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Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

A la hora de plantear ingresos complementarios para tu jubilación existen opciones como el ahorro o el convenio especial con la Seguridad Social. Veamos los pros y contras de ambos modelos.

Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

Las herramientas que utilicemos para dar a nuestra jubilación y servicios complementarios son, como es fácil entender, muy importantes. La decisión sobre el tipo de modelo que queremos seguir en este sentido debe ser meditada, para ello conviene que conozcamos las características que diferencian las diversas opciones.

En este caso comparamos la opción del convenio especial ofrecido por la Seguridad Social con la posibilidad del ahorro a través de diferentes herramientas financieras.

El convenio especial con la Seguridad Social

Se trata de la opción que la Seguridad Social ofrece a determinados colectivos para realizar cotizaciones individuales que permitan subsanar faltas de cotización en el cálculo de sus pensiones. También es posible utilizar este convenio para reforzar las bases de cotización y por tanto mejorar el cálculo de la futura pensión.

Se trata de un convenio que, por ejemplo, ha encontrado los últimos años utilidad en aquellos trabajadores que tras agotar el subsidio de desempleo tenían todavía algunos años por delante antes de la jubilación. En este caso, por ejemplo, el trabajador podía hacerse cargo personalmente de las cuotas a la Seguridad Social manteniendo el importe de la pensión al cotizar en un período de tiempo que sirve de cómputo para el cálculo de dicha pensión.

El convenio depende, para sus aportaciones, de la base de cotización que la propia persona elija partiendo del mínimo de su categoría hasta el máximo de cada grupo. A la base que se haya elegido se aplicaría un 28,3% que corresponde a lo que va a cotizar la persona, con un coeficiente del 0,94.

Para una cotización mínima, en torno a los 1.000 euros la aportación al convenio especial sería en torno a los 280 euros mensuales.

Por sus propias características este tipo de convenios resulta adecuado para quienes hayan cotizado por bases máximas en los últimos años de vida laboral. En este perfil la falta de cotización previa a la jubilación va a tener un impacto muy elevado.

Para casos en los que las cotizaciones se acerquen más a los mínimos hay que analizar muy a fondo tanto la pensión de jubilación que nos quedará, sin realizar el convenio, como la que surgiría de la aportación. Puede que la diferencia no compense. Obviamente tampoco es un buen acuerdo para quienes mantienen mucha distancia con el momento de la jubilación ya que el periodo de aportaciones sería muy elevado.

En el fondo realmente lo que estamos es ante una suerte de inversión a partir de unas aportaciones que nos revertirán en un beneficio, que en este caso será la pensión estatal. Es importante pues tener en cuenta este tipo de beneficio, es decir, lo que diferencia una pensión de jubilación con y sin la aportación al convenio.

El ahorro para la jubilación

El ahorro buscando rentabilidad para complementar nuestra futura pensión de jubilación es, por otro lado, una opción abierta para todo tipo de perfiles.

En este modelo de buscar ingresos complementarios, elegimos una o varias herramientas financieras en las que aportamos nuestro dinero, bien de manera periódica y sistemática o bien a base de aportaciones únicas o en el tiempo.

De este modo, a través de estas herramientas buscamos obtener en el tiempo una rentabilidad que nos permita el complemento a nuestros ingresos ante la pérdida de poder adquisitivo que supone la pensión de jubilación.

Existe una enorme diversidad de herramientas para el ahorro cara a la jubilación. Desde productos como los fondos de inversión, más agresivos hasta productos garantizados como los seguros de ahorro o los planes de pensiones, que además presentan beneficios fiscales.

Cada producto cuenta con sus ventajas y desventajas que analizamos en este post y que debes conocer.

En conclusión

No son dos modelos que realmente deban compararse ya que incluso pueden llegar a ser complementarios. En el caso del convenio se trata de una herramienta destinada o bien a reforzar las futuras versiones o, mayormente, a cubrir las lagunas de cotización. Este supuesto es distinto al del financieros aporte a productos financieros específicos dedicados a la búsqueda de rentabilidad.

La mejor fórmula para hacer lo más conveniente es consultar con un experto que haga números y ponga las cosas en perspectivas. Aquí puedes contactar con uno.

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Cómo es el plan de pensiones perfecto según Inverco

¿Existe un plan de pensiones perfecto? Inverco descubre las trazas sobre cómo deberían ser estos productos.

Cómo es el plan de pensiones perfecto según Inverco

No hay un plan de pensiones perfecto, que sirva a todas las personas por igual a la hora de ahorrar. Entran en escena una serie de aspectos que resultarán determinantes para determinar el plan más adecuado o modificarlo en función de las circunstancias.

Los planes de pensiones servirán para completar en torno al 80% del sueldo de los jubilados. En 2014 se registró un incremento de las aportaciones a estos planes del 0,46% al 11,75%, lo que supone que cada vez hay más personas que apuestan por este método de ahorro, como recoge el Informe de Seguros y Fondos de Pensiones que realiza la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

Incluso el Banco de España insiste en la importancia de este producto para que las personas gocen de más disponibilidad económica una vez que se jubilen. El responsable de esta entidad, Luis M. Linde, recordó que es necesario “fomentar mecanismos de ahorro y seguro que permitan complementar el sistema público de reparto”. También se recuerda en este informe la importancia de incluir incentivos fiscales en estos planes.

Aunque aún resten muchos años para la jubilación, hay que planificar desde edades tempranas el tipo de retirada que se desee, con el propósito de cubrir los imprevistos y necesidades económicas del futuro. Hay que valorar tres aspectos esenciales como son el horizonte temporal, que el tiempo que resta para llegar a la jubilación; el factor de ingresos y gastos, ya que de esto dependerán las aportaciones que se hagan al plan; y el nivel de vida que se espera alcanzar una vez retirados.

A la hora de elegir un plan hay que tener en cuenta una serie de aspectos, como son los siguientes:

  • Edad y riesgo: no es necesario que estos dos factores vayan de la mano, pero por lo que general están relacionados. Se piensa que cuanta menos edad se tenga, también se cuente con menor aversión al riesgo. A medida que pasen los años se puede adoptar por una posición más conservadora en cuanto al plan.
  • Rentabilidad: lo adecuado es que el plan nos proporcione la más alta rentabilidad. Hay que informarse sobre la rentabilidad que ha tenido ese plan en el pasado, y es que conociendo las rentabilidades consistentes en distintas situaciones de mercado puede resultarnos más sencillo decantarnos por una opción u otra.
  • Solvencia entidad: es necesario preocuparse por la calidad de la gestora, informándose sobre si los planes ocupan un buen lugar en el ranking de rentabilidad y solvencia.
  • Comisiones: analizar si las comisiones que se apliquen de gestión y de depósitos son las idóneas.

Sigue estos consejos y tendrás un plan de pensiones que quizás no sea perfecto, pero que seguro que se ajusta a tus necesidades.

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El fenómeno de la jubilación en activo

Jubilarse pero sin dejar de trabajar, así podría definirse el fenómeno de la jubilación gradual que se está implantando en España. Mantener un nivel de vida que la pensión no puede sostener y la necesidad de seguir sintiéndose útil y ligado a una actividad, los motivos para no terminar de jubilarse.

El fenómeno de la jubilación en activo

El Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo ha dado pie a un fenómeno que hasta el año pasado era legalmente complicado de que se implantase en España. Estamos hablando de la jubilación gradual que se puede entender como una jubilación ‘a medias’ o jubilación parcial.

Básicamente permite a una persona jubilarse pero seguir en activo siempre y cuando haya alcanzado la edad legal de jubilación y el 100% de la base reguladora. En este caso, mantendrá el 100% del salario y podrá cobrar el 50% de la pensión. Sus cotizaciones a la Seguridad serán de sólo el 8% en el caso de los asalariados (un 2% lo paga el trabajador y un 6% la empresa) sin que esto haga que vaya a cobrar más cuando se retire definitivamente.

Para los trabajadores autónomos la situación es algo peor, ya que cotizarán un 11% teniendo que hacer frente ellos a todo este porcentaje de lo que pagarían en el RETA.

Jubilarse poco a poco

El fenómeno de la jubilación gradual es algo que queda muy bien recogido en el Estudio de la Preparación para la Jubilación desarrollado por Aegon y que muestra como cada vez son más las personas que ven el retiro no como algo definitivo, sino como la oportunidad para trabajar de otra forma, a otro ritmo.

Tanto es así que menos de la mitad de los trabajadores, un 48% para ser más concretos, no pensaban retirarse totalmente. Un 16% de estos prevé trabajar la forma de trabajar durante algún tiempo desarrollando su labor a tiempo parcial o buscando contratos a tiempo parcial. Sólo un 14% seguirá ‘como si nada’ con su nivel habitual de trabajo.

A estos se une el 6% que piensa que seguirá durante un tiempo indefinido para seguir desarrollando algún tipo de labor remunerada.

Lo que en cualquier caso parece claro es que el gusto por el trabajo ha calado en los españoles. Como les ocurre a los deportistas de élite cuando abandonan la práctica en activo, el resto de trabajadores también necesitamos llenar nuestro día a día y seguir haciendo algo productivo con nuestro tiempo y a poder ser remunerado. Y todo pese a haber trabajado más de 40 años en muchos casos.

Y tú ¿Cómo ves tu jubilación? ¿Seguirías trabajando durante algún tiempo?

Imagen de Flickr por David Lacarta



Los mejores planes de pensiones a 10 años

Los planes de pensiones son el arquetipo de inversión a largo plazo. Quien contrata un plan lo hace fijando un horizonte temporal que en la mayoría de los casos va más allá de cinco años y suele superar también el decenio. Sin embargo, es muy habitual que a la hora de mostrar su rentabilidad las gestoras apuestas por destacar el crecimiento a corto plazo en el último año si las cosas han ido bien o en el último lustro si el corto plazo no ha sido propicio, como por ejemplo ha ocurrido con la actual crisis económica.

En ocasiones puede ocurrir que los planes con un mayor bagaje simplemente no estén disponibles y la entidad financiera sólo comercialice en esos momentos planes con menos de cinco años y por eso no pueda mostrar el ‘trackrecord’ a diez años. ¿Por qué es tan importante este dato? Porque cuanto mayor sea la vida del plan más fácil será hacerse una idea aproximada de la valía de los gestores a largo plazo y su capacidad para superar momentos en los que cae el mercado.

Como recalca Vicente Varó desde Unience, “10 años me parece un plazo muy interesante para ver un pan de pensiones de renta variable, ya que además contiene dentro un periodo de grandes subidas y aún mayores caídas”.

Las siguientes gráficas recogen la evolución de los planes más contratados durante diferentes periodos, de forma que es posible valorar el tipo de gestión que se está haciendo tanto a corto como a medio plazo:

Renta Variable

renta variable

Renta Variable Mixta

renta variable mixta

 

Como puede verse, no todos los planes cuentan con un histórico a 10 años.

A la hora de contratar un plan de pensiones será siempre interesante acudir a los que tengan más tiempo frente a los de nueva creación. El hecho de que hayan sobrevivido una o dos décadas y, sobre todo, la posibilidad de comprobar cuál ha sido su evolución a lo largo de todo este tiempo. Esto no quiere decir que debamos limitarnos exclusivamente a este tipo de planes. Los más ‘jóvenes’ merecen también atención, sobre todo cuando el equipo gestor o la entidad tiene a sus espaldas un historial sólido.