de la participación en el fondo.

En este marco es el asegurado el que decide qué fondos desea invertir y también el que asume el riesgo de la inversión.

Ventajas y desventajas de un Unit Linked

Una vez conocidas las características básicas de este seguro de ahorro es importante, a la hora de plantearte como contratar un Unit Linked, que también distingas sus ventajas e inconvenientes, y, si se trata de un producto adecuado para tu perfil de ahorrador.

Además de un tratamiento fiscal idéntico a cualquier otro seguro de vida, las principales ventajas tienen que ver con la flexibilidad del producto. Por ejemplo, se trata de un seguro en el que la modificación de beneficiarios es más simple que en otras opciones. También es posible realizar aportaciones periódicas de manera continuada y, al ser como tomadores quienes elegimos los plazos, las coberturas, las aportaciones y el destino de nuestro dinero, se torna mucho más personalizable que otras opciones. Junto a ello hay que añadir que es posible realizar la liquidación de la inversión en cualquier momento, aunque va a suponer una penalización.

En el lado de las desventajas, obviamente, la falta de garantía sobre el resultado final de la inversión es probablemente la más evidente. No solo por cuanto podemos no obtener lo esperado, también porque podemos perder lo aportado. Por otro lado, con el paso del tiempo, la cantidad destinada a cubrir la parte de seguro de vida irá aumentando y disminuyendo la parte destinada a inversión.

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6 personalidades con el dinero ¿Cuál es la tuya?

No todos manejamos el dinero de la misma manera. Se pueden distinguir muchos tipos de personalidades con el nivel, vamos a descubrir seis de las más habituales.

En realidad todo fluye hacia el mismo lugar: la manera en la que asumimos el gasto y el ahorro. En general, ahorramos poco y gastamos demasiado, aunque, después hay personalidades con más capacidad de control y otras, más dadas al consumismo.

El que no tiene miedo al riesgo

Se trata de un perfil que maneja su dinero sin miedo al riesgo. Asume la volatilidad del mercado y prefiere la emoción y posibles beneficios de una inversión a la seguridad de los ahorros garantizados.

Obviamente, cuando la apuesta de riesgo sale bien, los beneficios son superiores a cualquier otro perfil de ahorrador. Sin embargo, esos niveles de volatilidad son difíciles de conciliar para una persona común.

La mejor idea para un ahorrador sin miedo al riesgo es crear una buena estrategia de diversificación para poder combinar riesgos en determinadas inversiones con posiciones más conservadoras en otras.

El que solo mira el corto plazo

Esta es una personalidad también con cierta tendencia al riesgo. En esencia, se trata de alguien que sólo se plantea el ahorro por periodos cortos de tiempo para tratar de obtener objetivos concretos. En muchos casos este perfil lo que busca es el consumo por encima del ahorro y sólo entiende el ahorro como un mecanismo rápido para obtener el consumo deseado, cuando el ahorro se alarga en el tiempo le genera rechazo.

La gran baza de este ahorrador es la satisfacción de haber cumplido los objetivos en el corto plazo. El gran inconveniente es que en el medio y largo plazo, el ahorro se habrá diluido en forma de gastos y consumo, con lo cual, el inicio de una cartera de ahorro para el retiro será más complejo que exigirá más dinero.

El que solo tiene un objetivo

Tener objetivos financieros claros es un buen paso en la dirección correcta, sin embargo, tener un único objetivo puede generar problemas a largo plazo.

Curiosamente tener solo una meta económica no está reñido con hacer bien las cosas. do todo a un único objetivo la idea puede no resultar tan buena.

Generalmente el ahorrador único no llega a ser consciente de la vulnerabilidad que genera su forma de estructurar las metas. Probablemente queda tan concentrado en único objetivo que no ve defectos en él, y sin embargo, los puede tener, es más, el hecho de apostar por una única vía puede ser un grave problema a futuro.

El resumen es que no hay nada malo en tener un objetivo específico de ahorro, pero resulta mucho más interesante diversificar objetivos y plazos.

El frugal

Se trata de una personalidad financiera propia en la que el control del gasto resulta fundamental. El frugal es exactamente lo opuesto al gastador. Para una persona con un gran control de sus flujos financieros, gastar no es divertido, de hecho, llevado al extremo, puede ser realmente frustrante el asumir gastos.

Esta personalidad de ahorro maneja generalmente cantidades de dinero en efectivo para no caer en la trampa de las tarjetas de crédito o similar. También, apuesta por productos de ahorro generalmente garantizados y sólo apuesta por la inversión no garantizada cuando tiene realmente cubiertas todas sus necesidades.

El frugal es una personalidad que valoran más tener dinero ahorrado por una emergencia que invertir ese mismo dinero en unas vacaciones.

El despistado con las finanzas

El despistado con las finanzas, es un perfil muy extendido de personalidad financiera, es aquel que no acaba de asumir una dirección concreta para sus finanzas personales.

Generalmente suele ser consciente de la importancia de ahorrar y controlar el gasto. Sin embargo, no siempre es capaz de hacerlo o no emprender las acciones orientadas a hacerlo de la manera más correcta. Este perfil tampoco suelen prestar mucha atención a las opciones que el mercado le brinda. Al funcionar más por impulso que por dirección no suele comparar mucho los productos en los que ahorra o invierte.

Por fortuna, este perfil tiene fecha de caducidad. Con el tiempo la gran mayoría de despistados acaban tomando una postura u otra relación a sus gastos e ingresos. Mejorar el conocimiento de las finanzas personales es sin duda un buen paso en este sentido.

El mago de las finanzas personales

Este es el ideal al que todos aspiramos pero al que pocos acaban por llegar. Es alguien capaz de dominar el dinero, controlar de manera perfecta sus gastos e ingresos, cumplir sus objetivos a corto y medio plazo y además ahorrar a largo plazo.

Generalmente son personas capaces de elaborar sus propios presupuestos de manera muy eficaz, también de controlar gastos e ingresos sin renunciar del todo al consumo y de orientar su ahorro e inversión de manera correcta. No busca la gratificación inmediata como otros perfiles, pero tampoco renuncia a medio plazo a obtenerla.

Es alguien que se marcan metas financieras en todos los plazos, que es conocedor de la importancia de los fondos de emergencia y de la utilización de los ingresos. En definitiva el perfil ideal al que todos deberíamos aspirar.

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5 pequeños cambios que te ahorrarán dinero a largo plazo

En muchas ocasiones ahorrar parece una tarea imposible. Esto suele ocurrir sobre todo cuando no hacemos un examen de nuestros gastos e ingresos y no prestamos atención a los pequeños cambios que nos ahorrarán dinero a largo plazo.

Ahorrar a largo plazo resulta más complejo que a corto plazo. El motivo es simple, a corto plazo visualizamos cerca los posibles los objetivos de  ahorro, mientras que, a largo plazo estas metas se diluyen o resultan menos perceptibles por lejanas. Sin embargo, el ahorro a largo plazo es el más eficaz y el más indicado para todo tipo de bolsillos.

Hay muchas maneras para mejorar nuestras finanzas personales y no siempre se trata de llevar a cabo grandes acciones. Al contrario, una suma de pequeños cambios puede suponer un gran ahorro de dinero a largo plazo. Vamos a repasar cinco de estos pequeños cambios que cualquiera podemos poner en práctica.

  • Apostar por la calidad

El precio no siempre debe de ser el único driver para la toma de decisiones. Hay muchos productos doble compensa apostar por la calidad. Esto puede parecer un contrasentido si hablamos de ahorro, pero realmente no lo es.

Tiene mucho más sentido gastar algo más de dinero en un producto de calidad que nos garantice durabilidad que en otro más barato que se rompa o disminuya sus prestaciones en un plazo corto de tiempo y nos obligue a cambiarlo. Los muebles o la ropa pueden ser un buen ejemplo de cómo apostar por la calidad en determinadas áreas de gasto puede suponer un ahorro a largo plazo.

  • Incorporar hábitos frugales

En los últimos años se habla mucho de la frugalidad como un elemento clave entre aquellos que buscan la salud financiera. Realmente la frugalidad no es nada nuevo, es el equivalente al “no gastar a lo tonto” de nuestros mayores.

Lo bueno es que podemos incorporar la frugalidad a prácticamente todos nuestros hábitos. Por ejemplo, en el hogar hay decenas de pequeños gestos que pueden ayudarnos: no dejar luces encendidas, no dejar el agua del grifo corriendo sin uso, utilizar de manera inteligente la calefacción o los sistemas de aire acondicionado… Un gran número de pequeñas acciones que sumadas pueden suponer un gran ahorro a largo plazo.

  • Conducir de manera eficiente

El uso de vehículos particulares supone un enorme gasto a lo largo de los años, no sólo por el coste de los propios vehículos, sino también por el gasto en combustible, mantenimiento, etcétera.

En la última década se ha demostrado de manera concluyente que la conducción eficiente puede suponer un ahorro superior al 30%, tanto en combustible como el mantenimiento del vehículo. Por tanto, a largo plazo, conducir de forma eficiente puede suponer un enorme ahorro a nuestro bolsillo.

Hay muchos elementos a tener en cuenta para una conducción eficiente, por ejemplo, el control de la velocidad, el uso racional de las marchas del vehículo, el mantener en estado óptimo elementos como neumáticos, control de aceite, etcétera… Sumado a una conducción serena, sin acelerones ni cambios bruscos de velocidad, puede ser el principio de un buen ahorro a largo plazo.

  • Revisar a fondo los gastos corrientes

No siempre hacemos un estudio profundo de nuestros gastos corrientes. Esto significa que, con el tiempo, nos vamos acomodando a servicios o proveedores y no realizamos comparativas de mercado que puedan mejorar nuestras ofertas.

Realmente esta es una actitud que no tiene sentido. Los mercados evolucionan y las ofertas de servicios también, por lo que resulta obligado cada cierto tiempo revisar a fondo nuestros gastos corrientes y las alternativas que podemos tener con otros servicios o proveedores.

  • Abrazar la eficiencia energética

Desde el uso de bombillas más eficientes hasta la incorporación de electrodomésticos de alta calificación de eficiencia, apostar por la eficiencia energética supone a largo plazo un gran ahorro.

Del mismo modo que ocurre con la apuesta por la calidad que repasamos anteriormente, en este caso los costes inmediatos pueden ser superiores pero hay que tener en cuenta que buscamos metas lejanas, estas metas de ahorro pasan necesariamente por nuevos hábitos que nos permitan ser más rentables durante toda nuestra vida, no durante un periodo corto de tiempo.

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Claves para gastar menos en vacaciones

Las vacaciones de verano suelen ser sinónimo de gasto. Para que tus cuentas no sufran te damos las claves para gastar menos en vacaciones.

Se trata de cuestiones de lógica que aplicaríamos en nuestro día a día en todas las facetas relacionadas con el gasto, pero que a veces descuidamos en vacaciones. Por si acaso vamos a repasar las tres principales.

Controlar el gasto desde un presupuesto

Esta es la primera y probablemente más importante acción que podemos realizar para garantizar un gasto racional en nuestras vacaciones.

Se trata de analizar tus gastos, ingresos, y ahorro, y decidir qué parte deseas invertir en tus vacaciones. En un escenario ideal esto debería estar incluido en un presupuesto general en el que controles todos tus gastos e ingresos durante el año. Si no lo tienes, aquí te enseñamos cómo montarlo.

Cuando hacemos un presupuesto realista de nuestros gastos e ingresos podemos visualizar mucho mejor el destino de nuestro dinero y, por extensión, podemos ahorrar de manera mucho más inteligente. Por ello sobre ese presupuesto decidiremos qué cantidad es la idónea para el total de las vacaciones.

Una vez decidida la cantidad a gastar en verano, es interesante hacer a su vez otro presupuesto, pero más específico y  orientado a las propias vacaciones. Distribuir el gasto en las tres partidas principales que serían alojamiento y manutención, desplazamientos y ocio.

Lo verdaderamente importante en un presupuesto es no hacer trampas al solitario; una vez decidido el presupuesto hay qué atenerse de manera estricta al mismo.

Planifica tus vacaciones con claridad

La planificación de las vacaciones no significa cerrarse a una única opción o destino, pero, sí comenzar a tomar decisiones con bastante antelación sobre el presupuesto que hemos realizado previamente.

La gran ventaja de planificar con tiempo las vacaciones es la posibilidad de acceder a ofertas y promociones beneficiosas para nuestro bolsillo. Por otro lado la distancia en el tiempo nos va a permitir ser más flexibles con los destinos, y poder plantear tal vez algunos destinos que no hubiéramos pensado de hacerlo de manera apresurada.

Sin duda esta flexibilidad y una buena comparativa de las ofertas puede ayudar mucho al control del gasto en las vacaciones.

Contrata viajes y alojamiento con descuentos

Los precios más altos, tanto de los desplazamientos como de los alojamientos o los paquetes completos para vacaciones, suelen situarse entre el medio y el corto plazo sobre la fecha de destino. Sin embargo, hay momentos en los que se pueden conseguir grandes descuentos, si somos previsores o si esperamos justo hasta el último momento.

Generalmente, contratar con antelación va a suponer un ahorro muy importante, especialmente en el alojamiento y los paquetes vacacionales.

Por otro lado, las ofertas de última hora si coinciden con nuestro destino también pueden ser muy jugosas. Sin embargo, esto puede no resultar muy recomendable cuando ya hemos tomado decisiones a largo plazo.

Lo que no ayudará a controlar el gasto en vacaciones

Salirse del presupuesto establecido es una mala idea se mire como se mire. Esto va a suponer asumir más gastos de los previstos y por lo tanto repercutirá en  nuestras finanzas personales como elemento imprevisto.

El uso de tarjetas de crédito debe controlarse de manera exhaustiva. De hecho, una combinación de pago en metálico y pago con tarjeta es probablemente mejor idea que abonar el total de los gastos con tarjeta. El motivo es obvio, el gasto con tarjeta no controla de manera física la salida de dinero de nuestro bolsillo, algo que sí hace el pago en metálico. La sensación de gastar es superior cuando pagamos en metálico a cuando pagamos en tarjeta.

Por último, no es una buena idea acudir a préstamos o gastos a crédito para las vacaciones. Estos gastos van a suponer una devolución con intereses que puede a afectar a nuestra economía doméstica de manera negativa aumentando el nivel de deuda.

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La ventaja de invertir en fondos y no en acciones

Hay muchas formas de invertir y no todas son iguales. Por mucho que un ahorrador que invierte en fondos de inversión quiera rentabilizar sus ahorros igual que uno que invierte directamente en acciones, la realidad es que el nivel de atención, conocimiento y estrés que requiere cada uno de ellos no es el mismo.

Un reciente artículo en Finect lo ilustra a la perfección.

En él Luis cuenta cómo tuvo que acudir a casa de un amigo de toda la vida a petición de su mujer por un susto con “las malditas acciones”. Al llegar y preguntarle a su amigo qué había pasado la respuesta fue “Abegoa” y en concreto una caída desde los 0,9 hasta los0,27 euros a cuenta de la recapitalización de la empresa, rumores de mercado y la tan manida excusa de las manos fuertes del mercado.

Recordaba entonces Luis como cuándo comenzó a invertir en fondos, ese mismo amigo le había asegurado que siempre eran mejores las acciones, porque al final eres tú quien controla la inversión. Y es que con un fondo es un gestor el que toma las decisiones tácticas sobre dónde invertir y nosotros como ahorradores, estamos a merced de esas decisiones y encima le pagamos porque decida qué hacer con nuestro dinero.

El inversor bursátil es su propio gestor, totalmente cierto, pero con todo lo bueno y todo lo malo. La historia de Luis lo deja bien claro. Gestionar tu propia cartera de acciones es una opción válida, pero sólo para quienes gustan de emociones fuertes, tienen suficiente disciplina como aceptar las grandes pérdidas que puedan llegar y capacidad para conciliar el sueño pese a estar a merced de la volatilidad del banco.

Para el resto existen los productos gestionados por profesionales, como los fondos de inversión para los que gustan de tener un mayor control o los unit linked y las carteras perfiladas para quienes quieren una guía sobre qué estrategia de inversión seguir. Y, por supuesto, siempre está la figura del asesor profesional para ayudarnos a sacar partido a nuestros ahorros. Y es que si bien todo el mundo puede aprender a invertir, no todo el mundo está hecho para soportar todo lo que conlleva hacerlo por su cuenta.

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5 libros de finanzas que debes leer

La cultura financiera es fuente de salud económica. Una buena manera de cimentarla es acudir a la lectura de libros de finanzas. Vamos a descubrir cinco interesantes lecturas para todos los públicos.

Desde luego no vamos a convertirnos en expertos de la noche a la mañana por la lectura de estos libros, pero sí podemos adquirir determinados conocimientos y herramientas que nos permitan entender mejor tanto nuestras finanzas personales como la economía en general.

Esto no quiere decir que esta selección sea básica. Hay libros de finanzas de un nivel más asequilbes, pero quizás menos interesantes.

Piense y hágase rico, de Napoleón Hill

Se trata de uno de los clásicos de la literatura de finanzas, orientado a lo motivacional. En este libro, todo un betseller con millones de lectores, se dan la mano las finanzas personales con el crecimiento intelectual y espiritual.

El autor propone un todo entre estas tres cuestiones y ofrece ideas y estrategias adaptadas según cada persona. Un clásico de la literatura de finanzas asequible.

Los secretos de la mente millonaria, de T. Harv Eker

Este libro arranca de la propia experiencia del autor quien, tras atravesar un periodo difícil de bancarrota, consiguió en dos años obtener éxito económico, construir una importante firma de consultoría y convertirse en millonario.

El libro parte del análisis sobre lo que las personas con grandes fortunas hacen y piensan de manera diferente al resto de las personas. A partir de aquí nos propone una serie de caminos a recorrer en busca del éxito financiero.

19 secretos que tu vecino millonario no va a decirte, de Thomas Stanley

El éxito de los millonarios y las personas con grandes fortunas se encuentra muy presente en buena parte de los libros de finanzas más asequibles. Generalmente, el tema parte del análisis o la interpretación personal del autor, sin embargo, este caso es diferente.

El autor se basa en una larga cadena de entrevistas e investigaciones sobre millonarios para elaborar una teoría particular, en la que, muestra cómo los millonarios que mejor aprovechan su fortuna y que más partido sacan a su dinero se alejan de estereotipos basados en el gran consumo y la ostentación. Un libro muy interesante que nos presenta una faceta tal vez algo desconocida sobre las grandes fortunas del mundo.

El código del dinero, de Raimon Samso

En este libro vamos a encontrar dos caminos muy interesantes y a tener en cuenta. Por un lado, el autor nos va a proporcionar una serie de consejos e ideas orientados a utilizar nuestro ahorro y sacar mayor partido de nuestro dinero, lo cual sin duda es interesante.

A la vez, el libro desarrolla una atractiva teoría sobre la combinación entre el desapego, ciertos toques de frugalidad y como la libertad financiera es la base de la prosperidad en las finanzas personales. Sin duda otra lectura muy interesante a tener en cuenta para mejorar nuestra cultura financiera.

La transformación total de su dinero, de Dave Ramsey

A primera vista puede parecer otro libro de consejos para mejorar las finanzas personales. Si bien es cierto que este es el objetivo que se nos propone, las herramientas a través de las que podemos lograr dicho objetivo son novedosas y muy interesantes.

El autor ataca y elimina una gran cantidad de mitos generados sobre el manejo de las finanzas personales y el dinero, dando especial importancia a los factores que nos hacen gastar más de lo que tenemos que gastar y acrecentar nuestras deudas de manera innecesaria. Se trata en definitiva de un plan económico para racionalizar el uso de nuestro dinero de muy recomendable lectura.

Ahora sólo falta elegir con cuál empezar y apuntarlos todos como lecturas vertaniegas.

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Por qué quitar el seguro de vida de la hipoteca puede ser una pésima idea

Los seguros de vida asociados a las hipotecas son uno de esos elementos de debate entre usuarios y entidades financieras más candente en los últimos años. Esto hace que a veces tengamos una visión distorsionada de estos seguros, y, sin embargo, son muy importantes.

En primer lugar hay que centrarse en algo que no todos los usuarios saben: según la legalidad vigente un seguro de vida no es obligatorio en la contratación de una hipoteca. Sin embargo, sí puede ser una condición añadida para dicha contratación.

Es decir, una entidad bancaria puede poner como condición de acceso a su producto hipotecario la presencia de un seguro de vida, pero, lo que no puede es obligarnos a contratar el seguro de vida en la propia entidad.

Esto, que volveremos a repasar más adelante, es muy importante ya que en muchos casos se ha asociado la obligatoriedad de contratación de los seguros de vida con las propias entidades financieras que nos concedían las hipotecas, algo que no es legal. Puede ser una condición, nunca una obligación.

Por qué es importante tener un seguro de vida con un préstamo hipotecario

La cuestión realmente es de respuesta simple: el fallecimiento del sostenedor de la hipoteca, o de uno de los sostenedores, va a significar de manera inmediata una merma en los ingresos y por tanto va a suponer afrontar el préstamo hipotecario en peores condiciones.

Si echamos un vistazo a las pensiones de viudedad en nuestro país entendemos de manera inmediata esta situación. Estas pensiones reducen prácticamente al 50% los importes de las cotizaciones de los trabajadores (no los ingresos netos) con lo cual el poder adquisitivo queda reducido de manera drástica para la viuda o el viudo.

Más allá incluso, se trata de una situación en la que la deuda queda abierta y se traspasa por lo que se hace necesaria la respuesta. Y aquí es donde entra en juego el aseguramiento. Gracias al seguro de vida se podrá hacer frente, en estas circunstancias a la deuda e incluso amortizarla de manera inmediata según los importes asegurados. Lógicamente descargar de esta situación a los cónyuges o herederos es ya un motivo fundamental de suscripción del seguro de vida.

El seguro de vida en la hipoteca

Técnicamente el seguro de vida asociado la hipoteca, cuando quien lo emite es el mismo banco, debiera ser un producto orientado no tanto a la recaudación de la prima sino a la protección del asegurado y a la propia protección de la entidad bancaria ya que en caso de fallecimiento se garantizaría la amortización.

Sin embargo, no siempre las ofertas de seguros asociados a la hipoteca son las mejores. Si recordamos que el seguro de vida en la hipoteca puede ser una condición pero nunca una obligación, entendemos que podemos perfectamente acudir al mercado asegurador y contrastar lo que se nos propone.

Es cierto que ha existido (existe) mucha presión por parte de determinadas entidades financieras en la necesidad de contratar productos en batería, incluyendo en este caso los seguros de vida junto a los préstamos hipotecarios. Esto a su vez ha generado en el usuario medio un rechazo importante ante la obligatoriedad, que se extiende en dirección a dudar incluso de la necesidad del producto.

En estos casos la cuestión es simple, el aseguramiento es necesario y muy importante, sin embargo, puedes buscar el seguro de vida que mejor se adapte a tu bolsillo y a tus necesidades reales de protección independientemente de si te lo ofrece otra compañía aseguradora.

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