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Se puede aportar a un plan de pensiones tras el rescate

Tras rescatar un plan de pensiones es posible seguir realizando aportaciones, pero, el participe dejará de ser el beneficiario. Veamos por qué.

Un plan de pensiones tiene un ciclo de vida en el que el partícipe trata de generar una cantidad de ahorro que complemente la pensión de jubilación que va a obtener. Para ello se realizan aportaciones constantes al plan durante el período elegido, que a ser posible debería iniciarse en el mismo momento de acceder al mercado laboral. Una vez llegada la jubilación el partícipe podrá acceder a su ahorro más el rendimiento obtenido.

Partiendo de este ciclo de vida  los planes de pensiones han ido modificando algunos aspectos de sus características de funcionamiento, para adaptarse a nuevas necesidades o situaciones de vulnerabilidad.

Por eso, hoy en día, es posible solicitar un rescate anticipado de nuestro plan de pensiones en situaciones como incapacidad laboral, fallecimiento, dependencia, desempleo de larga duración e incluso el embargo de la vivienda habitual.

También es posible realizar aportaciones al plan de pensiones al mismo tiempo que se está cobrando, pero, teniendo en cuenta que la ley no permite ser en esta situación partícipe y beneficiario de una misma contingencia.

Cobrar y aportar al plan de pensiones a la vez

Una vez nos jubilamos podemos decidir si cobramos la prestación o si seguimos aportando al plan de pensiones. Si continuamos aportando al plan de pensiones sin rescatarlo, podremos cobrarlo cuando decidamos con la suma de todas las aportaciones que hayamos realizado.

Sin embargo, una vez iniciado el cobro, las aportaciones que vamos a realizar se destinarán exclusivamente a fallecimiento y dependencia. Es decir, estas aportaciones que se realizan tras haber iniciado el cobro, sólo pueden ser reclamadas si se produce la contingencia de dependencia, o por los herederos o beneficiarios en caso de fallecimiento.

Un caso diferente es el de un partícipe de un plan de pensiones con una incapacidad laboral permanente reconocida por la seguridad social. Este partícipe puede aportar para cualquier contingencia, jubilación, otro grado de incapacidad laboral permanente sobrevenida, fallecimiento o dependencia.

Si se le ha reconocido la contingencia de incapacidad laboral permanente, el partícipe también podrá cobrar o seguir realizando aportaciones. Si continúa las aportaciones podrá cobrar el plan de pensiones cuando él decida. Iniciado el cobro de la prestación de incapacidad laboral, puede reanudar las aportaciones para cualquier contingencia siempre que hubiera cobrado aquella íntegramente o hubiera suspendido el cobro.

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Fiscalidad de las aportaciones al plan de pensiones

Los planes de pensiones son un recurso para pagar menos impuestos en la declaración de la renta.

La fiscalidad de los planes de pensiones se divide en dos momentos: las aportaciones y la recuperación. En su momento ya abordamos como tributa el rescate del plan de pensionesasí que en esta ocasión abordaremos las ventajas fiscales por las inversiones que durante años hacemos en este producto.

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La forma en la que tributa el dinero que inviertes en el plan de pensiones es una de sus grandes ventajas. Y es que a grandes rasgos tus aportaciones servirán para reducir tu base imponible y pagar menos impuestos.

Pero antes de llegar a ese punto vamos a ir repasando las características fiscales del plan.

Fiscalidad diferida

En primer lugar conviene aclarar que la fiscalidad de los planes de pensiones está diferida al momento del rescate. Es decir, que no se pagan impuestos por el dinero que vaya generando el plan hasta que se alcance la jubilación y se recupere el dinero.

Es algo similar a lo que ocurre con los fondos de inversión y que te permitirá sacar partido al interés compuesto porque el dinero que hubieses tenido que pagar en intereses seguirá en tu cuenta y generando beneficios.

Para que lo entiendas mejor, con un depósito cada vez que vence el plazo Hacienda se queda como poco con un 19,5% en 2015 y un 19% en 2016, un dinero que no recibirás y que no generará intereses.

Reducción de la base imponible por las aportaciones

Como parte del plan del Ejecutivo para incentivar el ahorro a largo plazolas aportaciones gozan de beneficios en la declaración de la renta.

Es habitual oír que los planes de pensiones permiten deducir en la declaración de la renta cuando en realidad lo que permiten es practicar una reducción en la base imponible del IRPF. En otras palabras, si has ganado 30.000 euros y has aportado 5.000 a tu plan de pensiones, será como si solo hubieses ganado 25.000 euros al hacer la renta 2015.

Debido a estas ventajas, existen una serie de límites a las aportaciones a los planes de pensiones y las reducciones a las que dan derecho.

Desde la reforma fiscal que entró en vigor en 2015 el límite general es de 8.000 euros. Nadie podrá invertir más de esa cantidad al año por más que quiera. Hasta 2015, había un límite de 10.000 euros para los menores de 50 años y de 12.500 para los mayores.

Lo que se mantiene es el máximo que da lugar a deducción como porcentaje de los ingresos y que sí dependerá de la edad. En este sentido, cuanto más cercana esté la edad de jubilación, mayores serán las aportaciones que se puedan realizar. Los límites son la menor de las siguientes cantidades:

  • 000 euros o el 30% de los ingresos, entendidos estos como la suma de salarios e inversiones, para los mejores de 50 años
  • 500 euros o el 50% de los ingresos para los mayores de 50 años.
  • 500 euros para las personas con discapacidad o las aportaciones que se hagan a su favor.

También se podrán deducir las aportaciones que se realicen en nombre del cónyuge con un máximo de 2.500 euros al año siempre y cuando los ingresos de éste no superen los 8.000 euros al año.

La influencia real de esta reducción sobre el resultado de la declaración de la renta dependerá de la base imponible de cada contribuyente, que se compone entre otras cosas de su salario e inversiones menos las deducciones que se pueda practicar. De esta forma, el ahorro será mayor para quienes cuenten con una base alta, ya que al reducirla también reducirán el tipo marginal o porcentaje que pagan de impuestos.

Para entenderlo mejor, nada como un vistazo a los tipos de IRPF.

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Como puedes ver el IRPF es un impuesto progresivo, de manera que pagan más quienes más ingresan. Planificar las aportaciones puede hacer que pases de pagar un máximo del 46% al tramo inferior.

Si tienes dudas a la hora de elegir tu plan, puedes contar el apoyo de un asesor financiero que te ayudará encontrar los productos que mejor se adaptan a tus necesidades.

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La familia en la declaración de la renta: Cuánto puedes ahorrar por tus hijos

El IRPF sirve para igualar las rentas y prima determinadas situaciones, entre ella las de quienes son familia numera. Descubre cómo.

Los hijos ya no vienen con un pan bajo el brazo, sino con una ristra de gastos a los que hacer frente. Esto no quiere decir que no puedan dar alegrías económicas. Por lo menos en lo referente al IRPF, tener hijos renta.

Las familias pagan menos impuestos que las parejas, casadas o no, que todavía no tienen hijos y todavía menos que los solteros. La renta 2015 incluye distintas deducciones para familias numerosas, aunque el mayor incentivo tiene que ver con lo que se conoce como el mínimo personal y familiar. Se trata del dinero que Hacienda estima que necesita una persona para vivir y que para un soltero menor de 65 años es de 5.550 euros al año.

Este dinero se resta de la base imponible, de manera que si ganaste 30.000 euros en 2015, será como si sólo hubieses ganado 24.450 a efectos del IRPF. Además, estos mínimos se adaptan a diferentes situaciones, es decir, se incrementan en determinados supuestos, como por ejemplo el de las personas con hijos a cargo.

La familia en la declaración de la renta

Como puedes ver, si eres familia numerosa normal a tu mínimo personal de 5.550 euros le sumarás 7.100 euros, por lo que el ahorro será más que considerable y es muy fácil que Hacienda termine devolviéndote parte del IRPF.

Esta es sólo una de las fórmulas que las familias numerosas tienen para pagar menos impuestos. La normativa estatal del IRPF no prevé más ayudas a las familias numerosas, pero sí las comunidades autónomas, que a través de sus deducciones en la parte autonómica del IRPF priman este tipo de situaciones.

En este sentido, hay tanto deducciones directas como mayores beneficios para las familias numerosas en deducciones por otras cuestiones como la adquisición de material escolar, por ejemplo.

En la renta 2015 hay sólo seis comunidades con deducciones específicas para familias numerosas. Se trata de Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia y Valencia. Esto es lo que proponen en cada caso.

Asturias. La deducción asciende a 505 euros para familias numerosas de categoría general y 1.100 para las de categoría especial.

Canarias. La deducción es de 200 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 500 y 1.000 euros respectivamente.

Castilla-La Mancha. La deducción es de 200 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 300 y 900 euros respectivamente.

Castilla y León. La deducción es de 246 euros con carácter general por tener  la condición de familia numerosa y y de 492 euros cuando alguno de los cónyuges tenga una discapacidad del 65% o superior. Además, se aplicará un incremento en la deducción de 410 euros por cada descendiente a partir del cuarto.

Galicia. La deducción es de 250 euros para las familias numerosas de categoría general y de 400 euros para las de categoría especial. Además, en caso de que exista algún miembro con una discapacidad superior al 65%, las cuantías se elevarán a 500 y 800 euros respectivamente.

Comunidad Valenciana. La deducción asciende a 300 euros para las familias numerosas de categoría general y a 600 euros para las familias numerosas de categoría especial.



Qué normas de inversión debe cumplir un plan de pensiones

Los planes de pensiones siguen siendo uno de los vehículos de ahorro a largo plazo preferidos por los inversores por sus ventajas fiscales. Además cada plan debe limitar sus inversiones al perfil de inversor al que se dirige. Estas son as normas de inversión que deben cumplir.

Qué normas de inversión debe cumplir un plan de pensiones

Como todo producto de inversión, los planes de pensiones también están sujetos a una serie de normas que deben cumplir para asegurarse de que se ajustan a sus categorías y al tipo de inversión que dicen que van a llevar a cabo en sus folletos.

En el caso de los planes de pensiones, estas normas se aplican en realidad sobre los fondos de inversión, que de forma resumida son la herramienta encargada de ‘mover’ el dinero del plan y rentabilizar las aportaciones de los partícipes.

A efectos prácticos existen diferentes tipos de planes de pensiónes en función de los sujetos que intervienen: de empleo, asociados e individuales. Los últimos son los más comunes y los que comercializan bancos y aseguradoras. En los dos anteriores los promotores pueden ser la empresa en la que trabaja el partícipe o una asociación de la que es miembro.

Por su parte los planes de pensiones individuales pueden dividirse entre planes de aportación definida -el partícipe establece lo que invertirá pero no sabe lo que cobrará después-, de prestación definida. -se garantiza el pago de unas cantidades por el dinero invertido- o mixtos.

Los primeros son los más habituales y a los que están suscritos los planes individuales, incluidos los garantizados. Y es que salvo estos últimos, ningún plan asegura a sus partícipes que ganarán dinero y que tras años y años de aportar capital podrá recuperar su dinero más una rentabilidad X. Lo que sí puedes hacer como ahorrador es asegurarte que el plan cumple con tus objetivos de riesgo, que sus normas de inversión se ajustan a lo que buscas para tu ahorro a largo plazo.

En este sentido, esta es la distribución de los tipos de fondos de pensiones según su perfil de riesgo y los activos en los que pueden invertir:

  • Renta fija a corto plazo: no pueden invertir en renta variable ni derivados cuyo subyacente no sea renta fija. La duración media de la cartera deberá ser inferior o igual a dos años.
  • Renta fija a largo plazo: no pueden invertir en renta variable ni derivados cuyo subyacente no sea renta fija. La duración media de la cartera deberá superior a dos años.
  • Renta fija mixta: la inversión en renta variable no podrá superar el 30%.
  • Renta variable mixta: la inversión en renta variable debe de estar entre el 30% y el 75%.
  • Renta variable: el 75% de la cartera debe de estar invertido en activos de renta variable.

Después cada fondo de pensiones deberá precisar además el tipo de activos concreto en los que invierte e incluso especificar las regiones en las que lo hace. Esto es lo que permite al ahorrador elegir exactamente el plan que mejor se ajusta a su perfil de inversor y al tipo de activos en los que quiere invertir.

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Cómo saber si estás preparado para comprar o no una casa

Comprar una casa es la decisión económica más importante que deberá tomar una familia junto con la de tener o no hijos. Pasar de inquilino a dueño tiene muchas implicaciones, costes y responsabilidades adicionales que conviene conocer antes de lanzarse a la aventura.

Cómo saber si estás preparado para comprar o no una casa

Comprar vivienda está en el ADN nacional y en la base de una de las mayores burbujas inmobiliarias de la historia. Convertirse en propietarios ha sido y todavía es el sueño de muchos españoles. Sin embargo, para llevarlo a cabo es importante saber antes si se está mentalmente y económicamente preparado para este nuevo reto.

Antes de comprar hay que valorar tres elementos clave: los costes de la compra, el estado real de nuestras finanzas y el cambio que supone en el estilo de vida. ¡Vamos a verlos!

Los costes de la operación

Estamos ante la mayor compra que la mayoría de personas hará en su vida, una que puede suponer hasta 10 años de salario íntegro destinado a la adquisición. Según los datos del Banco de España, la media se situaba en los 5,9 años de sueldo. Ahora piensa en perspectiva lo que supone comprar una casa.

Cómo saber si estás preparado para comprar o no una casa

Pero más allá de ese dato, lo cierto es que comprar una vivienda en España no es barato. Para empezar, las hipotecas por el 100% del precio del piso escasean todavía salvo para las casas que gestionan las inmobiliarias de las entidades financieras. Esto supone que antes de empezar a buscar será necesario ahorrar por lo menos el 15% del capital, más un 10% que habrá que destinar a impuestos y gastos de lo más variado.

A partir de ahí, la compra de vivienda supone la firma de una hipoteca y la obligación de realizar un pago mensual por la casa. Habrá quien asegure que con el alquiler también se realizan pagos mensuales, sólo que en ese caso es relativamente fácil ‘salirse’ del piso y pagar menos. Con la hipoteca no, ya que vender una vivienda no es fácil y lleva tiempo –por eso es un activo ilíquido-.

Además, habrá que contemplar gastos adicionales como el seguro de hogar –ahora también por el continente- o seguros de vida asociados a la hipoteca, no ya por obligación, sino por protección.

Impuestos como el IBI, el pago a la comunidad de propietarios o la tasa de basura serán otros gastos adicionales a los que añadir eventuales reparaciones para mejorar o simplemente conservar el inmueble.

Conoce tu estado financiero

Ahora que ya sabes cuánto cuesta ser propietario debes fijarte en tu situación financiera. En teoría, si te estás planteando comprar vivienda es porque has hecho números y sabes que podrás pagar, pero nunca está demás repasarlos. Estos son algunos elementos que conviene valorar.

Cuentas con un fondo de emergencia. Dispones de un dinero ahorrado en caso de que surja algún imprevisto. Este debería ser capaz de cubrir entre tres y seis meses de tus gastos fijos mensuales.

Ahorras e inviertes para tu jubilación. Además de tu fondo de emergencia, dispones de un plan de inversión para tu jubilación y estás sacando partido a ti dinero. Dicho de otra forma, no sólo ahorras, sino que inviertes por tus propios medios o con la ayuda de algún asesor.

Tienes un remanente de dinero mensual. Está bien ajustar el presupuesto y haber creado un fondo de emergencia, pero si vas a comprar una casa con su hipoteca variable y una serie de gastos variables, deberás ser capaz de generar un excedente en tu presupuesto todos los meses. Lo ideal es que no hayas pensado en utilizar el dinero que ahorras para la jubilación con este fin. En este sentido, piensa que los tipos de interés pueden subir y que en unos años puedes estar pagando más por tu hipoteca, así que planifícalo por si acaso.

Si además eres capaz de hacer una proyección de tu carrera profesional y de los ingresos que percibirás a largo plazo, tendrás una visión de conjunto inmejorable para tomar tu decisión.

Entiende tu estilo de vida

Comprar una casa es la forma más habitual de ‘echar raíces’ o de atarse a un lugar. El problema es que muchas veces ni siquiera valoramos este hecho. Por eso mismo, antes de tomar la decisión debes preguntarte si realmente es ahí donde quieres estar viviendo los próximos cinco, diez o quince años. Si no lo tienes claro y no sabes si es así, espera, no compres.

¿Es mi trabajo estable? Esta es otra pregunta clave, no sólo por cuestiones financieras. Vivir de alquiler permite una mayor flexibilidad profesional a la hora de buscar cambios, pero también de afrontar una hipotética pérdida de empleo.

Responde a estas cuestiones antes de comprar tu casa y te evitarás muchos problemas. ¿Lo has hecho?

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El fenómeno de la jubilación en activo

Jubilarse pero sin dejar de trabajar, así podría definirse el fenómeno de la jubilación gradual que se está implantando en España. Mantener un nivel de vida que la pensión no puede sostener y la necesidad de seguir sintiéndose útil y ligado a una actividad, los motivos para no terminar de jubilarse.

El fenómeno de la jubilación en activo

El Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo ha dado pie a un fenómeno que hasta el año pasado era legalmente complicado de que se implantase en España. Estamos hablando de la jubilación gradual que se puede entender como una jubilación ‘a medias’ o jubilación parcial.

Básicamente permite a una persona jubilarse pero seguir en activo siempre y cuando haya alcanzado la edad legal de jubilación y el 100% de la base reguladora. En este caso, mantendrá el 100% del salario y podrá cobrar el 50% de la pensión. Sus cotizaciones a la Seguridad serán de sólo el 8% en el caso de los asalariados (un 2% lo paga el trabajador y un 6% la empresa) sin que esto haga que vaya a cobrar más cuando se retire definitivamente.

Para los trabajadores autónomos la situación es algo peor, ya que cotizarán un 11% teniendo que hacer frente ellos a todo este porcentaje de lo que pagarían en el RETA.

Jubilarse poco a poco

El fenómeno de la jubilación gradual es algo que queda muy bien recogido en el Estudio de la Preparación para la Jubilación desarrollado por Aegon y que muestra como cada vez son más las personas que ven el retiro no como algo definitivo, sino como la oportunidad para trabajar de otra forma, a otro ritmo.

Tanto es así que menos de la mitad de los trabajadores, un 48% para ser más concretos, no pensaban retirarse totalmente. Un 16% de estos prevé trabajar la forma de trabajar durante algún tiempo desarrollando su labor a tiempo parcial o buscando contratos a tiempo parcial. Sólo un 14% seguirá ‘como si nada’ con su nivel habitual de trabajo.

A estos se une el 6% que piensa que seguirá durante un tiempo indefinido para seguir desarrollando algún tipo de labor remunerada.

Lo que en cualquier caso parece claro es que el gusto por el trabajo ha calado en los españoles. Como les ocurre a los deportistas de élite cuando abandonan la práctica en activo, el resto de trabajadores también necesitamos llenar nuestro día a día y seguir haciendo algo productivo con nuestro tiempo y a poder ser remunerado. Y todo pese a haber trabajado más de 40 años en muchos casos.

Y tú ¿Cómo ves tu jubilación? ¿Seguirías trabajando durante algún tiempo?

Imagen de Flickr por David Lacarta



Fiscalidad de los planes de pensiones en Navarra

La fiscalidad de los planes de pensiones es común a todo el Estado excepto a País Vasco y Navarra, que al contar con su propia hacienda foral cuentan con una normativa específica al respecto. Esto no quiere decir que existan muchas similitudes entre ellos.

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En esta ocasión vamos a explicar la fiscalidad de los planes de pensiones de Navarra, que están regulados por la Ley Foral 3/1988, de 12 de mayo, artículos 73 a 80, en tanto que el Real Decreto Ley 1/2002, de 29 de noviembre establece los límites máximos en las aportaciones a los planes de pensiones. Y es que la fiscalidad de los planes de pensiones debe dividirse entre las aportaciones y el rescate del mismo.

Las aportaciones en el IRPF

El citado RD 1/2002, que rige en todo el Estado, marca los límites máximos a deducir, si bien la ley foral establece algunos cambios. En este sentido, la inversión en planes de pensiones otorga derecho a una reducción en la base imponible del IRPF dentro de unos baremos concretos en función de la edad del partícipe. Estos son los siguientes:

  • Menores de 50 años: el límite de la aportación será la menor cantidad entre 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas.
  • Mayores de 50 años: el límite de la aportación será la menor de las cantidades entre 12.500 euros o el 50% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas.

Además, las aportaciones realizaras por cada partícipe en favor de personas con minusvalías con las que exista relación de parentesco o tutoría será de 10.000 euros anuales.

El rescate en el IRPF

El rescate del plan está sujeto al pago del IRPF, aunque su tributación concreta dependerá de la modalidad en la que se recupere el dinero. Actualmente se puede cobrar el dinero del plan en forma de capital, de renta o mixta.

El rescate en forma de capital supone el cobro de todo el dinero ‘de una sola vez’ y está bonificado con una reducción del 40%. Es decir, que sólo tributarán el 60% de las rentas obtenidas. Estas se sumarán a la base imponible de IRPF del ejercicio en que se cobre el dinero,

El rescate en forma de rentas no está bonificado. Este dinero se integrará como rentas del trabajo a efectos de IRPF.

Y con esta fiscalidad ¿Os parece más o menos interesante invertir en planes que en el resto de territorio nacional?

Foto de Flickr por Miguel. (respenda)



Tipos de prestaciones de planes de pensiones

Se entiende por prestaciones de planes de pensiones la forma en la que se rescata el plan de pensiones. En este caso vamos a analizar cómo se puede cobrar el plan de pensiones una vez alcanzada la edad de jubilación, ya que recuperarlo antes implica hacerlo en forma de capital.

tipos de prestaciones planes de pensiones

Existen tres tipos de prestaciones de planes de pensiones que son las siguientes:

  • En forma de capital: en este supuesto se cobra todo el plan de una sola vez. Es decir, en un único pago ingresan las aportaciones y el beneficio que estas hubiesen generado. En términos tributarios, este dinero se integra al resto en la declaración de la renta, existiendo una reducción del 40% para las aportaciones y el capital generado antes de 2007.
  • En forma de renta: esta es la opción más habitual y consiste en cobrar una renta periódica que generalmente suele ser de carácter mensual y que sirve para complementar los ingresos de la pensión del estado. En este caso el dinero cobrado se integra dentro de las rentas del trabajo, como lo haría el sueldo que cobrábamos antes de jubilarnos. El beneficiario irá cobrando el dinero hasta que se agote el capital acumulado salvo en las denominadas rentas vitalicias en la que se cobrará una renta hasta el fallecimiento, independientemente del dinero acumulado. La diferencia con la anterioropción es que, en caso de fallecimiento prematuro antes de consumir todos los fondos, los herederos no percibirán ningún capital.
  • En forma mixta: en este caso una parte del plan se cobra en forma de capital y el resto como una renta vitalicia. Habitualmente se trata de que el dinero a recuperar en forma de capital esté vinculado con las aportaciones realizadas antes de 2007 por motivos fiscales.

Estos son los tipos de prestaciones de planes de pensiones ¿Cuál os parece el más interesante?

Imagen – Mathias Pastwa



Ventajas de un plan de pensiones

Si en anteriores ocasiones hablamos de las desventajas de los planes de pensiones en esta ocasión vamos abordar sus ventajas, que son las que los han convertido en el vehículo de ahorro más popularizado del país.

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La ventaja más evidente de los planes de pensiones está relacionada con los impuestos. La fiscalidad de los planes de pensiones hace que sea posible reducir la base imposible del IRPF a través de las aportaciones que hacemos a los planes de pensiones. Como es lógico, existen unos límites a estas aportaciones y a lo que se puede desgravar a través de ellas. Son los siguientes:

  • Menores de 50 años: la deducción se limita a  los 10.000 euros de aportación máxima o el 30% de sus ingresos. La menor de las dos cantidades.
  • Mayores de 50 años: la deducción será 12.500 de aportación máxima que pueden realizar al plan o el 50% de sus ingresos.
  • Las personas con discapacidad la deducción máxima será de 24.500 euros.
  • También se podrán deducir las aportaciones realizadas en nombre del cónyuge siempre que los ingresos de este sean inferiores a los 8.000 euros anuales.

A esto hay que añadir que la fiscalidad de los planes de pensiones está diferida. Dicho en román paladino: no habrá que pagar impuestos hasta cobrar el plan, con la ventaja de que los intereses que se acumulen volverán a revertir sobre el plan. Es decir, el interés compuesto se pone a trabajar y a cada año que pasa la rentabilidad que se logra se aplica no sobre el capital inicial y las posibles aportaciones, sino también sobre los beneficios logrados en ejercicios anteriores.

La fiscalidad no es la única ventaja de los planes de pensiones. Existen otras relacionadas con la forma de operar de estos productos. Así, por ejemplo, debido a la composición de sus carteras no es necesario un exhaustivo conocimiento de los mercados para contratar un plan de pensiones.  Además, son muy fáciles de gestionar y no es necesario destinar el tiempo que requeriría una cartera de valores ni tener la férrea disciplina de un trader. Bastará con estudiar los prospectos de los planes que nos presente en la oficina de la entidad financiera o que podamos consultar a través de internet y elegir el que mejor se ajuste a cada momento.

En este sentido, se trata de una inversión más a largo plazo, por lo que tampoco hay que ‘tirarse de los pelos’ cada vez que el plan pierda algo de capital.

La otra gran ventaja llega en el momento de recuperar el capital, ya que permite hacerlo en forma de capital, todo de golpe, como cualquier otra inversión, o cobrar una renta vitalicia. Esta segunda opción suele ser la más habitual y de hecho es la que recomendamos para quienes no sean capaces de realizar una buena labor de gestión comercial. Dicho de otra forma, es el modelo ideal para las personas a quienes el dinero les quema en las manos.

Imagen – .reid. en Flickr