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5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

La previsión es la base del ahorro. Vamos a descubrir algunos gastos que vas a poder prever y para los que puedes ahorrar.

5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

Hay que sacarse de la cabeza esa imagen del ahorro como acumulación de dinero sin grandes objetivos más allá de juntar cada vez más. Al contrario, el ahorro debe tener siempre objetivos. Calcular el porcentaje que se destina a diferentes gastos puede ser una de las mejores decisiones que tomes para fomentar el ahorro en tu economía doméstica.

Vamos a descubrir algunos gastos que son perfectamente previsibles y para los que puedes ahorrar, evitando tener que buscar financiación concreta en el momento de acometerlos. Y es que endeudarse para costear gastos que podrías pagar al contando si te planificases es uno de los errores más comunes en la gestión financiera.

Los gastos imprevistos, reformas, reparaciones…

Este suele ser uno de los elementos más desequilibrantes de una economía doméstica. Cuando no se han contemplado los imprevistos, el dinero necesario para cubrirlos surge siempre de otras partidas, cuando no directamente de la cuenta corriente, desequilibrando la economía familiar de manera seria.

Ahorrar creando un fondo de emergencia para cubrir imprevistos es una de las mejores ideas que puedes tener para favorecer a tu bolsillo. Un fondo de emergencia correcto es aquel que viene a cubrir entre tres y seis meses de tus gastos corrientes incluyendo recibos, hipoteca etc. y excluyendo gastos de alimentación, ocio y varios.

Las cuentas remuneradas o los seguros de ahorro puede ser un buen instrumento para ir aportando dinero a este fondo de emergencia, aunque hay más opciones.

Las deudas

Las deudas son sin duda otro elemento que podemos prever más o menos. Tanto aquellas deudas que ya poseemos como buena parte de las deudas futuras, por ejemplo cuando acometemos la compra de un nuevo vehículo, debieran estar lo más controladas posible.

En una segunda fase de ahorro, tras haber creado un fondo de emergencia, no estaría mal dedicar una parte de nuestro ahorro a un fondo para afrontar deudas, que puede ser coincidente con el fondo de emergencia aumentando este.

Vacaciones o gastos previsibles

Un error bastante habitual es el de acudir a financiación con coste para actividades como unas vacaciones o las compras de navidad por ejemplo. En general nunca recomendaríamos acudir a financiación con coste para este tipo de acciones aunque, es comprensible que no para todos los bolsillos sea viable acumular el ahorro necesario para evitarlo.

En la medida de lo posible siempre resulta importante ahorrar con objetivos claros. Por ejemplo, ahorrar teniendo en cuenta que tenemos realizar unas vacaciones en un momento determinado. Este tipo de ahorro realizado en el tiempo de manera sistemática suele ser muy eficaz y, desde luego, nos evita el coste de la financiación.

Renovaciones, abonos, seguros, carnets

A veces no concedemos la importancia que tienen todos nuestros gastos. Los gastos anuales o semestrales devenidos de cuestiones como renovaciones de carnets deportivos, pago de seguros, abonos, pueden ser muy importantes y llegar en muy mal momento si no se han previsto.

No es interesante vincular el fondo de emergencia a estos gastos ya que son perfectamente previsibles y es muy sencillo calcular el momento en el que va a pasar por nuestras cuentas.

A este tipo de gastos debiéramos prestarle tanta atención como a nuestros recibos y gastos corrientes, es decir, tener siempre el dinero preparado para evitar tirar de tarjeta de crédito o sufrir los costes de devolución de recibos.

Preparar la jubilación

Obviamente la jubilación en sí misma no es un gasto. Sin embargo, no podemos olvidar que en este momento de la vida nuestro poder adquisitivo va a disminuir y por tanto es necesario plantearse herramientas de ingresos complementarios a nuestra pensión de jubilación.

Ahorrar desde casi el inicio de nuestras carreras profesionales para la jubilación es siempre una buena idea. Cuanto antes comencemos el ahorro para la jubilación más larga será nuestra cartera de ahorro y más posibilidades de consolidar unos buenos ingresos complementarios tendremos.

Aquí el abanico de instrumentos de ahorro es muy amplio pero los más extendidos serían los planes de pensiones y por supuesto los seguros de ahorro. Un buen asesor financiero puede ayudarte a dar con el que mejor se adapta a tus necesidades.

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Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

La forma en la que rescates tu plan de pensiones hará que pagues más o menos impuestos. Esto es lo que ocurres cuando optas por recuperar el dinero en forma de capital.

Caso práctico de lo que puede pasar al recuperar la pensión en forma de capital

A efectos fiscales, el rescate del plan de pensiones se cuenta como una renta de trabajo, como si se tratase de un salario. Eso significa que los ingresos se contabilizan en la base general para calcular el IRPF y se les practicará el tipo marginal, que es progresivo, así que cuanto más se gane, mayor proporción del plan de pensiones rescatado irá a parar a Hacienda.

Como jubilado puedes optar por recuperar tu plan en forma de renta periódica o de capital es decir, todo de golpe. Si escoges la última opción Hacienda puede comerse buena parte de tus beneficios, ya que para Hacienda será como si hubieses ganado todo ese dinero. El resultado es que tendrás que pagar impuestos en el IRPF como una renta alta a tipos que pueden superar ampliamente el 40%.

Aquellos que se jubilasen el año pasado y pero hayan esperado a rescatar su plan hasta 2016 pagarán menos impuestos, ya que los tipos marginales que se practican en el IRPF disminuyó en todos los tramos, pero sobre todo en los elevados.

En cualquier caso, cuando se rescata el plan de pensiones hay que valorar si compensa más hacerlo en forma de renta o de capital. En el caso de esta última opción, al recibirlo todo en un solo pago se incrementarán los ingresos anuales y el tipo marginal.

Si un jubilado con una cuenta base imponible de 30.000 euros anuales debido al cobro de la pensión de jubilación del estado, y rescatará 20.000 euros de un plan que había acumulado durante el último lustro, comprobaría como a partir de los 35.200 euros gravaría al 39%, mientras que si lo cobrase en forma de renta afrontaría el 31%. Es necesario que valore que ese rescate del plan no implique un salto a un tramo superior de tipo marginal del Impuesto sobre la Renta.

También hay que valorar las aportaciones que se hagan previas a 2007 en ese plan. Hasta el año pasado a la hora de rescatarlas había una bonificación del 40% en el caso de recuperarlo en forma de capital. Sin duda suponía una gran ayuda para disminuir la factura fiscal. Si hasta el 31 de diciembre de 2006 había acumulado 20.000 euros, más otros 15.000 euros a partir de esa fecha, tendría la posibilidad de rescatarlo en modo de capital y tributar sólo por 27.000 euros, que serían los 15.000 euros, más el 60% de 20.000 (12.000 euros). De lo contrario sería por 35.000 euros.

En este caso práctico, el ahorro fiscal ascenderá a 120 euros, ya que se pasará a abonar a la Agencia Tributaria 4.680 euros en lugar de 4.800. El jubilado cuenta con dos años para beneficiarse de esta ayuda, así que sí deja transcurrir este periodo el coste fiscal alcanzaría los 7.400 euros.

Al final es cuestión de hacer cuentas y tener claro que si cobras todo tu plan de pensiones en un único pago tendrás que pagar muchos impuestos no sólo por el dinero del plan, sino también de la pensión pública, que tributará junto a éste.

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Cómo es el plan de pensiones perfecto según Inverco

¿Existe un plan de pensiones perfecto? Inverco descubre las trazas sobre cómo deberían ser estos productos.

Cómo es el plan de pensiones perfecto según Inverco

No hay un plan de pensiones perfecto, que sirva a todas las personas por igual a la hora de ahorrar. Entran en escena una serie de aspectos que resultarán determinantes para determinar el plan más adecuado o modificarlo en función de las circunstancias.

Los planes de pensiones servirán para completar en torno al 80% del sueldo de los jubilados. En 2014 se registró un incremento de las aportaciones a estos planes del 0,46% al 11,75%, lo que supone que cada vez hay más personas que apuestan por este método de ahorro, como recoge el Informe de Seguros y Fondos de Pensiones que realiza la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

Incluso el Banco de España insiste en la importancia de este producto para que las personas gocen de más disponibilidad económica una vez que se jubilen. El responsable de esta entidad, Luis M. Linde, recordó que es necesario “fomentar mecanismos de ahorro y seguro que permitan complementar el sistema público de reparto”. También se recuerda en este informe la importancia de incluir incentivos fiscales en estos planes.

Aunque aún resten muchos años para la jubilación, hay que planificar desde edades tempranas el tipo de retirada que se desee, con el propósito de cubrir los imprevistos y necesidades económicas del futuro. Hay que valorar tres aspectos esenciales como son el horizonte temporal, que el tiempo que resta para llegar a la jubilación; el factor de ingresos y gastos, ya que de esto dependerán las aportaciones que se hagan al plan; y el nivel de vida que se espera alcanzar una vez retirados.

A la hora de elegir un plan hay que tener en cuenta una serie de aspectos, como son los siguientes:

  • Edad y riesgo: no es necesario que estos dos factores vayan de la mano, pero por lo que general están relacionados. Se piensa que cuanta menos edad se tenga, también se cuente con menor aversión al riesgo. A medida que pasen los años se puede adoptar por una posición más conservadora en cuanto al plan.
  • Rentabilidad: lo adecuado es que el plan nos proporcione la más alta rentabilidad. Hay que informarse sobre la rentabilidad que ha tenido ese plan en el pasado, y es que conociendo las rentabilidades consistentes en distintas situaciones de mercado puede resultarnos más sencillo decantarnos por una opción u otra.
  • Solvencia entidad: es necesario preocuparse por la calidad de la gestora, informándose sobre si los planes ocupan un buen lugar en el ranking de rentabilidad y solvencia.
  • Comisiones: analizar si las comisiones que se apliquen de gestión y de depósitos son las idóneas.

Sigue estos consejos y tendrás un plan de pensiones que quizás no sea perfecto, pero que seguro que se ajusta a tus necesidades.

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Tres claves para evaluar las ofertas de traspaso de planes que vas a empezar a ver desde ya

Cuando nos dispongamos a traspasar un plan de pensiones de una entidad a otra posiblemente consigamos sacarle mucho rendimiento al cambio, ya que en algunos casos se han llegado a alcanzar bonificaciones de hasta el 8%. Eso sí, la permanencia juega una baza esencial en todo este proceso.

Tres claves para evaluar las ofertas de traspaso de planes que vas a empezar a ver desde ya

Una de las quejas que han mostrado los clientes es la escasa recompensa que se ofrece a aquellos que apuestan por la fidelidad por mantener su plan en el mismo banco. Parece que siempre hay una mayor atención hacia la atracción de nuevos clientes y de ahí ese especial interés y las condiciones tan ventajosas que ofrecen. Sólo unos pocos pueden llegar a reconocer la permanencia con un 0,25% del patrimonio.

Hay un especial interés por parte de los bancos por los planes de pensiones, en donde el patrimonio acumulado del país asciende hasta los 97.000 millones de euros, con un capital medio por partícipe de 7.000 euros. De ahí esas campañas tan agresivas por captar nuevos clientes. A continuación te damos 3 claves que influyen en el traspaso de los planes de pensiones:

  • Llueven las ofertas que pueden llegar a alcanzar el 8% de bonificación, como ocurrió en el caso de una entidad financiera, pero por lo general se suele mover entre el 2 y el 4%. Estas bonificaciones dependerán en cierta medida de la cantidad que se vaya a traspasar y de los años de retención, en donde un traspaso prematuro haría que se retomase la parte proporcional.
  • Compromiso de permanencia. En el caso de estar decidido a cambiar tu plan de pensiones de una entidad financiera a otra es preciso que lo consultes con expertos que estén acostumbrados a gestionarlos, en donde valores por encima de todo el porcentaje de bonificación sobre cualquier tipo de regalo o detalle que puedan tener contigo; los años que te obligarán a respetar la permanencia; cuando podrás disfrutar de la bonificación, que puede ser en cuestión de días o en los sucesivos años de compromiso y donde lo veremos ingresado, si se acumula en el propio plan o se hará un ingreso en caja de libre disposición.
  • Procura informarte también de las comisiones que pueden cobrarte en el futuro, así como del grado de acierto en la gestión de este tipo de productos durante los últimos años. Merece la pena estar al tanto sobre las garantías de éxito que nos pueden proporcionar.

Además, por supuesto, debes tener en cuenta la oferta de planes a los que tendrás acceso y el rendimiento que han ofrecido en los últimos años.

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Hay que pagar por traspasar el plan de pensiones

La capacidad de traspasar un plan de pensiones de uno a otro sin tener que tributar por ello es una de sus ventajas pero ¿tiene algún coste adicional más allá del fiscal?

Hay que pagar por traspasar el plan de pensiones

Si algo caracteriza a los planes de pensiones son sus ventajas fiscales en el momento de hacer las aportaciones. El precio a pagar es una liquidez reducida, es decir, pocos supuestos en los que se puede recuperar el dinero. ¿Qué ocurre si nuestro plan no marcha cómo queremos? ¿Se puede trasladar a otro plan? La respuesta es afirmativa y además, al hacerlo no tendrás que pagar ningún tipo de impuesto ni de comisión.

La Ley de IRPF y también la ley que regula los planes son cristalinas a este respecto: el traspaso y cambio de planes de pensiones no conlleva ningún coste ni ninguna comisión. De hecho, la entidad financiera debe llevarlo a cabo de forma rápida y sin poner trabas, tanto si se trata de un cambio de plan o de un cambio de plan y entidad financiera.

El trámite para cambiar de plan de pensiones es de lo más sencillo. Bastará con acudir a la nueva entidad si queremos cambiar también de banco con el DNI, la documentación del plan que tengamos contratado y firmar la adhesión al nuevo plan. A partir de ahí, el traspaso deberá hacerse en un plazo máximo de quince días. Si lo que queremos es cambiar de plan dentro de la misma aseguradora o banco, bastará con comunicárselo y firmar el cambio.

Seguro que en este punto muchos os estáis preguntando por qué, si el cambio no tiene coste, a veces los bancos cobran comisiones e indemnizaciones. La clave está en que no cobran esos honorarios por el traspaso de plan, sino por el incentivo que en su día firmaste por contratarlo. Nos estamos refiriendo a la bonificación del 4% del dinero aportado por llevar tu plan al banco o la magnífica cubertería. Esos regalos -pagos en especie realmente- sí conllevan un compromiso de permanencia del plan y es al romperlo cuando hay que pagar por ello.

Por eso mismo es necesario valorar muy bien este tipo de ofertas antes de firmarlas. El cambio de plan debería en realidad estar motivado por una pérdida de rentabilidad del producto que tengas contratado en ese momento o porque hayan cambiado tus circunstancias y tu perfil de riesgo -recuerda que cuanto más mayor, menos riesgo debes asumir para preservar lo que has conseguido hasta ese momento-.

Cambiar el plan por una bonificación del 4%, por ejemplo, puede ser positivo y una forma de ganar un dinero extra, pero si vas a hacerlo no olvides revisar lo importante: la política del plan de destino y las comisiones que deberás pagar por él.

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Diferencia entre un fondo de pensiones y un plan de pensiones

Hoy en día nadie duda de la necesidad de ahorrar para la jubilación. El futuro de las pensiones de jubilación parece cualquier cosa menos prometedor para mantener la calidad de vida de las personas al final de su carrera laboral. Por ello, productos como los planes de pensiones se encuentran francamente al alza, aunque siguen siendo bastante desconocidos en lo que a funcionamiento  y conceptos se refiere. Una duda muy habitual por ejemplo hacer referencia a las diferencias entre los planes de pensiones y los fondos de pensiones.

Diferencia entre un fondo de pensiones y un plan de pensiones

Como veremos a continuación, estas diferencias son verdaderamente sustanciales, es decir no nos va a costar en absoluto diferenciar ambos conceptos una vez los conozcamos.

El Plan de Pensiones

El plan de pensiones es un instrumento de ahorro en el cual se constituye la percepción de rentas o capitales por jubilación (u otras contingencias contempladas como la invalidez, el fallecimiento o el paro de larga duración) en favor de las personas participantes.

Este instrumento define también las obligaciones de contribución al mismo y las reglas de constitución y funcionamiento patrimonial. De esta manera cada plan de pensiones se convierte en un instrumento único que debe fijar los siguientes puntos:

  • Quién es el promotor
  • Para quién se promueve
  • Cómo se financia
  • Como se prevén las prestaciones
  • Quién lo gestiona y controla

Los Fondos de Pensiones

Un plan de pensiones se integra en un Fondo de Pensiones. Esta sería la definición inicial simple, un plan de pensiones no puede existir sin un fondo de pensiones y viceversa, sin embargo un fondo de pensiones si puede albergar a varios planes mientras que un plan de pensiones necesariamente ha de estar adscrito a un único fondo de pensiones.

Podemos entender el fondo de pensiones como el patrimonio generado de manera exclusiva para cumplir lo previsto los planes de pensiones, estos fondos carecen de personalidad jurídica y de algún modo podríamos verlos como la sexta en la que se recogerán las aportaciones que se realizan al plan de pensiones.

En la gestión, custodia y control de estos fondos de pensiones interviene una entidad  gestora y una depositaria.

En resumen

Como vemos la explicación es realmente sencilla, el plan de pensiones es el instrumento de ahorro y el fondo de pensiones podría ser la correa transmisora a través de la cual ejecutamos las órdenes, aportaciones y en definitiva el funcionamiento del plan.

Desde el punto de vista del ahorrador lo verdaderamente importante es acertar en la elección del plan de pensiones, no equivocarse en el modelo de inversión que el producto propone, ya que la relevancia del fondo de pensiones en esta decisión no es elevada comparativamente.

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Qué gastos debe soportar el partícipe del plan

Todo producto financiero tiene aparejados una serie de gastos a su contratación. Estos pueden ser sólo comisiones y gastos de gestión, pero también puede llegar a incluir productos asociados, como ocurre con las hipotecas. Éstos son los de los planes de pensiones.

Qué gastos debe soportar el partícipe del plan

 

Dentro de los elementos principales a tener en cuenta antes de la contratación de un plan de pensiones, debemos siempre detenernos en cuestiones que no siempre están tan presentes como deberían en el momento de la contratación.

Nos referimos obviamente a los gastos y comisiones que un plan de pensiones puede llegar a generar y que, no olvidemos, pueden resultar elementos determinantes en el resultado final del producto.

Dentro de los planes de pensiones vamos a encontrar los dos tipos fundamentales de comisión, por un lado la comisión de depósito que es la que cobrará la entidad por el mantenimiento y la custodia de los valores, y por otro lado la comisión de gestión, una comisión cargada bajo el concepto de la manipulación del patrimonio que el fondo acumule.

Debemos tener en cuenta que el partícipe no tiene comisiones ni gastos, ni siquiera por traspasos de un plan de pensiones a otro. Los fondos de pensiones son los que reciben las siguientes comisiones:

  • Comisión de Gestión: las Entidades Gestoras incluyen una comisión de gestión por el desempeño de sus funciones, comisión que no podrá superar el 2% anual del patrimonio del Fondo.
  • Comisión de Depósito: en remuneración por sus servicios, la entidad depositaria percibirá una comisión máxima del 0,5% anual del valor nominal del patrimonio custodiado.

En ambos casos existe un límite máximo de aplicación, pero las entidades son soberanas de establecer el porcentaje que consideren oportuno siempre que no superen ese techo.

En el caso de la comisión de depósito, la ley vigente establece un máximo aplicable del 2%. Debemos tener en cuenta que las comisiones medias en la actualidad sitúan la comisión de gestión  en el entorno del 1,40% y la de depósito en el entorno del 0.50%. Aquí encontramos  dos puntos de referencia importantes, por un lado, el punto límite que el producto nos puede pedir, por encima del cual no se estaría cumpliendo con la legislación vigente, y por otro, el punto medio que es el que determinará si la oferta que se nos está realizando es barata o no.

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Los planes de pensiones con más captaciones

Que el año pasado fue muy buen año para los planes de pensiones ya lo sabíamos. Comparativamente, aunque no se evolucionó al mismo ritmo de otros productos como los fondos, lo cierto es que las aportaciones netas aumentaron. Vamos a repasar precisamente los planes de pensiones que mayor captación patrimonial han tenido, y que también durante este inicio de año siguen comandando la lista.

Los planes de pensiones con más captaciones

En este caso, no nos vamos a fijar en los planes de pensiones del sistema de empleo, donde el liderazgo correspondió al Plan de Pensiones Emplea Caixa Galicia de Abanca, si no que nos detendremos en el sistema individual.

Dentro del sistema individual PlanCaixa Ambición de VidaCaixa se lleva el honor de ser el plan de pensiones con mayor captación patrimonial el pasado año 2014, y arrancar el presente año del mismo modo. Se trata de un producto de renta fija a largo plazo que acumuló un aumento patrimonial de 191 millones de euros.

Curiosamente, ni este plan ni el perteneciente al sistema de empleo, se encuentra entre los más representados entre los 30 primeros planes de pensiones con mayor nivel de aportación. Éstos son los planes de pensiones mixtos, que se encuentran presentes en esta lista de manera muy profusa, y del mismo modo, los planes de pensiones garantizados.

La renta variable y la renta fija son los menos representados en el ranking global, aunque, como vemos en el cuadro de los 10 primeros, si tienen un espacio.

VidaCaixa y BBVA respectivamente son las entidades más presentes en el listado de planes de pensiones con mayor crecimiento patrimonial. Mientras que los planes de pensiones con mayor éxito de entradas netas se corresponden con fondos perfilados  como el PlanCaixa Equilibrio y el BBVA Plan Multiactivo Moderado, o los Mi Plan Santander Prudente y Moderado.

En definitiva, la confirmación de una tendencia ya señalada a lo largo del año que pasado y que viene a demostrar la vigencia de los planes garantizados, como instrumento de consolidación de los derechos generados en muchos planes a lo largo del tiempo, y por otro lado, de la renta fija mixta como una opción creciente en un periodo en el que los productos garantizados han bajado, y mucho, su rentabilidad.

Los 10 planes con mayores aportaciones netas en 2014

PLANCAIXA AMBICION VIDACAIXA GRUPO Renta Fija
PLANCAIXA EQUILIBRIO        VIDACAIXA GRUPO Renta Fija Mixta
BBVA PROTECCION 2025        B.B.V.A. Garantizado
BBVA PROTECCION 2020        B.B.V.A. Garantizado
PLANCAIXA 10 RF MIXTA       VIDACAIXA GRUPO Renta Fija Mixta
MI PLAN MODERADO            SANTANDER Renta Variable Mixta
PCAIXA PRIV PLAN ACT.CREC   VIDACAIXA GRUPO Renta Variable Mixta
BANKIA PROTEGI.RENTA 2025   BANKIA Garantizado
BBVA PL.MULTIACT.MODERADO   B.B.V.A. Renta Variable Mixta
PLAN NARANJA RF EUROPEA     ING GROUP Renta Fija

 



Qué normas de inversión debe cumplir un plan de pensiones

Los planes de pensiones siguen siendo uno de los vehículos de ahorro a largo plazo preferidos por los inversores por sus ventajas fiscales. Además cada plan debe limitar sus inversiones al perfil de inversor al que se dirige. Estas son as normas de inversión que deben cumplir.

Qué normas de inversión debe cumplir un plan de pensiones

Como todo producto de inversión, los planes de pensiones también están sujetos a una serie de normas que deben cumplir para asegurarse de que se ajustan a sus categorías y al tipo de inversión que dicen que van a llevar a cabo en sus folletos.

En el caso de los planes de pensiones, estas normas se aplican en realidad sobre los fondos de inversión, que de forma resumida son la herramienta encargada de ‘mover’ el dinero del plan y rentabilizar las aportaciones de los partícipes.

A efectos prácticos existen diferentes tipos de planes de pensiónes en función de los sujetos que intervienen: de empleo, asociados e individuales. Los últimos son los más comunes y los que comercializan bancos y aseguradoras. En los dos anteriores los promotores pueden ser la empresa en la que trabaja el partícipe o una asociación de la que es miembro.

Por su parte los planes de pensiones individuales pueden dividirse entre planes de aportación definida -el partícipe establece lo que invertirá pero no sabe lo que cobrará después-, de prestación definida. -se garantiza el pago de unas cantidades por el dinero invertido- o mixtos.

Los primeros son los más habituales y a los que están suscritos los planes individuales, incluidos los garantizados. Y es que salvo estos últimos, ningún plan asegura a sus partícipes que ganarán dinero y que tras años y años de aportar capital podrá recuperar su dinero más una rentabilidad X. Lo que sí puedes hacer como ahorrador es asegurarte que el plan cumple con tus objetivos de riesgo, que sus normas de inversión se ajustan a lo que buscas para tu ahorro a largo plazo.

En este sentido, esta es la distribución de los tipos de fondos de pensiones según su perfil de riesgo y los activos en los que pueden invertir:

  • Renta fija a corto plazo: no pueden invertir en renta variable ni derivados cuyo subyacente no sea renta fija. La duración media de la cartera deberá ser inferior o igual a dos años.
  • Renta fija a largo plazo: no pueden invertir en renta variable ni derivados cuyo subyacente no sea renta fija. La duración media de la cartera deberá superior a dos años.
  • Renta fija mixta: la inversión en renta variable no podrá superar el 30%.
  • Renta variable mixta: la inversión en renta variable debe de estar entre el 30% y el 75%.
  • Renta variable: el 75% de la cartera debe de estar invertido en activos de renta variable.

Después cada fondo de pensiones deberá precisar además el tipo de activos concreto en los que invierte e incluso especificar las regiones en las que lo hace. Esto es lo que permite al ahorrador elegir exactamente el plan que mejor se ajusta a su perfil de inversor y al tipo de activos en los que quiere invertir.

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Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

La mayoría de la gente que cuenta con un plan de pensiones lo hace más por las ventajas fiscales que por la rentabilidad que ofrecen. Pero si se quiere maximizar esta ventaja fiscal no basta con desgravar en el IRPF, también hay que reinivertir ese dinero

Cada producto financiero tiene su vida comercial, un momento del año en el que las entidades hacen un esfuerzo especial para promocionarlo. En el caso de los planes de pensiones y los PIAS este periodo se centra en los últimos meses del ejercicio y no es casualidad. Uno de los grandes atractivos de los planes de pensiones es la posibilidad de pagar menos impuestos en la declaración de la renta y es a finales de año cuando muchos contribuyentes empiezan a pensar en cuál será el resultado del IPRF y a tomar medidas al respecto.

Por eso mismo, si quieres tomar ventaja de las deducciones que te brindan los planes de pensiones no deberías limitarte a usarlos como una herramienta para pagar menos impuestos. Una buena estrategia para lograrlo pasa por reinviertir los beneficios fiscales y la devolución de la renta en general en ampliar tus posiciones en planes de pensiones.

Un estudio de Fernando Luque en MorningStar apuntaba directamente en esta dirección al comparar la rentabilidad de planes pensiones frente a fondos de inversión. El resultado daba como vencedor a los planes de pensiones, pero también porque contaba con que el ahorrador reinvertiría las ganancias en el propio plan. Desde aquí queremos proponerte algo parecido.

Si Hacienda te devuelve dinero no lo uses para irte de vacaciones o a cenar al restaurante de moda, que lo que has ganado vía impuestos revierta en que vuelvas a pagar menos impuestos. En este sentido la ecuación es relativamente sencilla: si todavía no aportas el máximo a tu plan de pensiones, coge el ahorro fiscal que ya has obtenido e inviertelo en el plan porque así cada vez estarás más cerca de esta deducción máxima.

El ahorro fiscal del plan de pensiones

Para entenderlo mejor vamos a coger la calculadora y hacer números sobre el ahorro fiscal que supone contratar un plan de pensiones. Antes de nada conviene aclarar que el dinero aportado e los planes de pensiones sirve para minorar la base imponible dentro de los límites marcados por la ley, que han cambado en 2015 para situarse en los 8.000 euros.

En este sentido, si ganas 18.000 euros y has aportado 4.000 a tu plan de pensiones es como si ganases 14.000 a efectos de la declaración de la renta. Lógicamente, los impuestos que pagarás con un sueldo de 18.000 euros y otro de 1.4000 no serán los mismos. Sólo hace falta fijarse en los tramos de IRPF para darse cuenta de la diferencia de tributar en uno o en otro.

Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

Por eso mismo se dice que cuanto mayor es la renta más alto es también el beneficio discal de los planes de pensiones. Y es que si ganas 60.000 euros, 47% cantidad tributará ya a tipos cercanos al 50%. EL plan de pensiones te ayudará a reducir la cifra por la que tributas.

Si quieres calcular el ahorro fiscal es tan fácil como usar el Programa Padre y cargar dos supuestos, uno con la inversión en el plan de pensiones y otro sin ella. Supongamos que el ahorro fiscal en el primero de los supuestos es de 200 euros. Si cogiese es capital y lo reinvirtiese en el plan de pensiones, ese año las aportaciones serían de 4.200 euros, por lo que el beneficio fiscal sería algo mayor que los citados 200 euros. Al final, gracias al mismo principio que se aplica con el interés compuesto, seguirá aumentando poco a poco la cantidad aportada y la deducción hasta alcanzar el máximo de 8.000 euros marcados por ley, todo sin que el ahorrador se dé prácticamente cuenta.

¿Y tú, tienes pensado reinviertir ese dinero en tu plan de pensiones?




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