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Puntos ciegos de todo inversor que pueden hacerte perder

Si queremos rentabilizar nuestro dinero hay muchas cosas importantes a tener en cuenta, los puntos ciegos en la inversión entre ellas.

Los puntos ciegos en la inversión son esas situaciones en las que tomamos malas decisiones y cometemos errores al invertir nuestro dinero. Estas malas decisiones casi siempre son poco rentables y pueden llegar a ser irreversibles. La mayoría de veces estos fallos son el resultado de actuar de una manera impulsiva y poco meditada de manejar la inversión. La buena noticia es que podemos corregirlos pero para ello es necesario conocer estos errores con más profundidad.

Éstos son los puntos ciegos que pueden hacer que nuestra inversión sea un fracaso.

Dar demasiada importancia a la actualidad

Basar nuestras decisiones a la hora de invertir exclusivamente en las noticias o los eventos de actualidad puede ser un error grave. Aunque es normal que tendamos a recordar lo más cercano en el tiempo, si queremos huir de este punto ciego en la inversión hay que poner en valor también los análisis históricos de las inversiones.

Esto puede sonar más complejo de lo que realmente es: significa que no prestemos atención solamente a los resultados inmediatos o el rendimiento más cercano de un valor de bolsa, por ejeplo. También es necesario mirar cómo lo ha hecho en el tiempo y qué podemos a medio y largo plazo que generan. A todo ello podremos acceder casi siempre desde la propia información de los productos financieros.

Entrar en pánico con las malas noticias

Este es uno de los puntos ciegos más habituales al invertir y también de los más destructivos. Ocurre cuando ante una mala noticia relacionada con nuestra inversión nos invade el miedo y tomamos decisiones sin meditar, basadas sólo en el miedo generado por la noticia. Se trata de miedo a perder dinero, algo que nos asusta a todos. En este sentido, nuestra personalidad también influirá en cómo reaccionamos ante una mala noticia.

No hay una sola manera de controlar el pánico cuando estamos perdiendo dinero. Lo que sí debemos tener siempre claro es que los sentimientos extremos no son buenos consejeros. Ante una situación como ésta hay que tratar de mantener la calma y reflexionar usando otros elementos y opiniones y nunca en solitario. Comprobar cómo responden los inversores expertos o lo que aconsejan los analistas puede ser una buena manera de no entrar en pánico.

Crear una visión irreal a tu medida de la inversión

Este es un punto ciego realmente grave porque además no solemos ser conscientes de que lo hacemos. Podríamos casi definirlo como un exceso de confianza. Ocurre cuando nuestras decisiones se basan en lo emocional o en presentimientos, corazonadas, etcétera.

Cuando esto ocurre no sólo podemos equivocarnos en la inversión, también podemos aferrarnos a una idea errónea sólo por el vínculo emocional que creamos al confiar en ella. Es decir, podemos incluso no hacer caso a las señales más evidentes de retirada en una mala inversión.

La mejor herramienta a utilizar en este caso es el sentido común. Huir de presentimientos o sensaciones y guiarnos por realidad y consejo profesional.

En definitiva la decisión adecuada para evitar los puntos ciegos en nuestras inversiones pasa por configurar un plan de gestión para nuestro dinero, realista, bien fundamentado en lo que somos como inversores y bien contrastado, mejor si es con profesionales.

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5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

La previsión es la base del ahorro. Vamos a descubrir algunos gastos que vas a poder prever y para los que puedes ahorrar.

5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

Hay que sacarse de la cabeza esa imagen del ahorro como acumulación de dinero sin grandes objetivos más allá de juntar cada vez más. Al contrario, el ahorro debe tener siempre objetivos. Calcular el porcentaje que se destina a diferentes gastos puede ser una de las mejores decisiones que tomes para fomentar el ahorro en tu economía doméstica.

Vamos a descubrir algunos gastos que son perfectamente previsibles y para los que puedes ahorrar, evitando tener que buscar financiación concreta en el momento de acometerlos. Y es que endeudarse para costear gastos que podrías pagar al contando si te planificases es uno de los errores más comunes en la gestión financiera.

Los gastos imprevistos, reformas, reparaciones…

Este suele ser uno de los elementos más desequilibrantes de una economía doméstica. Cuando no se han contemplado los imprevistos, el dinero necesario para cubrirlos surge siempre de otras partidas, cuando no directamente de la cuenta corriente, desequilibrando la economía familiar de manera seria.

Ahorrar creando un fondo de emergencia para cubrir imprevistos es una de las mejores ideas que puedes tener para favorecer a tu bolsillo. Un fondo de emergencia correcto es aquel que viene a cubrir entre tres y seis meses de tus gastos corrientes incluyendo recibos, hipoteca etc. y excluyendo gastos de alimentación, ocio y varios.

Las cuentas remuneradas o los seguros de ahorro puede ser un buen instrumento para ir aportando dinero a este fondo de emergencia, aunque hay más opciones.

Las deudas

Las deudas son sin duda otro elemento que podemos prever más o menos. Tanto aquellas deudas que ya poseemos como buena parte de las deudas futuras, por ejemplo cuando acometemos la compra de un nuevo vehículo, debieran estar lo más controladas posible.

En una segunda fase de ahorro, tras haber creado un fondo de emergencia, no estaría mal dedicar una parte de nuestro ahorro a un fondo para afrontar deudas, que puede ser coincidente con el fondo de emergencia aumentando este.

Vacaciones o gastos previsibles

Un error bastante habitual es el de acudir a financiación con coste para actividades como unas vacaciones o las compras de navidad por ejemplo. En general nunca recomendaríamos acudir a financiación con coste para este tipo de acciones aunque, es comprensible que no para todos los bolsillos sea viable acumular el ahorro necesario para evitarlo.

En la medida de lo posible siempre resulta importante ahorrar con objetivos claros. Por ejemplo, ahorrar teniendo en cuenta que tenemos realizar unas vacaciones en un momento determinado. Este tipo de ahorro realizado en el tiempo de manera sistemática suele ser muy eficaz y, desde luego, nos evita el coste de la financiación.

Renovaciones, abonos, seguros, carnets

A veces no concedemos la importancia que tienen todos nuestros gastos. Los gastos anuales o semestrales devenidos de cuestiones como renovaciones de carnets deportivos, pago de seguros, abonos, pueden ser muy importantes y llegar en muy mal momento si no se han previsto.

No es interesante vincular el fondo de emergencia a estos gastos ya que son perfectamente previsibles y es muy sencillo calcular el momento en el que va a pasar por nuestras cuentas.

A este tipo de gastos debiéramos prestarle tanta atención como a nuestros recibos y gastos corrientes, es decir, tener siempre el dinero preparado para evitar tirar de tarjeta de crédito o sufrir los costes de devolución de recibos.

Preparar la jubilación

Obviamente la jubilación en sí misma no es un gasto. Sin embargo, no podemos olvidar que en este momento de la vida nuestro poder adquisitivo va a disminuir y por tanto es necesario plantearse herramientas de ingresos complementarios a nuestra pensión de jubilación.

Ahorrar desde casi el inicio de nuestras carreras profesionales para la jubilación es siempre una buena idea. Cuanto antes comencemos el ahorro para la jubilación más larga será nuestra cartera de ahorro y más posibilidades de consolidar unos buenos ingresos complementarios tendremos.

Aquí el abanico de instrumentos de ahorro es muy amplio pero los más extendidos serían los planes de pensiones y por supuesto los seguros de ahorro. Un buen asesor financiero puede ayudarte a dar con el que mejor se adapta a tus necesidades.

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Cómo es el plan de pensiones perfecto según Inverco

¿Existe un plan de pensiones perfecto? Inverco descubre las trazas sobre cómo deberían ser estos productos.

Cómo es el plan de pensiones perfecto según Inverco

No hay un plan de pensiones perfecto, que sirva a todas las personas por igual a la hora de ahorrar. Entran en escena una serie de aspectos que resultarán determinantes para determinar el plan más adecuado o modificarlo en función de las circunstancias.

Los planes de pensiones servirán para completar en torno al 80% del sueldo de los jubilados. En 2014 se registró un incremento de las aportaciones a estos planes del 0,46% al 11,75%, lo que supone que cada vez hay más personas que apuestan por este método de ahorro, como recoge el Informe de Seguros y Fondos de Pensiones que realiza la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

Incluso el Banco de España insiste en la importancia de este producto para que las personas gocen de más disponibilidad económica una vez que se jubilen. El responsable de esta entidad, Luis M. Linde, recordó que es necesario “fomentar mecanismos de ahorro y seguro que permitan complementar el sistema público de reparto”. También se recuerda en este informe la importancia de incluir incentivos fiscales en estos planes.

Aunque aún resten muchos años para la jubilación, hay que planificar desde edades tempranas el tipo de retirada que se desee, con el propósito de cubrir los imprevistos y necesidades económicas del futuro. Hay que valorar tres aspectos esenciales como son el horizonte temporal, que el tiempo que resta para llegar a la jubilación; el factor de ingresos y gastos, ya que de esto dependerán las aportaciones que se hagan al plan; y el nivel de vida que se espera alcanzar una vez retirados.

A la hora de elegir un plan hay que tener en cuenta una serie de aspectos, como son los siguientes:

  • Edad y riesgo: no es necesario que estos dos factores vayan de la mano, pero por lo que general están relacionados. Se piensa que cuanta menos edad se tenga, también se cuente con menor aversión al riesgo. A medida que pasen los años se puede adoptar por una posición más conservadora en cuanto al plan.
  • Rentabilidad: lo adecuado es que el plan nos proporcione la más alta rentabilidad. Hay que informarse sobre la rentabilidad que ha tenido ese plan en el pasado, y es que conociendo las rentabilidades consistentes en distintas situaciones de mercado puede resultarnos más sencillo decantarnos por una opción u otra.
  • Solvencia entidad: es necesario preocuparse por la calidad de la gestora, informándose sobre si los planes ocupan un buen lugar en el ranking de rentabilidad y solvencia.
  • Comisiones: analizar si las comisiones que se apliquen de gestión y de depósitos son las idóneas.

Sigue estos consejos y tendrás un plan de pensiones que quizás no sea perfecto, pero que seguro que se ajusta a tus necesidades.

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Tres claves para evaluar las ofertas de traspaso de planes que vas a empezar a ver desde ya

Cuando nos dispongamos a traspasar un plan de pensiones de una entidad a otra posiblemente consigamos sacarle mucho rendimiento al cambio, ya que en algunos casos se han llegado a alcanzar bonificaciones de hasta el 8%. Eso sí, la permanencia juega una baza esencial en todo este proceso.

Tres claves para evaluar las ofertas de traspaso de planes que vas a empezar a ver desde ya

Una de las quejas que han mostrado los clientes es la escasa recompensa que se ofrece a aquellos que apuestan por la fidelidad por mantener su plan en el mismo banco. Parece que siempre hay una mayor atención hacia la atracción de nuevos clientes y de ahí ese especial interés y las condiciones tan ventajosas que ofrecen. Sólo unos pocos pueden llegar a reconocer la permanencia con un 0,25% del patrimonio.

Hay un especial interés por parte de los bancos por los planes de pensiones, en donde el patrimonio acumulado del país asciende hasta los 97.000 millones de euros, con un capital medio por partícipe de 7.000 euros. De ahí esas campañas tan agresivas por captar nuevos clientes. A continuación te damos 3 claves que influyen en el traspaso de los planes de pensiones:

  • Llueven las ofertas que pueden llegar a alcanzar el 8% de bonificación, como ocurrió en el caso de una entidad financiera, pero por lo general se suele mover entre el 2 y el 4%. Estas bonificaciones dependerán en cierta medida de la cantidad que se vaya a traspasar y de los años de retención, en donde un traspaso prematuro haría que se retomase la parte proporcional.
  • Compromiso de permanencia. En el caso de estar decidido a cambiar tu plan de pensiones de una entidad financiera a otra es preciso que lo consultes con expertos que estén acostumbrados a gestionarlos, en donde valores por encima de todo el porcentaje de bonificación sobre cualquier tipo de regalo o detalle que puedan tener contigo; los años que te obligarán a respetar la permanencia; cuando podrás disfrutar de la bonificación, que puede ser en cuestión de días o en los sucesivos años de compromiso y donde lo veremos ingresado, si se acumula en el propio plan o se hará un ingreso en caja de libre disposición.
  • Procura informarte también de las comisiones que pueden cobrarte en el futuro, así como del grado de acierto en la gestión de este tipo de productos durante los últimos años. Merece la pena estar al tanto sobre las garantías de éxito que nos pueden proporcionar.

Además, por supuesto, debes tener en cuenta la oferta de planes a los que tendrás acceso y el rendimiento que han ofrecido en los últimos años.

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Diferencia entre un fondo de pensiones y un plan de pensiones

Hoy en día nadie duda de la necesidad de ahorrar para la jubilación. El futuro de las pensiones de jubilación parece cualquier cosa menos prometedor para mantener la calidad de vida de las personas al final de su carrera laboral. Por ello, productos como los planes de pensiones se encuentran francamente al alza, aunque siguen siendo bastante desconocidos en lo que a funcionamiento  y conceptos se refiere. Una duda muy habitual por ejemplo hacer referencia a las diferencias entre los planes de pensiones y los fondos de pensiones.

Diferencia entre un fondo de pensiones y un plan de pensiones

Como veremos a continuación, estas diferencias son verdaderamente sustanciales, es decir no nos va a costar en absoluto diferenciar ambos conceptos una vez los conozcamos.

El Plan de Pensiones

El plan de pensiones es un instrumento de ahorro en el cual se constituye la percepción de rentas o capitales por jubilación (u otras contingencias contempladas como la invalidez, el fallecimiento o el paro de larga duración) en favor de las personas participantes.

Este instrumento define también las obligaciones de contribución al mismo y las reglas de constitución y funcionamiento patrimonial. De esta manera cada plan de pensiones se convierte en un instrumento único que debe fijar los siguientes puntos:

  • Quién es el promotor
  • Para quién se promueve
  • Cómo se financia
  • Como se prevén las prestaciones
  • Quién lo gestiona y controla

Los Fondos de Pensiones

Un plan de pensiones se integra en un Fondo de Pensiones. Esta sería la definición inicial simple, un plan de pensiones no puede existir sin un fondo de pensiones y viceversa, sin embargo un fondo de pensiones si puede albergar a varios planes mientras que un plan de pensiones necesariamente ha de estar adscrito a un único fondo de pensiones.

Podemos entender el fondo de pensiones como el patrimonio generado de manera exclusiva para cumplir lo previsto los planes de pensiones, estos fondos carecen de personalidad jurídica y de algún modo podríamos verlos como la sexta en la que se recogerán las aportaciones que se realizan al plan de pensiones.

En la gestión, custodia y control de estos fondos de pensiones interviene una entidad  gestora y una depositaria.

En resumen

Como vemos la explicación es realmente sencilla, el plan de pensiones es el instrumento de ahorro y el fondo de pensiones podría ser la correa transmisora a través de la cual ejecutamos las órdenes, aportaciones y en definitiva el funcionamiento del plan.

Desde el punto de vista del ahorrador lo verdaderamente importante es acertar en la elección del plan de pensiones, no equivocarse en el modelo de inversión que el producto propone, ya que la relevancia del fondo de pensiones en esta decisión no es elevada comparativamente.

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El fenómeno de la jubilación en activo

Jubilarse pero sin dejar de trabajar, así podría definirse el fenómeno de la jubilación gradual que se está implantando en España. Mantener un nivel de vida que la pensión no puede sostener y la necesidad de seguir sintiéndose útil y ligado a una actividad, los motivos para no terminar de jubilarse.

El fenómeno de la jubilación en activo

El Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo ha dado pie a un fenómeno que hasta el año pasado era legalmente complicado de que se implantase en España. Estamos hablando de la jubilación gradual que se puede entender como una jubilación ‘a medias’ o jubilación parcial.

Básicamente permite a una persona jubilarse pero seguir en activo siempre y cuando haya alcanzado la edad legal de jubilación y el 100% de la base reguladora. En este caso, mantendrá el 100% del salario y podrá cobrar el 50% de la pensión. Sus cotizaciones a la Seguridad serán de sólo el 8% en el caso de los asalariados (un 2% lo paga el trabajador y un 6% la empresa) sin que esto haga que vaya a cobrar más cuando se retire definitivamente.

Para los trabajadores autónomos la situación es algo peor, ya que cotizarán un 11% teniendo que hacer frente ellos a todo este porcentaje de lo que pagarían en el RETA.

Jubilarse poco a poco

El fenómeno de la jubilación gradual es algo que queda muy bien recogido en el Estudio de la Preparación para la Jubilación desarrollado por Aegon y que muestra como cada vez son más las personas que ven el retiro no como algo definitivo, sino como la oportunidad para trabajar de otra forma, a otro ritmo.

Tanto es así que menos de la mitad de los trabajadores, un 48% para ser más concretos, no pensaban retirarse totalmente. Un 16% de estos prevé trabajar la forma de trabajar durante algún tiempo desarrollando su labor a tiempo parcial o buscando contratos a tiempo parcial. Sólo un 14% seguirá ‘como si nada’ con su nivel habitual de trabajo.

A estos se une el 6% que piensa que seguirá durante un tiempo indefinido para seguir desarrollando algún tipo de labor remunerada.

Lo que en cualquier caso parece claro es que el gusto por el trabajo ha calado en los españoles. Como les ocurre a los deportistas de élite cuando abandonan la práctica en activo, el resto de trabajadores también necesitamos llenar nuestro día a día y seguir haciendo algo productivo con nuestro tiempo y a poder ser remunerado. Y todo pese a haber trabajado más de 40 años en muchos casos.

Y tú ¿Cómo ves tu jubilación? ¿Seguirías trabajando durante algún tiempo?

Imagen de Flickr por David Lacarta



¿Conviene cambiar tu PPI de entidad?

Cada final de año se multiplican las ofertas para cambiar de entidad planes de pensiones y el resto de productos de ahorro. Es en este momento cuando surgen las dudas entre los ahorradores ¿Conviene traspasar el PPI a otra entidad? ¿Qué debo valorar antes de hacerlo?

cambiar ppi de entidad

Para empezar, conviene recordar que no hay por qué esperar hasta los últimos meses del año para cambiar el PPI de banco o aseguradora, es algo que podemos y debemos hacer en cualquier momento del año si consideramos que este no está ofreciendo los resultados esperados. En este sentido, primero se puede probar a llevar el dinero a otro plan dentro de la misma entidad y en último caso, cambiar de banco, como se suele decir comúnmente.

El hecho de que la mayoría de traspasos se produzca al final de año tiene que ver con las ofertas especiales que bonifican el cambio con dinero en metálico o regalos. Desde el punto de vista estrictamente financiero se trata de un beneficio interesante que sumar al plan –conviene no perder la vista los impuestos a pagar por estos regalos a la hora de calcular la rentabilidad global-.

Un ejemplo de estas ofertas son los regalos y retribuciones que ofrecen desde Aegon y que pueden consultarse aquí y aquí.

Antes de apostar por el cambio es necesario tener en cuenta algunas cuestiones y hacerse las siguientes preguntas: ¿Qué comisiones cobra el nuevo plan? ¿Cómo será el asesoramiento recibido? ¿Existe algún compromiso de permanencia? ¿Durante cuánto tiempo? Y, por último? ¿Cuál es la rentabilidad obtenida en el último? ¿Y la rentabilidad histórica?

Precisamente el apartado de rentabilidad será uno de los más importantes junto con las comisiones. En este sentido, si la diferencia en el beneficio es importante nunca debemos cerrar la puerta a cambiar el PPI de entidad sólo por miedo al propio cambio. La única salvedad posible es cuando hemos encontrado una entidad cuyo trato y estilo de gestión nos gusta, donde estamos bien asesorados y con una rentabilidad aceptable (no tiene por qué ser la más alta, ni mucho menos). En este caso ¿de verdad compensará cambiar por una rentabilidad exigua?

 

Imagen – poolie en Flickr



Ventajas de los PPI

Los PPI o Planes de Pensiones Individuales son uno de los productos de ahorro a largo plazo más extendidos. De hecho, es la primera opción para muchos ahorradores a la hora de buscar fórmulas para completar su pensión pública.

diversificar inversiones

Además del evidente esfuerzo comercial por parte de las entidades financieras, las ventajas de los PPI pasan por una fiscalidad ventajosa, una variada oferta y lo fácil que resulta entender su funcionamiento.

Desde el punto de vista fiscal, los PPI permiten reducir la base imponible del IRPF. A efectos prácticos esto supone pagar menos en el impuesto de la renta. La cuantía concreta depende de las aportaciones que se realicen, si bien también existen unos límites legales a las mismas. La edad y los ingresos del partícipe son los que fijan estos límites:

  • 10.000 euros o el 30% de sus ingresos para los menores de 50 años.
  • 12.500 euros o el 50% de sus ingresos para los mayores de 50 años.

Además, las aportaciones al PPI del cónyuge también permiten disfrutar de bonificaciones con un límite de 2.000 euros siempre y cuando las ganancias de este no superen los 8.000 euros.

A esto hay que añadir el hecho de que no hay que pagar impuestos por las ganancias que genere el PPI hasta el momento de su rescate, cuando tributará como renta del ahorro si se recupera en forma de renta, lo más habitual.

La variada oferta también juega a favor de los PPI. Al ser uno de los productos más populares, existen planes de pensiones para todos los gustos y para todos los perfiles. De esta forma, hay planes más arriesgados y más conservadores e incluso planes asegurados que, como su propio nombre indica, aseguran que el partícipe recuperará el dinero invertido en el peor de los casos.

Este producto también cuenta con la ventaja de que es posible cambiar de plan de pensiones sin coste y, de hecho, muchas entidades ofrecen incentivos para hacerlo. Al mismo tiempo, los PPI son una herramienta fácil de entender y, sobre todo, de gestionar. Es relativamente fácil ver con un vistazo la idiosincrasia inversora del plan y saber si se adapta no a nuestras necesidades concretas.



¿Cuáles son las contingencias de los planes de pensiones?

Antes de contratar un plan de pensiones o cualquier otro producto de inversión es necesario familiarizarse con el mismo y tratar de entenderlo. Esta es la mejor forma de evitar posteriores sorpresas. Por eso desde lajubilacioncomotuquieras.es seguimos con nuestra Guía de Planes de Pensiones para detenernos en esta ocasión en las contingencias.

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¿Qué es una contingencia? La Real Academia de la Lengua (RAE) define el término como “posibilidad de que algo suceda o no suceda; cosa que puede suceder o no suceder; y riesgo”. Este primer acercamiento ya nos da una idea clara de qué son las contigencias en un plan de pensiones y que podríamos señalar como las eventualidades que cubre el mismo, es decir, en qué casos se activa o se puede hacer efectivo dicho plan.

En Román paladino, las contingencias del plan de pensiones son los motivos por el cual se puede recuperar el dinero que hayamos invertido en el mismo. Cada plan puede contar con sus propias contigencias y requisitos a la hora del rescate, pero existen varias que comparte la inmensa mayoría. Vamos a ver cuáles son:

  • Jubilación: esta es la principal contingencia del plan de pensiones y de hecho es para lo que inicialmente está pensado. Es decir, que llegado el momento del retiro contemos con un dinero extra que complete la pensión pública.
  • Invalidez: está presente en todos los planes de pensiones y se activa en caso de sufrir incapacidad laboral total y permanente para el trabajo y en los casos de gran invalidez. Esto no quiere decir que sea obligatorio recuperar el plan cuando se da un caso de incapacidad, sino que existe la posibilidad de hacerlo.
  • Dependencia severa o gran dependencia: en línea con la anterior contingencia, esta se activa cuando existe una situación de necesidad y dependencia por parte del partícipe, que podrá entonces optar por rescatar el dinero del plan de pensiones o no hacerlo.
  • Fallcimiento: en este caso los herederos del partícipe o la persona designada por el mismo podrán cobrar el dinero depositado en el plan de pensiones.
  • Paro de larga duración: los parados de larga duración también pueden recuperar el dinero del plan de pensiones.

En cualquier caso, cada plan de pensiones podrá incluir modificaciones a estas contingencias generales.

Foto de Flickr por r0bz



¿Existe una edad límite para contratar un plan de pensiones?

Uno de los consejos más repetidos es que nunca es demasiado pronto para comenzar a ahorrar para la jubilación e invertir en planes de pensiones. Sin embargo, sí que se suele pensar en una edad máxima para hacerlo y esta no es otra que la edad de jubilación. La premisa básica es que, tras retirarse, no hay necesidad de seguir ahorrando para la jubilarse.

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Lo cierto es que en determinadas ocasiones esta estrategia puede ser incluso recomendable, pero ¿Existe una edad límite para contratar un plan de pensiones? En la parte baja sí que se puede establecer los 18 años como la edad límite. Por debajo de esa edad no se podrá  firmar este tipo de productos financieros legalmente.

¿Y en la parte alta? ¿Existe una edad máxima para contratar un plan de pensiones? La respuesta rápida es “No”, aunque sí que hay algunos requisitos que deben cumplirse. Se puede contratar un plan de pensiones una vez jubilado pero no se pueden incurrir en las incompatibilidades a las que hace referencia el Artículo 11 del Reglamento de fondos y planes de pensiones. Este determina que no se puede ser partícipe y beneficiario de un plan de pensiones al mismo tiempo por una misma contingencia.

A efectos prácticos, se puede contratar y hacer aportaciones a un plan de pensiones siempre y cuando todavía no se haya empezado a cobrar la prestación por el mismo. Existen dos excepciones a la norma general y son las referidas a una segunda jubilación por haberse retirado y después reanudado la actividad, y porque al acceder a la jubilación todavía siguiese en activo en otro régimen diferente de la Seguridad Social. Es decir, un autónomo que también hubiese sido trabajador por cuenta ajena.

Foto de flickr por David Lacarta




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