Articulos de la categoria 'Sistema legal de los planes'

Se puede aportar a un plan de pensiones tras el rescate

Tras rescatar un plan de pensiones es posible seguir realizando aportaciones, pero, el participe dejará de ser el beneficiario. Veamos por qué.

Un plan de pensiones tiene un ciclo de vida en el que el partícipe trata de generar una cantidad de ahorro que complemente la pensión de jubilación que va a obtener. Para ello se realizan aportaciones constantes al plan durante el período elegido, que a ser posible debería iniciarse en el mismo momento de acceder al mercado laboral. Una vez llegada la jubilación el partícipe podrá acceder a su ahorro más el rendimiento obtenido.

Partiendo de este ciclo de vida  los planes de pensiones han ido modificando algunos aspectos de sus características de funcionamiento, para adaptarse a nuevas necesidades o situaciones de vulnerabilidad.

Por eso, hoy en día, es posible solicitar un rescate anticipado de nuestro plan de pensiones en situaciones como incapacidad laboral, fallecimiento, dependencia, desempleo de larga duración e incluso el embargo de la vivienda habitual.

También es posible realizar aportaciones al plan de pensiones al mismo tiempo que se está cobrando, pero, teniendo en cuenta que la ley no permite ser en esta situación partícipe y beneficiario de una misma contingencia.

Cobrar y aportar al plan de pensiones a la vez

Una vez nos jubilamos podemos decidir si cobramos la prestación o si seguimos aportando al plan de pensiones. Si continuamos aportando al plan de pensiones sin rescatarlo, podremos cobrarlo cuando decidamos con la suma de todas las aportaciones que hayamos realizado.

Sin embargo, una vez iniciado el cobro, las aportaciones que vamos a realizar se destinarán exclusivamente a fallecimiento y dependencia. Es decir, estas aportaciones que se realizan tras haber iniciado el cobro, sólo pueden ser reclamadas si se produce la contingencia de dependencia, o por los herederos o beneficiarios en caso de fallecimiento.

Un caso diferente es el de un partícipe de un plan de pensiones con una incapacidad laboral permanente reconocida por la seguridad social. Este partícipe puede aportar para cualquier contingencia, jubilación, otro grado de incapacidad laboral permanente sobrevenida, fallecimiento o dependencia.

Si se le ha reconocido la contingencia de incapacidad laboral permanente, el partícipe también podrá cobrar o seguir realizando aportaciones. Si continúa las aportaciones podrá cobrar el plan de pensiones cuando él decida. Iniciado el cobro de la prestación de incapacidad laboral, puede reanudar las aportaciones para cualquier contingencia siempre que hubiera cobrado aquella íntegramente o hubiera suspendido el cobro.

Imagen de Flickr



La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Este es uno de los debates más repetidos entre los gestores de carteras de fondos de inversión y carteras de inversión en general. Gestión activa frente a gestión pasiva. Se trata de dos modelos de trabajo enfrentados pero también complementarios. Analizamos sus fortalezas y puntos flacos.

La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Quienes hayan leído la entrada sobre cómo afecta la inflación a nuestras inversiones puede que apunten a la gestión activa del dinero como la mejor solución para sus finanzas personales. Sin embargo, la realidad es que existe otra forma de invertir en la que el dinero se mueve, pero sin que tengas que estar constantemente comprando o vendiendo acciones. Es lo que se conoce como gestión pasiva y día a día va ganando puntos.

Qué significan gestión pasiva y gestión activa

Por inversión activa y pasiva se entienden dos modelos de gestión de carteras y de inversiones en general que se pueden definir de la siguiente forma:

Gestión activa: supone mover el dinero en buscar de maximizar las oportunidades de inversión. El objetivo será siempre batir al mercado.

Gestión pasiva: implica menos movimientos de capital ya que el objetivo suele ser el de replicar un índice. En otras palabras, hacer lo que hace el mercado asumiendo que a largo plazo la bolsa siempre sube, entre otras cosas.

Para quienes todavía tengan dudas, la mejor forma de entenderlo es acudiendo a los fundamentos de la inversión pasiva. Los que apuestan por este tipo de gestión se basan en que los gestores de fondos tiende a equivocarse más que acertar y que, en cualquier caso, su operativa genera comisiones que impactan directamente sobre la rentabilidad del fondo. Las cifras, por ahora, avalan esta teoría, ya que salvo los fondos de autor, la mayoría de fondos obtiene rentabilidades inferiores a la del mercado.

Siendo esto así, ¿Por qué no tratar de replicar el comportamiento del mercado? Así surgieron los fondos indexados que, en buena medida son los que sustentan la gestión pasiva, dentro de la cual los Blogeheads son una de las corrientes más exitosas. Es lo que se llama gestión indexada y los ETF son sus grandes protagonistas.

Ventajas de la inversión pasiva

La principal ventaja de la inversión pasiva es que, como su propio nombre indica, supone realizar muchos menos movimientos de capital. Esto hace que las comisiones que paguemos sean menores, algo que también se aplica a los fondos de inversión con un estilo de gestión pasivo. Sin movimientos no se generan comisiones y por eso los ETF tienden a ser más baratos que los fondos.

Además, al ser una gestión menos activa y habitualmente más automatizada, se minimiza el impacto humano en la inversión. No es que funcionen solos y con sistemas automáticos -que también en algunos casos-, sólo que las pautas de inversión están más claras, así como la composición de sus carteras.

Desde el punto de vista inversor, la cartera puede estar todo lo diversificada que uno quiera. Al comprar un índice, como por ejemplo el Ibex, se está diversificando por tipo de compañía, aunque tambéin es verdad que no por ámbito geográfico. Por fortuna, hoy en día hay ETF para todos los gustos sobre cualquier activo. En pocas palabras, una gran diversificación a un coste reducido.

En cierto sentido, la gestión pasiva del capital es quizás la que mejor se adapta a los recursos de una persona que desea hacer su propia cartera de inversión a través de fondos y/o Etfs.

La desventaja más obvia es que se pueden perder oportunidades de negocio a las que sí se accedería con un tipo de gestión más activa y rápida, que reserva parte de su capital para acceder a estas oportunidades.

Ventajas de la inversión activa

Esta es la que utilizan la mayoría de fondos de inversión y, dejando de lado la generación de comisiones, en teoría les permite ser más inmediatos en la respuesta al mercado y, sobre todo, no perder oportunidades de inversión.

En un momento en el que las bolsas y los mercados suben, la inversión pasiva puede resultar muy atractiva porque genera menos comisiones y ofrece buen rendimiento, ya que casi todos los activos suben. Sin embargo, cuando el mercado está plano y sin una tendencia definida, la gestión activa es la que permite aprovechar más las pocas oportunidades que hay.

Y es que en esos casos, habrá que hacer algo diferente al mercado si se quiere ganar.

Gestión pasiva y gestión activa son totalmente complementarias. El primero tiene un carácter a priori más conservador, mientras que el segundo es el que permitirá maximizar ganancias aprovechando los baivenes del mercado.

Y a vosotros ¿Cuál de los dos estilos os gusta más?

Imagen de Flickr por David Lacarta



Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

La forma en la que rescates tu plan de pensiones hará que pagues más o menos impuestos. Esto es lo que ocurres cuando optas por recuperar el dinero en forma de capital.

Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

A efectos fiscales, el rescate del plan de pensiones se cuenta como una renta de trabajo, como si se tratase de un salario. Eso significa que los ingresos se contabilizan en la base general para calcular el IRPF y se les practicará el tipo marginal, que es progresivo, así que cuanto más se gane, mayor proporción del plan de pensiones rescatado irá a parar a Hacienda.

Como jubilado puedes optar por recuperar tu plan en forma de renta periódica o de capital es decir, todo de golpe. Si escoges la última opción Hacienda puede comerse buena parte de tus beneficios, ya que para Hacienda será como si hubieses ganado todo ese dinero. El resultado es que tendrás que pagar impuestos en el IRPF como una renta alta a tipos que pueden superar ampliamente el 40%.

Aquellos que se jubilasen el año pasado y pero hayan esperado a rescatar su plan hasta 2016 pagarán menos impuestos, ya que los tipos marginales que se practican en el IRPF disminuyó en todos los tramos, pero sobre todo en los elevados.

En cualquier caso, cuando se rescata el plan de pensiones hay que valorar si compensa más hacerlo en forma de renta o de capital. En el caso de esta última opción, al recibirlo todo en un solo pago se incrementarán los ingresos anuales y el tipo marginal.

Si un jubilado con una cuenta base imponible de 30.000 euros anuales debido al cobro de la pensión de jubilación del estado, y rescatará 20.000 euros de un plan que había acumulado durante el último lustro, comprobaría como a partir de los 35.200 euros gravaría al 39%, mientras que si lo cobrase en forma de renta afrontaría el 31%. Es necesario que valore que ese rescate del plan no implique un salto a un tramo superior de tipo marginal del Impuesto sobre la Renta.

También hay que valorar las aportaciones que se hagan previas a 2007 en ese plan. Hasta el año pasado a la hora de rescatarlas había una bonificación del 40% en el caso de recuperarlo en forma de capital. Sin duda suponía una gran ayuda para disminuir la factura fiscal. Si hasta el 31 de diciembre de 2006 había acumulado 20.000 euros, más otros 15.000 euros a partir de esa fecha, tendría la posibilidad de rescatarlo en modo de capital y tributar sólo por 27.000 euros, que serían los 15.000 euros, más el 60% de 20.000 (12.000 euros). De lo contrario sería por 35.000 euros.

En este caso práctico, el ahorro fiscal ascenderá a 120 euros, ya que se pasará a abonar a la Agencia Tributaria 4.680 euros en lugar de 4.800. El jubilado cuenta con dos años para beneficiarse de esta ayuda, así que sí deja transcurrir este periodo el coste fiscal alcanzaría los 7.400 euros.

Al final es cuestión de hacer cuentas y tener claro que si cobras todo tu plan de pensiones en un único pago tendrás que pagar muchos impuestos no sólo por el dinero del plan, sino también de la pensión pública, que tributará junto a éste.

También te puede interesar:

Cómo funciona la opción de recuperar el plan de pensiones en 10 años

Cuánto puedes esperar para recuperar tu plan tras jubilarte

¿Cuánto puedo esperar tras jubilarme antes de recuperar mi plan de pensiones?

Imagen de Flickr



El fenómeno de la jubilación en activo

Jubilarse pero sin dejar de trabajar, así podría definirse el fenómeno de la jubilación gradual que se está implantando en España. Mantener un nivel de vida que la pensión no puede sostener y la necesidad de seguir sintiéndose útil y ligado a una actividad, los motivos para no terminar de jubilarse.

El fenómeno de la jubilación en activo

El Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo ha dado pie a un fenómeno que hasta el año pasado era legalmente complicado de que se implantase en España. Estamos hablando de la jubilación gradual que se puede entender como una jubilación ‘a medias’ o jubilación parcial.

Básicamente permite a una persona jubilarse pero seguir en activo siempre y cuando haya alcanzado la edad legal de jubilación y el 100% de la base reguladora. En este caso, mantendrá el 100% del salario y podrá cobrar el 50% de la pensión. Sus cotizaciones a la Seguridad serán de sólo el 8% en el caso de los asalariados (un 2% lo paga el trabajador y un 6% la empresa) sin que esto haga que vaya a cobrar más cuando se retire definitivamente.

Para los trabajadores autónomos la situación es algo peor, ya que cotizarán un 11% teniendo que hacer frente ellos a todo este porcentaje de lo que pagarían en el RETA.

Jubilarse poco a poco

El fenómeno de la jubilación gradual es algo que queda muy bien recogido en el Estudio de la Preparación para la Jubilación desarrollado por Aegon y que muestra como cada vez son más las personas que ven el retiro no como algo definitivo, sino como la oportunidad para trabajar de otra forma, a otro ritmo.

Tanto es así que menos de la mitad de los trabajadores, un 48% para ser más concretos, no pensaban retirarse totalmente. Un 16% de estos prevé trabajar la forma de trabajar durante algún tiempo desarrollando su labor a tiempo parcial o buscando contratos a tiempo parcial. Sólo un 14% seguirá ‘como si nada’ con su nivel habitual de trabajo.

A estos se une el 6% que piensa que seguirá durante un tiempo indefinido para seguir desarrollando algún tipo de labor remunerada.

Lo que en cualquier caso parece claro es que el gusto por el trabajo ha calado en los españoles. Como les ocurre a los deportistas de élite cuando abandonan la práctica en activo, el resto de trabajadores también necesitamos llenar nuestro día a día y seguir haciendo algo productivo con nuestro tiempo y a poder ser remunerado. Y todo pese a haber trabajado más de 40 años en muchos casos.

Y tú ¿Cómo ves tu jubilación? ¿Seguirías trabajando durante algún tiempo?

Imagen de Flickr por David Lacarta



Cómo funciona la ‘hucha’ de las pensiones

En los últimos años y con motivo de la crisis económica el término ‘hucha de las pensiones’ se ha colado dentro de las conversaciones ‘a pie de calle’. La mayoría de la gente tiene un vago concepto de lo que es esta hucha y por eso es recomendable profundizar un poco más él para entender mejor cómo funciona el sistema de pensiones nacional.

hucha pensiones de la seguridad social

La hucha de las pensiones hace referencia al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, un fondo especial cuyo objetivo es el de constituir un capital que permita hacer frente a la caída de ingresos en épocas de recesión y garantizar así la estabilidad del sistema de pensiones. Es decir, se trata de un capital que se acumulando a lo largo de los años y que se utiliza para completar la partida de pensiones cuando con los ingresos vía Seguridad Social no es suficiente.

Este Fondo de Reserva de la Seguridad Social está regulado por la Ley 28/2003 y el Real Decreto 337/2004, que establecen la forma en la que se realizan las aportaciones y una visión de conjunto sobre los casos en los que puede sacarse dinero de esta ‘hucha’. El primero de los textos legales limita, además, el capital que del que se puede disponer a un máximo del 3% del gasto anual destinado a la financiación de las pensiones contributivas.

Las aportaciones al fondo son en realidad el fruto de un excedente de los ingresos que financian las prestaciones de carácter contributivo.  Es decir, que sólo en caso de que lo ingresos superen a los gastos se aportará dinero, de ahí que sea importante no incurrir en un sistema perpetuamente deficitario.

El dinero del Fondo de Reserva de la Seguridad Social no está quieto y se invierte para obtener beneficios, aunque en activos de mínimo riesgo. De hecho, el Consejo de Ministros debe aprobar los movimientos, que en su mayoría están destinados a la compra de deuda española.

El año 2012 se cerró con 63.008 millones de euros, un 5,6% menos que en 2011 y ahora mismo se estima que hay poco menos de 60.000 millones de euros.

Imagen – 401(K) 2012 en Fluckr



¿Qué son los derechos consolidados en un plan de pensiones?

En esta nueva entrega de nuestra Guía de Planes de Pensiones queremos abordar qué son los derechos consolidados en un plan de pensiones. Un primer acercamiento a este término nos lleva a definirlo como el rendimiento que obtendremos de un plan de pensiones.

5998624578_501a51042b_z

Desde un punto de vista más técnico y como explican desde la Dirección General de Seguros, “las aportaciones a un plan de pensiones dan lugar al derecho consolidado de partícipe” y por lo tanto los derechos consolidados serían los que corresponden a la parte proporcional que cada participante posee en un fondo de pensiones.

En un lenguaje menos sofisticado, cuando invertimos en un plan de pensiones nace lo que hacemos es asegurarnos unos derechos consolidados para el cobro de los beneficios que el plan obtuviese, en caso de hacerlo. Y es que conviene apuntar que el concepto de derecho consolidado no garantiza el cobra de una determinada cantidad de dinero o que el exista una garantía de rentabilidad por parte del fondo. Se trata sólo de una expresión.

Al final, los derechos consolidados serán mayores o menores según la evolución del fondo de pensiones y de las garantías adicionales que hayamos contratado. Así, por ejemplo, un plan garantizado sí que se compromete al pago de una determinada cantidad (normalemente limitada a las aportaciones), pero no así el resto de productos no garantizados. Es importante señalar esta diferencia, ya que las aportaciones no se consolidan y se suman de forma que las recuperaremos al jubilarnos. Esto dependerá de la evolución de los activos en los que haya invertido el plan de pensiones.

Por último, conviene recordar que los derechos consolidados no serán embargables hasta que se produzca la contingencia que permita su recuperación. Dicho de otra forma, que no se podrán embargar hasta el rescate del plan. Además, no podrán servir como material de transacción ni como aval para pedir créditos mientras estén en el fondo de pensiones.

Lo que sí se puede es transferir estos derechos consolidados a otro fondo y que es lo que se conoce como cambiar de plan de pensiones. 

Foto de flickr por xornalcerto



¿Qué es el fondo de pensiones?

Aunque demasiadas veces se utilizan como sinónimos, lo cierto es que existen diferencias entre un plan de pensiones y un fondo de pensiones que merece la pena conocer. De forma muy resumida, un fondo de pensiones es el vehículo a través del cual un plan de pensiones invierte el capital.

que es el fondo de pensiones

Si queremos ahondar un poco más en la estructura legal de ambos, el Plan de Pensiones es quien establece la forma jurídica en la que efectivamente depositan su dinero los ahorradores y la que después les permite recibir sus rentas o capitales por la jubilación u otras contingencias previstas en el mismo.

Mientras, el fondo de pensiones es el patrimonio que se crea para que pueda existir el plan. Es decir, el fondo recibe el dinero de los partícipes para invertirlo de acuerdo con el perfil anunciado por el plan.

Un fondo de pensiones no tiene personalidad jurídica y debe ceder su gestión a una tercera entidad, denominada Entidad Gestora de Fondos de Pensiones, que son las que cobran una comisión de gestión y de depósito que después el plan de pensiones transmite a sus componentes.

Aunque a priori esta distinción puede carecer de importancia para muchas personas, lo cierto es que sí tiene porque, entre otras cosas, nos permitirá conocer cómo funciona el sistema de pensiones privadas en España.

Imagen –  Images_of_Money



Comisiones de un plan de pensiones

Como todos los productos financieros destinados al ahorro y la inversión, los planes de pensiones cuentan con varias comisiones que las entidades financieras cargan como parte de los servicios que ofrecen. Aunque es un elemento en el que pocos ahorradores reparan a la hora de contratar su plan de pensiones, lo cierto es que tiene su importancia. No en vano, todo el dinero que paguemos será capital que estamos dejando de ganar…
comisiones de los planes de pensiones

Los planes de pensiones tienen dos tipos de comisiones que en total pueden llegar a cargar hasta un 2,5%, aunque la media actual está en torno al 1,6%.

Comisión de depósito

Es la primera de las comisiones. Se trata de un porcentaje sobre el patrimonio que la entidad depositaria cobra por el mantenimiento y custodia de los valores. El máximo fijado por ley es del 0,5% sobre el patrimonio y habitualmente esta es la cantidad que suelen cargar la mayoría de gestoras.

Comisión por gestión

Esta comisión está directamente relacionada con los movimientos que la empresa realizar para sacar la máxima rentabilidad del dinero del que dispone. Esta comisión puede alcanzar hasta un 2% por ley.

Conviene no perder de vista el dinero que se va en forma de comisiones, ya que si la rentabilidad que ofrece el plan de pensiones es del 3% y pagamos un 2,5% en forma de comisiones, las ganancias reales ni siquiera sirven para superar la inflación, por lo que a efectos prácticos estaríamos perdiendo dinero.

La mejor forma de ver la incidencia de las comisiones es a través de un ejemplo. Para un plan de pensiones con un capital de 60.000 euros y una rentabilidad del 3,21% anual las ganancias tras el primer año serían de 1,926 euros, pero si le aplicamos una comisión del 1,43% ya se quedarían en los 885,54 euros. Multiplicado por diez años, tenemos un total de 9.579 euros que se habrían evaporado en comisiones. ¿Es ya una cifra lo suficientemente interesante como para preocuparse por ella?